Relación de jugadores del Real Madrid B que jugaron con el primer equipo durante la temporada 1995-96
En la temporada 1995-96 debutaron un total de siete jugadores del Real Madrid B en el primer equipo madridista. Tanto Jorge Valdano, antes de su cese, como Arsenio Iglesias no dudaron a la hora de echar mano de la savia nueva cuando lo creyeron conveniente.
Álvaro. Centrocampista ofensivo. Álvaro Benito Villar debutó en la primera jornada de Liga de la temporada 1995-96 y jugó un total de 16 partidos oficiales con el Real Madrid en aquella campaña. En la siguiente, 1996-97, Fabio Capello siguió contando con el canterano. Sin embargo, una gravísima lesión de rodilla jugando con la Selección Sub-21 acabó con su carrera deportiva. Tuvo una fugaz reaparición con el Tenerife en la temporada 1997-98. Tras varias recaídas y varios procesos de recuperación, con varias temporadas en blanco de por medio, puso fin a su carrera profesional con 26 años en el Getafe en la temporada 2002-03. El infortunio nos privó de un grandísimo jugador. Seguramente el mejor de aquella camada.
Guti. El que más lejos llegó. Quince temporadas en la primera plantilla del Real Madrid siendo uno de los jugadores más relevantes que han salido de la cantera madridista en las dos últimas décadas. Jugador con una técnica exquisita.
Gómez. Centrocampista. Antonio Gómez Pérez debutó el 3 de enero de 1996 en un partido de Liga frente al Valladolid. Aquel día, además, jugó de titular y anotó uno de los cuatro goles que marcó el Real Madrid. Aquella fue su única temporada en el primer equipo blanco. Jugó 8 partidos oficiales con el primer equipo y anotó dos goles. Posteriormente jugó en el Sevilla, Albacete, Hércules y Toledo.
Actualmente es ayudante del entrenador Rafa Benítez en la primera plantilla del Real Madrid.
García Calvo. Defensa central. José Antonio García Calvo jugó dos temporadas en el primer equipo del Real Madrid. En su primera campaña, 1995-96, disputó 12 partidos oficiales, entre ellos los dos encuentros de cuartos de final de la Champions League frente a la Juventus. En ambos partidos de titular, además.
Tras dejar el Real Madrid tuvo una más que notable carrera profesional en Primera División. Jugó cuatro temporadas en el Valladolid, cinco en el Atlético de Madrid, la primera de ellas en Segunda División, y regresó a Pucela para jugar una segunda etapa como futbolista del Valladolid durante otras tres temporadas.
Fernando Sanz. Defensa Central. Debutó el mismo día que García Calvo, en un partido frente al Salamanca. De hecho, en varios partidos de aquella temporada 1995-96 García Calvo y Fernando Sanz fueron la pareja de centrales del Real Madrid.
Fernando Sanz Durán siempre estuvo bajo sospecha por ser hijo del presidente del Real Madrid Lorenzo Sanz. Sin embargo, era un buen jugador de fútbol. En el Madrid estuvo cuatro temporadas en las que cumplió con creces siempre que se requirió de sus servicios. Dejó el Madrid siendo campeón de Liga, Supercopa, Copa de Europa e Intercontinental. Disputó un total de 45 partidos oficiales con la camiseta blanca. Fue titular en los dos partidos contra el Borussia Dortmund de las semifinales de la Champions League 1997-98, el año de La Séptima. El Madrid no encajó ningún gol.
Tras dejar el Real Madrid, Fernando Sanz jugó siete temporadas consecutivas en el Málaga, todas ellas en Primera División y a un gran nivel. Se retiró en 2006 al convertirse en dueño y presidente del equipo de La Rosaleda.
Iván Pérez. Delantero. Iván Pérez Muñoz, hermano del también jugador madridista Alfonso, jugó tres partidos de Liga con el primer equipo e incluso marcó un gol. Fue en el triunfo 4-0 frente al Mérida, el día que Míchel y Laudrup se despedían del público del Santiago Bernabéu.
Tras dejar el Real Madrid jugó en el Extremadura, Betis junto a su hermano Alfonso, Girondins de Burdeos, Deportivo de La Coruña, Numancia, Leganés y Girona.
