lunes, 15 de junio de 2015

LA COPA DE LA LIGA

Se cumplen treinta años de la consecución de la extinta competición

Tengo que reconocer que no entendía nada. Jugábamos la Liga y jugábamos la Copa. Entonces... ¿qué era aquello de la Copa de la Liga? ¿Era el trofeo que se entregaba al ganar la Liga? ¿Por qué era una competición diferente? Mi padre trataba de explicarme sin mucho éxito que aquello no tenía nada que ver con la Liga. Y claro... yo me seguía liando. Se llamaba Copa de la Liga, pero no era la Liga. Se jugaba por eliminatorias, como en la Copa del Rey, pero no era la Copa... Menudo lío para un niño. Yo lo único que sabía, tal día como hoy, 15 de junio, de hace treinta años, era que jugábamos el partido de vuelta de la Final de aquella extraña competición que no llegaba a entender. "¿Y si ganamos nos dan otra Copa?", le preguntaba a mi padre. "", me contestó. Vaya. Resulta que unas semanas después de haber disfrutado de mi primer título como madridista con la UEFA podía celebrar otro trofeo... Aunque no entendiera realmente qué era aquello de la Copa de la Liga.

La competición 

La Copa de la Liga fue una competición de la que se celebraron cuatro ediciones entre 1983-84 y 1985-86. Se disputaba una vez acabada la Liga con un sistema de eliminatorias a doble partido, incluyendo la Final. Participaban los conjuntos de Primera División, aunque también se disputaba el trofeo en Segunda División, Segunda División B y Tercera División

En la edición 1983-84 trató de impulsarse el trofeo otorgando al ganador una plaza europea en la Copa de la UEFA. En la siguiente, 1984-85, junto a los equipos de Primera División participaron los campeones de las categorías inferiores. En la campaña 1985-86 se disputó por última vez esta competición. Las fechas no cuadraban, el público no respondía según lo esperado y los equipos acordaron la supresión de la Copa de la Liga. Pese a que la competición había nacido con el propósito de aumentar los ingresos económicos de los clubes participantes, no era rentable. Al término de aquellas cuatro ediciones, el Barcelona había ganado dos ediciones, el Valladolid una y la otra la ganó el Real Madrid. Y fue tal día como hoy de hace treinta años.

La Final la jugamos frente a nuestros vecinos del Atlético de Madrid. En el encuentro de ida, los colchoneros se impusieron 3-2 al Real Madrid. Se adelantó el cuadro local por mediación de Rubio y empató Pineda. Arteche y Cabrera llevaron el 3-1 al marcador pero Santillana redujo distancias con el 3-2. No era mal resultado pese a perder. Se habían marcado dos goles fuera y quedaba la vuelta en el Santiago Bernabéu. Estábamos en plena época de remontadas.

Adiós a Stielike

Aquel encuentro celebrado tal día como hoy de hace treinta años hubo un protagonista de excepción. El alemán Uli Stielike jugaba su último partido con el Real Madrid. Y su despedida no pudo ser mejor. En el minuto 25, Ricardo Gallego botó una falta en corto, en jugada ensayada, y el germano engatillaba un duro disparo raso que se colaba en la portería del Atlético. Aquel sería su último gol con la camiseta blanca. 

Ya en la segunda parte, en el minuto 62, José Miguel González, Míchel, anotaba el definitivo 2-0 para el Real Madrid con un disparo fuerte y raso desde fuera del área. Segundo gol y segundo título de la temporada 1984-85, sólo unas semanas después de adjudicarnos la Copa de la UEFA. Por supuesto, se trataba de un título menor. Pero, a ojos de un niño, ¡qué más daba! Yo no me aclaraba muy bien de qué era aquello de la Copa de la Liga. Pero lo importante era que esta Historia terminaba, otra vez, con Santillana levantando un trofeo para el Real Madrid

EL HOMENAJE A BUTRAGUEÑO

Se cumplen veinte años del partido con el que se rindió tributo al Buitre

El 15 de junio de 1995 era jueves y yo andaba agobiado con los exámenes. Pero a la noche hice una pausa en los estudios para ver el partido homenaje que se organizó para rendir tributo a uno de los grandes de nuestra historia. Emilio Butragueño Santos dejaba el Madrid. Y se despedía de su público del Santiago Bernabéu a lo grande, con un partido homenaje en el que pudo sentir el cariño y el aprecio del público para el que jugó durante las doce temporadas que permaneció en el primer equipo blanco.

