Se cumplen 25 años de la derrota en el Bernabéu frente al Odense y la eliminación del Real Madrid de la Copa de la UEFA
El martes 6 de diciembre de 1994 el Real Madrid disputaba la vuelta de los octavos de final de la Copa de la UEFA de la temporada 1994-95. Tras eliminar al Sporting de Lisboa y al Dínamo de Moscú el equipo blanco se midió al modesto Odense BK, sobre el papel y a priori un equipo más que accesible. En el encuentro de ida, jugado el 22 de noviembre de 1994, el Real Madrid ganó pero recuerdo que los daneses dieron más guerra de lo esperado. Se adelantaron los locales, Zamorano y Amavisca dieron la vuelta, empataron los anfitriones y Laudrup consiguió el gol de la victoria en el minuto 90. En cualquier caso, victoria 2-3 y eliminatoria encarrilada y favorable para los madridistas.
Quizás los factores teóricamente favorables hicieron que Valdano alineara, para la vuelta, a un equipo, digamos, exótico. Demasiado exótico, incluso. En parte se trataba de un equipo de circunstancias. Sólo tres días antes, Míchel había caído gravemente lesionado de su rodilla izquierda en el encuentro de Liga de la jornada 13 disputado en Anoeta frente a la Real Sociedad. Rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. El centrocampista, baluarte del Madrid de inicios de los noventa, se encontraba a sus 31 años en el mejor momento de su carrera deportiva pero aquella lesión le apartaría de los terrenos de juego para todo lo que restaba de temporada. Su baja, importantísima, suponía un quebradero de cabeza para Jorge Valdano, que tuvo que improvisar bastante para ocupar esa banda derecha con un sustituto. Hierro y Zamorano también eran baja por sanción. Ya eran tres titulares fuera, a los que se sumaron Buyo y Sanchís por decisión técnica, ya que Valdano decidió darles descanso. Cañizares jugaría su segundo partido oficial como madridista después de haber debutado, también en la UEFA, en Moscú. Nando disputaría su primer partido de aquella campaña. Alfonso, que había vuelto a jugar unos minutos tras su lesión en el primer partido de Liga, sería quien hiciese de Míchel... Entre unas cosas y otras se juntaron muchas novedades, pero había equipo de sobra para ganar: Cañizares, Quique Sánchez Flores, Nando, Alkorta, Luis Enrique, Alfonso, Redondo, Martín Vázquez, Laudrup, Butragueño y Amavisca.
El partido
Lo recuerdo como un partido muy extraño. Era diciembre pero se jugó a plena luz del día. Era festivo, día de la Constitución. El choque arrancó a las 17.15 horas de la tarde y se emitió en directo por TVE-1. El Madrid vistió la camiseta blanca de manga larga sin los emblemas de las garras de Kelme, como era habitual en las competiciones europeas. Las gradas del Santiago Bernabéu estaban medio vacías. Ni por asomo pensaba que la cosa iba a terminar como terminó...
Un partido extraño, sí... El juego no fue bueno pero desde un principio se pudo comprobar que el Real Madrid estaba por encima del rival en cuanto a nivel y calidad técnica. Durante la primera media hora se generaron bastantes ocasiones. Pero no salían las cosas, faltaba acertar en los metros finales... El gol del Real Madrid podía llegar en cualquier momento, pero no llegaba. Butragueño no tenía ya la inspiración de sus mejores días. Recuerdo un remate suyo, muy flojo, que el guardameta foráneo atrapó sin problemas. Sería lo que veríamos a lo largo de todo el encuentro. El Madrid atacando sin éxito y un llamativo 0-0 al descanso. Valdano movería el banquillo con un doble cambio, de esos que se hacen cuando las cosas no están saliendo como se esperaba, con Dubovsky y Sandro sustituyendo a Butragueño y Alfonso.
