domingo, 24 de mayo de 2020

20 AÑOS DE LA OCTAVA

El Madrid se llevó la primera Final de la Copa de Europa entre dos equipos del mismo país

El miércoles 24 de mayo de 2000, tal día como hoy de hace 20 años, que se dice pronto, el Real Madrid se proclamó Campeón de Europa por octava vez en su Historia. "Más chulo que un... 8", rezaba en portada el rotativo Marca. "Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... ¡Maambo!", titulaba por su parte el Diario As. En su momento fue todo un acontecimiento puesto que se trataba de la primera Final de la máxima competición continental en la que se enfrentaban dos clubes del mismo país. Hasta en eso ha sido pionero el Madrid, que superó al Valencia por 3-0 con goles de Morientes, McManaman y Raúl. Asusta bastante pensar que han pasado ya dos décadas de un acontecimiento que tengo tan fresco en la memoria. Pero han pasado 20 años...

Con el tiempo y después de haber visto ganar al Madrid siete Champions League tengo la sensación que la Final de La Octava ha quedado como una de las menos valoradas, lo cual no me parece nada justo. Le tengo muchísimo cariño a ese título. Creo que fue muy especial. Sólo habían pasado dos años de la Final de La Séptima. Habíamos tardado 17 años en volver a una Final de la Copa de Europa y 32 en volverla a ganar, y resultó que dos campañas después de Ámsterdam estábamos otra vez peleando por el título en París. Fue un orgullo tremendo volver a sentir las mismas sensaciones que en 1998, pero esta vez había una diferencia importantísima. La presión, la maldita urgencia histórica, había desaparecido. Obviamente el Real Madrid siempre está obligado a ganar, pero el triunfo de La Séptima nos había quitado un tremendo peso de encima y creo que eso le vino muy bien al equipo blanco. 

Le venía muy bien sobre todo porque, aunque parezca paradójico, en lo estrictamente futbolístico el Real Madrid no llegaba a la cita como favorito. Hay que reconocer que la temporada había sido manifiestamente mejorable, sobre todo en las competiciones domésticas. Toshack fue cesado y el banquillo lo ocupó Vicente Del Bosque en su tercera incursión en el primer equipo. En Copa del Rey llegamos hasta las semifinales, donde nos apeó el Español, que a la postre sería el Campeón, tras empatar 0-0 en el Bernabéu y perder 1-0 en Barcelona. En Liga el Madrid terminó quinto en la tabla con un balance de 16 victorias, 14 empates y 8 derrotas, la última de ellas en la jornada 38, que se disputó el viernes 19 de mayo precisamente para dar más descanso a los dos equipos finalistas de la Champions League. Fue el día en el que el Deportivo ganó la Liga. Nosotros perdimos 0-1 en el Santiago Bernabéu con el Valladolid en un encuentro que dejó muy malas sensaciones. De hecho, la derrota nos dejaba fuera de la siguiente edición de la Liga de Campeones obligándonos a ganar en París para poder estar en la competición estrella. El Valencia, por su parte, terminó el campeonato liguero en tercera posición y había llegado a la Final de París ofreciendo una gran imagen. El conjunto de Héctor Cuper se deshizo en cuartos de final del Lazio de Veron, Simeone, Nedved, Marcelo Salas, Nesta... Golearon 5-2 a los italianos en la ida y perdieron por 1-0 en Roma. En semifinales los valencianos se cargaron al Barcelona con una goleada 4-1 en Mestalla y una derrota por la mínima 2-1 en el Nou Camp. En el Valencia los ánimos estaban por las nubes y su afición confiaba ciegamente en la victoria de los suyos. 

Sin embargo no contaban con una cosa. La trayectoria del Real Madrid en Champions no tenía nada que ver con la marcha que había llegado el conjunto merengue en Liga. De hecho, era evidente que el Real Madrid se transformaba en Europa ofreciendo una imagen totalmente distinta a la de la Liga. De hecho, los de Del Bosque alcanzaron París dejando en la cuneta a Manchester United y Bayern de Múnich, es decir, al Campeón y al Subcampeón de la Champions League de un año antes. Los jugadores del Madrid confiaban en su buena estrella lejos de nuestras fronteras, en la ausencia de urgencias históricas y en la inexperiencia del Valencia en citas como la del 24 de mayo de 2000 en París.

