domingo, 12 de enero de 2020

CAMPEONES SUPERCOPA DE ESPAÑA 2019-20

El equipo de Zinedine Zidane doblega en la tanda de penaltis al Atlético de Madrid

El Real Madrid se ha proclamado esta noche Campeón de la Supercopa de España tras doblegar al Atlético de Madrid en la gran Final del torneo, que se decidió en la tanda de penaltis tras concluir sin goles el tiempo reglamentario y la prórroga. Es el undécimo título para el Club blanco en esta competición, el primero que logra con este nuevo formato a cuatro que ha puesto en marcha esta temporada la Real Federación Española. Buena manera de empezar 2020 para el Real Madrid, que afrontaba estos dos partidos con las bajas de Benzema, Bale y Hazard, no lo olvidemos.

Vaya por delante que no me convence la nueva configuración de la competición y tampoco me gusta la fecha de celebración de la misma. Desde mi punto de vista la Supercopa la deben disputar los campeones de Liga y Copa del Rey en agosto, como primer título oficial de la temporada. No me gusta eso de que se juegue ahora en enero, algo que me recuerda a los años en los que se jugaba en diciembre, a mitad de campaña y como si estorbara. Dicho esto, hay que puntualizar que desde hace meses ya se sabía que el formato sería el que se ha utilizado ahora y que habría dos equipos invitados. No se entiende, por tanto, la polémica que ha levantado esta nueva Supercopa en ciertos sectores. No obstante ha sido curioso que hayan sido precisamente los dos equipos que han participado como segundo y tercero de la Liga los que se han jugado el título en la Final. Aunque no me agrade este formato, una vez que el Real Madrid participaba había que ir a por la Supercopa y se ha conseguido. Me alegro.

El Madrid abrió la competición jugando las semifinales frente al Valencia en lo que terminó resultando todo un partidazo del conjunto blanco. La escuadra de Zinedine Zidane se clasificó para la Final tras firmar una exhibición. Resultó excepcional el rendimiento de un centro del campo muy poblado que sorprendió a nuestro rival. Saltó al campo de inicio el equipo formado por: Courtois, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Mendy, Valverde, Casemiro, Kroos, Modric, Isco y Jovic. Marcelo, James y Mariano sustituyeron a Mendy, Modric y Jovic en el tramo final. Abrió el marcador Toni Kroos con un espectacular gol olímpico, algo que no veíamos los madridistas desde que en diciembre de 1997 el croata Davor Suker anotara directamente de saque de esquina frente al Mérida en el Santiago Bernabéu. La ejecución del alemán fue perfecta al observar que el guardameta Jaume Doménech estaba algo adelantado y el cancerbero no pudo hacer nada para evitar un gol de bellísima factura. Golazo. Antes de llegarse al descanso Isco amplió la renta con el segundo gol. Pase atrás de Valverde y remate de Modric que se topa con el defensa Garay. El rechace lo aprovechó el malagueño enviando el esférico a la red. Ya en el segundo tiempo una buena acción entre Isco y Jovic concluyó con el balón en poder de Modric dentro del área. El croata resolvió la jugada con un espectacular disparo con el exterior del pie derecho que supuso el 0-3 para el Real Madrid. Un penalti en las postrimerías le sirvió al Valencia para recortar distancias al ejecutar Parejo con acierto desde los once metros, aunque el resultado no corría peligro para un Madrid que estaba en la Final. Los blancos, que en realidad jugaron con la tercera equipación de color verde, tendrían que esperar un día para conocer al rival. 

Al día siguiente, en la otra semifinal, el Atlético de Madrid eliminó al Barcelona en un partido de alternativas. Se adelantaron los rojiblancos 0-1 con gol de Koke, empató Messi y Griezmann puso el 2-1 para los azulgranas. En las postrimerías Morata empató de penalti y Correa marcó el 2-3 que certificaba la remontada de los de Simeone. Los campeones de Liga y Copa del Rey quedaban fuera. Final, Real Madrid-Atlético de Madrid. Decimoquinta Final para el Madrid en esta competición.

La Final

El partido de hoy no ha sido tan vistoso como el del pasado miércoles, las cosas como son. La primera parte no ha sido muy buena futbolísticamente hablando. El plan de los centrocampistas frente al Valencia no sorprendió a un Simeone que sabe cómo parar a los rivales y faltó mucha fluidez a la hora de hacer circular el balón con dirección al área, algo que perjudicó a Jovic. Se le ven trazas de buen delantero al serbio pero me preocupa un poco que a estas alturas de la temporada sólo lleve anotado un gol. También es cierto que no lo tuvo nada fácil hoy. Los balones no llegaban con facilidad y ya sabemos que si por algo destaca el Atlético es por su fortaleza y su buen hacer atrás. Con eso y aprovechando algún fallo atrás, como uno de Sergio Ramos, pudo haber llegado algún susto... Así las cosas, no es de extrañar que los primeros disparos para el conjunto blanco llegaran de las botas de dos centrocampistas como Casemiro y Modric. No hubo manera y al descanso se llegó con el 0-0. Tras la reanudación Jovic protagonizó las primeras acciones de peligro para los de Zidane con una espectacular carrera que no pudo finalizar con éxito y con un disparo cruzado que se marchó lamiendo el poste. El ariete también participó en la jugada que concluyó con un poco afortunado remate de Valverde cuando el uruguayo lo tenía todo a su favor. Mala suerte ahí. El partido seguía vivo con el paso de los minutos y el Atlético dispuso de una buena oportunidad por mediación de Morata, que se topó con un inspiradísimo Courtois. Nuestro ex delantero no pudo superar al ex portero rojiblanco. Mariano apareció con su habitual energía en los últimos compases de un duelo abocado al 0-0 a pesar de que Rodrygo tuvo una clarísima en el descuento. Había que jugar la media hora extra para intentar dilucidar el nombre del Campeón. Nuevamente se intentó con lanzamientos desde fuera del área como el de Kroos o desde dentro, como en una doble ocasión que protagonizaron Modric y Mariano topándose en ambos casos con Oblak. Fue la Final de los porteros. Al menos durante los 120 minutos de juego... No hubo forma de marcar.

