
El Partido del Siglo. Y no, no estoy hablando de la semifinal entre Italia y Alemania de 1970. ¿Cuántas veces hemos escuchado esta denominación a la hora de referirse a un enfrentamiento entre Real Madrid y Barcelona? Durante muchos años se hablaba del 'partido del siglo' cada vez que se acercaba el enfrentamiento entre blancos y azulgranas. El origen de esta expresión se remonta al encuentro que se disputó tal día como hoy de hace veinte años.
Hay que ubicarse en el año 1996 y en el marco de lo que significó la Liga de las Estrellas para entender y comprender la enorme expectación que generó aquel enfrentamiento entre Real Madrid y Barcelona correspondiente a la decimosexta jornada de Liga 1996-97. Fue el primer clásico entre los grandes del fútbol español que se jugó tras la entrada en vigor de la Ley Bosman. Por primera vez, ambas plantillas, cargadas de estrellas y de numerosos jugadores foráneos, se iban a ver las caras frente a frente. El encuentro estaba marcado en rojo desde que se conoció el calendario de la Liga para la temporada 1996-97.
El aficionado en España siempre ha seguido el fútbol con inusitado interés. Esto siempre ha sido así. Pero lo de la temporada 1996-97 fue algo increíble. Había fiebre futbolística. Los millones y millones de pesetas invertidos por las televisiones aquella temporada y la posibilidad de fichar jugadores comunitarios despertaron un desorbitado interés. Los equipos se cargaron de estrellas y cracks y los hinchas se frotaban las manos ante lo que prometía ser el mayor espectáculo futbolístico que se había contemplado hasta la fecha. La Liga 1996-97 iba a ser la mejor Liga de la historia.


La previa
El Real Madrid llegó a la cita como invicto. Era el líder de la clasificación con 35 puntos. El Barcelona era segundo con 34, uno menos. Había perdido su partido en San Mamés frente al Athletic Club de Bilbao. Los azulgranas, eso sí, habían cosechado varias goleadas en las que había brillado con luz propia el brasileño Ronaldo. Él y su compatriota Giovanni se habían convertido en la principal referencia ofensiva del equipo que dirigía Bobby Robson y en el que también brillaba el portugués Luis Figo en su segunda temporada en el fútbol español. Ronaldo llegó al Bernabéu como Pichichi en solitario con 13 goles, uno de ellos el que le marcó al Compostela en la séptima jornada. Suker, en el Real Madrid, había marcado 12 goles, uno menos.
El encuentro llegó también envuelto en plena pelea de ambos clubes por hacerse con los servicios del Internacional francés Christian Karembeu, jugador de la Sampdoria que el Real Madrid había intentado fichar aquel verano de 1996 como parte de la profunda remodelación de plantilla efectuada por el Club. Los italianos no quisieron desprenderse del jugador, aunque el interés del Real Madrid seguía vigente. El Barcelona también quiso pujar por el futbolista francés, algo que no sentó nada bien entre la directiva de Lorenzo Sanz. El 'culebrón' Karembeu tardaría un año en resolverse y finalmente los madridistas consiguieron vestir con la camiseta blanca al jugador de Nueva Caledonia en diciembre de 1997. Pero eso es otra historia que ya recordaremos en su momento...

Según se acercaba el fin de semana crecía la expectación. Hubo colas en los días previos para sacar entradas. Algunos incluso hicieron noche en tiendas de campaña en pleno diciembre delante de las taquillas. Aquello era para verlo... Se llegaron a pagar cifras increíbles en reventa. Por supuesto, el Santiago Bernabéu presentó un espectacular lleno a reventar.
El partido, por supuesto, fue televisado y batió récords de audiencia. 11.291.000 espectadores convirtieron aquel Real Madrid-Barcelona en el encuentro más visto de la historia de la Liga hasta aquel momento. Según los estudios radiofónicos, 5.925.000 oyentes encendieron la radio para seguir el encuentro. Las calles se vaciaron. El país se paralizó y en el extranjero millones de personas también siguieron en directo el partido a través de la televisión.
Seguramente toda aquella expectación fue la que hizo que aquel partido fuese tan especial. No era una Final. No había un trofeo en juego... Sin embargo, se trata de uno de esos encuentros que recuerdo con un cariño muy especial...

