lunes, 17 de junio de 2019

25 AÑOS DEL MUNDIAL DE ESTADOS UNIDOS 1994

Se cumple un cuarto de siglo del comienzo de una cita mundialista muy entrañable para los nostálgicos del fútbol

El viernes 17 de junio de 1994, tal día como hoy de hace 25 años, arrancó el Mundial de Estados Unidos. Lo hizo con un encuentro inaugural que enfrentó a la vigente campeona Alemania y a Bolivia, unas horas antes de que en el mismo grupo España se midiese a Corea del Sur... Se iniciaba un mes de fútbol que dejó una huella tremenda con actuaciones emblemáticas, jugadores legendarios y todas las anécdotas y recuerdos que deja siempre un evento de esta envergadura.

Tengo la impresión de que aquel Mundial es uno de los más  valorados por los nostálgicos del fútbol 'retro'. Pero creo que, en realidad, se trata de un torneo que dejó una profunda huella entre los que lo disfrutamos en plenitud. Es decir, los que formamos la generación que vivió USA 94 siendo críos o adolescentes, porque a esas edades es cuando uno está realmente fascinado por el fútbol y más por una competición que no se juega cada año como las competiciones de clubes. Los Mundiales se juegan cada cuatro años y eso les otorga una singularidad especial que hace que se vivan con más intensidad. Por ejemplo, en mi caso, era mi cuarto Mundial pero el primero que pude disfrutar de verdad. El caso es que todos los que nos movemos en una determinada franja de edad recordamos la cita de 1994 como la más especial. Seguramente si preguntamos a quienes son más mayores que nosotros se remontarán a Mundiales previos y los más jóvenes mencionarán campeonatos como el de Francia 1998 o Corea-Japón 2002. Para algunos será Sudáfrica 2010 por motivos más que obvios. Pero para los que andamos entre la treintena y los cuarenta y tantos el Mundial de Estados Unidos siempre será el más especial.

En clave personal y madridista tengo que reflejar que la temporada 1993-94 había sido un desastre para el Real Madrid y que sufrí muchísimo con el fútbol aquel año. Sin embargo en el tramo final de la campaña, allá por los meses de marzo, abril y mayo, los aficionados blancos estábamos volviéndonos a ilusionar con las noticias de los nuevos fichajes que iban a llegar al Real Madrid aquel verano. El nuevo entrenador, Jorge Valdano, y los fichajes de jugadores como Laudrup, Redondo, Quique Sánchez Flores, Cañizares y compañía hacían presagiar buenos tiempos en el Real Madrid. Esa tremenda ilusión me hizo volver a emocionarme con el fútbol. Me sabía de memoria la guía que publicó Don Balón sobre USA 94 y disfruté como nunca con aquel Mundial que empezaba justo el día en el que me daban las vacaciones y aparcaba los libros con todas las asignaturas aprobadas con buena nota. Mejor, imposible. En Estados Unidos, además, vería en acción a jugadores del Real Madrid como Hierro, Luis Enrique o Alkorta, a los recién fichados Fernando Redondo y Santiago Cañizares, y a ex madridistas a los que recordaba con cariño como Hugo Sánchez, Ricardo Rocha y, sobre todo, mi admirado Gheorghe Hagi. 

Pero el de Estados Unidos fue un Mundial en el que hubo un montón de nombres propios: Romario, Bebeto, Baggio, Salenko... El último Mundial de Maradona y la celebración de su gol frente Grecia acercándose a la cámara de televisión, su posterior dopaje, la celebración de Bebeto acunando a un bebé, el estreno de las nuevas camillas motorizadas para retirar a los lesionados, la mascota Striker, el récord del camerunés Roger Milla marcando un gol a los 42 años, el golazo de Hagi a Colombia, las concentraciones de Bulgaria, el fútbol de Bergkamp, los goles de Klinsmann, los partidos a las tantas de la madrugada, el buen papel de los anfitriones pese a tratarse de un país sin tradición futbolística, las pintas de Alexi Lalas, la actuación de equipos como Rumanía o Suecia, las fotografías de los jugadores suecos en los cromos del álbum de Panini, las camisetas del guardameta mexicano Jorge Campos, los dorsales con nombres personalizados en las espaldas de los jugadores... ¿Por parte de España? Las broncas con Clemente y la guerra de medios que había alrededor de nuestra Selección, las perillas que lucieron varios de nuestros jugadores, los comentarios en TVE de José Ángel de la Casa, Míchel y José Luis Garci... Y, cómo no, el partido de cuartos frente a Italia, el gol fallado por Salinas y el inolvidable tabique de Luis Enrique sangrando tras el codazo de Tassotti. Imágenes que han quedado imborrables en nuestra memoria de un Mundial que recordamos con nostalgia y del que ahora se cumplen 25 años...

