lunes, 6 de abril de 2020

ADIÓS A RADOMIR ANTIC

El técnico serbio dirigió al Real Madrid desde marzo de 1991 hasta enero de 1992

Este 6 de abril ha fallecido Radomir Antic, entrenador de dilatada trayectoria en los banquillos del fútbol español. El técnico serbio nos deja a los 71 años tras una larga enfermedad contra la que venía luchando durante los últimos meses. De nuevo una triste noticia relacionada con una personalidad con pasado vinculado al Real Madrid tras las recientes pérdidas del ex presidente Lorenzo Sanz y del legendario defensa Goyo Benito. Antic dirigió al equipo blanco en el tramo final de la temporada 1990-91 y permaneció en el banquillo madridista hasta su cese, al término de la primera vuelta de la Liga 1991-92. Después ejerció de manager general hasta la conclusión de aquella campaña. Se trata del único entrenador que ha trabajado en el Real Madrid, Atlético de Madrid y Barcelona.

Radomir Antic nació en la localidad de Zitiste, Serbia, el 22 de noviembre de 1948. Jugó en Yugoslavia y fue Campeón de Liga con el Partizan de Belgrado en la temporada 1975-76. Continuó su carrera como futbolista en Turquía, donde también se adjudicó un campeonato de la regularidad vistiendo la camiseta del Fenerbahçe, antes de realizar su primera escala en España. Antic, que ejercía como defensa, fichó por el Real Zaragoza jugando con el equipo aragonés las temporadas 1978-79 y 1979-80. En 1980 dio el salto al fútbol británico al comprometerse con el Luton Town, con el que se retiraría cuatro campañas más tarde, en 1984. Su trayectoria como entrenador arrancó en la temporada 1985-86 en el Partizan de Belgrado. Después de tres ejercicios con el cuadro de la capital yugoslava regresó a España para ponerse al frente del Real Zaragoza durante las temporadas 1988-89 y 1989-90, donde tuvo de segundo a Víctor Fernández. En el primero de esos dos ejercicios consiguió clasificar a los suyos para la Copa de la UEFA.

A finales de marzo de 1991 el Real Madrid llamó a su puerta para tratar de reconducir la situación de un equipo que no se encontraba en su mejor momento. Tras cinco años de éxitos el conjunto blanco se encontraba eliminado de la Copa del Rey y de la Copa de Europa, lejos de la cabeza de la Liga y con temores de quedarse fuera de los puestos europeos. Radomir Antic llegó con la misión de tratar de clasificar al Real Madrid para la Copa de la UEFA y se sentó en un banquillo por el que ya habían desfilado esa misma temporada John Toshack y Alfredo Di Stéfano. Con el nuevo entrenador el Real Madrid perdió sus dos primeros encuentros de Liga, pero después encadenó una racha de nueve partidos seguidos puntuando, ocho de ellos con triunfo. Antic cumplió con el objetivo marcado hasta final de temporada. Y lo hizo, además, muy bien. El equipo finalizó el campeonato en un digno tercer puesto, lo cual tenía su mérito teniendo en cuenta la mala marcha que llegó a protagonizar. Ramón Mendoza, que acababa de renovar su mandato en las elecciones presidenciales del Club, había sondeado al italiano Arrigo Sacchi y había llegado a un acuerdo con el colombiano Pacho Maturana para dirigir al equipo blanco en la siguiente campaña. El problema era que Antic lo había hecho muy bien y contaba con el respaldo del vestuario, se había ganado a los jugadores. Se le ofreció la posibilidad de incorporarse al organigrama técnico del Club pero el técnico lo que quería era seguir entrenando, iniciar una campaña desde el principio. Finalmente fue ratificado en el cargo y Radomir Antic empezó la temporada 1991-92 como entrenador del Real Madrid. No la terminó. Pese a la buena clasificación del conjunto blanco, con el que lograría el título honorífico de 'Campeón de Invierno', fue cesado el lunes 27 de enero de 1992 siendo el Real Madrid líder.

Su siguiente trabajo como entrenador llegó en febrero de 1993 al ser contratado por el Oviedo. Con los asturianos concluyó aquella temporada 1992-93 y dirigió a los carbayones dos campañas más, 1993-94 y 1994-95. Después regresaría a la capital para dirigir al Atlético de Madrid en la que sería su etapa más exitosa. Con el conjunto colchonero haría historia al conseguir el doblete de Liga y Copa del Rey de la temporada 1995-96. Dirigiría a los rojiblancos dos ejercicios más, 1996-97 y 1997-98. En la temporada 1998-99 fue requerido de nuevo por el Atlético para la recta final de una campaña en la que ni Arrigo Sacchi ni Carlos Sánchez Aguiar dieron con la tecla. Se repitió el guion en la temporada 1999-00 en la que, de nuevo, el serbio fue reclutado para sustituir al inquilino del banquillo del Vicente Calderón, en aquella ocasión Claudio Ranieri. Sin embargo, aquel último episodio de Antic con los rojiblancos no concluyó bien al consumarse el descenso a Segunda División del Atlético de Madrid. En la temporada 2000-01 volvió a entrenar al Oviedo y en el tramo final de la 2002-03 dirigió al Barcelona alcanzando el honor de ser el primer preparador, y único hasta el momento, que ha pasado por los denominados tres grandes del balompié español. Su última experiencia en los banquillos de nuestro país data de la temporada 2003-04, cuando dirigió por un breve periodo al Celta de Vigo. Posteriormente, Radomir Antic sería seleccionador de Serbia entre 2008 y 2010, dirigiendo a la escuadra de su país en el Mundial de Sudáfrica 2010. Sus últimos trabajos como técnico le llevaron al fútbol chino en 2013 y 2015.

En la memoria

Al margen de sus obligaciones como entrenador, Antic también será recordado por su labor de comentarista en medios de comunicación y emisoras de radio con su tan particular modo de hablar. Sé que muchos madridistas no le tenían aprecio precisamente por esa faceta suya de comentarista. Cada cual puede tener sus opiniones. En cualquier caso considero justo recordar su buen hacer como entrenador del Real Madrid. Creo, sinceramente, que lo hizo muy bien y que mereció, por lo menos, haber terminado lo que empezó. Se lo había ganado.

Radomir Antic llegó al Real Madrid en un momento complicadísimo y cumplió con creces. Inició un nuevo proyecto, el de la temporada 1991-92, que empezó con grandes resultados pero que no pudo terminar por razones absurdas. No entendí aquello. No entendí aquel absurdo cese del 27 de enero de 1992, a mitad de temporada, justificando aquel despropósito con el argumento de que el equipo no daba "espectáculo". Absurdo, se mire por donde se mire. Antic sufrió una campaña de críticas durísimas por parte de la prensa, especialmente de un sector muy concreto, y Ramón Mendoza terminó cediendo a la presión mediática. Aquello no fue justo y fue un tremendo error. 38 encuentros oficiales dirigió Radomir Antic al Real Madrid en los diez meses que permaneció en el Club, entre marzo de 1991 y enero de 1992. El balance fue de 27 triunfos, 5 empates y 6 derrotas. En lo que a la Liga se refiere, fueron 22 victorias, 4 empates y 4 derrotas. Si analizamos sus números en la temporada 1991-92 los datos son abrumadores: 14 victorias, 3 tablas y sólo 2 derrotas en 19 partidos. En el momento de la destitución de Antic el Real Madrid optaba a todos los títulos. El Madrid era líder y aquel cambio de entrenador no benefició absolutamente en nada al equipo, que terminó perdiendo la Liga en aquella nefasta última jornada de Tenerife y que cerró la campaña sin títulos. Y todo porque, según los 'entendidos', el equipo no jugaba bien. No jugaba bonito. No daba "espectáculo"...