El colegiado Juan Manuel Brito Arceo fue el encargado de dar el pitido inicial a las 20.30 horas del sábado 7 de diciembre de 1996. Pusieron el balón en movimiento los visitantes y entre Ronaldo y Figo el esférico echó a rodar.
El Real Madrid empezó fuerte y suyo fue el primer disparo a puerta, un tiro de Clarence Seedorf desde fuera del área que se marchó desviado por el fondo. Minutos después sería Raúl el que gozase de una ocasión buenísima para adelantar a los blancos cuando recibió un pase tras desmarcarse para quedarse solo encarando a Baia. Hizo una de las suyas, elevando la pelota para salvar la salida del meta portugués, pero el balón se marchó a la derecha de la portería. Los azulgranas también tuvieron una clara minutos después que Víctor Sánchez del Amo salvó bajo palos. Ojo, que aún en el primer tiempo llegó a salvar otra bajo palos en un extraño despeje hacia atrás de Seedorf que se envenenó y casi acaba en gol...
Hace unos días recordaba la figura de Víctor Sánchez del Amo aquí en 'Historias del Real Madrid'. No era casualidad. El joven canterano blanco fue uno de los mejores aquel 7 de diciembre de 1996. Suya fue una gran jugada por banda derecha en la que tras dos autopases se plantó en el área y provocó dos disparos casi a bocajarro, el segundo de ellos del propio Víctor, que el portero y la defensa del Barcelona rechazaron como buenamente pudieron despejando a córner.

De aquella primera parte también quedó para el recuerdo una jugada en la que Raúl le tiró un caño a Luis Enrique. El túnel le salió además perfecto a nuestro delantero tras recibir un pase de Alkorta. Se la pasó por debajo de las piernas al asturiano y salió en velocidad mientras recibía la ovación del público, claro...
El Real Madrid llegó al descanso por delante en el marcador. Y la segunda mitad arrancó con los madridistas de nuevo enchufados. Suker tuvo cerca el 2-0 tras controlar un balón y rematar, algo forzado, con la zurda enviando la pelota por alto. El delantero croata, autor del primer gol, cuajó una buena actuación y puso en apuros en varias ocasiones al portero del Barcelona, al que trató de sorprender con algún disparo lejano.

Fue un gol muy especial. Es imposible de olvidar aquella carrera de Mijatovic con los brazos extendidos perseguido por Víctor y Suker. El montenegrino se postró de rodillas sobre el césped mientras levantaba el dedo índice de su mano derecha. El gol llevaba una dedicatoria muy especial. Su hijo Andrea, que se encontraba gravemente enfermo, había sufrido complicaciones aquella misma semana. Aún así, el futbolista del Real Madrid se empeñó en jugar el partido. El gol, por supuesto, era para su pequeño.

