domingo, 19 de julio de 2020

EL REAL MADRID DE HUGO SÁNCHEZ, GORDILLO Y MACEDA

35 años de la presentación del nuevo Real Madrid para la temporada 1985-86

El viernes 19 de julio de 1985, tal día como hoy de hace 35 años, se ponía en marcha de forma oficial el nuevo proyecto de Ramón Mendoza al frente del Real Madrid. Recién elegido, el nuevo mandatario presentaba a su nuevo Real Madrid, un equipo que ya contaba con una extraordinaria base a la que apuntaló con tres fichajes extraordinarios con los que conformó una de las mejores plantillas que ha tenido el Club a lo largo de su Historia. Hugo Sánchez, Rafa Gordillo y Antonio Maceda llegaron para rematar un equipo de ensueño.

Entre 40.000 y 50.000 aficionados se acercaron aquella calurosa tarde del mes de julio al Santiago Bernabéu para presenciar el tradicional acto con el que antiguamente arrancaban las pretemporadas. Los equipos, con casi todos sus fichajes ya presentes, posaban para los medios gráficos y sus seguidores con una primera toma de contacto.

El Real Madrid de la temporada 1985-86 estaba compuesto por: Miguel Ángel, Agustín y Ochotorena en la portería, Chendo, Camacho, Sanchís, Maceda, Salguero, Solana, San José y Bonet en la defensa, Gallego, Gordillo, Míchel y Martín Vázquez en el centro del campo y Santillana, Juanito, Valdano, Butragueño, Cholo y Hugo Sánchez en la delantera. La lesión de Miguel Ángel, que se había roto la tibia y el peroné en el mes de mayo, en partido de Copa de la Liga disputado en Gijón, supuso la repesca de García Remón como tercer guardameta, lo que originó la anécdota curiosa de que en la foto de plantilla de la temporada 1985-86 figuren cuatro porteros: Agustín, Ochotorena, Miguel Ángel y García Remón. Esa temporada Miguel Pardeza fue cedido al Zaragoza, equipo con el que ganaría la Copa del Rey, pero una vez acabada la Liga regresó al Real Madrid a tiempo para disputar dos encuentros de la Copa de la Liga, competición en la que también actuaron los canteranos Francis, León y Martos.

sábado, 18 de julio de 2020

LOS NÚMEROS DE ZIDANE ENTRENADOR

Con la Liga 2019-20, el francés acumula 11 títulos como míster del Real Madrid y se coloca como el segundo técnico con más trofeos

Zinedine Zidane fue extraordinario como jugador, entre los más grandes de la Historia, y está siendo muy grande como entrenador. El técnico sigue agrandando una leyenda que inició en 2016 cuando se hizo cargo del equipo para sustituir a Rafael Benítez y ganó la Champions League. Desde entonces ha ido recopilando trofeos hasta situarse como el segundo entrenador más laureado de la Historia del Real Madrid sólo por detrás de toda una institución del Club blanco como Miguel Muñoz, que ganó 14 títulos. Zizou lleva ya 11. El último la recién conquistada Liga número 34, que se suma a la Supercopa de España de una temporada que todavía no ha concluido.

Miguel Muñoz y Zinedine Zidane encabezan un listado al que también hay que sumar a Luis Molowny, que ganó 8 títulos, a Vicente Del Bosque, que ganó 7, a Leo Beenhakker, que ganó 5 y a Pepe Villalonga, que ganó 4. Lo más sorprendente son los números que maneja el francés, que gana un título cada 19 partidos. También es justo recordar, en cualquier caso, que en la actualidad el equipo participa en competiciones que no existían en tiempos de Miguel Muñoz, como es el caso de las Supercopas

En estos momentos la vitrina de Zidane alberga 3 Champions League (2015-16, 2016-17, 2017-18), 2 Mundiales de Clubes (2016 y 2017), 2 Supercopas de Europa (2016 y 2017), 2 Ligas (2016-17 y 2019-20) y 2 Supercopas de España (2017-18 y 2019-20). Hasta el momento ha dirigido al Real Madrid en 209 partidos oficiales con un balance de 141 victorias, 42 empates y 26 derrotas. Es el tercer entrenador con más encuentros de la Historia del Club por detrás de Miguel Muñoz (605) y Vicente Del Bosque (246).

Zidane es el hombre ideal para dirigir al Real Madrid y lo ha demostrado una vez más. Un hombre de la casa que conoce muy bien el Club y que no dudó en regresar al frente del equipo en un momento tan difícil como el que atravesaba mediada la temporada 2018-19. Poco a poco ha ido enderezando el rumbo de la escuadra blanca para volver a llevarlo a pelear por los títulos pese a que a comienzos del presente ejercicio algunos dudaban de él. De hecho, incluso en algunas fases complicadas de la presente temporada hubo quien abogaba por un cambio de entrenador. Una vez más ha quedado demostrado que lo mejor es tener paciencia y concluir las campañas con el mismo entrenador. Nada de ceses. Zinedine Zidane es un magnífico gestor de vestuarios. Hay que confiar en él. Huye de las polémicas en público pero responde con firmeza cuando tiene que hacerlo. Cuenta con el respeto del mundo del fútbol por todo lo que ha sido y también es una figura de peso dentro del Real Madrid, lo que le da autonomía para tomar las decisiones que él cree oportunas respecto a los futbolistas de su plantilla. Aunque a veces no lo entendamos desde fuera hay que tener en cuenta que él está dentro del vestuario y sabe más que nosotros. Siempre cede el protagonismo a sus jugadores, a los que destaca por encima de sí mismo en los momentos del triunfo. Sabe adaptarse a las circunstancias. Este año, por ejemplo, no ha podido contar con un Hazard en plenitud o con un Marco Asensio que había quedado fuera de combate en pretemporada. Pero se las ha ingeniado para sacar el mejor rendimiento posible de quienes ya estaban y ha construido un equipo muy sólido. Ahí está el mérito de un entrenador. Adaptarse a las piezas que tiene. Cuando hay jugadores para jugar bien al ataque se juega más vertical, como sucedió en la temporada 2016-17. Cuando ha tocado reforzar la retaguardia lo ha hecho, como esta temporada. Con un equipo más rocoso se ha adjudicado esta Liga 2019-20 demostrando que hay diversas maneras de jugar y que todas son válidas si se hacen las cosas bien y se cuenta con los futbolistas ideales para cada esquema. Zidane reparte más minutos de lo que la gente cree. Es cierto que ha contado con una columna vertebral muy definida, pero luego la ha complementado dando participación a muchos de sus jugadores. En cierto modo este año ha repetido un poco la fórmula de la Liga 2016-17, aquella del equipo A y el equipo B que tan buenos resultados nos dio entonces. Eso es bueno para tener en guardia al mayor número de efectivos posibles listos para participar en cualquier momento. Vinicius, Rodrygo, Mendy, Valverde... Eso es muy positivo de cara a los torneos largos. La Champions League le ha consagrado como uno de los más grandes pero Zidane le da muchísima importancia a la Liga, algo que particularmente me gusta porque entiendo que el Real Madrid debe mejorar su palmarés en la competición nacional. El propio Zizou ha manifestado en numerosas ocasiones que la Liga es el título más difícil. "Es el día a día", señala con razón. Para la Champions League no es necesario tanto trabajo de mentalización, todos sabemos de sobra que es la competición más grande y la que más nos satisface. Pero me tranquiliza saber que contamos con un entrenador que valora también los títulos del campeonato nacional de la regularidad. Zidane ha disputado 3 Ligas completas (2016-17, 2017-18 y 2019-20) y ha ganado dos. No está nada mal.

viernes, 17 de julio de 2020

EL REAL MADRID EN LA LIGA 2019-20

El equipo blanco se adjudica el título de Liga gracias a una gran solidez

¡Y van 34!, titula el Diario As en su edición de hoy viernes. ¡Inolvidable!, reza por su parte Marca. Qué bonitas son las portadas de los periódicos al día siguiente de conseguirse algún título. Como en las grandes ocasiones, portadas a doble página que pueden utilizarse como posters por su gran formato y por las preciosas fotografías que suelen utilizarse para su elaboración. Hoy, por ejemplo, Zidane manteado por sus jugadores y los futbolistas del Real Madrid levantando el trofeo que les acredita como Campeones de Liga. Como desde hace tantos años esta mañana he cumplido la tradición de comprar los dos diarios para conservarlos en una ya densa colección.

