sábado, 15 de mayo de 2021

40 AÑOS DEL HOMENAJE A PIRRI

El legendario futbolista del Real Madrid recibió el reconocimiento del público blanco en un partido que enfrentó al conjunto blanco con la Selección

El viernes 15 de mayo de 1981, tal día como hoy de hace 40 años, José Martínez 'Pirri', en aquellos momentos futbolista del Puebla, recibió un más que merecido homenaje en el Santiago Bernabéu como reconocimiento a su extensa trayectoria en el Real Madrid. Pirri, que finalizó su carrera como jugador blanco al término de la temporada 1979-80, disputó un total de 561 partidos oficiales y marcó 172 goles. Con la escuadra blanca se adjudicó un impresionante palmarés formado por 1 Copa de Europa, 10 Ligas y 4 Copas de España. En la temporada 1980-81 inició una nueva etapa deportiva en el fútbol mexicano defendiendo los colores del Puebla, donde también jugaría el ejercicio 1981-82. Fichó por el Oaxtepec junto al ex azulgrana Asensi en 1982, pero ese capítulo sólo duraría un par de meses antes de regresar a España para concluir sus estudios de Medicina. La intención de Pirri era la de regresar al Real Madrid en un futuro próximo como médico y para ello se estaba formando con mucho tesón. Pero antes, tenía que recibir el calor del público que tanto le había querido como jugador merengue entre 1964 y 1980.

A finales del mes de abril de 1981 ya se conocieron los detalles del homenaje que se le prometió al legendario jugador. Se trataba de un partido homenaje en el que se enfrentarían sus dos grandes equipos, un curioso encuentro amistoso entre el Real Madrid y la Selección española. Pirri había sido Internacional A en 41 ocasiones entre 1966 y 1978. En el mes de mayo de 1981 el Boletín oficial del Real Madrid dedicaba su primera página a la clasificación del conjunto blanco para la Final de la Copa de Europa que se celebraría en París el 27 de mayo frente al Liverpool. En la zona inferior de aquella portada, además, se anunciaba que el día 15 se realizaría el Homenaje a Pirri. "Para el día 15 de mayo está fijada la fecha del homenaje al legendario Pirri, que ahora patea cuero en Méjico pero cuyo corazón sigue estando en España y en el Real Madrid. El jugador que tantas jornadas de gloria proporcionó al conjunto madridista va a recoger esa tarde de San Isidro todas las admiraciones y simpatías a las que se hizo acreedor en los dieciséis años en los que vistió la camiseta blanca", señalaba la publicación madridista.

La Liga había concluido el 26 de abril con el equipo blanco cediendo el título en la última jugada tras ganar 1-3 en Valladolid y empatar la Real Sociedad en Gijón logrando el punto que a los donostiarras les servía para proclamarse campeones. Por aquellos tiempos, las rondas finales de la Copa del Rey, concretamente a partir de octavos de final, se disputaban una vez acabado el campeonato de la regularidad. El equipo entrenado por Boskov se deshizo del Recreativo de Huelva tras empatar 1-1 en la ida y ganar 4-1 la vuelta en el Bernabéu. El siguiente rival, en cuartos de final, sería el Sporting de Gijón. La ida se disputaría en El Molinón el 20 de mayo. Cinco días antes, el viernes 15, San Isidro, estaba fijada la fecha del partido homenaje a José Martínez 'Pirri'.

El partido arrancó a las 20.45 horas con arbitraje del colegiado Lamo Castillo. El encuentro no fue televisado en directo por decisión del propio Pirri. Al tratarse de un encuentro oficioso de carácter amistoso ni siquiera contó en el número de internacionalidades de los futbolistas que vistieron la camiseta de España esa noche. El Real Madrid alineó de salida a Miguel Ángel, San José, Pirri, Benito, García Cortés, Camacho, Del Bosque, Ángel, Isidro, Juanito y Santillana. La Selección de José Emilio Santamaría actuó con Arconada, Celayeta, Alesanco, Tendillo, Gordillo, Alonso, Joaquín, Víctor, Marcos, Montero y Morán. Ejerció de capitán madridista Pirri, por supuesto, que en los prolegómenos del duelo posó también para los medios gráficos con el once inicial de España. Para él fueron todos los aplausos de un Bernabéu rendido a sus pies. El encuentro, futbolísticamente hablando, tampoco dio mucho de sí. A falta de tensión competitiva los noventa minutos de juego resultaron ser un entretenido duelo amistoso en el que al Madrid se le vio mucho mejor conjuntado que su rival. Eso sí, los goles llegaron en el segundo tiempo y fue el combinado nacional el que se puso por delante. En el saque de una falta Marcos recibió el balón y lo elevó con habilidad para que Joaquín efectuase un disparo con el que, tras tocar levemente en un rival, superó a Miguel Ángel por alto. El empate llegó poco después por mediación de otro de los protagonistas de aquella noche. Laurie Cunningham regresaba a los terrenos de juego tras la larga lesión que le había retirado de los terrenos de juego desde finales de noviembre del año anterior. Había mucha expectación por la vuelta del inglés y Boskov aprovechó el homenaje para darle minutos con vistas a rodar al jugador de cara a la Final de París. Laurie parecía estar bien y fue el encargado de anotar el 1-1 con un excelente remate a puerta. El gol, por cierto, también llegó a balón parado tras un saque de falta de Juanito por la izquierda. El esférico, tocado por varios jugadores, volaba sin tocar suelo y finalmente Cunningham se las ingenió para alojarlo en la red con un acrobático remate a bocajarro y de espaldas. El cuadro blanco superó al centro del campo de España aunque no tuvo claridad cara a puerta. La defensa formada por Maceda y Tendillo tampoco ofreció muchas facilidades a los atacantes madridistas.

