
Real Madrid: La Resurrection. Así titulaba la edición francesa de la revista ONZE un reportaje dedicado al Real Madrid allá por el mes de octubre de 1985. Y es que, hace treinta años, el Real Madrid atravesaba un buen momento de forma que hacía presagiar la llegada de tiempos aún mejores.
Líderes en Liga, afrontando la Copa de la UEFA, competición de la que era vigente campeón, con sabia nueva en los despachos de la directiva, nuevo patrocinador en la camiseta y nuevos jugadores en el vestuario. La llegada de Hugo Sánchez, Gordillo y Maceda le dieron un gran salto cualitativo al equipo y aquello se empezaba a notar. Junto a la vieja guardia de los veteranos del equipo y los jóvenes valores de la Quinta del Buitre, los recién llegados fueron un factor clave para que el equipo merengue volviese a ser un Campeón con autoridad.
Siempre me ha causado una gran admiración la naturalidad con la que algunos de los pesos pesados del vestuario asumieron que debían adoptar un papel secundario ante la llegada de los nuevos. Un papel secundario, pero igual de importante. Jugadores como Santillana siguieron siendo muy útiles en el equipo a modo de revulsivos. Juanito no puso impedimentos a la hora de retrasar su posición en el campo para dejar sitio en la punta de ataque a compañeros como Hugo Sánchez o Butragueño. El bien común del Real Madrid estaba por encima de todo. Y si, además, las cosas funcionaban, mejor que mejor.
El primer lustro de la década de los ochenta fue bastante duro. A los problemas económicos e institucionales se le sumaron los deportivos. Cinco años en los que se perdieron muchos títulos. El equipo llegaba a las finales, pero le faltaba rematar las faenas levantando los trofeos. La campaña 1982-83 fue, en ese sentido, metafórica a la hora de ilustrar lo que era el Real Madrid de la época. Cinco finales... Y las cinco perdidas.
Yo era muy pequeño y no recuerdo nada de aquello, pero supongo que tuvo que ser terriblemente frustrante para los seguidores del equipo blanco. Tuvieron que asistir a un lustro en el que una Copa del Rey fue casi lo único que logramos llevar a las vitrinas en cuanto a títulos oficiales se refiere. Mientras tanto, Real Sociedad y Athletic Club de Bilbao dominaban un campeonato doméstico que también ganó en 1985 el Barcelona.
La resurrección
Pero las cosas empezaron a cambiar, para bien, aquel mismo año 1985. Si bien es cierto que la temporada 1984-85 fue bastante irregular y ofreció muchos sobresaltos, no hay que olvidar que se saldó con dos éxitos deportivos. La Copa de la Liga y, sobre todo, la Copa de la UEFA 1984-85 supusieron un punto de inflexión que abría un periodo de ilusión que daría paso a una de las mejores etapas que ha vivido el Madrid en el plano deportivo.
La llegada a la presidencia de Ramón Mendoza en mayo de 1985 supuso la renovación de los órganos directivos del Club. Una renovación que también se llevó a cabo en el vestuario de la primera plantilla. Se tomaron medidas drásticas y hubo que decir adiós a varios futbolistas, algunos de los cuales dejaron profunda huella en el Real Madrid. Pero el Real Madrid necesitaba un nuevo impuslo... Cuando el equipo se presentó en el verano de 1985, ya flotaba en el ambiente la sensación de que con aquella plantilla se podían hacer grandes cosas.

Por aquella época yo era un niño. Y si algo tienen los niños es ilusión. Yo me ilusionaba viendo los goles de Hugo Sánchez, Valdano y compañía. Y eso que, por edad, no era consciente de la importancia de todo aquello después de años de sequía para el Club. Yo no entendía nada, absolutamente nada, de crisis, deudas económicas, ni nada por el estilo... Ahora, treinta años después, sí que soy capaz de analizar y valorar la importancia que tenía todo aquello para el Club en todas sus dimensiones: económica, institucional, deportiva... Pero, para mí, en aquellos instantes, lo único que importaba era el día a día. No había visto ganar al Madrid una Liga y tenía unas ganas terribles de que el Real Madrid ganara la Liga. Alguna vez ya he explicado aquí, en 'Historias del Real Madrid', que para mí, cuando era niño, la Liga era la competición más importante. La que se jugaba todas las semanas. Yo deseaba con todas mis ganas que el Madrid fuese Campeón de Liga.

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