Se cumplen 35 años del último encuentro con el Real Madrid del legendario jugador alemán
El 15 de junio de 1985 el Real Madrid disputaba su último encuentro oficial de la temporada 1984-85. El conjunto blanco recibía en el Santiago Bernabéu al Atlético de Madrid para disputar el encuentro de vuelta de la Copa de la Liga, competición que seguía en marcha una vez acabada la Liga. El conjunto blanco, ya con Luis Molowny en el banquillo tras la salida de Amancio, se había deshecho del Barcelona en cuartos de final y del Sporting de Gijón en semifinales. El título, a doble partido, se decidiría con los colchoneros. En el encuentro de ida, jugado el 5 de junio, los rojiblancos se impusieron 3-2. Rubio, Arteche y Cabrera marcaron para los locales mientras que Pineda y Santillana lo hicieron para el cuadro merengue. Tocaba remontar en casa, algo a lo que aquel Real Madrid parecía haberse habituado teniendo en cuenta lo visto en la Copa de la UEFA, que ya reposaba en las vitrinas madridistas desde hacía tres semanas.
El cuadro blanco alineó aquel día a Ochotorena,
Chendo, Sanchís, Camacho, San José, Míchel, Gallego,
Stielike, Pineda, Juanito y Santillana. Uno de los hombres de peso de aquel vestuario decía adiós ese día. El alemán Uli Stielike cerraba su etapa en el Real Madrid tras ocho intensas campañas en las que se había convertido en santo y seña de aquel equipo de finales de los setenta y primeros ochenta. Tenía 30 años y no fue renovado. Las plazas limitadas de extranjeros tenían mucho que ver con aquella decisión puesto que era inminente la llegada del mexicano Hugo Sánchez y había que hacer sitio. Su marcha, por supuesto, fue lamentada por una afición madridista que le había idolatrado y que reconocía el trabajo y el esfuerzo del futbolista germano, todo un fuera de serie que sigue siendo recordado como uno de los mejores futbolistas extranjeros que han pasado por el Real Madrid. "Uli, Uli... Uli, Uli...", su nombre fue coreado numerosas veces durante aquel último capítulo de su carrera madridista. Atrás quedaban 308 partidos oficiales y 50 goles, el último precisamente aquel mismo día frente al Atlético. El destino fue así de caprichoso y el único gol de Stielike en la temporada 1984-85 llegó en el último partido de la campaña, en su último partido con la camiseta blanca.
El gol de Stielike, un durísimo disparo tras tocar una falta en corto Gallego, suponía el 1-0 con el que el Madrid abría el marcador en el minuto 25. En el segundo tiempo Míchel, con un disparo desde fuera del área, certificaba el triunfo de un Real Madrid que conseguía hacerse con la Copa de la Liga por primera y única vez. Sólo se jugarían cuatro ediciones de esta competición entre las temporadas 1982-83 y 1985-86. Santillana recogió en el palco el trofeo pero los ojos estaban puestos sobre Stielike, al que sus compañeros de equipo levantaron a hombros para pasearlo por el campo y recibir el calor del público hasta hacer llorar al duro alemán. Fue todo un homenaje para una Leyenda del Club. Un homenaje que no pudo tener mejor guion: Despedida marcando un gol y levantando un trofeo oficial.
La de Stielike no fue la única despedida de ese día. Otros tres jugadores que participaron en aquel encuentro disputaron sus últimos minutos como madridistas: Fraile, Pineda e Isidro. El nuevo proyecto de Ramón Mendoza también significaba la marcha de futbolistas como Ángel, Juan José y Lozano. Se iniciaba una nueva etapa en el Club...
REAL MADRID: Ochotorena, Chendo, Sanchís, Camacho, San José, Míchel, Gallego (Fraile, 60'), Stielike, Pineda (Isidro, 80'), Juanito y Santillana.
ATLÉTICO DE MADRID: Pereira, Tomás, Arteche, Balbino (Ruiz, 68'), Quique Ramos, Marina, Landaburu, Julio Prieto (Rubio, 59'), Votaba, Cabrera y Hugo Sánchez.
GOLES
1-0 min. 25 Stielike
2-0 min. 62 Míchel
Se cumplen 125 años del nacimiento de la figura más importante de la Historia del Real Madrid
El 8 de junio de 1895, tal día como hoy de hace 125 años, nacía en la localidad de Almansa un hombre que haría Historia. Santiago Bernabéu de Yeste lo sería todo en el Real Madrid. Influenciado por sus hermanos mayores, Antonio y Marcelo, jugó al fútbol, fue entrenador y finalmente fue el Presidente más importante que ha tenido la institución a lo largo de toda su existencia. Don Santiago vino al mundo sólo siete años antes de que el Club por el que tanto trabajaría empezara a rodar formal y legalmente. Su figura traspasó al Real Madrid para convertirse en una de las personalidades más influyentes de la Historia del fútbol mundial. "Los setenta y cinco años de este Club los he vivido, los siete primeros, como pequeño observador, y los sesenta y ocho siguientes, con una intensidad tan grande que me da la impresión de que ha sido toda mi vida", escribía él mismo en 1977 para el libro que Prensa Española editó con motivo del 75 aniversario de la entidad.
La enciclopedia 'Cien años del Real Madrid', editada por el Diario As, realizaba una pequeña reseña del Bernabéu futbolista en la que se le describía como "un jugador muy potente, que jugaba indistintamente de interior en ambas bandas o de delantero centro". Según este texto, "aprovechaba cualquier ocasión que se le presentaba para disparar con gran tino y tenía un buen remate de cabeza". También se hacía el apunte de que no era un prodigio de técnica. "Su gran espíritu combativo y ganador le hacía muchas veces caer en imprecisiones a la hora de intentar combinar con algún compañero. Por eso, en la plantilla le llamaron desde el principio 'El pato' por los problemas que tenía para controlar el balón", señalaba el Diario As. En el 'Libro de Oro del Real Madrid', el ex jugador y periodista Eduardo Teus definía a Bernabéu como jugador "de los de acción lenta, a lo Roque Olsen". Según Teus, Bernabéu "tenía un duro disparo. Amartillaba los goles. Su fútbol se caracterizó por ser siempre positivo y práctico".
"Hombre histórico, de personalidad inigualada, ingresó como jugador en 1911, siendo baja en 1928. Jugaba de delantero centro. Sus recursos técnicos eran escasos, pero tenía un disparo impecable y gran fuerza. Su hermano Marcelo jugó junto a él durante cuatro años", describe su ficha en la obra 'Historia viva del Real Madrid' publicada por ABC. En ese mismo coleccionable se recogen los testimonios de algunos privilegiados que le llegaron a ver jugar. Así, por ejemplo, toda una eminencia del mundo del fútbol como Pedro Escartín le definía como "un cañonero con una potencia de disparo increíble, pero sin calidad de juego". En cuanto a su figura, en general, añadía: "Santiago Bernabéu fue la figura extraordinariamente genial del club de Chamartín. Fue el hombre que sacrificó todo por este club". De su faceta como futbolista el ex jugador y ex directivo Pablo Hernández Coronado asegura que "Santiago Bernabéu también destacaba, pero pecaba de lento". Por su parte, el veterano periodista Ángel Cruz también tenía buenas palabras para Bernabéu. "Era un hombre increíble desde cualquier punto de vista, del que sobre todo destacaría su gran sinceridad y su capacidad para dirigir".
