Tal día como hoy de hace 30 años el ariete cántabro disputaba su último partido con el Real Madrid
El domingo 22 de mayo de 1988, tal día como hoy de hace 30 años, se cerraba el Campeonato Nacional de Liga de la temporada 1987-88. El Real Madrid despedía la campaña en el Santiago Bernabéu frente al Valladolid, equipo que visitaba el estadio blanco en el marco de la jornada 38. El conjunto de Leo Beenhakker ya había cantado el alirón un mes antes, en la jornada 34 frente al Betis. Era un día de fiesta. Los prolegómenos del encuentro sirvieron para homenajear al Campeón de Liga. Bailes regionales y actuaciones musicales amenizaron la tarde sobre el césped de un Santiago Bernabéu en el que estuvieron presentes los chavales de las categorías inferiores. El cantante Bertín Osborne interpretó el himno del Real Madrid en el marco de unos actos en los que también participaron ex jugadores como Paco Gento o Pirri. Pero también se aprovechó el ambiente festivo para homenajear a una leyenda que se retiraba aquel mismo día...
Carlos Alonso Santillana dejaba el fútbol. Lo hacía por la puerta grande, con un título de Liga. "Jugaremos pensando en Santillana", señalaba el técnico Leo Beenhakker en declaraciones recogidas por el diario Marca el día del partido. "Carlos saldrá desde el principio y se retirará cuando él quiera", había dicho el preparador del equipo blanco en la última rueda de prensa previa al duelo. En ese ejemplar del domingo Tomás Calvo, periodista de Marca, explicaba cómo había sido el último entrenamiento del ariete cántabro y recogía las palabras del jugador a los periodistas presentes en la sesión preparatoria anterior al duelo con el Valladolid. Se le preguntaba al jugador si se imaginaba cómo sería la despedida recogiendo la Copa de Campeones y recibiendo el cariño del público. "No sé lo que podré sentir en esos momentos. Lo que ahora deseo es que nadie me diga nada, pero todos me lo van a decir. Mis compañeros, los técnicos, los empleados, los aficionados, vosotros, los periodistas. Sí, estaré afectado porque es un momento importante para mí", respondía un Santillana que no tenía claro cuánto tiempo estaría sobre el césped aquella tarde. "No sé lo que aguantaré. Si veo que me desenvuelvo bien, aguantaré hasta la segunda parte. Si no me iré antes", anunciaba el ariete.
El encuentro frente al Valladolid arrancó con un minuto de silencio por la muerte del ex jugador Sabino Barinaga, autor del primer gol que se marcó en el Santiago Bernabéu y que había fallecido tres días antes. Por ese motivo, los futbolistas locales portaron brazaletes negros. Una vez que el balón echó a rodar el equipo blanco afrontó un pequeño contratiempo... Ricardo Gallego recibió un balonazo en un ojo y fue sustituido por Juanjo Maqueda. Poco después llegaba el primer gol de la tarde. A los diez minutos Sanchís cortó un balón que cedió a la izquierda para Gordillo quien, desde la banda, envió un preciso centro que Hugo Sánchez cabeceó a las mallas poniendo el 1-0 en el marcador.
Fue en la recta final del primer tiempo, en el minuto 40, cuando llegó uno de los momentos estelares de la tarde. Una falta sobre Camacho propició un saque a balón parado de Rafael Gordillo, que colgó la pelota al centro del área para que Santillana, de cabeza, anotase el 2-0. El delantero se iba a despedir de la mejor forma posible. Había marcado gol y lo hizo, cómo no, de cabeza. Como si aquel gol fuese un homenaje a su carrera deportiva. Su último gol con la camiseta del Real Madrid lo marcó en su último partido. No podía haber un epílogo mejor.
En el segundo tiempo el Madrid pudo ampliar la renta en un saque de esquina de Gordillo desde la izquierda en el que Mino, con un cabezazo, terminó estrellando el balón en el poste izquierdo de la portería visitante. En las postrimerías del encuentro sería el Valladolid el que redujera las distancias con un gol de Fonseca, que en acción individual se marchó de Mino y de Camacho para terminar superando a Paco Buyo. No fue un partido espectacular, ni mucho menos. No había nada en juego clasificatoriamente hablando, pero sí que es cierto que el Valladolid, que concluyó ese año en octava posición, dispuso de ráfagas de buen juego y se tomó el choque con seriedad.