Hoy se han llevado a cabo los actos institucionales de la celebración del título de Liga en la Ciudad Real Madrid con la presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid y el Alcalde y las habituales entregas de placas, réplicas de trofeos y camisetas. Escenario poco habitual, claro. Campeonato extraño el de esta temporada 2019-20 que todavía no ha terminado pese a que nos encontramos ya a mediados de julio. Las dramáticas circunstancias a nivel mundial mandan y han condicionado todo en nuestras vidas. Todo. También al fútbol, esa cosa que es la más importante de las menos importantes. Con toda la que nos está cayendo casi no dan ganas de pensar en el fútbol pero, como decía ayer, si esto sirve para distraernos un poquito, para sacarnos una sonrisa, pues bienvenido sea este triunfo del Real Madrid. Desde luego, esta será una de las temporadas y de las Ligas que no olvidaremos nunca por lo especial que ha sido a todos los niveles. En cierto modo, me ha recordado un poco a la Liga del Play Off de la temporada 1986-87, aquella que fue tan larga y que constó de dos fases. Este año hemos visto algo parecido, aunque no estaba previsto. El parón nos ha dejado dos tramos separados de una Liga que concluye este mismo fin de semana con la jornada 38 y el Real Madrid siendo ya Campeón.

Me hacía mucha ilusión que el Real Madrid ganara esta Liga. Por alguna razón que no termino de entender le doy mucho valor a los números y a las efemérides. Acaban de cumplirse 30 años de la quinta Liga de la Quinta del Buitre, la de la temporada 1989-90. Los tiempos aquellos en los que las Ligas caían una detrás de otra en las vitrinas del cuadro blanco. Desde entonces no hemos tenido mucha suerte con la principal competición a nivel nacional y en estos 30 años hemos ganado 9 Ligas. Quizás este dato nos debería hacer reflexionar sobre lo difícil que es ganar una Liga y otorgarle el valor que tiene. Por diversos motivos resulta muy complicado ganar una Liga y eso nos debería servir para valorar los éxitos del pasado y entender la importancia que tiene ganar una Liga en la actualidad. El propio Zinedine Zidane en sus declaraciones suele sostener la idea de que las Ligas le saben incluso mejor que las Champions. "La Liga es la hostia", dice con ese tono tan campechano y simpático que adopta los días de celebración. Quizás sea exagerado porque una Champions es una Champions, está claro, pero también es cierto que ganar una Liga supone la recompensa a todo un año de esfuerzo y de trabajo. Supone además ganar un título y que tu máximo rival deportivo no lo haga, es decir, hasta cierto punto se puede decir que es una especie de 2x1. El caso es que estoy muy contento con la consecución de este título de Liga.

La Liga de la temporada 2019-20 deja unos cuantos nombres propios y una idea que deberíamos tener clara. Ser seguros atrás y encajar pocos goles es importantísimo para ganar. Sí, es una afirmación de Perogrullo, lo sé. Pero es necesario recordarlo porque son muchos los que se empeñan en ponderar el juego de ataque como única forma de jugar, como sinónimo inequívoco de espectáculo. De hecho, lo acabamos de ver, son numerosas las voces que critican el juego del actual Real Madrid con un claro propósito de desprestigiarlo y de infravalorar el logro de ganar la Liga. Llevamos casi treinta años con el mismo cuento y a mí es algo que ya me cansa. A cuenta del manido "espectáculo" echamos a Antic (QEPD) en enero de 1992 y tiramos a la basura lo que estaba siendo una buena temporada. Y todo por argumentos etéreos. El espectáculo, el juego bonito, el ataque, el toque, el tiqui-taca... Seguro que ya casi nadie se acuerda de cómo jugaba el Real Madrid de la temporada 1991-92. Lo que quedó es Tenerife. El fútbol consiste en ganar y no ganamos. Eso es lo que quedó. Tirar una Liga que seguro que se hubiese ganado de haber mantenido al entrenador hasta final de temporada. Hay muchas formas de jugar al fútbol y todas válidas, por mucho que algunos nos traten de vender lo contrario. Lo demás ya es cuestión de gustos. Respeto que a cada uno le pueda gustar más o menos una forma de jugar, por supuesto. Pero el fútbol es un juego en el que lo que se busca es ganar. Y cuando se gana, no me cansaré de repetirlo, es porque estás haciendo algo bien. Lo demás son florituras. Pero si ganas, estás haciendo algo bien seguro.

Durante muchos años el hecho de recibir numerosos goles y de regalar demasiado atrás nos ha costado muchos puntos y quién sabe cuántos títulos. Los equipos de fútbol se construyen desde atrás y si no recibes gol, no pierdes. El empate lo tienes. A partir de ahí, los goles son los que te dan la victoria. Pero no encajar te lo pone todo mucho más fácil. Si repasamos números y estadísticas de temporadas pasadas veremos que hacíamos muchísimos goles, pero también encajábamos muchos. Demasiados. El último Trofeo Zamora que se llevó un portero del Real Madrid se lo adjudicó Casillas en la temporada 2007-08. Por cierto, el único que ganó el guardameta a lo largo de su extensa carrera de blanco. Para encontrar el anterior tenemos que remontarnos a Paco Buyo en la temporada 1991-92. En los últimos treinta años sólo en dos ocasiones hemos contado con el cancerbero menos goleado de la Liga

Este año Thibout Courtois lo tiene en la mano. Y es que ha sido uno de los destacados de este Real Madrid. Su temporada ha sido colosal, como la de Sergio Ramos y Varane. Los tres han blindado la portería del equipo que se ha quedado en diecinueve ocasiones sin recibir gol, 18 con Courtois y 1 con Areola. Al excelente rendimiento de Ramos en defensa hay que sumar su extraordinaria aportación ofensiva, y es que el capitán ha sido el segundo máximo realizador del equipo con 10 tantos, sólo por detrás de Karim Benzema. El francés, figura indiscutible del Real Madrid esta temporada, nos ha ganado a todos los aficionados con su extraordinario fútbol. El centro del campo ha brillado con Casemiro, Modric y Kroos, sí. Pero Courtois, Varane, Ramos y Benzema han sido los pilares fundamentales de este equipo. Y, por supuesto, Zinedine Zidane en el banquillo. De Zidane escribiré con más calma mañana, pero es justo destacar su gran manejo del vestuario y su capacidad para sacar provecho de la plantilla. Resulta curioso el dato de que 21 futbolistas de la plantilla hayan conseguido marcar gol esta temporada. Sólo Militao, Brahim y Odriozola, al margen de los porteros, se han quedado sin ver puerta en Liga. Los demás han aportado todos su granito de arena. Hasta Marco Asensio, que nada más pisar el césped por primera vez tras su larguísima recuperación la enchufó con un golazo. 