Bernabéu fue futbolista en los años anteriores a la creación del Campeonato Nacional de Liga por lo que sus apariciones en el campo, al margen de encuentros amistosos, tuvieron lugar en la competición de Copa y en los Campeonatos Regionales. En el torneo del KO jugó 28 partidos y anotó 25 dianas mientras que en los torneos locales se alineó en 51 encuentros haciendo 46 tantos. En total, Santiago Bernabéu disputó un total de 79 partidos oficiales con la camiseta del Real Madrid en los que marcó 71 goles, desenvolviéndose como delantero centro e interior. Fue convocado en una ocasión por la Selección, en el año 1922, pero no llegó a debutar con el combinado nacional.
Tras colgar las botas siguió ligado al fútbol y al Real Madrid desempeñando diversos cargos. Fue delegado, ayudante de entrenador formando dupla con Peris Llorente y después directivo. Tras la Guerra Civil volvió al Club para seguir formando parte de la directiva y el 15 de septiembre de 1943 fue nombrado Presidente, cargo que no dejaría ya hasta su muerte el 2 de junio de 1978. En el momento de llegar al cargo el Real Madrid no atravesaba su mejor momento. Con el equipo desmantelado y el Estadio de Chamartín en muy malas condiciones el trabajo de reconstrucción del Club, a todos los niveles, resultó ser una tarea durísima. Desde su llegada a la presidencia Santiago Bernabéu se volcó en la tarea de convertir al Real Madrid en una institución de referencia. Bajo su mandato se construyó el Estadio Real Madrid Club de Fútbol, inaugurado el 14 de diciembre de 1947 y que en enero de 1955, por decisión de la Asamblea General de Socios, pasó a denominarse Estadio Santiago Bernabéu. Bajo su mandato se produjo un impresionante salto de calidad en las dos principales secciones del Club, la de fútbol y la de baloncesto, lográndose acaparar una gran cantidad de títulos nacionales e internacionales que convirtieron al Real Madrid en el Club más importante del mundo.
Los jugadores del filial que disputó la Final de Copa contra el Real Madrid
El Castilla de la temporada 1979-80 fue un equipo que terminó haciendo Historia por la gesta que protagonizó en la Copa del Rey de aquella campaña. Es el único filial que ha conseguido disputar una Final de Copa, proeza que no podrá ser igualada puesto que desde el año 1990, con la nueva reglamentación sobre equipos dependientes que impulsó la Real Federación Española de Fútbol, los filiales no pueden participar en la competición de Copa. Por otra parte, al ganar el Real Madrid la Liga de la temporada 1979-80 y hacer doblete de Liga y Copa, el Castilla conseguía clasificarse para disputar la Recopa de la temporada 1980-81 en calidad de Subcampéon. El Real Madrid jugaría la Copa de Europa y el Castilla la Recopa de Europa.
Juan Santisteban, técnico con el que arrancó el Castilla la campaña, dirigió al equipo durante los tres primeros partidos de Liga. Sin embargo a mediados del mes de septiembre de 1979 pasó a centrarse en su labor como segundo entrenador del primer equipo junto a Vujadin Boskov. El Club barajaba varios nombres de peso de la casa blanca para dirigir al filial pero finalmente optó por elegir a Juan José García Santos. Juanjo, que justo acababa de cumplir 34 años de edad, había sido futbolista en las categorías inferiores del Real Madrid y desarrollo una breve carrera como jugador en equipos modestos antes de tener que abandonar la práctica deportiva con 26 años por culpa de una grave lesión. Trabajó como empleado de banca pero retomó el contacto con el fútbol dirigiendo como técnico en la cantera madridista pasando por los juveniles y el equipo de aficionados. El sábado 22 de septiembre de 1979 debutó como entrenador en Segunda División en un partido entre el Castilla y el Gimnástico de Tarragona que finalizó con empate 1-1. El filial blanco terminaría la Liga en un digno séptimo puesto con 15 victorias, 10 empates y 13 derrotas. Destacaron a lo largo de aquel ejercicio las buenas referencias que se hacían al juego del equipo y, cómo no, a la extraordinaria competición de Copa en la que se llegó a la Final, esfuerzo que seguramente privó al Castilla de terminar en un mejor puesto en la Liga. Juanjo seguiría al frente del filial del Real Madrid en la temporada 1980-81 siendo el entrenador que dirigió a la escuadra en la experiencia europea de la Recopa. El Castilla concluyó ese ejercicio en undécima posición. Juanjo no siguió en el Club y dirigiría posteriormente a equipos como el Rayo Vallecano o el Tenerife en Segunda División o al Jaén en Segunda B. Desgraciadamente el 23 de mayo de 1987, siendo entrenador de la Cultural Leonesa, equipo al que había ascendido a Segunda División B, un infarto de miocardio acabó con su vida a los 41 años. Se le enterró en el cementerio de Vallecas.
Juan José García contó durante la temporada 1979-80 con una plantilla de futbolistas de mucho nivel, muchos de los cuales terminarían jugando en Primera División, como ahora vamos a poder ver caso por caso. Como solía suceder antiguamente con los jugadores de los filiales, la media de edad era más elevada de lo habitual hoy en día. Casi todos rondaban los 20 años y muchos se conocían bien de haber ido progresando escalón a escalón en las categorías inferiores.
Agustín Rodríguez: El portero titular del equipo fue uno de los futbolistas que dieron el salto al primer equipo tras la Final de Copa de 1980. El guardameta fue el único futbolista que permaneció en el Real Madrid a lo largo de toda la década de los ochenta. Ganó el Trofeo Zamora de la temporada 1982-83.
Ricardo Álvarez:
El jugador que marcó el gol del Castilla en la Final. Se mantuvo en el
Castilla tres campañas, hasta la temporada 1981-82. En la 1982-83 jugó
en Primera División con el Racing de Santander. Estuvo dos temporadas en
el Hércules logrando un ascenso y jugando en Primera la temporada
1984-85. Después vistió las camisetas de Palencia y Ávila en Segunda B.
Miguel Bernal:
Pasó tres ejercicios en el filial blanco antes de recalar en el Racing
de Santander en Primera División. También jugó en la máxima categoría
con el Mallorca y en Segunda con el Salamanca.
Casimiro Torres Ibáñez:
Defensa que pasó cinco campañas en el Castilla. Debutó en Primera
División con el Real Madrid en el famoso partido de la Huelga en
Castellón. Llegó a jugar en Primera División con Celta de Vigo, logroñés
y Elche. También vistió las camisetas del Cartagena y Torrevieja.
Javier Castañeda López:
El capitán de aquel Castilla, era el jugador más veterano del equipo
con 24 años. La Final de Copa fue su último partido en el Club. En la
temporada 1980-81 recaló en Osasuna, donde haría carrera. Con los
navarros pasó 11 temporadas, todas en Primera División, retirándose al
término de la campaña 1990-91 con casi 36 años.
