sábado, 28 de febrero de 2015

RECORDANDO A MIKEL LASA

El lateral vasco defendió la camiseta del Real Madrid durante seis temporadas

Rememoraba en mi última entrada de 'Historias del Real Madrid' el vigésimo aniversario del golazo de Mikel Lasa al Sevilla. El guipuzcoano era uno de esos jugadores que no levantaba pasiones pero que siempre cumplía. Uno de esos futbolistas que cualquier entrenador desea tener a su disposición. Quizás por ese motivo, fue un jugador al que tuve mucho cariño durante su etapa como madridista. Una etapa que, además, no fue corta. Por esa razón, me parece justo recordar su paso por el Santiago Bernabeu.

Mikel Lasa Goikoetxea nació en la localidad guipuzcoana de Legorreta el 9 de septiembre de 1971. Empejó a jugar al fútbol en las categorías inferiores de la Real Sociedad y debutó con 17 años en el primer equipo de los de San Sebastián. Era la temporada 1988-89.

En poco tiempo, Mikel Lasa se convirtió en uno de los futbolistas con más proyección de la Liga. Jugaba como defensa. De lateral, en concreto, por la banda izquierda. En la campaña 1989-90 disputa 32 partidos de Liga, 21 de ellos como titular, y en la siguiente, 1990-91, vuelve a jugar otros 32 encuentros del campeonato de la regularidad, 29 de ellos saliendo al campo de inicio. No había llegado todavía a los veinte años.

Sus buenas actuaciones y su juventud le convirtieron en una buena apuesta de futuro. Y el Real Madrid se cruzó en su camino de cara a la campaña 1991-92.

Su etapa blanca

Mikel Lasa llegó al Santiago Bernabéu para reforzar la banda izquierda. El gran Rafael Gordillo iba a cumplir su séptima campaña vistiendo de blanco, pero contaba con 34 años. Los mejores días de este extraordinario futbolista, por desgracia, ya habían pasado. Al de Almendralejo aún le quedaba cuerda, pero estaba claro que el Club tenía que ir pensando en un relevo.

La temporada 1990-91 había marcado el final de la gloriosa etapa de las cinco Ligas consecutivas. Francisco Javier Pérez Villarroya, que había llegado aquella temporada procedente del Zaragoza y que había disputado el Mundial de Italia con la Selección, no había ofrecido quizás el rendimiento esperado. En cualquier caso, la llegada de Mikel Lasa abría el abanico de combinaciones en una defensa en la que tampoco había cuajado otro mundialista que también había recalado en el club en el verano de 1990. Me refiero a Spasic.

Esa sensación de no haber acertado de pleno con los fichajes de la campaña anterior fue la que quizás propició la llegada de nuevos futbolistas de cara al ejercicio 1991-92. Sabia nueva. Junto a Mikel Lasa llegó otro joven futbolista que también venía de dar un gran rendimiento en el Sporting de Gijón. De nombre, Luis Enrique Martínez. Junto a ellos, el fichaje estrella de aquel verano de 1991, Robert Prosinecki, al que ya dediqué en su día una entrada aquí en 'Historias del Real Madrid' relatando lo azaroso que llegó a ser su fichaje por asuntos burocráticos. Y otro refuerzo para la zaga blanca, el brasileño Ricardo Rocha.

Los inicios de su etapa en el conjunto blanco fueron difíciles. Nada más llegar, Lasa sufrió una lesión de pubis que impidió al defensa realizar una pretemporada como la del resto de sus compañeros. Se recuperó, pero Antic ya tenía su once perfilado y el equipo cuajó un sensacional inicio de Liga. Villarroya era titular y el primer recambio era Gordillo. Lasa se quedó sin sitio. Debutó en partido oficial con el Real Madrid frente al Albacete de Benito Floro. Era la novena jornada de Liga, el domingo 10 de noviembre de 1991.

No volvió a jugar en Liga hasta la jornada 20, el 2 de febrero de 1992. Dirigía el equipo Leo Beenhakker, que había sustituido a Radomir Antic. Con el holandés, Mikel Lasa empezó a entrar en el equipo como titular. Incluso marcó su primer gol con la camiseta blanca. No se me olvidará jamás. Fue el domingo posterior a la muerte de Juanito. Y el rival era el Burgos, equipo del que había llegado el malogrado siete blanco. Ni que decir tiene que aquel partido estuvo cargado de emociones y homenajes al recién fallecido. Ganó 2-0 el Real Madrid y el primer tanto del encuentro lo anotó Mikel Lasa.

El final de campaña fue bastante frustrante a nivel colectivo. Otro día me extenderé más en el tema. Sin embargo, una de las notas positivas fue constatar que aquel joven defensa de 20 años que habíamos fichado tenía sitio en el equipo. En aquel verano de 1992, Mikel Lasa formó parte como titular de la Selección Olímpica que ganó el Oro en los Juegos Olímpicos de 1992. Lasa se colgó la medalla junto a otros dos madridistas, Alfonso y Luis Enrique, y otros dos jugadores con los que coincidiría dos años después en el Real Madrid: Amavisca y Cañizares.

Recuerdo con mucho cariño aquellas Olimpiadas, aquellos partidos de la Selección de Vicente Miera... Y sí. Le terminé de coger un gran cariño a Mikel Lasa. Siempre me gustó ver en el Real Madrid a jugadores que, por unas razones u otras, lo pasaban mal pero no se venían abajo y terminaban triunfando. Lasa lo pasó mal al principio. Pero la recompensa llegó. Terminó jugando con el Madrid y se llevó una medalla de Oro en Barcelona.

Las cosas siguieron viento en popa durante la temporada 1992-93. Con Benito Floro, Mikel Lasa fue dueño y señor del lateral izquierdo. 34 partidos de Liga. 34 como titular y 31 de ellos completos. 6 encuentros de Copa de la UEFA y tres de Copa del Rey. 43 partidos oficiales en total.