El destino del choque pudo haber sido otro en los últimos compases de la prórroga de no haber sido por la oportuna intervención de Valverde. Suya será la imagen que recordaremos en el futuro del partido de hoy. Una pérdida de balón del Madrid originó la cabalgada de Álvaro Morata en dirección a nuestra portería. Se iba a quedar solo delante de Courtois. El uruguayo se lanzó a la persecución del delantero y no dudó en cazarle por detrás para evitar el posible gol que seguramente hubiese resuelto la Final. Roja clarísima. A la calle. Pero había que hacer lo que hizo, tomó la decisión correcta y todo el mundo lo sabe. Incluso Simeone, que no dudó en saludar al madridista cuando se retiraba del terreno de juego expulsado. Gracias a Valverde el partido concluyó con el 0-0 inicial y hubo que recurrir a la tanda de penaltis. Como en Milán.

Empezó la tanda de disparos el Real Madrid. Ejecutó en primer lugar Carvajal, que superó a Oblak. 1-0. Siempre es importante marcar el primero. Turno para el Atlético y Saúl, emulando a Juanfran en 2016, envió al palo izquierdo de la portería. Seguía el 1-0. Turno para el Real Madrid y el joven Rodrygo se sacó un espectacular disparo colocado a la misma escuadra. El mejor penalti de toda la tanda y una muestra de la personalidad del chaval, porque el disparo se le pudo haber ido a las nubes. Pero no, lo clavó por la escuadra derecha. 2-0. Segundo disparo para el Atlético, lanzó Thomas... Y paradón de Courtois, que seguía con su recital de brillantes intervenciones. Tercer disparo para el Real Madrid y Luka Modric engañando a Oblak. 3-0 para el Real Madrid y el camino bien encarrilado para ganar la Supercopa. El Atlético consiguió ver puerta a la tercera por mediación de Trippier. 3-1. Pero los blancos lo tenían todo a su favor. Si Sergio Ramos anotaba el cuarto todo habría acabado. Y marcó. Curiosamente no fue a lo Panenka, como me temía... El capitán aseguró y ajustó al palo izquierdo engañando al portero. 4-1. El Real Madrid, Campeón de la Supercopa de España 2019-20.

Los jugadores del Real Madrid hicieron pasillo a los del Atlético antes de que recogieran sus medallas de subcampeones y después recibieron el trofeo que les acredita como nuevos campeones. El capitán Sergio Ramos levantó la Supercopa, su título número 21 como madridista, al igual que Marcelo. Los dos defensas están a dos títulos de alcanzar los 23 de Paco Gento. La satisfacción ha sido patente entre todos los componentes de la plantilla blanca. "Me siento muy bien porque venimos aquí porque venimos aquí para conseguir este trofeo  y lo hemos conseguido con mucho trabajo y con mucha tranquilidad. Hay que felicitar a todos los jugadores y a toda la plantilla porque ha sido una semana de éxito, trabajamos muy bien, preparamos muy bien los partidos y al final lo hemos conseguido, creyendo en nosotros y en lo que queremos. Sabemos que es el ADN de este Club, darlo todo en el campo y yo creo que podemos estar muy contentos", señalaba al término del choque Zinedine Zidane a los micrófonos de Real Madrid Televisión. También habló para el canal del Club el Presidente, que se mostró "muy contento" como todos los madridistas. "Hemos venido aquí a disputar un nuevo formato de la Supercopa, hemos jugado los dos partidos, hemos ganado y estamos muy satisfechos", apunta Florentino Pérez. "En el partido he estado tranquilo, en la prórroga menos y en los penaltis uno está muy nervioso. Pero de lo que no cabe duda es de que somos especialistas en ganar algún trofeo por penaltis", añadía Pérez, que alabó el trabajo de los jugadores destacando a Federico Valverde. "Todos los títulos motivan al equipo, motivan al entrenador, motivan a los aficionados y empezar este año con un nuevo título es una gran ilusión para todos. Hay que seguir alimentando este mito y esta leyenda que es el Real Madrid y se hace a base de títulos. Nos quedan todavía tres por delante este año y vamos a intentar encarar los tres", ha asegurado Florentino Pérez al micrófono de Real Madrid Televisión.

Conclusiones

El desenlace nos ha traído muy buenos recuerdos a los madridistas por las similitudes que ha habido con la Final de Milán. El Real Madrid consiguió La Undécima frente al Atlético y ha conseguido su undécima Supercopa de España frente a los colchoneros, otra vez en la tanda de penaltis, con un rojiblanco enviando un lanzamiento al palo, con Sergio Ramos anotando el disparo definitivo y consolidándose como una pesadilla para los atléticos...

Pero si hablamos de nombres propios hay dos claros protagonistas en las filas madridistas, como acabamos de ver: Thibaut Courtois y Federico Valverde. Grandísimo partido de nuestro portero, que por fin se ha consolidado y está demostrando el porterazo que todos sabíamos que era pero que, por unas cosas u otras, no había terminado de cuajar con nuestra camiseta. Tras un año a la sombra de Keylor y los titubeantes primeros compases de la presente campaña el belga está demostrando por fin que es uno de los mejores guardametas del mundo. Ahora sí que se le ve pleno de confianza y realizando las espectaculares paradas de las que había hecho gala con su Selección y con sus anteriores equipos. Y eso es importantísimo para ganar partidos y para ganar títulos, como hemos visto hoy. Sale reforzado de la Supercopa. Igual que Valverde. El uruguayo, a sus 21 años, es ahora mismo el futbolista más en forma del equipo y se convertido en imprescindible en el centro del campo del Real Madrid. Es el jugador del momento, la gran revelación de la temporada para nosotros. Se le recordará siempre por esa roja tan 'celebrada', la acción en la que, casi con total seguridad, salvó al Madrid de la derrota. La imagen de esta nueva Supercopa. El centrocampista coronó su gran actuación de hoy llevándose el MVP.