Mediado el segundo tiempo llegó una jugada que pudo haber cambiado el curso del partido y de la Historia. Tras una espectacular jugada de Fernando Redondo el argentino cedió el balón dentro del área a Dubovsky, por la derecha, y un defensor del Odense le hizo un penalti clarísimo. Penalti de libro que se tragó el colegiado y que pudo haber significado el 1-0 para el Real Madrid. Pero no. Y casi de inmediato, del hipotético 1-0 se pasó al 0-1. Saltó la sorpresa. Una acción de ataque del Odense finalizó con el visitante Petersen dentro del área mano a mano con Cañizares. El danés resolvió cruzando la pelota con una media vaselina por encima del guardameta madridista y establecía así el 0-1 en el marcador. Quedaban veinte minutos por delante. El resultado nos valía, puesto que con el 0-1 seguía pasando la eliminatoria el Real Madrid por el valor doble de los goles fuera de casa. Pero claro, ya habíamos gastado la bala de reserva. Ya no había colchón. Otro gol de los foráneos nos dejaría en la cuneta.
No voy a negar que pasé nervios en lo que restó de partido. Además esos nervios se percibían también en el equipo, demasiado atropellado a la hora de atacar y con sensación de prisas. El cronómetro corría y el 0-1 no se movía. Pero claro, en teoría la presión era para los visitantes... ¿O quizás no? El Odense no tenía nada que perder, venía ya 'eliminado' de Dinamarca. El Real Madrid, quizás por orgullo viéndose detrás en el marcador o empujado por aquella política del fútbol ofensivo tan vigente y azuzada por los medios de comunicación de la época, lo seguía intentando una y otra vez mientras se desordenaban sus líneas y sus jugadores sobre el césped.
Estábamos en el descuento, sólo había que aguantar unos minutillos y se acabaría el partido. Una derrota, sí, pero lo importante era pasar de ronda y seguir en Europa. El equipo, sin embargo, parecía empeñado en, por lo menos, tratar de empatar. Ya habíamos superado el minuto 90 y el Madrid seguía atacando. Quique Sánchez Flores, tras una buena incorporación, realizó un disparo a puerta que se fue a las manos del guardameta visitante. Y en la siguiente jugada llegó el cataclismo, lo que nadie se esperaba... El portero sacó de puerta y tras varios toques los daneses entraron por la izquierda y centraron al área. La pelota pasó por debajo de las piernas de un atacante a la altura del punto de penalti pero le llegó a Bisgaard, totalmente solo, en el pico derecho del área pequeña... ¡Estaba solo! Y todos estábamos con el corazón en un puño. Bisgaard cruzó el balón superando a Cañizares. Gol del Odense. 0-2. Increíble.
La gran decepción
Se me cayó el mundo encima. Me vine abajo. No me lo podía creer. Los jugadores del Odense lo celebraron por todo lo alto y en el banquillo visitante se volvieron locos de alegría. Normal. Le habían dado la vuelta a la eliminatoria en el último minuto. No quedaba tiempo, a duras penas se llegó a sacar de centro del campo. No hubo tiempo para nada. Pocos segundos después de cumplirse el minuto 47 el colegiado italiano Loris Stafoggia, (QEPD), decretó el final de la contienda. El Real Madrid estaba eliminado.
Fue muy duro, muy duro. Hasta tal punto fue tan duro que lo recuerdo como mi segundo peor recuerdo como madridista sólo por detrás de la primera Liga de Tenerife. Petrificado delante de la pantalla del televisor, con aquellos rótulos de TVE reflejando el marcador final del partido... 0-2. Recuerdo que me entró un dolor de estómago terrible. Me entraron ganas hasta de vomitar, lo juro. Fue un palo tremendo, sobre todo por la decepción. El equipo había empezado tan bien la temporada, estaba jugando tan bien y había tanta ilusión alrededor de aquel Real Madrid que nadie se esperaba que pasara algo así. Aquello fue muy de los noventa. Sí, otra gran decepción al estilo tan de los noventa. El 'Síndrome del Transworld Sport' volvía a realizar acto de presencia y lo hacía en una temporada en la que se suponía que no tenía que aparecer. Por fin teníamos un gran equipo, había grandes jugadores, teníamos futbolistas como Laudrup y Redondo... ¿Cómo pudo suceder aquello?
