domingo, 26 de noviembre de 2017

LUIS MIGUEL RAMIS

Debutó tal día como hoy de hace veinticinco años y permaneció dos temporadas en el primer equipo

Recordaba el pasado mes de septiembre aquí en 'Historias del Real Madrid' el debut de José Alberto Toril, uno de los canteranos más prometedores que venían de las categorías inferiores, hace veinticinco años. El otro futbolista del Real Madrid B que tenía todas las papeletas para jugar con el primer equipo era Ramis. Y al igual que Toril, Ramis también debutó con la camiseta blanca en competición europea. Fue el 26 de noviembre de 1992, tal día como hoy de hace un cuarto de siglo, en un encuentro Vitesse-Real Madrid correspondiente a la ida de los octavos de final de la Copa de la UEFA.

Aprovechando el veinticinco aniversario, hoy quería echar la vista atrás para recordar a este defensa que pasó tres temporadas como jugador en el Real Madrid y que también ha ejercido como entrenador en nuestras categorías inferiores. Un hombre que, además, siempre ha profesado cariño por el Club en todas sus manifestaciones públicas.

Recordando a Ramis

Luis Miguel Ramis Monfort nació en Tarragona el 25 de julio de 1970. Sus primeros pasos en el mundo del fútbol los dio en el equipo alevín del Gimnàstic de Tarragona, club en cuyo primer equipo debutó con 17 años. Jugó tres campañas en el Nàstic, las temporadas 1988-89, 1989-90 y 1990-91, las dos primeras en Segunda División B. El jugador llama la atención de otros equipos pero termina recalando en el Real Madrid, que lo ficha para jugar en su segundo equipo de cara a la temporada 1991-92.

La revista oficial del Real Madrid en su número 27, correspondiente al mes de septiembre de 1991, le dedicaba una página completa al nuevo jugador del filial a modo de presentación. "Ramis, un jugador de altura", titulaba la publicación. "La verdad es que siempre he sido simpatizante del Real Madrid, aunque he nacido en Cataluña. Lo que nunca imaginé es que este Club se pudiera interesar por mí. Al principio no me lo creía, pero una vez aquí ya veo que esto es algo más que un bonito sueño", confesaba el defensa.

Una cosa que llamaba la atención del jugador era su físico. Imponía con su 1,90 de altura, lo que le convertía, como apreciaban en la revista, en un jugador muy peligroso en el juego aéreo. "En efecto, el juego de cabeza es mi fuerte, me gusta subir a rematar en las jugadas de estrategia. Creo que debo aprovechar mi altura", contaba Ramis. "Siempre he estado muy flaco, pero es algo que ya he hablado con el entrenador. Cuando finalice la pretemporada voy a iniciar unos ejercicios de musculación para fortalecer el tren superior. De cualquier forma, es algo que no tiene la mayor importancia", añadía el de Tarragona sobre su físico. Ramis llegaba al Club con los pies en el suelo. "De momento voy a trabajar con todas mis fuerzas para hacerme con un puesto en el equipo, cosa que no va a ser fácil, dada la enorme calidad que tiene esta plantilla. Después, ya se verá. Está claro que la ilusión de todos nosotros es llegar algún día al primer equipo, pero para eso hay que trabajar mucho", recalcaba el nuevo futbolista blanco.

A las órdenes de Mariano García Remón, técnico del Real Madrid B, Luis Miguel Ramis disputó un total de 29 partidos en Segunda División. Le costó un poco hacerse con un puesto de titular. Durante sus dos primeros meses de competición entraba en los partidos desde el banquillo para disputar unos minutos. Sin embargo, desde finales de noviembre de 1991 pasó a ser fijo en los onces iniciales y no soltó ya la titularidad en toda la temporada 1991-92.

Temporada 1992-93

Luis Miguel Ramis inició su segunda temporada en el Club de nuevo encuadrado dentro de la plantilla del Castilla, por aquel entonces Real Madrid B. Acababa de cumplir 22 años de edad. Continuaba como entrenador en el equipo Mariano García Remón, que seguía confiando en las cualidades de Ramis para el centro de la defensa. Estaba en un muy buen momento. El de Tarragona lo jugó todo en el arranque de aquella temporada. No se perdió ni un solo minuto. Once partidos completos de manera consecutiva en los que llegó a anotar tres goles.

Al primer equipo había llegado Benito Floro. El técnico asturiano prestó atención a la cantera desde la misma pretemporada. Comprobó lo que había en el segundo equipo blanco y no dudó en dar la alternativa a algunos de los jóvenes más destacados. Floro hizo debutar a José Alberto Toril en septiembre de 1992. Fue en la Copa de la UEFA, competición en la que también le dio minutos al delantero del filial Juan Eduardo Esnáider. Y también fue en competición europea donde debutaría nuestro protagonista.

Como señalaba al principio de la entrada, el jueves 26 de noviembre de 1992 el Real Madrid visitó al Vitesse en Holanda en el que fue el partido número 250 del conjunto blanco en competiciones europeas. El conjunto blanco se presentó a la cita con las bajas de Sanchís y de Rocha. Aquel día, Luis Miguel Ramis debutó oficialmente con la camiseta del primer equipo del Real Madrid. Formó en defensa junto a Fernando Hierro, con Nando y Lasa en los laterales. Ramis jugó los noventa minutos. Ganó el Madrid 0-1 con un tanto de Fernando Hierro.