No quiero olvidarme de Zinedine Zidane. 10 títulos acumula el francés como entrenador del Real Madrid, consolidándose como el segundo con mejor palmarés sólo por detrás de Don Miguel Muñoz. 3 Champions League, 2 Mundiales, 2 Supercopas de Europa, 1 Liga y 2 Supercopas de España. Con él en el banquillo hemos jugado 9 Finales y las hemos ganado todas. Nueve de nueve. A principio de temporada, cuando el equipo no estaba dando lo que se esperaba de él, muchos pedían su cese. Como cambian las cosas... No sé cómo terminará el presente ejercicio, si se ganará algún título más o no, si llegaremos lejos... No lo sé. Pero tengo claro, lo he repetido muchas veces, que nunca hay que echar al entrenador a mitad de temporada. Se le ha dejado trabajar al francés y ahora, unos meses después, vemos un Real Madrid mucho mejor de lo que pensábamos a comienzos de Liga. Un equipo seguro atrás, que encaja menos goles, con una defensa y un centro del campo más sólidos, con más confianza y que vuelve a despertar ilusión entre los aficionados. Insisto, no sabemos cómo terminará la temporada pero estoy seguro de que ahora mismo todos somos más optimistas. La Supercopa de España es un título menor, sí, pero es un título oficial y debemos estar muy contentos por haberlo ganado. Llevábamos desde 2017 sin levantar un trofeo nacional. Bienvenido sea y confiemos en que este año podamos celebrar alguno de los títulos más importantes por los que está peleando el equipo. Desde luego, 2020 lo hemos empezado con buen pie...

REAL MADRID: Courtois, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Mendy, Valverde, Casemiro, Kroos (Vinicius Junior, 103'), Modric, Isco (Rodrygo, 60') y Jovic (Mariano, 83').

ATLÉTICO DE MADRID: Oblak, Kieran Trippier, Lodi (Marcos Llorente, 89'), Felipe, José Giménez (Savic, 98'), Héctor Herrera (Vitolo, 56'), Ángel Correa, Thomas Partey, Saúl, Joao Félix (Santiago Arias, 101') y Álvaro Morata.

PENALTIS, 4-1
1-0 Carvajal GOL
1-0 Saúl AL PALO
2-0 Rodrygo GOL 
2-0 Thomas PARA COURTOIS
3-0 Modric GOL
3-1 Trippier GOL
4-1 Sergio Ramos GOL

martes, 7 de enero de 2020

25 AÑOS DEL 5-0

Se cumple un cuarto de siglo de la goleada del Madrid de Valdano al Barcelona

En estos precisos instantes hace justo 25 años estaba exultante. Estábamos todos llenos de alegría. La noche del sábado 7 de enero de 1995 éramos inmensamente felices. Acabábamos de presenciar uno de los partidos más importantes y que más huella nos han dejado a los aficionados madridistas al margen de las finales europeas que hemos vivido. Fue el momento cumbre del Real Madrid de la temporada 1994-95, el partido más simbólico de aquella campaña junto con el de la consecución de la Liga. A lo largo de aquella campaña vivimos muchísimos buenos momentos, pero el día de la goleada del 5-0 al Barcelona fue el cénit de aquel año.

Sobra decir por qué fue tan importante aquel partido. Y por qué fue tan simbólico. Supuso devolver la goleada del 5-0 en Barcelona de justo un año antes. Hasta para eso fue simbólico aquel partido. Se devolvió aquel marcador exactamente 364 días después. Pero sobre todo porque era la confirmación absoluta de que las cosas se estaban haciendo bien ese año y de que, efectivamente, el equipo que se había formado pelearía a muerte por aquella Liga, el gran objetivo marcado desde su presentación en julio de 1994. Aquello iba en serio. Las ilusiones generadas estaban justificadas y la buena marcha del equipo de Jorge Valdano quedó confirmada en el duelo directo con el conjunto de Cruyff, que venía de ganar las cuatro últimas Ligas. Precisamente esa dura sequía era la que nos había metido entre ceja y ceja la obsesión por ganar aquella Liga de la temporada 1994-95. Veníamos de unos durísimos con muchas decepciones pero con aquel Madrid de Valdano recuperamos la ilusión y la iniciativa. Llegamos al duelo con el Barcelona con buenas sensaciones, siendo primeros en la tabla, tras haber goleado 0-5 en el último partido de 1994 y siendo optimistas de cara al primer encuentro de 1995.

Deportivamente fue un partido excelente para el Real Madrid, muy superior al Barcelona durante todo el encuentro. El partido nos lo sabemos de memoria todos los que lo presenciamos, ya fuese en directo o a través de las pantallas de la televisión. Además muchos lo grabamos en vídeo. Yo todavía conservo la cinta VHS con la grabación de ese día. Y los que no lo grabaron se hicieron con el VHS editado por el diario As. De un modo u otro aquel sería un partido que veríamos muchas veces una y otra vez. Sí, nos lo sabemos de memoria. Dejó un montón de imágenes imborrables que perdurarán en la memoria para siempre. Por supuesto, los goles de Iván Zamorano, el gran protagonista de aquella noche con su 'hat trick' en lo que sería su mejor actuación con la camiseta blanca. Pero también recordaremos el partido por el pisotón de Stoichkov a Quique Flores y la consiguiente trifulca con Hierro reprochando al búlgaro su actuación con chillidos a la cara, por la acción de Laudrup en el tercer gol, robándole la cartera a Bakero dentro del área y girándose para enviar un pase de la muerte que enviaría Zamorano al fondo de las mallas, el gol de un Luis Enrique muy madridista por aquellos tiempos y la sentida celebración del asturiano agarrándose la camiseta y gritando con rabia aquellos "toma, toma", la satisfacción del quinto gol de Amavisca y su clásica ceremonia de hincar la rodilla y levantar el dedo para recordar a su amigo fallecido... Todo son imágenes que tenemos guardadas en la memoria. Imágenes y fotografías que nada más verlas sabemos que pertenecen al partido del 5-0. Cuando veo alguna instantánea con el césped del Bernabéu muy verde y con aquellas motas blancas sé que son de la noche del 5-0. Hasta esos detalles quedaron fijados en mi cabeza. La única lástima, para mí, fue ver a mi admirado Hagi con el otro bando, vistiendo la camiseta azulgrana. Aunque, para qué engañarnos, aquello fue lo de menos para mí esa noche.