Pues sí. Sucedió. El modesto Odense nos apeó de Europa. Y fue una verdadera pena porque había plantilla y equipo para haber hecho algo importante en aquella Copa de la UEFA. No hubiera sido fácil porque había equipos como el Parma, el Bayern Leverkusen, el Lazio, la Juventus... Qué miedo daban los equipos italianos por aquella época... De hecho, la Final la acabarían jugando el Parma y la Juventus. De todas formas, estoy convencido de que el Real Madrid pudo haber llegado muy lejos y que había equipo para haber peleado por el título. Pero ya no sirve de nada darle vueltas, ¿quién sabe qué hubiera pasado? Es hacer conjeturas. Ciencia ficción. Nunca sabremos qué hubiera pasado de haber seguido en la competición.
Lo único seguro es que estábamos fuera. Fue el último partido de Emilio Butragueño en Europa y su penúltimo partido oficial con la camiseta blanca. Tampoco Dubovsky (QEPD) volvería a jugar en competiciones europeas. Martín Vázquez, por su parte, también se despedía de las competiciones continentales como madridista, aunque todavía jugaría un partido de la Recopa un año después con el Deportivo. El Real Madrid, fuera de Europa, se centraría en ganar aquella Liga con un bloque de futbolistas muy definido y algunos suplentes jugaron muchísimo menos de lo que podían haber jugado en caso de haber seguido en las dos competiciones. Cañizares y Alkorta eran internacionales con Clemente en aquellos momentos. El portero no volvería a jugar hasta la jornada 37, con la Liga ya ganada. Había sido uno de los grandes fichajes de la temporada pero sólo disputó 3 partidos oficiales. El central bilbaíno, por su parte, alcanzó los 14 partidos. De los presentes el día del Odense el defensa Nando desaparecería del mapa y, al igual que Cañizares, sólo volvería a ser alineado en la jornada 37, en Vigo. Dos partidos oficiales en toda la temporada. Alfonso tampoco encontró su sitio en el equipo y la llegada de Raúl le relegó a un rol muy diferente del que todos pensábamos a comienzos de campaña. Tampoco volvería a vestir la camiseta blanca en competiciones europeas. Fueron algunos damnificados por el tropezón continental.
Fue un accidente, tampoco hay que buscarle más explicaciones. Sí, recuerdo la polémica que se generó tras la eliminación... Creo que fue la primera vez que recuerdo escuchar aquello de las "rotaciones". A Jorge Valdano le cayeron muchos palos por la alineación que sacó aquel día. Pero, sinceramente, creo que no es justo. Teniendo en cuenta la calidad del rival y el resultado que se traía de Dinamarca tenía cierta lógica dar oportunidad a algunos suplentes. ¿Que fueron muchos suplentes de golpe? Pues no lo sé, quizás sí. Pero, de todas formas, el equipo formado aquel día frente al Odense no era malo en absoluto. Insisto, había nivel para ganar el partido más que de sobra. De hecho, sin ser un buen partido de los blancos, que no lo fue, se pudo haber ganado perfectamente. Se mereció ganar. Por ocasiones, por llegadas... Por todo. Fue un partido para haberlo ganado. De ahí el sorpresón del 0-2. Ayer recordaba aquí en 'Historias del Real Madrid' mi vieja teoría sobre 'El día tonto en el Bernabéu', aquella leyenda que mantengo desde hace años de que todas las temporadas el Real Madrid tiene una jornada aciaga jugando en casa. Bueno, pues no hay mejor ejemplo que lo que sucedió tal día como hoy de hace 25 años. 'El día tonto en el Bernabéu' de la temporada 1994-95 se registró en la vuelta de los octavos de final de la Copa de la UEFA. Y ya está.
Fue una gran decepción, el lunar de la temporada 1994-95. El 6 de diciembre de 1994 es una fecha negra para mí como madridista. En la víspera del ataque de Pearl Harbor no fueron los japoneses sino los daneses los que nos reventaron el Bernabéu por sorpresa. Una tarde aciaga para el fútbol español, por cierto, en la Copa de la UEFA. Además del Real Madrid también quedaron apeados el Deportivo de la Coruña, que perdió en Dortmund con el Borussia, y el Athletic Club, que perdió en Italia con el Parma. En cualquier caso, lógico, lo que me dolió fue lo del Real Madrid.
