miércoles, 24 de febrero de 2021

HÉCTOR RIAL

Se cumplen 30 años de la desaparición del legendario jugador madridista de los años cincuenta

El 24 de febrero de 1991, tal día como hoy de hace 30 años, el Real Madrid ganaba 2-0 en el Santiago Bernabéu al Zaragoza. En aquel partido de Liga debutaba con el conjunto blanco un jovencísimo Alfonso Pérez y los goles los anotaron Manolo Sanchís y Sebastián Losada en la primera parte. Una vez concluido el encuentro el técnico madridista, Don Alfredo Di Stéfano, tuvo palabras para uno de sus compañeros de equipo de la edad dorada de las Copas de Europa: "Antes de nada, me van a permitir que dedique esta victoria a la memoria de mi amigo Héctor Rial". Aquel mismo domingo el hispano argentino había fallecido a los 62 años víctima de una cruel enfermedad.

Con la muerte de Rial desaparecía uno de los futbolistas más importantes de la Historia del Real Madrid, uno de los principales artífices de los éxitos cosechados por el Madrid en aquella década de los cincuenta en la que se encumbró como el mejor Club del mundo. Su carrera estuvo muy ligada a la de Alfredo Di Stéfano que, según recogen todas sus biografías, fue su máximo valedor y quien recomendó su fichaje casi nada más llegar a Madrid. Don Alfredo pidió fichar a alguien que le devolviese la pelota cuando él se la pasara y el futbolista indicado era Héctor Rial, interior izquierdo del San Lorenzo de Almagro. Cuando en el año 2002 el diario Marca publicó aquel enorme ejemplar sobre el Centenario, incluyó un listado con los futbolistas más importantes que habían vestido la camiseta blanca según los votos de los lectores. Héctor Rial ocupó la posición número 25 con 216 votos recibidos. Sin embargo, no tengo claro que su figura esté realmente valorada. Rial ha sido uno de los mejores futbolistas que han vestido la camiseta blanca y quizás el hecho de haber coincidido con toda aquella constelación de estrellas que se juntaron en el Bernabéu por aquellos tiempos le haya perjudicado un poco, paradójicamente, al quedar su nombre en una especia de segundo plano a la sombra de los más grandes: Di Stéfano, Puskas, Gento...

Conociendo a Rial

José Héctor Rial Laguía nació el 14 de octubre de 1928 en Pergamino, Argentina. Sus progenitores eran españoles, su padre de La Ramallosa, cerca de Vigo, y su madre de Checa, Guadalajara. Ambos emigraron a Argentina para labrarse el futuro y allí contrajeron matrimonio. Tuvieron tres hijos, dos niñas y un niño, el pequeño, nuestro protagonista de hoy. Cuando el pequeño Héctor contaba con 4 años de edad la familia se trasladó desde Pergamino a Buenos Aires, concretamente al barrio de Almagro. Allí comenzó a darle patas a la pelota al tiempo que estudiaba y ayudaba a sus padres en el negocio de ultramarinos que regentaban. A los 12 años ingresó en la Escuela Industrial Otto Kraus para cursar los estudios correspondientes y a los 16 se decantó por el grado de técnico electromecánico, carrera que concluiría dos años más tarde. Al mismo tiempo, por supuesto, compaginaba libros y fútbol. Había empezado a jugar en un equipo llamado el Juventud de Mármol y a los 14 años ya había ingresado en el juvenil del San Lorenzo de Almagro, club por cuyas divisiones inferiores iría escalando hasta llegar a su primer equipo. Debutó en 1947, sin haber cumplido los 20, y permaneció tres años en el conjunto azulgrana. La inestabilidad del fútbol argentino de finales de los cuarenta y la famosa huelga de jugadores hicieron que en 1950 el joven Rial, como otros futbolistas argentinos, recalara en el balompié colombiano. Su equipo allí fue el Independiente de Santa Fe y allí en Colombia contrajo matrimonio, el 24 de julio de 1951. Y allí en Colombia coincidió también con otro argentino, Alfredo Di Stéfano, con el que incluso llegó a coincidir como compañero en un partido que enfrentó a futbolistas colombianos con futbolistas argentinos que actuaban en clubes del país cafetero. Se iniciaba una amistad que duraría toda la vida, aunque todavía faltaba tiempo para que los dos astros compartieran vestuario en el mismo club. Eso sería en España. Antes, en 1952, Héctor Rial probaba fortuna en un nuevo país, Uruguay, al fichar por el Nacional de Montevideo. En su primera campaña con su nuevo equipo, la escuadra consiguió el título de Campeones de Primera División. Al año siguiente, 1953, fueron subcampeones. En total Rial pasó 3 años en Montevideo antes de dar el gran salto al fútbol europeo. Nada más y nada menos que al Real Madrid. Corría el año 1954 y en su llegada a España tuvo mucho que ver alguien que le conocía muy bien...

"Yo fiché por el Real Madrid recomendado por Alfredo Di Stéfano. Alfredo me conocía de mi etapa en el San Lorenzo de Almagro y pidió al Club un jugador que le ayudara a enhebrar el juego... Cuando entré en el Real Madrid me di cuenta que era un club distinto", señalaría años después al diario ABC recordando su llegada al Club blanco. "Me llamó mucho la atención la organización. No he conocido ningún otro club igual. La directiva se preocupaba de los jugadores, de sus problemas personales y familiares. Nos encontrábamos muy a gusto y ahí residía gran parte de nuestro éxito", señalaba en declaraciones recogidas en la obra 'Historia viva del Real Madrid'. Di Stéfano sólo llevaba un año en el Real Madrid pero en su primera campaña como madridista el equipo blanco consiguió ganar la Liga 1953-54, un título que llevaba resistiéndose 21 años, desde la campaña 1932-33. Alfredo, además, había sido Pichichi y ya se había convertido en el principal referente del equipo. No es de extrañar que su voz tuviese peso en el Club y si el argentino pedía a Rial, sería por algo. Raimundo Saporta se puso a ello y Héctor Rial se convirtió en nuevo jugador blanco. Aunque hubo algunas reticencias iniciales por parte del público debido a un supuesto bajo estado de forma, el jugador supo dar la vuelta a la situación. Su debut oficial con la casaca blanca fue un tanto agridulce, una derrota en Chamartín 1-2 frente al Valencia, aunque le quedó el consuelo de ser precisamente él quien anotase el gol local mediante un bonito testarazo. Consiguió ver puerta en su primer partido con el Real Madrid. Bueno, en realidad lo hizo en sus tres primeros partidos. Anotó otro gol en el triunfo 1-3 frente a la Real en su segundo partido y en el tercero hizo uno de los 7 goles que el cuadro blanco le hizo a Las Palmas. Poco a poco las cosas se pusieron de cara y Rial se convirtió en uno de los mejores del equipo. En la temporada 1954-55 jugó 36 partidos oficiales y marcó 20 goles siendo el segundo máximo artillero de la plantilla sólo por detrás de Di Stéfano, que hizo 25. El Real Madrid ganó la Liga y la Copa Latina, cuya Final disputó con el Stade de Reims, al que se ganó 2-0 precisamente con dos tantos de Rial.

En el Real Madrid triunfa valiéndose de todos sus extraordinarios recursos como futbolista. Jugador ofensivo, tenía un gran disparo, iba bien de cabeza y era un magnífico organizador. Utilizaba las dos piernas pero su zurda era exquisita y sus pases, milimétricos. Era tan bueno que hacía mejores a los demás. De hecho, todas sus biografías destacan que Rial fue fundamental en la explosión de un jovencísimo Paco Gento que había llegado al Madrid sólo un año antes que el hispano argentino. "Aunque no le gustaba tal definición, pasó a la historia como el lanzador de Gento, beneficiario durante el lustro dorado de los medidos pases de un futbolista de técnica exquisita, capaz de poner la pelota al pie con medio campo de por medio", describía sobre Rial el diario Marca. El libro 'Historia del Fútbol Español' editado por Época le ilustra como un futbolista "de gran precisión en el pase, hábil, sereno y peligroso en el remate". Esta obra también se hace eco de que Gento fue quien "más se aprovechó del extraordinario toque de balón de Rial", encontrando el cántabro "la mejor lanzadera" que podía imaginar. "Así que el Madrid se hizo, de buenas a primeras, con un triángulo mágico en la zona izquierda de su ataque, el mejor de Europa. Rial, desde la posición de interior, sacaba el compás, la escuadra y el cartabón y se la colocaba a su amigo Paco. Su amigo Paco, agradecido, corría la banda, enloquecía a su defensor y la ponía en el área. Y allí estaba Di Stéfano", describía sobre el juego de ataque de aquel equipo la obra dirigida por Jesús Ramos para la Revista Época en 1994

La primera campaña de Rial en nuestro país le abre incluso las puertas de la Selección. Su pasaporte español, por ascendencia de padres, le permitieron vestir la camiseta del combinado nacional debutando el 17 de marzo de 1955 en un partido España-Francia disputado precisamente en Chamartín pero que, lamentablemente, concluyó con victoria visitante 1-2. Un par de meses más tarde, el 18 de mayo de 1955, volvió a ser seleccionado para jugar un España-Inglaterra que acabó 1-1 con un gol suyo. A lo largo de los tres siguientes años jugaría otros 3 encuentros más con el cuadro estatal, un Portugal-España en junio de 1956, un España-Turquía en noviembre de 1957 con victoria 3-0 y un España-Portugal en abril de 1958 con triunfo 1-0. De aquella forma, Rial se despidió de la Selección ganando. En total fue 5 veces Internacional.