No me puedo olvidar de la alegría que sentía y de lo orgulloso que me sentí aquella noche del equipo. Después de tantos palos y de tantos disgustos por fin una grandísima alegría. Tras el postpartido no me separé de la radio en toda la noche y hasta bien entrada la madrugada estuve disfrutando de los análisis de los periodistas y contertulios, había que paladear bien las contadas ocasiones en las que no echaban por tierra al Real Madrid. Al día siguiente, domingo, acudí rápido al kiosco y, por primera vez en mi vida, compré los dos principales periódicos deportivos de Madrid, el Marca y el As. Todavía los conservo intactos. Insisto, fue la primera vez que me compré los dos periódicos, lo que ofrece una idea de lo importante que fue aquel capítulo de la Historia del Real Madrid. "Le devolvió la manita. ¿Era así?", titulaba en primera página Marca, que ilustraba su portada con la ilustración de una mano, el símbolo con el que se mofaron los azulgranas un año antes tras la goleada del 8 de enero de 1994 en el Nou Camp. "Donde las dan, las toman", rezaba por su parte As sobre un 5-0 bien grande. "Glorioso", titulaba el rotativo de Prisa sobre una foto del goleador Iván Luis Zamorano Zamora. Con qué satisfacción leí la prensa aquel domingo... Por supuesto también grabé en vídeo los resúmenes del partido, los del Telediario, que por cierto recuerdo que abrió su emisión con imágenes del choque, los de los programas deportivos de la noche y el programa 'El día después' de aquel lunes. Fueron jornadas de mucha euforia para los madridistas y los ecos del partido duraron toda la semana. La revista Don Balón de aquella semana también editó una portada inolvidable, con una fotografía preciosa de Raúl y Zamorano celebrando el tercer gol dentro de la propia portería del Barcelona. ¡Realísimo! "Un gran Madrid le devuelve el 5-0 al Barcelona", titulaba el semanario. Iván Zamorano estaba en lo más alto. En lo alto de la tabla del Pichichi el delantero se había ganado el aplauso de todos después de haber estado a punto de ser fulminado a comienzos de temporada. El chileno, estrella del momento en aquel Madrid, ocupó la portada de la revista oficial del Club en su número correspondiente al mes de febrero de 1995. Sí, aquella revista que llegó a los kioscos dentro de una bolsa de plástico transparente para adjuntar un regalo especial para sus lectores, un pin con la mano del 5-0. Y es que el partido frente al Barcelona fue el episodio sobre el que giraron casi todos los contenidos relevantes de la publicación madridista de aquel mes. Crónica, reportaje especial, entrevista con Zamorano... El equipo terminó la primera vuelta como Campeón de Invierno. Todo eran buenos noticias...

Fue una noche maravillosa. Siempre repito que aquel año 1995 el regalo de Reyes llegó con un día de retraso. Una noche tremendamente especial, un partido que recordaremos por siempre, de esos que no olvidaremos nunca dónde, cómo y con quién lo vimos. Se me hace duro pensar que han transcurrido 25 años, que la vida no nos da un respiro y que sigue adelante a toda velocidad. Pero siempre recordaremos aquellos momentos de felicidad plena y el 7 de enero de 1995, gracias a un partido de fútbol, fuimos muy felices.

REAL MADRID: Buyo, Quique Flores, Hierro, Sanchís, Lasa, Luis Enrique, Milla, Laudrup, Amavisca, Raúl (Martín Vázquez, 64') y Zamorano (Alfonso, 78').

BARCELONA: Busquets, Ferrer, Abelardo, Koeman, Sergi, Hagi, Amor, Eskurza, Bakero (Romario, 45'), Guardiola (Nadal, 45') y Stoichkov.

GOLES
1-0 min. 5 Zamorano
2-0 min. 21 Zamorano
3-0 min. 39 Zamorano
4-0 min. 68 Luis Enrique
5-0 min. 70 Amavisca

miércoles, 1 de enero de 2020

2020

Los retos del Real Madrid para el nuevo año que acabamos de comenzar

Ya estamos en 2020. Atrás queda un 2019 que no ha sido muy satisfactorio en lo deportivo, pero arranca un nuevo año en el que hay muchos retos por delante. El equipo de fútbol está vivo en todas las competiciones y, a pesar de los inicios dubitativos, en Liga somos segundos a dos puntos del líder. Estamos en la pelea y queda mucho por jugarse. La mejoría ha sido más que evidente a pesar de que la falta de gol nos ha impedido obtener algún que otro triunfo con el que podíamos haber acumulado más puntos. Pero el equipo está ahí. Además de la Liga también afrontaremos la Copa del Rey y la Champions League. El sorteo nos ha emparejado con el Manchester City, con quien jugaremos los octavos de final entre finales de febrero y mediados de marzo

Pero antes de nada tendremos ya la disputa del primer trofeo de la presente temporada. Este próximo sábado día 4 nos mediremos al Getafe en Liga y después, el miércoles 8 de enero, llegará la Supercopa. Sí, la Supercopa de España que esta campaña se juega en el mes de enero y con un nuevo formato. Personalmente prefería el formato antiguo entre Campeón de Liga y Campeón de Copa a finales de agosto, justo antes de empezar la Liga y para dar pistoletazo de salida a la nueva temporada. Ahora, vuelve a jugarse a mitad de temporada, como cuando se disputaba en diciembre o cuando se podía. Y, además, con un nuevo formato y fuera de España. Se jugará entre los días 8 y 12 de enero en Arabia Saudita y, por primera vez, serán cuatro y no dos los equipos participantes, por lo que se realizarán dos semifinales previamente a la gran Final. Participan los dos primeros de la Liga y los dos finalistas de la Copa del Rey. En este caso el Real Madrid acude como tercer clasificado de la Liga puesto que el Barcelona fue Campeón de Liga y subcampeón de Copa. En definitiva, Barcelona, Valencia, Atlético de Madrid y Real Madrid serán quienes se jueguen el título. El Madrid se medirá al Valencia en las semifinales.