Ese mismo fin de semana, tras su debut europeo, Ramis volvió a jugar con el Real Madrid B en un partido disputado en Mallorca. Una semana más tarde, en la siguiente jornada, llegaría su debut en Liga con el primer equipo. Fue en Vallecas, frente al Rayo. Ramis fue titular y jugó el partido completo. Posteriormente seguiría encadenando encuentros con el filial hasta que en la recta final de la campaña pasaría a cobrar de nuevo protagonismo con el primer equipo. De hecho, a partir de marzo de 1993 pasó a ser prácticamente jugador del primer equipo. Disputó los dos partidos de cuartos de final de la UEFA frente al PSG, volvió a jugar en Liga participando en el triunfo por 1-2 en Valencia y también en Liga disputó otros cinco encuentros completos. 

En Copa del Rey jugó tres partidos. Debutó en la competición en la primera ronda que disputó el Madrid aquella temporada, en Mallorca. También fue titular en el partido de vuelta de los cuartos de final, frente a la Real Sociedad. El equipo llegó a la Final, que se disputó en Valencia frente al Zaragoza. Ramis sustituyó a Chendo en el minuto 74 participando en el triunfo por 2-1. El Real Madrid se proclamó Campeón de Copa y a su vuelta a Madrid el equipo pasó por Cibeles, donde los jugadores más jóvenes no dudaron en subirse a la fuente. Ramis fue uno de los futbolistas que se mojó en el agua portando el trofeo recién conquistado. Eran otros tiempos y aquellas celebraciones eran mucho más espontáneas que las de ahora.

En total, la temporada 1992-93 se saldó para Ramis con 14 partidos con el primer equipo. 7 de Liga, 3 de Copa del Rey y 4 de Copa de la UEFA. Y un título, una Copa del Rey.

Temporada 1993-94

Con 23 años recién cumplidos, Luis Miguel Ramis comenzó la temporada 1993-94 siendo ya integrante de la primera plantilla del Real Madrid. Ricardo Rocha había causado baja y le sustituyó Rafa Alkorta. A priori Sanchís y Alkorta formarían el eje titular de la defensa del equipo. Nando y Ramis serían los suplentes. En pretemporada, Benito Floro echa mano del tarraconense de cara a las segundas partes. Ramis marca un gol en el amistoso disputado durante la gira sudamericana de aquel verano frente al Universidad de Chile que acabó 2-2. Sin embargo, cuando arranca la temporada oficial, Ramis atraviesa un periodo de un par de meses en los que no cuenta para el técnico asturiano. Nando es el encargado de cubrir las ausencias de Sanchís o de Alkorta. El debut oficial de Ramis esa campaña se produce en la Recopa, donde cuenta con unos minutos en la recta final del 1-1 frente al Tirol Innsbruck disputado en Austria. Eso fue el miércoles 20 de octubre de 1993. El joven central tuvo que esperar un mes para poder jugar su primer partido de Liga de aquella temporada. Pero sería un partido en el que cambiaría la suerte de Luis Miguel Ramis.

El domingo 21 de noviembre de 1993 el Real Madrid recibió al Celta de Vigo para disputar la duodécima jornada de Liga. A los nueve minutos Alfonso, entrando por la izquierda, superó a Cañizares levantándole el balón y con la portería vacía el delantero centró a la cabeza de Zamorano para que el chileno hiciese el 1-0. El Madrid fue superior a los gallegos, pero los de Floro se toparon con Cañizares. Y cuando se acercaba el descanso, Sebastián Losada conseguía el empate a uno. Ya en el segundo tiempo Luis Milla vio su segunda tarjeta amarilla por una falta en el centro del campo y el conjunto blanco se quedaba con diez. Quedaban veinte minutos y el resultado seguía siendo 1-1. Benito Floro retiró del campo a Prosinecki y dio entrada a Luis Miguel Ramis. Su debut en Liga aquella temporada no pudo ser más afortunado.

Ramis saltó al césped con el dorsal 14 a la espalda. Lo primero que hizo fue incorporarse al ataque en un saque de falta del equipo blanco. El balón botado desde la izquierda fue cabeceado por Alfonso, que dejó la pelota perfecta para que Ramis cabeceara a la red. Gol de Ramis, que no llevaba ni veinte segundos sobre el campo y lo primero que hizo fue marcar el tanto que terminaría dando el triunfo a los blancos. Y ojo, que además pudo marcar el 3-1. Un centro desde la izquierda y Ramis, de nuevo de cabeza, envió al larguero el esférico, que botó fuera por unos centímetros. No entró, pero en cualquier caso aquel día Ramis fue el salvador del equipo y el protagonista de los resúmenes deportivos. "Yo siempre que salgo al campo y hay golpes francos o jugadas a balón parado siempre voy arriba. En esta jugada la verdad es que Alfonso me la ha puesto muy bien, yo sólo he tenido que meterla adentro. La verdad es que ha sido un gol providencial y muy importante porque ellos estaban muy bien, muy metidos atrás", comentó el defensa en declaraciones recogidas a pie de campo por Estudio Estadio nada más terminar el encuentro.

Su actuación frente al Celta le sirvió para recobrar protagonismo y para recordar al técnico que podía contar con él. Hasta final de año, Ramis empieza a contar con minutos en las segundas partes entrando como suplente. Incluso participa en la el encuentro de vuelta de la Supercopa de España en el Nou Camp. El Madrid, que había ganado 3-1 en la ida disputada en el Bernabéu, empató 1-1 en Barcelona con gol de Zamorano. Ramis jugó los últimos doce minutos sustituyendo a Fernando Hierro. El Real Madrid se adjudicó el título y Ramis pudo celebrar el triunfo vestido de corto junto al resto de sus compañeros.

Arrancó el año 1994 como titular en un partido de Liga frente al Albacete que concluyó con triunfo por 2-0. Jugaría otros nueve partidos completos convirtiéndose en el principal recambio de la defensa cuando faltaba alguno de los titulares, llegando a adquirir un rol importante en el equipo. 22 partidos oficiales disputó Ramis en la temporada 1993-94, su segunda campaña en el primer equipo. 17 de Liga, 2 de Copa del Rey, 1 de Supercopa y 2 de Recopa de Europa. Fue su último ejercicio en el Madrid como jugador en activo.