José Manuel García Castro:
Al margen del Castilla, el centrocampista desarrolló su carrera
deportiva en Segunda División jugando en equipos como Murcia, Deportivo
de La Coruña o Rayo Vallecano.
Valentín Cidón Manso:
El delantero leonés jugaría cuatro temporadas en el Racing de
Santander, tres de ellas en Primera División. Posteriormente actuó en
Segunda División B defendiendo las camisetas de equipos como el Alavés,
Atlético Marbella, Linares o Los Boliches. Como curiosidad, en ese
último equipo coincidiría en la recta final de la temporada 1990-91 con
Juan Gómez 'Juanito'.
José Manuel Espinosa Gómez:
También debutaría con el Real Madrid en el partido de la huelga en Castellón. En la temporada 1982-83 recaló en el Sporting de Gijón, donde
jugaría seis campañas. Después fichó por el Celta de Vigo, también en
Primera División.
Ricardo Rodríguez Flores:
Pasó dos campañas en el Castilla y en la temporada siguiente, 1980-81,
recaló en el Alcalá de Segunda B. Jugó dos ejercicios en el Xerez
consiguiendo un ascenso a Segunda y disputando la categoría de plata en
la temporada 1982-83. Después regresaría al Alcalá.
Ricardo Gallego:
Otro de los pesos pesados de aquel filial, en el que pasó dos
ejercicios. La Final de Copa fue su último partido con el Castilla y ese
verano, con 21 años, recaló en el Real Madrid, donde jugaría nueve
temporadas. Jugó en el Udinese, en Italia, y se retiraría en el Rayo
Vallecano. Internacional con España en 42 ocasiones, disputó los Mundiales de España 82 y México 86 y las Eurocopas de Francia 1984 y Alemania 1988.
Enrique Herrero:
Defensa que permaneció un año más en el Castilla. Jugó en Primera
División con el Salamanca y el Murcia. Después jugó en Segunda División
con el Oviedo y el Tenerife, logrando dos ascensos a Primera
consecutivos en las temporadas 1987-88 y 1988-89 aunque sin llegar a
jugar con estos equipos en la máxima categoría nacional. Jugó con el
Hércules en Segunda División B entre 1989 y 1992.
Juan Antonio Felipe Gallego, 'Juanito':
Lateral derecho que debutaría con el Real Madrid en el partido de la
Huelga en Castellón. Cuatro años en el Castilla, participó en dos gestas
del filial del Real Madrid: Jugó la Final de Copa de 1980 y ganó la
Liga de Segunda División en la temporada 1983-84 coincidiendo con la
Quinta del Buitre. Disputó cuatro campañas con el Oviedo en Segunda
División y después pasaría al Rayo Vallecano, jugando en Primera
División con los franjirrojos en la temporada 1989-90.
Cristobal Machín, Balín:
Hermano de Paco. Siguió en el Castilla al año siguiente participando en
la Recopa. En la temporada 1981-82 jugó en Primera División con el
Osasuna. Regresó al Castilla y en la temporada 1983-84 jugó en Primera
con el Salamanca.
Francisco Machín, Paco:
Coincidió en el filial
blanco con su hermano Balín. El delantero completó tres campañas en el Castilla y después jugó en
Primera División con el Racing de Santander y con el Betis. Después
jugaría en Segunda con el Elche y el Cartagena.
Juan Moreno Jordán:
Centrocampista que pasó tres temporadas en el Castilla. En la 1981-82
abandonó la disciplina blanca y recaló en el Deportivo de La Coruña
donde pasó cinco ejercicios en Segunda División. Después jugaría en
Segunda B con Alzira, Gandía y Olímpic.
José Manuel Ochotorena:
Su presencia en el filial fue testimonial ese año, pero pasaría cuatro
años más en el Castilla. Debutó en Primera en el partido de la Huelga de
Castellón y dio el salto al Real Madrid definitivamente en la temporada
1984-85. Tras cuatro años en el primer equipo blanco jugaría en el
Valencia, Tenerife, Logroñés y Racing de Santander. Internacional y
Mundialista en Italia 90.
Ángel Pérez García:
Curioso su caso. Titular indiscutible de aquel Castilla, en el mes de
abril de 1980 debutó con el primer equipo, con el que terminó la
temporada y con el que jugaría en la temporada 1980-81. Posteriormente
haría carrera llegando a jugar en Primera División con Elche y Murcia.
Desgraciadamente nos dejó el pasado mes de octubre.
Francisco Pineda:
Otro de los que dio el salto al Real Madrid tras la Final de Copa de
1980. Estuvo cinco años en el primer equipo blanco. Después jugó tres
temporadas en el Zaragoza y cerró su carrera en Primera División con el
Málaga, el equipo de su tierra, donde coincidiría de nuevo con su ex
compañero del Madrid Juan Gómez 'Juanito'.
Francisco Ramírez:
Permaneció en el Castilla la temporada 1980-81 llegando a disponer de
minutos en el partido de vuelta de la Recopa frente al West Ham. El
centrocampista jugaría después en Segunda con el Córdoba y
posteriormente vistió las camisetas de varios equipos en Segunda Dvisión
B.
Miguel Recio Moya: Guardameta que pasó tres temporadas en el Castilla. Después hizo carrera en el Elche donde permaneció 11 temporadas, dos de ellas en Primera División.
Andrés Sabido:
Jugó un partido con el Castilla esa temporada 1979-80 pero ya era
jugador del primer equipo. De hecho, fue titular con el Real Madrid en
la Final de Copa y marcó el gol del 3-0. Permaneció en el primer equipo
hasta la temporada 1981-82 y después vestiría las camisetas de Mallorca y
Osasuna.
José Sánchez Lorenzo: Centrocampista que pasó cuatro temporadas en el Castilla, la última en la 1982-83 coincidiendo con algunos de los miembros de la Quinta del Buitre. Jugó en Primera División con Elche y Logroñés, en Segunda B y Segunda con el Racing de Santander y en Segunda B con la Gimnástica de Torrelavega.
De aquella plantilla del Castilla cuatro futbolistas dieron el salto al Real Madrid de cara a la temporada 1980-81. El guardameta Agustín, Ricardo Gallego y Paco Pineda habían jugado la Final de Copa. Ángel Pérez García ya había terminado la temporada 1979-80 con el primer equipo pero fue confirmado como miembro de la primera plantilla y por ese motivo posó junto a sus compañeros del filial en la presentación del Real Madrid del 24 de julio de 1980. Además de ellos, otros tres futbolistas debutaron con el Real Madrid en el partido del 11 de abril de 1982 en Castellón, el partido de la Huelga: Casimiro, Espinosa y Juanito. En total, de los 22 jugadores del Castilla llegaron a jugar en Primera División 18, lo que ofrece una idea del nivel y la calidad de aquel filial.