De todas formas, a pesar de aquel varapalo con el Odense, conservo buenísimos recuerdos de aquella temporada 1994-95. Ahora me resulta extraño, pero por aquella época lo principal era la Liga. De hecho, el gran objetivo de aquella temporada era la Liga. El equipo tuvo siempre muy claro que lo que quería era el Campeonato Nacional de Liga, el torneo de la regularidad. Y se consiguió. De hecho, después de cuatro años sin ganarla, adjudicarse aquella Liga resultó una de las mayores alegrías que recordamos muchos madridistas. Le tengo mucho cariño a esa Liga y todos aquellos futbolistas que la ganaron. Fue un buen año, una buena temporada. El único disgusto, lo del Odense...
REAL MADRID: Cañizares, Quique Sánchez Flores, Nando, Alkorta, Luis Enrique, Alfonso (Dubovsky, 60'), Redondo, Martín Vázquez, Laudrup, Butragueño (Sandro, 60') y Amavisca.
ODENSE BK: Hogh, Nedergaard (Bisgaard, 76'), Michael Hemmimgsen, Hansen, Schjonberg, Carsten Hemmimgsen, Melvang, Dethlefsen, Thorup (Hjorth, 65'), Pedersen y Tchami.
GOLES
0-1 min. 71 Pedersen
0-2 min. 91 Bisgaard
Todas las temporadas, incluso en las buenas, el Real Madrid tiene un partido en casa en el que las cosas no salen bien
'El día tonto en el Bernabéu'. Se trata de una expresión que vengo utilizando casi desde que era un crío para definir aquellos partidos en los que el Real Madrid tiene un traspies en casa, especialmente si es inesperado o se produce en el marco de una buena temporada. Tengo que matizar bien todo esto... Me refiero a tropiezos o derrotas totalmente inesperadas por la entidad del rival o las circunstancias. También me vale para partidos desastrosos que se registran de manera aislada en medio de una buena campaña. Para que nos entendamos, quedarían excluidas derrotas en el Santiago Bernabéu como las de la temporada 1995-96 puesto que aquella campaña estuvo plagada de partidos perdidos, muchos de ellos en nuestro propio estadio.
El origen del 'día tonto en el Bernabéu' se remonta a los tiempos de la Quinta del Buitre. Un clarísimo ejemplo sería el empate a uno con el PSV en la Copa de Europa de la temporada 1987-88, unas tablas que terminarían siendo decisivas para que el equipo se quedara en la cuneta en Eindhoven. Sin embargo, de aquella misma campaña, llamó más la atención la derrota 0-4 en Liga frente al Atlético de Madrid en un momento en el que el equipo de Beenhakker se encontraba en racha. Tras un arranque de campeonato casi perfecto, a ritmo de goleadas y tras haber eliminado al Oporto de la Copa de Europa, resultó que la primera derrota llegó en casa y a lo grande. 'El día tonto en el Bernabéu'.
Aquellos años triunfales de la Quinta del Buitre fueron extraordinarios para el equipo. Sobre todo en Liga. Pero fútbol es fútbol, como diría Boskov, y siempre hay algún tropiezo llamativo, algún empate... Aquel 2-2 de la primera jornada de la Liga 1988-89 con el Osasuna, el 3-3 con el Logroñés de la 1989-90... 'El día tonto en el Bernabéu'. Resultados que me sorprendían...
Pero la primera temporada que utilicé a conciencia el término, que lo patenté, para que nos entendamos, fue en la temporada 1992-93. La primera campaña que seguí con la seriedad de un adulto hubo un par de resultados que me fastidiaron bastante. Uno fue el 1-1 en el Bernabéu frente al Rayo Vallecano, con el guardameta Wilfred, QEPD, protagonizando una de sus habituales exhibiciones frente a nosotros. El otro fue el empate 2-2 con el Logroñés en un partido digno del día tonto en el Bernabéu. Se adelantaron los riojanos de penalti, conseguimos dar la vuelta al marcador casi al final con un gol de Esnáider y justo en el 90' el Tato Abadía anotó el definitivo 2-2. Sí. 'El día tonto en el Bernabéu'.