El Real Madrid y la Roma fueron los dos equipos que se enfrentaron tal día como hoy de hace veinte años en un encuentro en el que ganaron los blancos 4-0. Butragueño, protagonista absoluto de aquella noche, participó en las cuatro dianas dando tres pases de gol y anotando el último gol desde el punto de penalti.

Para la cita el equipo se 'reforzó' con dos ilustres de lujo. Hugo Sánchez, por expreso deseo de Butragueño, volvió a enfundarse la camiseta blanca para jugar junto al futbolista con el que mejor se entendió en la delantera de aquel mítico Madrid de los ochenta. Y otro grande de aquella época también fue repescado para el homenaje: Rafael Gordillo. El de Almendralejo, que apuraba su segunda etapa como jugador del Betis, también volvió a ponerse la elástica blanca para rememorar viejos tiempos. En el once inicial de aquel partido coincidieron, por tanto, varios de los integrantes de aquel equipo que había enamorado a los madridistas encadenando cinco títulos de Liga: Buyo, Chendo, Sanchís, Martín Vázquez, los citados Hugo y Gordillo y el homenajeado Butragueño. Lástima que Míchel aún no estuviese recuperado del todo de su grave lesión. 

Desde que saltó al terreno de juego para calentar, el público se volcó con un Butragueño que había jugado su último encuentro oficial con el Madrid el 22 de enero de 1995, en la decimoctava jornada de Liga, en un encuentro que se ganó 4-0 frente al Celta de Vigo. Su último gol como profesional blanco lo había anotado el 9 de octubre de 1994 frente al Racing de Santander. Durante los últimos meses de la competición había dejado de jugar. Fue su amigo Jorge Valdano, con el que había coincidido como jugador, el que tomó la dolorosa decisión de dejar de contar con el Buitre. El argentino había hecho debutar a Raúl, un joven de 17 años que llegó para quedarse y hacer carrera en el equipo. Ley de vida. Le tocaba echarse a un lado al jugador que una década antes desplazó de la titularidad a otros mitos como Santillana o Juanito.

El partido

El encuentro, pitado por el colegiado asturiano Díaz Vega, arrancó tras el saque de honor efectuado por el padre de Emilio, madridista que siguió con orgullo la carrera de su hijo en el Real Madrid. Aquel día estuvieron presentes en el Bernabéu amigos y compañeros de equipo del Buitre, que invitó a los entrenadores que le habían dirigido a lo largo de su carrera. No faltaron a la cita numerosos ex compañeros de vestuario que quisieron honrar con su presencia a uno de los jugadores más importantes que han pasado por el Madrid. Del partido, obviamente, no hubo mucho que destacar futbolísticamente hablando. Se jugó en un clima festivo en el que el público jaleó cada acción de Butragueño, al que se le agasajó con todo tipo de cánticos de apoyo y cuyo nombre fue coreado a pleno pulmón por los espectadores presentes.

Abrió el marcador Luis Enrique a pase de Butragueño en el minuto 20. Pero lo que realmente me emocionó fue el segundo gol. Pase del Buitre al centro del área para que Hugo Sánchez anotara a placer el segundo de la noche. ¿Cuántas veces había visto yo aquella jugada de niño? Cuántos goles le había dado Emilio al mexicano... En realidad, era justo que en un día tan emotivo los dos jugadores repitieran los roles que les llevaron a formar aquella dupla de ataque letal. Aquel gol sí que fue todo un homenaje a la época de las cinco Ligas. ¡Con voltereta de celebración, por supuesto! En el minuto 37 Gordillo y Hugo Sánchez se retiraron del terreno de juego y antes de abandonar el césped su fundieron en un emotivo abrazo con Butragueño, el único futbolista del equipo que jugó los noventa minutos. En la segunda parte siguió el carrusel de cambios y el Madrid amplió el marcador con el 3-0 obra de Rafa Alkorta. El bilbaíno subió con el balón e hizo una pared con Butragueño, que le devolvió el esférico mientras el central avanzaba y se quedaba solo delante del guardameta visitante. El defensa vasco recortó ante el guardameta a la altura del punto de penalti y, aunque escorado, quedó en disposición de lanzar a puerta vacía para anotar el tercero de la noche. Era el minuto 77. Tres goles y en los tres había participado el homenajeado. Pero claro, yo lo que quería era que el Buitre marcase su gol. El cronómetro corría y recuerdo que yo esperaba ansioso que el 'siete' tuviese su oportunidad. ¿La tendría?