La pretemporada del verano de 2019 sembró dudas, para qué lo vamos a negar. Veníamos de hacer una nefasta campaña 2018-19 y aquel amistoso del 7-3 desató la histeria. Los empates frente a Valladolid y Villarreal de las jornadas 2 y 3 nos hicieron tragar saliva pero en realidad el equipo fue cogiendo el ritmo de la competición pese a que los refuerzos no terminaron de cuajar. No ha sido la temporada de Hazard por culpa de las lesiones y tampoco Jovic ha dado lo que se esperaba de él. En su lugar ha sido la vieja guardia la que ha respondido. Los que ya estaban. Varane, Ramos, Casemiro, Modric, Kroos, Benzema... Todos ellos han dado lo mejor de sí mismos para que, con la colaboración del resto de componentes de la plantilla, se consiguiera la regularidad necesaria para ganar una Liga. Lo sorprendente es que los tropiezos y las derrotas llegaron la mayoría de las veces en lugares y frente a rivales inesperados, casi siempre de la zona media-baja de la tabla. Perdimos con el Mallorca, empatamos con el Celta de Vigo en el Bernabéu, caímos con el Levante y con el Betis... Especialmente dura fue la derrota en el Villamarín justo antes del parón. Veníamos de arrebatarle el liderato al Barcelona tras ganar 2-0 en el 'clásico' y ese día frente al Betis se jugó rematadamente mal, se perdió y quedamos relegados a la segunda posición. Después vino lo que vino y los tres meses de parón forzoso. A la vuelta, el equipo lo bordó. El Real Madrid ha sido sin discusión el mejor equipo tras el regreso a los terrenos de juego y los 10 triunfos en 10 partidos nos han dado una Liga más que merecida. Los resultados frente a los equipos punteros de la clasificación han sido muy buenos a lo largo de toda la campaña. Ganamos en casa a Barcelona y Atlético y empatamos en el Camp Nou y en el Wanda. Ganamos los dos partidos al Sevilla, al Getafe, a la Real Sociedad... 

La Liga de la temporada 2019-20 ya es Historia. La del parón de tres meses, la de la extraordinaria racha de 10 victorias tras la vuelta a los terrenos de juego, la que jugamos en el Estadio Alfredo Di Stéfano por las obras en el Santiago Bernabéu, la que se celebró sin acudir a la Cibeles ofreciendo todo un ejemplo de civismo ante las circunstancias actuales, la que terminó a mediados del mes de julio... La Liga 34 no la podremos olvidar, no... "Inolvidable", como titula hoy Marca en su portada. Mañana, siguiendo la tradición, toca volver al kiosco para comprar los periódicos y guardar los posters del Campeón de Liga. La colección sigue creciendo con el paso de los años.

jueves, 16 de julio de 2020

EL REAL MADRID, CAMPEÓN DE LIGA 2019-20

El equipo de Zinedine Zidane consigue la Liga número 34 del Club blanco

Campeones de Liga. El Real Madrid se adjudica el título de Liga de la temporada 2019-20 tras su victoria de esta noche frente al Villarreal por 2-1 en el Estadio Alfredo Di Stéfano. A falta de una jornada para la conclusión del campeonato los blancos, que dependían de sí mismos, no han dejado escapar la oportunidad de dar carpetazo a la Liga. El Barcelona, segundo clasificado, ha perdido en el Nou Camp, lo que también hubiese bastado para cantar el alirón. Enorme alegría para el Club blanco y para todos sus aficionados en una temporada tan extraña por los acontecimientos sanitarios que padecemos. Diez victorias en diez partidos desde que se regresó del parón, treinta puntos que han sido suficientes para el equipo de Zinedine Zidane.

Ante un rival de la talla del Villarreal los blancos no han querido especular y han saltado al terreno de juego con las mismas credenciales de estas últimas jornadas. Muy buena primera parte del Real Madrid que se ha mostrado sólido, ha tratado de controlar y manejar la pelota y ha buscado la portería desde el inicio. Carvajal, de vaselina, y Benzema dispusieron de las primeras ocasiones para el cuadro local mientras desde Barcelona llegaban noticias sorprendentes. Osasuna se ponía 0-1 lo que facilitaba mucho más el camino a los madridistas. En el minuto 29 un balón robado por Casemiro originó la jugada del primer gol del encuentro. Modric fue el encargado de realizar la asistencia para que Benzema, con acierto, batiese por bajo al guardameta Asenjo. Con ese gol a su favor se llegó al descanso. De mantenerse los marcadores como estaban el Real Madrid ya era Campeón

Pero quedaban los segundos cuarenta y cinco minutos. El cuadro blanco siguió insistiendo con calma y seguridad, sin pasar apuros. Zidane realizó cambios para refrescar las bandas dando entrada a Asensio y Vinicius Júnior. Hazard, uno de los damnificados, dejó detalles sobre todo en el primer periodo. En el minuto 78 un penalti decretado por el colegiado Hernández Hernández ofrecía la posibilidad de cerrar la contienda. Entre Sergio Ramos y Benzema trataron de complicarse la vida a la hora de transformar un lanzamiento que hubo que repetir. Al segundo intento se dejaron de cosas raras y el francés ejecutó desde los once metros con un disparo raso que entró a la izquierda de la portería rival. Era el 2-0 y la Liga estaba todavía más cerca. Kroos pudo dar la puntilla casi de inmediato pero el esférico se estrelló en el larguero. Sin embargo, apenas cinco minutos después del gol, el Villarreal recortaba diferencias con el 2-1 al cabecear a la red Iborra un centro que le llegaba desde la derecha. Los minutos finales fueron de bastante agobio con un Villarreal que había ido de menos a más y que tuvo cerca el empate con una triple ocasión en una misma jugada. Courtois se lució con dos soberbias intervenciones y a la tercera Iborra echaba el balón fuera. El VAR anuló un gol de Asensio tras acción espectacular de Vinicius, así que se mantuvo el 2-1 en el electrónico. En el Camp Nou el Barcelona, que había empatado en el segundo tiempo, encajaba en el descuento el 1-2 de un Osasuna que estaba con diez sobre el césped. Estaba ya todo decidido. La jornada 37 finalizaba con nuevo Campeón de Liga: El Real Madrid.