Víctor. Centrocampista. Víctor Sánchez del Amo fue el último de los canteranos en debutar con el primer equipo aquella temporada 1995-96. De hecho, lo hizo en el último partido de Liga, frente al Zaragoza en La Romareda en un encuentro que ganó el Madrid 0-1 con gol de Hierro.
Víctor siguió en el Real Madrid y en la temporada 1996-97 fue la gran revelación del equipo. Acabó siendo titular indiscutible en la banda derecha con Fabio Capello. En la temporada 1997-98 ganó la Séptima Copa de Europa. De manera incomprensible, al menos para mí, Guus Hiddink no cuenta con él en la temporada 1998-99 y recala una temporada en el Racing de Santander. Después juega otras siete temporadas en el Deportivo de La Coruña, una en el Panathinaikos FC y otra en el Elche, con el que juega en Segunda División antes de colgar las botas.
Como se puede comprobar, todos ellos tuvieron notables carreras deportivas. Y todos ellos coincidieron en el Real Madrid B durante la temporada 1995-96.
Llegados a este punto sí que me gustaría compartir una reflexión personal a la que le di muchas vueltas durante los años posteriores a aquella temporada 1995-96. Estoy convencido de que si la Ley Bosman no hubiese entrado en vigor en la temporada 1996-97 hubieran sido aún más los futbolistas de aquel equipo que dirigió Sergio Egea que hubiesen debutado en el primer equipo.
Y, lo que es más importante, estoy seguro de que sin aquella normativa de carácter europeo más de uno de aquellos jugadores hubiera hecho carrera en el Real Madrid. Sin la posibilidad de contar con más de tres jugadores extranjeros sobre el terreno de juego, como sucedía por aquella época, todos los equipos de nuestra Liga hubiesen tenido que dar un mayor protagonismo a los jugadores españoles. En el caso del Real Madrid, futbolistas como Víctor Sánchez del Amo, por ejemplo, hubiesen cumplido toda su trayectoria deportiva en el Madrid casi con total seguridad.
Recordando a una generación extraordinaria de jóvenes promesas
Los únicos buenos recuerdos que conservo del Real Madrid de la temporada 1995-96 me los proporcionaron los jugadores del Castilla, perdón, entonces Real Madrid B, que debutaron con el primer equipo a lo largo de aquella temporada. Fueron varios, además.
Como recordaba en la anterior entrada, la campaña 1995-96 fue un cúmulo de desastres, tropiezos y derrotas. Tan mal estaban las cosas que recuerdo que me llegué a preguntar muchas veces si no era mejor que saltáramos a los terrenos de juego con los futbolistas del filial. Y no es ninguna broma. Es que el Real Madrid B firmó una temporada espectacular en Segunda División.
Y es que, mientras que al primer equipo casi todo le salía mal, al segundo equipo le salía casi todo bien. Recuerdo que aquella temporada llegué a ver muchos partidos televisados de Segunda División y tuve la oportunidad de ver muchos encuentros del Real Madrid B. Y la verdad es que me sorprendía lo bien que jugaban los chavales del filial. Había muy buenos jugadores.
Debutaron en el primer equipo aquella temporada 1995-96 Álvaro Benito, Guti, Gómez, Fernando Sanz, García Calvo, Iván Pérez y Víctor. Estos jugadores se unían así a Raúl, que había debutado la temporada 1994-95 y se había consolidado ya como referente del equipo blanco, y a Sandro, que también cumplía su segunda temporada en el primer equipo a las órdenes de Jorge Valdano. Alberto Rivera, que debutó también en las postrimerías de la campaña 1994-95, jugó la temporada 1995-96 en el Real Madrid C.
Aunque fueron varios los jugadores que debutaron con el primer equipo aquella temporada, hubo también varios que lo hicieron en temporadas sucesivas. El centrocampista Jaime Sánchez, por ejemplo, jugó en Primera División con el Racing de Santander un año después, en la temporada 1996-97, y en la campaña 1997-98 regresó al Real Madrid para jugar con el primer equipo. Jaime fue uno de los canteranos que ganaron La Séptima con Jupp Heynckes. También formaba parte de aquel Real Madrid B el defensa Roberto Rojas, que disputó 11 partidos oficiales con el primer equipo entre las temporadas 1997-98 y 1998-99.