Muchísimas veces he pensado en cómo hubiera acabado la temporada 1991-92 si Radomir Antic no hubiese sido destituído. ¿Qué hubiera pasado? Es imposible saberlo... Pero yo sigo convencido de que aquella Liga se hubiese ganado. Creo, de verdad, que con Antic se hubiese ganado la Liga y que no hubiese sido nada descabellado pensar en la Copa de la UEFA. Sinceramente pienso que había muy buen equipo con una columna de jugadores como Buyo, Rocha, Hierro y Hagi que se encontraban en su mejor momento, con los integrantes de la Quinta del Buitre sin llegar a la treintena y con mucho que decir todavía, con jóvenes muy prometedores como Alfonso y Luis Enrique, con los Chendo, Milla, Lasa y compañía cumpliendo en sus diferentes cometidos... Futbolistas que rindieron a gran nivel sobre todo con Antic, que supo resucitar al vestuario desde su llegada al Club recuperando la mejor versión de muchos de ellos o incluso descubriendo lo que nadie sabía, como por ejemplo que Hierro podía ser un centrocampista con una capacidad ofensiva descomunal. El técnico serbio fue el que se 'inventó' aquello de adelantar a un Fernando Hierro que se hartó de marcar goles y que incluso llegó a pelear por el 'Pichichi' luciendo en algún partido el número 9 a la espalda. Con Antic pudimos ver por fin el gran jugadorazo que era Hagi o lo acertado que fue el fichaje de Ricardo Rocha. Antic se ganó además el afecto de sus pupilos, que tampoco entendieron las razones de su cese y que le respaldaron públicamente tras conocerse aquella absurda decisión.

De lo que no hay duda es que Antic dejó huella entre los jugadores que tuvo a sus órdenes. Varios de ellos no han tardado en hacer públicas sus condolencias tras conocerse la triste noticia. "Lamento mucho la muerte de Radomir Antic, que fue mi entrenador en el Real Madrid. Mis más sinceros sentimientos a su familia y amigos. Que Dios lo tenga en buen lugar", escribe Ricardo Rocha en su cuenta de Twitter. Literalmente "devastado" se manifiesta Míchel. "Grande en todos los sentidos de su vida y jamás te estaré lo suficientemente agradecido. Sé que lo sabías pero no está de más que te lo lleves para siempre. Eras un padre que el fútbol me puso en la vida. Mis abrazos de amor a mi otra familia y en especial a nuestra Vera", publica el ex centrocampista. "Esta tarde nos ha dejado un genio de los banquillos y un gran hombre", asegura Paco Buyo en su cuenta. "Día muy triste para el fútbol. Se va una gran persona de la que tuve placer de disfrutar como entrenador. Toda mi fuerza y apoyo para su familia. Descansa en paz, Radomir", expresa Luis Milla. "Llegaste para hacernos resurgir y lo conseguiste, luego no pudiste acabar tu proyecto pero si lograr nuestro respeto y afecto. Radomir Antic, por la persona y por el hombre de fútbol. DEP", indica Manolo Sanchís. La cuenta oficial de los Veteranos del Real Madrid también lamenta el fallecimiento del ex entrenador y el Club ha emitido un comunicado oficial en el que expresa sus condolencias a familiares y amigos, "condolencias que se hacen también extensivas a toda la familia madridista y a los clubes a los que representó durante toda su trayectoria deportiva como jugador y como entrenador".

Desde 'Historias del Real Madrid' también quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, allegados y compañeros. Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje y recuerdo. Descanse en paz, Radomir Antic.

jueves, 2 de abril de 2020

ADIÓS A GOYO BENITO

Leyenda del Real Madrid con la Laureada, ejerció de defensa entre los años 1969 y 1982

Este 2 de abril ha fallecido a los 73 años de edad Gregorio Benito, legendario defensa del Real Madrid entre las temporadas 1969-70 y 1981-82. Nos deja otra leyenda del Club blanco y lo hace, además, en una fecha muy especial para los madridistas, el mismo día en el que se recuerda la muerte de su gran amigo Juan Gómez 'Juanito'. Tras padecer una larga enfermedad los acontecimientos sanitarios de los últimos días han precipitado el fatal desenlace poniendo punto y final a la vida de un deportista muy querido por el gran público blanco. El Real Madrid, a través de sus canales de comunicación, así como ex jugadores y compañeros han publicado por redes sociales mensajes de condolencias.

Gregorio Benito Rubio nació en la localidad de Puente del Arzobispo, Toledo, el 21 de octubre de 1946. Desde muy joven destacó en la práctica deportiva e hizo sus pinitos en el atletismo llegando a proclamarse campeón nacional de jabalina a nivel escolar. Sus comienzos en el mundo del fútbol se remontaban a sus años en el equipo del colegio, previos a ingresar en las categorías inferiores del Real Madrid. "Yo estudiaba en los Salesianos de Atocha y jugaba en el equipo de fútbol. Un día nos enfrentamos a los juveniles B del Real e hice un buen marcaje a su delantero centro, se llamaba Aparicio y luego sería un gran jugador. A partir de entonces me ficharon para el equipo juvenil del Madrid", recordaba el propio Benito en un reportaje sobre su figura publicado en la obra 'Historia Viva del Real Madrid' de ABC. Como juvenil alcanza la internacionalidad y posteriormente pasaría por el equipo Amateur. A los 19 años debuta en Segunda División con el Rayo Vallecano en la temporada 1966-67, en calidad de cedido. Con los franjirrojos también disputaría la campaña 1967-68. El servicio militar, en Sidi Ifni, le impidió jugar en la temporada 1968-69. Después, iniciaría una próspera y fructífera carrera en el primer equipo del Real Madrid.

Años de blanco

Benito formó parte de la primera plantilla madridista de la temporada 1969-70. Debutó en partido oficial a finales de septiembre de 1969 en partido de Copa de Europa frente al Olympiakos de Nicosia con victoria blanca por 6-1. Su primer partido de Liga lo jugó el 26 de octubre de 1969 en San Sebastián con victoria 1-2 frente a la Real Sociedad. Esa campaña disputaría 31 partidos oficiales, 20 de Liga, 8 de Copa y 3 de Copa de Europa. Convenció a Miguel Muñoz y se integró en un vestuario en el que brillaban los componentes del Real Madrid de los Ye-yé y en el que todavía estaba una leyenda del calibre de Paco Gento. Esa campaña se culminó con el título de Copa tras vencer en la Final al Valencia por 3-1 con Benito de titular.

Gregorio Benito triunfó y se consolidó como defensa central. A lo largo de la década de los setenta se convirtió en fijo en el eje de la zaga madridista. Adquirió fama de duro. "Se me criticaba mi dureza en el campo, pero un central tiene que ser duro", señalaba en declaraciones recogidas por ABC. En un fútbol físico y contundente, el defensor madridista destacaba por su buen hacer. El 9 de mayo de 1971 debutó con la Selección española en un partido que ganó el combinado de Ladislao Kubala por 0-2 en Nicosia frente a Chipre. Jugó los 90 minutos. Sería el primero de los 22 encuentros que disputaría con el equipo nacional entre 1971 y 1978. Sin duda se trataba de un jugador que encajaba a la perfección en el estereotipo de la "furia roja" que él representaba, el de los jugadores que suplían la falta de técnica con entrega, trabajo y esfuerzo desde el minuto uno hasta el pitido final. No quiere esto decir que se tratara de un mal jugador, ni mucho menos, pero era obvio que destacaba más por su contundencia atrás que por su creatividad o su capacidad para conducir el balón. En cualquier caso, la dureza de la que tanto se habla cuando se recuerda a Benito era algo común en aquel fútbol de los setenta que le tocó vivir. Él no era el único defensa con fama de jugador expeditivo porque todos los futbolistas lo eran por aquella época, sobre todo los zagueros. Temido y respetado por sus adversarios, a Goyo Benito le llamaban 'Hacha Brava' y se suele recordar siempre la famosa anécdota del jugador Biri Biri rogándole aquello de "por favor, señor Benito, no me pegue más".

