viernes, 16 de marzo de 2018

CAE LA BESTIA NEGRA

El Real Madrid elimina al Bayern de Múnich en cuartos de final de la Copa de Europa 1987-88 

La vuelta de los cuartos de final de la Copa de Europa 1987-88 se afrontó con la intensidad que requería un enfrentamiento frente al Bayern de Múnich, por aquel entonces considerado como la bestia negra del Real Madrid. Pero, al mismo tiempo, con cierto optimismo gracias al 3-2 que se había conseguido dos semanas antes en la ida. Aquella reacción final en Alemania, cuando las cosas pintaban tan mal para el cuadro de Leo Beenhakker, permitían contemplar la eliminación del conjunto bávaro con un simple 1-0. Marcador que, por cierto, se había conseguido un año antes en la vuelta de las semifinales. En definitiva, el Real Madrid necesitaba ganar para pasar a la siguiente ronda pero el marcador que se necesitaba era, a priori, asequible.

El encuentro se disputó el miércoles 16 de marzo de 1988, tal día como hoy de hace treinta años. El Santiago Bernabéu vibró con otra de aquellas noches históricas tan habituales en las competiciones europeas de los ochenta. El estadio vivió una gran fiesta que arrancó ya en la previa del choque con la presencia en el césped de la plantilla de baloncesto que acababa de ganar la Copa Korac. Definitivamente, el madridismo vivía días felices. Muy felices...

Pitó el colegiado belga Ponnet. Sacó de centro el Real Madrid, con Hugo Sánchez y Butragueño tocando la pelota. En el momento que echó a rodar el balón el objetivo era claro. Había que ganar 1-0 pero sin perder la cabeza. De hecho, la primera ocasión clara del encuentro la tuvieron los visitantes germanos... El rival era peligroso y se iba a emplear con dureza, tal y como se pudo apreciar durante todo el encuentro a pesar de que el árbitro trató de frenar los ánimos de los contendientes. Sobre todo en el segundo tiempo. Los alemanes entraron más finos al terreno de juego, aunque el Madrid reaccionó a balón parado con una falta que botó Gordillo por la izquierda y un saque de esquina. También a balón parado probó fortuna Matthaus pero el balón pasó por encima de la portería de Buyo. El duelo se fue igualando en cuanto a fuerzas. El Madrid llegaba, pero los alemanes también atacaban con peligro, como en una contra que se montó tras un saque de esquina de los locales y que tuvo que terminar frenando con vehemencia José Antonio Camacho. Que se ganó la amarilla, claro. Poco después también Matthaus se llevó una amarilla por ayudarse con la mano en una acción antirreglamentaria. La verdad es que a los alemanes se les vio con cierta comodidad durante los primeros veinte o veinticinco minutos. Pero de cara a puerta estuvieron muy flojos. El Madrid, sin embargo, se sabía que podía morder. Ya avisó en el minuto 22 con un bonito centro de Gordillo desde la izquierda ante el que respondió Hugo Sánchez con un espectacular remate de chilena que se marchó muy alto. Pero cómo la enganchó el mexicano...

Poco antes de alcanzarse la media hora llegó el primer gol de la noche. Emilio Butragueño fue objeto de falta a un metro del borde del área por la izquierda. Ricardo Gallego y Hugo Sánchez se colocaron cerca de la pelota con intención de lanzar mientras el colegiado colocaba la barrera. Tras pitar el colegiado, gallego lo que hizo fue centrar suave y raso a la derecha tocando para Milan Jankovic. El centrocampista, sobre el que se echaba un defensor alemán, pudo golpear el esférico que se coló en la portería de Pfaff ajustado al palo derecho. ¡Gol del Real Madrid! ¡Ya estaba el 1-0 en el marcador!

Lo cierto es que el Real Madrid había empezado a hacerse con las riendas del partido. Creaba mucho peligro por las bandas, con unos extraordinarios Míchel por la derecha y Gordillo por la izquierda. Y con un Milan Jankovic que también protagonizó un auténtico partidazo. Y no solo por el gol que marcó.

Poco después del 1-0 el equipo blanco dispuso de otra ocasión clarísima. Míchel botó desde la derecha una falta que se había cometido sobre Chendo. El centrocampista colgó al área y Tendillo remató de cabeza quedando el balón a los pies de Hugo Sánchez, que remató a bocajarro pero no acertó entre los tres palos de milagro. ¡Increíble lo que falló! Quiero destacar esta acción por un detalle... Hugo quedó tendido en el suelo y se levantó realizando una voltereta hacia atrás, algo que solía hacer a menudo. Ese momento fue captado por el fotógrafo Raúl Cancio en una famosa fotografía que muchos interpretan al verla, de manera errónea, como una celebración de Hugo tras marcar un gol. Pero no, en realidad lo que está haciendo es, simplemente, levantarse del suelo. De hecho, el ariete mexicano no marcó aquella noche. En cualquier caso, de todas formas, Hugo se encontraba en fuera de juego y el linier así lo señaló.