jueves, 6 de junio de 2019

EL FICHAJE DE FERNANDO REDONDO

Se cumplen 25 años de la presentación de Fernando Redondo como jugador del Real Madrid

El lunes 6 de junio de 1994, el mismo día que cumplía 25 años, Fernando Redondo Neri era presentado como nuevo jugador del Real Madrid. Aquel ha sido uno de los fichajes que más ilusión me han hecho de toda mi vida como madridista. Redondo era un futbolista extraordinario que me tuvo encandilado durante sus cuatro temporadas como jugador del Tenerife. Era un centrocampista de una jerarquía tremenda, algo colosal. Un auténtico líder a pesar de su juventud. En muy poco tiempo se convirtió en un referente y en una de las estrellas de la Liga española en el marco de una época en la que casi todos los clubes de Primera División tenían futbolistas de una calidad tremenda.

Sinceramente nunca entendí que pasara tanto tiempo en las islas y que alguno de los grandes no se hiciera con sus servicios. Sonó para el Real Madrid con anterioridad, aunque no fue hasta finales de la campaña 1993-94 cuando realmente empezó a escucharse con fuerza su nombre como posible fichaje madridista. El Real Madrid no atravesaba un buen momento. Era nuestro cuarto ejercicio consecutivo sin ganar la Liga, veníamos de haber perdido dos campeonatos precisamente en Tenerife (Redondo estuvo presente en el terrorífico partido con el que concluyó la Liga 1991-92) y la temporada 1993-94 había sido un desastre...

domingo, 2 de junio de 2019

ADIÓS A REYES

Reflexiones tras la muerte del ex jugador del Real Madrid

Han pasado ya unas cuantas horas desde que me enteré de la muerte de José Antonio Reyes pero sigo dolido. Impresiona saber que alguien al que has visto jugar al fútbol ha perdido la vida. Sólo tenía 35 años y ni siquiera estaba retirado, seguía en activo en las filas del Extremadura.

Cuando empecé a seguir el fútbol, en la temporada 1983-84, Laurie Cunningham jugaba en el Sporting de Gijón. No conservo ningún recuerdo suyo como futbolista del Real Madrid y, la verdad, tampoco de sus dos periodos de estancia en el Rayo Vallecano. Por lo tanto he de decir que José Antonio Reyes es el tercer futbolista que he podido ver jugar en el Real Madrid y que ha fallecido. Juan Gómez 'Juanito' y Peter Dubovsky son quienes completan el malogrado trío. No son los únicos madridistas que nos han dejado de forma prematura, ya lo sé. No me olvido de jugadores de la Sección de Baloncesto como Fernando Martín o Drazen Petrovic.

Siempre suelo comentar que todos los futbolistas que han vestido alguna vez la camiseta del Real Madrid tienen mi respeto, jugaran mucho o jugaran poco. Todos han contribuido de alguna manera a hacer grande al Club. De todos hay algún recuerdo, algún detalle, alguna anécdota, algún partido, algún gol... Algo. José Antonio Reyes sólo estuvo un año en el equipo merengue, pero también dejó huella. De él recordaremos siempre sus dos goles frente al Mallorca en la última jornada de la Liga 2006-07, los goles que contribuyeron de forma decisiva a que el Real Madrid fuese Campeón. Es cierto que no llegó a ser titular indiscutible durante toda la campaña, pero eso no quiere decir que no fuese un jugador importante dentro de la plantilla. Todo lo contrario. De hecho, con las cifras en la mano, su paso por el Club no estuvo nada mal. Disputó 38 partidos oficiales, de los cuales saltó al terreno de juego en el once titular en 19 ocasiones, es decir, en la mitad. Pero participó casi siempre y se debe tener en cuenta la dificultad que supone jugar en un equipo con el nuestro dada la calidad habitual de los componentes de una plantilla del Real Madrid.

José Antonio Reyes jugó y aportó durante aquella temporada que, además, dejó tan buen recuerdo entre los aficionados, la de la segunda Liga que ganó el italiano Fabio Capello con nosotros. La Liga de las remontadas, seguramente el campeonato más épico que hemos vivido en los últimos tiempos. Incluso en el último partido, jugándonos el título, hubo que darle la vuelta a un marcador adverso después de que el Mallorca se marchara al descanso ganando 0-1 en el Bernabéu mientras el Barcelona se imponía sin dificultades en casa del Nástic de Tarragona. En el segundo tiempo llegaría el delirio con el gol de Reyes, el tanto de Mahamadou Diarra, y la sentencia de nuevo con un nuevo gol de Reyes. El habilidoso extremo sevillano firmó una brillante actuación ese 17 de junio de 2007 y siempre le recordaremos por aquel partido. Siempre estará en nuestro recuerdo.