Fuera de los terrenos de juego Benito era un hombre campechano y formal, además de contar con un más que evidente sentido del humor, tal y como se desprendía de aquellos reportajes familiares que publicaba el antiguo Boletín Oficial del Real Madrid. En ellos solía posar con su mujer Paula, una asturiana con la que contrajo matrimonio en la iglesia de San Pablo de Gijón el 2 de julio de 1970 en una ceremonia en la que actuó de testigo el guardameta blanco Andrés Junquera. Fruto de aquella unión nacerían los tres hijos de la pareja. "Entrenarme todos los días me gusta más que el comer, no hay otro secreto para mantenerse siempre en forma", declaraba en un bonito reportaje publicado en mayo de 1973 con texto de José María García Baro y fotografías de Raúl Cancio en las que le vemos posando con su mujer e hija en el jardín de su hogar o con su automóvil, un Seat 1430 amarillo. Entre las respuestas del entrevistado, que analizaba cómo era su día a día, aparecían algunos datos que nos permiten conocer cómo eran las sesiones de trabajo de la época. "Lo más entretenido es el partidillo, que a veces se transforma en el partidazo... El bueno de Moleiro nos anima a unos y a otros y hasta nos cruzamos algunas apuestillas estimulantes para ponernos en tensión y rendir más", detallaba Benito corroborando la competitividad que se respiraba en unos entrenamientos en los que, no obstante, la sangre no llegaba al río. "Jugamos lo mejor que sabemos y podemos, porque es, además, lo que nos recomienda el 'míster', pero evitamos los encontronazos y como buenos hermanos nos respetamos unos a otros por la cuenta que a todos nos tiene", puntualizaba el defensa, que también confesaba lo mal que lo pasaba en los partidos de baloncesto que organizaba Miguel Muñoz. "Ahí llevo todas las de perder, porque no me ha llamado Dios por ese camino", decía un Benito que destacaba las dotes para ese deporte de los porteros García Remón y Miguel Ángel. "Son como Emiliano, pero algo más bajitos y morenos", sentenciaba.

Más serio se mostraba el jugador, lógicamente, cuando se trataba de hablar de las lesiones. Y es que, pese a su fama de futbolista rudo y contundente, los duelos que protagonizó sobre el césped le llevaron a pasar varias veces por el quirófano. En las semifinales de Copa de 1975, frente al Zaragoza, Benito acabó con fractura de menisco. "Me han quitado el menisco y me han reforzado el ligamento. Me repondré en las vacaciones y estaré en el Bernabéu en la presentación del equipo", contaba al Boletín Oficial del Club. Era la tercera vez que pasaba por camilla después de haber sido intervenido por primera vez de la rodilla siendo jugador del Rayo y posteriormente de la nariz en 1971. En diciembre de 1977, tras jugar lesionado un partido frente al Atlético de Madrid, volvió a pasar por quirófano por cuarta vez. Rotura de menisco externo. Y tenía pendiente una inminente nueva operación de nariz. En febrero de 1978, en plena recuperación tras su última intervención, el Boletín Oficial publicaba una entrevista con el jugador en la que repasaba todos aquellos percances y hablaba de los duelos que mantenía con los delanteros de la época. "Hay que estar a las duras y a las maduras, que el fútbol es para hombres. La verdad es que nunca me ha gustado quejarme cuando me han dado leña a mí... Por eso no me gustan ni los quejicas ni los chivatos, esos que están protestando a los árbitros en todos los partidos, 'que si me ha dado, que si me ha dejado de dar'... ¡Que se preocupen de jugar al fútbol en bien de su equipo, que hay muchos que lo necesitan!", expresaba Goyo Benito. Preguntado sobre qué jugadores se quejaban más de sus entradas, el toledano respondía: "Pues es curioso, pero hay un grupo de hombres, de formidables jugadores, los mejores delanteros centro de España y del mundo, que nunca se han quejado. Tienes el caso de Garate, Quini, Quino... Y fuera de nuestras fronteras, tampoco. Se habrán podido quejar, como Muller y Jordan, por ejemplo a los que anulé siempre, de que en alguna ocasión les empujara. Pero de ser violento, jamás. Y que conste que juego de la misma forma con unos que con otros".

Un mes más tarde, en marzo de 1978, la portada del Boletín del Real Madrid tenía como protagonista a Goyo Benito. "Vuelve Benito", titulaba la publicación oficial del Club sobre una imagen del jugador en acción controlando un balón junto al guardameta Miguel Ángel. "Después de dos intervenciones quirúrgicas consecutivas que le han tenido apartado del equipo una larga temporada, Benito vuelve a su puesto de central en la defensa madridista, justo cuando se inicia lo que podemos llamar el 'sprint' final de la Liga. En él puede ser Benito una de las piezas fundamentales del conjunto", podía leerse a pie de foto. Jugador muy profesional, seguía siendo todo un baluarte de aquel Real Madrid de Molowny en el que brillaban con luz propia futbolistas como Juanito, Santillana, Sol o Camacho... Hombres de garra y pundonor. De bigotes, como los que lucían Miguel Ángel, Del Bosque, Stielike o el propio Goyo Benito. De hecho, aquel bigote se había convertido en una de sus señas de identidad. Un sello, una marca de la casa. Igual que su valentía, bravura y entrega. Benito tenía muy claro su objetivo cuando saltaba al campo: "Mi única manía es que no se me escape el hombre a quien marco".

Gol al Porto

Una cosa eran los marcajes al hombre y otra cosa marcar goles. Hizo pocos con la elástica blanca pero uno de ellos siempre ha sido muy recordado. "El más importante de mi vida", como solía reconocer él mismo. Fue el 7 de noviembre de 1979, en la vuelta de los octavos de final de la Copa de Europa de la temporada 1979-80. El Porto había ganado en la ida 2-1. Un gol de falta de Cunningham mantenía vivas las esperanzas para los de Boskov de cara al encuentro del Bernabéu. Aquella noche 120.000 personas abarrotaban las gradas del coliseo blanco. Había que ganar 1-0 para pasar la eliminatoria... Pero los minutos corrían y el gol no llegaba. "Quedaba menos de un cuarto de hora para el final y estaba harto de ver que en los córners siempre agarraban a Santillana y a Roberto y no había manera de marcar de cabeza", rememoraba Benito en una entrevista al Diario As. El defensa se decidió a subir pese a que el entrenador le instaba a quedarse atrás para no dejar solo al ariete luso Fernando Gomes. "Me acuerdo que Cunningham tiró el córner con ese efecto que sabía poner. Entré como un toro, dispuesto a llevarme por delante a quien fuera. Le di de cabeza con toda mi alma, como si fuera un chutazo con el pie. Y entró... Se me echaron todos mis compañeros encima y formamos un sándwich en el césped que me dejó triturado. De broma le dije a Pirri que nunca más volvería a marcar un gol, porque no merecía la pena acabar hecho fosfatina. También me acerqué a Charly (Santillana) para decirle que aprendiera a marcar de cabeza", rememoraba de aquel histórico momento. Fue su único gol en competiciones europeas. "Marqué otros al Zaragoza y al Recreativo. Suficiente, ¿no? Leche, que yo era defensa", sentenciaba en aquella entrevista para As.

Tras la marcha de Pirri a México en 1980 lució el brazalete de capitán. No obstante, su participación fue menguando en sus dos últimas campañas como madridista. Goyo Benito superaba la treintena y el físico empezaba a pasar factura. Tenía la etiqueta de "duro" encima, pero las operaciones quirúrgicas, los golpes, las fracturas, los encontronazos, conmociones... El domingo 28 de diciembre de 1980, en encuentro de Liga frente al Valladolid en el Bernabéu, Benito fue retirado en camilla a la media hora. Otra grave lesión de rodilla que le obligaría a pasar de nuevo por el quirófano, quedando apartado de los terrenos de juego para todo lo que restaba de la temporada 1980-81. No le quedó más remedio que ver desde la barrera cómo aquel Madrid de los García perdía la Final de la Copa de Europa en el Parque de Los Príncipes frente al Liverpool. ¿Quién sabe qué hubiera pasado con Benito en la defensa? Volvió a los entrenamientos de cara a la siguiente campaña, pero su presencia en el equipo no llegó a la decena de apariciones. Disputó su último partido del campeonato liguero el 2 de enero de 1982 frente a la Real Sociedad, curiosamente el equipo frente al que había debutado en Liga. Su último partido oficial lo jugó en cuartos de final de la Copa del Rey, en un derbi frente al Atlético. Se retiró al término de aquella temporada 1981-82 que el Real Madrid cerró llevándose precisamente esa Copa, curiosamente igual que en la primera campaña de Benito como jugador del conjunto blanco. Tenía 35 años, pero se le echó muchísimo de menos. Tras su retirada el Real Madrid tardó en encontrar un jugador que se asentara en el eje de la zaga blanca de manera continua. Por unas circunstancias u otras fueron muchos los jugadores que desfilaron por el puesto, unos con más suerte que otros: García Navajas, Fraile, Salguero, Bonet, Metgod, Maceda, Mino...