Fin de fiesta

Pues sí. Sí que la tuvo. En el minuto 89 llegó la ocasión... pero iba a ser desde el punto de penalti, algo que me puso muy nervioso. ¿Por qué? ¡Porque tenía miedo de que lo fallara! La noche estaba siendo tan memorable que me hubiese disgustado mucho que el último recuerdo de aquel partido fuese el de Butragueño fallando un gol. Pero el público, como no podía ser de otro modo, pidió al unísono que fuese el Buitre el que ejecutase la pena máxima. Qué nervios pasé durante aquellos segundos... Butragueño cogió carrerilla y lanzó ajustado al palo derecho. El guardameta Lorieri se tiró bien, pero no llegó a detener el disparo y el balón entró como una exhalación. ¡Menos mal! Suspiré mientras levantaba los brazos para celebrar el gol de uno de mis grandes ídolos de infancia. Noche perfecta coronada con un gol de Emilio. Mejor, imposible. La celebración del gol pasó a la historia. Todos sus compañeros corrieron a celebrarlo con él. Amavisca y Dubovsky, los primeros en llegar junto a él, le elevaron a hombros junto a la grada, de cara al público, para que Butragueño celebrase aquel último gol con la gente. Emilio, siempre tan discreto, enseguida pidió a sus compañeros que le bajaran al suelo. La verdad es que Emilio nunca fue demasiado efusivo en las celebraciones. Pero es que aquella era su noche...

Nada más acabar el encuentro, los focos se centraron en el gran protagonista. Y esto no es una metáfora. Fue así literalmente. El Santiago Bernabéu se quedó a oscuras, con las luces apagadas. Dos fotografías de Butragueño fueron proyectadas sobre el césped mientras la gente coreaba y ovacionaba a Emilio. A continuación, una estrella luminosa enfocó a Butragueño, que dio la vuelta al campo. Continuamente hacía gestos al resto de jugadores para que le acompañaran. Pero ellos, con buen criterio, iban por detrás, guardando la distancia, para ceder todo protagonismo al homenajeado. Finalmente, Butragueño fue manteado dejando otra de las inolvidables escenas del homenaje.

Aún conservo la grabación con la emisión original a través de TVE de aquel partido. Recuerdo con mucho cariño aquella noche de junio de 1995. Se marchaba alguien que había formado parte de mi infancia y me sentía triste. Pero, al mismo tiempo, sentía alegría por el homenaje que se le tributaba y por verle salir de aquella manera. Por la puerta grande. Nacía un mito. Y fue tal día como hoy de hace justo veinte años

REAL MADRID: Buyo (Cañizares, 45'), Chendo (Quique, 45'), Gordillo (Lasa, 37'), Hierro (Nando, 45'), Sanchis (Alkorta, 45'), Redondo (Milla, 45'), Luis Enrique (Alfonso, 45'), M. Vázquez  (Dubovsky, 45'), Hugo Sánchez [(Raúl, 37', Amavisca, 66')],  Laudrup (Sandro 45') y Butragueño. 

AS ROMA: Lorieri, Aldair (Cappioli, 33'), Lanna  (Annoni, 82'), Statuto  (Benedetti, 66'), Petruzzi (Colonnese, 75'), Carboni (Borsa, 85'),  Moriero, Piacentini, Giannini, Totti y Fonseca.

GOLES
1-0 min. 20 Luis Enrique
2-0 min. 29 Hugo Sánchez
3-0 min. 77 Alkorta
4-0 min. 89 Butragueño (penalti)

domingo, 14 de junio de 2015

LEYENDAS DEL REAL MADRID

El conjunto de veteranos se ha impuesto al Liverpool Legends en el Classic Match

El Real Madrid se ha impuesto esta tarde al Liverpool en el ya tradicional Corazón Classic Match que ya cumple su sexta edición. 4-2 han ganado los blancos en un partido benéfico en el que el resultado era lo de menos. Las gradas han presentado un envidiable aspecto con más de 70.000 espectadores y un ambiente festivo. La recaudación va destinada a los niños en riesgo de exclusión en el marco de un programa de Cruz Roja Española.