Pirri disputó los primeros 30 minutos del encuentro y cada vez que tocó la pelota se llevó las ovaciones del público congregado en el Bernabéu. A la media hora cedió su puesto a García Navajas y tras recibir todo el cariño de los espectadores se retiró a vestuarios en solitario. Sólo le acompañó una persona, su amigo Raúl Cancio. El fotógrafo tuvo el privilegio de ser testigo directo de un momento único e irrepetible que inmortalizó en una de las mejores fotografías de la Historia del Real Madrid. Un momento cargado de emoción. Pirri, despojado de su camiseta, sostiene en sus manos las botas de fútbol. Alrededor de él las prendas de vestir de los compañeros, las chanclas, las prendas deportivas... Pirri está mirando hacia abajo en la soledad de ese vestuario en el que tantas y tantas veces se había vestido con los colores de un Real Madrid que defendió como nadie a lo largo de dos décadas. Había llegado con el Madrid 'yeyé' y se había marchado con aquel Madrid de finales de los setenta y principios de los ochenta, el 'Madrid de los García' que estaba a punto de intentar ganar aquella Séptima que tanto se resistía... Pirri había ganado La Sexta en 1966 y había protagonizado gestas deportivas de todo tipo que le habían llevado a convertirse en todo un símbolo del Real Madrid. Pirri, de hecho, representaba como pocos los valores del Real Madrid. Lo hizo dándolo todo hasta el último día, aquel 15 de mayo de 1981. Su último día como futbolista del Real Madrid. Todo aquello estaba simbolizado en la preciosa instantánea que tomó el fotógrafo Raúl Cancio antes de fundirse en un sentido abrazo con su emocionado amigo.

El encuentro fue un éxito de asistencia, según plasmaba en su portada del día siguiente el periódico Marca. "90.000 con Pirri", titulaba en grande el rotativo, que cifraba en 16 millones la recaudación del evento. "La Selección, sin punta, y el Madrid, sin puntería", añadía Marca encima de su mancheta y bajo el marcador de 1-1. En la fotografía principal, como no podía ser de otra forma, el protagonista emocionado. "El veterano capitán, llorando", apuntaba el periódico sobre una declaración del propio Pirri. "La gente ha demostrado que me quiere". El homenaje cumplió con su cometido. "Mucho público y poco fútbol para despedir a Pirri", como titularía su crónica Alfredo Relaño en el diario El País. El semanal As Color, también llevó a su portada el homenaje de Pirri. "Un ídolo", titulaba en grande sobre una preciosa fotografía de Agustín Vega en la que se ve a Pirri, con los brazos en alto, saludando a su público. "Pirri dijo adiós. El Bernabéu, a tope. Enfrente, la Selección. Se despedía un ídolo", sentenciaba la publicación. "He visto un ambiente fenomenal. Aquí se me ha aplaudido muchos años y he comprobado que me siguen queriendo", advirtió José Martínez en declaraciones recogidas por el Diario As. El jugador insistió mucho en esa idea en todas las declaraciones que aparecieron en la prensa esos días. "La gente se sigue acordando de mí y eso es emocionante. Ha venido una señora de noventa y tantos años sólo para despedirse de mí, y eso me ha llegado al alma. Sabía que en un día así me iba a emocionar", señalaba Pirri, que también fue recibido por el Rey Juan Carlos en una audiencia celebrada en el palacio de la Zarzuela, donde el futbolista entregó al monarca una medalla conmemorativa de su homenaje.

REAL MADRID: Miguel Ángel, San José (Sabido, 45'), Pirri (García Navajas, 30'), Benito (Cunningham, 45'), García Cortés, Camacho, Del Bosque (García Hernández, 54'), Ángel, Isidro (Pineda, 65'), Juanito y Santillana.

SELECCIÓN ESPAÑOLA: Arconada (Urruti, 45'), Celayeta (Gerardo, 45'), Alesanco (Maceda, 45'), Tendillo, Gordillo, Alonso, Joaquín, Víctor, Marcos, Montero y Morán (Esteban, 45').

GOLES
0-1 min. 55 Joaquín
1-1 min. 60 Cunningham

viernes, 7 de mayo de 2021

ADIÓS A ANTONIO GAUSÍ

Futbolista del Real Madrid entre las temporadas 1951-52 y 1952-53

Este viernes 7 de mayo de 2021 ha fallecido Antonio Gausí, ex jugador de fútbol profesional con pasado en el Real Madrid. Nos deja a los 93 años de edad. El paso de Gausí por el Club blanco resultó ser breve pero llegó a debutar en competición oficial y defendió la camiseta madridista en un partido de Liga.