El Madrid se volvió a dejar la Liga en el último partido, pero se impuso en la Copa del Rey al Zaragoza. Ganó 2-0 el Madrid y Mikel Lasa anotó el segundo gol del encuentro, en la recta final. Era el gol de la tranquilidad, el de la sentencia de un título que venía a cerrar dos años de sin sabores en los que sólo habíamos logrado llevar una Supercopa a las vitrinas. Aquella Copa del Rey tuvo un significado muy especial y Lasa siempre se ha sentido muy orgulloso de aquel gol. Más incluso que el tanto frente al Sevilla del que hace poco recordábamos su vigésimo aniversario.

La temporada 1993-94... Bueno, si alguien lee este blog sabe perfectamente cómo fueron las cosas aquel año. En cualquier caso, Mikel Lasa siguió siendo titular aquella campaña y volvió a marcar un gol en la Copa del Rey. Fue en la eliminatoria frente al Atlético de Madrid. No se me olvida la celebración de aquel 1-3 que anotó el lateral en el Vicente Calderón. Fernando Hierro agarró del brazo a Lasa y le tiró al suelo protagonizando unas imágenes a las que casi se le podían añadir los dos rombos aquellos que ponían en la televisión cuando éramos niños y daban 'cosas de mayores'.

Aquella temporada 1993-94 debutó en el primer equipo el canterano Alberto Marcos, lateral izquierdo que llegó con fuerza y le puso las cosas difíciles a Lasa en la recta final de campaña. Marcos jugó cuatro partidos completos de Liga, las jornadas 34, 35, 37 y 38.

Sin venirse abajo

¡Y tanto que se lo iba a poner difícil! En la temporada 1994-95, el nuevo entrenador, Jorge Valdano empezó la campaña con Luis Enrique y Marcos como primeras opciones para el lateral izquierdo. Lasa sólo disputó la segunda jornada de Liga frente al Logroñés. Marcos jugó tres partidos de titular en las jornadas 4, 5 y 6. El resto de partidos, Luis Enrique fue el que llevó el 3 a la espalda. Los dorsales personalizados no llegaron hasta la campaña siguiente. La verdad es que Luis Enrique era el comodín del equipo. Jugó de todo en el Real Madrid.

De nuevo, el equipo marchaba bien y Lasa estaba fuera del once titular. Otra vez le tocó ver el balón desde la barrera. Recuerdo que me daba pena no verle jugar. Pero él siguió trabajando duro, sin levantar la voz, a la espera de una nueva oportunidad. Y otra vez, la paciencia acabó recompensada. La lesión de Míchel en Anoeta, qué curioso, por cierto, acabaría provocando cambios de posiciones en el equipo que terminaron beneficiando al guipuzcoano. Luis Enrique pasó de lateral izquierdo a interior derecho y Lasa volvió a la titularidad en diciembre de 1994, en el último partido del año. Sí, el choque de Valladolid que recordé hace un par de meses aquí en 'Historias del Real Madrid'. El del gol 4.000 de Zamorano.

Mikel Lasa terminó 1994 como titular, ganando 0-5, y empezó 1995 de titular, ganando 5-0. Otra de las grandes alegrías que me llevé el día de la goleada al Barcelona fue la de ver que Lasa seguía ahí, al pie del cañón. Sin muchas florituras, sin grandes alardes técnicos. Pero peleando cada balón como siempre. Corriendo la banda izquierda con todas sus ganas. Marcando al adversario que atacaba por su banda como un perro de presa. Voluntad, entrega y eficacia. Y cumplidor. Cumplidor como el que más. Un obrero del fútbol. Los goles y los flashes los ponían sus compañeros. Él trabajaba para ellos.

Menos un día. El 5 de febrero de 1995, como recordaba en mi anterior entrada, Mikel Lasa fue protagonista. Ese día, él puso el gol... perdón, el GOL. El GOLAZO. Aquel día, los aplausos y los flashes se los llevó él. Mikel Lasa pobló las gradas del Santiago Bernabéu de pañuelos blancos. El gol al Sevilla desde 58 metros le permitió escribir su particular página más grande en la historia del Real Madrid. Aquel día, él fue el protagonista absoluto del capítulo. Y yo me alegré muchísimo por él. Y estoy seguro de que muchos más también.

La temporada 1994-95 la volvió a terminar como titular indiscutible. Ganó su primera Liga y siguió acumulando minutos y partidos con la camiseta del Real Madrid.

De cara a la campaña 1995-96, el Real Madrid fichó al catalán Miquel Soler. Un auténtico trotamundos del fútbol. Había jugado en el Barcelona y en el Atlético de Madrid. Un veterano al que todavía le quedaban muchos kilómetros por correr. Soler alternó la titularidad con Lasa en el lateral izquierdo, aunque Lasa terminó jugando más partidos. Anotó además un gol en Liga. Fue en Valladolid y recuerdo escucharlo por la radio, estando con la cuadrilla de amigos en la calle. Lasa anotó el 0-1 de un partido que acabamos ganando 0-3 en la recta final. El lateral fue el encargado de 'abrir la lata', como suele decirse en el fútbol.

La recta final

En el verano de 1996 llegó nuevo técnico al Real Madrid. El italiano Fabio Capello tomaba las riendas del equipo en la primera de las dos etapas en las que se ha sentado en el banquillo del Santiago Bernabéu. Junto a él llegaron nuevos jugadores. Y fichamos a otro lateral izquierdo. Otra vez, competencia para Mikel Lasa. Se trataba de un brasileño que llegaba del Inter de Milan. Su nombre, Roberto Carlos. No hace falta decir nada más.

Sí. Roberto Carlos fue quien puso fin a la estancia de Mikel Lasa en el Real Madrid. Al menos, desde un punto de vista sentimental para mí, me quedó el consuelo de que Lasa se marchó porque en su posición jugaba... el mejor lateral izquierdo de la historia del fútbol. Es una opinión personal. Respeto a quien tenga otra al respecto. Pero para mí ha sido el mejor y punto.