El Madrid había despertado y el gol pareció afectar a los alemanes. Pero ojo, que el Bayern tampoco necesitaba mucho para inquietar. Un fuerte disparo de Brehme se marchó cerca de la portería de los blancos. Con el 1-0 el Madrid estaba ya clasificado, pero un tanto del Bayern volvería a poner por delante en la eliminatoria a los muniqueses. Un 2-0 le vendría fenomenal a los de Beenhakker. Y llegó, llegó el 2-0... 

La jugada del segundo gol partió de la propia área madridista. Fue en un saque de puerta de Paco Buyo. El guardameta de Betanzos soltó uno de aquellos zambombazos desde su área y el balón cayó en los dominios de Rafa Gordillo, por la izquierda. El de Almendralejo controló el esférico tras un bote. Estaba casi en el medio campo. Gordillo tocó para Jankovic y el yugoslavo se la devolvió mientras corría como una bala por la banda izquierda en una de aquellas galopadas tan características de él. El defensor que le acompañaba en carrera no pudo pararle. Rafa soltó un centro por alto desde la izquierda en dirección al área... Y por allí, incorporándose al ataque, apareció Míchel que, de primeras, engatilló con la diestra batiendo la portería del Bayern. ¡Gol del Real Madrid! ¡Gol de Míchel!

El segundo gol era importantísimo por varios motivos. Llegaba en la recta final del primer tiempo, es decir, uno de esos goles que se suelen denominar psicológicos. Por otra parte, aunque no era definitivo, permitía que el Madrid siguiese pasando de ronda incluso en el supuesto de que los alemanes anotasen un gol en el Bernabéu.

El Real Madrid encaró la segunda parte con la renta de los dos goles. Trataron de tranquilizar el juego y de mantener la calma. Venían bien periodos como los minutillos que rascó Chendo en el suelo mientras era atendido por un duro golpe que le propinó Brehme. A los alemanes no les quedaba otra que empujar, aunque tampoco es que se acercaran con excesivo peligro. Más bien lo hacían a balón parado y con disparos de media y larga distancia. Fueron los primeros en mover el banquillo. En algunas fases de aquella segunda parte los dos equipos cayeron en un pequeño correcalles que perjudicaba especialmente a los visitantes. A eso se añadió las ya mencionadas entradas duras de unos y otros. Recibieron Pfaff, Hugo Sánchez, Gordillo... También se vieron destellos técnicos a destacar, como un caño que le tiró Jankovic a un rival... En cualquier caso, el segundo periodo se jugó principalmente en el centro del campo y sin demasiada brillantez. Con un juego bastante trabado...

En el minuto 77 el Bayern dispuso de una ocasión muy clara para reducir distancias. Un saque largo del guardameta Pfaff se lo tragó la defensa madridista y el balón quedó a los pies de Hughes que, dentro del área,  no acertó y la echó fuera. Ocasión muy clara que pudo significar un gol en contra del Madrid. Poco después, en el 80', una gran acción de Butragueño librándose de dos rivales propició un pase a Míchel, que disparó ajustado al palo derecho de la portería alemana. Se rozó el 3-0... En el minuto 42 el Bayern la volvió a tener con un saque de esquina que fue cabeceado perfectamente a puerta y que sacó literalmente Chendo bajo palos. Providencial el de Totana, que salvó el 2-1... Lo cierto es que los últimos minutos fueron movidos. Los alemanes volvieron a tener otra oportunidad con un tiro lejano que se marchó fuera y ya casi en el 45' Butragueño rozó el gol. El Buitre, en el área por la izquierda, rompió a Brehme y encaró a Pfaff efectuando un tiro con efecto que se paseó por la línea de gol y que a punto estuvo de entrar... El esférico se marchó al final pegadísimo al poste derecho. Extraordinario gesto técnico de Butragueño, que justo después recibió la ovación del respetable al ser sustituido por Solana.

Eran los últimos coletazos del partido... Los parones que se habían registrado obligaron a elevar el tiempo de descuento hasta los cincuenta minutos. Pero el marcador ya no se movería. El Real Madrid vencía 2-0 y el global de la eliminatoria quedaba 4-3 para los blancos, que dejaban en la cuneta a su particular "bestia negra" europea y se vengaban de lo sucedido en la anterior temporada 1986-87.

Con la eliminación del Bayern Múnich resultaba evidente que el principal candidato y favorito para ganar aquella edición de la Copa de Europa 1987-88 era el Real Madrid. El camino hasta ese momento era impresionante. Se había metido en las semifinales del torneo eliminando al Nápoles de Maradona, al vigente Campeón Oporto y al subcampeón Bayern. Tras haberse cruzado con los rivales más duros el camino parecía despejado de cara a la Final. Pero antes había que jugar con el PSV Eindhoven...