En la segunda temporada de Rial en el Madrid, temporada 1955-56, las cifras de Rial incluso mejoraron las del año anterior. Jugó 38 partidos oficiales y marcó 23 goles en todas las competiciones jugadas, incluyendo una nueva, la Copa de Europa. El de Pergamino brilló en el nuevo torneo, en el que jugó 7 partidos y anotó 5 goles, 2 de ellos en la gran Final. Tras superar al Servette, al Partizan de Belgrado y al Milán, el Real Madrid volvió a verse las caras con el Stade de Reims, al que había ganado la Copa Latina un año antes. El 13 de junio de 1956, en el Parque de Los Príncipes de París, se jugó el espectacular encuentro por el primer título continental. La enciclopedia 'Cien Años del Real Madrid' del Diario As destaca esa Final de la Copa de Europa como el mejor partido de Rial como madridista. No es para menos, puesto que el concurso del hispano argentino fue crucial. El duelo se inició con un 0-2 para los franceses en los primeros minutos pero Di Stéfano y Rial consiguieron igualar con el 2-2 que reflejaba el marcador al descanso. En el segundo tiempo los franceses se pusieron 2-3 pero Marquitos volvía a empatar para el Madrid. A falta de once minutos para la conclusión una carrera de Gento hasta la línea de fondo concluyó con un centro raso que Rial envió al fondo de las mallas subiendo al marcador el 4-3 con el que concluiría la contienda. El gol de Rial le daba al Real Madrid su primera Copa de Europa. "Los chicos hicieron un gran trabajo. Yo marqué dos goles, pero ganamos todos. Estoy muy feliz por ganar la primera Copa", señaló Rial en palabras recogidas por el coleccionable de As

La temporada 1956-57 arrancó con muy buenas perspectivas para el de Pergamino. Marcó en el primer partido oficial de la campaña, un 6-0 frente al Condal en la primera jornada de Liga. Pero el infortunio se cruzó en su camino y en la segunda jornada, en un encuentro que finalizó con tablas 0-0 frente al Español, Rial cayó lesionado. En una jugada el madridista pisó mal y su rodilla sufrió una rotura del ligamento lateral interno. Lesión grave que le obligó a pasar por el quirófano. Era el 16 de septiembre de 1956 y tuvo que ausentarse de los terrenos de juego varios meses. Su reaparición llegó en abril de 1957, en la jornada 28. El futbolista reapareció en el momento que más se le necesitaba, a tiempo de participar en el tramo trascendental en el que el equipo se lo jugó todo. Dos victorias a domicilio frente a Las Palmas y Zaragoza le otorgaron al Real Madrid el título de Liga. Entre ambos partidos, jugó también la ida de las semifinales de la Copa de Europa frente al Manchester United, al que se ganó 3-1 con Rial abriendo el marcador con el primer gol del choque. En la vuelta, en Old Trafford, el Madrid sentenció el pase con un 2-2 y Rial, de nuevo, marcando uno de los goles. Héctor había vuelto por todo lo alto y su recta final de campaña fue extraordinaria. Además de ganar la Liga el equipo blanco se llevó de nuevo la Copa de Europa ganando la Final a la Fiorentina y se adjudicó también la Copa Latina ganando al Benfica en la Final por 1-0. Rial acabó la temporada 1956-57 con 14 partidos oficiales disputados y 3 goles, todos ellos importantes.

En la temporada 1957-58, superados definitivamente todos sus problemas físicos y las molestias residuales, Rial volvió a sus cifras habituales y volvió a brillar a gran nivel. Fue su campaña más productiva en cuanto a partidos oficiales jugados con 40 y además hizo 22 goles. Con Luis Antonio Carniglia dirigiendo la plantilla, el Real Madrid prosigue con su racha triunfal de éxitos y títulos. Ese año suman un nuevo título de Liga y otra Copa de Europa, la tercera consecutiva, al doblegar 3-2 al Milán. Kopa, Marsal, Di Stéfano, Rial y Gento formaban una grandísima delantera. Aunque será otra la que recuerdan de memoria casi todos los aficionados...

La temporada 1958-59 es la de la llegada de Ferenc Puskas al Real Madrid y es la única campaña en la que coinciden juntos los integrantes de esa delantera histórica que muchos se saben de carrerilla: Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento. Se la consideró en su momento como la mejor delantera de la historia del fútbol. La llegada de Puskas, sin embargo, tuvo sus consecuencias. Una de ellas fue el cambio de posición en el campo. Tal y como contaba la enciclopedia 'Cien Años del Real Madrid', publicada por el Diario As, Rial "siempre jugó en la izquierda, donde se sentía muy cómodo, y cuando le tocó alterar su posición y alinearse en el carril del ocho, su rendimiento decayó mucho. Nunca se adaptó". Rial jugó 31 partidos oficiales entre Liga, Copa y Copa de Europa, pero su aportación de goles desciende a 13. La competencia es muy dura con tantos jugadores de gran nivel. En aquella famosísima delantera había auténticos dioses del mundo del fútbol: Balones de Oro, el futbolista que se retiraría con más Copas de Europa, el mejor artillero del Siglo XX... Formar parte de todo aquello era todo un privilegio. Curiosamente esa delantera que con tanta fascinación se recuerda sólo aguantó junta un ejercicio, el de aquella temporada 1958-59. Kopa se marcharía al año siguiente rompiéndose una sociedad mágica. Antes, por supuesto, llevaron una nueva Copa de Europa a las vitrinas del Bernabéu aunque en la Final, frente al Stade Reims, no jugó Puskas y los goles los pusieron Mateos y Di Stéfano.

En diciembre de 1958 la colección 'Ídolos del Deporte', dirigida por José Luis De Echarri, dedica su revista semanal al jugador hispano argentino, un monográfico titulado "Rial. Un gambeteador con remate". Se trata de una extraordinaria biografía sobre el ya veterano futbolista, que acababa de entrar en la treintena convertido en toda una leyenda en activo del equipo blanco. En aquel número 36 de la publicación, Rial hablaba de la buena sociedad que había formado con Gento, ya totalmente consagrado como una de las grandes estrellas del Real Madrid. "Gento es el mejor extremo español, por velocidad y por juego... En realidad, él ha contribuido muchísimo a mis aciertos, lo mismo que yo he procurado ayudarle a él, porque estaba convencido de su calidad. Hace años, lo único que le impedía triunfar era un problema de moral en los partidos ante público, porque en los entrenamientos hacía todo eso que ahora el espectador le ve realizar con tanta facilidad, y que entonces no acababa de salirle bien", señalaba Héctor Rial a la revista. La publicación recordaba que su contrato con el Madrid finalizaba en 1962 pero el interior no quería hacer especulaciones sobre su futuro. "No sé ahora lo que haré en 1963...", decía un Rial que tampoco tenía claro lo que haría una vez retirado. "No he descubierto todavía si tengo facultades para entrenador", afirmaba al redactor de 'Ídolos del Deporte'.

Pero el paso del tiempo es inexorable. Con 31 años, en la temporada 1959-60 se reduce drásticamente su participación en el equipo. Juega 9 partidos, 5 de Liga, 3 de Copa y 1 de competición europea, la derrota 3-2 en casa del Niza en la ida de los cuartos de final. Por cierto, que el segundo tanto merengue lo marcó precisamente el propio Héctor. La vuelta la solventaría el equipo blanco con un rotundo 4-0 que dejaba abiertas las puertas de las semifinales. Rial participó de esta manera en la consecución de La Quinta Copa de Europa. La temporada 1960-61 fue su último ejercicio como madridista, pero a duras penas consigue disputar 2 partidos oficiales. En la jornada 4 de Liga participó en el triunfo 2-0 con el Español y el 20 de noviembre de 1960 disputó su último choque oficial como madridista. Fue en el Luis Sitjar de Mallorca con resultado final de 1-1. Miguel Muñoz alineó en aquella ocasión a Vicente, Casado, Pachín, Miche, Ruiz, Vidal, Bueno, Rial, Simonsson, Pepillo y Canario. Precisamente el brasileño fue quien anotó el tanto de los visitantes. Se trataba de un equipo de circunstancias puesto que el técnico madridista reservó a varios titulares de cara al trascendental partido de vuelta frente al Barcelona en la Copa de Europa, el del gol de Evaristo. Rial no llegó a terminar la temporada. El domingo 16 de abril de 1961 el hispano argentino se despidió del público del Bernabéu en un encuentro amistoso en su honor frente al Angers de la Liga francesa. En un día de tiempo desapacible, según las crónicas periodísticas, cerca de 20.000 personas acudieron al estadio madridista para decir adiós a Rial. Ganó el Real Madrid 7-2 con goles de Canario (2), Puskas, Simonsson (2), Manolín Bueno y el homenajeado Rial, de cabeza. Al descanso vencían los blancos 5-0 y tras el descanso llegaron los otros dos goles locales. Tras el 7-0, los visitantes golpearon dos veces. Triunfo contundente en el adiós de un gran jugador que ponía rumbo hacia Chile para jugar unos meses con la Unión Deportiva Universitaria.