Faltaba un minuto para el final del encuentro cuando Santillana se marchó del campo. El equipo ya había agotado sus dos cambios por lesión al tener que sustituir a Gallego y a Martín Vázquez, por lo que el veterano delantero tuvo que jugar casi hasta el noventa. Carlos Alonso se quitó el brazalete de capitán y tocó el césped del Bernabéu por última vez como futbolista en activo. Eran instantes muy emotivos. Sus compañeros, a iniciativa de José Antonio Camacho y Emilio Butragueño, lo levantaron a hombros mientras recibía el aplauso del público. Un aplauso atronador por parte de todos los allí congregados. Una vez concluido de manera oficial el encuentro Santillana subió al palco, donde recibió el trofeo de Liga y volvió a bajar al césped para celebrar el triunfo con sus compañeros.
Fue el punto y final a una campaña inolvidable, la temporada 1987-88. Al margen de la decepción de lo que había sucedido en la Copa de Europa el año fue extraordinario futbolísticamente hablando. El equipo de Leo Beenhakker había llegado a su pico más alto en cuanto a calidad. El Real Madrid fue líder toda la temporada, agarró el liderato en la primera jornada y no lo soltó hasta la última. 38 jornadas consecutivas en lo más alto. El cuadro blanco terminó la Liga con 62 puntos, 11 más que la Real Sociedad y 23 más que el Barcelona, todo ello en una época en la que las victorias suponían sólo 2 puntos. El Madrid fue el conjunto más realizador con 95 goles y el menos goleado encajando sólo 26. Con esos números no es de extrañar que Hugo Sánchez se alzase con el Pichichi un año más y que Paco Buyo se adjudicase el trofeo Zamora.
Aquel título de Liga era el número 23 que alcanzaba en su historia el Real Madrid. Y era la tercera Liga consecutiva que conseguía la denominada Quinta del Buitre. Butragueño, Míchel, Sanchís y Martín Vázquez ya tenían un peso capital en aquella escuadra y los veteranos que les habían guiado en sus inicios en el equipo iban poco a poco haciéndose a un lado. Un año antes se había marchado Juanito. Ahora era Carlos Santillana el que ponía punto y final a su carrera. Seguiría un año más José Antonio Camacho, que se retiraría al término de la siguiente temporada junto con Maceda. En el día de su adiós, Santillana posó con todos ellos por última vez en una foto de familia en la que los futbolistas blancos fueron retratados con el trofeo de Liga. Los hijos de Santillana también aparecen en las imágenes de esa tarde.
Adiós a Santillana
Aquella misma noche el programa 'Estudio Estadio' de TVE arrancó con unas imágenes espectaculares, las de Carlos Santillana entrando en el vestuario del Real Madrid al término del partido. "Son las imágenes del adiós de un gran futbolista, un hombre que jugó durante 17 años en el Real Madrid, que defendió en 56 ocasiones la camiseta de la Selección Nacional y que hoy ha recogido el trofeo de su novena Liga ganada con el Real Madrid. Carlos Alonso Santillana en el momento de entrar en el vestuario al finalizar el partido, despidiéndose de sus compañeros", narraba José Ángel de la Casa, director y presentador del programa. Las imágenes fueron tomadas para un reportaje del periodista Paco Grande y son realmente extraordinarias.
Tras ofrecer los resúmenes de los partidos de aquella última jornada de Liga el programa 'Estudio Estadio' ofreció un reportaje que repasaba la carrera deportiva de Santillana. Arrancaba con la música del tema Jump de Van Halen. Narraba Paco Grande. El reportaje serviría precisamente como base del programa 'Conexión Vintage' sobre Santillana que se emitiría 25 años después, en 2013. El reportaje concluía con el partido de aquella misma tarde frente al Valladolid y con las imágenes que habían abierto el programa, las de la entrada del delantero en el vestuario. Santillana abrazó a todos sus compañeros. A Sanchís, a su entrenador Beenhakker, a Buyo, a Mino, a Camacho, a Tendillo, a Gordillo...