REAL MADRID: Buyo, Chendo, Sanchís, Tendillo, Camacho, Míchel, Jankovic, Gallego, Gordillo, Butragueño (Solana, 90') y Hugo Sánchez.

BAYERN MUNICH: Pfaff, Winklhofer (Rummenige, 55'), Eder, Aughentaler, Flügler, Flick, Mathaus, Brehme, Kogl (Eck, 69'), Wohlfarth y Hughes.

GOLES
1-0 min. 26 Jankovic
2-0 min. 40 Míchel

miércoles, 7 de marzo de 2018

EL TESÓN DE VILLARROYA

Una acción del jugador aragonés propició la victoria del Real Madrid en Valencia en la temporada 1992-93

Siempre he dicho que he sentido apego por todos los jugadores que han vestido la camiseta del Real Madrid. Incluso por aquellos que jugaron poco o que no tuvieron tanto relieve como el de las grandes estrellas que han protagonizado las grandes gestas del Club. Me refiero a esos futbolistas que no tuvieron tanta suerte o que pasaron más inadvertidos, generalmente jugadores a los que se suele ubicar en lo que se denomina la 'clase obrera' del fútbol. Futbolistas quizás no tan dotados técnicamente pero que suplieron sus carencias aportando trabajo y esfuerzo...

Francisco Javier Pérez Villarroya también protagonizó sus particulares 'Historias del Real Madrid' y vivió algún día de gloria durante su estancia de cuatro temporadas en el Club. Como el día en el que le marcó aquel gol a la Real Sociedad tras una espectacular galopada por la banda izquierda en la temporada 1991-92. O como el partidazo que jugó en la Final de la Copa del Rey del año 1993. Pero de aquella misma temporada 1992-93 data una de las jugadas y una de las imágenes que me vienen a la memoria nada más mencionar el nombre de Villarroya...

Sucedió tal día como hoy de hace 25 años. El domingo 7 de marzo de 1993 el Real Madrid visitaba Mestalla, un campo que no se le daba nada bien por aquella época. Aún estaba fresco el recuerdo de la derrota en las postrimerías del duelo de la anterior campaña... Valencia era una plaza complicada y además el conjunto de Benito Floro se presentaba con bajas importantes. Rocha, Luis Enrique, Hierro y Martín Vázquez estaban ausentes y el técnico asturiano tuvo que llevar a Esnáider y Ramis, del Real Madrid B, para completar la convocatoria. 

El partido se jugó a las 19.00 horas porque se emitía por Canal Plus, razón por la que no vi el encuentro y lo tuve que seguir por la radio. Se adelantó el equipo valencianista a los cinco minutos por mediación de Penev. No obstante, el Madrid jugó un buen partido liderado por un Míchel que atravesaba un estado de forma increíble. Aquella temporada fue el mejor jugador del equipo de largo. Mikel Lasa, por dos veces,  y Zamorano dispusieron de claras ocasiones para marcar pero el resultado al descanso siguió con el 1-0 para los de Hiddink. Pero nada más reanudarse el juego, en la segunda parte, llegó el gol del empate. Por una vez hubo cambio de papeles y fue Iván Zamorano el que envió un balón en profundidad para Míchel y el centrocampista se deshizo con habilidad de dos defensores locales para cruzar la pelota ajustada al palo derecho y batir al guardameta Sempere. Gran gol de Míchel y 1-1.Las cosas, sin embargo, se pusieron cuesta arriba cuando en el minuto 64 el colegiado Brito Arceo enseñó la segunda cartulina amarilla a Sanchís. El Madrid se quedaba con diez con casi media hora de juego por delante. El Valencia apretó pero los madridistas se defendieron de manera ordenada y Buyo resolvió con acierto cuando fue necesario. Jugando en un campo difícil, con un equipo de circunstancias y con un futbolista menos por expulsión el empate a uno no parecía mal resultado. Pero en el tiempo de descuento llegó la acción por la que recuerdo aquel partido... 

Jugada por la derecha... Villarroya, titular aquel día, avanzó con el balón y combinó con Paco Llorente, que le devolvió la pared con una pelota en profundidad dentro del área que parecía destinada a salir por línea de fondo. Así lo entendió también Quique Sánchez Flores. El lateral derecho local, en pugna con Villarroya, se colocó con la intención de proteger el esférico esperando que terminara de salir del terreno de juego con el consiguiente saque de puerta para el Valencia. Pero Villarroya no se dio por vencido. Insistió y en el último instante metió la pierna lo justo para evitar que el balón se perdiese y sacarse un inesperado centro al interior del área que Iván Zamorano consiguió rematar cerca del punto de penalti. ¡Gol para el Real Madrid! ¡El 1-2 en el descuento y jugando con uno menos!