Y es que aún quedaba mucho partido. Y el Barcelona no lo iba a poner fácil. Sí que es cierto que aquel día Ronaldo no cuajó una de sus mejores actuaciones. Era el referente de los azulgranas y el jugador más temido en aquellos momentos, pero lo cierto es que pasó algo desapercibido. La ocasión más clara de los visitantes la protagonizó un defensa, Miguel Ángel Nadal, con un remate de cabeza que pegó en el larguero. Ronaldo no acertó a anotar a puerta vacía tras caer el balón en sus inmediaciones en el rechace. Lo dicho, no estuvo nada fino aquel día. Afortunadamente, claro.
El Barcelona se topó con el palo en otra jugada. Una medio chilena de Luis Enrique que acabó en la madera. El asturiano, que había comenzado el partido como lateral derecho, adelantó su posición tras la entrada de Ferrer al campo en el minuto 55. La verdad es que estuvo muy activo nuestro ex jugador. Qué duro se me hizo aquel día verle con la camiseta del rival. Y pensar que un par de temporadas atrás estaba con nosotros marcando un gol al Barcelona el día del famoso 5-0...
Pues sí. El Barcelona también las tuvo, también las tuvo... Pero el Real Madrid terminó rehaciéndose y llegó a la recta final tocando el balón y protagonizando triangulaciones de balón coreadas con 'olés' por el público que abarrotaba las gradas del Bernabéu. Seedorf, muy activo todo el encuentro, estuvo imperial en el tramo final del partido. ¡Qué máquina! Le agarraban pero seguía con el balón controlado moviéndose por la derecha, por la izquierda, por el centro...
Fernando Hierro y Rafa Alkorta estuvieron formidables toda la noche. En especial el primero, el capitán, que se mostró inconmensurable en el eje de la defensa. Hierro, además, acabó tocado de su rodilla derecha. Pero su colocación le servía para seguir imperial sobre el terreno de juego a pesar de las molestias, lo cual le daba también un punto heroico a la actuación del Madrid en general y a la suya en particular, claro.
En el minuto 84 Mijatovic abandonó el campo al ser sustituido por Manolo Sanchís y el montenegrino, uno de los héroes de la noche, recibió la ovación cerrada del Bernabéu. No era para menos. Buen partido y gol al Barcelona en una semana muy complicada para él en lo personal. El siguiente en salir, lógicamente, fue Hierro, renqueante, que también recibió los plausos del público. Cedió el brazalete a Sanchís y dejó su puesto a José Antonio García Calvo para que el joven canterano disputase los últimos minutos.
Con el público ya paladeando la victoria Fernando Redondo protagonizó una curiosa incursión por banda derecha, casi a la altura del córner, una zona en la que no era muy habitual verle. Entre dos defensas culés frenaron al argentino en una falta que se sacó hacia atrás para que Clarence Seedorf soltase un cañonazo que se marchó por alto. Poco más quedaba ya. El árbitro pitó final. Resultado final, 2-0 para el Real Madrid.
La resaca
Aquel triunfo se consiguió con el sello inconfundible de aquel Madrid de Capello. El equipo se mantuvo sólido y contundente, como demostró a lo largo de toda la temporada. Después de lo que habíamos tenido que padecer a lo largo de la temporada anterior daba gusto ver a un equipo tan profesional, tan trabajador y tan efectivo sobre el terreno de juego.
Esfuerzo y mucha clase. Esfuerzo de todos los futbolistas y mucha clase en las botas de una plantilla que, por primera vez en muchos años, daba una sensación de estar en disposición de hacer cosas grandes. Lo que le hacía falta al equipo, la verdad. El papel de los nuevos, sin duda, era muy relevante. Suker, Mijatovic, Seedorf, Roberto Carlos y compañía le dieron un salto de calidad tremendo en la plantilla y aquello se notaba. Fueron fichajes muy acertados. Además, contábamos con un equipo muy joven. En aquel partido frente al Barcelona, en el centro del campo del Real Madrid jugaron Raúl, con 19 años, Seedorf, con 20 años y Víctor, también con 20 años. Desde luego, había futuro.
Aquel triunfo frente al Barcelona del 7 de diciembre de 1996 fue más importante de lo que muchos creen. Fue un golpe de autoridad en un momento en el que lo necesitábamos. Con millones de aficionados viendo al equipo en directo, en un partido que había captado la atención de todo el mundo futbolístico, la imagen del Real Madrid salía reforzada. 'El Partido del Siglo', del que tanto se había hablado durante las semanas previas, se había decantado para el equipo blanco.
El triunfo dejó al Madrid con 38 puntos, cuatro más que el Barcelona, que cayó al tercer cajón del pódium de la clasificación por detrás del Deportivo, que se puso segundo. La Liga se daba un descanso puesto que la Selección jugaba en Mestalla frente a Yugoslavia el siguiente sábado 14 de diciembre en partido clasificatorio para el Mundial de Francia de 1998.
El Real Madrid llegaba al parón afianzado en lo más alto de la clasificación, sin haber perdido ningún partido oficial con Capello en el banquillo y habiendo ganado al Barcelona en el "partido del siglo". Una alegría más en aquellas fechas prenavideñas de comienzos del mes de diciembre de 1996, a la espera de que llegasen aquellas vacaciones para poder aparcar libros y apuntes.

Illgner, Secretario, Alkorta, Hierro (García Calvo, 87'), Roberto Carlos, Víctor, Seedorf, Redondo, Raúl, Mijatovic (Sanchís, 84') y Suker (Amavisca, 65').
BARCELONA 0
Vitor Baía, Luis Enrique, Blanc, Nadal, Popescu, Sergi, Figo (De la Peña, 82'), Guardiola, Amor (Ferrer, 55'), Giovanni (Pizzi, 65') y Ronaldo.
GOLES
1-0 min. 24 Suker
2-0 min. 48 Mijatovic
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