Goyo Benito disputó un total de 420 partidos oficiales a lo largo de las trece campañas que vistió la camiseta del primer equipo madridista y marcó 3 goles. Consiguió ganar 6 Ligas y 5 Copas. Subcampeón de la Recopa de Europa 1970-71 y Subcampeón de la Copa de Europa 1980-81, los títulos continentales fueron los únicos que se le resistieron durante su etapa en activo. En cualquier caso se ganó el afecto y el reconocimiento de la afición blanca y es uno de los pocos jugadores a los que se les concedió la Laureada del Club.

El Real Madrid le tributó un merecidísimo homenaje el 12 de septiembre de 1984 frente al Tottenham Hotspur, en aquellos momentos vigente Campeón de la Copa de la UEFA. Benito, que llevaba dos años retirado, volvió a entrenar con el primer equipo durante varios días para volver a ponerse a punto junto a sus ex compañeros y participar en el partido. Goyo salió en el once titular y aguantó los primeros 19 minutos en los que le tocó marcar al ariete británico Clive Allen. El encuentro concluyó con victoria para los blancos por 1-0 con gol de Bonet. Al término del choque, el homenajeado, que ejerció aquella noche de capitán, fue izado a hombros por sus compañeros, que le dedicaron multitud de gestos de cariño entre los aplausos del público congregado en el Santiago Bernabéu. Emotiva despedida para toda una leyenda que colgaba las botas de manera definitiva.

Tras su retirada se dedicó a los negocios y regentó un par de locales, uno de ellos el tan citado pub Lancaster que servía de lugar de reuniones para tantos futbolistas. También jugó con el equipo de veteranos del Real Madrid, con cuya asociación colaboraba. Llegó a ejercer de relaciones públicas del Club y trabajó en la secretaría técnica del Rayo Vallecano. En las elecciones del Real Madrid del año 2000 apoyó a Florentino Pérez y ejerció de asesor deportivo del nuevo presidente. Su estado de salud, estos últimos años, no era muy bueno. "El Real Madrid ha estado en todo momento a su lado en su lucha contra la enfermedad que padecía desde hacía más de década", señala el Club en el comunicado oficial emitido a través de su página web. "Hoy el madridismo está de luto en recuerdo de uno de los más grandes defensas de nuestra historia", concluye la nota.

Se nos va otra leyenda. Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros. Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje. Descanse en paz, Gregorio Benito Rubio.

domingo, 22 de marzo de 2020

LOS AÑOS DE LORENZO SANZ

Recuerdos y reflexiones sobre la etapa de Sanz al frente del Real Madrid

Hay mucha gente que no entiende que algunos podamos sentir tristeza cuando fallece alguien al que no se conoce personalmente. Actores, músicos, ídolos... Es cierto que no son familiares o amigos, pero de alguna forma también forman parte de tu vida y de tus recuerdos por lo que hicieron y por lo que significaron en un momento dado. Para los aficionados al fútbol los jugadores, técnicos y, por qué no, los presidentes de tu equipo favorito también son personajes que han estado ahí contigo protagonizando victorias, derrotas, títulos, decepciones y alegrías... Lorenzo Sanz, en mi caso particular, fue presidente del Real Madrid en unos años muy especiales en los que viví el fútbol con muchísima intensidad, en plena adolescencia, cuando entre libros y estudios aún teníamos bastante tiempo para seguir todo lo que sucedía en los terrenos de juego. Lo he dicho muchísimas veces, los noventa fueron años muy duros para el Real Madrid, pero a pesar de todo los recuerdo con muchísimo cariño y nostalgia. No en vano, entre tantos palos y desilusiones también nos llevamos alguna que otra alegría. Una de ellas, además, será para mi generación la más grande que recordaremos siempre los aficionados madridistas por lo especial que fue: La Séptima de 1998. Lorenzo Sanz fue el Presidente de La Séptima.

Sí. Así recordaré siempre a Lorenzo Sanz. A lomos de Clarence Seedorf y de su hijo Fernando levantando la Champions League de la temporada 1997-98. La preciosa fotografía que tomó Raúl Cancio en el Amsterdam Arena fue portada del Diario As al día siguiente, 21 de mayo de 1998. Fue la primera vez que me compré dos ejemplares de un mismo periódico, uno para coleccionarlo intacto y otro para utilizar aquella portada de doble página a modo de póster. "Rey de Reyes". Espectacular... El propio Lorenzo contó en el programa 'Los secretos de La Séptima' de Informe Robinson que tenía esa portada enmarcada en su cuarto de baño. "Todas las mañanas cuando me levanto voy al servicio a hacer mis necesidades y me encuentro con esa foto de As allí puesta. Es imposible de olvidar porque la veo todos los días", relataba Sanz.

Lorenzo Sanz fue el principal artífice del Real Madrid que volvió a lo más alto del panorama internacional, eso no se lo podrá negar nadie. Fue el presidente con el que el equipo dio un salto de calidad para volver a estar en la élite europea. Pero para entender eso hay que ser consciente de dónde veníamos y dónde estábamos... Los noventa fueron los años de Tenerife, del Odense, de temporadas como la 1993-94 o, especialmente, la 1995-96. Esa campaña el Club tocó fondo en lo institucional y, sobre todo, en lo deportivo. La peor temporada que recuerdo. La calidad y el carisma de la Quinta del Buitre no fueron suficientes para sujetar a un equipo que, salvo el breve paréntesis de la temporada 1994-95, sufrió más de la cuenta. Había buenos jugadores, el Real Madrid siempre los tiene. Pero no era suficiente. Por aquella época, con la limitación de extranjeros, los futbolistas foráneos eran los principales encargados de dar la talla y de aportar algo más. Por el Madrid pasaron Hagi, Rocha, Prosinecki, Zamorano, Esnáider... Buenos jugadores, algunos incluso con un más que buen rendimiento... Pero no, no era suficiente. ¿Qué les faltó a esos buenos jugadores? Títulos, títulos que respaldaran su buen hacer. Pero los títulos fueron esquivos aquellos años y sin títulos siempre quedó la impresión de que aquellos extranjeros no terminaron de dar lo mejor de sí mismos con nuestra camiseta. Unos por lesiones, otros porque no cuajaron... La consecuencia resultó ser la sensación de que a ese Real Madrid de los noventa le faltaban estrellas, jugadores con la calidad suficiente como para competir en la élite. Lo que yo siempre he llamado el 'Síndrome del Transworld Sport'.

Año 1996. ¿Recordamos aquel anuncio de Nike en el que un grupo de futbolistas se enfrentan a un equipo de diablos? Maldini, Cantona, Ronaldo, Figo, Rui Costa, Kluivert... ¿Qué sentíamos al ver aquel anuncio de televisión? Yo reconozco que sentía envidia y me dolía no ver a algún jugador del Real Madrid en un anuncio como ese, lo cual significaba que o no teníamos a los mejores jugadores en nuestro equipo o que no habían hecho méritos suficientes para ser tenidos en cuenta. Si a eso le añadimos que llevábamos diez años sin ganar un título europeo y tres décadas sin oler la Copa de Europa se puede entender por qué muchos aficionados del Real Madrid no éramos demasiado optimistas por aquellos tiempos. Yo, de hecho, y también lo he comentado muchas veces, llegué a estar absolutamente convencido de que no vería nunca al Real Madrid ganando una Champions League. No se había ganado en 1988 con el equipazo que habíamos tenido y jugando como jugaba aquel Madrid de la Quinta... ¿Cómo íbamos a ganar la Champions League? Me parecía imposible.

