El decisivo testarazo en Múnich del ariete francés del Real Madrid
El 9 de mayo de 2000 el Real Madrid jugó en Múnich la vuelta de las semifinales de la Champions League. Lo hacía con la ventaja favorable del 2-0 de la ida aunque sabiendo de la dificultad de un choque a disputar en Alemania, donde tradicionalmente se sufría mucho en competiciones europeas. De hecho, no habíamos ganado nunca. Aquel martes tocaría sufrir delante de la pantalla, pero el premio podía ser estupendo... Volver a jugar una Final de Copa de Europa sólo dos años después de haber ganado La Séptima.
Los anfitriones entraron con mucha fuerza de inicio arropados por los seguidores que poblaban las gradas del Olympiastadion. Normal, teniendo en cuenta que tenían que levantar una eliminatoria con dos goles en contra. A poco de empezar el encuentro la defensa blanca sacó un balón bajo palos, gracias a la providencial intervención de Iván Helguera, y a los doce minutos Jancker colocó el 1-0 en el marcador con una espectacular media volea. Estaba claro que tocaría sufrir, pero lo bueno era que un gol del Real Madrid se lo pondría crudo a los germanos precisamente por el valor que suponía no haber encajado gol en el Bernabéu. Raúl estuvo a punto de aprovechar un balón rechazado por Kahn tras fortísimo disparo de falta de Roberto Carlos. Y recién superada la primera media hora el gol madridista llegó. De nuevo volvió a aparecer Anelka, el protagonista del encuentro de ida. De nuevo el francés sería relevante. Una jugada por la izquierda concluyó con un espléndido pase de Savio con su pierna mala, la derecha, y el balón volando al centro del área. Por allí estaba Nicolas, que efectuó un salto portentoso superando a su defensor y se elevó para conectar el esférico y alojarlo en la red. Un testarazo perfecto del francés. La televisión mostró las imágenes de los abrazos en el palco entre el presidente Lorenzo Sanz y sus acompañantes. Y es que aquel gol era importantísimo. No era ya solo el empate 1-1, era lo que significaba psicológicamente para el rival. Ya no había prórroga posible. En el segundo tiempo el Bayern hizo el 2-1 con un balón largo al área que Elber tocó de cabeza superando a Casillas. Los alemanes lo intentarían hasta el final, pero necesitaban dos goles más y el Madrid aguantó bien con aquella defensa de cinco hombres con la que Del Bosque reforzó la retaguardia blanca en la recta final de la campaña. Se perdió el partido, pero el 2-1 suponía la clasificación y los jugadores así lo celebraron tras el pitido del colegiado, Sr. Graham Poll.
El Real Madrid se cargó en cuartos al Manchester United y en semifinales al Bayern, es decir, al Campeón y al subcampeón de la anterior edición de la Champions. El equipo de Vicente Del Bosque estaba dando la talla en Europa. El conjunto blanco se clasificó para estar en París, donde se celebraría la primera Final de la Copa de Europa entre dos equipos del mismo país. Faltaba conocer el rival, que saldría de la otra semifinal entre Barcelona y Valencia. En la ida habían goleado 4-1 los de Héctor Cúper, lo que obligaba a los azulgranas a ganar 3-0 si querían clasificarse para la Final. En la vuelta, que se jugó el 10 de mayo, tal día como hoy de hace 20 años, el Barcelona sólo pudo remontar el gol de Mendieta para ganar 2-1 el partido pero quedar eliminado. El Valencia y el Real Madrid disputarían la Final de la Champions League de la temporada 1999-00 y a ello contribuyó decisivamente Nicolas Anelka con sus dos goles al Bayern. Fue el gran recuerdo que dejó el joven ariete galo en su única campaña como madridista.
BAYERN MÚNICH: Kahn, Andersson, Kuffour, Babbel (Salihamidzic, 60'), Lizarazu, Jeremies (Fink, 59'), Effenberg, Scholl, Paulo Sergio, Elber y Jancker (Santa Cruz, 79').
REAL MADRID: Casillas, Geremi, Julio César, Iván Helguera, Iván Campo, Roberto Carlos, McManaman (Baljic, 90'), Redondo, Savio (Karembeu, 81'), Raúl y Anelka (Sanchís, 89').
GOLES
1-0 min. 12 Jancker
1-1 min. 31 Anelka
2-1 min. 54 Elber
El Real Madrid cerró la temporada 1989-90 con una gran fiesta en el Santiago Bernabéu
El sábado 5 de mayo de 1990, tal día como hoy de hace 30 años, el Real Madrid estaba de celebración. El Santiago Bernabéu festejaba la consecución de su quinta Liga seguida. El equipo de John Benjamin Toshack se había proclamado Campeón cuatro jornadas antes, en Valladolid. En aquel último partido frente al Oviedo los blancos cerraban un magnífico campeonato y el aliciente estaba en saber si Hugo Sánchez conseguiría alcanzar los 38 tantos en una campaña de Telmo Zarra y en cuantos goles quedaría fijado el récord de aquella temporada. Hasta entonces ningún equipo había conseguido superar la barrera de los cien goles. El Madrid había llegado a los 102 a falta de un partido.