Rial cerró su etapa como jugador del Real Madrid tras 7 temporadas en las que disputó 169 partidos oficiales y anotó 83 goles, casi una media de un gol cada dos encuentros. En su palmarés como futbolista del Real Madrid figuran 5 Copas de Europa, 1 Copa Intercontinental, 2 Copas Latinas y 4 Ligas.

Tras finalizar su breve etapa chilena y ya totalmente desvinculado del Real Madrid, Rial siguió en activo y fichó por el Español, equipo con el que disputó la temporada 1961-62. Debutó anotando el que sería su único gol con los blanquiazules. En Barcelona participó en 9 partidos oficiales, 6 de Liga, 2 de Copa y 1 de Copa de Ferias. Disputaría una temporada más como profesional en Francia, la 1962-63, jugando con el Olympique de Marsella. Camino de los 35 años colgaría las botas definitivamente.

Tras su retirada 

Héctor Rial, una vez retirado, siguió ligado al fútbol al encaminar su futuro laboral como entrenador. En España se estrenó en los banquillos dirigiendo al Mallorca en la temporada 1965-66 y vivió sus mejores años como técnico de Primera División a finales de los sesenta con el Pontevedra. Especialmente llamativa fue la campaña 1968-69, en la que el conjunto gallego sólo encajó 23 goles en contra. En la obra '75 Años de la Mejor Liga del Mundo', editada por el diario Marca, se menciona ese episodio describiendo como "un fortín contra el gol" el estadio de Pasarón. "Esta temporada, el Pontevedra de Héctor Rial iguala la mejor defensa de la historia en campo propio, al recibir sólo 2 goles en 15 partidos (el Córdoba lo consiguió cuatro temporadas antes)", señalan en la publicación de Marca. Después, Rial entrenó en Primera División al Zaragoza en la temporada 1969-70 y a Las Palmas en la 1970-71. Posteriormente dirigiría al Deportivo de La Coruña y al Elche en Segunda División. También dirigió a la Selección Olímpica española entre 1971 y 1972. Fuera de nuestras fronteras trabajó como auxiliar para la Selección Argentina y fue técnico de los equipos nacionales de Arabia Saudí y El Salvador. También entrenó a nivel de clubes en México, con el Guadalajara, o en su Argentina natal, con el Estudiantes de La Plata.

Cuando en la temporada 1986-87 el diario ABC confeccionó su obra 'Historia viva del Real Madrid' entrevistó a Rial, que echó la vista atrás para repasar su paso por el Santiago Bernabéu. "Teníamos un gran equipo, el mejor de Europa, sin duda", recordaba con nostalgia Rial antes de describir a algunos de sus compañeros de vestuario de la época. "Zárraga, por ejemplo, era un jugador muy regular y de gran seguridad... Kopa era un monstruo. Su técnica era de las mejores que yo he visto... Alfredo Di Stéfano era muy completo y de él se ha dicho prácticamente todo", recordaba sobre algunos de ellos. "Nunca olvidaré mi paso por el Real Madrid. Los éxitos deportivos fueron muchos y de gran trascendencia como, por ejemplo, las cinco Copas de Europa consecutivas. Pero lo que tengo en mayor estima es haber pertenecido a una institución como la madridista y haber hecho los amigos que hice. Todo ello me sirvió para mi propia formación como hombre", aseguraba Rial a los autores de la obra de ABC.

Por aquellos tiempos, a finales de los ochenta, Rial estaba ya afincado de manera definitiva en España. Se llegó a rumorear una posible incorporación del hispano argentino al cuerpo técnico del Real Madrid en caso de que Luis Aragonés hubiese recalado en el banquillo madridista tras la marcha de Luis Molowny, pero aquella operación no se cerró. Lo cierto es que Rial siguió en los banquillos casi hasta su último año de vida. Regresó al Pontevedra para dirigir al cuadro gallego las temporadas 1988-89 y 1989-90, en Segunda B

Enfermo de cáncer falleció en Madrid el 24 de febrero de 1991. Sólo tenía 62 años. Se le incineró en el cementerio de la Almudena a donde acudió una nutrida representación del Real Madrid formada por excompañeros con los que jugó, madridistas de otras épocas del Club y los componentes de la primera plantilla de aquella temporada 1990-91. De todo ello informaba la Revista Real Madrid en su número 22 correspondiente al mes de marzo de 1991. "Quienes le conocían bien hablan de una persona excepcional, de un hombre íntegro y sencillo, amigo de sus amigos, noble y sincero. Los que le vieron jugar dicen que 'fue el mejor', hombre de corte técnico y juego elegante, exponente de una raza sin sucesión, que amó los colores del Real Madrid hasta el final. El madridismo entero vive una jornada de luto y dolor. Nos ha dejado uno de los más grandes", recogía la publicación oficial del Club.

Héctor Rial fue uno de los primeros futbolistas de la época dorada de las Copas de Europa que nos dejó. Hoy, en el trigésimo aniversario de su desaparición, es un buen día para recordarle y para reivindicar su figura. Leyenda del Real Madrid.

jueves, 11 de febrero de 2021

PABLO LASO, EL TÉCNICO CON MÁS PARTIDOS

El de Vitoria se convierte hoy en el entrenador con más partidos de la Sección de Baloncesto

Récord histórico. Este 11 de febrero el técnico Pablo Laso Biurrun se convierte en el entrenador con más partidos de la Historia de la Sección de Baloncesto del Real Madrid. Con el arranque de la Copa del Rey el preparador vitoriano alcanza los 735 partidos oficiales al frente del equipo blanco. Supera la cifra de encuentros dirigidos por Lolo Sainz, que llevó las riendas de la escuadra entre las temporadas 1975-76 y 1988-89.

Aprovechando la efeméride el entrenador ha hablado para las cámaras de Realmadrid TV y para la página web del Club ofreciendo sus impresiones en vísperas de alcanzar esta histórica marca. "Yo creo que cuando llegas a una cifra de partidos como entrenador en un mismo equipo habla muy bien del grupo de trabajo, no solamente de mí que, obviamente, estoy muy contento. Pero, al final, tengo la suerte de que tengo grandes profesionales al lado. Jugadores, ayudantes, prensa... Todo el club empuja para que esto pueda pasar", asegura Pablo Laso en los medios de comunicación del Real Madrid. El entrenador tiene muy clara la fórmula que le ha llevado a donde ha llegado: "Siempre la idea de querer ser mejor cada día, de no conformarme, de pensar que siempre hay algo que mejorar. Y es algo que quiero transmitir a todo el grupo, intentar hacer las cosas siempre mejor. El estar en el Real Madrid lo primero que te obliga es a, cada día, intentar ser mejor. En ese sentido estoy muy agradecido a poder llevar tanto tiempo en un club como este".

En su entrevista con la televisión del Club y con Realmadrid.com el míster ha hablado también de las otras dos grandes personalidades que han marcado época al frente de la Sección: Pedro Ferrándiz y Lolo Sainz. "No me gusta compararme sobre todo con Lolo o con Pedro, que han sido para mí dos referentes en la Historia del Real Madrid de Baloncesto. Yo creo que la trayectoria de ambos queda más que reconocida. El hecho de que yo pase el número... Bueno. Simplemente te diría que ahora jugamos muchos más partidos", puntualiza Laso. "Pero para mí tanto Pedro como Lolo son dos referentes claros en lo que es el Real Madrid a día de hoy. Sin ellos no estaríamos ninguno aquí", añade. "A nivel personal obviamente estoy muy contento porque significa el reconocimiento a un trabajo bien hecho. Pero el pasar esta cifra creo que es casi más una pregunta para Lolo que seguro que, conociéndole, me diría: Ya era hora, Pablito, que pases este número, ya era hora", comenta con simpatía Pablo Laso. "Yo tuve la suerte de coincidir con Lolo en la Selección. Me entrenó en la Selección. Yo estaba en otro equipo y Lolo vivía una situación diferente... Pero creo que hay algo que nos une, esa sensación de que estás en el Real Madrid y de que estás obligado a hacer las cosas bien, a querer ser mejor. Creo que Lolo fue un gran transmisor de eso en el tiempo y para mí ha sido muchas veces un espejo", asegura Laso sobre su antiguo entrenador en la Selección, a quien ahora supera como entrenador con más partidos en el Real Madrid. "Tenía en su momento la misma presión o la misma exigencia y además creo que la transmitía muy bien. Creo que es muy difícil comparar épocas en deporte", afirma seguro. 