Tras el Madrid

Ramis recaló en el Tenerife en el marco de la operación por el traspaso de Fernando Redondo al Real Madrid. Con el conjunto chicharrero pasó dos temporadas en las que demostró ser un muy buen defensa. Creo que no hubiese desentonado en el Madrid de haber seguido en el equipo blanco, aunque las posibilidades de jugar en la temporada 1994-95 hubiesen sido más bien escasas. Hierro y Sanchís cuajaron una gran temporada dejando a Alkorta como primer recambio en el eje de la defensa. El central vasco jugó poco aquel año y Nando se quedó casi inédito disputando sólo dos encuentros. Ramis lo hubiese tenido complicado, así que su salida a Tenerife pudo considerarse como acertada. Le sirvió para jugar con asiduidad durante dos años.

De Tenerife pasó al Sevilla en la temporada 1996-97. Allí también fue titular, pero el conjunto hispalense no tuvo un buen año y terminó descendiendo a Segunda. Ramis sólo estuvo aquella campaña allí. En la campaña 1997-98 recaló en el Deportivo de La Coruña donde pasaría tres campañas y media. Su estancia en el club gallego quedó marcada por las lesiones, que no le permitieron rendir a su máxima capacidad. Participó en la consecución de la única Liga del conjunto blanquiazul en la temporada 1999-00. Mediada la campaña 2000-01, el tarraconense pasó a formar parte de la plantilla del Racing de Santander, equipo con el que terminó el ejercicio. Con los cántabros disputó sus últimos encuentros en Primera División. En la temporada 2001-02 regresó a sus orígenes volviendo a jugar con el Nàstic de Tarragona. Posteriormente vestiría las camisetas de Racing de Ferrol, Sanse, Pegaso y Cobeña, equipo con el que colgarías las botas una vez concluida la temporada 2005-06, con casi 36 años.

Una vez retirado, y al igual que muchos otros ex futbolistas, Luis Miguel Ramis ha terminado en los banquillos como entrenador. Comenzó además en las categorías inferiores del Real Madrid en la temporada 2006-07. A mitad de la campaña 2015-16 fue el encargado de sustituir a Zinedine Zidane al frente del Castilla, en Segunda División B, cuando el francés pasó a ser entrenador del primer equipo del Real Madrid. Posteriormente, Ramis ha entrenado al Almería en Segunda División.

Epílogo

Luis Miguel Ramis pertenece a esa generación de jugadores a los que les tocó defender al Real Madrid en una época de no muchas alegrías. Los noventa fueron duros para los madridistas. Especialmente el primer lustro de los noventa. Curiosamente, Ramis estuvo presente en dos de los pocos títulos que celebramos por aquella época, la Copa del Rey de la temporada 1992-93 y la Supercopa de la temporada 1993-94. En total, Luis Miguel Ramis disputó 36 partidos oficiales con la camiseta del Real Madrid y consiguió anotar un gol, el que le marcó al Celta en su estreno de la temporada 1993-94.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

APOEL 0-6 REAL MADRID

La mayor goleada a domicilio madridista en Champions League

El Real Madrid doblegó esta noche al APOEL chipriota certificando su pase a los octavos de final de la Champions League. El 0-6 con el que acabó el encuentro supone la mayor goleada a domicilio para los madridistas en esta competición. Se supera así a las anteriores marcas, los triunfos por 1-6 de la temporada 2013-14 frente al Galatasaray turco y el Schalke 04.

Buena actuación de los madridistas en Chipre, donde ofrecieron una imagen distinta a la que se le ha visto al equipo en Liga hasta el momento. El nivel del rival no es como para sacar pecho, es evidente, pero un encuentro así quizás le sirva al cuadro blanco para coger algo de moral e impulso. Goles, velocidad y verticalidad fueron las señas del conjunto de Zidane, que dejó en el banquillo a Casemiro e Isco para dar entrada a un voluntarioso Lucas Vázquez y a un Marco Asensio que fue de menos a más según avanzaba el encuentro. Muy bien Dani Carvajal, que se incorporó al ataque en varias arrancadas de mérito. Atrás, muy bien Nacho cubriendo la ausencia de Sergio Ramos.

Abrió el marcador Luka Modric en el minuto 22 con un precioso disparo de volea desde fuera del área. Benzema se estrenó en Champions esta temporada al anotar el 0-2 en la recta final del primer tiempo. El francés definió bien ante el meta Nauzet tras recibir un pase de Kroos que le dejó solo delante del marco rival. Antes de alcanzarse el descanso el Madrid ya dejó el marcador resuelto con dos tantos más. En el minuto 41, en un saque de esquina botado desde la izquierda por Asensio, Varane cabeceó la pelota y Nacho, en última instancia, empujó el esférico a la red anotando el 0-3. Y todavía hubo tiempo para una diana más. Jugada que partió desde campo madridista y que concluyó con un generoso Ronaldo entregando en bandeja el gol a Benzema, que prácticamente sólo tuvo que empujar a puerta vacía para firmar el 0-4. 

En el segundo tiempo se empezó igual que como acabó el primero, con el Madrid marcando goles. Un centro desde la izquierda de Marcelo fue cabeceado de manera perfecta por Cristiano Ronaldo para anotar el 0-5. Y el 0-6 también llevaría la firma del portugués. Un gol más complicado de lo que pudiera pensarse. Benzema forzó un fallo de la retaguardia local y Cristiano, que corrió a por el balón casi hasta el pico izquierdo del área, disparó escorado para batir la portería chipriota. 