Al término del encuentro han llegado las felicitaciones y celebraciones. Este año, por motivos obvios, no habrá grandes fastos y no se acudirá a Cibeles, tal y como había solicitado el propio Club a sus aficionados en previsión de que se ganara la Liga. En un Alfredo Di Stéfano vacío y sin público los jugadores han festejado el título y han recibido el trofeo de Campeones de manos del director de relaciones institucionales de la Federación, Antonio Gómez-Reino. Detalle de agradecer para evitar la fea costumbre que se ha dado numerosas veces de entregar el cetro al comienzo de la siguiente temporada, algo absurdo y fuera de lugar. El capitán Sergio Ramos recibió el trofeo de esta campaña y los jugadores han podido hacerse la foto de familia y los retratos individuales con el título recién conquistado. El presidente Florentino Pérez también ha querido unirse a los jugadores y al cuerpo técnico para la ocasión y ha estado acompañado por la presidenta de la Comunidad de Madrid y por el alcalde. Antes de la ronda de selfies los futbolistas mantearon a su entrenador Zinedine Zidane ofreciendo una bonita estampa que seguramente ilustrará mañana alguna que otra portada de la prensa. Los protagonistas también han comenzado a atender las preguntas de los medios de comunicación para trasladar sus impresiones radiantes de felicidad. Son los Campeones de Liga. La número 34 del Club. Desde 'Historias del Real Madrid' quiero enviar mi más sincera felicitación a jugadores, técnicos, empleados y directivos por esta nueva conquista.

Atravesamos tiempos difíciles y si este triunfo del Real Madrid sirve para sacar una sonrisa o dar una pequeña alegría a cualquiera de nosotros, bienvenido sea. Ahora nos toca celebrar a los aficionados, pero con mucha moderación y con todas las precauciones del mundo. Sobre todo, evitar aglomeraciones y festejar en casa. Y pensar en quienes ya no están con nosotros, en todos los que se han quedado por el camino a lo largo de estos difíciles últimos meses. Un sentido recuerdo para todos ellos, de corazón.

REAL MADRID: Courtois, Carvajal (Lucas Vázquez, 84'), Varane, Sergio Ramos, Mendy, Modric (Isco, 85'), Casemiro, Kroos (Fede Valverde, 85'), Rodrygo (Vinicius Júnior, 62'), Benzema y Hazard (Asensio, 62').

VILLARREAL: Asenjo, Rubén Peña (Javier Ontiveros, 45'), Mario Gaspar, Chacla, Torres, Quintanilla, Chukwueze (Bruno Soriano, 45'), Morlanes (Santi Cazorla, 63'), André-Frank Zambo (Manu Trigueros, 82'), Moi Gómez (Vicente Iborra, 63') y Gerard Moreno.

GOLES
1-0 min. 29 Benzema
2-0 min. 77 Benzema (penalti)
2-1 min.  83 Vicente Iborra

20 AÑOS DE LA LLEGADA DE FLORENTINO PÉREZ

Venció a Lorenzo Sanz en las elecciones a la presidencia del año 2000

El domingo 16 de julio del 2000, tal día como hoy de hace 20 años, Florentino Pérez vencía en las elecciones del Real Madrid convirtiéndose en nuevo presidente del Club. Pérez se imponía al hombre que había dirigido a la entidad durante los anteriores cinco años y que había devuelto al madridismo la alegría de las Copas de Europa. No hacía todavía ni un par de meses del éxito de la Champions League 1999-00 en París. Seguramente Lorenzo Sanz acudió a esos comicios pensando que La Séptima y la recién conquistada Octava serían aval suficiente para la reelección. Sin embargo, saltó la sorpresa y las urnas dejaron a un nuevo presidente al frente de la nave blanca. A la segunda fue la vencida para el nuevo máximo mandatario.

Lorenzo Sanz, acompañado de la totalidad de los miembros de su Junta Directiva, compareció ante los medios de comunicación el 29 de mayo de 2000 para ofrecer una rueda de prensa en la que informó de su intención de convocar elecciones para el mes de julio. La propuesta tenía que ser refrendada por los socios en una Asamblea Extraordinaria del Club que se celebraría a mediados del siguiente mes. Esa Asamblea se celebró el 15 de junio y en ella se aprobó la convocatoria de elecciones anticipadas a la presidencia y junta directiva del Real Madrid. Ante 931 socios compromisarios y con un solo punto en el Orden del Día el presidente Lorenzo Sanz desgranó las razones por las que proponía el adelanto electoral. En teoría la fecha elegida era la más adecuada puesto que al no haber competiciones en juego no se interfería en el trabajo habitual de la entidad. Con 801 votos a favor, 96 en contra y 14 abstenciones la propuesta de Sanz fue respaldada. A continuación Lorenzo Sanz presentó su dimisión para poder presentarse a la reelección y se dio paso a la creación de una junta gestora y al día siguiente, 16 de junio, se efectuó el sorteo para elegir a los miembros de la Junta Electoral. Tras un periodo de 15 días para la presentación de candidaturas y su posterior examen fueron dos las planchas oficializadas por la Junta Electoral, la de Lorenzo Sanz y la de Florentino Pérez, que ya se había presentado a las elecciones de 1995 en las que compitió con Ramón Mendoza y Santiago Gómez Pintado. Ambas cumplieron con los requisitos a cumplir como el de la presentación de un aval con el 15% del presupuesto de la campaña anterior, tal y como regulaba la Ley del Deporte.

A lo largo de la campaña electoral se tocaron todo tipo de temas relacionados con el Club pero el tema estrella terminó siendo el de la promesa de Florentino Pérez de que si salía elegido como nuevo presidente Luis Figo sería nuevo jugador del Real Madrid. La situación de la tesorería y la gestión económica eran los asuntos más importantes, pero para el recuerdo de aquellas elecciones de hace dos décadas quedó el fichaje de Figo, jugador estrella del Barcelona y futbolista del momento. Pérez llegó a asegurar que de no jugar Figo en el Madrid pagaría la cuota de los socios. En otras palabras, tenía al jugador atado y bien atado para vestir la camiseta blanca. Seguramente Figo y su entorno pensaban que el candidato tenía muy pocas posibilidades frente a Lorenzo Sanz y sus éxitos deportivos, pero en realidad la posibilidad de que el luso aterrizara en el Santiago Bernabéu le estaba abriendo las puertas del Club de par en par a Florentino. Respaldado por una imagen de empresario de éxito que transmitía seriedad y con unos planteamientos basados en el rigor económico ofrecía un soplo de aire nuevo que convenció al electorado. Aunque, insisto, lo de Luis Figo también tuvo muchísimo que ver.

El 16 de julio del 2000 fue el día decisivo en el Pabellón Multiusos de la Ciudad Deportiva. Un día antes ya habían llegado los votos por correo. Venció el aspirante. Florentino Pérez ganó las elecciones al recibir 16.469 papeletas mientras que Lorenzo Sanz recogía 13.302. Al día siguiente, lunes 17 de julio de 2000, Pérez era investido como nuevo Presidente del Real Madrid

"Dejé a Florentino un Madrid mejor que el que recogí", señaló Lorenzo Sanz tras las comicios en una entrevista publicada por el diario As. Realmente el salto de calidad que había dado el Real Madrid en lo deportivo con el ya ex presidente había sido más que evidente. Con jugadores de muchísima calidad el equipo blanco había pasado a disputar de lleno las competiciones continentales y se había llevado dos Champions en tres años. Sanz en ese aspecto tenía razón, había dejado un equipo ganador que Florentino Pérez se encargaría de retocar a su manera. Con el nuevo dirigente la parcela deportiva iba a entrar en otra nueva dimensión con una política de fichajes que traería a los mejores jugadores del mundo al Bernabéu. El primero de ellos fue el de Luis Figo, cumpliendo así la promesa electoral que había hecho. En su primera entrevista para la revista oficial del Club el presidente analizaba las razones por las que había contado con el respaldo de los socios. "Yo creo que he conectado con el sentir mayoritario de los socios que demandaban otra forma de gobernar el Real Madrid. La transparencia y la profesionalidad que yo me he comprometido en traer al Club eran dos condiciones que demandaban los socios, era en definitiva nuevas maneras de actuación", aseguraba Florentino Pérez.

sábado, 11 de julio de 2020

10 AÑOS DEL MUNDIAL DE ESPAÑA

Aniversario de la conquista de la Copa del Mundo en Sudáfrica 2010

11 de julio de 2010. Una de esas fechas que recordaremos siempre los aficionados al fútbol en España. Todos recordamos dónde, cómo y con quién estábamos el domingo 11 de julio de 2010. Hoy se cumplen 10 años de la conquista del Mundial por parte de la Selección Española de Fútbol en Sudáfrica, el mayor logro hasta la fecha del combinado nacional y algo que quién sabe si podrá volver a repetirse. Fue la cima del periodo de mayores éxitos que ha conocido nuestra Selección, que encadenó entre 2008 y 2012 Eurocopa-Mundial-Eurocopa, algo que no había hecho nadie. 