Muchos de los integrantes del filial de la temporada 1979-80 permanecieron en el segundo equipo madridista, de tal manera que varios de ellos pudieron jugar la primera ronda de la Recopa de Europa que enfrentó al conjunto canterano con el West Ham inglés. Miguel Recio, Casimiro, Espinosa, Juanito, Bernal, Sánchez Lorenzo, Álvarez, Cidón, Paco, Balín y Ramírez tuvieron el honor de jugar en competición europea. La aventura fue corta pero intensa y representativa. Hay que tener en cuenta que se trataba de un equipo filial, que jugaba en Segunda División. Aun así, los bisoños futbolistas del Castilla se estrenaron en la competición con un triunfo sobre el West Ham por 3-1. Fue el 17 de septiembre de 1980. Los ingleses se adelantaron 0-1 en el marcador pero los jóvenes dieron la vuelta al resultado en el segundo periodo con tantos de Paco, Balín y Cidón. La vuelta de aquellos dieciseisavos de final se jugó el 1 de octubre de 1980 en el Upton Park a puerta cerrada como castigo de la UEFA por incidentes protagonizados por los seguidores británicos en Madrid. Los locales hicieron tres goles en el primer periodo pero un gol de Bernal en el minuto 56 igualaba la eliminatoria con el 3-1 que reflejaba el marcador al término de los noventa minutos. Hubo que recurrir a una prórroga en la que el cuadro español no salió bien parado. Dos goles en el tiempo extra dejarían el resultado en el definitivo 5-1. Los jóvenes habían dado la cara y lo pusieron difícil en aquella primera ronda de la Recopa, una experiencia que resultó ser la prolongación y el premio a la gran gesta por la que siempre será recordado aquel Castilla, la de ser finalista de la Copa de 1980.
El mayo del año pasado 'Conexión Vintage' de TVE dedicó un programa al Castilla que jugó aquella Copa del Rey. Además de ofrecer imágenes de las rondas previas al partido decisivo y del partido de la Final con el Real Madrid contaron con los testimonios de los protagonistas. Aquellos jugadores siguen manteniendo contacto cuarenta años después y se siguen reuniendo anualmente para comer demostrando los lazos que estrecharon durante su paso por el filial del Real Madrid. "Me
alegra que después de cuarenta años valen más los valores en el fútbol
que los resultados. Para mí es un orgullo que sigan cohesionados, sean
amigos, se busquen... En general nos tenemos todos un cariño especial", señala Jesús Paredes, preparador físico y superviviente del cuerpo técnico de aquel Castilla. "Éramos un equipo de amigos, éramos como hermanos, dirigidos por Juanjo que era una persona encantadora, y por Jesús, con el que físicamente estábamos también muy bien. Teníamos un equipo muy majo y jugábamos sin complejos. No nos daba miedo nadie", comentaba Miguel Bernal al micrófono de Paco Grande. Todos ellos siguen recordando con aprecio la figura del técnico Juanjo y muestran su satisfacción por la proeza alcanzada por el filial. "Es tanto un honor como un orgullo para mí el haber jugado la Final y el haber marcado el gol del Castilla", señala un Ricardo Álvarez que, no obstante, también admite que no estuvieron a la altura en el partido frente al Real Madrid, idea compartida por el resto de sus compañeros tanto en el programa 'Conexión Vintage' como en otras entrevistas y reportajes publicados en la prensa con motivo de este cuarenta aniversario. "Me hubiera gustado jugar contra cualquier otro equipo. No por nada en especial. Creo que ser el equipo pequeño dentro de la casa blanca nos perjudicó bastante porque salimos con una mentalidad que en todo el año no habíamos salido a jugar así", reconocía Cidón a Paco Grande. "A lo mejor si hubiéramos tenido a otro rival en la Final hubiera sido diferente", añadía Casimiro Torres.
La derrota del 4 de junio de 1980, en cualquier caso, no puede empañar el gran logro que significó para este equipo llegar a donde llegó. "Es un recuerdo inolvidable, primero porque jamás un equipo filial había llegado a la Final de la Copa del Rey con su equipo nodriza. Y después porque eso ya no va a volver a ocurrir", apuntaba Espinosa. "Creo que aunque pudieran los filiales seguir jugando la Copa actualmente sería muy difícil llegar ahí", sentencia con acierto Miguel Bernal. Ellos sí que llegaron. Ellos llegaron y escribieron una gesta que ha quedado ahí en la Historia del fútbol español y que los aficionados del Real Madrid recuerdan con admiración. El Castilla de la temporada 1979-80.
Se cumplen 40 años de la Final que enfrentó al Real Madrid y al Castilla en el Bernabéu
El miércoles 4 de junio de 1980, tal día como hoy de hace 40 años, el Santiago Bernabéu acogía la Final de la Copa del Rey de la temporada 1979-80. No podía haber mejor escenario para un partido muy especial e histórico en el que, por primera vez, un equipo de fútbol y su propio filial se enfrentaban por el título. El Real Madrid y el Castilla jugaron "la Final más blanca", como se suele recordar a ese partido. Fue una fiesta para el madridismo y el público congregado aquella tarde noche en el campo pudo disfrutar del fútbol sin presión e incluso animando a los dos equipos. Daba igual quien ganara, la Copa se quedaba en casa.
El Real Madrid llegó a la Final siendo Campeón de Liga y tras haber eliminado al Logroñés, al Betis y al Atlético de Madrid. Especialmente dura fue esa última eliminatoria de semifinales que se tuvo que decidir a penaltis. Pero lo realmente espectacular fue lo que hizo el filial. El equipo de Juan José García Santos, tras dejar en la cuneta a Extremadura, Alcorcón y Racing de Santander, llegó al partido decisivo cargándose a cuatro equipos de Primera División. El cuadro de Segunda División eliminó en las rondas a doble partido al Hércules, Athletic Club, Real Sociedad y Betis, una hazaña increíble que le permitiría jugar con el Real Madrid en la lucha por el título.
Televisado en directo por el primer canal de TVE, el choque arrancó a las 20.30 horas con el Real Madrid como claro favorito. El conjunto de Vujadin Boskov no quería sorpresas y se tomó muy en serio el partido frente a un filial al que conocía muy bien. De hecho, muchos jugadores entrenaban o habían entrenado alguna vez con la primera plantilla. Los blancos salieron a por todas frente a un Castilla que quizás se sintió un poco atenazado por jugar contra quien jugaban. Juanito abrió la cuenta a los diecinueve minutos tras un centro de Cunningham que cabeceó Stielike para toparse con un defensa castillista. El rechace lo acabó aprovechando el de Fuengirola para subir el 1-0 al marcador. Santillana anotó el segundo a pase de Stielike y con el 2-0 favorable a los blancos se llegó al descanso. El Real Madrid siguió apretando tras la reanudación y en el minuto 59 un rechace del guardameta Agustín lo aprovechó Sabido para marcar a placer el 3-0. Una falta sobre Cunningham cerca de la línea de fondo por la izquierda fue ejecutada por Juanito, que se la puso en la cabeza a Vicente Del Bosque para que el salmantino alojara el esférico en la red. Redujo distancias el Castilla, que logró el tanto del honor en el minuto 80 con un precioso disparo de Álvarez desde fuera del área que superó a García Remón. Era el 4-1. Pero en los compases finales los blancos elevarían su cuenta para cerrar la Final con goleada. García Hernández, que había salido del banquillo sustituyendo a Stielike, anotó también de potente disparo desde fuera del área en el 5-1 y el último gol del encuentro lo hizo Juanito al transformar desde los once metros un penalti cometido sobre Roberto Martínez. Resultado final, 6-1 para el Real Madrid. Los blancos cerraban la temporada 1979-80 con el doblete de Liga y Copa del Rey en la primera campaña como técnico de Boskov.