Antes de arrancar el encuentro ya se iniciaron los actos festivos con el Santiago Bernabéu lleno hasta la bandera. Tres enormes globos aerostáticos decorados con los escudos del Real Madrid se elevaron al cielo desde el mismo césped. Los más jóvenes, los chicos de la cantera, rodearon el terreno de juego para recibir a los futbolistas del primer equipo. El Oviedo, siguiendo la tradición, le hizo pasillo al Campeón.
El partido de fútbol arrancó a las 20.00 horas dirigido por el colegiado Vico Díaz. El público quería ver goles del Real Madrid pero el que golpeó primero fue el conjunto visitante. A los cinco minutos un tiro cruzado de Vinyals supuso el 0-1, pero al cuarto de hora Parra anotó el 1-1 a pase de Gordillo. Antes del descanso los de Toshack ya le habían dado la vuelta al resultado. Un inocente penalti por mano de Gorriaran permitió a Hugo Sánchez ejecutar desde los once metros para marcar el 2-1. Nada más reanudarse la segunda parte el mexicano volvió a dar otra voltereta tras perforar la meta foráneo con un buen remate de cabeza. Se ponía a un gol de récord de Zarra. Fue un partido que se jugó sin presión, con los dos equipos volcados al ataque y descuidando mucho las tareas defensivas. El Madrid, buscando incrementar su récord y el de Hugo, encadenó un montón de oportunidades. El Oviedo también las tuvo, claro. El colegiado volvió a señalar el punto de penalti, esta vez a favor de los carballones, y Carlos firmó el 3-2. En el minuto 64, momento histórico, Hugo Sánchez marcaba su gol número 38 igualando el récord de Zarra de la temporada 1950-51. El ariete empujó un balón que le dejó en bandeja Míchel tras combinar con Tendillo. Hugo lo siguió intentando hasta el final, pero el último gol del partido lo materializó Adolfo Aldana fusilando un balón de Martín Vázquez. Era el gol 107 de aquella temporada, ahí quedaría fijado el nuevo récord. El punto final a una campaña histórica.
Tras acabar el encuentro se reanudó la fiesta. O, mejor dicho, continuó. Por megafonía, el veterano locutor Matías Prats fue presentando a toda un ramillete de leyendas del Club que salieron al campo entre el clamor del público representando la historia de las 24 Ligas que se habían conseguido hasta ese año. Quincoces, Leoncito, Molowny, Di Stéfano, Gento, Grosso, Amancio, Zoco, Pirri, Benito, Camacho, Maceda, Juanito... Faltaba la última Liga, la número 25 del Real Madrid. Los capitanes del equipo, Chendo y Agustín, subieron hasta el palco presidencial donde Ángel María Villar les entregó el trofeo que acreditaba al Real Madrid como Campeón de Liga de la temporada 1989-90. Los dos jugadores volvieron al terreno de juego, donde les esperaban todos sus compañeros, todos ataviados con las chaquetas del chándal oficial, y posaron para los medios gráficos. La vuelta de honor al estadio se hizo a oscuras, era ya de noche, y con los futbolistas iluminados por haces de luz y rayos láser. Los fuegos artificiales fueron el complemento perfecto para rematar una jornada que concluyó con la cena de los campeones, en la que los futbolistas dieron rienda suelta a su alegría más que merecida. Se lo habían ganado.
No lo sabíamos, pero se estaba acabando una etapa. Una etapa fabulosa en la que sólo faltó la guinda de la Copa de Europa, aquella que se escapó de manera tan injusta frente al PSV. Pero fueron años de muchos éxitos en España y de un fútbol de grandísima calidad. 5 Ligas, 2 Copas de la UEFA, 1 Copa del Rey, 1 Copa de la Liga y 2 Supercopas de España (contando el título por el doblete de la temporada 1988-89). Ese equipo que simbolizaba la Quinta del Buitre dejó un grandísimo recuerdo entre los aficionados, sobre todo los que entonces éramos unos críos, y creo que es ahora, con el paso de los años, cuando se reconoce el mérito de lo que se consiguió. Como apuntaba hace poco, tres décadas después ningún equipo ha conseguido encadenar cinco Ligas consecutivas, algo que sólo ha podido hacer el Real Madrid en dos ocasiones, temporadas 1960-61/1964-65 y 1985-86/1989-90. Aquello tuvo su mérito aunque en aquellos momentos muchos no lo reconocieron futo de la frustración por una Copa de Europa que se resistía desde el año 1966.