Aquel triunfo fue muy importante. Pese a las adversidades que afrontaba aquel día el Real Madrid conseguía la victoria y los dos puntos en juego que le permitían seguir compartiendo el coliderato con el Barcelona. El Deportivo, que había llegado a aquella jornada 25 compartiendo la cabeza de la tabla con blancos y azulgranas, empató en casa con el Tenerife de Jorge Valdano y se quedaba un punto por detrás. El Valencia, cuarto al comienzo del día, se quedaba a ocho puntos de los dos primeros y caía al quinto puesto superado por el Atlético de Madrid

El partido de Valencia nos dejó un protagonista inesperado. El bueno de Francisco Javier Pérez Villarroya fue el héroe del encuentro con aquella jugada final de garra y de pundonor que propició el gol de la remontada. Villarroya no dio aquel balón por perdido. Su insistencia, sacrificio y tesón tuvieron premio. "Hasta ahora el míster no ha contado conmigo, pero yo nunca he perdido la esperanza. Y lo importante es ganar, seguir ganando y que al final consigamos el título juegue quien juegue. Yo quería quitarme una espinita y hoy me la he podido quitar. Ha sido un triunfo fantástico. Tal vez les hemos devuelto la pelota de lo que pudo ocurrir el año pasado", declaró el jugador aragonés a los micrófonos de Telemadrid una vez terminado el encuentro. 

De aquella jugada final y de aquel partido hay una imagen que no se me ha borrado de la cabeza a lo largo de estos veinticinco años. Se me quedó grabada en la memoria viendo aquella noche los resúmenes del choque. Es el detalle del GIF con el que encabezo la presente entrada del blog, el de la celebración del gol y el cariñoso gesto de Míchel con Villarroya, reconociendo el mérito del futbolista de Zaragoza.

martes, 6 de marzo de 2018

CUMPLEAÑOS FELIZ EN PARÍS

El Real Madrid elimina al PSG con una gran actuación y consigue su billete para los cuartos de final

Un 6 de marzo tenía que ser... El Real Madrid se regaló un triunfo en París para celebrar su 116 cumpleaños y, de paso, eliminó al PSG accediendo así a los cuartos de final de la Champions League. Después de unos meses de incertidumbre y temor ante esta eliminatoria resultó que el león no era tan fiero como lo pintaban. La titubeante marcha del equipo en las competiciones domésticas nos hacía dudar a muchos (a mí el primero) pero el equipo de Zinedine Zidane superó con nota el escollo y dejó en la cuneta a un equipo francés plagado de estrellas recopiladas a golpe de talonario. Ganó el Madrid en la ida, en el Santiago Bernabéu, y volvió a ganar en el Parque de los Príncipes. El mismo escenario donde hace justo 25 años la escuadra de Benito Floro cayó en Copa de la UEFA. Un cuarto de siglo después, se la devolvemos...

Mucho se había hablado durante los últimos días de la ausencia de Neymar en las filas locales. Pero es que el Real Madrid llegaba con Modric y Kroos recién salidos de una lesión. Aunque ayer entrenaron con normalidad, Zinedine Zidane decidió no forzar y los dejó en el banquillo. Kovacic formó en el centro del campo con Casemiro y la gran novedad fue la titularidad en las bandas de los jóvenes Asensio y Lucas Vázquez. Partidazo de ambos, por cierto, siendo dos de los más destacados. Se puede decir que se han ganado la titularidad a pulso, porque los dos atraviesan un gran momento y eso hay que aprovecharlo. Algunos se llevaron las manos a la cabeza al conocerse las alineaciones, pero no está de más recordar que Zidane es el entrenador, que es un profesional y que es quien tiene más información a la hora de decidir quién juega y quién no juega. Muchos, por razones que se me escapan, dudan de su capacidad como técnico. Pero hoy, con su lectura táctica y con los cambios, ha demostrado que sabe lo que hace y ha salido reforzado.

Empezó fuerte el Paris Saint-Germain, como no podía ser de otro modo. Los de casa eran los que necesitaban remontar. Los anfitriones se movían con rapidez entre el espeso humo provocado por las bengalas de los ultras. Bengalas que obligarían a detener el encuentro un par de veces en el segundo periodo, rompiendo el ritmo y rebajando la intensidad. Algo que perjudicaba a su propio equipo, por cierto. Ellos eran los que necesitaban voltear el marcador. Allá ellos. Mejor para el Madrid.

Poco a poco el Madrid se fue sacudiendo el dominio inicial y se fue asentando. Firme en defensa, Varane y Sergio Ramos estuvieron inconmensurables todo el partido, con un Carvajal muy activo en banda derecha y un Marcelo algo flojo durante algunas fases del duelo pero que trabajó duro y se incorporó al ataque cuando pudo. Hay que recordar, de todas formas, que también acaba de salir de una reciente lesión. Pero la clave estuvo en el centro del campo. Muy bien Kovacic y extraordinario Casemiro, que se marcó un auténtico partidazo. Impresionante el brasileño. Estuvo en todos los lados, cortó todo balón que pasó por sus inmediaciones, acertó con todos sus pases... Alguno, como Cavani, terminó de los nervios con él... Aunque los franceses habían apretado, la primera ocasión clara del partido fue para el Madrid en las botas de Ramos. Aun así, las sensaciones eran raras. El Madrid lo hacía bien y trenzaba jugadas y buenas contras, pero después a la hora de concretar las acciones ofensivas no terminaba de dar con la tecla. Pero al PSG le pasaba lo mismo. Incluso llegando a tener durante algunas fases el dominio del balón casi no inquietaron a Keylor