El equipo de Baloncesto también tiene muchos frentes abiertos en una temporada en la que, recordemos, ya nos hemos adjudicado un título al haber ganado la Supercopa. Por delante, la Copa del Rey que se disputará este año en Málaga del 13 al 16 de febrero. Los de Pablo Laso también seguirán en la pelea por la cabeza de la Liga ACB y, por supuesto, en la Euroliga, donde los blancos llevan una buenísima trayectoria con 13 victorias y sólo 3 derrotas.

Muchísima suerte a nuestros equipos de fútbol y baloncesto. Que les vaya muy bien y ojalá que podamos disfrutar muchos éxitos. Que protagonicen muchas 'Historias del Real Madrid'.

martes, 31 de diciembre de 2019

ADIÓS A 2019

Despedimos el presente año y damos la bienvenida a 2020

Últimas horas de 2019 y, como es tradición, momento para hacer balance de los últimos doce meses. De lo bueno y de lo malo. En mi caso, tengo que admitirlo, no ha sido un año muy bueno en lo personal por diferentes causas y motivos. En lo deportivo, 2019 tampoco ha sido un año que vaya a pasar a la Historia, la verdad. Después de la borrachera de títulos internacionales que hemos vivido estos últimos tiempos nuestro equipo de fútbol no ha podido levantar ningún trofeo. Nuestro último gran triunfo fue el del Mundial de Clubes de 2018 con Solari en el banquillo. Ese fue, además, el único título de la temporada 2018-19, un título que me impide calificar la temporada 2018-19 como la peor de todas las que he vivido como madridista. El mero hecho de ganar ese Mundial de Clubes ya mejora el absoluto desastre de la temporada 1995-96. Pero, de todas formas, lo que está claro es que la temporada 2018-19 ha sido una de las peores campañas de la Historia reciente del Club

Por cierto, hago un pequeño inciso para comentar lo raro que se me ha hecho este mes de diciembre no ver al Real Madrid jugar el Mundial de Clubes. Una vez más aprovecho para reivindicar esta competición. Los rivales no son de gran entidad pero hay que valorar lo que hay que ganar previamente para poder jugar esa competición.

No... No ha sido un buen año 2019. Los últimos meses de la temporada 2018-19 fueron un suplicio. El Real Madrid finalizó la Liga en tercera posición con unos números malísimos que me hicieron recordar mucho la citada temporada 1995-96. 5 empates y 12 derrotas en Liga, es decir, 17 partidos pinchando. Sólo 63 goles a favor y 46 en contra. Cómo se notó la falta de gol y la ausencia de Cristiano Ronaldo. Pero no sólo eso. El equipo terminó roto... Eliminado en febrero de la Copa del Rey, eliminado en marzo de la Champions League siendo apeado por el Ajax en octavos con una derrota 1-4 en el Bernabéu y sin opciones en Liga casi desde antes de Navidades. Un desastre que nos llevó a terminar la campaña con tres entrenadores habiendo pasado por el banquillo. Como sería la cosa que tras Lopetegui y Solari tuvo que volver Zinedine Zidane a coger las riendas del equipo.

No quiero ser tan negativo. Aunque Zidane tuvo dificultades en la recta final del ejercicio anterior y las perspectivas no parecían muy halagüeñas en el comienzo de la presente campaña, las cosas parece que se han ido enderezando. Hasta tal punto que el equipo concluye 2019 con otra cara y otras sensaciones. Podrá gustar más o menos el juego del equipo, pero lo cierto es que se ha vuelto a competir y hay jugadores que están destacando. Benzema sigue siendo el jugador referente pero 2019 ha sido la confirmación del uruguayo Federico Valverde. En estos momentos el joven centrocampista, de sólo 21 años, es el mejor futbolista del equipo y hay que agradecer a Zidane su apuesta por el chaval. En su segunda campaña Thibaut Courtois está demostrando el porterazo que todos sabíamos que era pero al que no le habíamos terminado de ver. Sus paradas están sirviendo para ver a un Real Madrid mucho más seguro de lo que estamos acostumbrados a ver, lo cual también es importantísimo para ganar partidos y luchar por los títulos.

En fútbol las cosas no han ido bien en cuanto a títulos pero, un año más, el baloncesto ha estado ahí para levantarnos el ánimo. El equipo de Pablo Laso una vez más nos ha dado alegrías. La Sección se proclamó campeona de la Liga ACB 2018-19 y fue finalista de una Copa del Rey que prefiero no comentar por lo que pasó en la última jugada con el Instant Replay. El Real Madrid también se clasificó para la Final Four que se disputó en Vitoria aunque cayó 95-90 con el CSKA de Moscú, equipo que se impuso en la Final al Efes Istanbul. En el duelo por el tercer puesto los nuestros ganaron 94-75 al Fenerbahçe. En resumidas cuentas, que el conjunto de basket sigue compitiendo por los títulos y dando la cara. Cerró la temporada 2018-19 con Supercopa y Liga y ha empezado la 2019-20 con otra Supercopa de España, segunda consecutiva y sexta en el palmarés madridista. Los nuestros siguen prolongando esta nueva etapa dorada que estamos disfrutando bajo la batuta de Pablo Laso.

En lo que respecta al blog de 'Historias del Real Madrid' ha sido evidente y notorio que este 2019 no he podido atenderlo como a mí me hubiese gustado. Sintiéndolo mucho, problemas personales me han impedido escribir con asiduidad y dedicarle el tiempo que hubiese deseado. Por desgracia en los primeros meses de 2020 la situación no cambiará mucho, pero espero que poco a poco las cosas vuelvan a la normalidad y pueda recuperar el ritmo que había seguido en años anteriores.

La vida sigue. Ojalá podamos disfrutar con el Real Madrid y podamos contemplar éxitos deportivos en este 2020 que estamos a punto de iniciar. Mis mejores deseos a nuestros jugadores de fútbol y baloncesto. Pero, sobre todo, salud. Mucha salud. Que la salud nos respete. Salud para todos y para nuestras familias. Y que nuestros mejores deseos se hagan realidad. FELIZ 2020!!!

martes, 24 de diciembre de 2019

FELIZ NAVIDAD Y FELICES FIESTAS!!!