Antonio Gausí Subias nació en Lleida el 10 de diciembre de 1927. Inició su carrera deportiva en equipos de su tierra antes de recalar en el Lérida, equipo en cuyas filas militaría en las temporadas 1947-48 y 1948-49 y con el que llegó a jugar en Primera División en la temporada 1950-51. Disputó su primer partido en la máxima categoría el 10 de septiembre de 1950 frente al Celta de Vigo, equipo que curiosamente sería muy importante en su trayectoria futbolística. Gausí, que actuaba en posiciones ofensivas gracias a su gran velocidad, estuvo a prueba con el Barcelona pero sería el Real Madrid quien se hizo con sus servicios de cara a la temporada 1951-52. Disputó su único partido oficial con la camiseta blanca el 28 de octubre de 1951 en el Estadio Chamartín. Fue en el marco de la octava jornada del Campeonato Nacional de Liga frente a la Real Sociedad. El técnico merengue, el uruguayo Héctor Scarone, alineó aquel día a Juan Alonso, Navarro, Oliva, Alonso, Molowny, Roque Olsen, Montalvo, Miguel Muñoz, Cabrera, Pahiño y Gausí. El duelo terminó en tablas con el 0-0 inicial en el marcador. Aquella fue la única aparición de Gausí como madridista al margen de los encuentros amistosos disputados esa campaña y la siguiente, 1952-53. La durísima competencia en los puestos de vanguardia del equipo le cerró el paso en el Madrid y con 25 años cambió de aires para recalar en el Celta de Vigo. Con los gallegos se asentó y se convirtió en un jugador importante completando cinco campañas, de la 1953-54 a la 1957-58, todas ellas en Primera División. Incluso estuvo a punto de jugar con la Selección, corroborando el gran nivel que llegó a alcanzar jugando con los vigueses. Con 30 años vistió la camiseta del Zaragoza, permaneciendo con los maños las temporadas 1958-59 y 1959-60. Con los aragoneses disputaría sus últimos duelos como futbolista de Primera División en abril de 1960. Camino de los 33 años emprendió una nueva etapa con el Levante en Segunda División disputando las campañas 1960-61 y 1961-62. En la temporada 1962-63 regresó a sus orígenes volviendo al Lérida, club con el que finalizaría su carrera como futbolista. No se desvinculó del mundo del fútbol y siguió ligado a su UD Lleida, club del que fue directivo y del que llegó a ser Presidente hasta en tres etapas distintas, la última de ellas entre los años 1998 y 2002.

Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros. Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje. Descanse en paz, Antonio Gausí Subias.

EL BERNABÉU SE DESPIDE DE ZIDANE

Se cumplen 15 años del último partido de Zinedine Zidane en el Santiago Bernabéu

El domingo 7 de mayo de 2006, tal día como hoy de hace 15 años, el Real Madrid disputaba su partido correspondiente a la jornada 37 del Campeonato Nacional de Liga. Los blancos, entrenados por aquellos días por Juan Ramón López Caro, recibían en el Santiago Bernabéu al Villarreal en un encuentro que, sin duda, quedó marcado en el recuerdo de los aficionados blancos por ser el último partido de Zinedine Zidane como madridista en el Santiago Bernabéu. Las imágenes del adiós del astro francés abrieron los bloques deportivos de esa noche en radio y televisión y fueron portada de la prensa al día siguiente. "Hasta siempre", titulaba el Diario As sobre una fotografía de Jesús Aguilera en la que se veía a Zidane, emocionado, despidiéndose brazo en alto del público que abarrotaba el estadio. "Grandiosa tarde de fútbol para despedir a 'Monsieur Glasgow'", añadía el periódico. "Zidane se despidió con lágrimas del Bernabéu", apuntaba por su parte Marca, que titulaba con un expresivo "Más llora el balón. Se va el que más lo mimaba" junto a una fotografía de Ángel Casas en la que también se contemplaba a Zidane en el emotivo momento del adiós al término del encuentro. Incluso ABC llevó a su primera página la fotografía de Zidane, con la camiseta de tirantes, despidiéndose del Bernabéu. "Zidane colgó las botas en el Bernabéu", señalaba el rotativo. El País, por su parte, no dedicó su fotógrafía principal al todavía jugador madridista pero sí que incluyó una pequeña imagen de Zizou avanzando el principal contenido de la sección de deportes: "Zidane dice adiós al Bernabéu con un gol y el Madrid empata (3-3) con el Villarreal".

Estaba claro desde el inicio que Zidane era el gran protagonista del día. El Real Madrid saltó al terreno de juego con una camiseta especial en la que debajo del escudo estaba serigrafiada la leyenda "Zidane 2001-2006". En las gradas, muchísimas pancartas en las que se podían leer mensajes como "Gracias Zizou" o "Gracias por tu magia". También se pudo ver una gran imagen con el rostro del francés y los aficionados confeccionaron un mosaico con cartulinas blancas decoradas con la camiseta del dorsal número 5. El de Zinedine Zidane

El partido arrancó con los blancos dominando y adelantándose con un golazo de Julio Baptista. El brasileño fusiló la portería del Villarreal con una potente volea que significaba el 1-0 para los de López Caro. Los amarillos, sin embargo, empataron ocho minutos después en una jugada desafortunada para los blancos. En un saque de esquina el joven defensa Álvaro Mejía acabó alojando el balón en nuestra portería colocando el 1-1 en el marcador. El cuadro dirigido por el chileno Manuel Pellegrini, en cualquier caso, realizó una muy buena primera parte poniendo las cosas difíciles a los locales. Forlán, muy activo, anotó el 1-2 para los visitantes, que también enviaron un balón al palo en el primer tiempo. Roberto Carlos sacó otra pelota bajo palos. El Real Madrid empató en el segundo tiempo con el gran protagonista del choque. Zinedine Zidane, con un precioso y sutil toque de cabeza, consiguió alojar el balón en la red. Aquel sería su último gol en el Bernabéu y el público lo celebró por todo lo alto, claro. Pero quedaba partido por delante. A falta de cinco minutos para el noventa Sergio Ramos vio la tarjeta roja por unas manos clamorosas dentro del área. Penalti y expulsión. Forlán ejecutó desde el punto de castigo batiendo a Casillas y colocando el 2-3 en el electrónico. El Madrid, en la pelea por el segundo puesto de la clasificación, tenía pocos minutos para tratar de obtener algo. Y encima con diez jugadores. Afortunadamente apareció de nuevo Baptista para hacer el 3-3 con el que terminaría el encuentro.