Y en el minuto 38 se registró la ocasión más clara de la primera mitad. Y fue para el Real Madrid. Arrancada de Benzema que avanzó solo por la izquierda. El francés encaró al portero local, quizás algo escorado, pero no acertó. No acertó... Fallo clamoroso, uno más de un Benzema que está cuajando una campaña muy gris de cara al marco contrario. Lleva todo el año peleado con el gol. Le cuesta horrores concretar entre los tres palos y ese es uno de los principales motivos de la irregular marcha del equipo en Liga, donde Karim sólo ha marcado hasta el momento cuatro dianas. El fallo de Benzema privó al Madrid de ponerse por delante y, mientras los aficionados merengues lamentaban la falta de acierto de su delantero, el PSG despertó para protagonizar un arreón final durante los últimos cinco minutos. Keylor Navas brilló en un par de intervenciones frente a Di María y Mbappe. Afortunadamente, nuestro guardameta sí que estuvo acertado y los dos equipos enfilaron los vestuarios con el 0-0 inicial en el marcador.

Segunda parte

Quedaban cuarenta y cinco minutos por delante. Parón por las bengalas y reanudación del juego con dos acciones de Thiago Silva y Motta. Respondió Cristiano con un cabezazo a pase de Marcelo que se marchó rozando el palo. Pero en la siguiente que tuvo no falló... Fantástica jugada de un Asensio que estuvo bien todo el partido pero que fue de menos a más, destacando sobre todo en el segundo periodo. La jugada de Asensio es magnífica, no sé si se apreció bien en directo... Entró por velocidad por la izquierda pero al llegar al área se dio cuenta de que el pase no era claro, así que no soltó el esférico. Retrocedió y le metió un pase interior a Lucas Vázquez, con caño incluido entre las piernas de Álves. El gallego recibió el extraordinario pase en el interior del área pero desde la izquierda y envió un centro por alto para que Cristiano Ronaldo, de perfecto cabezazo, picara el balón a gol. Era el 0-1. Un gol a domicilio que anulaba el que los franceses habían conseguido en el Bernabéu. El PSG necesitaba tres goles para forzar la prórroga. El tanto de Cristiano, por cierto, es el número 12 del portugués en la presente edición de la Champions League. Ha marcado en todos los encuentros que se han disputado hasta el momento, los seis de la liguilla y los dos de octavos de final. En total, encadena nueve partidos consecutivos marcando en la Champions League, si contamos el choque de la Final de Cardiff. Es el segundo jugador que lo consigue después de Ruud van Nistelrooy, que ya lo hizo siendo futbolista del Manchester United.

El PSG siguió insistiendo. Necesitaba marcar. Pero los espacios que aparecían eran propicios para que el Real Madrid llevara a buen puerto alguna contra con la que terminar de finiquitar la contienda. El gol de Cristiano pareció apaciguar un poco la intensidad del juego de los madridistas, que se relajaron un poco, todo hay que decirlo. En parte, era algo lógico. Los blancos estaban por delante en el partido y en el global de la eliminatoria. Y en el minuto 66 el local Verratti, que ya estaba amonestado, se fue a la calle al ver la segunda amarilla por protestar. Él solito se lo buscó, la verdad. Con uno más el panorama era muy bueno para un Madrid que casi anota su segundo gol con un remate de Asensio con la zurda que acabó en la madera. Una lástima, hubiese merecido gol el balear.

Del 0-2, sin embargo, se pasó al 1-1. Es lo que suele pasar en estos casos, como si fuese una ley no escrita. Los parisinos, además, empataron con un gol de rebote y fortuna. Centro desde la izquierda de Di María que Thiago, cerca del segundo palo, bajó de cabeza al interior del área donde Pastore remató en plancha. Pero el balón impactó en la rodilla de Casemiro y el rebote, a su vez, pegó en Cavani, que terminó superando sin querer a Navas. Era el 1-1. Quedaban veinte minutos y a los franceses les hacían falta dos tantos más. El choque, por cierto, se detuvo una vez más por las bengalas de los ultras. Lo dicho, allá ellos. Esas interrupciones le venían al Madrid de perlas. Kroos sustituyó a Kovacic de cara a la recta final y poco después saldría del banquillo Gareth Bale, cuya presencia reactivó de nuevo el ataque blanco. El galés sustituyó a un Benzema que un par de minutos antes había vuelto a protagonizar un fallo clamoroso en un dos para dos junto a Cristiano. El pase al portugués parecía la forma más sensata de resolver la jugada, pero el francés optó por tirar él... Tocó en un rival y el esférico acabó marchándose a córner. Un córner que el colegiado, de manera errónea, no concedió.