Curioso era el caso de Pedro Contreras. El portero titular del Real Madrid B cumplía su segunda temporada como tercer portero de la primera plantilla, con la que se había proclamado Campeón de Liga 1994-95, aunque no llegó a jugar ningún partido oficial. En aquella temporada 1995-96 tampoco jugó ningún partido oficial con el primer equipo. En la 1996-97 por fin le llegó la oportunidad de jugar en Primera División con el Rayo Vallecano. En la campaña 1997-98 regresó al Real Madrid para permanecer dos ejercicios completos en la disciplina del primer equipo.
Histórico cuarto puesto
El Real Madrid B acabó la temporada 1995-96 en cuarta posición. Aquella fue la mejor camada de canteranos de la que dispuso el Real Madrid desde la irrupción de la Quinta del Buitre, una década antes. Al igual que el Castilla de Amancio Amaro se hizo con el título de Liga de Segunda División en la temporada 1983-84, el Real Madrid B de Sergio Egea llegó a pelear en los primeros puestos de la tabla, lo cual tiene mucho mérito. Llegó a ser segundo clasificado con la campaña bien avanzada en el calendario.
Hay que tener en cuenta, además, que el Real Madrid B quedó mermado en la recta final de la temporada 1995-96 precisamente porque Arsenio Iglesias estaba utilizando a algunos de los mejores jugadores del filial en el primer equipo, privando así a Sergio Egea de contar con sus mejores futbolistas en algunos de los partidos clave de aquella recta final de la temporada 1995-96. Aún así, que conste de nuevo, el segundo equipo blanco terminó la Liga en cuarta posición, es decir, se adjudicó un puesto de promoción de ascenso.
Como es lógico, dada su condición de filial, el Madrid B no podía disputar esa promoción y fue el Extremadura, quinto clasificado, el que jugó en lugar de la escuadra madridista. El equipo extremeño, por cierto, consiguió el ascenso a Primera División.
Recordando las andanzas del Real Madrid de hace dos décadas
En varias ocasiones he comentado aquí en 'Historias del Real Madrid' que la temporada 1993-94 fue muy mala para el Real Madrid. Sin embargo, lo que no había escrito es que hubo una temporada que aún fue mucho peor. La temporada 1995-96. La campaña del Real Madrid 95-96 fue un horror de principio a fin. Sobre todo fue muy desconcertante, porque veníamos de haber hecho una buena temporada. Tras ganar la Liga 1994-95 parecía que podíamos empezar una nueva etapa de éxitos. Pero, qué va, qué va... Algo no marchaba bien en el equipo y el cuerpo técnico debía de olerse algo de lo que podía pasar. Jorge Valdano advirtió que había que realizar fichajes para reforzar al equipo y que, en caso de que los refuerzos no llegaran, estaba dispuesto a tirar de lo que había en la cantera para realizar un cambio generacional en el equipo.
Y, sí. Llegaron refuerzos. Pero nunca me quedó claro si los nuevos jugadores habían sido reclamados específicamente por el cuerpo técnico o si se les fichó porque era lo que se podía fichar y estaba más a mano. Juan Eduardo Esnáider volvía al Real Madrid después de dos buenas temporadas en el Zaragoza. Pagábamos una gran cantidad de dinero por un jugador que había sido nuestro. Una planificación deportiva excelente, sin duda... También llegó al Bernabéu el lateral izquierdo Miquel Soler. Y a mediados de agosto se fichó al colombiano Freddy Rincón.
Guardo muy malos recuerdos de aquel verano de 1995. Tuve que vivir un grave problema familiar que no viene a cuento aquí. De los problemas personales no podía distraerme con el fútbol porque los disgustos deportivos empezaron bien pronto, cuando la competición oficial ni siquiera había arrancado. La pretemporada nos dejó bien claro por dónde iban a ir los tiros aquella temporada. Se ganó por goleada los primeros encuentros contra equipos locales de Suiza, donde solíamos ir a realizar el staff de pretemporada allá por los noventa. Pero en cuanto nos empezamos a cruzar contra equipos de más entidad las cosas se empezaron a torcer pero bien torcidas. Recuerdo que perdimos un trofeo veraniego en Tenerife (cómo no, Tenerife) con un 4-0 en contra. Y hubo más derrotas aquel verano. En la final del Teresa Herrera caímos 2-0 con el Deportivo. Lo peor de todo eran las malas sensaciones que ofrecían los jugadores.