Con sus dos tantos en Nicosia, Cristiano Ronaldo consigue alcanzar los 100 goles en competiciones europeas con la camiseta del Real Madrid. Son 98 en Champions League y 2 en Supercopa de Europa. En total, el portugués acumula a lo largo de toda su carrera 114 goles en Champions League. 

Karim Benzema, por otro lado, eleva a 53 su número de goles en la máxima competición europea, superando a Henry y convirtiéndose en el máximo artillero francés de la historia de la Copa de Europa. Al mismo tiempo, con sus dos goles supera a Gento y pasa a ser el séptimo máximo goleador de la historia del Real Madrid con 184 goles.

APOEL: Nauzet, Vouros, Jesús Rueda, Carlao, Lago, Nuno Morais (Ebecilio, 66'), Vinicius (Farias, 59'), Zahid, Sallai (Georgios Efrem, 60'), E. Alone y Mickael Pote.

REAL MADRID: Casilla, Carvajal, Varane, Nacho, Marcelo (Theo, 58'), Kroos (Ceballos, 59'), Modric, Lucas Vázquez, Asensio, Benzema (Mayoral, 64') y Cristiano Ronaldo.

GOLES
0-1 min. 23 Modric
0-2 min. 39 Benzema
0-3 min. 41 Nacho
0-4 min. 45 Benzema
0-5 min. 49 Cristiano Ronaldo
0-6 min. 54 Cristiano Ronaldo

sábado, 11 de noviembre de 2017

EL BOTELLAZO A HUGO SÁNCHEZ

Se cumplen treinta años del partido de Copa del Rey disputado en Sestao

La suerte le sonrió al Sestao cuando en el sorteo efectuado el 6 de noviembre de 1987 el equipo quedó emparejado con el Real Madrid de cara a la ronda de dieciseisavos de final de la Copa del Rey. Fundado en el año 1916, el por aquel entonces Sestao Sport Club no había recibido nunca en su campo al Madrid. En la campaña anterior, 1986-87, el conjunto que dirigía Javier Irureta estuvo a las puertas de subir a Primera División. Se quedó a dos puntos de dar el salto. Unos pocos meses después, el municipio vizcaíno de la margen izquierda acogería un duelo de máxima expectación con el vigente Campeón de Liga. El público anfitrión vería a sus jugadores medirse nada más y nada menos que al Madrid que justo una semana antes acababa de eliminar al Campeón de Europa. Por el campo de Las Llanas pasarían futbolistas de la talla de Camacho, Santillana, Hugo Sánchez o el grueso de componentes de la Quinta del Buitre. El lleno estaba garantizado y el récord de recaudación asegurado. Once millones de las antiguas pesetas.

En su estreno en la competición copera de aquella temporada 1987-88 el Madrid volvía por tierras vizcaínas después de haber jugado en Bilbao frente al Athletic Club el 31 de octubre en partido de Liga. Entre medias, el ya citado duelo en Das Antas con el Oporto, y una derrota en el Bernabéu frente al Atlético de Madrid, la primera desde que había arrancado una exigente campaña en la que el equipo no había parado de encadenar partidos. El equipo viajó con un día de antelación. Leo Beenhakker contaba con las bajas de Gordillo y Tendillo por lesión y Jankovic por sanción. Valdano y Gallego seguían fuera recuperándose de sus dolencias y Miguel Pardeza había dejado la disciplina del Club unos días atrás. Julio Llorente también formó parte de la expedición y Muñoz Pérez, al que recordaba aquí en 'Historias del Real Madrid' hace un par de semanas, tenía todas las papeletas para debutar en competición oficial. "Parece que va a ser mi oportunidad. En los últimos dos meses me han sucedido muchas cosas y ésta podría ser la más maravillosa. Ahora, no puedo decir qué sensación sentiré si me pongo por primera vez la camiseta del equipo. Al principio, tendré los lógicos nervios, pero, una vez comience a rodar el esférico, todo pasará", contaba el malagueño en la previa del duelo copero.

Una previa de la que se desprendía que el conjunto blanco se tomaba muy en serio la eliminatoria. "Para el Sestao va a ser el partido del año", apuntaba Leo Beenhakker. "Corren mucho, tienen un campo pequeño y ante el Real Madrid... prepárate. Nosotros lo vamos a intentar hacer lo mejor posible, pero conscientes de que ésta es una eliminatoria a doble partido", advertía el técnico madridista. 

El partido 

Aquel miércoles 11 de noviembre de 1987 el Real Madrid saltó al césped de Las Llanas con Buyo, Chendo, Mino, Sanchís, Camacho, Míchel, Solana, Martín Vázquez, Muñoz Pérez, Llorente y Hugo Sánchez. Por los locales jugaron Echevarria, Martínez, Herrero, Ribera, Núñez, Juan Ángel, Albistegi, Bardasco, Sabin Bilbao, Arrien y Mendilibar. En aquel once del conjunto verdinegro destacaba Núñez, que había sido doble Campeón de Liga con el Athletic Club. Sabin Bilbao, Albistegi y Ribera jugarían en los noventa con el 'Súper Dépor'. Y Mendilibar se convertiría en técnico de Primera División con los años.

¿El partido? Pues nada del otro mundo, la verdad. Encuentro poco vistoso y de pocas ocasiones. La primera intervención del guardameta local llegó al filo del descanso y en jugada a balón parado, un córner cerrado botado por Míchel. Ninguno de los dos equipos logró acertar a disparar entre los tres palos. La ocasión más clara del partido la tuvo en el minuto 59 el ídolo local, Primi, que encaró solo portería pero que no acertó al tratar de driblar a Buyo, que le quitó el balón desde el suelo. Por parte de los blancos, un remate al lateral de la red del debutante Muñoz Pérez fue la acción de mayor peligro.