Lo cierto es que el Real Madrid estaba siendo mejor y era una pena que el PSG hubiese empatado. Los de Zidane merecían al menos un gol más. Ganar el partido. Y lo consiguieron. Corría el minuto 80. Lucas Vázquez puso un balón en el área que Rabiot despejó medio mal quedando la pelota en los dominios de un Casemiro que no se lo pensó y chutó. El esférico impactó en Marquinhos y la pelota efectuó una curiosa parábola perfecta para superar al guardameta Areola por alto. Al igual que en el tanto del empate, aquí fue el Real Madrid el que tuvo un poco de fortuna. Un gol por otro. En cualquier caso, el tanto de Casemiro suponía ya prácticamente la sentencia. La prórroga quedaba descartada y los de Unai Emery necesitaban tres goles más en diez minutos para poder eliminar al conjunto español. El gol era la guinda a la gran actuación de Casemiro.

El PSG entregó la cuchara. Tras el 1-2 no volvió a dar pie con bola. Los madridistas robaban el balón a los anfitriones con suma facilidad y dispusieron de más oportunidades. Un disparo de Kroos se marchó alto y poco después los blancos enviaron dos balones al poste. Primero fue Lucas Vázquez y después Cristiano Ronaldo. El cuadro parisino se estaba librando de un marcador mucho más contundente. Ramos, Lucas Vázquez, Isco, Bale... Todos buscaron un tercer gol que no llegó. Daba igual. Lo importante ya estaba hecho. Triunfo de un buen Real Madrid en el Parque de los Príncipes, donde ganó por primera vez al PSG. El equipo de Zidane fue mejor y celebró los 116 años del Club con un triunfo de prestigio en casa de uno de los favoritos en las quinielas de esta Champions League. ¡Felicidades!

PSG: Areola, Alves, Marquinhos, T. Silva, Yuri, Verrattti, Motta (Pastore, 59'), Rabiot, Di Maria (Draxler, 76'), Cavani y Mbappe (Lass, 85').

REAL MADRID: Keylor Navas, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo, Casemiro, Kovacic (Kroos, 71'), Lucas Vázquez, Asensio (Isco, 82'), Cristiano Ronaldo y Benzema (Bale, 76').

GOLES
0-1 min. 51 Cristiano Ronaldo
1-1 min. 71 Cavani
1-2 min. 80 Casemiro 

domingo, 4 de marzo de 2018

EL GOL DE KAREMBEU AL LEVERKUSEN

Se cumplen veinte años del gol con el que se empezó a ganar La Séptima

El gol de Karembeu al Leverkusen. Sí, ya sé que marcó dos goles a los alemanes en aquella eliminatoria de cuartos de final de la Champions League 1997-98. Pero, por supuesto, me refiero al gol del partido de ida, el del miércoles 4 de marzo de 1998. Tal día como hoy de hace 20 años el Real Madrid empataba 1-1 con el Bayer 04 Leverkusen gracias a aquel famoso punterazo de Christian Karembeu. Era el primer gol del neocaledonio con la camiseta blanca. Cuando en el pasado mes de enero recordaba la historia del fichaje de Karemebu aquí en 'Historias del Real Madrid' cerraba aquella entrada recordando lo decisivo que fue este jugador en la consecución de aquella Champions League del año 1998. Contaba entonces que a todo el mundo le viene a la cabeza el gol de Mijatovic en la Final de Ámsterdam cuando se habla de La Séptima, pero que para mí hubo un momento crucial en aquella Copa de Europa. Y ese momento crucial fue el del gol de Karembeu, sin ninguna duda. 

Desde que arrancó aquella edición de la Champions League para el Real Madrid, el miércoles 17 de septiembre de 1997, tuve buenas sensaciones. Aquel día goleamos 4-1 al Rosenborg BK noruego. Y, por primera vez en muchos años, empecé a ser un poco optimista respecto a una competición europea. Teníamos un buen equipo. Había calidad y buenos futbolistas. Por primera vez empecé a considerar que a lo mejor teníamos opciones reales de poder acceder a esa Copa de Europa que se resistía desde hacía más de tres décadas. 

Ganamos 4-1 al Rosenborg BK, 0-2 al Oporto y 5-1 al Olympiacos. Empatamos 0-0 con los griegos y perdimos 2-0 en Noruega con el Rosenborg BK en el único momento de dudas que tuve durante aquella campaña europea. Afortunadamente, goleamos 4-0 al Oporto en el Santiago Bernabéu y el equipo de Jupp Heynckes accedió a los cuartos de final.