El propio Logroñés sería otro de los protagonistas del día tonto en el Bernabéu un par de años después, la campaña de la Liga 1996-97 que ganamos con Capello. Un empate a cero sin goles que generó bastantes críticas, sobre todo por parte de los adversarios del técnico italiano que no estaban satisfechos con el fútbol de la escuadra merengue. Un ejercicio más tarde, el año de La Séptima, el Racing de Santander se llevó un 2-2 del Bernabéu con un tanto en las postrimerías que me dejó bastante planchado.
Con el cambio de siglo hubo un equipo que se hizo asiduo protagonista del día tonto en el Bernabéu. Me refiero al Mallorca, que en la campaña de la Liga 2000-01 se llevó un 0-2 de nuestro estadio. Estaba ya en el equipo nuestro ex Samuel Eto'o. Lo de nuestros 'ex' frente al Real Madrid da para un artículo bien extenso y exhaustivo, por cierto. Bueno, el caso es que el camerunés se aficionó a reivindicarse en nuestro campo en partidos como el 1-5 de mayo de 2003. Aquella Liga la ganó el Real Madrid, pero en el Bernabéu, frente al Mallorca, los de Vicente Del Bosque protagonizaron el 'El día tonto en el Bernabéu' de la temporada 2002-03. Eto'o marcó un gol. Y marcaría otros dos en el triunfo del Mallorca en el Bernabéu por 2-3 de la temporada 2003-04. Este partido no lo incluyo en la categoría del 'día tonto' porque la recta final de campaña con Queiroz fue un puñetero desastre. Todo fueron 'días tontos' y no ganamos nada, así que no lo entra dentro de la categoría.
Hasta nuestros días hemos seguido teniendo ejemplos de todo tipo que encajan dentro de la teoría de 'El día tonto en el Bernabéu'. No se me olvidará nunca el cabreo que agarré el día del 0-1 del Levante, gol de Salva de penalti, de la temporada 2006-07. Campaña en la que ese partido, en realidad, tendría que disputarse el título de día tonto con el del 0-3 frente al Recreativo de Huelva. O el 0-1 con el Getafe de la Liga de Schuster, en la temporada 2007-08. En la temporada 2010-11 el Sporting ganó 0-1 en el Bernabéu en lo que resultó ser la primera derrota de José Mourinho como local tras una racha de nueve años. Recuerdo que fue partido para haberlo ganado sin problemas, pero que acabó con esa derrota 0-1. "Hemos tenido el día tonto en el Bernabéu", repetí varias veces aquel 2 de abril de 2011.
Se cumplen tres décadas de la muerte del legendario jugador de baloncesto del Real Madrid
El 3 de diciembre de 1989 falleció en accidente de tráfico Fernando Martín Espina, jugador de la Sección de Baloncesto del Real Madrid que contaba en aquellos momentos con sólo 27 años de edad. El coche que conducía el pívot antes de dirigirse al Palacio de los Deportes sufrió un aparatoso percance en una curva de la antigua Nacional II... Era domingo, día de partido. El equipo de basket jugaba contra el CB Zaragoza y el de fútbol visitaba Balaidos para medirse al Celta de Vigo en la correspondiente jornada de Liga. Pero todo quedó eclipsado con la triste noticia de la muerte de Fernando.
Todos recuerdan dónde y cómo conocieron la noticia de la pérdida del legendario baloncestista. En mi caso ese momento está ligado, como tantos y tantos recuerdos deportivos de mi infancia, a la radio. Mi padre siempre solía tener puesto el transistor en la cocina los domingos por la tarde para seguir los partidos de fútbol y la información deportiva. Y fue así como me enteré de la muerte de Fernando Martín aquella tarde. La impresión fue tremenda. El fútbol estaba por delante del baloncesto para mí, pero se trataba de toda una institución del Real Madrid, el pionero que había jugado en la NBA, uno de los más grandes jugadores de la Sección de basket... Era algo increíble. La pérdida era irreparable.