Tengo que reconocer que me encantan estos partidos. He visto el encuentro con una sonrisa desde el primer minuto al último. Tengo un enorme cariño por todos los jugadores que han vestido la camiseta de nuestro club y me encanta verles ligados, de alguna manera, a nuestra institución. 

Me ha gustado volver a ver a viejos conocidos como Steve McManaman, Michael Owen o Dudek, que jugaron con el Liverpool en el primer tiempo y en el segundo se enfundaron la camiseta blanca. También Fernando Morientes vistió las dos camisetas y tras el descanso jugó con los ingleses. Bonito gesto de quienes defendieron los dos colores, sin duda.

Parece que era ayer cuando algunos de ellos, como Francisco Pavón, estaban corriendo por el Santiago Bernabéu como profesionales. Pero el tiempo no engaña y las temporadas van pasando. Todos nos vamos haciendo mayores... He sentido una gran nostalgia cuando he visto a Butragueño pararse dentro del área con el balón, o a Roberto Carlos corriendo por la banda izquierda y realizando sus potentes disparos... O a Míchel Salgado por la derecha, derrochando pundonor como en sus mejores días...

He vuelto a la infancia viendo a Paco Buyo realizando paradas bajo los palos, como en los viejos tiempos, con Sanchís en el centro de la defensa, cómo no. Como en aquellas gloriosas tardes de los años ochenta... He vuelto a ver a José Emilio Amavisca tan incisivo como hace justo veinte años, cuando ganábamos aquella Liga en la que sus actuaciones y sus goles le convirtieron en el mejor jugador español de la temporada 1994-95. Parece que ha hecho un pacto con el diablo. ¡Físicamente está igual que hace dos décadas!

Cómo no, he sentido un profundo orgullo al ver a uno de mis jugadores favoritos de los noventa, Clarence Seedorf, otra vez en el centro del campo del Real Madrid. Y al mejor jugador que han visto mis ojos, Zinedine Zidane... ¡Ojalá no se hubiera retirado nunca! 

Y qué placer volver a ver a jugadores que arrimaron el hombro como ninguno cuando les tocó defender la camiseta del Real Madrid. Como Solari, el que inició aquella jugada en Glasgow que acabó en aquel maravilloso gol frente al Leverkusen, o Karembeu, el que anotó aquel gol en Alemania que abría el camino hacia Amsterdam para ganar La Séptima. Algunos, como Edwin Congo, no tuvieron suerte con nosotros. Otros, como Makelele, dejaron huella sobre los terrenos de juego. ¡El infatigable pulmón de aquel Madrid de principios de siglo sigue siendo un portento!

También me ha gustado ver a los canteranos que, habiendo disputado pocos partidos con el primer equipo, no dudan en prestarse a estos eventos para sudar la camiseta del Club en el que se formaron. Contreras, Rojas, Velasco, Fernando Sanz, Iván Pérez... Ellos también son Historia del Real Madrid y dignos representantes de nuestro equipo. 

Pero, sobre todo, me ha encantado ver a dos auténticos VETERANOS, con mayúsculas, saltar al césped en los minutos finales. A Rafael García Cortés y Andrés Sabido no llegué a verles jugar como madridistas. Pero me alegra saber que los futbolistas de aquella generación anterior a mis primeros ídolos siguen estando capacitados para dar guerra. ¡Seguro que Amancio Amaro y José Antonio Camacho, presentes esta tarde en el evento, sintieron ganas de volver a calzarse las botas!

A todos ellos, muchísimas gracias. Sois todos HISTORIA del REAL MADRID. Sois todos LEYENDAS!

REAL MADRID LEYENDAS: Buyo, Salgado, Roberto Carlos, Sanchís, Zidane, Morientes, Seedorf, Karembeu, Fernando Sanz, Solari y Makele. También jugaron Contreras, Rojas, García Cortés, Pavón, Sabido, Congo, Butragueño, Iván Pérez, McManaman, Velasco, Owen y Amavisca.

LIVERPOOL LEGENDS: Dudek,  Kvarme, McAteer, McManaman, Fowler, Owen, Harkness, Luis García, Berger, Kewell y Carragher. También jugaron Westerveld, Jones, Abel Xavier, Henchoz, Rush, Smicer, Morientes, Diao, Thompson, Partridge y Bellamy.