Pablo Laso valora también la confianza depositada sobre él por parte del presidente del Real Madrid. "Yo creo que Florentino Pérez como presidente es el motor de todo. Al final, si no hubiera un presidente que nos empuja esto sería muy difícil. Este nivel de exigencia es lo que pide el aficionado y tenemos la suerte de que nuestro presidente es el primero que nos empuja a todos para eso y el que hace que esto sea posible. No tengo más que palabras de agradecimiento porque al final es el motor del Club. Muchas veces se habla de jugadores, de entrenadores... Al final todo el mundo es importante pero qué duda cabe que sin el presidente esto sería muy difícil", asegura el vitoriano en sus declaraciones para Realmadrid TV.

A la hora de analizar las 10 campañas que lleva en el Real Madrid el entrenador asegura: "Intento disfrutar del día a día, tengo la suerte de estar en un gran equipo y en un gran club y no pienso mucho en el tiempo que llevo. Mira, ahora siempre les digo a mis hijos, cuando sale quién tiene el récord de asistencias de la ACB y les digo, 'eh, que lo tengo yo'. Pero eso ya se ha terminado, pasó hace mucho... Creo que esto es algo que probablemente en el futuro lo pienses o lo digas algún día... Yo me siento muy contento, muy orgulloso, disfruto en el día a día. Valoro siempre el hecho de que un entrenador que está mucho tiempo en un club significa que el club es reconocible, que el club es reconocido, que se valora el trabajo del entrenador. Eso, por supuesto". Pablo Laso aprovecha su intervención en los medios de comunicación del Club para agradecer también el apoyo y el reconocimiento de los aficionados: "La afición del Real Madrid es muy exigente, faltaría más. Pero yo lo primero que te diría es que es exigente con el esfuerzo. La afición del Real Madrid quiere que su equipo pelee, trabaje... Sabe que siempre va a tener buenos jugadores. Pero yo no creo que sea una afición que quiere ganar... Hombre, es que querer ganar quieren todas. La afición del Real Madrid lo que quiere es ver a su equipo y reconocer a su equipo... El día que pierdan esa esencia no serían la gran afición que son. Para nosotros es un orgullo tener, y ahora la echamos mucho de menos, el apoyo que tenemos del público en el WiZink y de todos los madridistas en general".

¿Y qué le queda por delante a un entrenador que lleva tantos años haciendo Historia con la Sección de Baloncesto del Real Madrid? Preguntado por nuevos desafíos Laso reconoce que no piensa en grandes retos "porque lo fácil" sería decir que quiere ganar otra vez la Euroliga. "Yo quiero ganarlo todo, pero al final solamente va a ganar un equipo. Y ahora mismo lo que está en mi mano y lo que para mí es obligatorio es que el equipo mañana, hoy... entrene, mejore y sea capaz de conseguir eso. Eso al final es una consecuencia del trabajo diario y eso es algo que para mí es el gran reto", asegura convencido Pablo Laso.

Sobre Pablo Laso

La web oficial del Club, Realmadrid.com, también recoge las impresiones de varios jugadores y personalidades relacionadas con la Sección de Baloncesto, empezando por el propio Lolo Sainz, al que hoy Laso supera en la clasificación de técnicos con más partidos al frente del Real Madrid "Pablo ha conseguido en 10 temporadas lo que yo logré en 14. El entrenador tiene que conseguir hacer un equipo y cumplir con la filosofía del Club. Laso ha cumplido muy bien las expectativas. No sólo lleva 10 años, sino que ha logrado un récord de victorias estupendo", asegura el que fuera jugador del Real Madrid y técnico en los setenta y los ochenta. "Laso ha mantenido la filosofía de juego y lo que exige el Club. El Madrid es un Club muy difícil y Pablo ha aceptado muy bien esa máxima exigencia y se la ha transmitido a los jugadores", añade Lolo Sainz. Felipe Reyes destaca sobre su técnico que desde que llegó les ha hecho más fuertes y competitivos. "Es muy difícil que un entrenador pueda dirigir a un equipo como el Real Madrid durante tantos años. Si lleva tantos años es porque ha hecho las cosas bien y es de elogiar el trabajo que está haciendo", afirma el actual capitán del equipo. Por su parte, Sergio Llull comenta que Laso "cambió la Historia y la mentalidad del equipo" desde que aterrizó en 2011. "Llegó al Real Madrid después de una época sin conseguir títulos y aportó ese aire fresco que necesitábamos. Durante estos 10 años hemos podido conseguir muchos títulos. Ha sido un entrenador muy importante no solo para nosotros sino también para el Club", sentencia Sergio. Rudy Fernández también asegura que ha "cambiado la dinámica anterior" y califica a Laso como "un entrenador muy cercano" que consigue "sacar lo mejor de cada jugador". Jaycee Carroll recuerda que llegaron juntos y que han compartido lo que califica como "una década fantástica". El escolta estadounidense asegura que Laso le ha hecho "mejor jugador" dándole confianza en momentos importantes. La web del Club también recoge las impresiones de los ayudantes de Laso: Paco Redondo, Lolo Calín y Chus Mateo. Este último destaca "la gestión que hace del vestuario" y cómo es capaz de mantener "una química positiva" durante tantos años.

miércoles, 10 de febrero de 2021

ADIÓS A PACHÍN

Futbolista del Real Madrid durante nueve temporadas y ganador de 2 Copas de Europa

Este 10 de febrero hemos amanecido con la noticia de la muerte de otro jugador histórico del Real Madrid. Nos deja a los 82 años de edad Enrique Pérez Díaz, conocido futbolísticamente como Pachín. Se va uno de los veteranos que vivieron las Copas de Europa de la gran edad dorada del Club. Cada vez quedan menos y cada vez que fallece uno de ellos se va un trozo muy grande de la Historia del Club. Pachín formó parte de la primera plantilla del Real Madrid entre las temporadas 1959-60 y 1967-68, es decir, llegó a tiempo para ganar La Quinta de 1960 y estuvo presente en La Sexta de 1966. Compartió vestuario con Di Stéfano, Gento, Puskas, Domínguez, Santamaría, Amancio, Pirri, Velázquez... Sirvió de nexo de unión entre la generación de los cinco entorchados consecutivos de los cincuenta y los componentes del Real Madrid de los 'yeyé'

Enrique Pérez Díaz nació en la localidad cántabra de Torrelavega el 28 de diciembre de 1938. Inició su carrera deportiva jugando en diversos conjuntos de futbol de su tierra natal en los que destaca por sus características físicas y llega a ingresar en la Gimnástica Torrelavega, equipo en el que también jugó su hermano mayor Francisco Pérez Díaz, que llegó a militar en Segunda División con el cuadro montañés. Su apodo deportivo le venía, precisamente, de familia. "A mis hermanos también se les conocía por 'Pachín' en los ambientes futbolísticos. Mi abuelo era asturiano y se le conocía por el sobrenombre de 'Pachín'. De ahí deriva el sobrenombre por el que se nos conoce za toda la familia en Santander", contaba el propio jugador en un artículo dedicado a su figura en la obra de ABC 'Historia viva del Real Madrid'. El joven jugador vistió la camiseta del Burgos en la temporada 1957-58 antes de dar el salto a Primera División en las filas del Osasuna. Sin embargo, en ese traspaso al cuadro navarro hubo un problema burocrático que tendría consecuencias futuras... La Revista Real Madrid recordaba en 1991, en su sección La Gloria Blanca, aquel episodio de la vida de Pachín. "Avalado por la fama de su juego, las ofertas empiezan a llegar a la gerencia del Burgos. Tanto es así que el Presidente de la entidad burgalesa negocia a dos bandas, Osasuna y Celta, siendo el conjunto pamplonica quien firme, aparentemente, el contrato definitivo con el jugador. Pachín se compromete por tres años con el Osasuna, sin saber que el Celta también había adquirido sus derechos. Así, sin 'comerlo ni beberlo', el santanderino se ve inmerso en un desagradable asunto de fichas duplicadas del cual saldrá injustamente perjudicado. La Federación le castiga con un año de suspensión que deberá cumplir al término de su contrato", escribió Javier Palomino en aquel reportaje sobre Pachín publicado en noviembre de 1991.