Con Roberto Carlos inamovible en esa banda izquierda por la que corría como un cohete, a Mikel Lasa no le quedó más remedio que adelantar su posición. Fabio Capello le utilizó durante los primeros meses de la temporada como uno de los cambios habituales del equipo. Casi siempre para jugar de centrocampista, sí, de centrocampista por la izquierda... ¡Y sustituyendo casi siempre a Suker! Era uno de los movimientos fijos del italiano. Cambio en el Real Madrid. Entra Lasa... y se marcha Suker. Los dos jugadores se cruzaron muchas veces en la banda aquella temporada 1996-97.

Lasa disputó quince partidos oficiales aquella temporada. Trece en Liga y dos en Copa, que fueron sus dos únicos partidos completos. En Liga, sólo fue titular dos veces, una de ellas, curiosamente, en San Sebastián. Donde había empezado a jugar.

El 22 de junio de 1997, Mikel Lasa Goikoetxea disputó sus últimos 36 minutos oficiales con la camiseta del Real Madrid. Puso así fin a una trayectoria de seis temporadas con la camiseta blanca.

Su siguiente destino fue Bilbao, a donde llegó junto a Rafa Alkorta, que volvía a casa después de cuatro campañas defendiendo la elástica del Real Madrid. En San Mamés, Lasa permaneció cuatro temporadas, en las que su participación fue de más a menos.

En la campaña 2001-02, cerca de cumplir los 30 años, recaló en el Murcia, en Segunda División. Allí jugó dos temporadas, la segunda de ellas como pieza básica del equipo que logró el ascenso a Primera División. Parecía que Lasa volvería a jugar en Primera con 32 años, quince temporadas después de haber debutado. Sin embargo, no llegó a renovar y se quedó en Murcia para jugar en el otro equipo de la localidad, el Ciudad de Murcia, también en Segunda División. Al término de aquella campaña 2003-04, Mikel Lasa colgó las botas y se retiró poniendo fin a su carrera deportiva.

Balance como madridista

En total, Mikel Lasa disputó seis temporadas con el Real Madrid en las que ganó dos Ligas, una Copa del Rey y una Supercopa. Disputó un total de 178 partidos oficiales con la camiseta blanca: 139 de Liga, 18 de Copa, 3 de Supercopa, 4 de Champions League, 4 de la Recopa y 10 de Copa de la UEFA. Como madridista, anotó 5 goles, 3 en Liga y dos en Copa del Rey.

Guardo un muy buen recuerdo de su paso por el Real Madrid. Hace dos años, tuve la inmensa fortuna de coincidir con él en persona. Le llevé una fotografía del día de su presentación con el Real Madrid y se llevó una grata sorpresa. Verse tan joven con aquella camiseta... Pude constatar personalmente el cariño con el que recuerda su etapa en el Real Madrid. Al fin y al cabo, fueron seis años en los que experimentó todo lo grande que puede llegar a ser jugar como profesional. Marcó goles, celebró títulos, llegó a ser Internacional...

Pero sobre todo, fue un jugador de esos que siempre hacen falta en los equipos. De los que sudan la camiseta. De los que se esfuerzan. De los que aceptan su rol y están ahí para sumar, no para restar. De los que no se quejan cuando no son titulares y siguen trabajando a pleno rendimiento a la espera de que llegue una oportunidad. De los que aprovechan esa oportunidad y se sacrifican por el equipo. Desde 'Historias del Real Madrid' quiero tener este pequeño recuerdo, a modo de homenaje, hacia Mikel Lasa. Aquel jugador que hace veinte años levantó de los asientos a todo el Santiago Bernabéu anotando aquel golazo inolvidable.

jueves, 5 de febrero de 2015

VEINTE AÑOS DEL GOLAZO DE LASA

El lateral guipuzcoano anotó el 2-0 frente al Sevilla desde 58 metros

Hoy 5 de febrero se cumplen veinte años del encuentro en el que el jugador del Real Madrid Mikel Lasa anotó un gol desde su campo. 58 metros recorrió el balón volando desde que el futbolista blanco chutó hasta que por fin entró en la portería defendida por Unzué.

El Real Madrid se enfrentaba al conjunto andaluz aquel domingo 5 de febrero de 1995 en el encuentro correspondiente a la vigésima jornada de Liga. Arrancaba la segunda vuelta, a la que el Madrid había llegado con el título honorífico de Campeón de Invierno. Era el partido que se emitía en Canal Plus y recuerdo que no pude ir a ver el partido al bar, por lo que me tocó escucharlo por la radio.

Qué cosas. Uno de los goles más espectaculares de la historia del Real Madrid y resulta que no lo vi en directo. Y claro, imaginarse ese gol a través de la narración radiofónica fue un tanto extraño. Estaba claro que había sido un disparo lejano... ¿Pero, tanto? Pañuelos en el Bernabéu y la acción del lateral izquierdo recibiendo todo tipo de elogios y exclamaciones por su espectacularidad. El gol, además, llegó en el descuento. Es decir, que debían ser las 20.45 horas, por lo que ardía en deseos de que llegaran los resúmenes deportivos para ver las imágenes de aquel gol. Cuando por fin lo vi, comprobé que realmente se trataba de un gol antológico.

El gol

Centrémonos en el gol. Minuto 91 de partido. El Real Madrid ganaba 1-0 al Sevilla gracias a un tanto conseguido por Raúl en el minuto 61. Los hispalenses buscan el empate y tienen un córner a favor. Puede ser una de las últimas oportunidades de conseguir el empate y sube todo el equipo a rematar. El saque de esquina lo bota Davor Suker desde la banda derecha del ataque visitante. Lo hace en corto para Rafa Paz, que devuelve al delantero sevillista. Sin embargo, Mikel Lasa aparece para robar el esférico, que sale despedido en dirección al centro del campo. El lateral madridista, tras quitar el balón a Suker, había salido corriendo detrás de la pelota. A todo esto, Juan Carlos Unzué estaba fuera de la portería. En el momento de sacarse el córner había subido casi hasta el centro del campo, por lo que el arco del Sevilla estaba desguarnecido. Cuando Lasa, por fin, alcanza el balón, y habiendo visto al cancerbero lejos de su meta, lanza un potente disparo... ¡desde su propio campo!