Hoy he sentido nostalgia recordando todo aquello. Se cumplen 30 años y todo queda ya demasiado atrás. Seguiremos rememorando aquella época, pero el próximo aniversario redondo será cuando transcurran 50 años, medio siglo. Será dentro de dos décadas y a saber cuántos y cómo estaremos, si llegamos. La vida sigue adelante y los recuerdos se van almacenando cada vez más lejos, pero siempre habrá espacio para aquel fútbol que nos hizo tan felices de niños, cuando el fútbol sólo era fútbol, el de los cromos de nuestros ídolos, los álbumes de Este y Panini, los balones Tango y Etrusco, los resúmenes de Estudio Estadio, las narraciones de José Ángel de la Casa, los pósters de Don Balón, las botas negras...
REAL MADRID: Buyo, Chendo, Hierro, Sanchís (Tendillo, 45'), Solana (Esteban, 19'), Gordillo, Míchel, Parra, Martín Vázquez, Aldana y Hugo Sánchez.
OVIEDO: Zubeldia (Heres, 71'), Sañudo, Rivas, Luis Manuel, Gorriaran, Murua, Elcacho, Gracan, Vinyals, Sarriugarte (Hicks, 75') y Carlos.
GOLES
0-1 min. 5 Vinyals
1-1 min. 15 Parra
2-1 min. 36 Hugo Sánchez (penalti)
3-1 min. 46 Hugo Sánchez
3-2 min. 57 Carlos (penalti)
4-2 min. 64 Hugo Sánchez
5-2 min. 81 Aldana
Se cumplen 20 años del 2-0 en la ida de semifinales de la Champions 1999-00
Recordaba brevemente hace pocas fechas la figura de Nicolas Anelka con motivo del 20 aniversario de su primer gol en Liga, un estreno que tardó mucho en llegar pero que finalmente se produjo, qué cosas, en un duelo frente al Barcelona. Apuntaba ya entonces que el francés, que sólo jugó en el Real Madrid una campaña, sólo anotó 7 goles en competición oficial con la camiseta blanca y que los dos más importantes fueron los que le hizo al Bayern de Múnich en las semifinales de la Champions League de aquella temporada 1999-00. Anelka terminó siendo decisivo en la consecución de un título tan importante como La Octava.
El miércoles 3 de mayo de 2000, tal día como hoy de hace 20 años, el Real Madrid se enfrentó a los bávaros en el encuentro de ida de las semifinales de una Copa de Europa bastante larga que llegó a contar con dos fases de grupos. En la primera nos enfrentamos a Olympiacos, Molde y Porto. El Real Madrid concluyó primero de grupo y pasó a una segunda fase de grupos en la que los rivales fueron Dinamo Kiev, Rosenborg y Bayern Múnich. Aquí hubo más complicaciones y superamos la liguilla como segundos de grupo tras haberlas pasado canutas con los alemanes, que nos ganaron los dos partidos y nos metieron 8 goles: 2-4 en el Bernabéu y 4-1 en Múnich. Teniendo en cuenta que la temporada estaba siendo bastante irregular hubo un lógico temor cuando tocó cruzarnos de nuevo con el Bayern en semifinales, aunque también es cierto que en Europa habíamos recuperado el pulso tras superar al Manchester United. Menos de dos meses después de los varapalos con el Bayern el conjunto de Vicente Del Bosque tenía la oportunidad de resarcirse en un duelo a dos partidos que sería decisivo. En juego, el pase a la Final de París.
El partido del Bernabéu arrancó bien para los blancos. A los cuatro minutos de empezar a rodar la pelota Raúl envió un espectacular pase en profundidad que Anelka recibió en carrera dentro del área escorado por la izquierda. El delantero definió frente al guardameta Kahn con precisión quirúrgica y se estrenaba como goleador en aquella edición de la Champions League logrando un tanto de bellísima factura. Poco después de superarse la primera media hora el Madrid volvió a golpear. Tras una jugada de varios toques y pases entre Morientes, Raúl y Míchel Salgado, que se había incorporado al ataque, el 7 blanco devolvió una pared al lateral, que pisó área y trató de sortear a Kahn con tan buena suerte que su regate fue empujado por el visitante Jeremies hacia su propia portería cuando, en realidad, lo que quería era arrebatarle el esférico a Míchel. Extraordinario 2-0 que no se movería ya del electrónico en lo que restaba de encuentro. El Madrid no cometió los errores de los anteriores dos encuentros frente al cuadro germano y dio un golpe en la mesa cuando había que darlo.