Con mis mejores deseos para todo el mundo

En un día tan señalado como el de hoy, quiero haceros llegar a todos un mensaje de felicitación con mis mejores deseos. Desde 'Historias del Real Madrid' espero que paséis unas jornadas entrañables durante los próximos días con todos vuestros familiares y amigos. Feliz Navidad y felices fiestas. Salud, paz y prosperidad. Y todo lo mejor de cara al 2020 que estamos a punto de comenzar... Que lo podamos disfrutar todos en la mejor compañía posible y con toda la ilusión del mundo. Un fuerte abrazo!!!

domingo, 22 de diciembre de 2019

25 AÑOS DEL GOL 4.000 EN LIGA

Iván Zamorano anotó ese tanto en la goleada con la que el Real Madrid cerró el año 1994

La temporada 1994-95 fue la gran campaña de Iván Zamorano con el Real Madrid. El 'hombre gol' del equipo se lució y protagonizó muchos de los mejores capítulos del conjunto blanco en aquel ejercicio que tan buenos recuerdos dejó entre los aficionados. Hoy recordamos una de aquellas gestas. El Real Madrid fue el primer equipo en alcanzar los 4.000 goles en Liga y el delantero chileno fue el autor de aquella diana tan especial. Fue en Valladolid, en el marco de la jornada 15 del Campeonato Nacional de Liga. Este 22 de diciembre se cumplen 25 años de aquel encuentro que la escuadra de Jorge Valdano resolvió con un contundente 0-5.

Todos tuvimos claro que el gran objetivo era la Liga. Desde el principio. Lo de Odense dolió mucho, pero el equipo tenía que reponerse y centrarse en la gran meta. El Madrid ganó 2-0 en el Bernabéu al Oviedo, equipo que solía darnos algún que otro susto allá por los noventa, y en la siguiente jornada visitaba al Valladolid. El equipo lideraba la tabla empatado a puntos con Deportivo y Zaragoza. Pero, en cualquier caso, y al margen del tropezón en la UEFA, el equipo de Valdano generaba buenas sensaciones tal y como demostró aquella fría noche de sábado en el José Zorrilla. Había que ganar y se ganó. Empezamos muy bien y a los cuatro minutos Luis Enrique abrió la lata con el primer gol de partido. Poco después Iván Zamorano anotaba el 0-2 con el que el cuadro blanco, aquella noche de morado, encarrilaba el choque bien prontito. Y a la media hora llegaría el 0-3, también obra de Zamorano. Ese, precisamente, fue el gol 4.000 del Real Madrid en Liga, un espectacular derechazo del ariete madridista desde el borde del área para fusilar al guardameta González. Con aquel 0-3 se alcanzaría el descanso y tras la reanudación llegarían otros dos tantos más. Raúl materializaría el 0-4 y Alfonso, que saltó al terreno de juego sustituyendo a Zamorano, cerraría la cuenta redondeando el electrónico con el 0-5 final.

Con el gol 4.000 el chileno Iván Zamorano añadía su nombre al listado de los históricos goleadores que habían alcanzado cifras redondas en Liga. Jaime Lazcano, autor del primer gol del Real Madrid en el campeonato, Alday, autor del gol 500, Pahíño, que marcó el gol número 1.000, Mateos, que anotó el 1.500, Gento, que hizo el número 2.000, Santillana, gol 2.500, Juanito, que marcó el gol 3.000 y Butragueño, que puso su firma al gol 3.500

Fueron muchos los grandes recuerdos que nos dejó la temporada 1994-95. En la campaña que más ilusión generó tras los convulsos inicios de la década de los noventa disfrutamos mucho con el equipo. Aquella noche de jueves, día de la Lotería de Navidad, me alegré muchísimo delante de la pantalla de la televisión con un conjunto que me había devuelto la esperanza de volver a ver a los blancos celebrando un título de Liga. Había que olvidar lo del Odense. El Real Madrid despidió el año 1994 con aquella goleada 0-5 en Valladolid y tanto equipo como aficionados nos marchamos de vacaciones con muy buen sabor de boca. Una blanca Navidad, sí señor. A la vuelta, los Reyes Magos nos traerían otra goleada con cinco dianas. Pero eso será otra Historia...

VALLADOLID: González, Ferreras, Albesa (Belodedici, 83'), Ramón, Cuaresma, Chuchi Macón (Pablo, 58'), Quevedo, Gracia, Miguelo, Nilson e Iñaki Hurtado.

REAL MADRID: Buyo, Chendo, Hierro, Sanchís, Lasa, Luis Enrique, Milla (Alkorta, 73'), Martín Vázquez, Amavisca, Raúl y Zamorano (Alfonso, 66').

GOLES
0-1 min. 4 Luis Enrique
0-2 min. 12 Zamorano
0-3 min. 31 Zamorano
0-4 min. 52 Raúl
0-5 min. 74 Alfonso

viernes, 6 de diciembre de 2019

LO DEL ODENSE

Se cumplen 25 años de la derrota en el Bernabéu frente al Odense y la eliminación del Real Madrid de la Copa de la UEFA

El martes 6 de diciembre de 1994 el Real Madrid disputaba la vuelta de los octavos de final de la Copa de la UEFA de la temporada 1994-95. Tras eliminar al Sporting de Lisboa y al Dínamo de Moscú el equipo blanco se midió al modesto Odense BK, sobre el papel y a priori un equipo más que accesible. En el encuentro de ida, jugado el 22 de noviembre de 1994, el Real Madrid ganó pero recuerdo que los daneses dieron más guerra de lo esperado. Se adelantaron los locales, Zamorano y Amavisca dieron la vuelta, empataron los anfitriones y Laudrup consiguió el gol de la victoria en el minuto 90. En cualquier caso, victoria 2-3 y eliminatoria encarrilada y favorable para los madridistas.