Lo que sucedió, seguro que lo recuerda cualquier seguidor madridista que viese aquel partido. El balón voló aquellos 58 metros mientras Unzué corría a la desesperada, hacia su propia portería. El balón botó justo delante del área pequeña y entró por el medio. ¡Un golazo espectacular!

Mikel Lasa celebró el gol de rodillas y levantando los brazos mientras el resto de sus compañeros corrían a celebrarlo con el formando una piña alrededor del 3 blanco. En las gradas, el público del Santiago Bernabéu festejaba por todo lo alto lo que acababan de contemplar.

Un gol histórico

Aquel tanto de Mikel Lasa fue durante mucho tiempo el gol más lejano que se había cosechado en la historia de la Liga. Los 58 metros de aquel 'Lasazo' fueron superados nueve años después, en la temporada 2004-05, por los 68 metros de distancia que recorrió el balón lanzado por Antonio José González Santos en un Numancia... Sevilla. Sí. En su único gol en Primera División, el defensa numantino, nacido en Sevilla, la clavó desde su propio campo en la portería sevillista, convirtiéndose en el gol más lejano anotado hasta la fecha en la Liga Española. Así pues, el gol de Mikel Lasa es, aún a día de hoy, el segundo anotado a mayor distancia.

Desde hace justo veinte años, a Mikel Lasa siempre se le ha recordado por aquel fantástico gol. En todas las entrevistas que se le han hecho desde entonces, siempre se le ha preguntado por aquel gol por el que todos le recuerdan. Fue su particular forma de pasar a la historia del Real Madrid, a pesar de que, como él mismo siempre ha dicho, le hizo más ilusión anotar el 2-0 de la Final de la Copa del Rey de la temporada 1992-93 frente al Zaragoza.

Tal día como hoy de hace veinte años, el gran protagonista de la jornada fue Mikel Lasa. Había anotado el gol de la sentencia del Real Madrid 2 - Sevilla 0 y lo había hecho, además, con un gol de bandera. Aquella noche del 5 de febrero de 1995 los focos se posaron en el defensa vasco, los micrófonos le buscaban, copó los resúmenes de televisión, recorrió las emisoras de radio... Fue su gran día.

domingo, 25 de enero de 2015

RECORDANDO A MICHAEL OWEN

El jugador británico jugó hace diez años en el Real Madrid

Acostumbrado como estoy a echar la vista atrás unos veinte o treinta años para recordar viejas glorias que vistieron la camiseta del Real Madrid, puede que a alguno le sorprenda que hoy viaje al pasado 'sólo' una década para hablar de un futbolista.

Repasando el listado que hacía sobre los madridistas que se han subido al pódium del Balón de Oro me di cuenta de que justo hace diez años, en la temporada 2004-05, Michael Owen estaba jugando en el Madrid. El Balón de Oro del año 2001 sólo estuvo una temporada con nosotros, pero dejó muestras de su buen hacer con el balón.

Michael James Owen nació en Chester, Inglaterra, el 14 de diciembre de 1979. Hijo de futbolista, el inglés se inició en el balompié en las categorías inferiores del Liverpool, club en el que se fue forjando como jugador hasta debutar en el primer equipo, con sólo 17 años, a finales de la temporada 1996-97. Con los Reds se convirtió en toda una estrella del fútbol británico. 

Destacó desde muy joven y enseguida se le abrieron las puertas de la internacionalidad con Inglaterra. En 1998 fue una de las estrellas del Mundial de Francia. Con sólo 18 años se convirtió en el jugador más joven en anotar un gol en una Copa del Mundo. Además del campeonato de Francia, Owen jugó los Mundiales de Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. También disputó las Eurocopas de Bélgica-Holanda 2000 y Portugal 2004. En total, Michael Owen fue internacional absoluto en 89 ocasiones y marcó 40 goles con el escudo de los Three Lions.

Su gran año

En la temporada 2000-01 ganó la Copa de la UEFA. Aquel 2001, el Liverpool ganó cinco trofeos en el año natural. Además de la mencionada UEFA, el equipo se impuso en la FA Cup, la Copa de la Liga de Inglaterra, la Charity Shield y la Supercopa de Europa. 

Sin duda, todos esos logros colectivos influyeron bastante en el desenlace del Balón de Oro del año 2001. Michael Owen se impuso en la votación del premio al madridista Raúl González, Balón de Plata, y al guardameta alemán Oliver Khan, Balón de Bronce.

Owen jugó un total de ocho temporadas en el Liverpool hasta la campaña 2003-04. Disputó 297 partidos oficiales con la elástica roja y marcó 158 goles. Además de los cinco títulos del año 2001, Michael sumó otra Copa de la Liga de Inglaterra a su palmarés, la de la campaña 2002-03.

Real Madrid 

En el verano de 2004 el Real Madrid se cruza en el camino del jugador inglés. Tras los fichajes de Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, Michael Owen se convierte en la incorporación estrella del Real Madrid para la temporada 2004-05.

Fue aquella una temporada bastante convulsa que se contagió un poco del halo de negatividad con la que se acabó la anterior. La temporada 2003-04 se saldó únicamente con la Supercopa de España. El equipo de Carlos Queiroz, que tan bien lo había hecho durante casi todo el ejercicio, se desplomó literalmente en la recta final de la campaña perdiendo en la Final de la Copa del Rey, cayendo en cuartos de la Champions y regalando una Liga que había estado bastante encarrilada. 

José Antonio Camacho sustituyó a Carlos Queiroz, pero dimitió tras disputarse sólo tres jornadas de Liga. Si la anterior temporada había terminado mal, la 2004-05 no empezó nada bien. A Camacho le sustituyó otro veterano de la casa, Mariano García Remón. El ex cancerbero, sin embargo, no terminó tampoco la temporada, dejando el banquillo al brasileño Vanderlei Luxemburgo. Como se puede desprender con tanto movimiento en la dirección del equipo, las cosas no le fueron muy bien al Real Madrid en la 2004-05. El equipo no ganó ningún título.