Quedaba el partido de vuelta, pero el resultado favorable nos daba muchas esperanzas de cara al choque de Múnich. El rival era complicado y por aquellos tiempos las visitas a Alemania en competiciones europeas eran un auténtico dolor de muelas. Pero los dos goles de ventaja y, sobre todo, el hecho de no haber encajado en el Bernabéu me hacían ver con optimismo un desenlace favorable para los nuestros. Acabábamos de ver lo importante que era no recibir gol en casa en la anterior eliminatoria de cuartos frente al Manchester United. Si entonces un 0-0 había sido un buen marcador, el 2-0 lo era mucho más. Anelka había aparecido en un momento crucial de la temporada, como comprobaríamos en la vuelta...
REAL MADRID: Casillas, Salgado, Karanka, Helguera, Iván Campo, Roberto Carlos, Redondo, McManaman, Raúl, Anelka (Baljic, 80') y Morientes (Savio, 61').
BAYERN MÚNICH: Oliver Kahn, Linke, Babbel, Tarnat (Wiesinger, 45'), Lizarazu, Salihamidzic (Santa Cruz, 78'), Fink, Jeremies, Scholl, Paulo Sergio y Elber (Jancker, 78').
GOLES
1-0 min. 4 Anelka
2-0 min. 33 Jeremies (p.p.)
Jugador de la Sección de Baloncesto del Real Madrid durante la temporada 1991-92
Hoy hemos conocido la triste noticia de que el pasado lunes 27 de abril falleció el ex jugador de básquet estadounidense Mark McNamara a los 60 años de edad. McNamara, que por lo visto arrastraba problemas de salud desde hacía tiempo, jugó en España y llegó a formar parte de la Sección de Baloncesto del Real Madrid durante la temporada 1991-92. El Club blanco, en su página web y a través de sus redes sociales, ha emitido un comunicado oficial lamentando la desaparición del ex baloncestista.
Mark Robert McNamara nació el 8 de junio de 1959 en San José, California. Inició su carrera profesional en las filas del Philadelphia 76ers con el que se proclamó Campeón de la NBA en la temporada 1982-83. Pasó por equipos como San Antonio Spurs o Kansas City Kings antes de dar el salto a Europa para jugar en Italia. Su primer equipo en España fue el Caja de Ronda en 1986. Regresó a Estados Unidos para volver a vestir la camiseta de los Sixers y recalar posteriormente en los Lakers y en Orlando Magic. En la temporada 1990-91 inició una segunda etapa española participando con el Juver Murcia.
Mark McNamara recaló en el Real Madrid con 32 años para sustituir de manera provisional a Ricky Brown por lesión. Su presencia en el equipo fue circunstancial y secundaria, pero llegó a participar en una decena de partidos a las órdenes de George Karl en aquella temporada 1991-92 que finalizaría con un título para la Sección, la Recopa de Europa. Tras su breve experiencia en el Real Madrid regresó a su país para seguir jugando antes de retirarse.
Al margen de su carrera deportiva, McNamara era reconocido por la leyenda que afirmaba que había participado en la saga de Star Wars interpretando a Chewbacca, dato del que se hicieron eco numerosos medios de la época en nuestro país. La propia revista oficial del Real Madrid mencionaba aquella historia a la hora de informar de la llegada al Club del pívot norteamericano. En su ejemplar número 28 correspondiente a octubre de 1991 podemos leer que McNamara "adquirió notable fama" por su actuación en la película 'La Guerra de las Galaxias', "en la que hizo el papel del compañero peludo de Harrison Ford". Al parecer, sin embargo, las cosas no fueron exactamente así. McNamara participó en la segunda entrega de la saga, 'El Imperio Contraataca' de 1980, y no llegó a aparecer nunca en la gran pantalla. El baloncestista fue contratado para suplir al actor Peter Mayhew durante un periodo en el que estuvo enfermo pero el material rodado con él fue finalmente descartado por el director Irvin Kershner. En definitiva, todo aquello fue una especie de leyenda urbana que durante mucho tiempo ha servido para utilizar el jugoso titular de que Chewbacca había jugado en el Real Madrid.
Desde 'Historias del Real Madrid' también quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, allegados y compañeros. Sirvan estas pocas líneas a modo de recuerdo. Descanse en paz, Mark Robert McNamara.
Se cumplen 30 años del partido frente al Milán sirvió para despedir al gran capitán madridista de los ochenta
El martes 1 de mayo de 1990 el Real Madrid disputó un partido amistoso frente al Milán que sirvió como homenaje a José Antonio Camacho Alfaro, legendario futbolista y capitán madridista que permaneció en el primer equipo blanco durante 16 campañas y que se había retirado al término de la temporada 1988-89. El de Cieza presenta una de las hojas de servicio más espectaculares de la Historia del Club. 577 partidos oficiales, 9 Ligas, 5 Copas, 2 Copas de la UEFA, 2 Supercopas de España y 1 Copa de la Liga para un futbolista que llegó a ser el jugador con más internacionalidades vistiendo la camiseta de España. 81 veces se puso la casaca de la Selección, con la que disputó los Mundiales de 1982 y 1986 y las Eurocopas de 1984 y 1988.