Lorenzo Sanz cambió todo eso. Accedió a la presidencia en noviembre de 1995, en plena campaña, y terminó como pudo aquella desastrosa temporada 1995-96. Pero meses antes de que concluyera aquel ejercicio ya estaba trabajando a pleno rendimiento en la confección de un nuevo Real Madrid. Recuerdo la ilusión con la que viví aquellos fichajes que se iban confirmando poco a poco. Suker, Mijatovic... Sanz fichó muy bien en el momento que había que hacerlo y, por primera vez en mucho tiempo, pasamos a contar con jugadores de un nivel extraordinario. De cara a su primera temporada completa como presidente formó un auténtico equipazo. Al frente del Real Madrid 1996-97 puso al entrenador más destacado del momento, Fabio Capello, procedente del mismísimo Milán, y a su disposición los mejores fichajes posibles. A Suker y Mijatovic se sumaron Seedorf, Roberto Carlos, Illgner y más tarde Panucci o Zé Roberto. Con ellos y con lo que había, es decir, los Raúl, Redondo, Hierro y compañía, montamos una plantilla de muchísimo nivel. Aquello ya era otra cosa... El Real Madrid de Lorenzo Sanz nos devolvió la confianza a los aficionados madridistas. Ilusión. Ilusión es la palabra que me viene a la cabeza siempre que pienso en el verano de 1996. Recuerdo con muchísimo cariño ese verano. También recuerdo con mucho cariño esa temporada 1996-97, en lo personal y en lo deportivo. Sin poder participar en competiciones europeas el objetivo era ganar la Liga y el equipo lo consiguió, el Real Madrid se adjudicó aquella edición tan especial, la 'Liga de las Estrellas'. Ahora sí que teníamos un equipazo del que sentirnos muy orgullosos, nuestros jugadores ocupaban las portadas de la prensa internacional y el Real Madrid contaba con estrellas que lucir en aquellos álbumes de cromos internacionales de Panini. Seedorf fue portada en uno de ellos vistiendo la camiseta blanca de Kelme: "Los mejores equipos de Europa". Y es que después de ganar la Liga el siguiente paso era pelear por la Liga de Campeones de la temporada 1997-98.

La Séptima fue la leche. No hay palabras para describir la mayor felicidad que pudimos vivir los madridistas en 1998. Aquello no se podrá superar nunca. Con aquella plantilla recuerdo que tuve buenas sensaciones desde que arrancó la competición en septiembre de 1997. ¿Y si resultaba que aquella campaña terminaban bien las cosas? Aquella liguilla del Grupo D frente a Rosenborg, Oporto y Olympiacos que empezamos con tan buen pie goleando a los noruegos, los cuartos de final frente al Bayer Leverkusen y el punterazo de Karembeu, las semifinales frente al Borussia Dortmund, vigente Campeón... Y la gran Final frente a la Juventus. 20 de mayo de 1998, fecha inolvidable para todos los madridistas que lo vivimos, el día más feliz de todos los aficionados blancos de mi generación. El gol de Mijatovic que puso fin a 32 años de sequía en la máxima competición continental, una alegría inmensa, tremenda, insuperable... El Real Madrid por fin Campeón de Europa. El gran proyecto de Lorenzo Sanz dio sus frutos y al máximo mandatario se le veía inmensamente feliz, participando en los festejos como un madridista más, luciendo su bufanda. Tenía todo el derecho del mundo a disfrutar de aquello, claro que sí.

Una Liga, una Supercopa de España, La Séptima, la Copa Intercontinental de 1998, una Recopa de Europa de Baloncesto, una Liga ACB... Y La Octava. El Real Madrid volvió a ganar la Champions League en la temporada 1999-00. Y es que con Lorenzo Sanz el Real Madrid entró de lleno en la etapa de las Copas de Europa en color. Parecía increíble que después de tantos años sin ganarla los nuestros pudieran encadenar dos títulos en tan breve margen de tiempo. Nuevos jugadores habían llegado para apuntalar el proyecto y es que, en líneas generales, siempre me quedó la impresión de que Sanz sabía de fútbol y realizaba buenos fichajes. Es cierto que algunos no cuajaron, pero haciendo un repaso global creo que pesaron muchísimo más los aciertos que los errores. Incluso jugadores que quizás no terminaron de dar todo lo que se esperaba de ellos tuvieron intervenciones que compensaron su contratación, como el caso de Christian Karembeu, crucial en La Séptima, o Nicolas Anelka, vital en La Octava. El francés, fichaje más caro de la Historia del Real Madrid en el momento de su llegada, marcó dos goles frente al Bayern en las semifinales que nos dieron el pase a la Final de París. Además de los ya mencionados Suker, Mijatovic, Seedorf, Roberto Carlos, Illgner o Panucci, Lorenzo Sanz contrató para el Real Madrid a futbolistas como Fernando Morientes, Karanka, Sávio Bortolini, Robert Jarni, Míchel Salgado, Iván Helguera o Steve McManaman, futbolistas muy relevantes y que dejaron un gran recuerdo entre los aficionados.

Aunque es cierto que los títulos nacionales no abundaron, algo que de todas formas no se circunscribe a su etapa en la presidencia, puesto que en los últimos treinta años las Ligas y Copas del Rey escasean en nuestro palmarés, creo que en lo deportivo Lorenzo Sanz fue un buen presidente. Le dio una cierta modernidad al Club que le hacía falta desde los tiempos de Ramón Mendoza. Se puede discutir su gestión, por supuesto, con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero lo que no se puede negar es que con él en el sillón presidencial el Real Madrid volvió a ser un equipo solvente a nivel internacional. La época moderna del Club se inició con él.

De Lorenzo Sanz conservaré también un bonito recuerdo personal. Uno de mis primeros autógrafos relacionados con el Real Madrid me lo firmó él a la puerta de un hotel de concentración del conjunto blanco. Tras estamparme su firma en la libreta se arremolinó entorno a él un numeroso grupo de chavales como yo. Paciente, firmó uno por uno a todos los que estábamos allí. Absolutamente a todos. Cuando terminó se preocupó de buscarme para devolverme mi bolígrafo, con el que había firmado todos los autógrafos, y me dedicó una sonrisa, en plan, "gracias, chico". Es una tontería, pero en aquel momento me sentí tremendamente afortunado, un pequeño gesto que me hizo muy feliz.

Qué tiempos y qué lejos empieza a quedar todo atrás... El fútbol ya estaba muy presente en nuestras vidas y fueron años muy bonitos. Y en buena parte el responsable fue Lorenzo Sanz. Siento muchísimo su muerte. Gracias por tantos buenos momentos, Lorenzo, no te olvidaremos nunca. Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, en especial a su mujer e hijos, amigos y allegados. Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje. Descanse en paz, Lorenzo Sanz Mancebo.

sábado, 21 de marzo de 2020

ADIÓS A LORENZO SANZ

Presidente del Real Madrid entre los años 1995 y 2000

Lorenzo Sanz Mancebo, ex Presidente del Real Madrid entre noviembre de 1995 y julio de 2000, ha fallecido este sábado 21 de marzo de 2020 a la edad de 76 años a causa del coronavirus que le había obligado a ser hospitalizado el pasado martes. El ex mandatario blanco llevaba varios días peleando contra los síntomas de la enfermedad. A las 21.45 horas de esta noche su hijo Lorenzo confirmaba la triste noticia a través de Twitter. "Acaba de fallecer mi padre. No se merecía este final y de esta manera. Se va una de las personas más buenas, valientes y trabajadoras que he visto en mi vida. Su familia y el Real Madrid eran su pasión. Mi madre y mis hermanos hemos disfrutado de todos sus momentos con orgullo. DEP", escribía su primogénito.

Nos deja el Presidente con el que el Real Madrid conquistó La Séptima Copa de Europa en 1998 y también la Champions League del año 2000, La Octava. Además, bajo su mandato el Club consiguió una Copa Intercontinental, una Liga, una Supercopa de España, una Liga de Baloncesto y una Recopa de Europa de Basket.