Aquel fue el Real Madrid que se encontró Michael Owen en su única temporada como profesional lejos del fútbol británico. 

De ser claramente la estrella más destacada del Liverpool, Owen pasó a compartir vestuario en el Santiago Bernabéu con astros rutilantes y la competencia en la delantera era tremenda. El Madrid contaba con Ronaldo, que acababa de ser Pichichi, Raúl era santo y seña del equipo, Fernando Morientes había regresado de su cesión al Mónaco... Adaptarse a otra posición en labores de ataque tampoco parecía factible habiendo jugadores como Figo, Beckham o Zidane...

Aun así, Michael Owen dejó muestras de su clase como delantero. Anotó su primer gol con la camiseta del Real Madrid en Champions League, en un encuentro disputado en el Santiago Bernabéu el 19 de octubre de 2004. Ganó el Madrid 1-0 al Dinamo de Kiev con el tanto anotado por el futbolista inglés. Cuatro días después, el sábado 23 de octubre, otro gol suyo volvió a ser decisivo. Era su primer tanto en Liga y lo hizo en los primeros compases del encuentro en el que el Real Madrid se impuso al Valencia. De nuevo, resultado de 1-0 con la diana del británico. Poco a poco, tras unos inicios titubeantes en los que jugó menos de lo deseado, Michael Owen se fue asentando en el equipo.

En enero de 2005, en el mercado de invierno, Morientes abandonó definitivamente el Real Madrid con dirección, curiosamente, a Liverpool, donde seguro echaban de menos a Owen. El Real Madrid, al mismo tiempo, recuperó de Italia a Portillo, cedido en la Fiorentina. El canterano, no obstante, no gozó de muchas oportunidades en esta nueva andadura en la casa blanca. Owen estaba claramente por delante de él.

Jugando con el dorsal 11 a la espalda, Michael Owen aportó velocidad al ataque blanco. Quizás no tanta como la que había mostrado en sus primeros años con el Liverpool. Hay que recordar que, durante su etapa en el conjunto inglés, tuvo serios problemas de aductores. Durante dos años, las lesiones musculares le dieron mucha guerra y, aunque se recuperó, arrastró algunas secuelas. 

Lo que no perdió nunca fue su olfato goleador. Owen era un rematador nato, con capacidad para crear espacios, aprovechar los contragolpes y facilidad en el desmarque. Hizo 13 goles en Liga, dos en Copa del Rey y uno en Champions League. Es decir, vio puerta en las tres competiciones que disputó con el Real Madrid. 16 goles que le convirtieron en el segundo máximo anotador del equipo sólo por detrás de Ronaldo y haciendo tres tantos más que Raúl.

Vuelta a casa

Michael Owen regresó a las islas británicas al término de su única campaña en el Real Madrid para jugar en el Newcastle. Los blanquinegros ofrecieron una fuerte suma de dinero e hicieron una oferta económica con la que el Real Madrid percibía cerca del doble de lo que había pagado un año antes al Liverpool. Aunque el jugador no deseaba moverse del Madrid, si no era para volver a su antiguo equipo, terminó aceptando regresar a Inglaterra. Con Las Urracas permaneció cuatro años entre las temporadas 2005-06 a 2008-09. Jugó 79 partidos en los que anotó treinta goles.

En el verano de 2009, camino de la treintena, el futbolista volvió a vestirse de rojo. Pero con la camiseta del Manchester United. Tres temporadas permaneció en el equipo de Alex Ferguson, si bien su rendimiento fue de más a menos. En el año 2012, el futbolista de Chester fichó por el Stoke City. Jugó nueve partidos oficiales y marcó un gol. Su último gol. 

Al término de la temporada 2012-13, Michael Owen colgó las botas para retirarse. Tenía 33 años.

Balance de blanco

Centrándonos en su etapa de madridista, Michael Owen jugó, en su única temporada de blanco, un total de 45 partidos oficiales con el Real Madrid y anotó 16 goles. 

El inglés, al contrario de lo que suele recordarse, jugó asiduamente aquella temporada. Las cifras lo corroboran. No sé por qué ha quedado en el subconsciente de muchos aficionados el erróneo recuerdo de que fue suplente y no triunfó. Ojo al dato, sólo en Liga disputó 36 partidos y fue más veces titular (20) que suplente (16).

Quizás viniendo de un Liverpool en el que era fijo incondicional en los onces iniciales, chocaba que alternase banquillo con titularidad. Pero esto era el Real Madrid y la plantilla estaba plagada de jugadores de primerísimo nivel. Aún así, como demuestran los guarismos, jugó casi siempre. Si no partía en el once inicial era el primer recambio ofensivo. Y cumplía con acierto y con goles.

Es cierto que no fue titular indiscutible en el equipo, pero eso le da aún si cabe más valor a unas cifras que son más que respetables y que respaldan su eficacia delante del marco contrario. Aprovechó sus oportunidades mejor que ningún otro jugador de la plantilla aquella temporada.

Recuerdo con cariño a este gran futbolista. Su hubiese seguido en el equipo, seguro que habría metido un montón de goles más con la regularidad que le caracterizaba. Como en aquel encuentro en el Santiago Bernabéu en abril de 2005 frente al Barcelona. Ganamos 4-2 y Michael Owen anotó el cuarto tanto madridista en uno de los partidos que mejor sabor de boca me dejó el Madrid aquella temporada 2004-05.

Desde 'Historias del Real Madrid', quería dejar constancia de mi reconocimiento a este gran jugador al que tuvimos la fortuna de ver jugar con la camiseta blanca.

sábado, 24 de enero de 2015

JUGADORES DEL REAL MADRID EN EL BALÓN DE ORO

Repaso a todos los madridistas que se han subido al pódium

La reciente concesión del Balón de Oro a Cristiano Ronaldo me ha llevado a realizar un repaso a la relación que han tenido los madridistas con el galardón que concedió la revista France Football entre 1956 y 2009 y que desde el año 2010 otorga la FIFA en fusión con la publicación gala.