Sentado en uno de los bancos del vestuario, Santillana hablaba al micrófono de Paco Grande. "Se acaba una época muy bonita, donde he tratado de ser un profesional tanto dentro como fuera del terreno de juego. Hasta el último momento y hasta la última circunstancia, aun en la segunda parte lleno de calambres todas las piernas, he aguantado hasta el final del partido. Realmente estoy satisfechísimo de todo lo que he hecho en mi carrera deportiva. Y desde aquí me gustaría dar las gracias a todas aquellas personas que sobre todo en los momentos difíciles, cuando tenía alguna lesión y cuando estaba sin jugar, me apoyaban y me ayudaban. Y el público del Madrid desde luego en los últimos dos o tres años ha sido increíble el apoyo que me ha dado cada vez que salía a calentar, cada vez que salía a jugar un partido... Tengo que agradecerles todo ese respeto y todo ese apoyo que me han dedicado. Y en este momento tengo muy pocas cosas que decir. Todo lo llevo por dentro. Es una mezcla de tristeza y de regocijo a la vez porque realmente tengo que salir con la cabeza muy alta y muy orgulloso de haber conseguido estar aquí, en este Club, 17 años y haber terminado mi carrera deportiva estando todavía en buenas condiciones para jugar y sobre todo habiendo terminado con ese gol, que creo que fue muy bonito y que de alguna forma remata un poco lo que ha sido mi vida deportiva", confesaba Carlos Santillana.
Se trata de un documento histórico y las imágenes tienen un valor tremendo. Pero aquellos planos de Santillana estuvieron a punto de no existir. Paco Grande había estado grabando aquella semana con Santillana las imágenes para el reportaje que se emitiría en 'Estudio Estadio' y el periodista acordó con el jugador grabar aquellos últimos planos despidiéndose de los compañeros en el vestuario. Una vez terminados los actos de celebración con el trofeo de Liga los futbolistas se marcharon a la caseta. Cuando el equipo de TVE se disponía a entrar en el vestuario se topó con la negativa del gerente del Club, Manuel Fernández Trigo, que no quería dar permiso a los periodistas para grabar aludiendo a que el vestuario era sagrado. Intercambio de pareceres y discusión entre Fernández Trigo y Grande que finalmente, y gracias a la intermediación del gran protagonista del día, Carlos Santillana, concluyó con cámara y redactor pudiendo acceder al interior. Afortunadamente se pudieron grabar esas imágenes tan impresionantes de Santillana despidiendo uno por uno a sus compañeros de equipo. Tienen un valor increíble y son pura Historia del Real Madrid.
El reportaje de 'Estudio Estadio', que puede verse completo en la web de RTVE, concluyó con una escena preciosa, la de Carlos Santillana quitándose por última vez la camiseta en partido oficial. Paco Grande le preguntaba qué era lo que se iba a quedar de recuerdo de ese día. Santillana respondía que la camiseta no. "La camiseta se la voy a dar a un hospital de niños enfermos. Yo no me voy a quedar con ella, desde luego. Tengo muchas más. Solamente me quedaré con el balón para que me lo firmen mis compañeros", contaba el delantero. El broche de oro de aquella pieza de 'Estudio Estadio' lo puso el periodista Julio César Iglesias: "Santillana habría sido un número 9 en cualquier época y en cualquier equipo en toda la historia del fútbol. Lo recordaremos así, como un hombre que salta, pero sobre todo como un hombre que sueña en el aire".
Aquel 22 de mayo de 1988 concluyó la carrera deportiva de uno de los grandes mitos del Real Madrid, Club al que había llegado en 1971 y del que se marchaba 17 años después. Por el medio, 645 partidos oficiales con la camiseta blanca y 289 goles, el último marcado precisamente esa misma tarde. Se retiró con un palmarés impresionante de 9 Ligas, 4 Copas, 2 Copas de la UEFA y 1 Copa de la Liga. Santillana se despidió del fútbol con un golazo de cabeza y levantando un trofeo de Liga. Ni el mejor guionista hubiese escrito un final así. Se fue por la puerta grande.