Allí, en cuartos, nos esperaba el Bayer Leverkusen. Equipo alemán. Con lo mal que lo pasaba el Real Madrid con los equipos alemanes... Especialmente durante los partidos que se jugaban en Alemania. Por aquella época, cada vez que se jugaba en casa de algún equipo teutón, los periódicos nos recordaban todas las desgracias y catástrofes que habíamos protagonizado por aquellas tierras cada vez que nos habíamos cruzado en alguna de las distintas competiciones europeas. Que no habíamos ganado allí nunca como visitantes y todo ese rollo... Sobra decir que aquel cruce con el Leverkusen inspiraba temor entre muchos aficionados. Y con razón, todo hay que decirlo. El partido sería una auténtica prueba de fuego para el Real Madrid.

Había motivos para tomarse aquello muy en serio. De hecho, acabábamos de sobrepasar el primer cuarto de hora de juego cuando los alemanes se adelantaron en el marcador con un fuerte disparo de Beinlich que les sirvió a los locales para batir la meta de Bodo Illgner, que había tomado el relevo de Cañizares y se estrenaba en competición europea con la camiseta del Real Madrid. Con esa diana nos entraron las preocupaciones. A ver si resultaba que otra vez íbamos a hincar la rodilla en Alemania... La verdad es que el Real Madrid jugó un partido muy serio aquel día. Incluso dispuso de ocasiones muy claras, como un par de balones que enviaron al larguero Hierro y Savio. No era la típica sensación de vernos superados por el rival, pero lo cierto es que bien avanzada la segunda parte el resultado seguía siendo de 1-0. El cronómetro corría en contra, pero a falta de un cuarto de hora llegó el rayo de esperanza. El punterazo de Karembeu, aquel balón raso y cruzado que se coló en la portería germana. Dios... Cómo grité aquel gol. Qué alegría, que subidón de adrenalina. De verdad, qué importante fue aquel gol... Qué importante fue aquel gol... No perdimos en Alemania. Aquello fue un soplo de autoestima de cara a la vuelta. Y, lo que es más importante, con aquel gol nos poníamos por delante en la eliminatoria. Lo que cambia todo con un gol... De estar por detrás y obligados a ganar en casa por dos goles a estar por delante y bastarnos un 0-0 en el Bernabéu para acceder a las semifinales. Las puertas de la esperanza estaban abiertas...

Allí, en Leverkusen, se empezó a ganar La Séptima. Aquella Champions League fue muy importante para todos los madridistas de mi generación. Y no sé si valoramos en su justa medida lo que significó aquel partido y aquel gol en Alemania. Yo, desde luego, lo tengo muy claro. Para mí aquel gol fue trascendental. Llevo dos décadas diciendo que aquella Copa de Europa se empezó a ganar en Leverkusen con el gol de Karembeu. Fue tal día como hoy, un 4 de marzo, del año 1998. Hoy se cumplen veinte años de aquel partido tan especial y de aquel gol con el que el Real Madrid se empezó a quitar viejos fantasmas de encima y se lo empezó a creer de verdad. El Real Madrid podía volver a ser Campeón de Europa. Aún quedaba la vuelta en el Bernabéu, las semifinales y la gran Final. Pero con el gol de Karembeu en Leverkusen se empezó a ganar La Séptima.

BAYER 04 LEVERKUSEN: Heinen, Worns, Nowotny, Zivkovic, Emerson (Lootner, 88'), Ramelow, Lehnhoff (Feldhoff, 70'), Heintze, Beinlich, Rink y Kirsten.

REAL MADRID: Illgner, Panucci, Hierro, Sanchís, Roberto Carlos, Karembeu, Seedorf, Redondo, Savio (Amavisca, 87'), Raúl (Morientes, 70') y Mijatovic.

GOLES
1-0 min. 17 Beinlich
1-1 min. 73 Karembeu 

sábado, 3 de marzo de 2018

ICO AGUILAR RECIBE EL TROFEO PACO GENTO

El galardón lo entrega de manera anual la Peña Madridista Alfoz de Cantabria

Francisco Javier Aguilar García, más conocido futbolísticamente como Ico Aguilar, recibió ayer viernes el Trofeo Paco Gento que otorga cada año la Peña Madridista Alfoz de Cantabria. Aguilar, ex jugador del Real Madrid entre las temporadas 1971-72 y 1978-79, recogió el galardón en un emotivo acto celebrado en uno de los restaurantes del Santiago Bernabéu que contó con la presencia de Manuel Gómez Barrera, Director de Peñas del Real Madrid, y de los ex jugadores Vicente Miera y Carlos Alonso Santillana. Así mismo, se desplazaron a Madrid para asistir al evento una quincena de integrantes de la peña cántabra así como una pequeña representación de la Peña Los Blancos de Sestao.