GOLES

0-1 min. 18 Kewell
0-2 min. 21 Owen
1-2 min. 43 Roberto Carlos (penalti)
2-2 min. 51 Roberto Carlos (penalti)
3-2 min. 67 Amavisca
4-2 min. 82 Iván Pérez


 

miércoles, 10 de junio de 2015

ALBERTO RIVERA, EL GOLEADOR MÁS PRECOZ DEL REAL MADRID

Se cumplen veinte años de su debut y de su gol frente al Celta de Vigo

El sábado 10 de junio de 1995, una semana después de ganar la Liga, el Real Madrid visitaba al Celta de Vigo en el marco de la jornada 37 del campeonato de la regularidad. Ganó 0-2 el equipo de Valdano en un partido en el que hizo su debut en Primera División un joven de sólo 17 años, Alberto Rivera, que además anotó uno de los dos goles blancos. Hoy se cumplen veinte años de aquel gol que le otorgó al canterano un récord de precocidad que, dos décadas después, sigue en sus manos. Alberto Rivera sigue siendo el futbolista más joven en haber anotado un gol vistiendo la camiseta del Real Madrid en competición oficial.

Tras el reciente debut, hace un par de semanas, del noruego Martin Ødegaard ya tuve ocasión de aclarar un error muy común en algunos medios de comunicación según el cual le otorgaban a Rivera el honor de ser el debutante más joven del equipo blanco, algo que no era cierto. En realidad, fue Sebastián Losada el que llegó a debutar en el primer equipo blanco a una edad más temprana. Lo hizo con 17 años y seis días el 9 de septiembre de 1984, durante una jornada de huelga de los futbolistas profesionales que los equipos tuvieron que afrontar tirando de las categorías inferiores. Fue un empate 1-1 en la segunda jornada de la Liga 1984-85.

Diez campañas después, finalizando la temporada 1994-95, debutaba con el primer equipo Alberto Rivera, que contaba con 17 años y 111 días. Era algo mayor que Losada, por tanto. Lo que sí que consiguió Rivera aquel 10 de junio del 95 fue hacer gol, convirtiéndose, por tanto, en el jugador más joven en ver puerta con el Madrid. Martin Ødegaard, que tiene 16 años, podría arrebatarle ese título honorífico si juega con el primer equipo a lo largo del próximo ejercicio 2015-16 y consigue anotar un gol. Mientras eso no suceda, Rivera seguirá siendo el goleador más precoz de la historia del Real Madrid.

Su carrera

Alberto Rivera Pizarro nació en Puertollano, Ciudad Real, el 16 de febrero de 1978. Se formó en las categorías inferiores del Real Madrid, destacando como centrocampista, y debutó en el mencionado encuentro frente al Celta de Vigo de la mano de Jorge Valdano. El técnico argentino nunca tuvo reparos a la hora de hacer debutar a jóvenes de la cantera. Rivera jugaba en el Real Madrid C en el momento de jugar con el primer equipo.

En el partido de Balaídos el Madrid, que ya era campeón, alineó a un equipo en el que formaron muchos de los menos habituales. Por citar un ejemplo, aquel fue el primer y único partido de Liga que jugó aquella temporada el defensa sevillano Nando. El equipo blanco estuvo compuesto por Cañizares, Quique Sánchez Flores, Alkorta, Nando, Lasa, Sandro, Milla, Alfonso, Amavisca, Raúl y Zamorano. Tras el descanso, Luis Enrique ocupó el puesto de Alfonso y en el minuto 59 Amavisca fue sustituido por... Alberto Rivera.

El encuentro concluyó, como ya he apuntado, con un 0-2 que se fraguó en la recta final del choque. En el minuto 83 Raúl marcaba el 0-1 y en el minuto 87 Rivera hacía el 0-2. Un dato para la anécdota: Anotaron los más jóvenes del equipo, Raúl y Rivera. Los dos tenían 17 años. Recuerdo perfectamente cómo en la radio bromeaban con el hecho de que, entre ambos (34), sumaban menos años que los que tenía nuestro guardameta titular, Paco Buyo (36).

Alberto Rivera estuvo presente con toda la primera plantilla del Real Madrid en la entrega del trofeo que nos acreditaba como Campeones de Liga 1994-95. Fue el domingo 18 de junio de 1995 en el Santiago Bernabéu, al término del encuentro disputado frente al Betis. Rivera posó en la foto oficial con todos los integrantes del primer equipo.

