
Recordaba ayer, 19 de mayo, los veinte años que se cumplían del partido frente al Mérida en el que Míchel se despedía del Santiago Bernabéu. De manera intencionada obviaba un dato importante. Y es que, en aquel encuentro, también decía adiós al público blanco otro de nuestros jugadores. Michael Laudrup.
Laudrup jugó su último partido oficial como madridista en aquella misma jornada de Liga. Míchel jugaría la semana siguiente en Zaragoza. Pero Laudrup no volvió a jugar más y frente al Mérida cerró su periplo como jugador blanco. No escribí ayer nada al respecto porque le quería dedicar una entrada a modo de homenaje.
Michael Laudrup ha sido uno de los jugadores que más ilusión me ha hecho ver con la camiseta del Real Madrid. Sin ninguna duda fue uno de los mejores jugadores de finales de los ochenta y principios de los noventa. Había dejado muestras de su enorme calidad desde que debutara con el Brøndby IF en la temporada 1982-83. Con 18 años ya era internacional con la Selección de Dinamarca y con 19 recaló en el potente Calcio italiano para jugar con Lazio y Juventus.

A mí me caía genial y le admiraba como jugador. Así que, cuando durante los últimos meses de la temporada 1993-94 se empezó a rumorear que el jugador podía recalar en el Real Madrid sentí una emoción tremenda. Aún recuerdo la enorme felicidad que me produjo verle de blanco el día de su presentación, el lunes 4 de julio de 1994. De verdad que fue uno de los fichajes que más ilusión me ha hecho.
Laudrup se convirtió en el buque insignia de un nuevo proyecto que lideró Jorge Valdano y que se puso en marcha aquel verano de 1994. Laudrup, Redondo, Quique Flores, Amavisca, Cañizares... Caras nuevas para un Real Madrid que deseaba reverdecer los laureles. Veníamos de una mala racha deportiva y los aficionados necesitábamos recobrar la confianza en el equipo.
Llegó tarde, la verdad. Laudrup llegó tarde. El danés aterrizó en el Santiago Bernabéu con treinta años recién cumplidos. Aun así, tuvimos la suerte de verle jugar con nosotros dos temporadas, las campañas 1994-95 y 1995-96.
Durante aquellos dos años el centrocampista nos dejó destellos de su enorme calidad. Siempre encontraba la manera de realizar el mejor envío a sus compañeros. Sus asistencias sin mirar eran marca de la casa. Asistía 'mirando a la grada', como se decía mucho por aquella época. Tenía una facilidad pasmosa para deshacerse en carrera de los rivales con regates rapidísimos. Sus fintas eran increíbles. Parecía que tenía magia en los pies. Laudrup tenía una técnica exquisita.
Y tenía gol. Era un centrocampista de ataque. Aunque destacaba principalmente por los pases y asistencias que daba a sus compañeros también tenía llegada a puerta. Con la calidad que atesoraba en sus botas era normal que también encontrase siempre la manera de llevar el balón a la red. ¡Hasta de cabeza! Como sucedió en un encuentro de Copa de la UEFA disputado en Portugal frente al Sporting de Lisboa.

Michael Laudrup nos dejó momentos inolvidables durante su estancia en el Real Madrid. Cuando el año pasado recordaba el vigésimo aniversario del 5-0 al Barcelona yo destacaba aquella jugada en la que Laudrup le robaba al balón a su ex compañero Bakero dentro del área para servírselo en bandeja a Zamorano en el tercer gol de aquella mágica noche. Comentaba entonces que aquello fue toda una metáfora. El Real Madrid iba a tomar el relevo del Barcelona como campeón de Liga 1994-95.
Durante la temporada 1995-96 las cosas no le fueron nada bien al equipo. Y, sin embargo, a título individual Laudrup rindió de cara al gol mejor que en su primera campaña. En la 1994-95 hizo cuatro goles en Liga y en la 1995-96 justo el doble, ocho. Recuerdo que en San Mamés realizó otra actuación soberbia en la que además anotó dos goles. También marcó un gol en el Vicente Calderón frente al Atlético, que a la postre sería Campeón de Liga y de Copa aquella temporada. El Madrid, sin embargo, en la peor campaña que le recuerdo al equipo, le ganó los dos partidos a los colchoneros. En el segundo, en la jornada 34, Laudrup firmó el 0-2. El 0-1 lo había marcado Soler.
La temporada, sin embargo, fue tan mala que a su término se llevó a cabo una profunda renovación en la plantilla, como recordaba ayer a la hora de explicar la marcha de Míchel. Varios jugadores terminaban contrato y Michael Laudrup era uno de ellos. A punto de cumplir los 32 años, no se le renovó. El 19 de mayo de 1996, en la cuadragésimo primera jornada de Liga frente al Mérida, Laudrup disputó su último encuentro con la camiseta del Real Madrid. Los dos 'Migueles', Míchel y él, se despedían de la parroquia blanca en aquel partido que concluyó 4-0 como recordaba ayer. En la grada hubo pancartas de despedida para ambos. Sin ninguna duda, y pese a que no estuvo mucho tiempo con nosotros, el jugador danés dejó un grato recuerdo entre los madridistas.

Tras dejar el Real Madrid el danés puso rumbo a Japón, destino que estuvo muy de moda durante la década de los noventa para los veteranos que terminaban su carrera profesional en un campeonato menos exigente pero muy atractivo desde el punto de vista económico. Laudrup jugó la temporada 1996-97 en el Vissel Kobe. Lo más curioso es que no se retiró allí. Regresó a Europa para disputar un último ejercicio con el Ajax de Ámsterdam. Fue en la temporada 1997-98. En el verano de 1998 lideró a la selección de Dinamarca en el Mundial de Francia, competición en la que los aficionados disfrutamos de los últimos partidos oficiales de su carrera. Dinamarca cayó en cuartos de final frente a Brasil, que sería subcampeona, y ante los cariocas Laudrup puso punto y final a su carrera deportiva.

Nunca olvidaré la satisfacción que sentí cuando en septiembre de 1994 pude colocar sobre la cabecera de mi cama el póster de la revista Real Madrid con el danés posando con su nueva equipación blanca de Kelme. ¡Qué bien le quedaba!
Grande dentro y fuera del campo¡¡ Se marchó del barça porque era el cuarto extranjero con la llegada de Romario, y muchas veces se quedaba fuera... Vino al Madrid para demostrar que aún tenía fútbol para rato y vaya si lo demostró¡¡ Jugador fundamental para equipos grandes que muchas veces ven cómo sus rivales les hacen el cerrojazo en el campo y se necesita que alguien visualice pases entre líneas y jugadas imposibles. Un sólo apunte, él fue quien decidió no continuar. Tomó la decisión antes de la eliminatoria de la Juventus en champions para no verse influenciado pasara lo que pasara.
ResponderEliminarMuchísimas gracias por el apunte!
EliminarCoincido con vosotros, el mejor futbolista que he visto jugar en el Madrid junto con Zidane.Era magnífico.
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