Era la primera vez que se celebraba un Mundial en África. La tierra de Nelson Mandela ya había acogido la Copa Confederaciones de 2009, un año antes, e hizo un gran esfuerzo para organizar un evento de las dimensiones que requiere una Copa del Mundo. Diez estadios y 64 partidos para conocer el nombre del Campeón en una edición inolvidable para España, donde siempre se recordarán con especial satisfacción los días de aquel verano de 2010 en el que la Selección llegó a lo más alto del planeta fútbol. Fue la edición del 'Waka-waka' de Shakira, de los críos haciendo la tradicional colección de cromos de Panini, del balón Jabulani, del famoso pulpo Paul y sus certeras predicciones, de la modelo aquella que se hizo famosa por colocarse el móvil donde se lo colocaba, del ruido de las vuvuzelas a lo largo de todo el campeonato, de los comentarios de José Antonio Camacho por televisión y su famoso grito del 'Iniesta de mi vida' con el que celebró el gol del triunfo del equipo dirigido por su ex compañero Vicente Del Bosque...

Antecedentes

Sinceramente lo de ver ganar un Mundial a España era algo que no entraba en mis planes, para qué nos vamos a engañar. Era algo parecido a lo que me había sucedido en su momento con las Copas de Europa del Real Madrid. De tantos palos que se había llevado el equipo creía que era imposible ganarlas... Hasta que llegó La Séptima en 1998. Con el Mundial me había pasado algo parecido a causa de todas las desgracias que habían rodeado a la Selección a lo largo de la Historia en las grandes citas. La famosa 'maldición de cuartos'. Después de tantas y tantas decepciones parecía algo improbable. No voy a decir imposible, pero sí improbable. De ahí el titular del diario Marca del 12 de julio de 2010. "¡Que sí, que somos Campeones!", recalcaba el diario madrileño como si se estuviera dirigiendo a un público incrédulo. Y es que razones habíamos tenido para recelar. La trayectoria de España en los Mundiales, desde luego, no era para tirar cohetes y siempre se recordaban los clásicos fracasos...  

España no estuvo presente en el primer Mundial de Uruguay, en 1930. En el de Italia de 1934 quedamos apeados en cuartos por los anfitriones en un partido de desempate tras firmar tablas 1-1 en el primero y caer 1-0 en el segundo con bastante polémica por el arbitraje. El Mundial de 1938 se celebró en plena Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial hizo que no se pudieron disputar las citas de 1942 y 1946. El siguiente Mundial fue el de Brasil 1950, donde España disfrutó de capítulos como la victoria frente a Inglaterra con el famoso gol de Zarra. La Selección entró en la Fase Final en la que acabó cuarta, la mejor posición en una cita mundial durante más de medio siglo. Después faltaríamos a los Mundiales de Suiza 1954 y Suecia 1958. En el de Chile 1962 nuestro equipo nacional dijo adiós en la primera fase tras caer con Checoslovaquia y Brasil y lograr una única victoria sobre México. En el Mundial de Inglaterra 1966 la escuadra que dirigía José Villalonga volvió a quedar eliminada en primera ronda tras perder con Argentina y Alemania Federal. España sólo pudo ganar a Suiza con goles de los madridistas Sanchís y Amancio. De nuevo un par de ausencias en México 1970 y Alemania Federal 1974. Desde entonces, España no ha faltado a ningún Mundial, pero el rosario de decepciones fue un no parar. Para Argentina 1978 se clasificó como primera de grupo por delante de Rumanía y Yugoslavia, siendo muy recordado el episodio de la Batalla de Belgrado, con aquella botella impactando en la cabeza de Juanito. Ya en el Mundial, el equipo dirigido por Ladislao Kubala quedó apeado en la primera fase tras perder con Austria y empatar con Brasil el día que Cardeñosa falló el gol cantado por el que se le suele recordar. La victoria 1-0 frente a Suecia no impidió que se tuviese que hacer las maletas. Pero lo peor fue lo de cuatro años más tarde. En 1982 el Mundial se celebró en España y, pese a jugar en casa, el Mundial de Naranjito terminó siendo decepcionante. Clasificada directamente como país organizador, la Selección patinó en su estreno con un sorprendente 1-1 frente a Honduras, ganó a Yugoslavia y perdió frente a Irlanda del Norte. Bastó para pasar a la segunda ronda pero ahí una derrota frente a Alemania Federal y un empate frente a Inglaterra suponían el punto y final a un triste Mundial en el que se habían puesto demasiadas esperanzas. El Mundial de 1986 fue, quizás, uno de los que mejor sabor de boca dejó a los aficionados. Sin embargo, la 'maldición de cuartos' se hizo presente el día que tocó jugarse el pase a semifinales frente a Bélgica. El fallo de Eloy dejó fuera a los de Miguel Muñoz. En Italia 90, lo recordaba hace unos pocos días, la polémica rodeó al equipo de Luis Suárez desde el primer día y la eliminación, injusta, llegó en octavos frente a Yugoslavia con aquel lanzamiento de falta de Stojkovic. En Estados Unidos 1994 nos quedamos de nuevo en cuartos de final con Julio Salinas fallando aquel claro mano a mano frente al portero. De Francia 1998 mejor no hablar... Batacazo incomprensible ante Nigeria con gol en propia puerta de Zubizarreta, empate sin goles ante Paraguay y goleada inútil ante Bulgaria que nos dejaba fuera en la primera fase. En Corea-Japón 2002 parecía que podíamos llegar lejos pero un atraco arbitral nos dejó, para variar, en cuartos de final. En Alemania 2006, pese al gran equipo que había, la decepción volvió a ser patente al dar un paso atrás y caer en octavos frente a Francia, que luego fue subcampeona con un estelar Zinedine Zidane al que muchos daban por jubilado.