Sigue su formación

Rivera siguió dando pasos en las categorías inferiores a lo largo de las siguientes campañas. En la temporada 1995-96 fue titular con el Real Madrid C en 2ªB. En la temporada 1996-97 siguió en el Real Madrid C pero debutó con el Castilla, por aquel entonces Real Madrid B, en Segunda División. Cuanto menos curioso, ¿no? Debutó antes en Primera División que en Segunda.

Durante las dos siguientes temporadas 1997-98 y 1998-99 se asentó con el Real Madrid B, pero el filial blanco había descendido a Segunda B y la categoría se le quedaba ya pequeña a Rivera, con 20 años. Tocaba jugar en Primera División.

El Real Madrid le cede en la temporada 1999-00 al Numancia, recién ascendido a Primera. Allí coincide con uno de nuestros ex jugadores, José Luis Morales. Rivera juega 29 partidos con los de Soria y anota un gol. Su segundo gol en la máxima categoría.

Segunda etapa blanca

Tras su cesión de un año en el Numancia, Alberto Rivera regresa al Real Madrid para formar parte de la primera plantilla. En aquella temporada 2000-01 el de Puertollano no cuenta con oportunidades. Aún así, juega dos partidos de Liga, uno de Copa y tres de Champions League. El Real Madrid se proclamó Campeón de Liga aquel año, sumando Rivera su segundo título a su palmarés particular.

Las cosas no cambiaron mucho el siguiente año. Durante la temporada 2001-02 Rivera sólo juega dos partidos oficiales con el Real Madrid en la Copa del Rey. Con jugadores de la talla de Figo o Zidane en aquel centro del campo las oportunidades escaseaban. Tanto es así que el jugador sale cedido en el mercado invernal con dirección a Francia para jugar con el Olympique de Marsella.

Una carrera longeva

Segunda cesión y vuelve a coincidir con otro ex madridista, con Alfonso, cedido a su vez por el Barcelona al conjunto galo. Ambos habían estado presentes en el partido frente al Celta de Vigo del 10 de junio de 1995, pero no habían llegado a coincidir sobre el terreno de juego. Con el cuadro francés Rivera juega 12 partidos y anota dos goles.

Aún con contrato con el Real Madrid, Rivera juega la campaña 2002-03 cedido en el Levante, en Segunda División. Al término de aquel ejercicio, el conjunto granota se hizo con sus servicios en propiedad y el futbolista quedó desvinculado del Club blanco. En la campaña 2003-04 el Levante ascendió a Primera División y, de esta manera, Rivera jugó su tercera campaña con los valencianos en la máxima categoría.

En el año 2005 Rivera ficha por el Betis y permanece en el equipo hispalense cuatro campañas, todas ellas en Primera y cuajando buenas actuaciones. En la temporada 2009-10, ya con 31 años, el jugador ficha por el Sporting de Gijón. Allí le esperaba el técnico Manolo Preciado, QEPD, que había dirigido al jugador en el Levante durante la campaña 2003-04. Con los asturianos Rivera está tres campañas, pero en la última de ellas, 2011-12, el Sporting desciende a Segunda División. Rivera, de 34 años, se resiste a colgar las botas y ficha por el Elche, también en Segunda. En ese ejercicio, 2012-13, los ilicitanos consiguen el ascenso a Primera y Rivera logra disfrutar, un año más, de la máxima categoría.

Al término de la temporada 2013-14, con 36 años, Alberto Rivera Pizarro colgaba las botas para retirarse como futbolista.

Epílogo

Internacional Sub-20, llegó a ser convocado con la Selección Absoluta en el año 2005, aunque no llegó a debutar. Aún así, su longeva trayectoria le avala como un jugador de una más que notable carrera deportiva. En total, sin contar su etapa en Francia, actuó trece temporadas en Primera, categoría en la que jugó 282 partidos.

Con el Real Madrid ganó dos Ligas (1994-95 y 2000-01) y una Supercopa (2001-02). Sólo jugó nueve partidos oficiales con la camiseta blanca y anotó un gol. Sí. El gol que anotó tal día como hoy de hace veinte años, en su debut con el primer equipo. Un gol que le permitió entrar en las efemérides del club y seguir siendo, dos décadas después, el goleador más precoz de la historia del Real Madrid.

viernes, 5 de junio de 2015

RAFAEL BENÍTEZ

Repaso a la trayectoria deportiva del nuevo entrenador del Real Madrid

Desde esta semana ya es oficial. Rafa Benítez es el nuevo entrenador del Real Madrid. El técnico fue presentado el pasado miércoles día 3 en el Santiago Bernabéu y durante el acto quedó claro que regresa al Club un hombre de la casa. Ex jugador y técnico de la cantera blanca, el madrileño vuelve a la entidad de la que salió hace justo veinte años, en 1995, para iniciar una fructífera carrera en los banquillos.