Y en el minuto 74 llegó el famoso incidente por el que se recuerda aquel partido. Resulta que a un cafre, desde la grada, no se le ocurrió mejor idea que lanzar una botella de champán al campo alcanzando en la cabeza a Hugo Sánchez. El delantero cayó al suelo, claro, a causa del impacto. Los futbolistas del Sestao se encararon con la grada recriminando la acción mientras se atendía al mexicano. Hugo, que sangraba de manera abundante, se retiró andando por su propio pie acompañado por Antonio Acedo y el Doctor Martínez, que le cubría la herida con una toalla. El público local de Las Llanas aplaudió al jugador durante su trayecto a vestuarios. Ya en vestuarios, entre el propio Pirri y el galeno del Sestao le aplicaron al delantero once puntos de sutura en la cabeza. 

Santillana saltó al césped en sustitución del mexicano para disputar la recta final de un encuentro en el que no pasó mucho más. El comportamiento de los dos equipos fue totalmente correcto y no hubo ningún problema entre ambas escuadras. El colegiado, García de Loza, sólo mostró dos amarillas, una para cada equipo. Aquel Sestao-Real Madrid finalizó con empate a cero y, dado que en lo futbolístico no dio mucho de sí, siempre será recordado por el botellazo que recibió Hugo.

Nada más acabar el encuentro, las declaraciones giraron, lógicamente, alrededor del incidente de la botella. Tantos los entrenadores de ambos equipos como los presidentes, Juan José Azpitarte y Ramón Mendoza condenaron el suceso de forma tajante. Socios y aficionados del Sestao, a través de dos representantes, hicieron llegar al Club blanco una carta con más de 2000 firmas pidiendo disculpas al Real Madrid y recriminando la actuación del autor del lanzamiento. Por parte del Madrid se quiso dejar claro que no se asociaba el incidente con la totalidad de la afición del conjunto verdinegro. "Hay que agradecer a la directiva y al pueblo de Sestao esta carta", señaló Ramón Mendoza. "Moralmente nos sentimos satisfechos con este gesto. Más no pueden hacer", apostilló el máximo mandatario blanco.

La vuelta se disputó el miércoles 25 de noviembre. "El partido de la PAZ", tituló en grande su portada de aquel día el diario Marca. "Hoy, el Santiago Bernabéu debe ser el escenario de una firma histórica: La victoria de la deportividad sobre la violencia", rezaba el periódico que recogía declaraciones de los protagonistas del duelo en favor de la deportividad y en contra de la violencia en el deporte. El partido se disputó a media tarde, con unos 10.000 espectadores en las gradas del Bernabéu y mucho frío. Ganó el Madrid 3-0 con goles de Tendillo, Santillana y Míchel, de penalti. El partido transcurrió sin ningún incidente y con total normalidad.

SESTAO: Echevarria, Martínez, Herrero, Rivera, Núñez, Juan Ángel (Sergio, 67'), Albistegi, Bardasco, Sabin Bilbao, Arrien (Primi, 54') y Mendilibar.

REAL MADRID: Buyo, Chendo, Mino, Sanchís, Camacho, Míchel, Solana, Muñoz Pérez, Martín Vázquez, Llorente y Hugo Sánchez (Santillana, 77').

domingo, 5 de noviembre de 2017

EL ADIÓS DE PARDEZA

La Quinta del Buitre se separó de manera definitiva tal día como hoy de hace treinta años

Quizás no sea una fecha muy recordada, pero tal día como hoy de hace treinta años se separaba futbolísticamente de manera definitiva La Quinta del Buitre. El 5 de noviembre de 1987 el delantero Miguel Ángel Pardeza Pichardo era presentado de manera oficial en La Romareda como nuevo jugador del Real Zaragoza. Volvía a enfundarse la camiseta que defendió, en calidad de cedido, durante la temporada 1985-86. Allí jugaría lo que restaba del ejercicio 1987-88 y se quedaría durante diez campañas, toda una década, hasta finalizar la temporada 1996-97. Pardeza se marchó a tierras mañas en busca de los minutos y la continuidad que no podían asegurarle en el Real Madrid.

Pardeza había empezado la temporada 1987-88 con el Real Madrid. Durante la pretemporada veraniega participó de manera asidua con el equipo e incluso marcó dos goles. Pero según se acercaba el inicio de las competiciones oficiales resultó evidente que Leo Beenhakker contaba con un once titular bastante definido y que el onubense lo iba a tener complicado para jugar. Aunque Valdano continuaba en el dique seco por enfermedad, Hugo Sánchez y Butragueño tenían dos puestos asegurados en la delantera. Juanito había causado baja pero Carlos Santillana seguía en la plantilla completando la nómina de delanteros. Y el fichaje de Paco Llorente suponía la llegada de nueva competencia para los puestos de vanguardia del equipo. Así las cosas, Miguel Pardeza consideró que lo mejor para él era salir del Madrid, así que se reunió con Leo Beenhakker para pedirle que no le alineara en Liga y así poder jugar con el Zaragoza aquel mismo año. 

A mediados de octubre se llegó a un acuerdo entre todas las partes para hacer efectiva la marcha del futbolista a partir del 4 de noviembre de 1987. El motivo de esa fecha en concreto era que Pardeza había sido inscrito en la UEFA para disputar la Copa de Europa con el Real Madrid y el 4 de noviembre era el día en el que se disputaba la vuelta de los octavos de final. Los cuartos de final ya no se disputarían hasta el mes de marzo del siguiente año, 1988. Pardeza siguió en el Madrid hasta esa fecha agotando la posibilidad de ayudar al equipo en caso de extrema necesidad si el entrenador lo consideraba oportuno empujado por alguna lesión u otro contratiempo. Una vez pasado ese día tan señalado, Pardeza tuvo vía libre para quedar desvinculado del Real Madrid, como así ocurrió.