El Club ha hecho público un comunicado en el que expresa su pésame. "El Real Madrid C.F., su Presidente y la Junta Directiva lamentan con enorme consternación el fallecimiento de Lorenzo Sanz, quien fuera Presidente del Real Madrid desde 1995 al año 2000. Asimismo, quieren expresar sus más profundas condolencias y todo su cariño y afecto a su esposa Mari Luz, a sus hijos, Lorenzo, Francisco, Fernando, María Luz (Malula) y Diana, y a sus familiares y amigos. Condolencias que se hacen también extensivas a todo el madridismo", señala el texto. "Durante la presidencia de Lorenzo Sanz, el Real Madrid siguió engrandeciendo su historia y su leyenda. Fue el presidente con el que se conquistó, 32 años después, la tan ansiada séptima Copa de Europa en Ámsterdam en 1998", prosigue la nota. "Hoy, el madridismo está de luto ante la pérdida de un presidente que dedicó una gran parte de su vida a su gran pasión: el Real Madrid. Dadas las circunstancias actuales, el Real Madrid le rendirá en cuanto sea posible el reconocimiento que se merece", concluye el comunicado difundido a través de todos los medios y canales del Club.

Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y allegados. Descanse en paz, Lorenzo Sanz Mancebo. 

miércoles, 26 de febrero de 2020

EL PRIMER GOL EN LIGA DE ANELKA

El ariete francés se estrenó en un Real Madrid-Barcelona disputado tal día como hoy de hace 20 años

Marcó pocos goles, pero supo elegirlos. A Nicolas Anelka se le miró con lupa desde el primer día que pisó Madrid para enfundarse la camiseta blanca. Sólo tenía 20 años... El problema es que su traspaso alcanzó los 5.000 millones de las antiguas pesetas y se generó una polémica terrible alrededor del desembolso realizado por el Real Madrid. El fichaje más caro de la Historia del Real Madrid en aquellos momentos. Ciertamente la cantidad era muy elevada. Se trataba de una apuesta de futuro de Lorenzo Sanz, que se hizo con un jugador que había debutado muy joven con el PSG y que había completado dos temporadas y media en el Arsenal a un gran nivel. Pero la presión fue terrible desde el primer partido. Lo peor que le puede pasar a un delantero es no marcar goles y fue lo que le pasó a Anelka en sus primeros meses como futbolista merengue. Pasaban los partidos y no había goles del francés, que además se vio inmerso en varias polémicas extradeportivas que, seguramente, le pasaron factura. A la falta de goles se unía la etiqueta de los 5.000 millones, lo que hacía que se generase una corriente de fichaje fallido que no se terminaría de quitar de encima el jugador pese a las muestras de calidad que dejó en su breve periplo como madridista

Fueron pocos goles, sí. Y tardaron en llegar, cierto. Pero, insisto de nuevo, supo elegirlos para hacerse un pequeño hueco en la memoria de los aficionados. Llegó en agosto de 1999 y sus primeras dianas no se registraron hasta enero del 2000, en la primera edición de aquel Mundial de Clubes experimental en el que el Madrid no salió muy bien parado pero que sirvió para ver los tres primeros goles del francés con la camiseta blanca. En Liga todavía hubo que esperar un poco más, concretamente al sábado 26 de febrero de 2000. Tal día como hoy de hace 20 años, Anelka marcaba su primer gol en Liga. Y se lo hizo al Barcelona...

Estaba siendo una campaña convulsa. En la jornada 26 del Campeonato Nacional de Liga el Barcelona pasaba por el Santiago Bernabéu. Los azulgranas con un punto más que nosotros, aunque los dos conjuntos estaban lejos del Deportivo, líder y conjunto que acabaría cantando el alirón esa temporada 1999-00. En cualquier caso el Real Madrid afrontaba un difícil compromiso frente al eterno rival con la presión de saber que un pinchazo significaría decir prácticamente adiós a las opciones de pelear por el título, además de seguir por detrás de los de Louis van Gaal. Pitó aquel 'clásico', televisado en directo por televisión, el colegiado Ansuátegui Roca.

Pero, mira por donde, aquella noche tocó llevarse una alegría. Una gran alegría. Frente al Barcelona el cuadro de Vicente Del Bosque completó una grandísima actuación, una de las mejores de la temporada, y le pegó un buen repaso a su rival. El choque se puso de cara, además, muy pronto. A los cinco minutos Roberto Carlos nos regaló una de las suyas, un espectacular lanzamiento de falta que terminó con el balón perforando la portería de Arnau. Un cañonazo increíble, además, porque la falta era muy lejana. Pero el misil del brasileño hizo subir el 1-0 al marcador. Los ánimos se incrementaron en las filas locales en favor de un Real Madrid que superó en todo momento al Barcelona. Hubo momentos de auténtica superioridad con el equipo blanco controlando el juego gracias a un centro del campo en el que brilló, cómo no, Fernando Redondo. Portentoso. Tremendo el partido que jugó el argentino, que fue de menos a más y que hizo lo que quiso en el segundo tiempo. 

Con el resultado a favor todo era más fácil... Pero es que además llegó el segundo de la noche. El gol de nuestro protagonista, el primer gol en Liga de Anelka. Se habían reído tanto del francés por tener su casillero particular a cero... Pues mira, contra el Barcelona, su primer gol. Una jugada en ataque un pelín embarullada en la que ni Guti ni Morientes acertaron a rematar bien concluyó con el balón rechazado y Anelka aprovechando para empujar el esférico por el centro a puerta vacía estableciendo el 2-0. Sólo habían pasado 19 minutos y el Madrid se aseguraba un pequeño colchón a su favor.

El Madrid se sentía muy superior y todos sus jugadores brillaron sobre el césped. Geremi borró a Rivaldo y se permitió el lujo de protagonizar jugadas de ataque como una tremenda incursión marchándose en velocidad de Bogarde que finalizó con un pase del camerunés al centro del área que no llegó a Morientes por los pelos. Antes del descanso Roberto Carlos dispuso de otro lanzamiento de falta que salvó, esta vez sí, el guardameta Arnau. Respondió Rivaldo con otra falta que acabó en la madera. Las esporádicas jugadas de ataque de los visitantes permitieron lucirse a un acertado Iker Casillas. En cualquier caso, el Madrid había sido muchísimo más equipo durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Más calidad, más garra, más entrega, mejor juego, más acierto, más puntería... El Madrid era quién estaba enchufado y dio sensación de superar cuando y como quería a la defensa del Barcelona. El resultado podía considerarse incluso corto...

De todas formas, en los primeros compases del segundo tiempo los blancos incrementaron su ventaja con el tercero. Incorporación de Míchel Salgado por la derecha y pase a Morientes, dentro del área. El ariete recibió de espaldas a la portería y bien marcado por Abelardo, pero giró sobre sí mismo y, medio cayéndose, consiguió conectar con la zurda un disparo seco y raso que entró con fuerza en la portería de los blaugrana. ¡Golazo de Morientes, el 3-0!

La segunda mitad fue tremenda, con el Santiago Bernabéu exultante coreando las jugadas de su equipo y un Real Madrid que vapuleó a su contrincante. Raúl anotó un espectacular gol de vaselina que fue anulado. Una rosca de Guti, un cabezazo de Raúl... No hubo más tantos y, sinceramente, aquel 3-0 se quedó muy corto para los méritos que hizo el equipo aquella noche, sin duda una de las mejores de aquella temporada. Algo que ha pasado unas cuantas veces en la historia de los 'clásicos', partidos en los que el Madrid había sido superior pero que, por unas razones u otras, no terminaba de conseguir un marcador más abultado, contundente, de esos que se recuerdan para toda la vida. Lo digo porque, veinte años después, quizás este encuentro haya quedado difuminado en el recuerdo pese a ser uno de los mejores Real Madrid-Barcelona que firmó el Club en las dos últimas décadas. A mí, desde luego, no se me olvidará nunca la alegría de aquella noche y el 'cachondeo' que me traje con mi padre a cuenta del gol de Anelka, del primer gol en Liga de Anelka después de seis meses de competición...