REAL MADRID: Buyo, Mino, Tendillo, Sanchís, Camacho, Gordillo, Gallego (Maqueda, 6'), Martín Vázquez (Llorente, 67'), Butragueño, Santillana y Hugo Sánchez.
REAL VALLADOLID: Wirth, Torrecilla (Endika, 14'), Moreno, Gonzalo (Fonseca, 67'), Manolo Hierro, Lemos, Moya, Fernando Hierro, Minguela, Cabrera y Peña.
GOLES
1-0 min. 10 Hugo Sánchez
2-0 min. 40 Santillana
2-1 min. 86 Fonseca
El día después de la consecución de La Séptima
Todos nos acordamos de cómo vivimos el 20 de mayo de 1998. Pero seguro que también recordamos cómo fue el día siguiente, el jueves 21 de mayo de 1998. Y cómo fueron los días siguientes y las celebraciones por la consecución de La Séptima. Como para no acordarse... La primera Champions League que pudimos celebrar. La mayor alegría que hemos vivido como madridistas. Aquella mañana, después de no haber podido casi pegar ojo por la emoción, los nervios y la alegría, llegué a clase con la bufanda atada en la cintura y no me la quité en todo el día.
Pero antes de entrar en clase lo que hice fue comprar los periódicos, por supuesto. Nunca he sido tan feliz comprando el As y el Marca como aquella mañana. Unas portadas que no olvidaremos nunca. La del As era doble, con aquella espectacular fotografía del maestro Raúl Cancio en la que Seedorf y Fernando Sanz levantan al presidente Lorenzo Sanz mientras besaba la Copa de Europa y aquel titular de "Rey de Reyes". Me terminé comprando dos ejemplares para utilizar como póster aquella portada a doble página. La de Marca también era una portada de esas que no se olvidan. Manolo Sanchís besando el preciado trofeo. "Te he deseado durante 32 años", escribían sobre una fotografía de Pedja Mijatovic alzando la Champions. "Ya eres mía", rezaba el titular principal de Marca.
Durante los siguientes días la cita con el kiosco fue obligada. La consecución de La Séptima fue noticia por varios días. Las celebraciones, entrevistas, fotografías... Todo merecía ser recopilado. A todo ello se sumó todo el merchandising que generó la primera Champions 'en color' para el Real Madrid. La verdad es que durante las siguientes semanas me tuve que rascar bien el bolsillo con todo lo que salió a la venta...
El diario As editó El Álbum de La Séptima, una revista en la que se repasaba toda la trayectoria del Real Madrid en la Champions League de la temporada 1997-98 con las fichas técnicas de los partidos y los comentarios de Roberto Carlos. Había que completarlo con adhesivos que se entregaban con el diario. El mismo formato eligieron otros dos rotativos. Marca sacó su álbum Real Madrid. El mejor equipo del mundo. Los 20 partidos de la Leyenda Blanca. Este álbum también había que completarlo con adhesivos que se entregaban con el periódico. A diferencia del de As, el álbum de Marca no se centraba en La Séptima. Se recopilaban partidos históricos del Real Madrid y el último, lógicamente, era el de la Final de Ámsterdam. En páginas centrales se entregaba un póster con las caras de todos los jugadores de la plantilla Campeona de Europa. De temática similar era el álbum de ABC titulado Historia de las 7 Copas de Europa. También se completaba con adhesivos publicados con el periódico diario. La particularidad de este álbum era que se centraban sólo en las Copas de Europa, desde los trofeos de la época de Di Stéfano hasta el entonces recién éxito de La Séptima.
A la semana siguiente de la Final de Ámsterdam la revista Don Balón en su número 1180 correspondiente a la semana del 25 al 31 de mayo de 1998 también llevó a su portada la consecución de La Séptima. "Beso a la gloria" titulaba el semanal sobre una preciosa fotografía de Raúl besando a la Orejona. Era el tema principal de ese número, como es lógico, y la revista entregaba también una separata especial titulada La Séptima ya es nuestra. ¡Éxtasis! En el centro venía un póster del equipo posando con la Champions en el césped de Ámsterdam. Don Balón aprovechó el tiró de la victoria del Real Madrid sacando a los kioscos un número especial, uno de sus ejemplares extra. Era un monográfico sobre la participación del equipo en aquella Champions League 1997-98.
