martes, 16 de marzo de 2021

EL ÚLTIMO PARTIDO DE BUYO

Se cumplen 25 años de su última aparición oficial como guardameta del Real Madrid

El titular de la crónica que hizo de aquel partido la Revista Real Madrid no podía ser más acertado: “Victoria con sabor amargo”. Con el equipo blanco deambulando por la clasificación de la Liga 1995-96 y peleando por entrar en Europa las únicas esperanzas de conseguir un título para los de Arsenio Iglesias estaban depositadas en la Champions League. Frente a la Juventus, en el encuentro de ida de los cuartos de final, disputado el 6 de marzo, el marcador había sido favorable al cuadro blanco pero con una renta demasiado corta de cara a la vuelta. El 1-0, gol de Raúl, quién si no aquel año, era poco premio para lo que se había visto en el Santiago Bernabéu. Para complicar más las cosas al duelo de Turín llegaríamos con muchas bajas, algunas de peso, a causa de las lesiones que se registraron en el partido frente al Albacete disputado el sábado 16 de marzo de 1996, tal día como hoy de hace 25 años. De la alineación titular frente a los manchegos perdíamos a Zamorano, Redondo y Buyo. Nadie lo sabía, pero aquella tarde el guardameta de Betanzos disputaba su último partido oficial con el Real Madrid

Se trataba de un choque correspondiente a la jornada 31 del Campeonato Nacional de Liga. Veníamos de perder 3-0 en Tenerife una semana atrás y con la cabeza puesta en el partido del siguiente miércoles en Italia con la Juve. El Madrid, de inicio, dominó sin demasiados apuros a un Albacete concentrado en tareas defensivas. Como venía siendo habitual aquella campaña las mayores acciones de peligro madridistas fueron protagonizadas por Raúl. Al canterano se le marchó por el lado izquierda de la portería un fuerte disparo tras empalar un centro desde la banda. Pero los contratiempos empezaron a acumularse a los 23 minutos cuando Fernando Redondo fue cazado por detrás en una dura entrada de Josico que le hizo retorcerse de dolor… El argentino tuvo que ser retirado en camilla con rotura del ligamento externo del tobillo izquierdo. Le sustituyó el colombiano Rincón. Míchel, que aquella tarde se movió mucho por el centro del campo dirigiendo al equipo junto a Laudrup, fue el encargado de poner los mejores balones a los jugadores de vanguardia. Un centro suyo lo cabeceó fuera por muy poco Zamorano. En el minuto 29 un balón de Míchel al área lo recogió Luis Enrique y el asturiano, rodeado por cuatro futbolistas visitantes, encontró el hueco para disparar con la zurda y batir al guardameta Balaguer subiendo al marcador el 1-0 con el que se llegaría al descanso. En el segundo periodo los blancos siguieron insistiendo pero sin suerte en los metros finales. El colegiado Fernández Marín no señaló un más que posible penalti sobre Luis Enrique en una incursión del 21 blanco dentro del área.

 Y en el minuto 63 llegó otra lesión, la segunda del Madrid. En una de las escasas aproximaciones del Albacete el visitante Jesús se las ingenió para efectuar un fuerte disparo raso desde la medialuna del área madridista. El tiro, muy ajustado al palo izquierdo, hubiese sido gol de no ser por la oportuna estirada de Paco Buyo. Pero precisamente en esa misma acción el guardameta se lastimó y en el acto empezó a realizar gestos ostensibles de dolor. No pudo seguir. Ironías de la vida, aquella misma semana se había especulado con la posible titularidad de Santiago Cañizares y, aunque no de la manera que algunos habían previsto, el canterano terminó jugando al tener que sustituir al de Betanzos. Nadie podía saberlo, pero se estaba registrando un momento histórico... El público del Santiago Bernabéu acababa de presenciar la última parada de Francisco Buyo.