Goles de Anelka 

No marcó muchos más. Anelka sólo jugó con el Real Madrid la temporada 1999-00 y únicamente hizo siete goles. A los tres del Mundial de Clubes sumó el que le marcó al Barcelona, otro que le hizo al Betis en su segundo y último tanto en la Liga Española... Y los dos que le hizo al Bayern de Munich en la Champions. Anelka tuvo sus dos noches de gloria en las semifinales de la Liga de Campeones y gran parte de la consecución de La Octava pasó por los goles que significaron el 1-0 de la ida y el 2-1 de la vuelta, aquel cabezazo cuando peor estaban los de Del Bosque. Esos goles frente al Bayern sirvieron para que Anelka dejara cierto buen recuerdo. Al término de aquella campaña el francés volvió a recalar en el PSG por 5.500 millones de pesetas, así que la operación no fue tan mala como se pudo haber pensado. Recuperamos e incluso ganamos algo de dinero por un jugador que terminó siendo importante a la hora de ganar una Copa de Europa. Y encima me quedó para siempre el recuerdo de que su primer gol en Liga se lo hizo al Barcelona.

REAL MADRID: Casillas, Míchel Salgado, Hierro, Karanka, Roberto Carlos (Iván Campo, 87'), Geremi, Redondo, Raúl, Guti, Anelka (McManaman, 79') y Morientes (Sanchís, 69').

BARCELONA: Arnau, Puyol, Reiziger, Abelardo, Bogarde (Xavi, 45'), Luis Enrique (Guardiola, 61'), Ronald De Boer, Zenden, Figo, Kluivert (Dani, 73') y Rivaldo.

GOLES
1-0 min. 5 Roberto Carlos
2-0 min. 19 Anelka
3-0 min. 52 Morientes

domingo, 12 de enero de 2020

CAMPEONES SUPERCOPA DE ESPAÑA 2019-20

El equipo de Zinedine Zidane doblega en la tanda de penaltis al Atlético de Madrid

El Real Madrid se ha proclamado esta noche Campeón de la Supercopa de España tras doblegar al Atlético de Madrid en la gran Final del torneo, que se decidió en la tanda de penaltis tras concluir sin goles el tiempo reglamentario y la prórroga. Es el undécimo título para el Club blanco en esta competición, el primero que logra con este nuevo formato a cuatro que ha puesto en marcha esta temporada la Real Federación Española. Buena manera de empezar 2020 para el Real Madrid, que afrontaba estos dos partidos con las bajas de Benzema, Bale y Hazard, no lo olvidemos.

Vaya por delante que no me convence la nueva configuración de la competición y tampoco me gusta la fecha de celebración de la misma. Desde mi punto de vista la Supercopa la deben disputar los campeones de Liga y Copa del Rey en agosto, como primer título oficial de la temporada. No me gusta eso de que se juegue ahora en enero, algo que me recuerda a los años en los que se jugaba en diciembre, a mitad de campaña y como si estorbara. Dicho esto, hay que puntualizar que desde hace meses ya se sabía que el formato sería el que se ha utilizado ahora y que habría dos equipos invitados. No se entiende, por tanto, la polémica que ha levantado esta nueva Supercopa en ciertos sectores. No obstante ha sido curioso que hayan sido precisamente los dos equipos que han participado como segundo y tercero de la Liga los que se han jugado el título en la Final. Aunque no me agrade este formato, una vez que el Real Madrid participaba había que ir a por la Supercopa y se ha conseguido. Me alegro.

El Madrid abrió la competición jugando las semifinales frente al Valencia en lo que terminó resultando todo un partidazo del conjunto blanco. La escuadra de Zinedine Zidane se clasificó para la Final tras firmar una exhibición. Resultó excepcional el rendimiento de un centro del campo muy poblado que sorprendió a nuestro rival. Saltó al campo de inicio el equipo formado por: Courtois, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Mendy, Valverde, Casemiro, Kroos, Modric, Isco y Jovic. Marcelo, James y Mariano sustituyeron a Mendy, Modric y Jovic en el tramo final. Abrió el marcador Toni Kroos con un espectacular gol olímpico, algo que no veíamos los madridistas desde que en diciembre de 1997 el croata Davor Suker anotara directamente de saque de esquina frente al Mérida en el Santiago Bernabéu. La ejecución del alemán fue perfecta al observar que el guardameta Jaume Doménech estaba algo adelantado y el cancerbero no pudo hacer nada para evitar un gol de bellísima factura. Golazo. Antes de llegarse al descanso Isco amplió la renta con el segundo gol. Pase atrás de Valverde y remate de Modric que se topa con el defensa Garay. El rechace lo aprovechó el malagueño enviando el esférico a la red. Ya en el segundo tiempo una buena acción entre Isco y Jovic concluyó con el balón en poder de Modric dentro del área. El croata resolvió la jugada con un espectacular disparo con el exterior del pie derecho que supuso el 0-3 para el Real Madrid. Un penalti en las postrimerías le sirvió al Valencia para recortar distancias al ejecutar Parejo con acierto desde los once metros, aunque el resultado no corría peligro para un Madrid que estaba en la Final. Los blancos, que en realidad jugaron con la tercera equipación de color verde, tendrían que esperar un día para conocer al rival. 

Al día siguiente, en la otra semifinal, el Atlético de Madrid eliminó al Barcelona en un partido de alternativas. Se adelantaron los rojiblancos 0-1 con gol de Koke, empató Messi y Griezmann puso el 2-1 para los azulgranas. En las postrimerías Morata empató de penalti y Correa marcó el 2-3 que certificaba la remontada de los de Simeone. Los campeones de Liga y Copa del Rey quedaban fuera. Final, Real Madrid-Atlético de Madrid. Decimoquinta Final para el Madrid en esta competición.

La Final

El partido de hoy no ha sido tan vistoso como el del pasado miércoles, las cosas como son. La primera parte no ha sido muy buena futbolísticamente hablando. El plan de los centrocampistas frente al Valencia no sorprendió a un Simeone que sabe cómo parar a los rivales y faltó mucha fluidez a la hora de hacer circular el balón con dirección al área, algo que perjudicó a Jovic. Se le ven trazas de buen delantero al serbio pero me preocupa un poco que a estas alturas de la temporada sólo lleve anotado un gol. También es cierto que no lo tuvo nada fácil hoy. Los balones no llegaban con facilidad y ya sabemos que si por algo destaca el Atlético es por su fortaleza y su buen hacer atrás. Con eso y aprovechando algún fallo atrás, como uno de Sergio Ramos, pudo haber llegado algún susto... Así las cosas, no es de extrañar que los primeros disparos para el conjunto blanco llegaran de las botas de dos centrocampistas como Casemiro y Modric. No hubo manera y al descanso se llegó con el 0-0. Tras la reanudación Jovic protagonizó las primeras acciones de peligro para los de Zidane con una espectacular carrera que no pudo finalizar con éxito y con un disparo cruzado que se marchó lamiendo el poste. El ariete también participó en la jugada que concluyó con un poco afortunado remate de Valverde cuando el uruguayo lo tenía todo a su favor. Mala suerte ahí. El partido seguía vivo con el paso de los minutos y el Atlético dispuso de una buena oportunidad por mediación de Morata, que se topó con un inspiradísimo Courtois. Nuestro ex delantero no pudo superar al ex portero rojiblanco. Mariano apareció con su habitual energía en los últimos compases de un duelo abocado al 0-0 a pesar de que Rodrygo tuvo una clarísima en el descuento. Había que jugar la media hora extra para intentar dilucidar el nombre del Campeón. Nuevamente se intentó con lanzamientos desde fuera del área como el de Kroos o desde dentro, como en una doble ocasión que protagonizaron Modric y Mariano topándose en ambos casos con Oblak. Fue la Final de los porteros. Al menos durante los 120 minutos de juego... No hubo forma de marcar.