Por aquella época había varias revistas de fútbol en el mercado. Al margen de Don Balón en los kioscos de 1998 estaban Líder o Fútbol Fantástico, publicaciones de carácter mensual que, como es lógico, no pudieron llevar la información de la Final entre Real Madrid y Juventus hasta sus números correspondientes al mes de junio. Líder además de otorgar protagonismo a la Final en su ejemplar de junio editó un Especial Liga de Campeones con Las mejores imágenes de la Copa de Europa. "Y van 7. El Real Madrid recupera su trono en lo más alto del fútbol" titulaba la publicación en portada bajo una foto de Fernando Hierro levantando el trofeo.
Aunque, hablando de revistas mensuales, no podemos olvidarnos de la publicación oficial del Club. La revista del Real Madrid correspondiente al mes de junio de 1998 aún recogía en su interior los ecos de la Final de Ámsterdam. Pero el plato fuerte había sido la revista Extra editada con motivo del triunfo frente a la Juventus. Un ejemplar extraordinario que se vendía a 500 pesetas, el precio habitual de la publicación por aquella época, pero que estaba dedicado por completo a la Champions League de esa campaña. Hacía especial hincapié en la Final, claro, pero se recopilaban fotografías, todos los partidos, declaraciones de los protagonistas, imágenes de la previa, del encuentro, de las celebraciones... Se incluía un doble póster gigante y la revista llevaba grapado un juego de adhesivos conmemorativos de aquella Champions League. Y es que durante aquel año la revista del Club había decidido ofrecer pegatinas al estilo de lo que había hecho la revista Teleindiscreta en los años ochenta con aquellos adhesivos que regalaba sobre las series de televisión de la época como 'V', 'El Equipo-A', 'El Coche Fantástico'...
El fútbol fue muy diferente a partir del 20 de mayo de 1998. Ganar aquella Champions League nos llenó de orgullo y nos liberó de una carga. En mi caso particular fue desterrar de un plumazo el Síndrome del Transworld Sport y en cierto modo todos los aficionados madridistas nos quitamos un enorme peso de encima. Se acabaron las urgencias históricas y la cantinela aquella de ir contando los años que acumulábamos sin ganar la Copa de Europa. Lo mejor de todo fue que después de 32 años sin ganarla el Real Madrid seguía liderando en solitario el palmarés de los Campeones de Europa. Y no sólo no nos había alcanzado nadie, es que además con La Séptima ampliábamos la renta respecto al segundo, el Milán.
Los de Pablo Laso doblegan al Fenerbahce de Obradovic en la Final Four
El Real Madrid es Campeón de Europa. En un 20 de mayo, fecha muy especial para los madridistas, la sección de baloncesto se ha adjudicado su décima Copa de Europa al ganar al Fenerbahce turco en el partido decisivo de la Final Four de la Euroliga que se ha celebrado en Belgrado. La Décima ya es para los madridistas. Segunda Euroliga para el grueso de un equipo que ya levantó el trofeo en el año 2015. Excelente premio para un equipo que este año ha sufrido mucho pero que ha tocado otra vez la gloria.
El equipo blanco, que accedió a la Final el pasado viernes tras deshacerse del poderoso CSKA de Moscú, se llevó el triunfo al imponerse al Fenerbahce en un encuentro con un final de muchos nervios pero que concluyó de manera satisfactoria. 85-80 para los de Laso, que rayaron a gran altura y ofrecieron su mejor versión para destronar al último campeón. Muy buen partido de todos los jugadores del equipo blanco con un rendimiento colectivo digno de elogio. Todos aportaron y fueron decisivos hasta el último suspiro, cuando Llul y Doncic ya no estaban por eliminación. Quizás una de las acciones que más se recuerden este partido será el palmeo de Trey Thompkins cuando faltaban 18 segundos para el final. Pero en realidad, esta noche todos han sido grandes. El trabajo de Rudy, los puntos de Causeur, la presencia de Tavares... Todos.