La mano inocente del niño aquel que nos dejó fuera en 1954, Cardeñosa, España 82, Eloy, la cabeza de Míchel, el tabique de Luis Enrique, Julio Salinas, Iván Campo y Zubizarreta, el árbitro egipcio aquel... Si es que nos había pasado de todo. Con semejante historial en los Mundiales es lógico que España siempre afrontara estas citas con ciertas reticencias. De cara a la galería todo era optimismo y buenos propósitos, sí. De hecho siempre hemos contado con grandes jugadores y grandes equipos. Pero en el fondo todos sabíamos que acabaría pasando algo. De ahí lo de la 'maldición de cuartos' y aquella leyenda de que la Selección nunca había ganado nada, algo que se escuchaba mucho en su momento y que, en realidad, no era cierto. España, que había logrado una Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920 cuando aquello era una especie de Mundial de la época, se hizo con la Eurocopa de 1964. En 1984 volvimos a rozar el éxito siendo subcampeones de la Eurocopa de Francia y en 1992 la Selección Olímpica de Vicente Miera había ganado el Oro en Barcelona. Los olímpicos también ganaron la Plata en Sidney 2000 confirmando el poderío de nuestro país en las categorías inferiores, donde se han ganado varios europeos... Y el Mundial Sub-20 de Nigeria de 1999. Es decir, que sí, que España podía ganar. De hecho ganaba. Pero sí que es cierto que hacía falta un triunfo gordo. Un triunfo potente de la Absoluta que cambiara la percepción que teníamos de nosotros mismos. Un título que poder celebrar, algo más importante que ganar 12-1 a Malta o golear a Dinamarca en Querétaro. Ese triunfo llegó en la Eurocopa 2008.

La Eurocopa de Austria y Suiza resultó ser el inicio de un ciclo increíble para la Selección. Luis Aragonés formó un equipo joven y de muchísima calidad que acabaría dando una grandísima alegría para el fútbol español. Superó la primera fase como primera de su grupo por delante de Rusia, Suecia y Grecia con tres victorias en tres partidos. A continuación superó los dichosos 'cuartos de final' frente a un rival de la entidad de Italia y a penaltis, con todo lo que mentalmente eso suponía. En semifinales se venció a Rusia con un 0-3 clasificándose para una Final en la que tocó enfrentarse a la temida Alemania. Ya se sabe, aquello que decía Lineker de que el fútbol era un deporte que inventaron los ingleses, juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania... Bueno, pues no. En 2008 España venció a Alemania con gol de Torres y se llevó su segunda Eurocopa. Definitivamente España podía ganar y además contaba con un equipo joven que todavía podía dar guerra en el futuro más inmediato. ¿Por qué no pensar en el Mundial?

Sudáfrica 2010

El Mundial de Sudáfrica 2010 arrancó el 11 de junio y concluyó justo un mes más tarde, el 11 de julio, con la disputa del encuentro decisivo. Para un país como España, en el que el fútbol es clarísimamente el 'deporte rey', el Mundial de 2010 supuso todo un acontecimiento. Y aunque, como acabamos de explicar, los antecedentes no eran nada halagüeños, teníamos muy reciente el éxito de la Euro 2008. En otras palabras, había bastante optimismo de cara a una cita que despertó muchísima expectación.

Luis Aragonés ya no era seleccionador y el nuevo técnico era Vicente Del Bosque. El salmantino ya había mostrado sus credenciales como entrenador ganando 2 Champions League, 1 Intercontinental, 1 Supercopa de Europa, 2 Ligas y 1 Supercopa con el Real Madrid. Aunque su etapa en el Besiktas turco no fue tan fructífera el técnico parecía el candidato idóneo para sustituir a Aragonés. Hombre con fama de tranquilo y poco amigo de las polémicas, Del Bosque era un buen entrenador con amplia experiencia en el fútbol de categorías inferiores y con 'mano izquierda' para llevar sin problemas vestuarios repletos de estrellas. Con un buen equipo a su disposición podía hacer cosas importantes y, desde luego, contaba con él. Heredó un equipo Campeón de Europa en su plenitud. En la Copa Confederaciones de 2009 quedó tercero tras superar sin problemas la fase de grupos pero caer frente a Estados Unidos en semifinales. En el encuentro por el tercer y cuarto puesto se ganó a Sudáfrica. En cuanto a la fase de clasificación para el Mundial las cosas fueron sobre ruedas. España hizo pleno absoluto con 10 victorias en 10 partidos, es decir, 30 puntos de 30.

España concurrió a la cita con una Selección de 23 futbolistas compuesta por: Iker Casillas, Víctor Valdés y Pepe Reina como porteros. Raúl Albiol, Gerard Piqué, Carlos Marchena, Carles Puyol, Joan Capdevilla, Sergio Ramos y Álvaro Arbeloa como defensas. Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Cesc Fábregas, Xabi Alonso, Sergio Busquets, Javi Martínez y David Silva como centrocampistas. Y en la delantera estaban David Villa, Fernando Torres, Juan Mata, Pedro Rodríguez, Fernando Llorente y Jesús Navas. Básicamente era el mismo equipo que ganó la Eurocopa 2008 con algunos retoques. No estaban Palop, Fernando Navarro, Juanito, Senna, Cazorla, Rubén De la Red, Sergio García y Guiza. Las novedades eran Piqué, Valdés, Mata, Busquets, Pedro, Fernando Llorente, Javi Martínez y Jesús Navas. La columna vertebral, en cualquier caso, era la misma de 2008, con futbolistas como Casillas, Sergio Ramos, Puyol, Xabi Alonso, Xavi Hernández, Iniesta, Silva, Torres o Villa. Vicente Del Bosque heredó un bloque ganador, Campeón de Europa, y lo hizo Campeón del Mundo.

Se trataba de un grandísimo equipo mucho más técnico que otros conjuntos más físicos y raciales con los que había contado España a lo largo de su Historia. Se había impuesto la percepción de que España era un equipo que había hecho del toque su seña de identidad con Luis Aragonés. El 'Sabio de Hortaleza' había demostrado que con ese estilo de juego la Selección podía llegar lejos y la Eurocopa de 2008 confirmó que el 'tiquitaca' se había impuesto a la 'furia'. Se jugaba así porque había muy buenos futbolistas para jugar de esa forma. Del Bosque recogió la fórmula y, con algunos retoques, la siguió desarrollando. En cualquier caso, el aura del 'tiki-taka' como sinónimo de fútbol espectáculo se magnificó bastante en su momento. Al margen del juego de toque y de posesión hay que constatar que el equipo que ganó el Mundial de 2010 jugaba muy bien, cierto, pero también era un bloque muy sólido que sacaba gran rendimiento a una capacidad ofensiva no tan letal como pueda parecer. De hecho, como vamos a repasar ahora, la mayoría de los resultados que cosechó España en Sudáfrica salieron adelante por la mínima. De los seis triunfos que obtuvo España sólo en uno se ganó 2-0. El resto fue un 1-2 y cuatro triunfos por 1-0. Concretamente, España superó todos sus encuentros a partir de los octavos de final por 1-0. Nada de goleadas para volverse locos, lo que demuestra, mal que les pese a algunos, que no encajar goles es una suerte vital en el fútbol. España sólo recibió 2 goles en contra, con un Iker Casillas en plenitud en la portería pese a empezar a encontrarse por aquel entonces un poco cuestionado, y marcó 8 goles en la competición. Esos números bastaron para levantar el trofeo de la FIFA.