El destino del choque pudo haber sido otro en los últimos compases de la prórroga de no haber sido por la oportuna intervención de Valverde. Suya será la imagen que recordaremos en el futuro del partido de hoy. Una pérdida de balón del Madrid originó la cabalgada de Álvaro Morata en dirección a nuestra portería. Se iba a quedar solo delante de Courtois. El uruguayo se lanzó a la persecución del delantero y no dudó en cazarle por detrás para evitar el posible gol que seguramente hubiese resuelto la Final. Roja clarísima. A la calle. Pero había que hacer lo que hizo, tomó la decisión correcta y todo el mundo lo sabe. Incluso Simeone, que no dudó en saludar al madridista cuando se retiraba del terreno de juego expulsado. Gracias a Valverde el partido concluyó con el 0-0 inicial y hubo que recurrir a la tanda de penaltis. Como en Milán.

Empezó la tanda de disparos el Real Madrid. Ejecutó en primer lugar Carvajal, que superó a Oblak. 1-0. Siempre es importante marcar el primero. Turno para el Atlético y Saúl, emulando a Juanfran en 2016, envió al palo izquierdo de la portería. Seguía el 1-0. Turno para el Real Madrid y el joven Rodrygo se sacó un espectacular disparo colocado a la misma escuadra. El mejor penalti de toda la tanda y una muestra de la personalidad del chaval, porque el disparo se le pudo haber ido a las nubes. Pero no, lo clavó por la escuadra derecha. 2-0. Segundo disparo para el Atlético, lanzó Thomas... Y paradón de Courtois, que seguía con su recital de brillantes intervenciones. Tercer disparo para el Real Madrid y Luka Modric engañando a Oblak. 3-0 para el Real Madrid y el camino bien encarrilado para ganar la Supercopa. El Atlético consiguió ver puerta a la tercera por mediación de Trippier. 3-1. Pero los blancos lo tenían todo a su favor. Si Sergio Ramos anotaba el cuarto todo habría acabado. Y marcó. Curiosamente no fue a lo Panenka, como me temía... El capitán aseguró y ajustó al palo izquierdo engañando al portero. 4-1. El Real Madrid, Campeón de la Supercopa de España 2019-20.

Los jugadores del Real Madrid hicieron pasillo a los del Atlético antes de que recogieran sus medallas de subcampeones y después recibieron el trofeo que les acredita como nuevos campeones. El capitán Sergio Ramos levantó la Supercopa, su título número 21 como madridista, al igual que Marcelo. Los dos defensas están a dos títulos de alcanzar los 23 de Paco Gento. La satisfacción ha sido patente entre todos los componentes de la plantilla blanca. "Me siento muy bien porque venimos aquí porque venimos aquí para conseguir este trofeo  y lo hemos conseguido con mucho trabajo y con mucha tranquilidad. Hay que felicitar a todos los jugadores y a toda la plantilla porque ha sido una semana de éxito, trabajamos muy bien, preparamos muy bien los partidos y al final lo hemos conseguido, creyendo en nosotros y en lo que queremos. Sabemos que es el ADN de este Club, darlo todo en el campo y yo creo que podemos estar muy contentos", señalaba al término del choque Zinedine Zidane a los micrófonos de Real Madrid Televisión. También habló para el canal del Club el Presidente, que se mostró "muy contento" como todos los madridistas. "Hemos venido aquí a disputar un nuevo formato de la Supercopa, hemos jugado los dos partidos, hemos ganado y estamos muy satisfechos", apunta Florentino Pérez. "En el partido he estado tranquilo, en la prórroga menos y en los penaltis uno está muy nervioso. Pero de lo que no cabe duda es de que somos especialistas en ganar algún trofeo por penaltis", añadía Pérez, que alabó el trabajo de los jugadores destacando a Federico Valverde. "Todos los títulos motivan al equipo, motivan al entrenador, motivan a los aficionados y empezar este año con un nuevo título es una gran ilusión para todos. Hay que seguir alimentando este mito y esta leyenda que es el Real Madrid y se hace a base de títulos. Nos quedan todavía tres por delante este año y vamos a intentar encarar los tres", ha asegurado Florentino Pérez al micrófono de Real Madrid Televisión.

Conclusiones

El desenlace nos ha traído muy buenos recuerdos a los madridistas por las similitudes que ha habido con la Final de Milán. El Real Madrid consiguió La Undécima frente al Atlético y ha conseguido su undécima Supercopa de España frente a los colchoneros, otra vez en la tanda de penaltis, con un rojiblanco enviando un lanzamiento al palo, con Sergio Ramos anotando el disparo definitivo y consolidándose como una pesadilla para los atléticos...

Pero si hablamos de nombres propios hay dos claros protagonistas en las filas madridistas, como acabamos de ver: Thibaut Courtois y Federico Valverde. Grandísimo partido de nuestro portero, que por fin se ha consolidado y está demostrando el porterazo que todos sabíamos que era pero que, por unas cosas u otras, no había terminado de cuajar con nuestra camiseta. Tras un año a la sombra de Keylor y los titubeantes primeros compases de la presente campaña el belga está demostrando por fin que es uno de los mejores guardametas del mundo. Ahora sí que se le ve pleno de confianza y realizando las espectaculares paradas de las que había hecho gala con su Selección y con sus anteriores equipos. Y eso es importantísimo para ganar partidos y para ganar títulos, como hemos visto hoy. Sale reforzado de la Supercopa. Igual que Valverde. El uruguayo, a sus 21 años, es ahora mismo el futbolista más en forma del equipo y se convertido en imprescindible en el centro del campo del Real Madrid. Es el jugador del momento, la gran revelación de la temporada para nosotros. Se le recordará siempre por esa roja tan 'celebrada', la acción en la que, casi con total seguridad, salvó al Madrid de la derrota. La imagen de esta nueva Supercopa. El centrocampista coronó su gran actuación de hoy llevándose el MVP.

No quiero olvidarme de Zinedine Zidane. 10 títulos acumula el francés como entrenador del Real Madrid, consolidándose como el segundo con mejor palmarés sólo por detrás de Don Miguel Muñoz. 3 Champions League, 2 Mundiales, 2 Supercopas de Europa, 1 Liga y 2 Supercopas de España. Con él en el banquillo hemos jugado 9 Finales y las hemos ganado todas. Nueve de nueve. A principio de temporada, cuando el equipo no estaba dando lo que se esperaba de él, muchos pedían su cese. Como cambian las cosas... No sé cómo terminará el presente ejercicio, si se ganará algún título más o no, si llegaremos lejos... No lo sé. Pero tengo claro, lo he repetido muchas veces, que nunca hay que echar al entrenador a mitad de temporada. Se le ha dejado trabajar al francés y ahora, unos meses después, vemos un Real Madrid mucho mejor de lo que pensábamos a comienzos de Liga. Un equipo seguro atrás, que encaja menos goles, con una defensa y un centro del campo más sólidos, con más confianza y que vuelve a despertar ilusión entre los aficionados. Insisto, no sabemos cómo terminará la temporada pero estoy seguro de que ahora mismo todos somos más optimistas. La Supercopa de España es un título menor, sí, pero es un título oficial y debemos estar muy contentos por haberlo ganado. Llevábamos desde 2017 sin levantar un trofeo nacional. Bienvenido sea y confiemos en que este año podamos celebrar alguno de los títulos más importantes por los que está peleando el equipo. Desde luego, 2020 lo hemos empezado con buen pie...

REAL MADRID: Courtois, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Mendy, Valverde, Casemiro, Kroos (Vinicius Junior, 103'), Modric, Isco (Rodrygo, 60') y Jovic (Mariano, 83').

ATLÉTICO DE MADRID: Oblak, Kieran Trippier, Lodi (Marcos Llorente, 89'), Felipe, José Giménez (Savic, 98'), Héctor Herrera (Vitolo, 56'), Ángel Correa, Thomas Partey, Saúl, Joao Félix (Santiago Arias, 101') y Álvaro Morata.

PENALTIS, 4-1
1-0 Carvajal GOL
1-0 Saúl AL PALO
2-0 Rodrygo GOL 
2-0 Thomas PARA COURTOIS
3-0 Modric GOL
3-1 Trippier GOL
4-1 Sergio Ramos GOL