Al día siguiente de la clasificación en Oporto para cuartos de final, Miguel Pardeza, que no llegó a disputar ni un solo minuto en competición oficial con el Madrid desde que arrancó esa temporada, ya estaba en Zaragoza. El club aragonés pagó 60 millones de pesetas al Madrid por el traspaso. El presidente zaragocista, Miguel Beltrán, agradeció de manera pública a Ramón Mendoza las facilidades ofrecidas para llegar a un acuerdo. El futbolista y su nuevo presidente atendieron a los medios de comunicación durante la firma del contrato y por la tarde Pardeza ya entrenó con sus nuevos compañeros.

Sólo unos pocos días después, el miércoles 11 de noviembre de 1987, el diario Marca ofrecía una entrevista con Pardeza en la que el delantero explicaba las razones de su marcha: "Un jugador que atesore calidad puede jugar en el Real Madrid, pero con media hora no basta. Es fundamental tener confianza para poder hacerlo. La afición estaba conmigo y la pasada temporada pedía mi presencia sobre el terreno de juego, pero...". Eso sí, no había reproches por parte del onubense, que había dejado el Madrid sin ningún tipo de rencor. "No me invade ningún sentimiento de revancha. Soy una persona muy práctica y dejé el Real Madrid porque no jugaba. Aquí, en el Zaragoza, no voy a demostrar que el Madrid se ha equivocado conmigo. El Real Madrid no me ha vendido al Zaragoza. Me he venido yo", puntualizaba el ariete.

Con la marcha de Pardeza a Zaragoza el grupo de La Quinta del Buitre perdía a uno de sus miembros. Ya no volverían a coincidir todos juntos en un equipo de fútbol como jugadores en activo hasta 1989, en la Selección. Butragueño, Míchel, Martín Vázquez, Sanchís y Pardeza estarían de nuevo juntos en el Mundial de Italia-90. Pero a nivel de clubes no volvieron a jugar juntos. Les tocaría enfrentarse como rivales, tal y como sucedió el 31 de octubre de 1992, el día en el que se tomó la famosa fotografía que recordaba el pasado martes aquí en 'Historias del Real Madrid'.

sábado, 4 de noviembre de 2017

EL CAMPEÓN, ELIMINADO

El Real Madrid dejó en la cuneta al Oporto, vigente Campeón de Europa, con una portentosa actuación de Paco Llorente

El miércoles 4 de noviembre de 1987 se jugó la vuelta de los octavos de final de la Copa de Europa de la temporada 1987-88. Tras eliminar al Nápoles de Diego Armando Maradona el Real Madrid había quedado emparejado con el vigente Campeón de Europa, el Oporto. Como ya recordé hace un par de semanas, el partido de ida se disputó en Valencia con motivo de la sanción de la UEFA que arrastraba el Club por los incidentes registrados en el Santiago Bernabéu frente al Bayern durante la anterior campaña. Fue el partido del destierro, que se jugó el 21 de octubre de 1987. El resultado final de ese choque fue un 2-1 favorable a los blancos. Victoria que supo a gloria por la forma en la que llegó, certificando una remontada en el último minuto. Ya más en frío, sin embargo, había que tener en cuenta que aunque el 2-1 le daba el pase al Madrid, el resultado no era malo para el Oporto. Era un marcador corto y un gol le podía resultar suficiente a los portugueses para ser ellos quienes accediesen a cuartos de final.

"No nos defenderemos, no sabemos hacerlo", afirmaba Leo Beenhakker en la previa del partido. "Lo más importante es que seamos capaces de marcar un gol", añadía en declaraciones recogidas por el diario Marca el día del partido. "Nosotros vamos a hacer nuestro juego. Estoy seguro de que ellos no van a traicionar el suyo. Se van a cerrar y van a buscar las arrancadas de Madjer y Rui Barros. Nosotros tenemos nuestro estilo y no lo vamos a cambiar", analizaba el neerlandés. "Uno de los grandes problemas con los que nos podemos encontrar es si ellos marcan pronto", vaticinaba por su parte Emilio Butragueño. "Para mí y para Hugo, sobre todo, el principal problema con el que nos podemos topar es la ordenada defensa que tiene el Oporto. Tiene un sistema de juego ofensivo, donde todo el equipo se retrasa y ordena en la zaga, convirtiendo el área en un muro casi infranqueable", analizaba el 'Buitre'. Por su parte, Hugo Sánchez incidía en la importancia que tenía para el equipo pasar la eliminatoria. "Lo que me preocupa es su sistema defensivo. Es muy bueno, acumula muchos hombres en su área y es dificilísimo encontrar un hueco con opción a remate", confesaba el mexicano que, sin embargo, recordaba que al ir por detrás en la eliminatoria el Oporto tendría que atacar. "De esta manera es posible que muestren alguna debilidad, que es la que nosotros tenemos que aprovechar", apuntaba Hugo.

El partido

El partido se jugó a las diez de la noche, hora portuguesa. Es decir, a las once en España. Lleno hasta arriba en el Estadio Das Antas, con 90.000 gargantas dispuestas a apoyar a los suyos. El encuentro fue retransmitido en directo por la segunda cadena de TVE, con la clásica narración de mi añorado José Ángel de la Casa. Pitaba Adolf Prokop, árbitro de la República Democrática de Alemania. Sí, el mismo señor con el que Juanito había tenido aquel altercado en 1978 que le costó una dura sanción de la UEFA. El Real Madrid salió de inicio con su equipo de gala de aquel ejercicio: Buyo, Chendo, Tendillo, Sanchís, Solana, Míchel, Jankovic, Martín Vázquez, Gordillo, Butragueño y Hugo Sánchez.