Victoria en la Euroliga que seguro que supone un premio para un Sergio Llul que ha superado un largo periodo de inactividad por su grave lesión. Y victoria que permite a Luka Doncic marcharse a la NBA por la puerta grande. De hecho, el joven esloveno recibió el MVP de la Final.
"Es algo increíble. Ha sido una temporada muy dura y acabar de esta manera es espectacular. Quiero dar las gracias al madridismo, que ha confiado en todo momento en el equipo y ojalá que en fútbol el equipo también pueda quedar Campeón de Champions y ser los mejores de Europa", señalaba al término del encuentro Rudy Fernández en los micrófonos de Realmadrid TV. "Me siento muy feliz. Después de perder la Copa del Rey me dije que Dios tenía algo preparado para mí más grande. Y esto ha pasado", apuntaba por su parte Walter Tavares. "Es una sensación maravillosa venir aquí como tapados y levantar la copa y además poder celebrarlo con esta pezado de afición, que son los mejores", decía el capitán Felipe Reyes. "Ha sido una temporada durísima, creo que hemos hecho un trabajo brutal. Nosotros siempre hemos creído en nosotros mismos, todos sumando nuestro granito. Es increíble, todavía no me lo creo porque han sido dos partidos durísimos contra dos grandísimos equipos. Pero somos Campeones de Europa otra vez. Ha sido alucinante cómo ha trabajado todo el equipo, el staff técnico, toda la gente que no sale en la tele en los partidos, los fisios, médicos, preparador físico, el delegado Ramón, gente de prensa, utilleros... Nos llevamos todos muy bien, somos una piña. Esa es la clave", aseguraba Sergio Llul.
En rueda de prensa, el entrenador Pablo Laso ha descrito cómo fue la entrada en el vestuario después del triunfo. "Simplemente les he dado la enhorabuena y les he dicho que se lo merecen porque este es un premio que se consigue con mucho trabajo. No se consigue viniendo aquí y ganando un partido. Hay que jugar contra los mejores equipos de Europa, ocho se quedaron fuera, ocho jugaron play off, cuatro se quedaron fuera, han venido los cuatro mejores equipos aquí y hemos sido capaces de ganar al CSKA, que ha sido el mejor equipo de la liga regular, y al Fenerbahce que lleva tres finales seguidas. Con lo cual, muy orgulloso y muy feliz por mi equipo", apuntaba Laso satisfecho.
El Real Madrid de baloncesto suma un título internacional más a su extenso palmarés en el que lucen 4 Copas Intercontinentales, 1 Mundial de Clubes, 1 Copa ULEB, 1 Copa KORAK, 4 Recopas de Europa y, especialmente, las 10 Copas de Europa. El equipo blanco ha sido Campeón de la máxima competición continental en los años 1964, 1965, 1967, 1968, 1974, 1978, 1980, 1995, 2015 y 2018.
Los éxitos de la sección de baloncesto son éxitos del Real Madrid y como tal deben de ser celebrados. Es un orgullo para cualquier aficionado madridista seguir a una entidad puntera en los dos deportes en los que compite. El Real Madrid es el Club con más Copas de Europa tanto en fútbol como en baloncesto. Y lo es gracias a noches y a triunfos como los que han protagonizado esta noche nuestros campeones. Muchísimas gracias a Pablo Laso y a todo el equipo técnico y ayudantes. Muchísimas gracias a Felipe Reyes, a Sergio Llul, a Rudy Fernández, a Fabien Causeur, a Luka Doncic, a Jaycee Carroll, a Trey Thompkins, a Walter Tavares, a Anthony Randolph, a Jeffery Taylor, a Facundo Campazzo, a Gustavo Ayón... Este 20 de mayo de 2018 habéis hecho muy felices a todos los madridistas.
¡Enhorabuena Campeones!