En cualquier caso el de Torrelavega juega con el Osasuna en la temporada 1958-59. Debutó con los navarros con sólo 19 años en noviembre de 1958 y ese ejercicio juega 27 partidos oficiales, 23 de Liga y 4 de Copa, además de participar en un encuentro con la Selección Sub-21. Uno de aquellos partidos de Liga terminaría siendo muy especial puesto que, según todas las biografías realizadas en torno a Pachín, fue determinante a la hora de fichar por el conjunto madridista. Se trataba, precisamente, del duelo que midió al Osasuna con el Real Madrid el 25 de enero de 1959. La Revista Real Madrid, en el reportaje que escribió Javier Palomino, también recoge aquella curiosa historia con el siguiente texto: "El día antes del partido los jugadores de ambos equipos coinciden en el popular bar 'El Burgalés' de la capital navarra. Cuando el joven y atlético Pachín vio al 'madurito' Puskas no pudo por menos que comentar: "¿Ese es el 'gordito' al que tengo que marcar? Mañana no la toca". Nada más lejos de la realidad. Al día siguiente, como el propio Pachín ha reconocido en más de una ocasión, el genial Puskas le volvió loco durante la primera parte. Tanto que en el descanso acudió exhausto a su entrenador pidiendo que le cambiara la marca por la de Di Stéfano, más afín a sus características. Barinaga siguió su consejo, colocando a Alberto sobre el 'madurito' y a Pachín sobre la 'Saeta'. En la reanudación las cosas cambiaron totalmente. Pachín realizó una magnífica actuación, sometiendo a Di Stéfano a un perfecto marcaje. Al final del partido (con victoria madridista 1-2), Di Stéfano felicitó al santanderino por su deportiva actuación y, ya en el túnel de vestuarios, le comentó: "Chaval, ¿te gustaría jugar en el Real Madrid?". "Me encantaría" -respondió el lateral-. Dos meses más tarde los rotativos de la prensa deportiva recogían, en grandes moldes, la contratación de Pachín por la entidad blanca, gestionada por Samitier", escribía Javier Palomino para la Revista Real Madrid.

La valía de Pachín como jugador de fútbol en su estreno en la máxima categoría supuso que su estancia en la escuadra pamplonica quedara en una sola campaña. El Real Madrid se había cruzado en su camino, pero su llegada al Santiago Bernabéu resultó un tanto complicada por el ya mencionado asunto de la sanción federativa. "Yo fiché por el Real Madrid en 1959 procedente del Osasuna, pero me pasé una temporada prácticamente en blanco, pues la Federación Española de Fútbol me sancionó con un año de castigo por un conflicto entre el Celta y Osasuna, al tener yo ficha con ambos equipos en un momento determinado", explicaba en el reportaje de 'Historia viva del Real Madrid' de ABC. La particular situación del cántabro supuso que no pudiera estrenarse en competición oficial como madridista hasta la recta final de aquel ejercicio 1959-60. Se tuvo que conformar con entrenar con sus nuevos compañeros y disputar aquellos clásicos partidos amistosos de los jueves en los que los suplentes se mantenían en forma. Recordemos que en aquellos tiempos no había sustituciones y que en los partidos oficiales sólo jugaban los 11 titulares. Otro cántabro, Marcos Alonso, Marquitos, le ayuda a integrarse en el Club y en la ciudad haciendo las veces de 'Cicerone'.

La sanción le impide jugar en competiciones nacionales así que su estreno oficial con la camiseta blanca se produce en Copa de Europa, en un enfrentamiento de primerísimo nivel. Pachín juega su primer partido con el Real Madrid frente al Barcelona en la ida de las semifinales de la máxima competición continental. Y su estreno no puede resultar mejor, el Real Madrid gana 3-1 con dos goles de Di Stéfano y 1 de Puskas. Miguel Muñoz confía en el cántabro y le incluye en su once de gala de aquel 21 de abril de 1960: Domínguez, Marquitos, Pachín, Santamaría, Del Sol, Ruiz, Vidal, Gento, Puskas, Di Stéfano y Herrera. El de Torrelavega vuelve a ser alineado una semana más tarde en el encuentro de vuelta celebrado en el Camp Nou y que de nuevo se salda con victoria para los de Miguel Muñoz, esta vez 1-3 con dos tantos de Puskas y 1 de Gento. El Real Madrid se clasificó para la Final de Glasgow con Pachín formando en la defensa. 

Esos días Enrique Pérez estaba en el cielo, viviendo un sueño. Ya había jugado en 3 ocasiones con la Sub-21 y el 15 de mayo de 1960, con sólo 21 años, Pachín debutó con la Selección en un encuentro amistoso celebrado en el Santiago Bernabéu frente a Inglaterra que finalizó con resultado favorable a los locales por 3-0. A lo largo de los siguientes 3 años llegaría a jugar un total de 8 partidos con el combinado nacional, incluyendo 2 encuentros del Mundial de Chile de 1962. Participó en el triunfo 1-0 frente a México del 3 de junio de 1962 y en la derrota 2-1 frente a Brasil de 3 días más tarde, el 6 de junio. Su último encuentro con la zamarra de España lo jugó en San Mamés el 30 de mayo de 1963 frente a Irlanda del Norte. Su periplo como Internacional se saldó con un balance de 5 triunfos, 2 empates y sólo una derrota.  

Seguía en racha. Sólo tres días después de su debut como Internacional con la camiseta de España el joven cántabro jugó la Final de la Copa de Europa de 1960. Fue el 18 de mayo de 1960 en el Hampden Park de Glasgow, en el mítico partido con el Eintracht Frankfurt que acabó 7-3 con victoria madridista. Era La Quinta Copa de Europa para el Real Madrid, la quinta consecutiva para el Club y el primer título para un Pachín que, casi literalmente, acababa de empezar a jugar con el conjunto blanco. Ya se había ganado la confianza de un Miguel Muñoz que le puso en el campo formando parte de una alineación legendaria de la Historia del fútbol: Domínguez, Pachín, Santamaría, Marquitos, Del Sol, Zarraga, Vidal, Gento, Puskas, Di Stefano y Canario. El arranque de su etapa como madridista no pudo ser más vertiginoso. Con sólo 3 partidos, los 3 con victoria del Real Madrid, ya era Campeón de Europa.

El triunfo en la Copa de Europa le abría al Real Madrid las puertas de una nueva competición, la Copa Intercontinental. Fueron los dos primeros partidos de la temporada 1960-61 y Pachín siguió siendo titular del equipo blanco, acumulando encuentros internacionales sin haber debutado todavía en las competiciones domésticas con la camiseta blanca. Jugó los dos partidos frente al Peñarol, el del 0-0 de Montevideo y la vuelta en el Santiago Bernabéu, celebrada el 4 de septiembre de 1960, que acabó con triunfo del Real Madrid por 5-1. Buen balance para Enrique Pérez: 5 partidos oficiales, 4 victorias, 1 empate y 2 títulos, la Copa de Europa y la Copa Intercontinental. Aunque ya llevaba un año en Madrid, el asunto de la sanción hacía que esa campaña 1960-61 fuese considerada como la de su estreno como madridista. De hecho, en octubre de 1960, en su ejemplar número 125, el Boletín Oficial del Real Madrid llevaba en su portada a Pachín, al que anunciaba como "nuevo jugador del Real Madrid".

Si su estreno en competiciones internacionales fue muy satisfactorio pero el de las competiciones nacionales no lo fue tanto. Debutó como madridista en Liga el 11 de septiembre de 1960 en el Metropolitano frente al Atlético de Madrid con derrota 1-0. Quedó en anécdota. Pachín ya era titular en un Real Madrid que ganó la Liga 1960-61 en una campaña en la que, entre todos los torneos, contabilizó 37 partidos oficiales. Se trataba de un futbolista a tener en cuenta. Joven, con 22 años, era un jugador de gran físico y mucha velocidad que aportaba muchísimo trabajo y que servía como escudero de las grandes estrellas con las que contaba la plantilla de Miguel Muñoz. El propio Pachín recordaba sus características en el coleccionable 'Historia viva del Real Madrid'. "Yo jugaba de defensa principalmente. Como defensa me recorrí todos los puestos: lateral derecho, lateral izquierdo, central, líbero. También jugué como centrocampista, aunque mi sitio realmente era el de lateral. En ese sentido, creo que me parecía mucho, salvando las distancias, a Camacho. Era un gran marcador, rápido y fuerte. Tenía una punta de velocidad muy buena, aunque en ataque dejaba un poco que desear", detallaba Enrique Pérez para la obra de ABC publicada entre 1986 y 1987.

El de Torrelavega hizo carrera en Madrid. Se casó en 1962 y se afianzó como uno de los nombres propios del Real Madrid de la década de los sesenta. Fue uno de los asiduos de aquel Madrid que encadenó 5 Ligas consecutivas entre 1961 y 1965, etapa en la que nunca bajó de la treintena de partidos oficiales por campaña. "Yo siempre he dicho que para estar en el Real Madrid, además de ser un gran jugador, se precisa de una personalidad fuerte, de un carácter especial. Debe ser de nacimiento, consustancial al individuo, pues si no el jugador no triunfará. Esto lo transmitían muy bien Don Santiago Bernabéu y Don Antonio Calderón, el gerente, que además de ser unos grandes directivos sabían inculcarnos el estilo de los campeones", contaba Pachín al periódico ABC.