Rafael Benítez Maudes nació en Madrid el 16 de abril de 1960. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) por la Universidad Politécnica de Madrid y diplomado en Ciencias Empresariales por la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de Sabadell, sus inicios futbolísticos se remontan a la década de los años setenta, cuando entra en el Real Madrid a través del Torneo Social que servía de vivero de futbolistas para las categorías inferiores del Club. Los chicos competían encuadrados en equipos que llevaban el nombre de un jugador de la primera plantilla del equipo de fútbol. Rafa Benítez quedó encuadrado en el Equipo Grosso. Tenía trece años.

Como jugador de las categorías inferiores del Real Madrid, Benítez, que juega como centrocampista, va quemando etapas y progresando en los equipos de la antigua Ciudad Deportiva, tal y como él mismo relata en su página web oficial. "Pasé al Castilla infantil, equipo ya federado, y tras años de dedicación y esfuerzo, al Real Madrid Juvenil A, con el que fuimos Campeones de España", recuerda el entrenador.

Del Juvenil A del Real Madrid pasa al Real Madrid Aficionados, que era el nombre con el que se conocía en los años setenta a lo que hoy es el Real Madrid C. El siguiente paso era el Castilla, en Segunda División. Sin embargo, en el verano de 1979 una grave lesión cambia el rumbo de su carrera deportiva. Rafa Benítez tenía 19 años y fue convocado por la Selección Española Universitaria para jugar la Universiada de México de 1979. Durante el torneo, en un partido frente a Canadá, Benítez recibió una dura entrada por detrás de un rival que le dobló la rodilla derecha provocándole una rotura de ligamento. La lesión le apartó de los terrenos de juego más de seis meses y, aunque volvió a jugar, no llegó a recuperarse nunca del todo. La rodilla le siguió dando problemas durante el resto de su etapa como futbolista.

El proceso de recuperación fue muy largo, con recaídas y largos periodos de inactividad. El Real Madrid le cedió al Parla en el año 1981, donde permaneció cuatro años. En 1985 recala en el Linares de Jaén, en Segunda B. La pierna sigue dándole problemas y Rafa Benítez se ve obligado a tirar la toalla como jugador. Sólo tenía 26 años. 


Primeros pasos entrenando 

Rafa Benítez no se desligó del fútbol pese a su prematura retirada forzada. Desde muy joven sus estudios fueron encaminados a saciar su incipiente vocación como técnico. Empieza a gestarse la carrera de un hombre que disfrutaba con la táctica y la preparación física. El centrocampista organizador pasa a organizar los partidos desde la banda. Desempeña labores de profesor de Educación Física y director técnico en gimnasios al tiempo que regresa al Real Madrid para dirigir en las categorías inferiores.

Durante el segundo lustro de la década de los ochenta Rafa Benítez entrena a diferentes equipos de la cantera blanca hasta llegar a dirigir al Real Madrid Sub-19. En las campañas 1986-87 y 1987-88 dirige al Juvenil B del Castilla, en las temporadas 1988-89 y 1989-90 al Juvenil B del Real Madrid. En la campaña 1990-91 entrena al Juvenil A y en las temporadas 1991-92 y 1992-93 al Real Madrid Sub-19, conjunto con el que gana dos títulos de Copa y una Liga. En el segundo de aquellos ejercicios, en el 92-93, el equipo hace doblete doblegando en la Final de Copa al Barcelona. En aquel equipo jugaban Sandro, Dani García Lara, Fernando Sanz, Marcos, Iván Pérez... Todos ellos llegaron a debutar en el primer equipo.

En la temporada 1993-94 Benítez da el salto al Real Madrid B, que era el nombre con el que se conocía al Castilla desde que en 1990 entrara en vigor la nueva normativa sobre equipos filiales de la Real Federación Española de Fútbol. No llegó a terminar la temporada. Tras la destitución de Benito Floro, Rafa Benítez es reclutado como segundo entrenador del primer equipo para ayudar a Vicente Del Bosque hasta final de temporada. Aquel fue su primer contacto con la primera plantilla del Real Madrid.