Desde 'Historias del Real Madrid' vuelvo a expresar mis condolencias a toda su familia, amigos y compañeros. Descanse en paz, José Antonio Reyes.

sábado, 1 de junio de 2019

MUERE EN ACCIDENTE JOSÉ ANTONIO REYES

El futbolista jugó en el Real Madrid durante la temporada 2006-07

José Antonio Reyes, futbolista del Extremadura que militó en el Real Madrid durante la temporada 2006-07, ha fallecido esta mañana en accidente de tráfico. El jugador, de 35 años, ha perdido la vida tras salirse de la calzada el vehículo en el que viajaba junto a otros dos acompañantes. El mundo del fútbol queda conmocionado ante tal triste noticia.

Nacido en la localidad sevillana de Utrera el 1 de septiembre de 1983, José Antonio Reyes Calderón se formó como futbolista en las categorías inferiores del Sevilla. Debutó con los hispalenses con sólo 16 años, en la temporada 1999-00, y pronto se convirtió en uno de los jugadores más importantes y con mayor porvenir. En la temporada 2003-04 fichó por el Arsenal, equipo con el que se convertiría en el primer español en ganar la Premier League. En la campaña 2006-07 recaló en el Real Madrid. Un año después, en el ejercicio 2007-08, fichó por el Atlético de Madrid. Jugó con el Benfica en la temporada 2008-09, cedido por el Atlético, y los colchoneros lo recuperaron en la 2009-10. En el mercado de invierno de la temporada 2011-12 regresó al Sevilla. Su segunda etapa con los sevillanos se prolongó hasta la temporada 2015-16, periodo en el que ganó 3 veces la Europa League. La temporada 2016-17 sería la última en la que jugaría en Primera División al vestir la camiseta del Espanyol. Su siguiente equipo, en Segunda División, sería el Córdoba, con el que jugó la segunda mitad de la temporada 2017-18. Tras un breve periodo en China el de Utrera regresó a España el pasado mes de enero para recalar en el Extremadura, equipo del que actualmente era jugador.

José Antonio Reyes fue Internacional con España llegando a vestir en 21 ocasiones la camiseta de la Selección Absoluta, con la que marcó 4 goles. Fue uno de los integrantes del combinado nacional que participó en el Mundial de Alemania, en 2006, a las órdenes de Luis Aragonés. 

Su paso por el Real Madrid se saldó con una sola temporada. Sin embargo, colaboró activamente en la consecución de la Liga 2006-07 y fue uno de los grandes protagonistas la noche de la remontada frente al Mallorca que le dio el título al equipo blanco. Dos goles anotó aquel 17 de junio de 2007. En total, Reyes disputó 38 partidos oficiales y marcó 7 goles con la camiseta merengue, dejando además un buen recuerdo entre los aficionados madridistas.

Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros. Descanse en paz, José Antonio Reyes.

FINAL DE LA CHAMPIONS LEAGUE 2019

Esta noche se cierra el reciente reinado del Real Madrid en la máxima competición continental

Este sábado 1 de junio de 2019 se disputa la Final de la Champions League en Madrid y la noticia para los madridistas es que, en esta ocasión, no estamos nosotros. Tottenham y Liverpool se juegan el preciado título y esta noche habrá nuevo Campeón de Europa por lo que se cerrará, de forma ya definitiva, una de las etapas más fructíferas del Real Madrid en esta competición. 

Después de tres años seguidos ganando la Copa de Europa y habiendo levantado el trofeo cuatro veces en cinco años es posible que más de uno se haya pensado que esto es lo normal y lo habitual. Han sido casi 1.100 días como vigentes campeones... Pero nada más lejos de la realidad. Que se lo pregunten a los aficionados que tuvieron que esperar 32 años para ver al Madrid ganarla de nuevo. Ganar la Champions es algo extremadamente difícil y precisamente por eso lo anormal es haber vivido una racha como la que protagonizó el equipo entre 2014 y 2018. 