Hasta ahora, estos han sido los madridistas que han recibido el premio.

1957
ORO Alfredo Di Stéfano
1958
ORO Raymond Kopa
1959
ORO Alfredo Di Stéfano
2000
ORO Figo
2002
ORO Ronaldo
2006
ORO Fabio Cannavaro
2013
ORO Cristiano Ronaldo
2014
ORO Cristiano Ronaldo

Si contabilizamos también a los jugadores que han logrado subirse al pódium llevándose el Balón de Plata y el Balón de Bronce, el listado que obtenemos es el siguiente.
1956
PLATA Alfredo Di Stéfano
BRONCE Raymond Kopa
1957
ORO Alfredo Di Stéfano
BRONCE Raymond Kopa
1958
ORO Raymond Kopa
1959
ORO Alfredo Di Stéfano
1960
PLATA Puskas
1964
BRONCE Amancio
1986
BRONCE Emilio Butragueño
1987
BRONCE Emilio Butragueño
1997
PLATA Mijatovic
1998
PLATA Suker
2000
ORO Figo
2001
PLATA Raúl
2002
ORO Ronaldo
PLATA Roberto Carlos
2006
ORO Fabio Cannavaro
2009
PLATA Cristiano Ronaldo
2011
PLATA Cristiano Ronaldo
2012
PLATA Cristiano Ronaldo
2013
ORO Cristiano Ronaldo
2014
ORO Cristiano Ronaldo
En el siguiente listado, recojo los premios obtenidos por jugadores que han militado en el Real Madrid, al margen de que recibieran el premio jugando para otros equipos. En esos casos, aclaro entre paréntesis la camiseta de qué club vestían en el momento de ser galardonados.
1956
PLATA Alfredo Di Stéfano
BRONCE Raymond Kopa
1957
ORO Alfredo Di Stéfano
BRONCE Raymond Kopa
1958
ORO Raymond Kopa
1959
ORO Alfredo Di Stéfano
PLATA Raymond Kopa (Stade Reims)
1960
PLATA Puskas
1964
BRONCE Amancio
1972
PLATA Günter Netzer (Borussia Monchengladbach)
1980
PLATA Bernd Schuster (Barcelona)
1981
PLATA Paul Breitner (Bayern)
BRONCE Bernd Schuster (Barcelona)
1985
BRONCE Bernd Schuster (Barcelona)
1986
BRONCE Emilio Butragueño
1987
BRONCE Emilio Butragueño
1996
PLATA Ronaldo (Barcelona)
1997
ORO Ronaldo (Inter de Milan)
PLATA Mijatovic
BRONCE Zidane (Juventus)
1998
ORO Zidane (Juventus)
PLATA Suker
BRONCE Ronaldo (Inter de Milan)
1999
PLATA David Beckham (Manchester)
2000
ORO Figo
PLATA Zidane (Juventus)
2001
ORO Michael Owen (Liverpool)
PLATA Raúl
2002
ORO Ronaldo
PLATA Roberto Carlos
2006
ORO Fabio Cannavaro
2007
ORO Kaka (Milan)
PLATA Cristiano Ronaldo (Manchester)
2008
ORO Cristiano Ronaldo (Manchester)
2009
PLATA Cristiano Ronaldo
2011
PLATA Cristiano Ronaldo
2012
PLATA Cristiano Ronaldo
2013
ORO Cristiano Ronaldo
2014
ORO Cristiano Ronaldo

Al margen de estos premios oficiales, cabe destacar también la concesión, en el año 1989, del Súper Balón de Oro a Don Alfredo Di Stefano.

Este premio honorífico fue el resultado de la votación especial celebrada con motivo del treinta aniversario de la revista France Football en la que se eligió al mejor futbolista de aquellas tres décadas de vida de la publicación francesa. El astro hispano argentino superó en la elección al holandés Johan Cruyff y al francés Michel Platini.

lunes, 12 de enero de 2015

CRISTIANO, BALÓN DE ORO

El jugador portugués gana su tercer Balón de Oro

Cristiano Ronaldo ha recibido hoy lunes 12 de enero el Balón de Oro que le acredita como mejor jugador del mundo en el pasado año 2014. El futbolista del Real Madrid superó en las votaciones a Messi y al guardameta alemán Neuer, confirmándose los pronósticos que durante los últimos días apuntaban al portugués como principal favorito para llevarse el galardón.

"Ha sido un año inolvidable a nivel personal y es único conseguir un galardón así. Esto me motiva para ganar más títulos de equipo y a nivel individual", señaló Ronaldo tras recibir el trofeo en la gala de la FIFA celebrada en el Palacio de Congresos de Zúrich.

Ronaldo recibió el 37,66% de los votos, mientras que Messi obtuvo un 15,76% y Neuer el 15,72%.

En la gala también fue premiado el madridista James con el Premio Puskas al mejor gol del año por su diana en el pasado Mundial en el encuentro frente a Uruguay.

También se hizo público el once del año 2014 elegido por el sindicato mundial de futbolistas profesionales FIFPro. En él figuraban los madridistas Cristiano Ronaldo, Kroos y Sergio Ramos junto a los ex madridistas Di María y Robben.

viernes, 9 de enero de 2015

IVÁN ZAMORANO

Repaso a la trayectoria del ariete chileno con la camiseta del Real Madrid

El partido del 5-0 al Barcelona fue la actuación más destacada del chileno Iván Zamorano con la camiseta del Real Madrid. El delantero militó cuatro campañas en el Santiago Bernabéu dejando muchos goles para el recuerdo y siendo uno de los referentes del equipo durante el primer lustro de la década de los noventa.

Iván Luis Zamorano Zamora nació el 18 de enero de 1967 en Colonia de Maipú, Chile. Su trayectoria futbolística se inició en el Cobresal chileno antes de dar el salto a Europa en el año 1988. Fue fichado por el Bologna italiano, pero el conjunto transalpino lo cedió al FC St. Gallen suizo, que fue el equipo en el que realmente militó durante las campañas 1988-89 y 1989-90 antes de recalar en el fútbol español.