La Séptima cumple veinte años
Hoy es un aniversario muy especial. Desde hace dos décadas cada 20 de mayo es un día especial porque es imposible no acordarse de una fecha tan señalada. La del 20 de mayo de 1998, el día de la Final de Ámsterdam. De hecho, en este mismo blog he recordado ya un par de veces tal fecha. El día en el que La Séptima Copa de Europa cumplía 15 años y el día en el que cumplía 18 con la excusa de que el trofeo alcanzaba la "mayoría de edad". Pero hoy es un aniversario de esos redondos. Una cifra especial. 20 años...
Hasta hace no tanto lo seguía viendo como algo relativamente reciente. Pero hoy se cumplen veinte años de aquella Final frente a la Juventus y la cifra empieza a asustar un poco. Todos los que vivimos y recordamos aquel día somos veinte años más viejos. Es curioso cómo pasa y cómo cambia la percepción del paso del tiempo según transcurren los años y avanzas en la vida. En 1998 habían pasado 12 años desde la última Final europea que había jugado el Real Madrid. Por aquel entonces 12 años me parecían una absoluta eternidad... Toda una vida. Ahora, en la actualidad, 12 años me parecen un suspiro. Han transcurrido 20 años de la Final de Ámsterdam y sin embargo lo tengo todo tan fresco y tan cercano que no me termino de creer que hayan transcurrido dos décadas. ¿Y 12 años me parecían muchos?
Ganar aquella Champions League supuso una alegría enorme. Enorme. De verdad que no hay palabras para explicar la grandeza de lo que significó aquello. Recuerdo que ya entonces no paraba de pensar que sería con el paso de los años cuando realmente nos diésemos cuenta de lo importante que fue ganar aquella Copa de Europa de la temporada 1997-98. Y no me equivocaba. Así ha sido. Han pasado 20 años desde entonces y ahora podemos analizar con perspectiva lo que significó esa Champions League. Supuso cerrar un vacío de 32 años que frustró a muchísimos madridistas entre 1966 y 1998. Para todos los que teníamos menos de 30 años entonces aquel partido en Ámsterdam supuso ver nuestra primera Copa de Europa. Para los más jóvenes, como en mi caso, aquella era nuestra primera Final de la máxima competición continental.
Han pasado 20 años pero sigo recordando aquella noche como si hubiese sido ayer. Y eso pasa con las citas realmente importantes. La Final entre la Juventus y el Real Madrid es uno de esos encuentros que los que lo vivimos no lo olvidaremos nunca. Es uno de esos partidos especiales de los que se recuerda todo. Cómo fueron las horas previas, dónde lo viste, con quién, cómo lo celebraste...
Y una cosa que he podido comprobar a lo largo de todos estos años es que para todos los que vivimos aquella Final este ha sido el partido más importante de nuestras vidas. De hecho, después de aquella Séptima afortunadamente vinieron más Champions League. Pero la de 1998 siempre será la primera, nuestra primera Champions. Siempre será muy especial. Ha sido una satisfacción enorme haber podido celebrar más triunfos en la competición europea. Pero ninguno podrá llenarnos tanto como lo hizo La Séptima. No hay palabras para describirlo. Para entenderlo es necesario haber vivido aquel 20 de mayo de 1998.
El brazalete de una generación para la que la Champions llegó diez años tarde...
Cuando Manolo Sanchís levantó al cielo la Champions League el 20 de mayo de 1998 aquella escena y aquel gesto eran bastante simbólicos. Sanchís era uno de los dos supervivientes que quedaban en la plantilla del Real Madrid de aquel equipo que diez años antes, curiosamente también en Holanda, se habían quedado a las puertas de la Final de la Copa de Europa de la temporada 1987-88. La que tenía que haber sido la Copa de Europa de la Quinta del Buitre. El otro superviviente era Miguel Porlán Chendo. En el equipo también estaba Fernando Hierro, otro de los jugadores que había coincidido con la Quinta del Buitre a finales de los ochenta. Pero Sanchís y Chendo habían estado en Eindhoven, con lo que todo eso significó...