Curiosamente, la primera llegada del partido fue para el Madrid. En el primer minuto, además. Los blancos habían sacado de centro y, tras pasar la pelota por la defensa, entre Chendo y Míchel lograron los españoles su primera penetración por banda derecha. El capitán cedió a Butragueño, algo alejado de la portería, pero el 'siete' avanzó unos metros por el centro y desde fuera del área probó fortuna con un disparo lejano que se marchó por muy poco junto al palo derecho. También es cierto que sólo un minuto después Rui Barros estuvo a punto de llegar a un balón enviado desde la izquierda al área de Buyo.

Por desgracia, los portugueses se adelantaron en el minuto 23. Una entrada de Sanchís a Madjer, quizás algo exagerada por el argelino, ofreció a los locales la oportunidad de lanzar una falta desde delante del semicírculo del área madridista. Bueno, pues resulta que el local Sousa ejecutó el libre directo de manera impecable. La clavó por la escuadra, a la izquierda de la portería de Buyo, que no pudo hacer nada para detener el balón pese a su estirada. Un auténtico golazo, hay que reconocerlo. Gol para el Oporto y un 1-0 que le valía a los de Das Antas para pasar la eliminatoria. 

El panorama cambiaba por completo. Los blancos ahora estaban obligados a llevar la iniciativa, pero lo cierto es que tras el gol el equipo estuvo algo espeso. Las jugadas de ataque no se terminaban de concretar en los metros finales. Para colmo, Madjer, el jugador más peligroso de los locales, tuvo en sus botas el 2-0 cinco minutos antes del descanso. Sanchís no acertó a despejar un balón y la pelota botó quedando el argelino en posición de disparo mientras Buyo salía a taparle. Madjer, afortunadamente, cruzó en exceso y el esférico se marchó a la derecha. Ocasión clarísima del Oporto, que por cierto acababa de sustituir a Rui Barros por lesión. El Real Madrid, que había empezado bien el partido, bajó algunos enteros tras encajar el 1-0. De hecho, la primera parte concluye con un centro de Madjer desde la derecha al que no llega Semedo por muy poco...

Entra Paco Llorente

Al descanso se llegó con el 1-0 y el Madrid, en aquellos momentos eliminado. Había que cambiar cosas de cara a la segunda mitad. Las bandas no se habían aprovechado bien, lo cual suele ser un recurso habitual de los entrenadores cuando se enfrentan con defensas bien cerradas. Con el gol, además, resultaba evidente que los de Das Antas se sentirían más cómodos atrás, sin la obligación de tener que subir y resguardando bien los espacios. Leo Beenhakker movió ficha. No quedaba otra, había que atacar. De cara al segundo tiempo dejó en la caseta a un defensa, Solana, para dar entrada a Paco Llorente. Al igual que sucedió en Valencia, el sobrino de Gento saltó al césped con la misión de revolucionar el ataque blanco. Nuevamente lo hizo con el dorsal 16 a la espalda. El resto es historia... Seguramente fueron los mejores cuarenta y cinco minutos de la carrera futbolística de Paco Llorente.

El Real Madrid atacaba y atacaba. Pero había que tener cuidado con las contras. En una de ellas, un balón largo de Frasco dejó a Madjer con el balón por la izquierda. Tendillo estuvo a punto de quitarle el balón pero a trompicones el argelino consiguió superarle y se metió en el área. Sanchís, perfecto en el cruce, consiguió arrebatarle el balón y rápidamente inició una nueva jugada para los blancos. Tras pasar por dos futbolistas Gordillo envió la pelota a Míchel en el centro del campo, que a su vez soltó rápido a la banda izquierda, por donde se incorporaba a toda velocidad Llorente. Paco controló y se deshizo de un rival con un espectacular dribling que dejó seco al defensor portugués al tiempo que iniciaba la carrera hacia la línea de fondo. Apuró casi hasta la misma raya y allí culminó su jugada efectuando un mortífero pase atrás hacia el punto de penalti donde Míchel conectó un soberbio disparo que se coló a gol como un misil. Jugadón de Llorente y cañonazo de Míchel. 1-1 y el Real Madrid de nuevo por delante en la eliminatoria. Era el minuto 54.

El conjunto de Beenhakker tenía que ser cauto. Era lógico que el Oporto tratara de profundizar en ataque. Necesitaba otro gol para, al menos, forzar la prórroga. Claro que los contragolpes pasaban a beneficiar a los madrileños. Al equipo anfitrión le entraron las prisas y trataba de generar peligro. Sobre todo en acciones a balón parado, puesto que Prokop señalaba falta al mínimo contacto con los portugueses. Sólo un par de minutos después del gol del empate Buyo tuvo que intervenir para detener un balón cabeceado tras el saque de una falta por la derecha. El guardameta chocó con Geraldao, que había subido al remate desde la defensa.

En el minuto 68 llegaría el segundo gol del Real Madrid. Y otra vez con los mismos protagonistas del primer tanto. Y otra vez otro jugadón de Paco Llorente, esta vez todavía más espectacular. Los portugueses estaban entrando con dureza al balón y tras una fuerte entrada sobre Gordillo el Madrid dispuso de una falta que botó Jankovic a la izquierda. Allí en banda estaba Llorente, que controló la pelota delante de un defensa. Hacia ellos corrió Gordillo, que arrastró consigo a otro defensor portugués, de tal manera que quedaron los cuatro en un pañuelo. Gordillo se marchó por banda y Llorente se quedó con los dos defensas rivales... Pero se deshizo de ellos. Un tercer portugués se lanzó al suelo a por él... Pero Paco también se marchó de él. ¡Llorente contra todos! Le salió al encuentro un cuarto jugador pero el extremo madridista, con la diestra, consiguió enviar un pase que, de nuevo, fue aprovechado por Míchel para soltar otro latigazo a la red. Segundo gol del Real Madrid, segundo gol de Míchel. Pero el gran mérito fue, por supuesto, de Paco Llorente.

