Domingo 23 de marzo de 1986. Trigésima jornada de la Liga 1985-86. Faltaban cuatro jornadas para la conclusión del campeonato. Hay dieciocho equipos encuadrados en Primera División y, por tanto, 34 jornadas para dilucidar el nombre del campeón. El Real Madrid se enfrentaba aquel día al Valladolid de Vicente Cantatore y le valía el empate. Si conseguía un punto cerraba de manera matemática la consecución de un título liguero que se le resistía desde la temporada 1979-80.
En Gijón, el Barcelona se había adelantado 0-1 con un tanto del Pichón Marcos, hijo de Marquitos. Sin embargo, a falta de un cuarto de hora para la conclusión del choque en El Molinón un tanto de Enrique Castro 'Quini' a su ex equipo ponía el 1-1 en el marcador. El empate logrado por los asturianos dejaba el título en bandeja al Real Madrid pasase lo que pasase en Chamartín. Pero, ¿qué mejor manera de festejar el título de Liga que con un triunfo? En el minuto 84, a seis para el noventa reglamentario, una jugada de Butragueño desde línea de fondo concluyó con un pase del Buitre a Hugo Sánchez que el mexicano no acertó a rematar. El que sí que acierta es Jorge Valdano, que metió el pie para enviar la pelota a la red y establecer el 2-1 con el que acabaría el encuentro.
El título de Liga se festejó a lo grande aquella misma tarde en el Santiago Bernabéu. Lógico. Habían pasado seis años desde la última Liga. Era mucho tiempo. En ese periodo se llegaron a perder dos campeonatos de la regularidad en la última jornada. Pero aquello ya era pasado. Lo importante era que el Madrid volvía a ser Campeón. Y aquella tarde todo el mundo estaba dispuesto a celebrarlo por todo lo alto.
Tras el pitido final llegaron las muestras de júbilo. Brazos en alto, abrazos y felicitaciones sobre el mismo césped. Los jugadores cantaron el Alirón dando la vuelta de honor en el Santiago Bernabéu. Sin duda, momentos de gran alegría tanto para el público como para los propios futbolistas. Incluso el presidente Ramón Mendoza se sumó a la fiesta acompañando a los jugadores mientras recorrían el perímetro del terreno de juego. Después, llegó la foto de familia de la celebración. Posó toda la plantilla junto al presidente Mendoza, el cuerpo técnico y los ayudantes. Estaban todos los jugadores, los titulares, los suplentes y los no convocados. Miguel Ángel, García Remón, Chendo, Salguero y Maceda aparecen vestidos de calle. Agustín y San José, suplentes aquel día pero que no jugaron, llevan el chándal del equipo. El resto, con la equipación oficial. La cosa no acabó ahí. Un helicóptero aterrizó en el centro del terreno de juego y de él descendieron dos leyendas del Real Madrid para sumarse a la fiesta. Pirri y Goyo Benito se sumaron a los festejos portando un trofeo de Liga para entregárselo al capitán del equipo, José Antonio Camacho, que fue quien llevaba aquel día el brazalete. Pirri y Benito, que habían sido compañeros de vestuario de Camacho, llevaban ya varias temporadas retirados. Curiosamente ambos estaban en activo cuando se había logrado el hasta entonces último título liguero, el de la temporada 1979-80.
Jugadores como el propio Camacho o Juanito también habían ganado aquella Liga del año 1980 y seis años después volvían a saborear un triunfo liguero que se había resistido demasiado. En cierto modo, aquello era una liberación. Decepciones como la de Zorrilla en el año 1981, la temporada de los cinco subcampeonatos... Todo aquello quedaba definitivamente atrás. Tocaba vivir tiempos felices. Tal día como hoy, 23 de marzo, pero del año 1986, nos proclamábamos Campeones de Liga. Hoy, hace treinta años, celebraba mi primera Liga como aficionado del Real Madrid.
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