Cerca de 75.000 personas se dieron cita aquel festivo primer día de mayo para despedir al gran ídolo de la afición. Camacho, que en aquellos momentos era técnico de las divisiones inferiores del Club y entrenaba al Juvenil A del Castilla, recibió el calor del público en lo que sería su adiós definitivo como jugador. El presidente Ramón Mendoza le entregó la insignia de oro y brillantes del Club. En el palco se dieron cita numerosas personalidades relacionadas con el Club y con la carrera deportiva de Camacho, como el ex presidente Luis De Carlos, el técnico Miljan Miljanic o el ex seleccionador Ladislao Kubala, con el que Camacho había debutado en el equipo nacional. En el césped, un saque de honor en el que participaron los hijos de José Antonio.
El homenaje estaba previsto inicialmente para el día 2 de mayo de 1990 y así llegó a ser anunciado en su momento. Precisamente por eso las entradas que se conservan de aquel partido están fechadas a 2 de mayo aunque finalmente se jugara un día antes, 1 de mayo. ¿La razón del cambio? La Federación Italiana de Fútbol se oponía puesto que el 2 de mayo se celebraba el partido de ida de la Final de la Copa de la UEFA que enfrentaba en Turín a Juventus y Fiorentina. El organismo transalpino quería evitar que una posible retransmisión televisiva del choque entre Real Madrid y Milán restase protagonismo al duelo fratricida entre los dos equipos italianos de la UEFA. Tocó negociar y finalmente la fecha del homenaje quedó fijada para un día antes de lo previsto, el 1 de mayo de 1990.
Dos partidos homenaje
Antes de iniciarse el encuentro frente al Milán los equipos de veteranos de Real Madrid y Barcelona jugaron un partido de viejas leyendas que resultó de lo más curioso. Se dieron cita sobre el césped muchas caras conocidas para el público blanco, algunas retiradas recientemente. La alineación inicial de los madridistas estuvo compuesta por: Miguel Ángel, Sol, Benito, Pirri, Rubiñán, Breitner, Stielike, Del Bosque, Juanito, Santillana y Amancio. También participaron, a lo largo del encuentro, San José, José Luis, Touriño, Aguilar, Vitoria, Isidro o Escribano. José Antonio Camacho sustituyó a Goyo Benito. Y la gran anécdota la protagonizó el entonces entrenador del Real Madrid, John Benjamin Toshack, que se vistió con la camiseta Hummel de Reny Picot y disputó unos minutos en lo que fue su 'debut' como futbolista del Real Madrid. El encuentro lo ganó el cuadro del homenajeado por 2-1. Se adelantaron los merengues gracias a una vaselina de Del Bosque y empataron los azulgranas por mediación de Pichi. El 1-1 que indicaba el marcador al descanso lo rompió en el segundo periodo Juanito, que anotó el 2-1 a pase, precisamente, de Camacho.
Tras el partido de veteranos el primer equipo, con el refuerzo del homenajeado Camacho, se enfrentó al Milán, vigente Campeón de Europa que pocas semanas después repetiría título encadenando su segundo trofeo continental consecutivo. El rival, además, tenía su morbo puesto que los italianos habían sido los verdugos de los madridistas en las dos últimas ediciones de la Copa de Europa. Era un amistoso, pero se le tenía ganas al rival y la alineación inicial se puede decir que era la titular salvo por las ausencias de Butragueño y Schuster. Y por la presencia del protagonista de esa jornada, claro. José Antonio Camacho, que había participado en el anterior encuentro de veteranos, también se enfundó la camiseta del primer equipo para saltar al terreno de juego con el once inicial del Real Madrid por última vez. Con el brazalete de capitán, cómo no. Y con el 3 a la espalda. Sus últimas carreras por la banda izquierda del Santiago Bernabéu. A los doce minutos, llegó el cambio y el momento más emotivo de ese día. El adiós a Camacho. Solana entró por el gran capitán, que fue levantado a hombros por sus compañeros y recibió la gran ovación del gran público congregado aquella tarde noche en el Estadio.
Pese a tratarse de un amistoso hay que reseñar que el encuentro finalizó con victoria para el conjunto de Toshack. Abrió el marcador el Real Madrid tras una bonita jugada de Martín Vázquez, que sorteó la salida del guardameta 'rossonero' y, casi sin ángulo y desde la línea de fondo, disparó sobre la meta paseándose el balón sobre la raya de gol hasta que Hugo Sánchez, incorporándose, lo remachó a la red. Todavía en la primera mitad llegó el segundo tras una espectacular acción de Míchel, que superó a Maldini con dos recortes consecutivos para acabar enviando un centro raso que remató Rafa Gordillo con la derecha, algo poco habitual. Al descanso se llegó con ese 2-0 y en el segundo periodo recortarían distancias los visitantes con un gol de Daniele Massaro. El delantero se topó con el guardameta Agustín en un primer disparo pero el rechace lo aprovechó el propio ariete para, al segundo intento, marcar el 2-1 con el que finalizaría un encuentro de lo más atractivo. Resulta bonito que un homenaje finalice con buen resultado para el cuadro del homenajeado, como así sucedió tal día como hoy de hace 30 años.