El trofeo llegó diez años tarde... Llegó diez años tarde. Hubo muchísimos jugadores que merecieron haber sido Campeones de Europa y no lo consiguieron. Hubo una generación extraordinaria de futbolistas que se quedaron sin ganar el preciado trofeo. Manolo Sanchís dedicó La Séptima a sus compañeros de generación que no pudieron ganarla. Un gesto muy bonito, sin duda. Pero fue una pena que los componentes de la plantilla de la temporada 1987-88 no la ganaran. Veteranos como Santillana y Camacho. Futbolistas como Gordillo, Hugo Sánchez, Buyo... Butragueño, Míchel, Martín Vázquez... Gallego, Agustín... Sólo Sanchís y Chendo se pudieron sacar la espina. Y qué curioso que fuese en Ámsterdam, en tierras neerlandesas. Y justo diez años después...
Desde mediados de la temporada 1992-93 había sido precisamente Manolo Sanchís el encargado de sustituir a Chendo en la capitanía del equipo. El de Totana había renunciado al brazalete pero siguió en el equipo trabajando y aportando su veteranía cuando el entrenador lo consideraba oportuno. Cinco años después, curiosamente, tanto Sanchís como Chendo seguían en el equipo. Sanchís, de hecho, jugó de titular en la Final frente a la Juventus y, como es lógico, portaba el brazalete de capitán. Chendo ya no jugaba mucho. Aquella sería su última campaña como futbolista en activo y vivió el encuentro desde la grada. En cualquier caso, había participado en la competición. Había jugado de titular en el complicado partido disputado en Noruega frente al Rosenborg, con unas condiciones climatológicas poco favorables.
Siendo titular Sanchís en Ámsterdam y con Chendo en la grada, el momento de la entrega de la Champions League propició una curiosa anécdota que me contó un amigo y que siempre me saca una pequeña sonrisa. Resulta que mi amigo se encontraba el día de la Final en Madrid por motivos laborales. Salió tarde del trabajo y vio la segunda parte del partido en un bar, acompañado de varios desconocidos. El gol de Mijatovic, el pitido final, alegría de los allí presentes... Cuando llegó el momento de la entrega de la 'Orejona' y Lennart Johansson, el presidente de la UEFA, estaba a punto de darle la Copa de Europa a Sanchís, uno de los que estaba en la barra del bar dijo...
-¿Os imagináis? Tenía que ser Chendo el que recogiera la Copa...
-¡PAGARÍA POR ELLO!
La respuesta de aquel otro cliente del bar delataba que se trataba de un seguidor del lateral derecho murciano o de alguien que guardaba muy buenos recuerdos del equipo que se quedó a las puertas de ganar la Copa de Europa diez años antes. ¡Incluso hubiese pagado por ver a Chendo recoger la Champions League! Seguramente era una simple expresión. Una forma de hablar... Pero me resultó muy curiosa aquella anécdota cuando mi amigo me la contó.
En realidad era normal. Sanchís era el capitán del equipo y había jugado el partido. Era completamente normal que fuese él quien recogiera la Champions League. Pero sí que es cierto que hubiera sido también bonito, por ejemplo, haber visto levantar el trofeo de forma simultánea a Sanchís y a Chendo. Los dos a la vez. Hubiese sido todo un homenaje a la generación de jugadores que se quedó sin Copa de Europa una década antes. Chendo subió con sus compañeros a la plataforma que se habilitó en el Amsterdam Arena para realizar la ceremonia de entrega. El problema era que, al no haber estado convocado para el partido, aparece en todas las fotos de la celebración con el traje oficial del equipo, no con el uniforme de jugador.
Desde mi modesto punto de vista desluce mucho ver en las imágenes de las celebraciones a jugadores vestidos de calle. Cuando vemos fotografías e imágenes de aquella noche del 20 de mayo de 1998 podemos apreciar a Chendo, Guti, Contreras y Dani con los trajes oficiales. Sin embargo, creo que todos los futbolistas de la plantilla merecían aparecer con las camisetas y las prendas deportivas habituales de los partidos. Al fin y al cabo, todos los componentes de una plantilla de fútbol son los que consiguen el título. No parece muy apropiada la distinción entre convocados y no convocados. Es un detalle y una apreciación personal, pero creo que en las finales de las competiciones de fútbol deberían estar presentes o convocados todos los futbolistas que forman parte de la plantilla.