La Supercopa
Unos pocos días después de perder la final del Teresa Herrera volvimos a enfrentarnos al Depor, pero en competición oficial. El Madrid como Campeón de Liga y los coruñeses como campeones de Copa disputaron la Supercopa de España, el primer título oficial de la temporada 1995-96. Bueno, pues perdimos los dos partidos. En el encuentro de ida, que se jugó en Riazor, caímos 3-0 en un choque que me dejó muy malas vibraciones. Freddy Rincón jugó de titular aquel partido cuando sólo había realizado unas pocas sesiones de entrenamiento con el equipo. Aún recuerdo una acción suya, mediado el primer tiempo y con 0-0 en el marcador, en la que el colombiano interceptó un balón por banda derecha y entró en el área lanzando un fortísimo disparo al poste. El balón salió rebotado como un misil por la madera, no se me olvida. Pudo haber sido un golazo. Siempre dije que si aquel balón hubiese ido unos centímetros más a la izquierda Rincón hubiese triunfado en el Madrid. Pero no entró. No fue gol. Quién sabe qué hubiera pasado de haber sido gol... El caso es que al descanso se llegó con 0-0 en el marcador. En la segunda parte una acción sancionada con penalti y expulsión de Buyo dejó al Madrid con diez frente a un Depor pletórico que ganó 3-0 y dejaba la Supercopa más que encarrilada para los gallegos. En el partido de vuelta el Madrid se adelantó 1-0 por mediación de Hierro, pero en la recta final Manjarín y Begiristain hicieron el 1-1 y el 1-2. Los de La Coruña ganaron los dos partidos y el Real Madrid perdía el primer título de la campaña.
Arranca la Liga
La pretemporada había dejado un mal sabor de boca y recuerdo que tenía un mal presentimiento de cara a aquel año. ¿Alguien recuerda el artículo que escribí hablando del Síndrome del Transworld Sport? Bueno, pues en el año 1995 el Síndrome del Transworld Sport estaba más vigente que nunca para mí.
El partido con el Rayo Vallecano, sin embargo, terminó bien. El Real Madrid empezaba la Liga goleando a domicilio 1-5 con tantos de Amavisca, Sandro, Hierro por partida doble y Quique Sánchez Flores. Bueno... Quizás me había excedido en mi pesimismo. A lo mejor las cosas no estaban tan mal como yo pensaba...
Pues no. Las cosas no estaban tan mal, no... ¡Estaban peor que mal! La goleada en Vallecas no fue más que un espejismo y a partir de la segunda jornada iba a quedar bien claro que aquella temporada íbamos a sufrir como perros. La suerte tampoco nos iba a echar una mano. En la segunda jornada de Liga el Madrid recibía al Athletic Club en el Santiago Bernabéu. No sé cuántas veces enviaron el balón a la madera entre Zamorano y Esnáider aquel día. Pero recuerdo de manera muy nítida un remate a bocajarro del argentino en los minutos finales de partido, con 1-1 en el marcador, que yo canté gol antes de tiempo. El balón rebotó en el larguero y no entró. Y en la siguiente jugada, del 2-1 se pasó al 1-2 con un gol de Ziganda culminando la contra de los visitantes. Era el minuto 87. Más mala suerte, imposible.
En la tercera jornada repetíamos en casa. Y repetíamos derrota, esta vez con el Oviedo por 2-3. Después vinieron dos empates seguidos frente a Betis y Barcelona y, a continuación, una nueva derrota en Valencia. Era el día del cumpleaños de Jorge Valdano, no se me olvida. El 4 de octubre de 1995. Nuestro técnico cumplía cuarenta y el Valencia se impuso en un encuentro que sufrí a través de la radio. Se jugaba entre semana, no sé por qué. Los valencianos se marcharon al descanso 3-0. En el segundo tiempo parecía que el Madrid se resistía a caer y se ponía 3-2. Pero en la recta final, los de casa hacían el 4-2 y Míchel anotaba el 4-3 en el minuto 90, sin tiempo ya para hacer mucho más.