Se trunca una pequeña 'tradición' para mí. Estos últimos años era habitual sentarme delante del ordenador unas horas de la Final para tratar de espantar los nervios y desear mucha suerte a nuestro equipo. Y lo cierto es que nos fue bien. Desde que inauguré este blog he vivido cuatro Finales de la Champions League y hemos tenido la gran suerte de que el Real Madrid las ha ganado todas. Cuatro de cuatro. Además tengo la suerte de haber visto las tres anteriores, La Séptima, La Octava y La Novena. Eso quiere decir que pertenezco a esa generación que ha tenido la fortuna de ver al Real Madrid ganar siete Champions League en las siete finales que ha disputado desde 1998. Es decir, no hemos visto a nuestro equipo perder ninguna Final de la Liga de Campeones.

Lo único positivo, por decir algo, es que al menos esta noche veré el partido tranquilo. Suelo pasar muchos nervios cuando el Real Madrid afronta un partido de esta importancia. Así que esta noche, no. Hoy tocará ver fútbol sin nervios. Me da igual quién gane, la verdad. No estando el Real Madrid de por medio no tengo preferencias. Tottenham o Liverpool. Que gane el mejor y que, a poder ser, nos brinden un bonito espectáculo. Es la Champions League.

El único deseo que tengo es que el Real Madrid pueda volver a disputar este tipo de partidos lo más pronto posible. Ojalá podamos volver más pronto que tarde.

lunes, 27 de mayo de 2019

DON LUIS DE CARLOS

Se cumplen 25 años de la muerte del que fuera presidente del Real Madrid entre 1978 y 1985

El 27 de mayo de 1994 fallecía en Madrid a los 87 años Don Luis de Carlos Ortiz, presidente del Real Madrid entre los años 1978 y 1985. Él era el máximo mandatario del Club cuando yo empecé a ver fútbol de niño pero, sinceramente, de aquella época no recuerdo absolutamente nada sobre su figura. Nada. Eran tiempos en los que los críos sólo estábamos pendientes de los jugadores, de lo que sucedía en los terrenos de juego y de los cromos. Del fútbol. Lo que pasaba en los despachos era algo que resultaba totalmente ajeno para los que pasábamos nuestro tiempo libre dando patadas al balón en el patio o en la calle. Fue con Ramón Mendoza cuando empecé a ser consciente de la relevancia que tenía el presidente de un club de fútbol.

Con los años fui conociendo de su existencia a través de alguna entrevista que se publicaba y a medida que me fui interesando por la Historia del Club empecé a conocer más en profundidad la biografía de este personaje tan significativo. Don Luis de Carlos fue, ni más ni menos, que el presidente que tuvo que tomar las riendas del Real Madrid tras la muerte de Don Santiago Bernabéu... Casi nada.

Durante las siete temporadas que presidió el Club el Real Madrid consiguió 2 Ligas, 2 Copas del Rey  y 1 Copa de la UEFA, precisamente el último título que levantó el equipo en vísperas de dejar el cargo. Pocos días después de conseguirse ese título europeo Ramón Mendoza sucedió a Luis de Carlos y fue ya con el nuevo presidente con quien se consiguió la Copa de la Liga con la que se cerró la temporada 1984-85. Durante aquel periodo que fue de 1978 a 1985 la Sección de Baloncesto del Real Madrid también completó un gran palmarés con 1 Copa de Europa, 1 Copa Intercontinental, 1 Supercopa de Europa, 1 Recopa de Europa, 5 Ligas, 1 Copa del Rey y 1 Supercopa de España.

viernes, 24 de mayo de 2019

UN LUSTRO DE LA DÉCIMA

Se cumplen cinco años de la consecución de la Champions League de la temporada 2013-14

Sábado 24 de mayo de 2014. Una fecha histórica para los aficionados del Real Madrid. Hoy se cumplen cinco años de ese día tan especial. El de la consecución de La Décima, esa Champions League que se hizo tanto de rogar... El cabezazo de Sergio Ramos, la prórroga, el gol de Bale, las celebraciones en Lisboa, la rueda de prensa de Ancelotti, las celebraciones de madrugada en Cibeles...

Me imagino que para los aficionados más jóvenes el gol de Sergio Ramos es el equivalente al gol de Mijatovic para la generación que vivimos La Séptima. Para nosotros, los que ya vamos siendo más mayores, el tanto de Mijatovic será el gol más importante y La Séptima la mayor alegría deportiva de nuestras vidas. Eso será siempre así. Pero tendremos que reconocer que lo de La Décima será también por siempre uno de los momentos más emotivos que habremos vivido como aficionados del Real Madrid. No al nivel de la Champions League 1997-98, pero muy cerca y con sensaciones bastante similares. Grandísima alegría, en cualquier caso. Estos triunfos, estos días tan gloriosos y emotivos, se quedarán ahí para siempre. Los recordaremos hasta el día en el que nos vayamos. Y siempre recordaremos perfectamente dónde los vimos, con quién los vimos y cómo los vivimos. Yo me acuerdo perfectamente de los días previos, del día de la Final, del texto que estaba escribiendo aquí en 'Historias del Real Madrid' unas pocas horas antes de que echara el balón a rodar en Lisboa... Hoy, cinco años después, quiero contar una confidencia. Cómo viví y qué se me pasó por la cabeza durante aquel partido.