Jornada inolvidable para un hombre del que los aficionados conservan un gran recuerdo. José Antonio Camacho representó siempre los valores de lucha, entrega y sacrificio que tanto han gustado a los seguidores del Real Madrid. Todos los partidos homenaje que ha realizado el Club han sido muy merecidos. El de Camacho, por supuesto, también.
REAL MADRID: Buyo (Agustín, 45'), Chendo (Tendillo, 31'), Hierro, Sanchís (Parra, 45'), Camacho (Solana, 11'), Míchel (Julio Llorente, 73'), Gordillo, Martín Vázquez, Aldana (Losada, 67'), Paco Llorente (Esteban, 56') y Hugo Sánchez.
MILÁN: Galli (Antonioli, 45'), Tasotti (Carobbi, 45'), Costacurta, Baresi (Galli, 45'), Maldini, Colombo (Albertini, 74'), Rijkaard (Donadoni, 45'), Massaro, Evani (Fuser, 45'), Simone y Van Basten (Stroppa, 45').
GOLES
1-0 min. 18 Hugo Sánchez
2-0 min. 36 Gordillo
2-1 min. 56 Massaro
Recuerdos del mítico programa de Canal Plus en el día del adiós de Michael Robinson
La muerte del ex futbolista y comentarista de radio y televisión Michael Robinson me ha traído a la memoria, irremediablemente, un montón de recuerdos de los primeros años noventa. La infancia y la juventud suele ser un periodo en el que el fútbol se vive con muchísima intensidad. Recuerdo mejor partidos, futbolistas y jugadas de hace un cuarto de siglo que de hace diez años. Pese a los libros, estudios y exámenes se suele disponer de más tiempo libre y yo, por aquella época, además de ver todos los partidos que podía me tragaba los resúmenes dominicales, compraba el Marca, la revista Don Balón cada semana, la revista Real Madrid cada mes... Y los lunes a las 20:30 horas no me perdía 'El Día Después'.
'El Día Después' de Canal Plus arrancó en la temporada 1990-91 presentado por Nacho Lewin y Jorge Valdano. Un año después los directivos de la cadena privada decidieron emitirlo en abierto, sin codificar. Era septiembre de 1991 y Michael Robinson sustituyó al ex madridista iniciándose la etapa más recordada de ese programa. Con Nacho Lewin y Michael Robinson este espacio televisivo vivió sus mejores días y, en mi humilde opinión, su mejor versión. Desde que Canal Plus entró de lleno en el mundo del fútbol, en 1990, las retransmisiones dieron un gran salto de calidad en el apartado técnico gracias a un gran despliegue de medios. Multitud de cámaras, nuevos planos, imágenes superlentas... 'El Día Después' fue el complemento perfecto a las retransmisiones de los domingos por la tarde. Fue un programa revolucionario y novedoso. Sobre todo nos ofreció otro punto de vista sobre el fútbol. Por primera vez el foco de atención no se centró solo en lo que sucedía en el terreno de juego, también pudimos apreciar lo que sucedía en las bandas, en los banquillos, en las gradas e incluso en los exteriores de los estadios. Eso suponía dedicar tiempo y esfuerzo a lo que pasaba alrededor del fútbol, pero el resultado nos permitió conocer otra dimensión de este deporte.
'Lo que el ojo no ve' fue el resultado directo de aquel novedoso tratamiento sobre el fútbol que nos ofrecía 'El Día Después'. En clave de humor, nos permitió conocer con detalle cómo vivían los partidos los entrenadores, las manías de algunos jugadores, incidentes fortuitos de los futbolistas, cánticos de las gradas... Todo un catálogo de caídas, golpes y momentos que, al día siguiente, en clase, todos comentábamos en corrillo y entre carcajadas. Clemente dirigiéndose a los jugadores rusos del Español, Bilardo y su 'pisarlo, pisarlo', Camacho mandando a freír puñetas a un jugador con un pequeño corte en la mano, Boerebach durmiéndose en la grada de El Plantío, el cántico de la plantilla del Cádiz a su masajista Rovira... La recopilación de momentos que nos dio esa sección es memorable... Su éxito llevaría a ponerle nombre a otro espacio del programa, 'Lo que el árbitro no ve', con el ex colegiado Joaquín Ramos Marcos analizando las polémicas arbitrales de la jornada. Pero no todo eran risas, también había tiempo para el análisis de equipos y jugadas que Robinson iba desgranando en aquella modernísima 'pizarra cibernética'. Más tarde lo haría con fichas en aquella enorme maqueta del Estadio Atocha. Otra sección que me encantaba era 'Lo Replús', la traca final con la que finalizaba el programa y que consistía en un elaborado videoclip con las mejores imágenes de la jornada. Goles y celebraciones a ritmo de música y con un estupendo trabajo de edición.