El Sevilla fichó al chileno en la temporada 1990-91. Dirigía al equipo hispalense, por aquel entonces, Vicente Cantatore. El técnico había nacido en Argentina pero contaba con la nacionalidad chilena. Zamorano demostró  en el Ramón Sánchez-Pizjuán ser un buen delantero y durante la recta final de su segunda campaña con los andaluces empezó a sonar con fuerza su nombre como posible refuerzo para el Real Madrid.

Aún recuerdo un reportaje emitido en el programa El Día Después en 1992 en el que se destacaba su capacidad de salto y sus certeros remates de cabeza para comparar al jugador con un helicóptero de combate.

También fue en el programa de Canal Plus donde el propio Zamorano explicó el origen de su apodo Bam Bam. El chileno, que acudió al plató de televisión para estar junto a los presentadores Nacho Lewin y Michael Robinson, detalló que Bam Bam hacía referencia a uno de los personajes de la serie de dibujos animados Los Picapiedra (Bam Bam era el hijo de Pablo Mármol). Recuerdo que Lewin insistía en que también tendría ese apodo por su condición de cañonero frente a las porterías. Zamorano asintió sin mucha fe, supongo que por no llevarle la contraria o dejar en mal lugar a Lewin.

El Real Madrid

El caso es que Iván 'Bam Bam' Zamorano realmente era un buen ariete. Y en el verano de 1992, efectivamente, el Real Madrid se hizo con sus servicios como recambio del mexicano Hugo Sánchez, del que heredó el dorsal con el número nueve. El Madrid fichó del Sevilla al delantero y al defensa Nando, que había militado las anteriores dos campañas en el Fútbol Club Barcelona cedido por el conjunto andaluz. Eran los dos refuerzos de un equipo que sería entrenado por Benito Floro y que debía reponerse del varapalo sufrido en Tenerife en la última jornada de la Liga 1991-92.

Durante la pretemporada de aquel verano olímpico de 1992, Iván Zamorano empezó a demostrar en los encuentros amistosos que el Real Madrid parecía haber acertado con el fichaje del delantero, que contaba con 25 años. Zamorano, junto al brasileño Ricardo Rocha y el croata Robert Prosinecki, que se había pasado la anterior campaña casi en blanco por culpa de las lesiones, formarían el trío de jugadores extranjeros de aquel Madrid 92-93. Habían causado baja Hugo Sánchez y el rumano Hagi, algo que a mí me dolió especialmente y que, como ya expliqué en su día aquí en 'Historias del Real Madrid', no llegué a entender.

En competición oficial, una vez iniciada la Liga 1992-93, Iván Zamorano confirmó las expectativas y demostró que no le pesó la etiqueta de sustituto de Hugo Sánchez. Se estrenó como goleador, de forma oficial, en la segunda jornada liguera, en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid se impuso 3-0 al Burgos, que como anécdota cabe destacar que se presentó en el campo madridista como primer clasificado tras haber doblegado en la primera jornada a la Real Sociedad por 4-0, no se me olvida. Fernando Hierro anotó el 1-0 frente a los burgaleses y los otros dos goles llevaron la firma de Iván Zamorano. Sus dos primeros goles oficiales con la camiseta del Real Madrid.

Al final de aquella temporada 1992-93, volvimos a perder la Liga el último día en Tenerife. Sin embargo, guardo un muy grato recuerdo de aquella campaña. Ya mencioné, cuando escribí una entrada recordando al entrenador del equipo, que Benito Floro recibió críticas por parte de la prensa casi desde el primer minuto que se puso el chándal con el escudo del Madrid. Sin embargo, el equipo realizó un fútbol más que digno y cuajó notables actuaciones. Y buena parte de los méritos de aquel Real Madrid fueron adquiridos gracias al papel desempeñado por Zamorano.

Desde la banda derecha Michel y desde la izquierda Martín Vázquez, que regresó al Real Madrid con la Liga ya empezada, surtieron muchos balones a Zamorano y el ariete respondió con goles. En su primera campaña como jugador madridista Zamorano fue muy regular frente al marco contrario y peleó hasta el final con el brasileño Bebeto por el Pichichi.

Zamorano jugó en su primera temporada en el Madrid un total de 45 encuentros oficiales y marcó 37 goles. De ellos, 26 fueron en Liga, 6 en Copa del Rey y 5 en Copa de la UEFA.

Aún recuerdo con cariño la celebración de sus goles. El delantero corría mientras se sacaba la camiseta del pantalón y la estiraba con fuerza con ambos puños. Así festejó muchos de sus tantos, como el gol con el que se abrió el triunfo frente al Barcelona por 2-1 el sábado 30 de enero de 1993... O el día que remató un centro forzado por Villarroya en Valencia para anotar el gol del triunfo del Madrid cuando el encuentro agonizaba... O el día que firmó su primer hat trick de blanco frente al Sevilla de Maradona...

Sí. Fue una bonita temporada la 1992-93. ¡Además, ganamos la Copa del Rey! Y eso que Zamorano no pudo estar presente en la Final de Valencia frente al Zaragoza. Aquel día le sustituyeron entre Alfonso y Juan Eduardo Esnaider, que empezó la campaña en el filial blanco pero concluyó el ejercicio en la primera plantilla.

Caída y auge

La primera temporada de Zamorano en el Madrid fue satisfactoria. La segunda, no lo fue tanto. Salvo por el título de la Supercopa de España conquistada frente al Barcelona, la campaña 1993-94 fue un suplicio. Y Zamorano se vio afectado por el bajo rendimiento del equipo al atravesar una dolorosa sequía de goles que le hizo perder mucho del crédito que había ganado. Diecisiete jornadas de Liga pasó el chileno sin marcar hasta que, por fin, en Sevilla, anotó su noveno gol liguero de la campaña. No se me olvidará nunca la alegría que me llevé al escuchar por la radio el tanto de Iván Zamorano con el que los madridistas certificaban el triunfo 0-1 en el Sánchez-Pizjuán.