Si alguien se ha pasado alguna vez por el blog sabrá que siempre he sido muy pesimista con esto del fútbol. Quedé marcado por el trauma de Tenerife y desarrollé el Síndrome del Transworld Sport. El fútbol es un deporte y tengo grabado a fuego que la derrota es una posibilidad cada vez que el equipo salta al terreno de juego. Teniendo en cuenta esta premisa lo más lógico sería pensar que sufrí horrores durante la Final de Lisboa viendo cómo el reloj corría y el Madrid perdía 0-1 con el Atlético...  Pues nada de eso. Todo lo contrario. 

No sé por qué pero resulta que esa ha sido una de las Finales que más tranquilo he visto, sin contar la de La Octava, de la que, por cierto, hoy también estamos de aniversario. La verdad es que no lo entiendo porque me pongo siempre muy nervioso con los partidos del Real Madrid. Pero resulta que aquel día no. Aquel día, jugándonos una Copa de Europa con el Atlético de Madrid, resultó que vi el partido con tranquilidad y una fe ciega en la victoria. Puede parecer soberbia y chulería, sí, pero juro que no tenía nada que ver con eso. Simplemente que, no sé por qué, estaba convencido de que aquella Champions League iba a ser para el Real Madrid. Es la única vez que me ha pasado. Es como si hubiese vuelto a ver el fútbol con los ojos de cuando era niño, sin presiones y nervios, simplemente disfrutando del fútbol. El cronómetro avanzaba y yo no dejaba de repetirme por mis adentros un "no vamos a perder, no podemos perder". Así una y otra vez. La primera parte había sido complicada pero en el segundo tiempo el Real Madrid fue de menos a más hasta llegar a dominar con claridad. Perdíamos 0-1 pero yo estaba seguro de que marcaríamos. No sólo eso. Estaba seguro de que marcaríamos y que ganaríamos la Final. Estaba convencido de que el gol del empate acabaría llegando. Pasaban las jugadas y yo me iba diciendo "ahora marcamos, ahora viene el gol". Se acababa el tiempo pero yo seguía igual. "Ahora viene el gol. Ahora marcamos". 

Sí que tengo que reconocer que llegué a titubear un poco allá por el minuto 88, más o menos... "Ostras... ¿Vamos a perder la Final? Casi es el minuto 90". Pero automáticamente volví a pensar que no perdíamos la Final. Cuando en el tiempo de prolongación llegaron aquellos dos lanzamientos de saque de esquina yo volvía a estar convencidísimo de que llegaría el gol que forzaría la prórroga. Sacamos el primero, la pelota volvió a acabar en córner y cuando Modric se dispuso a botar de nuevo el esférico yo me decía "ahora, ahora viene el gol. Ahora viene el gol". Y, efectivamente, llegó el gol de Sergio Ramos. Y la locura. Ese gol es Historia. Y tras el gol, ya sí, el convencimiento de que nos llevábamos La Décima era total. El equipo había llegado al tramo final del partido como un cohete y el subidón de moral que supuso forzar la prórroga hacía que aquello no se pudiese escapar. Y así fue. El gol de Bale, el gol de Marcelo, el gol de Cristiano Ronaldo... 4-1. Campeones.

Pero hay otra cosa, otra imagen que no olvidaré jamás de esa Final de la Champions League. Mi hermana no vivió el partido con la misma tranquilidad que yo y cuando Sergio Ramos cabeceó el balón a la red rompió a llorar de emoción y de alegría. Sentir ese momento de felicidad y ver a mi hermana viviendo ese momento con tanta intensidad fue algo increíble. Menudo estallido de felicidad. Qué cosas nos hace vivir el fútbol y el Real Madrid, parece increíble. Esa imagen de las lágrimas de mi hermana me acompañará siempre como uno de los momentos más emotivos y bonitos que he vivido como seguidor del Real Madrid. Aquello era alegría. No olvidaré nunca ese sábado 24 de mayo de 2014. Cinco años ya...