Zinedine Zidane no había concluido el choque. Unos minutos antes del pitido final había sido sustituido. El público le había despedido con aplausos pero una vez finiquitado el choque el jugador francés tuvo que saltar de nuevo al césped. Se había cambiado la camiseta con Juan Román Riquelme y, con la elástica amarilla en el brazo, se dirigió al césped para recibir el calor y el cariño de su público. Todo el Bernabéu, rendido, puesto en pie para ofrecer un atronador aplauso al mejor jugador del mundo en aquellos momentos. A Zidane se le veía emocionado. Y todos nos emocionamos viéndole así. Lloró el balón, como mencionaba Marca. Lloró el fútbol, más bien. Estábamos asistiendo al final de una era y nos despedíamos de uno de los grandes de la Historia del fútbol. Fue un momento irrepetible. No fue un partido homenaje como tal pero, al final, terminó siendo un acto de homenaje. Una despedida improvisada pero muy emotiva. Algo parecido a lo que habíamos visto el día del adiós de Míchel diez años antes. De hecho, hubo muchos paralelismos entre las despedidas de estos dos legendarios jugadores. Míchel también se había marchado del Bernabéu marcado gol y curiosamente, esos partidos no fueron sus últimas actuaciones con la elástica merengue. De hecho, Zidane jugaría su último partido con la camiseta del Real Madrid unos días más tarde, el 16 de mayo de 2006, en Sevilla. Ese fue su último encuentro de competición de clubes y, por cierto, también marcó uno de los goles del Real Madrid en la derrota 4-3 del cuadro madridista frente a los hispalenses. 

Zidane, cerca de cumplir los 34 años, había decidido poner punto y final a su carrera como futbolista pese a tener todavía un año de contrato por delante. Creo que todavía le quedaba fútbol para haber jugado esa temporada que tenía firmada, pero él no lo veía así. Se sentía cansado y, al parecer, con la sensación de que ya no podía dar el cien por cien. Siempre fue un caballero y un señor y lo demostró también entonces renunciando al año de contrato y perdonando el dinero que le hubiese correspondido. Estos gestos no son habituales en el mundo del fútbol. Pero Zizou es así. Decidió poner el punto y final en el Mundial de Alemania que se celebró ese 2006 y donde demostró, insisto, que todavía estaba para jugar. Zidane, al que la Selección iba a "jubilar", según algunos periodistas, cuando España y Francia se cruzaron en octavos de final, lideró a los galos hasta llevar a su equipo nacional a la Final frente a Italia. El día 9 de julio de 2006 fue el del adiós definitivo de Zidane del fútbol. Nada más y nada menos que peleando por conseguir su segunda Copa del Mundo. No pudo ser, pero nos dejó aquel espectacular gol de penalti a lo Panenka ajustando al larguero. Y aquel remate de cabeza que casi significó el 1-2 para Francia... Y, sí, el cabezazo a Materazzi. Una lástima verle expulsado en su última imagen como futbolista. Pero los genios son así. Y aquello, en cierto modo, también fue historia... Los detalles conocidos posteriormente sobre las circunstancias que rodearon aquel encontronazo nos hicieron empatizar un poco con Zizou, aunque no aprobemos su reacción a la provocación del italiano. Pero, insisto, los genios son así y, en ocasiones, también sacan su 'genio'. 

Aunque ya había vivido una década antes las despedidas de Butragueño y Míchel, recuerdo el aluvión de sentimientos que me provocó la marcha de Zidane aquel 7 de mayo de 2006. Fueron cinco años fabulosos en los que, al margen de títulos o victorias, disfruté con el jugador. Admiraba a Zidane antes de que fichara por el Real Madrid y para mí fue un orgullo y una enorme satisfacción verle de blanco. Lástima que no hubiese llegado antes. Lo que me hubiese gustado verle en el centro del campo junto a Fernando Redondo. Imaginarse a Zidane en el Real Madrid con 24-25 años... Como en otros casos de grandes jugadores, Zidane llegó tarde, con 29 años. Y sin embargo, nos regaló un lustro inolvidable de fútbol. Fue un privilegio poder disfrutar de Zinedine Zidane como jugador y verle hacer todas las cosas que hacía con la camiseta de mi equipo. Pocos jugadores tan técnicos, tan elegantes, tan admirados... Hacía magia con cada toque de balón. Cada acción era una obra de arte y pocos futbolistas me han hecho sentir lo que sentía viendo jugar a Zidane. Tal día como hoy de hace 15 años sentía que se marchaba el mejor futbolista que yo había visto jugar hasta ese momento. Se marchaba el más grande y, como a todos los madridistas, me dolió en el alma. Sólo nos quedaba dedicarle nuestra agradecida despedida. Gracias, Zidane...