El camino de la fase final arrancó con España encuadrada en el Grupo H con Suiza, Honduras y Chile. El primer partido lo disputó frente a Suiza el 16 de junio y el resultado fue de... 0-1 para Suiza. Se jugó bien pero se perdió. Menudo comienzo. Los medios se encargaron de hacer correr el dato de que nadie había ganado el Mundial tras perder su primer partido. Los viejos fantasmas de siempre. De todas formas la situación podía enderezarse perfectamente y así se hizo. El 21 de junio, en el segundo encuentro, España superó 2-0 a Honduras con doblete de Villa y la confianza regresó a las filas del combinado español. El tercer partido concluyó con victoria 1-2 sobre Chile. España, pese a la primera derrota, enderezó el rumbo y concluyó como primera de grupo. Los octavos de final nos pusieron a Portugal en el camino pero el equipo de Cristiano Ronaldo cayó por la mínima 1-0 con gol de Villa. Parecía que el equipo iba de menos a más y que ya se encontraba en su mejor nivel. Importante la aportación de Llorente ese día, saliendo al campo por Torres. El siguiente rival, en cuartos de final, fue Paraguay, a la que también se ganó por la mínima 1-0 con gol, de nuevo, de Villa. Casillas fue la gran estrella ese día parando un penalti a Cardozo. Xabi Alonso también dispuso de otro lanzamiento desde los once metros pero después de convertirlo el árbitro ordenó su repetición y a la segunda falló. Después llegaría el gol de Villa, con emoción, tras dar la pelota tres veces en la madera antes de entrar. Pero entró, entró... España superaba los cuartos. "Toda la vida soñando con un día así", titulaba Marca en su portada al día siguiente. La Selección estaba en semifinales, donde tocó partidazo frente a Alemania, que venía de golear a Argentina. Se repetía el duelo de la Final de la Eurocopa de un par de años atrás, pero afortunadamente no hubo revancha de los germanos. Victoria española por 1-0 con gol de Puyol en la primera semifinal de un Mundial que afrontaba nuestro país. Saque de esquina desde la izquierda del ataque español y el defensa saltó para conectar el testarazo con el que superaba a Neuer. Un gol a la vieja usanza, como en los tiempos de la 'Furia', para dejar la gloria un poquito más cerca. Épico. Histórico. Fue un partido espectacular. España estaba en la Final. El rival sería Países Bajos.

El combinado entrenado por Bert van Marwijk contaba con una gran selección en la que estaban presentes varios viejos conocidos además de Rafael van der Vaart, jugador del Real Madrid hasta ese mismo verano. Klaas-Jan Huntelaar, Arjen Robben y Wesley Sneijder también habían vestido la camiseta blanca y entre sus compañeros había más futbolistas con pasado en la Liga española. Sneijder, por cierto, acababa de ganar la Champions con el Inter frente al Bayern de Robben. Los de Países Bajos se plantaron en el encuentro por el título tras realizar un buen torneo. Superaron la primera ronda como primeros de grupo con tres victorias en tres partidos tras ganar a Dinamarca 2-0, a Japón 1-0 y a Camerún 1-2. En octavos de final los holandeses vencieron 2-1 a Eslovaquia y en cuartos de final se cargaron a toda una favorita como Brasil remontando un gol de Robinho gracias al doblete de Sneijder. En semifinales se impusieron a Uruguay 2-3 adjudicándose el billete para volver a intentar ganar la Copa del Mundo tras las experiencias fallidas de las finales de 1974 y 1978. ¿A la tercera iría la vencida para ellos?

La Final

Domingo 11 de julio de 2010. Países Bajos actuó de local y España de visitante luciendo la segunda equipación color azul marino. Ante cerca de 85.000 espectadores el Estadio Soccer City de Johannesburgo acogió la Final del Mundial. El partido resultó ser tremendamente emocionante y España pudo haberse adelantado con un tremendo remate de cabeza de Sergio Ramos al saque de una falta, acomodando el cuerpo y girando el cuello, que el guardameta Stekelenburg rechazó de manera increíble y espectacular. Empezó bien el cuadro de Vicente Del Bosque, lo que obligó a su oponente a intentar llevar el choque a un partido más físico. Por supuesto la primera falta la cometieron los neerlandeses, que se emplearon con bastante contundencia y dureza. Como muestra quedó para el recuerdo la terrorífica patada que De Jong le propició a Xabi Alonso, en plan Kung Fu, dejándole los tacos en el pecho. Fue justo antes de alcanzarse la primera media hora de juego y Países Bajos tuvo que haberse quedado ahí mismo con diez por expulsión, pero el colegiado inglés Howard Webb le perdonó la roja a De Jong mostrándole sólo la amarilla. Robben fue uno de los jugadores más incisivos del cuadro holandés pero Capdevilla trató de mantenerle a raya. El ex madridista, de todas formas, llegó a disponer de las ocasiones más claras del equipo rival. Una de sus clásicas jugadas, el recorte hacia dentro y disparo ajustado al palo, obligó a Casillas a desviar a córner antes del descanso. En el minuto 61 llegó uno de los grandes momentos con la impresionante parada de Casillas a Robben. Espectacular pase de Sneijder que dejó a su compañero solo superando a la línea de defensa. Arjen corrió con el esférico bajo su control mientras Casillas le salía al paso y en el momento del disparo el guardameta tocó milagrosamente con el pie para desviar a córner y salvar un gol que parecía cantado. Robben, de rodillas, se llevaba las manos a la cabeza... Fueron dos las intervenciones prodigiosas de Casillas en la Final. La segunda llegaría en el minuto 82 y de nuevo frente a Robben. La emoción no podía ser mayor puesto que cualquier error, de un lado o de otro, podía decantar la balanza sin margen de respuesta ya para el otro equipo. España había tenido ocasiones como un disparo casi a bocajarro de Villa, un cabezazo de Puyol en un córner, otro de Sergio Ramos en otro saque de esquina... Pero nada. Se acabó el tiempo reglamentario con el 0-0 inicial, lo que llevaba el partido a la prórroga. En el minuto 108 una falta a Iniesta cerca del área significaba la segunda tarjeta amarilla para Heitinga y Países Bajos se quedaba con diez. Jesús Navas dispuso de una oportunidad en la que la pelota acabó en el lateral derecho, aunque por un efecto óptico algunos vieron gol. Pero no. El minuto para la Historia llegó en el 116, cuando muchos ya estábamos pensando en la posibilidad de tener que jugarse el título a penaltis. La jugada arrancó por banda derecha con Jesús Navas, que había salido en sustitución de Pedro. El sevillano corrió rodeado de rivales y cuando trataba de buscar un pase el balón pegó en un neerlandés antes de quedar en los dominios de Iniesta, que de tacón pasó a Cesc. Fábregas devolvió a Navas, que combinó con Fernando Torres. El delantero, en banda izquierda y lejos del área, divisó a Iniesta en la media luna y envió un pase que la defensa interceptó. Pero el rechace lo recogió Cesc, que acertó a devolver a Iniesta en posición correcta. El manchego, perseguido por Van der Vaart, efectuó un disparo cruzado y el derechazo, tras un ligero bote, acabó con el esférico en la red. ¡Gol de España! Locura en las gradas del público español, locura de los comentaristas que retransmitían el partido y locura en las casas de los aficionados gritando gol mientras en el césped de Johannesburgo jugadores, suplentes y todos los integrantes del banquillo corrían hasta el banderín de córner izquierdo para fundirse en una histórica piña. Tremendo, todo aquello fue tremendo... Quedaban unos minutillos que se hicieron eternos. Iker Casillas lloraba de la emoción. Dos minutos de descuento que terminaron siendo dos minutos y cuarenta y nueve segundos... Y el pitido final. Países Bajos 0 - España 1. ¡España, Campeona del Mundo!