El partido de la Final de Copa de 1980 fue el último encuentro oficial como madridista de José Martínez Pirri. El capitán cerró su etapa como madridista para seguir jugando en el Puebla de México. Volvería a jugar en el Bernabéu su último encuentro con la camiseta blanca el día de su homenaje, el 15 de mayo de 1981, en un encuentro amistoso que enfrentó al Real Madrid con la Selección española. El partido con el Castilla también supuso la última aparición con la camiseta blanca del delantero argentino Roberto Martínez.
La Final Real Madrid-Castilla es un encuentro histórico e irrepetible puesto que desde 1990, con la nueva normativa sobre equipos filiales de la Real Federación Española, los equipos dependientes no podían participar en la Copa del Rey. Nunca volveremos a ver a un equipo y su filial enfrentándose en una Final. La singularidad del enfrentamiento ha dejado para la Historia esa bonita fiesta madridista que protagonizaron los futbolistas 'mayores' y los 'pequeños' del Real Madrid. Al final del encuentro todos celebraron el título en familia. Los dos equipos posaron juntos con la Copa del Rey y muchos jugadores intercambiaron las camisetas, lo que dejó numerosas imágenes y fotografías de futbolistas del Real Madrid con la preciosa camiseta morada del Castilla y de futbolistas del filial posando con la elástica blanca del primer equipo. Algunos de ellos pasarían en muy poco tiempo a vestir esa camiseta de verdad, pero eso es otra Historia...
REAL MADRID: García Remón, Sabido, Camacho, Pirri, Benito, Del Bosque, Juanito, Ángel, Santillana, Stielike (García Hernández, 58') y Cunningham (Roberto Martínez, 82').
CASTILLA: Agustín, Juanito, Casimiro, Castañeda, Herrero, Gallego, Álvarez, Pineda, Paco (Sánchez Lorenzo, 45'), Bernal y Cidón (Balín, 73').
GOLES
1-0 min. 19 Juanito
2-0 min. 41 Santillana
3-0 min. 59 Sabido
4-0 min. 62 Del Bosque
4-1 min. 80 Álvarez
5-1 min. 82 García Hernández
6-1 min. 88 Juanito (penalti)
Se cumplen 25 años del triunfo frente al Deportivo que le dio el campeonato liguero al equipo de Jorge Valdano
El sábado 3 de junio 1995, tal día como hoy de hace 25 años, el Real Madrid se adjudicaba el título de Liga de la temporada 1994-95. Fue en la jornada 36 frente al Deportivo de La Coruña, el equipo que se estaba jugando el campeonato con el Real Madrid. Un encuentro que tenía los mimbres para ser considerado una especie de Final por la Liga y que, además, se jugaba en el Santiago Bernabéu. Un partido para sentenciar una Liga muy deseada y por la que se había trabajado muy duro desde hacía meses. Un partido para volver a celebrar una Liga que se resistía desde el año 1990. Los cinco campeonatos del Madrid de la Quinta del Buitre se quedaban ya atrás y había urgencias que saciar. Afortunadamente aquella Historia tuvo final feliz y los madridistas volvieron a festejar una Liga. Lo celebraron en el césped una vez concluido el encuentro y después en Cibeles, donde los jugadores, acompañados por el propio presidente Ramón Mendoza y directivos como Lorenzo Sanz, se subieron a la fuente de la diosa.
Se trata de una de las Ligas más celebradas por los madridistas y una de las que más grato recuerdo me han dejado. En los años noventa el equipo blanco sólo ganó dos Ligas y en ambos casos fueron títulos muy similares. Las Ligas de la temporada 1994-95 y 1996-97 fueron muy deseadas, con el Club teniendo muy claro que el objetivo era ganar el campeonato de la regularidad y habiendo realizado importantes fichajes para la campaña. En el verano de 1994 el Real Madrid se había reforzado a conciencia con la llegada de Laudrup, Redondo, Quique Sánchez Flores, Cañizares y Amavisca. Entre ellos y los jugadores que ya estaban en plantilla, más el grato refuerzo que supuso la entrada de Raúl en el equipo con el ejercicio ya empezado, se conformó un bloque que nos devolvió la ilusión y que nos hizo disfrutar a lo largo de la temporada. Se puso fin a una sequía de cuatro años muy duros en los que dos Supercopas y la Copa del Rey de 1993 resultaron de poco consuelo para un Madrid que perdió dos Ligas en Tenerife y siguió recopilando disgustos en las competiciones europeas.
El conjunto de Jorge Valdano fue el máximo favorito a ganar la Liga desde el principio y jugó muy bien al fútbol. En cuanto pasaron las jornadas y se instaló en el liderato aguantó en lo más alto hasta el final, pero sí que es cierto que en el tramo final de la temporada surgieron algunos nervios lógicos de la presión de llevar varios años fallando en la pelea por la Liga. De hecho, estaban todavía demasiado recientes los reveses sufridos en Tenerife. En aquella ocasión, la por aquella época siempre dolorosa visita a Tenerife se había saldado con un triunfo madridista por 0-1. El inicio del mes de mayo, con la meta a la vista, se complicó un poco con un empate a cero frente a la Real Sociedad en el Bernabéu y una derrota en el Carlos Tartiere frente a un Oviedo que le dio mucha guerra al Madrid en la década de los noventa. Precisamente por todo eso resultó tan importante el triunfo frente al Valladolid con el solitario gol de Chendo. El Real Madrid acudió al Nou Camp con opciones de cantar el alirón pero perdió 1-0. La siguiente oportunidad para cerrar la Liga como Campeones sería una semana más tarde frente al Deportivo de La Coruña, segundo clasificado. El líder, con 51 puntos, recibía a su más inmediato perseguidor, que contaba con 47 puntos. Los de Arsenio Iglesias acudían al Bernabéu obligados a ganar para mantener sus opciones de pelear la Liga poniéndose a 2 puntos del Madrid con dos jornadas por jugarse. Para los madridistas, un empate aplazaba la fiesta aunque dejaba el título en bandeja. La victoria suponía ser Campeones.