Qué mal cuerpo me dejó aquel partido... El Real Madrid estaba KO. El arranque de Liga estaba siendo nefasto. Estábamos en el mes de octubre, en la sexta jornada, y sólo habíamos ganado un partido. El de Vallecas en la primera jornada. Definitivamente, aquella temporada iba a ser un suplicio terrorífico. Ahora que lo pienso, realizamos un inicio de Liga muy similar al de la temporada 1993-94. Goleamos a domicilio en el primer partido, en aquella ocasión al Osasuna 1-4, y después perdimos los siguientes tres partidos, dos de ellos en casa contra Valladolid... y Oviedo. Es increíble lo mal que se le daba al Madrid jugar con el Oviedo en el Bernabéu durante los años noventa...
Una Liga desconcertante
Pues sí. Una Liga muy desconcertante aquella de la temporada 1995-96. Aquella Liga en la que participaron... ¡22 equipos! tras el bochornoso espectáculo de descensos y readmisiones que protagonizaron los máximos dirigentes del fútbol español en los despachos. Aquella Liga en la que, por primera vez, se estrenaba el sistema de puntuación pasando de dos a tres el número de puntos logrados por cada victoria. Aquella Liga en la que los jugadores lucieron por primera vez dorsales personalizados, cada uno con su número para toda la temporada, lo que originaba en nuestro equipo que un lateral derecho como Quique Flores llevara... el número 3... Muy desconcertante todo, la verdad. Aquella Liga que ganó el Atlético de Madrid, que hizo doblete al ganar también la Copa. Y que, pese a ganar la Liga, perdió en los dos duelos ligueros con el Real Madrid. Pues sí. Muy pero que muy desconcertante todo. La temporada en la que el Real Madrid empata diez partidos de Liga y pierde 12, va y gana los dos duelos con el Atlético de Pantic y compañía, a la postre Campeón de Liga de aquella temporada tan rara.
Fue de lo poco bueno de aquella campaña tan desastrosa. Insisto en los números, de 42 partidos de Liga... ¡empatamos diez y perdimos doce! Con semejantes cifras no es de extrañar que el Real Madrid concluyese el campeonato en sexta posición y fuera de las competiciones europeas por segunda vez en su historia.
Aquel despropósito de temporada no era capaz de arreglarlo ni Rambo. De hecho, a mitad de temporada fichamos a Rambo. A 'Rambo' Petkovic, un jugador que no me sonaba de nada y que no sé muy bien a cuento de qué fue fichado y de dónde se le sacó. Dejan Petkovic jugó tres partidos de Liga con el Madrid y unas semanas después fue cedido al Sevilla, equipo con el que anotó un gol. Muy desconcertante. Muy desconcertante todo. El serbio regresó a la disciplina blanca en la siguiente temporada, pero con Capello sólo disputó dos partidos oficiales y nuevamente salió cedido, en aquella ocasión al Racing de Santander.
Cría cuervos...
Por supuesto, como pasa siempre con el Real Madrid, en el capítulo de tropiezos, derrotas y 'cagadas' jugaron un gran papel los ex madridistas. Así, por ejemplo, recuerdo el 'buen' cuerpo que me quedaba cuando el Albacete de Benito Floro empataba 1-1 a tres minutos del final con un tanto de Juanjo Maqueda. O la cara que se me quedaba cuando nuestro canterano Velasco, que marcó cuatro goles en Primera División, anotaba su único gol en Liga de la campaña 1995-96 en el Santiago Bernabéu durante un Real Madrid- Sporting que concluyó... 0-1 para los de Gijón. Otro ex canterano, el nigeriano Mutiu, también anotaba gol el día que el Racing de Santander le ganaba 2-0 al Madrid.