El Trofeo Paco Gento cumple este año su III Edición. El primer año lo recibió el propio Paco Gento, que no puso ningún reparo en conceder su nombre al galardón. En su segunda edición el reconocimiento lo recibieron las dos Asociaciones de Veteranos de fútbol y baloncesto del Real Madrid. "Este año ya hemos empezado a realizar reconocimientos individuales y le tocaba a Aguilar", explica Tomás Noriega, presidente de la Peña Madridista Alfoz

Todos los presentes en el acto disfrutaron de una grata comida en la que anécdotas y confidencias estuvieron sobre la mesa por parte de los tres ex jugadores blancos, todos ellos cántabros. El tono distendido y agradable que presidió el ágape tuvo su prolongación durante la entrega del galardón a Ico Aguilar, muy agradecido por el reconocimiento. "Quiero agradeceros a todos vosotros de verdad que os hayáis acordado de mí. Y, por supuesto, estoy a vuestra disposición para lo que necesitéis. Podéis contar conmigo", declaró el homenajeado. 

A continuación tomó la palabra un Carlos Santillana que, abrazado en todo momento a Ico, recordó la importancia que tuvo la figura de Aguilar para el Racing de Santander y para el propio Santillana. "Yo tuve mucha suerte de compartir con él un año en el Racing de Santander y tuve la gran fortuna de que al año siguiente le ficharon a él por el Real Madrid. El que venía fichado por el Real Madrid era él, no éramos Corral y yo", explicó Santillana. "Mi destino siempre ha estado unido al de Ico en ese sentido, aparte de que nos entendíamos muy bien en el campo y que me pegaba unas pedradas para que rematara de cabeza (risas). Realmente, la figura que había en ese momento en el Racing era Ico Aguilar. Yo era más jovencito, tenía 18 añitos. Me hizo ser máximo goleador de Segunda División ese año. Luego tuvimos la suerte de venir al Real Madrid junto con Corral. Pero la figura que venía era Ico y nosotros veníamos un poco de obreros. Ya que la deuda del Racing era en aquellos momentos de unos 23 millones de pesetas. El Real Madrid traía a Aguilar y dio la opción de traer a dos jugadores más, que éramos Corral y yo", recordaba Santillana. "Mi destino siempre ha estado unido a Ico. Ya sabe que le quiero mucho y que le aprecio. Enhorabuena por el trofeo que te han dado los amigos de mi tierra", concluyó el ex delantero centro del Real Madrid.

En nombre del Real Madrid, Manuel Gómez Barrera también quiso tener un detalle con los asistentes, a los que entregó una camiseta del Real Madrid que firmaron los ex jugadores presentes así como unos obsequios para los peñistas. Al término del encuentro, desde la Peña Madridista Alfoz se hacía balance de la jornada. "Estamos muy agradecidos. Hemos venido un grupo de veinte personas. Encantado porque ha venido gente que colabora con nosotros como la Peña Los Blancos del País Vasco. El premio se lo hemos entregado a Ico Aguilar y hemos contado con la presencia de Carlos Santillana y Vicente Miera, que suele colaborar con nosotros mucho. Creo que el acto ha sido muy bonito", señalaba Tomás Noriega al término del evento

Satisfecho y orgulloso de cómo habían salido las cosas, el presidente de la peña cántabra reconoce que organizar un acto así supone mucho esfuerzo y trabajo. "Es un tema que te lleva unos cuantos meses, lo que pasa es que al final todo se resuelve en los dos últimos días. Todo son conversaciones con el Club, conversaciones con los compañeros, peñistas y socios... Estás un poco en vilo, pero al final, cuando hay interés en la gente las cosas acaban saliendo bien", explica Noriega orgulloso. El presidente de la peña cántabra reconoce que el esfuerzo merece la pena. "Cuando estás al principio del acto piensas que no te vas a volver a meter en un lío de estos... Pero cuando va terminando y ves cómo sale, cómo colabora la gente, el comportamiento de todo el mundo y cómo te lo agradece la gente... Me imagino que dentro de un mes o de dos meses estaré pensando en preparar la edición de 2019. De cara al año que viene quisiera contar con los tres jugadores que nos han acompañado, porque colaboran mucho con nosotros y nos ayudan. Y también buscaremos algún aliciente nuevo", avanza Tomás Noriega.

La comida y la entrega del Trofeo Paco Gento culminaron una inolvidable jornada para los miembros de las dos peñas que se trasladaron al Santiago Bernabéu este viernes. Allí tuvieron tiempo de acudir a la sede de la Fundación Real Madrid, así como de charlar y fotografiarse con el legendario ex baloncestista Rafa Rullán y los ex jugadores de fútbol Rafael García Cortés y Juan José. Los peñistas también dispusieron del enorme privilegio de poder visitar la Sala de Juntas del Club, donde pudieron contemplar y posar junto a las vitrinas que acogen las Copas de Europa de fútbol y baloncesto, así como la que cobija el trofeo al Mejor Club del Siglo XX. En definitiva, una jornada inolvidable que tuve el enorme placer de disfrutar. Desde 'Historias del Real Madrid' quiero hacer público mi más sincero agradecimiento a Tomás Noriega y a Jon Gurutz Amiama por permitirme acompañarles en una jornada tan especial para ellos y para sus peñas.