El 1-2 le dejaba la eliminatoria en bandeja al Real Madrid. Ya no había posibilidad de prórroga. En esos momentos el global era de 4-2 favorable a los blancos y el Oporto estaba obligado a marcar tres goles en veinte minutos para poder pasar. A seis minutos para el final, Beenhakker dio entrada a José Antonio Camacho en sustitución de Butragueño. El trabajo en ataque ya estaba hecho. Y venía bien incorporar al veterano lateral para apuntalar la zaga de cara a los últimos conatos de ataque del conjunto luso.

Hubo opción de otro gol. Una triangulación por la derecha cogió a Paco Llorente, omnipresente durante la segunda parte, por la banda derecha. El gran protagonista del partido empezó a galopar a toda velocidad pegado a la raya. Cuando se aproximaba al fondo envió otro centro atrás. Esta vez recibió dentro del área Hugo Sánchez pero el mexicano pasó a la izquierda, por donde se incorporaba Gordillo. Rafa fusiló con un zurdazo enviando el esférico a la madera. El larguero repelió con violencia el disparo evitando lo que hubiera sido el 1-3. Hubiera sido otro golazo... Bueno. Ya daba igual. Corría el minuto 89 y el objetivo estaba más que cumplido. El pase de ronda era un hecho y cuando Prokop señaló con su pitido el final del choque el Campeón de Europa quedaba eliminado. 

Al día siguiente, el jueves 5 de noviembre de 1987, el Real Madrid era el gran protagonista en la prensa. "El Madrid sigue siendo el Rey de Europa", señalaba Marca en portada con un titular bien grande: Aplastó. No sólo los diarios deportivos como As y marca se hicieron eco de la gran actuación del equipo español. También la prensa generalista destacó en sus primeras páginas. La foto de portada de El País mostraba una piña de jugadores blancos celebrando uno de los goles de Míchel. "El Madrid eliminó al campeón", señalaba el diario. "En la segunda parte, la entrada de Llorente cambió el partido, al darle los dos goles a Míchel, uno de los cuales es festejado por los jugadores en la fotografía", explicaba bajo la imagen El País. ABC, por su parte, otorgó su portada por completo al conjunto blanco. "El Madrid dio un nuevo paso de gigante en la Copa de Europa", titulaba el diario con una enorme fotografía a toda página de Hugo Sánchez.

De aquella noche quedaron para el recuerdo dos nombres propios. Míchel, por sus goles. Pero, sobre todo, Paco Llorente. Su segunda parte en Das Antas fue magistral. Fue el revulsivo del partido. Su actuación en Oporto pasó a la Historia y siempre será recordado por aquel partido. Aquella noche Llorente emuló a su tío Paco Gento y pasó como una 'galerna' por Oporto. "Paco Llorente puso KO al Oporto", tituló su crónica José Vicente Hernáez para Marca. Y en la misma línea todo el resto de medios. Por supuesto, recibió una calificación de 3 al igual que Míchel y Jankovic. Pero la gran estrella del partido fue Llorente. A pesar de todo, el éxito no se le subió a la cabeza, ni mucho menos. "Fue muy emocionante, pero tampoco hay por qué exagerar", afirmó tras el encuentro el vallisoletano. "El mérito del triunfo es de todo el equipo. En los goles, yo di los pases, pero el balón había que meterlo", puntualizaba Paco Llorente con humildad.

Fue un triunfo brillante. "Es muy difícil pedirle más a este Real Madrid", comentaría tras el choque el presidente Ramón Mendoza. Bonito duelo y desenlace feliz para los madridistas en esta 'final anticipada' entre, seguramente, los dos equipos más fuertes de la competición en aquellos instantes. El Real Madrid eliminó al Oporto, que un mes después ganaría la Copa Intercontinental en Tokio al doblegar al Peñarol de Montevideo. El equipo de Tomislav Ivic también se proclamaría Campeón de la Supercopa de Europa en enero de 1988 tras superar en la Final a doble partido al Ajax y acabaría la temporada 1987-88 ganando Liga y Copa en Portugal. Pero en la Copa de Europa ya no tuvo opción de revalidar título. El Real Madrid se lo impidió...

El conjunto español se clasificó para los cuartos de final junto a otros siete equipos: Bayern de Múnich, Girondins, PSV Eindhoven, Steaua de Bucarest, Rangers, Benfica y Anderlecht. En las ruedas de prensa que realizó Leo Beenhakker después del partido y al día siguiente, ya en Madrid, se le preguntó a qué rival prefería enfrentarse en la siguiente ronda. El técnico siempre respondió que le daba igual. "Con nuestra suerte, eso sí, no me extrañaría que fuese el Bayern de Múnich", apostilló. Pfff... Madre mía. Pues lo clavó. Después del Nápoles de Maradona y del Campeón de Europa, el Oporto, el sorteo emparejó al Real Madrid con el vigente subcampeón, el Bayern. Pero eso es otra Historia que ya recordaremos dentro de unos meses...

OPORTO: Mlynarczyck, Joao Pinto, Celso, Geraldao, Inacio, Magalhaes (Plácido, 75'), Sousa, Andre, Frasco, Rui Barros (Eduardo Luis, 36') y Madjer.

REAL MADRID: Buyo, Chendo, Tendillo, Sanchís, Solana (Paco Llorente, 45'), Míchel, Jankovic, Martín Vázquez, Gordillo, Butragueño (Camacho, 84') y Hugo Sánchez.

GOLES
1-0 min. 23 Sousa
1-1 min. 54 Míchel
1-2 min. 68 Míchel