REAL MADRID: Casillas, Míchel Salgado (Cicinho, 60'), Sergio Ramos, Mejía, Roberto Carlos, Beckham, Pablo García (Guti, 60'), Zidane (Raúl Bravo, 88'), Robinho, Baptista y Raúl.

VILLARREAL: Barbosa, Javi Venta, Peña, Quique Álvarez, Arruabarrena, Riquelme, Tacchinardi, Senna, Forlán (Josico, 87'), Guille Franco (Sorín, 45') y José Mari (Guayre, 72').

GOLES
1-0 min. 22 Baptista
1-1 min. 30 Mejía (p.p.)
1-2 min. 38 Forlán

2-2 min. 66 Zidane
2-3 min. 85 Forlán (penalti)

3-3 min. 87 Baptista

miércoles, 5 de mayo de 2021

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

El Real Madrid apeado en semifinales de la Champions League tras perder en Stamford Bridge

Se acabó la Champions League 2020-21 para el Real Madrid. Esta edición tan extraña jugada sin público concluyó para los blancos con la derrota por 2-0 en Stamford Bridge en la vuelta de las semifinales. El Chelsea, muy superior durante todo el partido, jugará la Final con el Manchester City. Fueron mejores físicamente y generaron mucho más que los nuestros, fundidos y evidenciando que hemos llegado con lo justo a este final de temporada.

Zinedine Zidane desplegó sobre el césped de Stamford Bridge un 5-3-2 con Militao, Sergio Ramos y Nacho de centrales, Vinicius y Mendy de carrileros, el clásico centro del campo de Casemiro, Kroos y Modric y un ataque formado por Benzema y Hazard. Con eso nos la jugábamos a domicilio y con la misión de marcar gol. Camiseta y pantalón blancos y medias negras, como en los años cincuenta... Entraron muy fuertes los ingleses, con un par de entradas bastante contundentes en los primeros minutos. En cualquier caso, los de Zidane parecían asentados en los primeros compases del duelo, superando la presión del rival. Buenos primeros minutos, en general, aunque ya se atisbaban algunos indicios de lo que terminaría pasando. A Vinicius se le hacía extraño lo de jugar por la derecha y el Chelsea trataba de entrar por esa banda con insistencia viendo que podía ser una vía útil para sus propósitos. Los anfitriones avisaron con un gol anulado por claro fuera de juego. Benzema rozó la portería a la media hora pero el meta local respondió con una gran parada. Y de lo que pudo ser el 0-1 se pasó al 1-0. Gol del Chelsea por mediación de Werner tras una buena jugada de los anfitriones. En realidad, el panorama tampoco cambiaba tanto en el sentido de que el Madrid seguía estando obligado a marcar gol, pero ya no para ponerse por delante en la eliminatoria sino para tratar de forzar, por lo menos, la prórroga. Desde luego, el portero Mendy tuvo que trabajar desbaratando otra ocasión muy clara del Madrid. La tuvo de nuevo Benzema. Estaba jugando bien el Madrid pero, claro, estábamos por detrás en el global y atrás se generaban dudas con la amarilla de un Sergio Ramos al que se le notaba la falta de ritmo. También preocupaba la facilidad con la los de Tuchel encontraban la manera de hacernos daño por la derecha. Lo de Vinícius de carrilero por ahí no estaba funcionando. Tuvimos más balón, tocamos más, sacamos un córner más que el Chelsea, rematamos una más a puerta... Pero al descanso se llegó con el 1-0. Quedaban 45 minutos por delante para dar la vuelta al marcador.

El segundo periodo se inició con un larguero del Chelsea que metía el miedo en el cuerpo y nos recordaba que estábamos en el alambre. Otra diana más en contra y las cosas se pondrían ya demasiado cuesta arriba, sobre todo teniendo en cuenta lo que nos cuesta hacer gol a nosotros. Era prioritario marcar como fuese para que no empezase a correr demasiado rápido el reloj. La salida tras el descanso fue muy mala y quedó claro que había jugadores fuera de forma que no estaban haciendo nada. Además, descolocados y fuera de sitio. El Chelsea no bajaba la presión y nosotros llegábamos como un segundo tarde a todas las jugadas. Empezaron a perdonarnos de manera muy clara. Hasta Kroos fallaba algunos pases que no eran habituales en él. Fallos atrás, Courtois salvándonos del segundo... Sonaban las alarmas y urgían los cambios. Zidane, en el 63', movió por fin el banquillo dando entrada a Valverde y Asensio por Mendy y Vinícius. El juego se había tranquilizado un poco pero Courtois seguía apareciendo. Mala señal. O buena, según se mire. Las paradas del belga nos mantenían con vida. Pero las contras del Chelsea eran terribles. La verdad es que nos estábamos librando de un marcador mucho más contundente. El recién incorporado Valverde nos salvó de otra y nos acercábamos al último cuarto de hora, cuando los dígitos del cronómetro empiezan a cambiar a toda velocidad y toca tragar saliva. Nuevo cambio, Rodrygo por Casemiro. Un poco extraño puesto que el equipo quedó partido y el duelo se convertía en un toma y daca. ¿Lo mejor? Que en el minuto 80 seguíamos vivos... Pero habían perdonado demasiado. En el minuto 85 ya no lo hicieron y Mason Mount anotaba el 2-0 que sentenciaba la eliminatoria. El Chelsea fue mejor, jugó más cómodo, con más físico, nos superó durante casi toda la eliminatoria. Nada que objetar, felicitarle y desearle suerte para la Final de Estambul

La sensación es la de que este año se antojaba muy difícil llegar tan lejos. Unas semifinales, estando el equipo como está, no es un mal balance. Con tantas lesiones y tantas bajas era casi imposible pensar que el equipo no lo acabaría notando. Lo ha notado, vaya que si lo ha notado... El cuadro blanco ha llegado fundido al final de temporada. Se ha competido hasta donde se ha podido y nos hemos quedado a las puertas de la Final. Estamos dolidos y fastidiados pero cuando se pierde así contra un rival que ha sido mejor no se puede reprochar nada a nadie. Este año no tocaba y ya está. Otro año será. Hala Madrid.