En la temporada 1965-66 disminuye su aportación pero alcanza a jugar los 19 encuentros oficiales en un equipo en el que ya estaban destacando un nutrido grupo de jóvenes futbolistas que habían tomado el testigo de las viejas leyendas. Pachín se mantenía en plantilla en el Real Madrid de los 'yeyé' y junto a Puskas, Santamaría y Gento era uno de los 'veteranos' pese a contar sólo con 27 años. Su presencia, en cualquier caso, seguía siendo importante tal y como se pudo comprobar en el tramo final de campaña, especialmente en los duelos decisivos de la Copa de Europa. Pachín fue uno de los destacados en las semifinales frente al Inter de Milán y formó parte del equipo de los once españoles que se adjudicaron La Sexta en Bruselas frente al Partizan de Belgrado: Araquistáin, Pachín, De Felipe, Zoco, Sanchís, Pirri, Velázquez, Serena, Amancio, Grosso y Gento fueron los encargados en devolver el cetro continental a las vitrinas del Bernabéu seis años después de Glasgow. En plantilla todavía quedaban más supervivientes, pero sólo Gento y Pachín jugaron las finales de 1960 y 1966. Fueron sus 2 Copas de Europa. "Estábamos como drogados con el fútbol y no hacíamos otra cosa que pensar en salir al campo y vencer a los rivales. Apenas hablábamos de otros temas", recordaba el defensa para ABC sobre aquella etapa de su carrera deportiva. Sus dos siguientes ejercicios resultaron más modestos. Las lesiones y la dura competencia le llevaron a jugar 16 partidos en la temporada 1966-67 y sólo 2 encuentros en la 1967-68. Una lesión en la columna vertebral en el lance de una jugada con Sanchís, en el transcurso de un entrenamiento, le pasarían factura. El 11 de mayo de 1968 disputó su último encuentro oficial como jugador del Real Madrid, un partido de Copa frente al Calvo Sotelo que se saldó con victoria del Real Madrid por 2-0 con tantos de De Diego y Miguel Pérez. Punto y final. 

En total, Pachín disputó 218 partidos oficiales en sus nueve campañas como futbolista del Real Madrid y marcó 2 goles de blanco. En su palmarés figuran 2 Copas de Europa, 1 Copa Intercontinental, 7 Ligas y 1 Copa.

Después del Madrid

Tras cerrar su etapa madridista disputó una campaña con el Betis, la de la temporada 1968-69, en Segunda División. Allí tuvo a varios entrenadores, el primero de ellos el legendario ex madridista Sabino Barinaga, que había sido quien le dirigió en el Osasuna en su primera temporada en Primera División. Pachín disputó 24 partidos oficiales con los verdiblancos, que acabaron séptimos en la tabla clasificatoria. Cerró su carrera como futbolista en activo en las filas del Club Deportivo Toluca, un modesto equipo de Santander fundado en 1952 y desaparecido en 1984, e inició una carrera como entrenador en las categorías inferiores del Real Madrid que le llevaría después por varios clubes como Pegaso, Ceuta, Valladolid, Levante, Almería, Hércules, Albacete o Granada, siendo un asiduo de los banquillos de Segunda y Segunda B entre los años setenta y ochenta. También se dedicó a sus negocios, llegando a regentar una tienda de calzado que llevaba su propio nombre en las inmediaciones del Estadio Santiago Bernabéu.

Pese a su retirada, Pachín estuvo muy vinculado al Real Madrid durante años a través de la Asociación de Veteranos. Siempre inseparable junto a su gran amigo Ignacio Zoco, era habitual verle en los actos y desplazamientos relacionados con la agrupación. Entrenó al equipo de fútbol de los ex jugadores y a la escuadra que participó en los campeonatos de Fútbol Indoor de veteranos. También ejerció como ojeador para el Club haciendo valer su experiencia como técnico. La Fundación Real Madrid recuerda hoy en sus redes sociales que Pachín fue uno de los veteranos "que más colaboró" con su proyecto social "desde hace más de 20 años". También era habitual verle participar en actos de peñas madridistas hasta que la salud, hace algo más de dos años, comenzó a darle problemas. Hoy, todos los que le conocieron lamentan su muerte tras mes y medio de ingreso hospitalario. Ex jugadores como Míchel o Buyo han tenido sentidos mensajes a modo de despedida y el Real Madrid ha publicado un comunicado oficial en el que la entidad, presidente y Junta Directiva expresan "sus condolencias y su cariño y afecto" a su esposa, hijas y nietos. "Pachín ha fallecido a los 82 años de edad. El Real Madrid, club al que estuvo vinculado durante toda su vida, hace extensivas sus condolencias a todo el madridismo", concluye la nota oficial.

Cada vez que muere un veterano del Real Madrid desaparece un pedacito de la memoria del Club. Junto a ellos se desvanecen recuerdos, anécdotas, pequeñas y grandes historias, partidos, gestas... Con la muerte de Pachín, del once que ganó La Sexta Copa de Europa, por ejemplo, ya sólo quedan con vida cuatro futbolistas: Paco Gento, José Araquistáin, Amancio Amaro y José Martínez Pirri. Es ley de vida y no se puede hacer nada, pero resulta triste. Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros. Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje. Descanse en paz, Enrique Pérez Díaz.

domingo, 7 de febrero de 2021

PABLO LASO ALCANZA A LOLO SAINZ

Iguala sus 734 partidos oficiales al frente del Real Madrid 

Este domingo 7 de febrero, en la visita a la cancha del Estudiantes, el técnico Pablo Laso alcanza los 734 partidos oficiales como entrenador de la Sección de Baloncesto del Real Madrid igualando la marca del histórico Lolo Sainz. Si no sucede nada extraño el técnico vitoriano pasará a ser el preparador con más partidos de la Historia del Club el próximo jueves con el inicio de la Copa del Rey.

Manuel Sainz Márquez es un histórico del baloncesto del Real Madrid como jugador, como entrenador y como director deportivo. Nacido en Tetuán, Marruecos, el 28 de agosto de 1940, fue jugador de la primera plantilla entre las temporadas 1960-61 y 1967-68 cosechando un magnífico palmarés con 4 Copas de Europa, 7 Ligas y 5 Copas de España. Su salto de las canchas a los banquillos fue fulgurante y empezó a entrenar en las categorías inferiores del Club blanco en la campaña 1969-70. En la temporada 1971-72 ejerció de segundo de Pedro Ferrándiz en el primer equipo y en la 1972-73 dirigió al Club Vallehermoso Madrid. En 1973 volvió a trabajar como segundo de Ferrándiz y en 1975 le sustituyó como entrenador del Real Madrid. Se cerraba una etapa histórica del Club y se abría otra nueva. Lolo Sainz permaneció 14 temporadas al frente de la Sección de Baloncesto madridista, desde la 1975-76 hasta la 1988-89. Fueron 734 partidos oficiales que dieron de sí lo suficiente como para ganar 2 Copas de Europa, 3 Intercontinentales, 2 Recopas de Europa, 1 Copa Korac, 1 Mundial de Clubes, 8 Ligas, 4 Copas y 1 Supercopa de España. Posteriormente sería Director General de la Sección en dos etapas (1989-90 y 2002-05) además de dirigir al Joventut de Badalona, con el que ganó 2 Ligas, y a la Selección, con la que ganaría una Medalla de Plata en el EuroBasket de París de 1999.

Pablo Laso superará esta semana los 734 partidos de Lolo Sainz. Lejos quedan los 490 partidos de Pedro Ferrándiz, tercero en la prestigiosa lista de técnicos del básquet merengue. Ferrándiz, sin embargo, sigue al frente de la clasificación de entrenadores con más trofeos con 27. Lolo Sainz ganó 22 títulos y Pablo Laso lleva ganados hasta el momento 20.

domingo, 31 de enero de 2021

ADIÓS A JUSTO TEJADA

Futbolista del Real Madrid en las temporadas 1961-62 y 1962-63

Este domingo 31 de enero de 2021 ha fallecido Justo Tejada, futbolista que vistió la camiseta del Real Madrid en las temporadas 1961-62 y 1962-63. Es uno de los legendarios futbolistas que ha vestido las camisetas de Barça y Madrid y este mismo mes de enero acababa de cumplir 88 años. El Real Madrid ha emitido un comunicado mediante el que el Club, presidente y Junta Directiva "lamentan profundamente" el fallecimiento del ex jugador. Se va otro de los supervivientes del Madrid de la década de los sesenta, finalista de la Copa de Europa de 1962 y uno de los compañeros de mitos de la época como Di Stéfano, Puskas, Gento y compañía.