La pena fue tremenda por tratarse de quien se trataba. No voy a desglosar nada nuevo ahora sobre su figura, ya por todos conocida. Hace un par de meses publiqué aquí la entrevista que le hice a Javier Balmaseda sobre su libro 'Fernando Martín. Instinto Ganador'. En la obra queda reflejada la dimensión humana y deportiva de esta leyenda que alcanzó logros impresionantes. El primer español que jugó en la NBA fue 86 veces Internacional con España y logró una Medalla de Plata en el Eurobasket de Nantes 83 y otra en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Con el Real Madrid, equipo con el que jugó entre las temporadas 1981-82 y 1985-86 en una primer etapa y entre 1987-88 y 1989 en la segunda, ganó 4 Ligas, 3 Copas del Rey, 1 Supercopa, 2 Recopas de Europa, 1 Copa Korac y 1 Copa Mundial de Clubes.
¿Qué más hubiera conseguido de haber seguido con vida? Por físico seguramente hubiese podido jugar al baloncesto muchos años más. Por otra parte, como me comentaba el propio Javier Balmaseda, muchos consideran que no hubiese prolongado su carrera demasiado en el tiempo para poder dedicarse a otros menesteres, seguramente lejos del mundo de la canasta. Nunca lo sabremos. Lo único cierto, por desgracia, es que nos dejó a los 27 años.
Como cada 3 de diciembre todos los madridistas recordamos la figura legendaria de Fernando Martín. Pero esta vez será un poco más especial porque se cumplen 30 años de su desaparición. Sirvan estas pocas líneas a modo de homenaje en este aniversario. Fernando siempre estará en el recuerdo. Nunca le olvidaremos.
Muere José Luis Fidalgo Veloso, jugador del Real Madrid entre los años 1965 y 1969
Este miércoles 13 de noviembre hemos conocido la triste noticia del fallecimiento de José Luis Fidalgo Veloso. Nos deja, a los 82 años, otro de los integrantes del Real Madrid que ganó La Sexta Copa de Europa en 1966. Delantero que destacó por su velocidad y efectividad de cara a puerta vivió sus mejores años como deportista a lo largo de la década de los sesenta.
José Luis Fidalgo Veloso nació en Santiago de Compostela, La Coruña, el 23 de marzo de 1937. Sus primeros pasos en el mundo del fútbol los dio en equipos de su Galicia natal, primero en el Santiago CF y después en el Celta de Vigo B antes de recalar en el Deportivo de La Coruña, club en el que destacaría por sus cualidades como delantero. Debutó en Segunda División con los coruñeses en la temporada 1958-59, precisamente la misma campaña en la que empezó a jugar Amancio Amaro, con el que más tarde coincidiría también en el Real Madrid. Veloso dejó huella en el Deportivo, con el que marcó 95 goles en Liga y fue Pichichi de Segunda en la temporada 1960-61 con 26 dianas. Consiguió dos ascensos a Primera militando en la máxima categoría del fútbol español con los gallegos en las temporadas 1962-63 y 1964-65. Está considerado como uno de los futbolistas más relevantes de la historia del club coruñés, con el que llegó a ser Internacional. Veloso jugó en 4 ocasiones con España entre 1962 y 1963. Anotó 3 goles con la Selección, dos de ellos en sendos enfrentamientos contra Rumanía en fase de clasificación para la Eurocopa y el último en un amistoso frente a Escocia disputado en el Santiago Bernabéu.