El Presidente de la FIFA, Joseph Blatter, entregó el trofeo de la Copa del Mundo al capitán Iker Casillas. El portero besó el trofeo y lo elevó a los cielos entre el jolgorio y la alegría desatada de todos sus compañeros. Un momento realmente histórico. El sueño de todo profesional del fútbol y de todos los aficionados. Un momento único que unos pocos privilegiados pueden vivir. Momento para la eternidad, tanto para los jugadores como para los seguidores de la Selección. Abrazos y fotos para el recuerdo en el césped, en el vestuario y en los pasillos a la hora de atender a la prensa. Iker Casillas protagonizó otra de las imágenes icónicas de aquella cita cuando besó en directo a la reportera Sara Carbonero, con la que había iniciado una relación. Marca incluso publicó la captura en portada: "El beso de España". El Diario As también: "Casillas, mejor portero del Mundial, lo celebró a lo grande con Sara Carbonero". El rotativo ilustraba su primera página con la espectacular imagen de los jugadores y el preciado trofeo. "Campeones del Mundo. De España al cielo".

Fue un éxito rotundo. España se llevó el Premio FIFA Fair Play. Iker Casillas obtuvo el Guante de Oro al mejor portero. David Villa se llevó la Bota de Plata por detrás del alemán Thomas Muller. Los dos futbolistas anotaron 5 goles en el campeonato, al igual que Wesley Sneijder y Diego Forlán, pero en la clasificación final se contabilizaron también las asistencias y el menor número de minutos disputados, quedando el ariete español relegado a la segunda posición. El asturiano se llevó también el Balón de Bronce del torneo.

Celebraciones inolvidables

Las celebraciones fueron multitudinarias a lo largo de todo el país, de manera espontánea, con cientos de miles de personas reuniéndose en plazas y fuentes de toda España. Era la alegría incontrolable por haber sido testigos de un acontecimiento deportivo histórico. Al día siguiente, las portadas de todos los periódicos del mundo informaban de la gesta española. Números especiales, ediciones extraordinarias, separatas, suplementos, pósters a gran tamaño... Desde Don Balón a la revista Pronto. Todo el mundo se hizo eco de la gesta de España, que ocupó horas y horas de programación por televisión con resúmenes, entrevistas y todo tipo de análisis técnicos. Se emitieron en directo los actos de recepción a la Selección y, al igual que sucedió un par de años antes con la fiesta de la Eurocopa, el guardameta Pepe Reina volvió a ser el gran animador a modo de improvisado 'speaker' presentando uno por uno a todos sus compañeros. El merchandising en torno al equipo nacional se disparó. La Selección estaba de moda. Todo aquello es Historia. Un hito que quedará ahí. Diez años ya...

PAISES BAJOS: Maarten Stekelenburg, Van der Wiel, Heitinga, Mathijsen, Van Bronckhorst (Braafheid, 105'), De Jong (Van der Vaart, 99'), Van Bommel, Robben, Dirk Kuyt (Elia, 71'), Wesley Sneijder y Robin van Persie.

ESPAÑA: Iker Casillas, Sergio Ramos, Piqué, Puyol, Capdevilla, Xabi Alonso (Cesc, 87'), Busquets, Xavi Hernández, Pedro (Jesús Navas, 60'), Iniesta y David Villa (Fernando Torres, 106').

GOL
0-1 min. 116 Andrés Iniesta

viernes, 3 de julio de 2020

ARRANCA LA COPA INTERCONTINENTAL DE 1960

60 años de la primera edición del enfrentamiento entre los campeones sudamericanos y los europeos

El 3 de julio de 1960, tal día como hoy de hace 60 años, el Estadio Centenario de Montevideo acogía el primer partido de una nueva competición, la Copa Intercontinental. Organizada por la UEFA y la CONMEBOL la Copa Intercontinental era un título que se disputaba en Final a ida y vuelta enfrentando a los campeones de Europa y Sudamérica. Puesto que las dos confederaciones pasaban por ser las más importantes en el ámbito del fútbol la competición pasó por ser un Mundial a nivel de clubes.

En su primera edición concurrió el Real Madrid como Campeón de Europa de 1960 tras haber vencido en la mítica Final de Glasgow al Eintracht de Francfort y el Club Atlético Peñarol como Campeón de la Copa Libertadores de América de 1960. Los uruguayos superaron al Club Olimpia de Paraguay semanas antes tras ganar 1-0 en su campo y firmar tablas 1-1 en el Puerto Sajonia de la ciudad de Asunción. Era la quinta vez consecutiva que el Real Madrid se había coronado como el mejor conjunto europeo. De haber nacido antes la Intercontinental seguramente el palmarés internacional del Club blanco sería más amplio ya que hubiese tenido más oportunidades de jugar en esa nueva competición con uno de los mejores equipos de su Historia.

Los equipos contendientes saltaron al terreno de juego luciendo en sus camisetas los escudos de sus respectivas confederaciones. De esa manera, tal y como se puede comprobar en las imágenes que han llegado hasta nuestros días, los madridistas llevaban el escudo de la UEFA, no el del Real Madrid. Actuaron como los representantes del fútbol europeo. La expectación generada por el duelo fue enorme, un acontecimiento futbolístico de primer orden y a nivel mundial. En la alineación inicial apareció Manolín Bueno como era habitual cuando no estaba disponible Gento, que se encontraba lesionado. Miguel Muñoz dispuso sobre el campo a Domínguez, Pachín, Santamaría, Marquitos, Zarraga, Vidal, Canario, Luis del Sol, Di Stéfano, Puskas y Bueno. La lluvia provoca que el encuentro se tenga que disputar sobre un césped encharcado, lo que no beneficia al espectáculo. Los futbolistas del Madrid concluyen el choque con sus camisetas embarradas, tal y como se puede apreciar en la portada del Boletín oficial del Club número 122. "El Real Madrid, luchando sobre una pista embarrada, que hacía imposible su juego medido y preciso, sostuvo durísima batalla frente al formidable conjunto del Peñarol uruguayo, acabando la contienda con un empate a cero que abre paso a nuestras más firmes y lógicas esperanzas de alcanzar el preciadísimo título". En la fotografía de esa primera página aparecen Luis del Sol, Bueno y Vidal. "La foto es de una elocuencia total, absoluta. Los rostros de Del Sol, Bueno y Vidal reflejan, mejor que las palabras, lo que fue el empeño. Así, cara a todas las adversidades, superando todas sus energías humanas, se entrega el Real Madrid a la lucha, y este es el precio de sus laureles", reza el texto que acompaña a la imagen. "Las fotos lo dicen todo", titulaban en páginas interiores con un reportaje gráfico en el que se ilustraba el carácter épico de aquel duelo.

El empate sin goles dejaba todo abierto de cara al partido de vuelta, que se disputaría en Madrid en septiembre, dos meses después. Pero eso es otra Historia que recordaremos dentro de un par de meses.

C. A. PEÑAROL: Luis Maidana, Pino, William Martínez, Walter Aguerre, Néstor Gonçalves, Salvador, Luis Cubilla, Carlos Linazza, Juan Hohberg, Alberto Spencer y Carlos Borges.

REAL MADRID: Rogelio Domínguez, Pachín, Santamaría, Marquitos, Zarraga, Vidal, Canario, Luis del Sol, Di Stéfano, Puskas y Manolín Bueno.