CHELSEA: E. Mendy, Christensen, Thiago Silva, Rüdiger, Jorginho, Azpilicueta (Reece James, 88'), Chilwell, Kanté, Mount (Ziyech, 89'), Havertz (Giroud, 94') y Timo Werner (Pulisic, 67').

REAL MADRID: Courtois, Militao, Sergio Ramos, Nacho, Vinícius (Asensio, 63'), Mendy (Valverde, 63'), Casemiro (Rodrygo, 76'), Kroos, Modric, Hazard (Mariano, 89') y Benzema.

GOLES
1-0 min. 27 Timo Werner
2-0 min. 85 Mount

martes, 27 de abril de 2021

A ESPERAR EL PARTIDO DE VUELTA

Empate 1-1 en Valdebebas entre Real Madrid y Chelsea, que decidirán la semana que viene quién será el finalista

El Real Madrid empató 1-1 con un Chelsea muy superior físicamente en el encuentro de ida de las semifinales de la Champions League. Todo abierto de cara a la vuelta en Londres, donde se decidirá el pase a la Final. Ahora mismo los ingleses están por delante en una eliminatoria que, al menos, sigue viva. La semana que viene sabremos quién estará en Estambul.

Un día más se acusaron las bajas echándose mucho de menos a Mendy y a Valverde. Zinedine Zidane tiró de lo que hay para desplegar sobre el campo un 5-3-2 con vistas a no pasar apuros... Algo que no sucedió. Sobre todo en la primera mitad. El inicio de partido de los blancos fue desolador encadenando los ingleses varias ocasiones de las que nos salvó Courtois. Las sensaciones desde el pitido inicial eran de que los jugadores del Chelsea estaban por encima en lo físico, con mucha más intensidad y mejor criterio a la hora de moverse y superar todas las líneas madridistas. Durante la primera media hora fueron muy superiores y, claro, pasó lo que nos temíamos viendo lo que estábamos viendo. Gol del Chelsea justo antes del cuarto de hora tras aprovechar Pulisic un balón a la espalda con el que recortó a Thibaut para alojarlo a la red. Empezar encajando en casa no es lo mejor de cara a una eliminatoria a doble partido. Ya estaba todo cuesta arriba. 

Apareció el de siempre para darnos esperanza. Karim Benzema envió un balón al poste con un tremendo latigazo y después anotaba el empate tras controlar el esférico con un espectacular remate empalmando a la red a la media vuelta desde la frontal del área pequeña. Gol número 71, por cierto, del francés en la Champions League, igualando así el registro de un mito del madridismo como Raúl González. Incluso tras el gol del empate la sensación era de que el sistema empleado por Zidane no estaba funcionando. Los visitantes seguían llegando demasiado sueltos y los nuestros daban síntomas de cansancio. Los zagueros, a excepción de Militao, no parecían ofrecer su mejor versión. La defensa no frenaba y el centro del campo no conseguía imponerse. El diluvio de agua que caía sobre Madrid tampoco ayudaba en nada a los nuestros poniendo todavía más pesado el terreno de juego de Valdebebas. Llegábamos tarde a los balones y el Chelsea cada vez que sacaba el balón conseguía llegar arriba con bastante facilidad. No funcionaba el centro del campo, con un agujero que parecía un carril por donde nos superaban más de lo debido. Al descanso, casi que lo mejor era el resultado provisional del 1-1.

En el segundo tiempo siguieron viéndose algunos síntomas negativos. Marcelo llegó tarde a todos los balones y su falta de acierto se notó muchísimo por la banda izquierda. En cualquier caso tras robar un balón los blancos montaron un contragolpe que concluyó con un disparo alto de Benzema y parecía que estábamos sufriendo un poco menos que en el primer periodo. Quizás un poco más de control, aunque también es posible que la razón fuera que el Chelsea había bajado un poco el pistón acomodándose a una situación favorable para él. En el minuto 66 entró al campo Hazard en sustitución de un hoy intrascendente Vinícius. Por las filas visitantes se incorporaba James. Los siguientes en aparecer en escena fueron Odriozola y Asensio sustituyendo a Carvajal y el superado Marcelo. Un disparo de Toni Kroos terminó en saque de esquina favorable a los blancos y acto seguido Varane casi acierta, de cabeza, con la portería en lo que hubiese sido el segundo para los blancos. No hubo suerte y el tiempo se agotó manteniéndose las tablas en el marcador con el pitido final del colegiado. 