En 1965 le llegó la oportunidad de vestir la camiseta blanca. El Real Madrid llamó a sus puertas y se reencontró con su ex compañero Amancio, que había recalado en el Santiago Bernabéu en 1962. Era la temporada 1965-66 y el equipo de Miguel Muñoz se encontraba en fase de renovación. Velázquez y Calpe fueron otras de las destacadas incorporaciones de cara al nuevo curso. Veloso no era ningún novato, tenía 28 años, y disputó nueve partidos oficiales junto a los futbolistas como Pirri, Grosso, Zoco... Sí, era el Real Madrid de los 'Ye-yé'. Disputó siete partidos de Liga en los que anotó 4 goles, dos de ellos en la victoria por 4-0 frente al Sevilla de la jornada 25. También jugó un partido de Copa de Europa en el triunfo por 4-2 frente al Anderlecht en los cuartos de final de una competición que se acabaría llevando el conjunto blanco. Fue la contribución de Veloso a la consecución de La Sexta. En su primera campaña como jugador blanco el gallego disputó las tres competiciones en las que participó el equipo. En Copa jugó el tercer partido de desempate que tuvo que afrontar el Madrid en octavos de final para superar al Málaga. Ganaron los madridistas 2-0 con tantos del propio Veloso y de Félix Ruiz.
Los mejores números de Veloso como jugador blanco se registraron en su segunda campaña en el Club, la temporada 1966-67. Nuevamente el gallego participó en las tres competiciones que afrontó el Real Madrid y además consiguió marcar gol en todas ellas, cerrando su ejercicio a nivel particular con 21 partidos oficiales y 11 goles. El Real Madrid se adjudicó el título de Liga cediendo sólo dos derrotas. Veloso fue el tercer anotador del equipo en Liga con 9 goles, por detrás de Gento y de Grosso. En la Copa disputó 4 encuentros y marcó un gol, curiosamente, frente a su ex equipo, el Deportivo de La Coruña. En Europa, su estreno como goleador se produjo frente al 1860 Múnich alemán, triunfo por 3-1 en el Bernabéu. Anotó el 2-1 para los merengues.
En la temporada 1967-68 la participación de Veloso disminuyó de forma considerable. Siete partidos, seis de ellos en Liga y dos goles. El primero fue en el campeonato nacional frente al Español y el segundo, en Copa de Europa, quizás sea el más célebre y recordado de su trayectoria con el Real Madrid. Los blancos se midieron al Ajax de Ámsterdam, con el que se empató 1-1 en la ida. En la vuelta, disputada en el Bernabéu, el tiempo reglamentario concluyó con otro empate a uno, goles de Gento y de Groot. Hubo que recurrir a una prórroga en la que la gran figura fue Veloso, que avisó con un disparo que repelió el meta neerlandés antes de que, en el minuto 100, protagonizara la jugada del partido. Una acción individual del gallego concluyó con un potente disparo a la derecha de la portería rival desde fuera del área que suponía el 2-1 y el pase de la eliminatoria para el Real Madrid, que aquel 11 de octubre de 1967 vestía, curiosamente, con la equipación azul.
La temporada 1968-69 sería la última de Veloso con el Real Madrid. Sólo participó en cinco partidos oficiales anotando sus últimos goles como jugador blanco. De nuevo vio puerta frente a su ex equipo, el Deportivo, en Liga y marcó su último tanto como madridista en Copa de Europa frente al AEL Limassol. Los blancos superaron a los de Chipre por un global de 12-0 y Veloso contribuyó con una diana en el 0-6 de la vuelta. Con el Real Madrid disputó un total de 42 partidos oficiales y anotó 20 goles a lo largo de las cuatro campañas que vistió la camiseta blanca. En su palmarés como madridista figuran 3 Ligas además de la citada Copa de Europa de 1966.
Tras abandonar la disciplina merengue Veloso recaló en el Orense, entonces en Segunda División. Corría la temporada 1969-70 y el jugador tenía 32 años. El equipo descendió ese mismo ejercicio pero Veloso siguió jugando en Segunda División al regresar a Madrid para enrolarse en las filas del Rayo Vallecano. Con los franjirrojos disputó dos campañas, 1970-71 y 1971-72. Después vestiría la camiseta del Compostela, de vuelta a Galicia, equipo con el que finalizaría su carrera deportiva.
Desde 'Historias del Real Madrid' quiero
expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros.
Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje. Descanse en
paz, José Luis Fidalgo Veloso.