Todavía conservo un montonazo de cintas VHS con programas completos de 'El Día Después' y muchísimos fragmentos. Grababa todos los reportajes que emitían sobre el Real Madrid así como, obviamente, la sección de 'Lo que el ojo no ve'. No fueron años muy buenos para el Real Madrid, fueron los tiempos de las dos Ligas de Tenerife, de la bronca de Benito Floro en Lleida, que precisamente se emitió en este programa, de las lesiones de Prosinecki... Pero también fueron años de vivir el fútbol con muchísima pasión y de recordar a jugadores con imágenes diferentes y particulares. Imágenes como aquellas de Hagi botando un balón de fútbol como si fuera baloncesto, de Butragueño asediado por unas monjas que buscaban su autógrafo, de Ricardo Rocha llorando en Tenerife tras perder la Liga, de aquella chica de Oviedo que le pedía a gritos a Mendoza que renovara a Fernando Hierro, de Zamorano contando el origen de su apodo 'Bam Bam'... Pero si hay un momento que se me quedó grabado a fuego en la mente fue el de las imágenes del túnel de vestuario de Las Gaunas el día del regreso de Martín Vázquez al Real Madrid. Justo antes de saltar al terreno de juego, Ricardo Rocha trataba de darle instrucciones al recién llegado Rafa. Míchel, atento a la conversación, zanjaba el asunto diciéndole a su compañero de Quinta: "Tú haz lo que te salga de la po...". Jornadas después los tres protagonistas demostraron haber encajado con buen humor la emisión de aquellas imágenes. La cámara de Canal Plus les volvió a captar juntos en túnel de vestuarios antes de un partido y Míchel, riéndose, se tapaba la boca con la mano mientras Rocha y Martín Vázquez se tronchaban. Aquello era, desde luego, 'Lo que el ojo no ve'.
Pareja presentadora
Creo que buena parte del éxito de 'El Día Después' también residió en la buena química entre Lewin y Robinson. Había complicidad entre los dos presentadores. Me gustaba muchísimo el tono afable de Lewin, su manera de presentar amena y tranquila. Y el humor de Robinson con su castellano macarrónico que se convirtió en una seña de identidad. Se llegó a decir, no sé hasta qué punto será cierto, que se le pidió que no mejorara su español y que siguiese manteniendo ese acento tan característico y que tanto gustó al gran público. Michael Robinson tenía que hablar como hablaba Michael Robinson. Si no, no sería lo mismo. El dúo estuvo en pantallas a lo largo de las temporadas 1991-92, 1992-93 y 1993-94.
Lamenté muchísimo la marcha de Nacho Lewin. En la temporada 1994-95 el programa pasó a ser presentado por Robinson como conductor principal y Lobo Carrasco haciendo las labores de comentarista que hasta entonces hacía hecho el británico. Aquello no funcionó. La fluidez del castellano de Robinson no terminaba de ser suficiente para llevar las riendas de la presentación. Muy poco después se cambiaron los papeles, Robinson volvía a las tareas de comentarista y Carrasco se encargó de presentar... No era lo mismo. El programa ya no era lo mismo... Desde mi punto de vista Lewin dejó un hueco demasiado grande que no terminó de ser cubierto nunca. El programa seguiría con los años en diferentes plataformas y con diferentes presentadores, secciones y formatos, pero para mí 'El Día Después' siempre será el de aquellos tres años con Nacho Lewin y Michael Robinson.
El programa arrasó entre los aficionados al fútbol y la popularidad de Michael Robinson se disparó hasta cotas increíbles. Fue todo un fenómeno mediático y siempre he creído que su fichaje por 'El Larguero' fue el impulso definitivo para el programa radiofónico nocturno de la Cadena SER. De hecho, muchos seguidores de 'El Día Después' empezaron a escuchar 'El Larguero' atraídos por el comentarista británico, que incluso llegó a contar con un espacio propio, 'La hora de Robin', en la emisora con la que tanto llegaría a colaborar hasta nuestros días. Publicó el libro 'Las Cosas de Robin' editado por El País-Aguilar en 1996 y colaboró con sus análisis en la obra por fascículos 'Fútbol' de RBA Editores. Pero por si algo le recordamos los jóvenes de los noventa es por ponerle cara al PC Fútbol, el famosísimo videojuego de gestión deportiva que llegó a causar tanto furor como 'El Día Después'. Gustase más o gustase menos, la voz de Michael Robinson ha formado parte del panorama futbolístico español durante los últimos treinta años con las retransmisiones de fútbol. Yo, desde luego, prefiero quedarme con su trabajo en 'Informe Robinson', espacio deportivo de muchísima calidad que nos dejó programas tan buenos y redondos como el dedicado al madridista Juan Gómez 'Juanito' con motivo del 20 aniversario de su desaparición o el más reciente sobre La Quinta del Buitre.