Justo Tejada Martínez nació en Barcelona el 6 de enero de 1933 y se formó como futbolista en el España Industrial, en Segunda División, antes de dar el salto al primer equipo del Barcelona. Debutó en Primera con el cuadro azulgrana con sólo 20 años, en la temporada 1953-54, y pronto se convirtió en un jugador importante del equipo. Destacó como extremo derecho siendo un futbolista muy técnico y con mucha incidencia en el juego de ataque, aportando una buena cantidad de goles cada curso. Se convirtió en uno de los mejores futbolistas del Barcelona de la década de los cincuenta y sus biografías destacan que fue uno de los jugadores que participaron en la inauguración del Camp Nou en septiembre de 1957. En 1961 fue uno de los damnificados de las labores de renovación de equipo que emprendió la directiva azulgrana tras la derrota del Barcelona en la Final de la Copa de Europa de 1961 frente al Benfica. Tejada no jugó aquel partido pero fue declarado transferible, lo que propició que terminara fichando por el Real Madrid tras recibir la baja del conjunto catalán. Cerro esta etapa profesional de ocho temporadas con un palmarés de 2 Ligas, 2 Copas, 2 Copas de Ferias y 1 Copa Eva Duarte.

Durante sus últimas campañas como azulgrana había sido un habitual de la Selección. Debutó con España el 13 de abril de 1958 en un encuentro frente a Portugal que finalizó con victoria 1-0. En su segundo partido como seleccionado, un España-Irlanda del Norte jugado en el Bernabéu el 15 de octubre de 1958, el resultado final fue de 6-2 y Tejada marcó 4 de los goles en una actuación memorable del de Barcelona. Fueron sus 4 goles como Internacional A. En total jugó con la Selección en 8 ocasiones con un buen balance de 7 victorias y un único empate. Su última aparición con la elástica roja fue el 2 de abril de 1961 en un España-Francia que concluyó con victoria local por 2-0 en el Santiago Bernabéu, el campo en el que jugaría de manera habitual unos pocos meses más tarde.

Justo Tejada tenía 28 años cuando recaló en el Club blanco. Estaba en la plenitud y era un muy buen refuerzo para la plantilla de Miguel Muñoz. No era el primer caso de futbolista que cambiaba la camiseta del Barcelona por la del Real Madrid, años antes todo un mito del Barcelona como Samitier había dado el salto, por ejemplo. Durante aquellos años hubo más casos de 'transfugas' tanto en una dirección como en la otra: Muller, Goyvaerts... Su debut oficial como madridista no pudo ser más afortunado, fue en el Santiago Bernabéu el 2 de septiembre de 1961, en un Real Madrid-Elche correspondiente a la primera jornada liguera. El equipo blanco se adelantó en el primer minuto de partido, nada más arrancar el choque, con un tanto de Justo Tejada. A lo largo de aquella temporada 1961-62 el futbolista catalán fue titular habitual llegando a disputar 40 partidos oficiales. Consiguió hacer 20 goles y marcó en Liga, Copa y Copa de Europa, es decir, en las tres competiciones en las que actuó el Madrid durante ese ejercicio. El Real Madrid ganó la Liga y la Copa, cuya Final jugó frente al Sevilla. Miguel Muñoz alineó a: Araquistain, Isidro, Marquitos, Pachín, Miera, Santamaría, Del Sol, Gento, Puskas, Di Stéfano y Tejada. Se impusieron los merengues con doblete de Puskas. En Europa no hubo tanta suerte, el equipo consiguió llegar a la Final pero se perdió 5-3 con el Benfica. Los portugueses retrasaron la llegada de La Sexta e impidieron que Tejada consiguiese ser Campeón de Europa. El jugador de Barcelona fue dos años consecutivos subcampeón frente al Benfica, una con el Barça y otra con el Madrid.

El segundo ejercicio de Tejada como madridista, temporada 1962-63, no fue tan fructífero en lo personal. La llegada de un joven Amancio Amaro le cerró las puertas de la titularidad pero siguió entrando en la dinámica del equipo a lo largo de una campaña en la que el Real Madrid volvió a adjudicarse el título de Liga. Eran los años en los que la escuadra de Miguel Muñoz encadenó cinco consecutivas y Tejada participó en dos de ellas. En la segunda jugó 9 partidos y anotó 1 gol en el triunfo 5-0 frente a Osasuna del 23 de diciembre de 1962. Tejada fue quien cerró la goleada con el quinto en las postrimerías del choque. También jugó dos partidos de Copa, despidiéndose del Madrid de forma oficial en esta competición. Justo Tejada jugó su último partido con la camiseta blanca el 19 de mayo de 1963, en la vuelta de los octavos de final del torneo. El Real Madrid ganó 3-1 al Levante y Tejada fue quien abrió el marcador con el 1-0. El futbolista catalán marcó gol en su primer partido como madridista y en el último. En total disputó 51 partidos oficiales con la camiseta del Real Madrid y anotó 22 goles. Ganó 2 Ligas y 1 Copa en su etapa en el cuadro merengue.

Tras poner punto y final a su etapa merengue, Tejada regresó a Barcelona para jugar con el Español. Con los periquitos disputaría también dos temporadas, 1963-64 y 1964-65. En la primera de ellas coincidió con Kubala, su ex compañero del Barcelona, y en la segunda compartió vestuario con Alfredo Di Stéfano. Con la camiseta blanquiazul jugó 21 partidos oficiales, 15 en el primer ejercicio y 6 en el segundo. Marcó 2 goles. El 18 de mayo de 1965 disputó su último partido en la élite, un encuentro copero de desempate entre el Real Gijón y el Español que se disputó... en el Santiago Bernabéu, un estadio que, de una manera u otra, le brindó buenos recuerdos en su carrera deportiva. Tejada se retiró con un palmarés global de 4 Ligas, 3 Copas, 2 Copas de Ferias y 1 Copa Eva Duarte, la antigua Supercopa.

Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros. Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje. Descanse en paz, Justo Tejada Martínez. 

domingo, 24 de enero de 2021

UN PARTIDO CON DEL BOSQUE

El Real Madrid goleó en San Mamés con el técnico salmantino tras el cese de Valdano

El 24 de enero de 1996, tal día como hoy de hace 25 años, el Real Madrid jugó en San Mamés el encuentro correspondiente a la jornada 23 del Campeonato Nacional de Liga. Era el primer partido tras el cese de Jorge Valdano. Arsenio Iglesias había sido presentado como nuevo técnico del equipo blanco pero todavía no había empezado a trabajar con la plantilla. Quien se había trabajado con el equipo, de manera provisional, era Vicente Del Bosque. El técnico salmantino hacía su segunda incursión en el banquillo del Real Madrid tras dirigir al equipo en la recta final de la temporada 1993-94, tras el cese de Benito Floro. Del Bosque había tomado el relevo de Luis Molowny como técnico 'apagafuegos'. Él fue quien dirigió al equipo en Bilbao en aquella jornada que se jugó entre semana. Muchos creen que fue el debut de Arsenio como entrenador del Real Madrid, pero no es así. Del Bosque fue quien dirigió al equipo en San Mamés y, al día siguiente, Arsenio empezó a trabajar con la plantilla. El gallego debutó en competición oficial con el Madrid en el siguiente partido, un Oviedo-Real Madrid que se jugó en el Carlos Tartiere el 28 de enero de 1996 y que finalizó con triunfo de los blancos por 1-2 con dos tantos de Raúl.

El resultado final del encuentro, 0-5, nos da una idea de cómo funcionaron las cosas aquella noche. Un resultado espectacular a domicilio, en un campo siempre complicado como San Mamés, con goles, alguno de ellos de muy bella factura, portería a cero... El partido fue tan bueno que se habló bastante de que los jugadores le habían hecho la cama a Valdano. De hecho, tantos años después, esa idea ha quedado en el subconsciente de muchos que recuerdan que aquel 0-5 era la demostración de que los futbolistas lo habían hecho mal a propósito hasta entonces para echar a Valdano. Para nada estoy de acuerdo con esa teoría conspiratoria. De hecho, semanas después quedaría demostrado que lo de los resultados adversos ese año fue una cosa de lo más normal con todos los entrenadores. Pero bueno, con todos no, con Del Bosque, aquella noche, el equipo funcionó. Desde luego hubo cambios en la alineación y en la disposición táctica de los jugadores, una senda que continuaría con Arsenio Iglesias. Para empezar, la escuadra se reforzó atrás. Chendo volvió a cobrar protagonismo y entró en una línea defensiva formada por Quique Sánchez Flores y Luis Enrique en los laterales, Chendo, Sanchís y Alkorta en el eje y Hierro y Redondo por delante en el centro del campo. Laudrup y Raúl, por delante, se movían con mayor libertad y en punta Iván Zamorano quedaba como la principal referencia ofensiva. Y, lo dicho, el Real Madrid funcionó en Bilbao. 