Quizás los factores teóricamente favorables hicieron que Valdano alineara, para la vuelta, a un equipo, digamos, exótico. Demasiado exótico, incluso. En parte se trataba de un equipo de circunstancias. Sólo tres días antes, Míchel había caído gravemente lesionado de su rodilla izquierda en el encuentro de Liga de la jornada 13 disputado en Anoeta frente a la Real Sociedad. Rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. El centrocampista, baluarte del Madrid de inicios de los noventa, se encontraba a sus 31 años en el mejor momento de su carrera deportiva pero aquella lesión le apartaría de los terrenos de juego para todo lo que restaba de temporada. Su baja, importantísima, suponía un quebradero de cabeza para Jorge Valdano, que tuvo que improvisar bastante para ocupar esa banda derecha con un sustituto. Hierro y Zamorano también eran baja por sanción. Ya eran tres titulares fuera, a los que se sumaron Buyo y Sanchís por decisión técnica, ya que Valdano decidió darles descanso. Cañizares jugaría su segundo partido oficial como madridista después de haber debutado, también en la UEFA, en Moscú. Nando disputaría su primer partido de aquella campaña. Alfonso, que había vuelto a jugar unos minutos tras su lesión en el primer partido de Liga, sería quien hiciese de Míchel... Entre unas cosas y otras se juntaron muchas novedades, pero había equipo de sobra para ganar: Cañizares, Quique Sánchez Flores, Nando, Alkorta, Luis Enrique, Alfonso, Redondo, Martín Vázquez, Laudrup, Butragueño y Amavisca

El partido

Lo recuerdo como un partido muy extraño. Era diciembre pero se jugó a plena luz del día. Era festivo, día de la Constitución. El choque arrancó a las 17.15 horas de la tarde y se emitió en directo por TVE-1. El Madrid vistió la camiseta blanca de manga larga sin los emblemas de las garras de Kelme, como era habitual en las competiciones europeas. Las gradas del Santiago Bernabéu estaban medio vacías. Ni por asomo pensaba que la cosa iba a terminar como terminó...

Un partido extraño, sí... El juego no fue bueno pero desde un principio se pudo comprobar que el Real Madrid estaba por encima del rival en cuanto a nivel y calidad técnica. Durante la primera media hora se generaron bastantes ocasiones. Pero no salían las cosas, faltaba acertar en los metros finales... El gol del Real Madrid podía llegar en cualquier momento, pero no llegaba. Butragueño no tenía ya la inspiración de sus mejores días. Recuerdo un remate suyo, muy flojo, que el guardameta foráneo atrapó sin problemas. Sería lo que veríamos a lo largo de todo el encuentro. El Madrid atacando sin éxito y un llamativo 0-0 al descanso. Valdano movería el banquillo con un doble cambio, de esos que se hacen cuando las cosas no están saliendo como se esperaba, con Dubovsky y Sandro sustituyendo a Butragueño y Alfonso.

Mediado el segundo tiempo llegó una jugada que pudo haber cambiado el curso del partido y de la Historia. Tras una espectacular jugada de Fernando Redondo el argentino cedió el balón dentro del área a Dubovsky, por la derecha, y un defensor del Odense le hizo un penalti clarísimo. Penalti de libro que se tragó el colegiado y que pudo haber significado el 1-0 para el Real Madrid. Pero no. Y casi de inmediato, del hipotético 1-0 se pasó al 0-1. Saltó la sorpresa. Una acción de ataque del Odense finalizó con el visitante Petersen dentro del área mano a mano con Cañizares. El danés resolvió cruzando la pelota con una media vaselina por encima del guardameta madridista y establecía así el 0-1 en el marcador. Quedaban veinte minutos por delante. El resultado nos valía, puesto que con el 0-1 seguía pasando la eliminatoria el Real Madrid por el valor doble de los goles fuera de casa. Pero claro, ya habíamos gastado la bala de reserva. Ya no había colchón. Otro gol de los foráneos nos dejaría en la cuneta. 

No voy a negar que pasé nervios en lo que restó de partido. Además esos nervios se percibían también en el equipo, demasiado atropellado a la hora de atacar y con sensación de prisas. El cronómetro corría y el 0-1 no se movía. Pero claro, en teoría la presión era para los visitantes... ¿O quizás no? El Odense no tenía nada que perder, venía ya 'eliminado' de Dinamarca. El Real Madrid, quizás por orgullo viéndose detrás en el marcador o empujado por aquella política del fútbol ofensivo tan vigente y azuzada por los medios de comunicación de la época, lo seguía intentando una y otra vez mientras se desordenaban sus líneas y sus jugadores sobre el césped.

Estábamos en el descuento, sólo había que aguantar unos minutillos y se acabaría el partido. Una derrota, sí, pero lo importante era pasar de ronda y seguir en Europa. El equipo, sin embargo, parecía empeñado en, por lo menos, tratar de empatar. Ya habíamos superado el minuto 90 y el Madrid seguía atacando. Quique Sánchez Flores, tras una buena incorporación, realizó un disparo a puerta que se fue a las manos del guardameta visitante. Y en la siguiente jugada llegó el cataclismo, lo que nadie se esperaba... El portero sacó de puerta y tras varios toques los daneses entraron por la izquierda y centraron al área. La pelota pasó por debajo de las piernas de un atacante a la altura del punto de penalti pero le llegó a Bisgaard, totalmente solo, en el pico derecho del área pequeña... ¡Estaba solo! Y todos estábamos con el corazón en un puño. Bisgaard cruzó el balón superando a Cañizares. Gol del Odense. 0-2. Increíble.

La gran decepción

Se me cayó el mundo encima. Me vine abajo. No me lo podía creer. Los jugadores del Odense lo celebraron por todo lo alto y en el banquillo visitante se volvieron locos de alegría. Normal. Le habían dado la vuelta a la eliminatoria en el último minuto. No quedaba tiempo, a duras penas se llegó a sacar de centro del campo. No hubo tiempo para nada. Pocos segundos después de cumplirse el minuto 47 el colegiado italiano Loris Stafoggia, (QEPD), decretó el final de la contienda. El Real Madrid estaba eliminado.