Sí. Los ex madridistas me daban miedo. Ya estuvieran sobre el terreno de juego o sentados en el banquillo. Aquella temporada 1995-96 el Español de José Antonio Camacho nos dio en el morro cada vez que nos cruzamos sobre un terreno de juego. Si no recuerdo mal fueron dos veces en Liga y dos veces en Copa del Rey. Cuatro partidos jugados y tres triunfos para los periquitos. Aquella temporada estuve a punto de tener pesadillas con Jordi Lardin, porque no sé cuántos goles le hizo al Madrid en aquellos cuatro partidos... El doble enfrentamiento copero con el Español se saldó, por supuesto, con eliminación. Enero de 1996 fue un calvario. En Barcelona caímos 4-1 con 'hat trick' de Lardín, cómo no. Nuestro gol ni siquiera lo hicimos nosotros, lo anotaron los de Camacho en propia puerta después de ir ganando 4-0. Supongo que para dar alguna esperanza de remontada para la vuelta. Pero no, no hubo sorpresa. El Español se adelantó además 0-1 en el Bernabéu en el partido de vuelta. Los goles de Raúl y de Míchel sólo sirvieron para firmar un triunfo por la mínima que nos dejaba fuera de la competición en la primera ronda que participábamos, los octavos de final.
La cosa se hizo insostenible. Los periodistas gozaban haciendo leña del árbol caído y disfrutaban analizando la crisis del Real Madrid. Palos, palos y más palos... La tensión que se vivía alrededor del equipo era terrible. Y con este clima tan enrarecido, no podía faltar un capítulo clásico en la historia del Real Madrid. Por supuesto, me refiero al cambio de entrenador. Bueno, pues en esta ocasión la cosa llegó allá por el mes de enero. En concreto, el domingo día 21 de enero de 1996. Jornada 22 y el Rayo Vallecano se presenta en el Santiago Bernabéu para dar comienzo a la segunda vuelta del campeonato. Nada más arrancar el partido, gol del brasileño Guilherme y 0-1 para el Rayo. Empató Raúl, siempre Raúl, casi de inmediato. Pero el susto ya estaba metido en el cuerpo y con la temporada que estábamos sufriendo uno se esperaba lo peor. Y así fue. En el segundo tiempo de nuevo Guilherme anotaba para los de Vallecas y el 1-2 permanecía inamovible cuando el colegiado pitó el final. La bronca en el Bernabéu fue espectacular, claro... Aquella misma noche, la junta directiva del presidente Lorenzo Sanz hacía oficial el cese de Jorge Valdano y Ángel Cappa como responsables del primer equipo.
Rollos y movidas
A Jorge Valdano le cesa la directiva de Lorenzo Sanz. Y es que los problemas del Real Madrid durante aquella temporada 1995-96 no se circunscribieron solamente al terreno de juego. ¡Qué va! ¡También hubo líos en la cúpula del Club! No contentos con cambiar entrenadores, incluso habíamos cambiado de presidente. Muy, muy, muy desconcertante todo... Habíamos empezado la temporada con Ramón Mendoza de presidente y la íbamos a terminar con Lorenzo Sanz al mando del timón.
Después de un follón interno que yo, por aquella época más preocupado por la crisis deportiva, no terminaba de entender, terminó la década de Ramón Mendoza al frente del Club. El cambio de poderes se escenificó el lunes 20 de noviembre de 1995. Mendoza se despedía a su manera, tirando de ironía y con aquel estilo suyo tan particular, en una comparecencia ante los medios de comunicación en la que el entonces ya ex presidente representó su propio "funeral deportivo 'de corpore in sepulto' por el alma del que fue presidente del Real Madrid Ramón Mendoza, ahora ya incinerado y en lo sucesivo solamente el socio 772". Mendoza afirmó que en ese funeral él era el "oficiante" y pedía a los periodistas que se sentaran y todo. El caso es que la crisis institucional se llevó por delante a Mendoza y dejó al vicepresidente Lorenzo Sanz como nueva cabeza visible de la directiva del club. Lorenzo Sanz era presidente, por tanto, cuando se cesó a Jorge Valdano.
A Valdano le sustituyó de manera interina Vicente Del Bosque, que dirigió al Real Madrid en un encuentro que el equipo blanco disputó en San Mamés y que concluyó con victoria para los nuestros por 0-5. Se especuló con que los jugadores le habían hecho 'la cama' a Valdano. Pero no eran más que habladurías y tonterías. Con la llegada del nuevo entrenador que fichó el Club quedó claro que la supuesta resurrección de Bilbao no fue más que un espejismo.
Arsenio Iglesias, que se había retirado de los banquillos después de llevar al Deportivo de La Coruña a la primera línea del fútbol español, fue el hombre elegido por la directiva de Lorenzo Sanz para terminar la temporada. Sin duda una gran persona y un gran técnico que había demostrado su valía al frente del mítico 'Súper Depor'.