Era un día de lluvia y el campo estaba mojado. Se adelantaron los madridistas poco antes del cuarto de hora tras una jugada entre Redondo y Raúl con remate del canterano que desvió ligeramente un rival. El balón quedó en tierra de nadie tras no acertar el guardameta Juanjo Valencia en su intento de despeje y Zamorano, muy listo, estuvo atento para empujar a la red consiguiendo el 0-1. El Madrid siguió atacando y en el minuto 24 el colegiado Díaz Vega perdonó la expulsión a Larrainzar por una dura entrada a Zamorano cuando el chileno encaraba portería en solitario. Michael Laudrup, muy activo, dispuso de una ocasión muy buena para hacer el segundo pero su disparo se marchó ligeramente desviado por el poste derecho. Los blancos estaban siendo muy superiores y Raúl envió un balón al larguero. Ya en el segundo tiempo, en el minuto 51, Larrainzar vio la segunda amarilla quedándose con diez los locales. El buen juego del Real Madrid y la superioridad numérica favorecerían al equipo de Del Bosque, que empezaría a afinar con el punto de mira. En el minuto 58 llegó el 0-2 con un pase de Raúl a Laudrup, entrando por la derecha, que muy escorado y casi sin ángulo acertó con su disparo a puerta. El danés, eso sí, estaba en clarísimo fuera de juego en el momento de recibir el pase, así que el gol no tenía que haber subido al marcador, las cosas como son. En el minuto 74 Raúl consiguió el 0-3 picando el balón a la salida del meta bilbaíno. Raúl, en un gesto muy recordado, no celebró el gol. El delantero estaba muy vinculado al recién cesado Jorge Valdano, el técnico que le había hecho debutar. El pase del gol se lo había dado Michael Laudrup, que estaba cuajando un encuentro sensacional. Y sensacional fue el siguiente gol, una obra de arte precisamente del centrocampista nórdico. Laudrup recibió el balón casi en el medio campo e inició una carrera en eslalon cruzando el césped hacia el área. De esa jugada resulta muy interesante fijarse en lo que hace Raúl, que le abre camino arrastrando a los defensas a la derecha y permitiendo que Laudrup se quedase solo en el uno contra uno frente al portero. Sorteó al arquero con un regate con la diestra y sólo tuvo que empujar a gol con la izquierda. Fue un auténtico golazo. Y todavía quedaba tiempo para otro más. Otro golazo. Casi al final, Míchel, que había entrado en la segunda parte, recibió un pase dentro del área de Zamorano y el número 8, que curiosamente se encontraba por el lado izquierdo del ataque, soltó un tremendo trallazo con la zurda que significó el definitivo 0-5. Pañuelos en San Mamés en un bonito gesto de deportividad de los espectadores bilbaínos. "Otro Madrid. Qué ganas tenían", tituló en portada el diario Marca al día siguiente. "Laudrup paseó su magia por San Mamés", tituló su crónica un José Vicente Hernáez que, por supuesto, calificó a Michael con un 3, al igual que a Raúl, Zamorano y a Míchel.

Fue uno de los pocos partidos de aquella nefasta temporada 1995-96 en los que el Real Madrid ofreció una gran impresión. Quizás el mejor partido en cuanto a imagen y resultado de aquel ejercicio. Tan bien lo hicieron aquella noche los blancos que incluso el equipo fue ovacionado por el público de San Mamés. Arsenio Iglesias, acompañado de su nuevo segundo, Mariano García Remón, viajó a Bilbao con el equipo y presenció desde el palco el triunfo de la escuadra con la que comenzaría a trabajar al día siguiente. "Jugamos muy bien y hemos sido muy superiores. Todos han estado muy ordenados, con un medio campo muy fuerte y una línea defensiva aguerrida", señaló el gallego, que ya tomaba nota de lo que tendría que hacer, en declaraciones recogidas por Mario G. Estrela para el diario Marca. "Ver jugar a Michael Laudrup ha sido un gran espectáculo", añadía el entrenador, a la par que ensalzaba el buen hacer de todo el conjunto. "El equipo ha estado muy bien. Para nosotros era muy importante este resultado. Si en la plantilla había algún síntoma de tristeza, con este resultado imagino que los jugadores se pondrán muy alegres", sentenciaba Arsenio en la previa de su estreno como técnico del Real Madrid.

ATHLETIC CLUB: Valencia, Tabuenka, Andrinúa (Carlos García, 45'), Galdames, Lambea, Larrainzar, Felipe, Julen Guerrero, Oscar Vales, Ziganda (Goikoetxea, 61') y Etxeberria.

REAL MADRID: Buyo, Chendo, Sanchís, Alkorta, Luis Enrique, Quique (Míchel, 58'),  Hierro (Milla, 76'), Redondo, Laudrup (Esnáider, 83'), Raúl y Zamorano.

GOLES
0-1 min. 14 Zamorano
0-2 min. 58 Laudrup
0-3 min. 74 Raúl
0-4 min. 77 Laudrup
0-5 min. 88 Míchel

sábado, 23 de enero de 2021

ARSENIO IGLESIAS EN EL REAL MADRID

Se cumple un cuarto de siglo de la llegada del técnico gallego al banquillo blanco

El martes 23 de enero de 1996, tal día como hoy de hace 25 años, Lorenzo Sanz presentaba al veterano Arsenio Iglesias como nuevo entrenador del Real Madrid. El técnico gallego, que se encontraba en aquellos momentos retirado tras haber dejado el banquillo del Deportivo a la conclusión de la temporada 1994-95, no pudo rechazar la oportunidad de regresar a los entrenamientos ante la llamada de un Club como el Real Madrid, que acababa de cesar a Jorge Valdano. La derrota frente al Rayo Vallecano en el Bernabéu había significado el final del proyecto del argentino al frente del equipo blanco la misma noche del partido. Al día siguiente fue Vicente Del Bosque quien se hacía cargo del equipo de manera interina para dirigir al equipo en Bilbao, puesta que aquella semana había partido entre semana. Desde el primer minuto ya se sabía que Del Bosque sólo se sentaría en el banquillo ese encuentro y que el Club buscaba un entrenador para llevar la plantilla blanca sólo hasta final de temporada. El elegido fue Arsenio Iglesias, el Brujo de Arteixo que había llevado a lo más alto al Súper Dépor.

"Siempre dejaba una puerta abierta y hablaba de que igual viene el Milán. Pero mira qué suerte tuve que vino el Real Madrid", señaló Arsenio en su rueda de prensa de presentación. Un acto en el que, por cierto, lució en su solapa la insignia del Deportivo, equipo en el que se había convertido en leyenda para los coruñeses. A sus 65 años afrontaba un último reto. "Soy un jubilado al que han llamado para resolver una situación", dijo. A nadie se le escapaba cual era la situación del Real Madrid en aquellos momentos, así que el objetivo era el de lograr meter al equipo en Europa y tratar de hacer la machada en la Champions League, objetivo que, paradojicamente, tal y como estaban las cosas en el campeonato nacional, parecía más realista que el de pelear por la Liga. "Me hubiese gustado presentar a Arsenio Iglesias en cualquier otro momento, pero nunca de esta forma", había dicho el presidente Lorenzo Sanz al inicio del acto. Y es que la tarea que afrontaba el nuevo técnico era complicada. Coloquialmente se puede decir que le cayó un 'marrón' de mucho cuidado...

Al gallego se le colocaba desde algunos sectores de la prensa la etiqueta de técnico "conservador" y aquel mismo día los periodistas se lo recordaron, pero Arsenio aseguró que jugarían al ataque. "Aunque perdamos por 6-5", matizó con buen humor. "Lo más importante en el fútbol es ganar y marcar un gol más que el contrario, aunque sea con el juanete", añadía el nuevo míster del equipo blanco. Sobre los jugadores argumentó que tenían que entender que el bien del Club estaba por encima de ellos: "Yo creo que cuando la gente tiene dos dedos de frente tiene que darse cuenta que esto es así y que todos tienen que empujar para el mismo sitio".

Al día siguiente de la presentación Arsenio Iglesias viajó a Bilbao junto al presidente Lorenzo Sanz para presenciar el encuentro de Liga que el Real Madrid jugó en San Mamés. En el hotel de la capital vizcaína en el que se hospedó el equipo blanco conoció a sus nuevos jugadores aunque no intervino en las cuestiones tácticas y técnicas respetando el trabajo de Vicente Del Bosque, que sería quien dirigiría al equipo en La Catedral. Allí se empezarían a ver cambios en la alineación y en la disposición de los jugadores marcando una senda que Arsenio prolongaría a lo largo de lo que restaba de temporada. En Bilbao el Real Madrid ganó 0-5 y Arsenio Iglesias debutó oficialmente en Oviedo cuatro días más tarde con un triunfo 1-2, doblete de Raúl.