El partido
A las nueve de la noche, a plena luz del día con el verano ya tan próximo, echó a rodar el balón. El encuentro se televisó en directo. Pitó el colegiado Antonio Jesús López Nieto. Empujado por el público de un Santiago Bernabéu lleno a reventar el Real Madrid salió muy fuerte y empezó a acumular ocasiones desde el primer minuto, incluyendo un claro penalti no señalado sobre Zamorano. El gol no llegó hasta el tramo final del primer tiempo tras una buena jugada entre Martín Vázquez y Fernando Redondo que finalizó con un magnífico pase al área. José Emilio Amavisca recibió el esférico y disparó con la zurda raso y al palo corto superando a Liaño. Gol del Real Madrid que el cántabro festejó con aquella famosa celebración que tan popular hizo aquel año arrodillándose y señalando al cielo. Gol importantísimo para marcharse al descanso por delante en el marcador. Quedaban otros 45 minutos para ser Campeones, pero la cosa no iba a ser sencilla. Al Súper Dépor no le quedaba más remedio que apretar y en el segundo tiempo dispuso de aproximaciones de peligro hasta que el brasileño Bebeto, de potente disparo, consiguió igualar el marcador 1-1. Era el minuto 68 y los foráneos se habían enganchado al partido. Se percibían los nervios en el campo y en las gradas pero, por fin, en el minuto 85 la angustia se disipó... Michael Laudrup envió el balón a la banda izquierda donde Amavisca recibió para enviar un magnífico pase largo a la derecha, por donde se incorporaba en ataque Iván Zamorano. El chileno tocó con el pecho y el esférico avanzó para botar ya dentro del área. Sin dejar de correr, Zamorano conectó un fortísimo disparo y, aunque el arquero visitante llegó a tocarlo, el esférico pegó en el poste antes de alojarse definitivamente en las redes de la portería. ¡Gol del Real Madrid! El 2-1 fue celebrado como se merecía. El delantero madridista se cercioró bien de que la pelota había entrado antes de empezar a correr y despojarse de la camiseta. Sanchís fue el primer jugador que alcanzó al ariete para fundirse juntos con un abrazo en el suelo antes de que llegara el resto del equipo para hacer la piña.
Recuerdo perfectamente la emoción y los nervios de los últimos minutos. No se me olvidará jamás un plano de televisión, a falta de un minuto para alcanzar el 90', cuando el Deportivo se disponía a lanzar un saque de esquina. La cámara enfocó al banquillo y allí estaban, de pie, Jorge Valdano junto a Michael Laudrup y Rafael Martín Vázquez. Los dos jugadores, titulares ese día, habían sido sustituidos pero estaban allí quietos, a pie de campo, siguiendo con atención lo que sucedía en el césped. Deseando de escuchar el pitido final, como estábamos todos. Y, por fin, se acabó. ¡Campeones de Liga! Victoria 2-1 frente al Deportivo y el Real Madrid Campeón de Liga. La pareja de moda fue decisiva un partido más. Precisamente Amavisca y Zamorano, dos futbolistas que en principio no contaban para Valdano, fueron los grandes protagonistas del equipo a lo largo de la temporada. De casi tener que buscarse otro sitio para jugar a ser titulares indiscutibles. La gran revelación de la temporada y el goleador que se acabaría llevando el Pichichi. Y precisamente ellos fueron los dos goleadores frente al Deportivo en un encuentro que fue el perfecto resumen de lo que fue aquella temporada.
Ha pasado un cuarto de siglo y no se me olvida la alegría de aquella noche del sábado 3 de junio de 1995. Mi alegría y la de todos los madridistas. La alegría de los jugadores, que celebraron aquel triunfo dando rienda suelta a sus emociones como Zamorano, que lloró de felicidad culminando una campaña que inició casi con un pie fuera y que acabó siendo el Pichichi de la temporada 1994-95. La alegría de un recién llegado Raúl que, bufanda en mano, correteaba por la hierba junto a sus compañeros. La felicidad de Quique Sánchez Flores, que jugó ese día con dos crespones negros recordando a su primo Antonio Flores y a su tía Lola, recientemente fallecidos. La alegría de los suplentes y los no convocados, que también saltaron al césped vestidos de calle capitaneados por un Míchel todavía inactivo por la lesión que había sufrido medio año antes en Anoeta... La fiesta continuaría después en Cibeles y en la cena de los campeones.
Fue un placer seguir los festejos primero por televisión y después por la radio. Y la satisfacción de comprar los periódicos al día siguiente. Marca sacó dos ediciones, una con un escudo del Real Madrid a toda página y una foto en recuadro de Zamorano despojándose de la camiseta tras marcar el 2-1. "26 veces Campeón. ¡Hala Madrid!", titulaba el rotativo. En su otra edición la foto en grande era también para Zamorano, mirando al cielo. "El Real Madrid, con un gol de Zamorano, alcanza... ¡La gloria!". También hacían un juego de palabras a modo de antetítulo contabilizando las Ligas del Real Madrid y los goles del Pichichi chileno. "Van 26, Iván 28". Esa misma semana, Iván Zamorano también sería portada de la revista Don Balón que, cómo no, se hacía eco del triunfo madridista. "Cinco años después, el Real Madrid Campeón. Alirón blanco", titulaba en su primera página. El mes de junio ya había empezado y desde días antes la revista Real Madrid estaba en los kioscos. El Club editó un número especial monográfico en el que se recogió con detalle todos los pormenores de la Liga recién ganada, numerosas fotografías y un gran póster de la plantilla.
Todos los títulos son muy especiales, y aquellas dos Ligas de los noventa realmente lo fueron. Disfruté muchísimo de niño con los cinco campeonatos consecutivos de la Quinta del Buitre, pero en los noventa entendí lo difícil que resultaba ganarlos y después de cuatro años muy duros, sobre todo con los dos disgustos de Tenerife, ganar la Liga de la temporada 1994-95 resultó ser tremendamente gratificante. Fue un año en el que lo que queríamos era ganar la Liga y se consiguió. Casi lo fiamos todo a esa carta y, afortunadamente, lo conseguimos. Volvíamos a ser Campeones de Liga.
REAL MADRID: Buyo, Quique Flores, Hierro, Sanchís, Lasa, Luis Enrique,
Redondo, Laudrup (Sandro, 88′), Martín Vázquez (Raúl, 64′), Amavisca y Zamorano.
DEPORTIVO DE LA CORUÑA: Liaño,
Boro, Ribera, Djukic, Nando, Aldana (Alfredo, 59′), Donato,
Fran, López Recarte, Bebeto y Manjarín (José Ramón, 62′).
GOLES
1-0 min. 39 Amavisca
1-1 min. 68 Bebeto
2-1 min. 85 Zamorano
El Madrid se llevó la primera Final de la Copa de Europa entre dos equipos del mismo país
El miércoles 24 de mayo de 2000, tal día como hoy de hace 20 años, que se dice pronto, el Real Madrid se proclamó Campeón de Europa por octava vez en su Historia. "Más chulo que un... 8", rezaba en portada el rotativo Marca. "Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... ¡Maambo!", titulaba por su parte el Diario As. En su momento fue todo un acontecimiento puesto que se trataba de la primera Final de la máxima competición continental en la que se enfrentaban dos clubes del mismo país. Hasta en eso ha sido pionero el Madrid, que superó al Valencia por 3-0 con goles de Morientes, McManaman y Raúl. Asusta bastante pensar que han pasado ya dos décadas de un acontecimiento que tengo tan fresco en la memoria. Pero han pasado 20 años...