Mal resultado pero acabamos vivos, que tras lo vivido en el arranque del encuentro tiene su mérito. Estamos a un partido de jugar la Final de la Champions. La duda es si nos llega con lo que tenemos para hacer un buen papel en la vuelta. Es fundamental no perder más jugadores y recuperar efectivos, especialmente Mendy para el lateral izquierdo y Valverde. El Real Madrid está obligado a marcar si quiere hacer algo. La nota positiva del partido de hoy por parte de los nuestros ha sido Militao, que sigue ganando confianza partido a partido y que un día más ha demostrado que tenemos un buen central en la defensa. Próximo capítulo, el miércoles 5 de mayo.

REAL MADRID: Courtois, Carvajal (Odriozola, 77'), Militao, Varane, Nacho, Marcelo (Asensio, 77'), Modric, Casemiro, Kroos, Vinícius (Hazard, 66') y Benzema (Rodrygo, 92').

CHELSEA: Mendy, Christensen, Thiago Silva, Rüdiger, Azpilicueta (Reece James, 67'), Kante, Jorginho, Mount, Chilwell, Pulisic (Ziyech, 66') y Timo Werner (Havertz, 66').

GOLES
0-1 min. 14 Pulisic
1-1 min. 29 Benzema

lunes, 19 de abril de 2021

ADIÓS A EMILIO BUTRAGUEÑO BENAVENTE

Padre del legendario futbolista del Real Madrid y socio número 75 del Club

Este lunes 19 de abril hemos conocido la noticia del fallecimiento de Emilio Butragueño Benavente, padre del actual Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid y legendario ex jugador blanco Emilio Butragueño Santos. Según recoge el Club en sus medios de comunicación digitales Butragueño Benavente "pertenecía al Club de los 100" del Real Madrid siendo el socio 75. "Era socio de nuestro club desde el 1 de noviembre de 1943 y en el año 2003 recibió la insignia de Oro y Brillantes del Real Madrid", explica la entidad blanca en su comunicado.

"Ha fallecido a los 96 años de edad tras dedicar toda su vida a su gran pasión por el Real Madrid", concluye la nota informativa del Club. No nos cabe ninguna duda. Casi 78 años de socio y amor por unos colores que inculcó a sus hijos. Al pequeño Emilio lo hizo socio nada más nacer, en 1963. "Mi padre me inculcó el vicio por el fútbol", señalaba Emilio Butragueño Santos en una de sus primeras entrevistas en la prensa, al tiempo que destacaba la figura de su padre como decisiva en el desarrollo de una afición deportiva que le llevaría a triunfar en el club de los amores de la familia. El Buitre contó muchas veces  cómo acompañaba a su padre al Bernabéu cuando era niño y cómo su progenitor le contaba las gestas del Madrid de los Di Stéfano, Gento y Puskas. "Mi padre es la persona a la que más admiro", señalaba sin rodeos en otra entrevista.

Emilio Butragueño padre era un madridista ejemplar y su rostro era conocido por quienes seguimos la carrera deportiva de su hijo. Le pudimos ver por primera vez en televisión la misma noche del día del debut en Cádiz, el domingo 5 de febrero de 1984. Los dos Emilios, padre e hijo, pasaron en directo por el set del Estudio Estadio de TVE para ser entrevistados por Matías Prats dejándonos unas imágenes muy curiosas. La cara de felicidad del progenitor era radiante. El hombre más feliz del mundo. Un madridista que ve cómo su hijo alcanza el sueño de convertirse en jugador del Real Madrid. No fue la única vez que le vimos. Desde entonces fue muy habitual verle en todo tipo de reportajes en periódicos, revistas y programas de televisión, sobre todo en los primeros años de la meteórica carrera del Buitre en el Madrid. Seguramente el punto culminante fue el Mundial de 1986, cuando Butragueño era todo un fenómeno social en España y uno de los jugadores estrella del panorama futbolístico internacional.

Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros. Descanse en paz, Emilio Butragueño Benevente. 

miércoles, 14 de abril de 2021

A SEMIFINALES DESDE ANFIELD

El Real Madrid firma las tablas en Liverpool y se clasifica para semifinales de la Champions League

Empate sin goles en Liverpool donde el Real Madrid selló su clasificación para semifinales de la Champions League, donde aguarda el Chelsea. Los blancos hicieron valer el 3-1 de la ida y superan con nota una larguísima semana con tres partidos cruciales de la máxima exigencia que nos permiten seguir vivos y luchando por los títulos. Victoria frente al Liverpool en Madrid, triunfo en el clásico con el Barcelona y empate con final feliz en la vuelta con los británicos. Pese a todos los problemas que tenemos encima el conjunto que dirige Zinedine Zidane sigue en pie y dando la cara. Es para estar orgullosos de lo que están haciendo nuestros jugadores.

El técnico madridista dispuso sobre el terreno de juego lo mejor de lo que hay ahora mismo disponible en la plantilla, que como ya sabemos no es mucho, y apostó por Valverde para el lateral derecho por delante de Odriozola. La escuadra merengue empezó la contienda con Courtois, Valverde, Nacho, Militao, Mendy, Casemiro, Modric, Kroos, Asensio, Vinícius y Benzema. El Liverpool dejó muy claro desde el primer minuto que salía a por todas. Los ingleses saltaron al campo como toros y en el primer minuto Milner realizó una durísima entrada sobre Benzema que casi nos lleva por delante al francés. Pudo ser tarjeta colorada tranquilamente. Pero no hubo ni amarilla pese a que Karim se quedó sin bota. El conjunto de Kloop estaba decidido a hacer los deberes y su presión inicial fue asfixiante. Estaba claro que tocaría sufrir. Apareció Thibaut Courtois, salvador con dos brillantes intervenciones ante Salah y Milner que permitieron a los blancos mantener el 0-0 inicial en el electrónico. 