El hombre, sin embargo, tuvo que hacer frente a unos 'marrones' de mucho cuidado. Como aquel desagradable problema burocrático que hubo con Miquel Soler. El lateral izquierdo tenía una cláusula en su contrato según la cual renovaría con el Madrid una temporada más si jugaba un número determinado de partidos. Pero la nueva directiva del Club ya estaba preparando un proyecto de cara a la temporada 1996-97, en la que habría muchas novedades, y el veterano defensa no entraba en los planes. Al parecer, se le sugirió al jugador que renunciara a la cláusula de renovación y, ante la negativa de Soler, el club pidió al técnico que no le alineara más para que no se hiciese efectiva la renovación. Un lío.
Movida con Luis Enrique
Qué cosas... Unos querían seguir en el Madrid y otros estaban deseando marcharse... Había muchos jugadores que terminaban contrato en junio de 1996 y entre ellos estaba Luis Enrique, uno de mis jugadores favoritos. A comienzos de campaña empezaron las negociaciones de renovación. Pero éstas no llegaron a buen puerto. Supongo que por lo de siempre. Dinero.
Mediada la temporada, saltaron los rumores. Luis Enrique lo tenía hecho con el Barcelona. Aquello fue un mazazo para mí. Esperaba que todo fuese un simple rumor que quedara en nada. Pero esta vez, por lo visto, los periodistas habían dado en el clavo. Desde diciembre, todo el mundo daba por hecho que el asturiano iba a coger el puente aéreo rumbo al Nou Camp.
El 21 de marzo de 1996 se descubrió todo el pastel. Luis Enrique fue cazado saliendo de la clínica en la que pasó reconocimiento médico a instancias del Barcelona para cerrar su fichaje. El jugador incluso le rompió la cámara al fotógrafo del diario Marca que le había 'pillado' a la salida del centro médico. Otro follón más en una temporada cargada de disgustos. La entrega de Luis Enrique sobre el terreno de juego fue intachable hasta el último día que vistió la camiseta del Real Madrid. Fue un auténtico profesional hasta el último minuto. Precisamente en la recta final de la temporada Luis Enrique anotó tres goles en Liga. Pero ni los celebró. Su profesionalidad estaba fuera de duda, pero era evidente que tenía ya el corazón en otro sitio...
Champions League
No podía cerrar este repaso a la temporada 1995-96 sin hablar de las competiciones europeas. El Real Madrid había jugado la Copa de Europa por última vez en la temporada 1990-91. Cuatro años después, volvía a la máxima competición continental, ahora con nuevo formato. Desde la temporada 1992-93 se jugaba bajo el nombre de Champions League. El Síndrome del Transworld Sport lo había sufrido viendo con envidia a equipos como el Ajax imponiéndose en aquella Copa de Europa de mediados de los noventa. Bueno, pues ahora era el momento de plantar cara.
El Real Madrid se presentaba con ilusión y la vitola de Campeón de Liga 1994-95. Ahora no había eliminatorias directas, como antiguamente. Había una liguilla en la que nuestro primer rival sería... el Ajax. El vigente Campeón de Europa. Y empezamos a lo grande. Sí. Perdiendo 1-0. La cosa iba más o menos acorde con lo que estábamos haciendo en Liga. Y, además, insisto, aquel Ajax era el Campeón. Los siguientes encuentros contra rivales más cómodos nos dieron un respiro. Ni Grasshopper ni Ferencvaros dieron mucha guerra, aunque con los húngaros empatamos a domicilio. Eso sí, pudimos presenciar el primer 'hat trick' de Raúl en Europa.
El problema fue el partido con el Ajax en el Bernabéu. Se jugó el 22 de noviembre de 1995 y puedo asegurar que aquel fue uno de los partidos que peor cuerpo me han dejado de toda mi vida. Ya no era un tema de que el Real Madrid estuviera mal, que lo estaba. Es que además aquel Ajax era buenísimo. Un equipazo. Bueno, pues el meneo que le pegó aquel día el Ajax al Madrid fue terrible. Terrible. Hay ocasiones en las que a uno no le queda más remedio que reconocer con deportividad la superioridad del rival y punto. Con aquel equipo holandés se daba el caso. Perdimos 0-2, pero es que merecimos perder por... Me da vergüenza hasta recordarlo.