Ajenos al destino de su portero, el partido frente al Albacete siguió su curso con Cañizares defendiendo el marco merengue. El siguiente en marcharse con molestias sería Iván Zamorano, al que sustituyó Quique Flores pasando Chendo a jugar de libre por delante de la joven pareja de centrales del Castilla, perdón, por aquel entonces Real Madrid B, Fernando Sanz y García Calvo. Raúl lo seguía intentando arriba y hasta Freddy Rincón probó fortuna con un increíble trallazo a la media vuelta desde fuera del área que repelió el poste derecho de la portería foránea. El segundo tanto no llegaba y tal y como marchaba la temporada aquello era sinónimo de no poder estar tranquilos. Un error atrás podía dar al traste con todo y en el minuto 90 el Albacete se encontraba merodeando por el área y metiendo el susto en el cuerpo a más de uno, aunque el incorporado Cañizares finalmente se hizo con la pelota. Acto seguido, por fin, llegó el 2-0 para el Madrid con un gol obra de, quién si no, Raúl. El joven delantero recibió un pase en profundidad de Rincón y dentro del área consiguió deshacerse con acierto de Vasijevic para sacar un disparo con la zurda y superar a Balaguer. No quedaba tiempo para mucho más y el 2-0 resultó ser la sentencia. El Madrid sumó tres puntos pero perdió a tres hombres que no pudieron jugar en Turín, donde el Madrid cayó con la Juventus 2-0.

A la larga, el peor parado de los tres lesionados frente al Albacete fue Francisco Buyo. Atendido por los servicios médicos del Club y tras la pertinente resonancia magnética se le diagnosticó una rotura fibrilar con hematoma. El periodo de recuperación inicial oscilaba entre los diez días y las dos semanas. Sin embargo, el portero ya no se volvió a colocar bajo los palos y Santiago Cañizares fue el encargado de defender la portería del Real Madrid hasta la conclusión de aquella temporada 1995-96. Con 38 años, Francisco Buyo terminó viviendo la renovación del Real Madrid de Lorenzo Sanz sin el protagonismo del que había disfrutado hasta entonces. Con Fabio Capello no dispuso de oportunidades quedando relegado a ser el tercer portero de la plantilla. Cañizares jugó el primer partido de la Liga 1996-97 pero el técnico italiano quería otro guardameta y el elegido fue el alemán Bodo Illgner, que debutó nada más llegar a Madrid, en la segunda jornada, y que ya no soltó la titularidad en todo el ejercicio. Cañizares, al que se le volvió a alinear en la última jornada, sólo disputó 2 partidos oficiales esa campaña. Buyo, ninguno. El gallego sólo fue utilizado en encuentros de carácter amistoso y aunque recibió ofertas de otros equipos no quiso cambiar de aires. Finalizada la temporada 1996-97 no fue renovado y decidió colgar las botas, por lo que se despidió del fútbol en activo tras pasarse la temporada en blanco. Tenía 39 años y era el futbolista más veterano de la Liga en aquellos momentos. No pudo cumplir su deseo de llegar jugando a los 40.

Atrás quedaban 11 campañas como madridista desde su llegada en la temporada 1986-87. 454 partidos oficiales y un palmarés con 6 Ligas, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España, además de 2 Trofeos Zamora al guardameta menos goleado de la Liga en las temporadas 1987-88 y 1991-92. Muchísimos recuerdos y muchísimas paradas. Aquella que le hizo a Josito del 16 de marzo de 1996 terminó siendo su última acción en competición oficial. Hoy se cumplen 25 años.

REAL MADRID: Buyo (Cañizares, 63'), Chendo, Fernando Sanz, García Calvo, Lasa, Luis Enrique, Míchel, Redondo (Rincón, 28'), Laudrup, Raúl y Zamorano (Quique Flores, 75').

ALBACETE: Balaguer, Coco, Ortega (Mario, 68'), Tomás, Sotero, Josico, Vasijevic, Jesús, Salazar, Luna (Escaich, 76') y Pedro Riesco (Bjelica, 58').

GOLES
1-0 min. 29 Luis Enrique
2-0 min. 90 Raúl

1 comentario:

  1. Lo recuerdo como si fuera ayer, la estirada de Buyo y los gestos de dolor. Buyo fue quiza el mayor idolo de mi infancia, no pense que aquella seria su despedida. Durante toda la temporada siguiente pense que Capello le permitiria despedirse en el campo una vez fueramos campeones pero no fue asi, una pena porque se había ganado durante años una ultima y gran ovación.

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