Con el tiempo y después de haber visto ganar al Madrid siete Champions League tengo la sensación que la Final de La Octava ha quedado como una de las menos valoradas, lo cual no me parece nada justo. Le tengo muchísimo cariño a ese título. Creo que fue muy especial. Sólo habían pasado dos años de la Final de La Séptima. Habíamos tardado 17 años en volver a una Final de la Copa de Europa y 32 en volverla a ganar, y resultó que dos campañas después de Ámsterdam estábamos otra vez peleando por el título en París. Fue un orgullo tremendo volver a sentir las mismas sensaciones que en 1998, pero esta vez había una diferencia importantísima. La presión, la maldita urgencia histórica, había desaparecido. Obviamente el Real Madrid siempre está obligado a ganar, pero el triunfo de La Séptima nos había quitado un tremendo peso de encima y creo que eso le vino muy bien al equipo blanco.
Le venía muy bien sobre todo porque, aunque parezca paradójico, en lo estrictamente futbolístico el Real Madrid no llegaba a la cita como favorito. Hay que reconocer que la temporada había sido manifiestamente mejorable, sobre todo en las competiciones domésticas. Toshack fue cesado y el banquillo lo ocupó Vicente Del Bosque en su tercera incursión en el primer equipo. En Copa del Rey llegamos hasta las semifinales, donde nos apeó el Español, que a la postre sería el Campeón, tras empatar 0-0 en el Bernabéu y perder 1-0 en Barcelona. En Liga el Madrid terminó quinto en la tabla con un balance de 16 victorias, 14 empates y 8 derrotas, la última de ellas en la jornada 38, que se disputó el viernes 19 de mayo precisamente para dar más descanso a los dos equipos finalistas de la Champions League. Fue el día en el que el Deportivo ganó la Liga. Nosotros perdimos 0-1 en el Santiago Bernabéu con el Valladolid en un encuentro que dejó muy malas sensaciones. De hecho, la derrota nos dejaba fuera de la siguiente edición de la Liga de Campeones obligándonos a ganar en París para poder estar en la competición estrella. El Valencia, por su parte, terminó el campeonato liguero en tercera posición y había llegado a la Final de París ofreciendo una gran imagen. El conjunto de Héctor Cuper se deshizo en cuartos de final del Lazio de Veron, Simeone, Nedved, Marcelo Salas, Nesta... Golearon 5-2 a los italianos en la ida y perdieron por 1-0 en Roma. En semifinales los valencianos se cargaron al Barcelona con una goleada 4-1 en Mestalla y una derrota por la mínima 2-1 en el Nou Camp. En el Valencia los ánimos estaban por las nubes y su afición confiaba ciegamente en la victoria de los suyos.
Sin embargo no contaban con una cosa. La trayectoria del Real Madrid en Champions no tenía nada que ver con la marcha que había llegado el conjunto merengue en Liga. De hecho, era evidente que el Real Madrid se transformaba en Europa ofreciendo una imagen totalmente distinta a la de la Liga. De hecho, los de Del Bosque alcanzaron París dejando en la cuneta a Manchester United y Bayern de Múnich, es decir, al Campeón y al Subcampeón de la Champions League de un año antes. Los jugadores del Madrid confiaban en su buena estrella lejos de nuestras fronteras, en la ausencia de urgencias históricas y en la inexperiencia del Valencia en citas como la del 24 de mayo de 2000 en París.
Sí, el Valencia partía como favorito para el partido pero resultó que la Final fue una de las más plácidas disputadas por el Real Madrid. El dominio fue más que evidente y al descanso los madridistas, que vistieron de negro, ganaban 1-0 con el gol de Morientes. Tras el 2-0 con la tijereta de McManaman en el minuto 66 la cosa quedó definitivamente encarrilada y sólo quedó disfrutar hasta el pitido del árbitro, sobre todo tras el tanto de la galopada de Raúl. Ese gol, por cierto, es quizás la gran imagen de aquella Final. Me gustó más el gol de Steve, pero el de Raúl es también muy especial... El pase de Savio y aquella carrera de varios segundos desde su propio campo en la que todos los aficionados tratábamos de empujar al 7 para que alcanzara la portería de Cañizares. Luego, el regate al guardameta, el disparo forzado casi sin ángulo y el esférico traspasando la línea de gol sin que Djukic pudiese evitarlo.
Aquel día funcionó todo, en la portería el jovencísimo Casillas que acababa de cumplir 19 años cuatro días antes, la defensa de tres con Helguera, Karanka e Iván Campo, Míchel Salgado y Roberto Carlos en los laterales defendiendo y subiendo cada vez que podían, Fernando Redondo imperial en el centro del campo junto a un McManaman trabajador y que dejó su golazo, Anelka que participó en la jugada del primer gol, obra de Fernando Morientes y Raúl, que cerró el marcador. No hay que olvidarse de Savio, asistente de Raúl en el 3-0 y de Fernando Hierro y Manolo Sanchís, los veteranos a los que Del Bosque premió con minutos finales para que pudieran recoger el trofeo de corto. Tampoco del resto de la plantilla que participó con el equipo a lo largo de toda la temporada y que festejó por todo lo alto el triunfo en Saint-Denis. Todos celebraron aquella Champions poniéndose una camiseta blanca encima de la elástica negra con la que se jugó el partido.
La Octava se ganó frente a un gran rival como el Valencia, que un año más tarde volvería a clasificarse para la Final de la Champions League, en la que perdería frente al Bayern a penaltis dejándonos aquellas imágenes de Cañizares llorando desconsolado. Hay que reconocer, en cualquier caso, el mérito que tuvieron los valencianistas jugando dos finales consecutivas en 2000 y 2001. La Final de París tuvo el componente histórico de ser el primer enfrentamiento fratricida en una Final de Champions y se la llevó el Real Madrid. Fue un buen partido y tuvo el mejor desenlace posible para los madridistas. No fue tan trascendental como La Séptima, no tuvo un gol en la prórroga como La Décima, no tuvo el mejor gol de la Historia como La Novena, no pasé tantos nervios como con los penaltis de La Undécima... De hecho, la Final de La Octava es la que más tranquilo disfruté, y eso para mí también le da un valor particular. Todas las finales de Champions que le he visto al Real Madrid han sido especiales por algún motivo y la de París también lo fue. Le tengo mucho cariño a esa Final de la Champions League de la temporada 1999-00. Una Final que hoy cumple 20 años que han pasado volando.
REAL MADRID: Iker Casillas, Salgado
(Hierro, 84′), Karanka, Heleguera, Iván Campo, Roberto Carlos,
Mcmanaman, Redondo, Raúl, Morientes (Savio, 71′) y Anelka (Sanchis,
79′).
VALENCIA: Cañizares, Angloma, Djukic,
Pellegrino, Gerardo (Ilie, 68′), Mendieta, Gerard, Farinós, Kily González, Claudio López y Angulo.
GOLES
1-0 min. 39 Morientes
2-0 min. 66 Mc Manaman
3-0 min. 74 Raúl
PD. Ah, y un 24 de mayo, pero de 2014, ganamos La Décima. Día de muchos recuerdos...