Este martes 28 de abril nos hemos despertado con la noticia del fallecimiento de Michael Robinson. Nos deja a los 61 años víctima de una cruel enfermedad con la que venía luchando desde octubre de 2018. Lamento mucho su muerte y desde aquí quiero enviar mis condolencias a su familia, compañeros y amigos. Descanse en paz.
Diez años de una temporada de transición para el Real Madrid
Recordaba ayer el partido en el que el Raúl González marcaba su último gol como futbolista del Real Madrid, un encuentro en Zaragoza en el que el 7 madridista inauguró el marcador con el que se conoce como "el gol del cojo". No contaba cómo terminó el partido. Los maños igualaron el marcador poco después y sería el brasileño Kaka el encargado de anotar, en el minuto 82, el gol del triunfo del conjunto blanco (de negro aquel día). El Real Madrid sumaba los tres puntos y se ponía con 86 en la tabla, a uno del Barcelona, que era líder. Faltaban cuatro jornadas por disputarse y la lucha por la Liga estaba abierta. No hubo suerte, sin embargo, el Real Madrid concluyó aquella temporada como subcampeón de Liga con 96 puntos, tres menos que el Barcelona, que alcanzó los 99. La temporada 2009-10 concluyó sin títulos y con una sensación de cierta decepción. La vuelta a la presidencia de Florentino Pérez había supuesto el inicio de un nuevo proyecto que trajo grandísimos jugadores al equipo pero el primer curso de aquella nueva etapa acabó en blanco.
El verano de 2009 fue uno de los más ilusionantes que se recuerdan en cuanto a fichajes. Manuel Pellegrini aterrizó en el Bernabéu como nuevo entrenador y junto a él llegaron varios futbolistas de relumbrón entre los que destacaron Cristiano Ronaldo, Kaka y Benzema. Ellos eran los pesos pesados de un grupo de incorporaciones que se completó con las incorporaciones de Xabi Alonso, Arbeloa, Raúl Albiol, Granero y Garay. Ellos eran los encargados de devolver la ilusión a la afición madridista tras el triste ejercicio 2008-09. Y, desde luego, muchísima ilusión se generó. Las presentaciones de los jugadores fueron multitudinarias, llenándose el Bernabéu en el caso de Cristiano. El diario Marca incluso obsequió posters gigantes de los nuevos fichajes. En cierto modo, aquel verano fue muy similar en cuanto a ilusión y grandes fichajes a los de los años 1994 y 1996. Sin embargo, con el paso de los años no se recuerda de la misma forma. El motivo es obvio, en las temporadas 1994-95 y 1996-97 el Real Madrid consiguió adjudicarse los títulos de Liga consiguiéndose así los objetivos marcados a comienzos de campaña. Los grandes fichajes dieron resultado inmediato confirmándose los buenos presagios que se respiraban durante las presentaciones veraniegas. En la temporada 2009-10 los resultados no acompañaron...
La Liga no fue mala. Los 96 puntos que se lograron suponían unos números bastante buenos. El equipo blanco ganó 31 partidos y empató 3 concediendo sólo 4 derrotas. El problema fue que el Barcelona, quizás en uno de sus mejores momentos, ganó el mismo número de encuentros, 31, pero sólo perdió 1, empatando los otros 6. De ahí la distancia de tres puntos sobre el Madrid. Curiosamente, los blancos anotaron más goles, 102 por los 98 del Barcelona. Pero los azulgranas sólo encajaron 24 goles por los 35 de los de Pellegrini. El problema fueron, además, las otras dos competiciones. En Copa del Rey se cayó en dieciseisavos de final con el Alcorcón tras perder en la ida 4-0, un resultado muy duro que dejó a Pellegrini contra las cuerdas ya para casi toda la temporada. No hubo remontada y en el Bernabéu los blancos ganaron por un insuficiente 1-0 que dejaba a los madridistas fuera del torneo a las primeras de cambio. En Champions League las cosas no marcharon mucho mejor y el Real Madrid cayó en octavos frente al Olympique de Lyon, con quien perdió 1-0 a domicilio y empató 1-1 en el Bernabéu. A primeros de marzo, al equipo sólo le quedaba la Liga, por la que peleó hasta el final sin fortuna. Temporada en blanco que supo a muy poco después de todas aquellas incorporaciones que nos habían hecho soñar en el verano de 2009.