Aquella derrota con el Ajax me dejó bien claro que no teníamos nivel en el equipo para poder pelear por la Copa de Europa. Lo dicho, el Síndrome del Transworld Sport en su punto álgido. Aún así, nos clasificamos para los cuartos de final, a los que accedían los dos primeros de cada grupo. Lógicamente, el Madrid pasó como segundo por detrás del Ajax. El rival sería otro de los grandes, la Juventus. Los partidos se jugaron en marzo de 1996, ya con Arsenio Iglesias en el banquillo. Lo más curioso es que, pese a lo mal que iba la temporada, aquella eliminatoria con la Juventus se vivió en el madridismo con una ilusión y un ánimo digno de mención. Yo recuerdo que lo veía negro, pero la gente de verdad creía que podíamos pasar a las semifinales.
Bueno, pues mira por dónde que el 6 de marzo de 1996, en el Santiago Bernabéu, el Real Madrid firmó posiblemente su mejor encuentro de aquella temporada. Ganamos 1-0 y merecimos un mejor resultado. Recuerdo que Alkorta hizo un partidazo aquel día y Raúl anotó el tanto del partido al fusilar a Peruzzi tras recibir un pase de Laudrup. Aquel partido dejó una de esas imágenes que pasan a la historia, la de un jovencísimo Raúl encarándose con desparpajo al veterano defensa transalpino Pietro Vierchowod.
Como digo, el 1-0 fue un resultado corto. Muy corto. El Madrid había sido muy superior a la Juve. El resultado era bueno, no habíamos encajado y estábamos por delante en el global. Pero sólo por un gol. Y había que jugar en Italia. En Italia terminamos lamentando no haber logrado una mayor renta en el Bernabéu. Una renta que además merecimos. El 1-0 terminó siendo demasiado corto. Al encuentro de vuelta acudimos con numerosas bajas y una alineación con destacadas ausencias. Del Piero adelantó a los italianos al superar a Cañizares con un lanzamiento de falta cuando había transcurrido poco más de un cuarto de hora de partido. La eliminatoria estaba igualada y me temía lo peor. Y, en el segundo tiempo, la Juve anotó el 2-0 que le daba el pase a semifinales. No fueron mejores que el Madrid. Pero no había manera de llevarse una alegría, no. Aún con todo, no se me olvidará en la vida la angustia de aquel remate de Luis Milla, en el minuto 87, que a punto estuvo de significar el 2-1 que hubiera clasificado al Madrid. Aquel remate de Milla... El balón pasó justo, justo junto al poste...
Epílogo
Así fueron las cosas. La Juventus jugaría la Final de aquella edición de la Champions League 95-96 frente al Ajax. Los italianos se proclamaron campeones desde el punto de penalti y recuerdo que el día de la Final, viendo a la Juve campeona, no dejaba de pensar qué hubiera pasado si el Madrid se hubiese impuesto en aquella eliminatoria. Sentía envidia sana. Y no me quitaba de la cabeza el Síndrome del Transworld Sport. Estaba convencido de que jamás vería al Real Madrid ganar una Champions League. Tantas y tantas decepciones... Lo que vivimos los madridistas aquella temporada 1995-96, de la que ahora se cumplen veinte años, fue un rosario de decepciones, derrotas, palos, disgustos... Fue el final de un ciclo. La despedida del equipo de muchos jugadores. Era evidente que hacía falta una revolución. Pero, bueno, no adelantemos acontecimientos. Ya hablaré de eso largo y tendido cuando toque.
De aquella desastrosa temporada 1995-96 se sacaron pocas cosas en positivo. Lo poco bueno, lo aportaron los jóvenes de la cantera. Raúl, sin duda, fue el mejor jugador del equipo aquella temporada. Con 18 años se consolidó como el gran referente del Real Madrid. También se vivieron momentos muy emotivos como las despedidas de Michael Laudrup y Míchel. Recuerdos y más recuerdos, en definitiva, que no olvidaré nunca. Porque eso también es historia. Y porque la vida, en definitiva, es eso. Una sucesión de buenos y malos momentos.
Las cosas buenas se valoran más cuando también se han vivido las malas.