Sí, el Valencia partía como favorito para el partido pero resultó que la Final fue una de las más plácidas disputadas por el Real Madrid. El dominio fue más que evidente y al descanso los madridistas, que vistieron de negro, ganaban 1-0 con el gol de Morientes. Tras el 2-0 con la tijereta de McManaman en el minuto 66 la cosa quedó definitivamente encarrilada y sólo quedó disfrutar hasta el pitido del árbitro, sobre todo tras el tanto de la galopada de Raúl. Ese gol, por cierto, es quizás la gran imagen de aquella Final. Me gustó más el gol de Steve, pero el de Raúl es también muy especial... El pase de Savio y aquella carrera de varios segundos desde su propio campo en la que todos los aficionados tratábamos de empujar al 7 para que alcanzara la portería de Cañizares. Luego, el regate al guardameta, el disparo forzado casi sin ángulo y el esférico traspasando la línea de gol sin que Djukic pudiese evitarlo. 

Aquel día funcionó todo, en la portería el jovencísimo Casillas que acababa de cumplir 19 años cuatro días antes, la defensa de tres con Helguera, Karanka e Iván Campo, Míchel Salgado y Roberto Carlos en los laterales defendiendo y subiendo cada vez que podían, Fernando Redondo imperial en el centro del campo junto a un McManaman trabajador y que dejó su golazo, Anelka que participó en la jugada del primer gol, obra de Fernando Morientes y Raúl, que cerró el marcador. No hay que olvidarse de Savio, asistente de Raúl en el 3-0 y de Fernando Hierro y Manolo Sanchís, los veteranos a los que Del Bosque premió con minutos finales para que pudieran recoger el trofeo de corto. Tampoco del resto de la plantilla que participó con el equipo a lo largo de toda la temporada y que festejó por todo lo alto el triunfo en Saint-Denis. Todos celebraron aquella Champions poniéndose una camiseta blanca encima de la elástica negra con la que se jugó el partido.

La Octava se ganó frente a un gran rival como el Valencia, que un año más tarde volvería a clasificarse para la Final de la Champions League, en la que perdería frente al Bayern a penaltis dejándonos aquellas imágenes de Cañizares llorando desconsolado. Hay que reconocer, en cualquier caso, el mérito que tuvieron los valencianistas jugando dos finales consecutivas en 2000 y 2001. La Final de París tuvo el componente histórico de ser el primer enfrentamiento fratricida en una Final de Champions y se la llevó el Real Madrid. Fue un buen partido y tuvo el mejor desenlace posible para los madridistas. No fue tan trascendental como La Séptima, no tuvo un gol en la prórroga como La Décima, no tuvo el mejor gol de la Historia como La Novena, no pasé tantos nervios como con los penaltis de La Undécima... De hecho, la Final de La Octava es la que más tranquilo disfruté, y eso para mí también le da un valor particular. Todas las finales de Champions que le he visto al Real Madrid han sido especiales por algún motivo y la de París también lo fue. Le tengo mucho cariño a esa Final de la Champions League de la temporada 1999-00. Una Final que hoy cumple 20 años que han pasado volando.

REAL MADRID: Iker Casillas, Salgado (Hierro, 84′), Karanka, Heleguera, Iván Campo,  Roberto Carlos, Mcmanaman, Redondo, Raúl, Morientes (Savio, 71′) y Anelka (Sanchis, 79′).
 
VALENCIA: Cañizares, Angloma, Djukic, Pellegrino, Gerardo (Ilie, 68′), Mendieta,  Gerard, Farinós, Kily González, Claudio López y Angulo.

GOLES
1-0 min. 39 Morientes
2-0 min. 66 Mc Manaman
3-0 min. 74 Raúl


PD. Ah, y un 24 de mayo, pero de 2014, ganamos La Décima. Día de muchos recuerdos... 

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