Fue muy duro, muy duro. Hasta tal punto fue tan duro que lo recuerdo como mi segundo peor recuerdo como madridista sólo por detrás de la primera Liga de Tenerife. Petrificado delante de la pantalla del televisor, con aquellos rótulos de TVE reflejando el marcador final del partido... 0-2. Recuerdo que me entró un dolor de estómago terrible. Me entraron ganas hasta de vomitar, lo juro. Fue un palo tremendo, sobre todo por la decepción. El equipo había empezado tan bien la temporada, estaba jugando tan bien y había tanta ilusión alrededor de aquel Real Madrid que nadie se esperaba que pasara algo así. Aquello fue muy de los noventa. Sí, otra gran decepción al estilo tan de los noventa. El 'Síndrome del Transworld Sport' volvía a realizar acto de presencia y lo hacía en una temporada en la que se suponía que no tenía que aparecer. Por fin teníamos un gran equipo, había grandes jugadores, teníamos futbolistas como Laudrup y Redondo... ¿Cómo pudo suceder aquello? 

Pues sí. Sucedió. El modesto Odense nos apeó de Europa. Y fue una verdadera pena porque había plantilla y equipo para haber hecho algo importante en aquella Copa de la UEFA. No hubiera sido fácil porque había equipos como el Parma, el Bayern Leverkusen, el Lazio, la Juventus... Qué miedo daban los equipos italianos por aquella época... De hecho, la Final la acabarían jugando el Parma y la Juventus. De todas formas, estoy convencido de que el Real Madrid pudo haber llegado muy lejos y que había equipo para haber peleado por el título. Pero ya no sirve de nada darle vueltas, ¿quién sabe qué hubiera pasado? Es hacer conjeturas. Ciencia ficción. Nunca sabremos qué hubiera pasado de haber seguido en la competición. 

Lo único seguro es que estábamos fuera. Fue el último partido de Emilio Butragueño en Europa y su penúltimo partido oficial con la camiseta blanca. Tampoco Dubovsky (QEPD) volvería a jugar en competiciones europeas. Martín Vázquez, por su parte, también se despedía de las competiciones continentales como madridista, aunque todavía jugaría un partido de la Recopa un año después con el Deportivo. El Real Madrid, fuera de Europa, se centraría en ganar aquella Liga con un bloque de futbolistas muy definido y algunos suplentes jugaron muchísimo menos de lo que podían haber jugado en caso de haber seguido en las dos competiciones. Cañizares y Alkorta eran internacionales con Clemente en aquellos momentos. El portero no volvería a jugar hasta la jornada 37, con la Liga ya ganada. Había sido uno de los grandes fichajes de la temporada pero sólo disputó 3 partidos oficiales. El central bilbaíno, por su parte, alcanzó los 14 partidos. De los presentes el día del Odense el defensa Nando desaparecería del mapa y, al igual que Cañizares, sólo volvería a ser alineado en la jornada 37, en Vigo. Dos partidos oficiales en toda la temporada. Alfonso tampoco encontró su sitio en el equipo y la llegada de Raúl le relegó a un rol muy diferente del que todos pensábamos a comienzos de campaña. Tampoco volvería a vestir la camiseta blanca en competiciones europeas. Fueron algunos damnificados por el tropezón continental.

Fue un accidente, tampoco hay que buscarle más explicaciones. Sí, recuerdo la polémica que se generó tras la eliminación... Creo que fue la primera vez que recuerdo escuchar aquello de las "rotaciones". A Jorge Valdano le cayeron muchos palos por la alineación que sacó aquel día. Pero, sinceramente, creo que no es justo. Teniendo en cuenta la calidad del rival y el resultado que se traía de Dinamarca tenía cierta lógica dar oportunidad a algunos suplentes. ¿Que fueron muchos suplentes de golpe? Pues no lo sé, quizás sí. Pero, de todas formas, el equipo formado aquel día frente al Odense no era malo en absoluto. Insisto, había nivel para ganar el partido más que de sobra. De hecho, sin ser un buen partido de los blancos, que no lo fue, se pudo haber ganado perfectamente. Se mereció ganar. Por ocasiones, por llegadas... Por todo. Fue un partido para haberlo ganado. De ahí el sorpresón del 0-2. Ayer recordaba aquí en 'Historias del Real Madrid' mi vieja teoría sobre 'El día tonto en el Bernabéu', aquella leyenda que mantengo desde hace años de que todas las temporadas el Real Madrid tiene una jornada aciaga jugando en casa. Bueno, pues no hay mejor ejemplo que lo que sucedió tal día como hoy de hace 25 años. 'El día tonto en el Bernabéu' de la temporada 1994-95 se registró en la vuelta de los octavos de final de la Copa de la UEFA. Y ya está.

Fue una gran decepción, el lunar de la temporada 1994-95. El 6 de diciembre de 1994 es una fecha negra para mí como madridista. En la víspera del ataque de Pearl Harbor no fueron los japoneses sino los daneses los que nos reventaron el Bernabéu por sorpresa. Una tarde aciaga para el fútbol español, por cierto, en la Copa de la UEFA. Además del Real Madrid también quedaron apeados el Deportivo de la Coruña, que perdió en Dortmund con el Borussia, y el Athletic Club, que perdió en Italia con el Parma. En cualquier caso, lógico, lo que me dolió fue lo del Real Madrid.

De todas formas, a pesar de aquel varapalo con el Odense, conservo buenísimos recuerdos de aquella temporada 1994-95. Ahora me resulta extraño, pero por aquella época lo principal era la Liga. De hecho, el gran objetivo de aquella temporada era la Liga. El equipo tuvo siempre muy claro que lo que quería era el Campeonato Nacional de Liga, el torneo de la regularidad. Y se consiguió. De hecho, después de cuatro años sin ganarla, adjudicarse aquella Liga resultó una de las mayores alegrías que recordamos muchos madridistas. Le tengo mucho cariño a esa Liga y todos aquellos futbolistas que la ganaron. Fue un buen año, una buena temporada. El único disgusto, lo del Odense...

REAL MADRID: Cañizares, Quique Sánchez Flores, Nando, Alkorta, Luis Enrique, Alfonso (Dubovsky, 60'), Redondo, Martín Vázquez, Laudrup, Butragueño (Sandro, 60') y Amavisca.

ODENSE BK: Hogh, Nedergaard (Bisgaard, 76'), Michael Hemmimgsen, Hansen, Schjonberg, Carsten Hemmimgsen, Melvang, Dethlefsen, Thorup (Hjorth, 65'), Pedersen y Tchami.

GOLES
0-1 min. 71 Pedersen
0-2 min. 91 Bisgaard