En el minuto 19 Benzema, tras jugada personal por banda izquierda, envió al palo en la primera gran ocasión de los de Zidane, un balón que de haber entrado nos hubiera dejado la clasificación más que encarrilada. Acto seguido probó fortuna Vinícius con un disparo desde fuera del área que atrapó el guardameta Alisson. Los locales jugaban duro y, sin embargo, la primera tarjeta amarilla fue para los nuestros. La recibió Casemiro. Cartulina justa aunque, claro, viendo la intensidad del rival... El problema era que con tanto tiempo por delante había papeletas para que el brasileño no terminara el partido, con lo que eso hubiese supuesto. A la media hora las cosas comenzaron a calmarse un poco y el Madrid empezó a sacudirse la presión de los de Kloop para pasar a controlar el balón con un poco más de criterio. Si el árbitro no estorbaba incluso Vinícius encontraba espacios para galopar. Eso no significaba que no corriésemos peligro. Militao y Nacho también tuvieron que hacerse notar y el equipo tuvo que trabajar muy duro durante la primera mitad. Con el desgaste que lleva este equipo en las últimas semanas era lógico que aparecieran los nervios. Las contras eran peligrosísimas y en los últimos minutos previos al descanso pasamos las de Caín. Se perdieron demasiados balones y no achuchábamos lo suficiente arriba. Demasiados pases fallados que hacían perder un poco la confianza al tiempo que permitían venirse arriba a los de Anfield. Con agobios llegamos al descanso con el 0-0 inicial en el marcador. Eso era lo mejor, el resultado. La primera mitad no había sido nada buena y faltó profundidad en el juego.

Se había aguantado el chaparrón de la primera mitad y las cosas estaban como al principio pero con 45 minutos menos por delante, es decir, el Liverpool buscando un gol rápido para meter más miedo en el cuerpo a los madridistas y los blancos resistiendo y tratando de buscar un gol que dejase el pase medio hecho. Pero los primeros compases del segundo periodo fueron como los del primero. Muchos nervios y dos ocasiones para los de casa haciendo intervenir de nuevo a Courtois. Cuando hay protagonismo del portero es señal de que el rival insiste y agobia. Tardó en llegar la primera amarilla para el Liverpool. La recibió Phillips, que pudo haberse llevado otra bastante antes. Kloop dio entrada a Thiago en el centro del campo. Al Madrid se le empezaba a notar que el físico le estaba pasando factura... Costaba salir a la contra, costaba avanzar... Pero, a pesar de todo, también fuimos capaces de dar algún susto. Un balón de Valverde casi lo acaban convirtiendo en gol entre Vinícius y Benzema. Era el minuto 67 y Alisson resolvió a su favor el mano a mano con Vini para evitar el gol. Lástima porque ahí estaba el partido y la eliminatoria. 

El reloj avanzaba muy despacio y los jugadores ingleses recibían el balón en el área muchas veces. Pero ahí teníamos a Militao salvándonos. Y Nacho también rondaba por la zona. En el minuto 72 Zidane movió banquillo y dio entrada a Odriozola y Rodrygo por Kroos y Vinícius, lo que suponía la vuelta de Valverde al centro del campo para tratar de dar un poco de oxígeno a la medular blanca. Durante varios minutos se notó muchísima su presencia. Coincidió, quizás, con los mejores momentos del Madrid en el segundo tiempo. De hecho, volimos a tener una ocasión para marcar tras un buenísimo centro de Militao que Benzema, de cabeza, no supo convertir en gol por el canto de un duro. Asensio cedió su puesto a Isco de cara a un tramo final en el que los blancos parecían más enteros a medida que el cronómetro se acercaba al 90'. Quizás porque a los ingleses seguro que les parecía que los minutos corrían muy rápido y se quedaban sin el gol... El caso es que el colegiado concedió cuatro minutos de descuento y, una vez más, apareció Thibaut Courtois para salvarnos de lo que hubiesen sido unos instantes finales agónicos. Qué pedazo de portero tenemos, qué seguridad da el tío... Pitido final y 0-0. El Madrid, adelante.

Clasificación muy sufrida en la que valió el resultado favorable de la ida. El Real Madrid entra en las semifinales como uno de los cuatro mejores equipos de la máxima competición europea. Partido en el que hubo que ponerse el mono de faena pero que se resolvió de forma favorable para los nuestros. Brillaron los futbolistas de retaguardia y los que aportan trabajo. Ojo a Valverde, que una vez más demostró lo valiosísimo que resulta su polivalencia y no desentonó para nada en el lateral derecho con la ayuda de Militao, otro que está demostrando ser un central enorme. Ambos estuvieron descomunales, al igual que Courtois y Nacho

LIVERPOOL: Alisson, Alexander-Arnold, Robertson, Phillips, Ozan Kabak (Diogo Jota, 60'), Fabinho, Wijnaldum, Milner (Thiago, 60'), Roberto Firmino (Shaqiri, 82'), Salah y Sadio Mané (Chamberlain, 82').

REAL MADRID: Courtois, Valverde, Nacho, Militao, Mendy, Casemiro, Modric, Kroos (Odriozola, 72'), Asensio (Isco, 82'), Vinícius (Rodrygo, 72') y Benzema.