La prensa, tan dura como siempre, había sido muy cruel con el nueve blanco. Muchos perdieron la fe en el chileno. Se le dio por acabado y ya antes de concluir la temporada 1993-94 se le estaba buscando recambio.

Lo que sucedió en el verano de 1994 ya lo he contado muchas veces aquí en 'Historias del Real Madrid'. El nuevo técnico del equipo, Jorge Valdano, no contaba con Zamorano. Pero el chileno se empeñó en seguir en el club, con el que tenía contrato en vigor, y acabó dando la vuelta a la situación. Iván Zamorano resurgió de las cenizas como Ave Fénix y terminó siendo pieza fundamental del Real Madrid que se proclamó Campeón de Liga en la temporada 1994-95.

Zamorano, estrella con sus tres goles en el 5-0 al Barcelona del que se acaban de cumplir veinte años, terminó el campeonato 94-95 siendo Pichichi de la Liga con 28 goles. De nuevo, los focos, los flashes y los micrófonos volvían a dirigirse al jugador sudamericano. "He pasado de paquete a Dios", comentó en una entrevista publicada por la revista Don Balón.

Adiós al Madrid

La temporada 1995-96 fue la última de Iván Zamorano en el Real Madrid. Si la temporada 1993-94 había sido un calvario, la 1995-96... fue calvario y medio. Aquella sí que fue una mala temporada. La verdad es que, salvo en el caso de Raúl, todo el equipo bajó de nivel de manera inexplicable.

A finales de agosto, en la Supercopa frente al Deportivo, quedó bien claro que aquella temporada no iba a tener nada que ver con la anterior. Problemas dentro del campo, cambios en el banquillo con el cese de Jorge Valdano, problemas institucionales que desembocaron en la dimisión de Ramón Mendoza como presidente en noviembre de 1995, derrotas... El Real Madrid no ganó ningún título y quedó fuera de las competiciones europeas por segunda vez en su historia.

Fue algo curioso. Las cuatro campañas de Iván Zamorano en el Real Madrid fueron, a nivel colectivo y a nivel individual, una buena, una mala, una buena y una mala. 

El chileno concluyó aquella temporada 1995-96 con 16 goles en 38 partidos. Había sido más regular de cara a la portería que en la 1993-94, aunque curiosamente firmó un gol menos que entonces. Con menos partidos disputados, eso sí.

Con 29 años, creo que Iván Zamorano hubiese tenido sitio en el nuevo Real Madrid que Lorenzo Sanz estaba diseñando para la temporada 1996-97. Pero se barajaban nuevos nombres para incrementar el nivel de una plantilla que, hay que reconocerlo, quizás se había quedado corta de calidad. Entre los jugadores de los que se hablaba como futuribles para el Real Madrid, había dos extranjeros de peso que reforzarían una delantera en la que Raúl iba a seguir siendo fijo. Suker y Mijatovic completarían un tridente con el que Zamorano veía cerrada su carrera en el Santiago Bernabéu.

Etapa en Italia

En el verano de 1996, el ya ex madridista recaló en el Calcio para jugar en las filas del Inter de Milan. Con los Nerazzurri ganó la Copa de la UEFA en la temporada 1997-98 en una Final frente al Lazio en la que Iván firmó uno de los tres goles de su equipo.

Aporto una curiosa anécdota de la carrera de Zamorano desde nuestro punto de vista como madridistas. Si en el Sevilla 91-92 había compartido vestuario con el croata Davor Suker, que años después jugaría en el Real Madrid, en el Inter de Milan coincidió con el brasileño Ronaldo, que años después también acabaría convirtiéndose en ariete del Real Madrid.

Precisamente la presencia de Ronaldo Nazário de Lima en el Inter, que jugaba con el 9 a la espalda, dio paso a otra curiosidad. La implantación de los dorsales personalizados hizo que Iván Zamorano acabara luciendo el número 18. Pero él incluía en el dorsal el símbolo + entre los números 1 y 8. La suma de 1 + 8 es igual a 9, el dorsal que siempre había lucido como delantero centro.

En el Inter de Milan disputó cuatro campañas completas. Inició la quinta en la temporada 2000-01, pero sólo disputó cuatro encuentros oficiales y concluyó el ejercicio jugando para el América mexicano. En México permaneció tres temporadas y en el año 2003 regresó a su país para competir con el Colo-Colo. Aquel fue su último equipo profesional. 

Sus números

Con 35 años, Iván Luis Zamorano colgó las botas. Atrás quedaron más de dos décadas perforando las porterías rivales. A nivel de clubes jugó 610 partidos oficiales y marcó 293 goles. Fue internacional absoluto con Chile en 69 ocasiones anotando 34 goles. Jugó el Mundial de Francia en el año 1998 y fue Medalla de Bronce en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. Estuvo presente en la Copa América durante las ediciones de 1987, 1991, 1993 y 1999.

Con el Real Madrid disputó un total de 173 partidos oficiales y anotó 101 goles con la camiseta merengue. Ganó una Liga (1994-95), una Copa del Rey (1992-93) y una Supercopa (1993-94), además de ser Pichichi como máximo realizador de la Liga 94-95. Anotó en todas las competiciones que disputó con el Real Madrid. De sus 101 goles, 77 los marcó en Liga, 8 en Copa, 8 en Copa de la UEFA, 4 en Champions League, 2 en la Recopa y 2 en la Supercopa de España.

Estoy seguro de que todos los madridistas que fuimos adolescentes a mediados de los años noventa recordamos con cariño a Iván Zamorano. Además de los muchos goles que hizo y de sus potentes remates de cabeza, el chileno destacó sobre todo por la enorme garra que imprimía a su juego.

Quizás no haya sido el delantero más técnico que hemos visto con el balón en los pies, pero las ganas que ponía sobre el terreno de juego, su esfuerzo y su tenacidad a la hora de sudar la camiseta blanca le sirvieron para escribir muchas páginas en la Historia del Real Madrid. Como aquel 7 de enero de 1995, cuando le hizo los tres goles al Barcelona. Grande Iván... 'Bam-bam, bam-bam, bam-bam Zamorano...".