El primer título para el Real Madrid de la Quinta del Buitre llegó en competiciones europeas
El miércoles 22 de mayo de 1985, tal día como hoy de hace 35 años, el Real Madrid se adjudicó su primera Copa de la UEFA. El equipo dirigido por Luis Molowny perdió ese día 0-1 en el Santiago Bernabéu con el Videoton húngaro pero en la ida los madridistas habían ganado 0-3 con goles de Míchel, Santillana y Jorge Valdano. Sí, la Final de la Copa de la UEFA se jugaba por aquel entonces a doble partido y el global de 3-1 le daba el título a los blancos. Aquel sería el primer título de una etapa dorada que se prolongaría a lo largo del resto de la década de los ochenta, el primer trofeo que levantó la Quinta del Buitre. Un trofeo continental, además.
Aquella Copa de la UEFA suponía un gran premio para el Club en una campaña algo convulsa. La temporada 1984-85 no fue un camino de rosas en Liga, donde el Madrid acabaría quinto clasificado con 10 empates y 11 derrotas. Amancio Amaro, que un año atrás había ganado la Liga de Segunda División con el Castilla, no terminó el ejercicio y antes de la última jornada fue sustituido por Luis Molowny, eterno entrenador apagafuegos del Club. Molowny se estrenó con derrota en el Bernabéu 0-1 frente al Hércules, pero en realidad el objetivo del técnico era recuperar el pulso del equipo de cara a la competición europea, donde el Madrid sí que estaba dando la cara a base de espectaculares remontadas que han quedado grabadas en la memoria de la afición madridista. De hecho, lo que le costó el puesto a Amancio fue la derrota en Milán frente al Inter. La remontada de la vuelta de las semifinales llegó con el veterano técnico en el banquillo. En el tramo final de campaña el Real Madrid alternó la Copa de la UEFA y la Copa de la Liga. De hecho, entre los dos partidos de la Final de la UEFA con el Videoton los blancos jugaron las semifinales de la Copa de la Liga frente al Barcelona, equipo Campeón de Liga ese año. Frente a los azulgranas el Madrid empató 2-2 en el Nou Camp y 1-1 en el Bernabéu. Como en esa competición no estaba vigente la fórmula de computar los goles en campo contrario hubo que jugar una prórroga de 30 minutos y recurrir a una tanda de penaltis en la que sobresalió el meta Miguel Ángel. El partido se jugó el 18 de mayo, cuatro días antes del duelo con el Videoton. El equipo llegaba algo cansado pero había que rematar la faena con los húngaros en un choque, en teoría, de compromiso por la renta obtenida en Szekesfehervar.
El partido, que se emitió en directo por la primera cadena de TVE, prometía ser una fiesta de fútbol y goles sobre todo teniendo en cuenta la superioridad que había dejado patente el cuadro madrileño en el primer partido disputado en Hungría. De hecho, nada más arrancar, un claro penalti sobre Butragueño supuso la oportunidad de abrir el marcador. Valdano, sin embargo, erró el lanzamiento permaneciendo el inicial 0-0 en el marcador. De haber llegado ese 1-0 quizás hubiese habido más tantos para los de casa... Pero no hubo manera. Los blancos generaron muchas oportunidades pero se toparon con el gran acierto del portero del Videoton. El colegiado belga Alexis Ponnet anuló tres goles, dos de ellos a los madridistas Santillana y Butragueño. El que sí acertó, casi al final, fue el Videoton. Un centro al área desde la derecha fue rechazado por Sanchís, pero el balón quedó en los dominios del foráneo Majer que, desde el borde del área, disparó con acierto a la escuadra de la portería de Miguel Ángel estableciendo el 0-1 con el que acabaría el duelo. Los húngaros lo celebraron por todo lo alto. Vencieron 0-1 en el Bernabéu y se marcharon con buen sabor de boca. Todos contentos, el Videoton ganó el partido pero el Real Madrid era el Campeón de la Copa de la UEFA de la temporada 1984-85.
Lo importante fue la fiesta posterior, una vez dejó de rodar el balón. El Santiago Bernabéu estaba abarrotado de público haciéndose notar con banderas blancas. El palco de autoridades también estaba abarrotado y allí coincidieron Ramón Mendoza y Luis de Carlos en lo que se consideró todo un intercambio de poderes. De Carlos, que llevaba al frente del Club desde la muerte de Don Santiago Bernabéu, vivió momentos duros durante el primer lustro de los ochenta. Fue una época con algunos problemas económicos y varapalos deportivos como todas las finales que se perdieron durante esos años. La Copa de la UEFA permitió a Luis de Carlos despedirse con un trofeo europeo en las manos. Sus lágrimas, emocionado, estaban más que justificadas y lo celebró con sus jugadores primero en el palco y después bajando al césped abrazado a Juan José y San José. Los chicos de la cantera soltaron globos blancos en el momento de entregarse la copa y después hicieron el pasillo a los jugadores del primer equipo que lo festejaron por todo lo alto. Hubo
imágenes preciosas, como la de la vuelta de honor de los campeones... Y
de los subcampeones. Los futbolistas del Videoton también quisieron dar
la vuelta en el césped del Bernabéu y después, en vestuarios,
intercambiarían sus camisetas con las de los jugadores del Real Madrid.
Además de la placa de subcampeones los húngaros se llevaron de recuerdo
aquellas preciosas camisetas Adidas con publicidad de Zanussi. Bonito
recuerdo... Las fotos de familia y de la vuelta de honor dejaron imágenes inolvidables como la célebre de Juanito ataviado con la gorra castiza del Real Madrid y la bufanda, como si fuese un hincha que había saltado al campo. O esa mezcla de jugadores tan representativa de lo que fue aquel Madrid de primeros y mediados de los ochenta. Los veteranos como Santillana, Camacho, Juanito o Stielike, la generación intermedia como los Gallego, Fraile, Pineda o Agustín y los jóvenes como Butragueño, Míchel, Sanchís y Martín Vázquez. Eso era el Real Madrid de la época.
La Copa de la UEFA fue el primer título para los jóvenes de la Quinta del Buitre y también fue mi primer título como aficionado del Real Madrid. Por ese motivo le tengo mucho cariño a ese trofeo y siempre reivindico su importancia y el nivel que tenían aquellas Copas de la UEFA de los ochenta, cuando la competición enfrentaba a los mejores equipos europeos al margen de los campeones de Liga, es decir, conjuntos que hoy jugarían en Champions League. La Copa de la UEFA era el séptimo título continental para un Real Madrid huérfano de trofeos europeos desde La Sexta Copa de Europa de 1966, 19 años atrás. Nuevo título para el Real Madrid, que todavía no había acabado la temporada 1984-85. Faltaba la Copa de La Liga, para cuyas semifinales ya estaba clasificado...
REAL MADRID: Miguel Ángel, Chendo, Sanchís, San José, Camacho, Míchel, Gallego, Stielike, Valdano (Juanito, 58'), Butragueño y Santillana.
VIDEOTON: Disztl, Vegh, Cshay, Laszlo Disztl, Horvath, Burcsa, Csongradi (Wittmann, 58'), Vadasz, Majer, Szabo y Novath (Palkovics, 52').
GOL
0-1 min. 87 Majer