En 1994-95, siendo Jorge Valdano entrenador del primer equipo, vuelve al filial para dirigir al Real Madrid B. Aquella fue su última temporada en el Club blanco. Al término de la campaña, Benítez se desligó del Real Madrid.

Carrera de éxitos

Tras salir del Real Madrid, Rafa Benítez inició una prolífica carrera como entrenador con la que llegó a la élite. Empezó con el Valladolid en Segunda División en el verano de 1995. ¿Alguien recuerda lo que pasó hace veinte años con la Liga de 22? Un estrafalario revuelo burocrático derivó en la ampliación a 22 equipos de la Primera División y el Valladolid jugó en Primera con un equipo que Benítez había formado para competir en Segunda. Las cosas no marcharon bien, claro, y fue cesado. Su siguiente equipo fue el Osasuna, donde tampoco tuvo suerte.

Las cosas cambiaron con su siguiente destino. Con el Extremadura, en la 97-98, consigue su primer ascenso a Primera, donde dirige un año más al equipo. En la temporada 2000-01 dirige al Tenerife en Segunda y asciende al equipo a Primera.


Entre las campañas 2001-02 y 2003-04 entrena al Valencia, con el que gana dos Ligas y una Copa de la UEFA. Benítez ya es reconocido como un entrenador metódico y de prestigio. Su siguiente paso es el Liverpool. Con el equipo inglés se corona Campeón de Europa en la temporada 2004-05. Fue en aquella gran Final de la Champions League en la que coincidieron nuestro nuevo entrenador y el saliente. El Liverpool de Benítez remontó un 3-0 al Milan de Ancelotti. Con el equipo inglés gana, además, una Supercopa de Europa, una FA Cup y una Community Shield. Estuvo seis temporadas completas en el Liverpool, donde fue idolatrado por su afición.

En la temporada 2010-11 dirige al Inter de Milan, con el que gana el Mundial de Clubes. Sin embargo, no termina el ejercicio con los italianos. En 2012-13 entrena en el Chelsea, con el que gana la Copa de la UEFA o UEFA Europa League, como se conoce ahora la competición. Durante las dos últimas temporadas, 2013-14 y 2014-15 vuelve a entrenar en Italia. Con el Nápoles suma dos nuevos títulos, campeón de Copa y de Supercopa. 


Vuelta a Madrid 

Y el resto es actualidad. El pasado miércoles 3 de junio se oficializaba su vuelta al Real Madrid. Como decía al principio, exactamente dos décadas después. Sus lágrimas y su emocionado discurso ponen de manifiesto que llega al Real Madrid un hombre que siente el Club como su casa. "Es un día emocionante volver aquí, a mi casa", decía el nuevo técnico blanco que prometía "trabajo y dedicación" con la voz quebrada. "Espero que las cosas vayan bien, que ganemos títulos, que el equipo juegue bien y agradecer con mi trabajo la confianza que habéis depositado en mí", explicó visiblemente emocionado. Bienvenido, Rafa.

miércoles, 3 de junio de 2015

VEINTE AÑOS DE LA LIGA DE VALDANO

Hoy se cumplen dos décadas de la consecución del vigésimo sexto título de Liga para el Real Madrid

El sábado 3 de junio de 1995 el Real Madrid ganaba 2-1 al Deportivo de la Coruña y se adjudicaba su vigésimo sexto título de Liga. Faltaban dos partidos para concluir el campeonato y por fin se cerró un lustro en el que habían pesado más las penas que las alegrías. Ahora, es curioso, echando la vista atrás desde la distancia, cinco años no parecen mucho. Pero en aquellos días de 1995 parecían una eternidad. Para mí habían significado el paso de la infancia a la adolescencia. Cada año que pasaba parecía que quedaban muy, pero que muy atrás, aquellas Ligas que caían año sí y año también durante el reinado de la Quinta del Buitre. El mes de mayo de 1990 se alejaba cada vez más y en el camino iban quedando tropiezos como los de Tenerife que ponían a prueba el madridismo de cada uno de nosotros. Fueron años muy duros. El Síndrome del Transworld Sport en su punto álgido. 

La temporada 1994-95 nos dio un respiro a los madridistas. La ilusión que se generó durante el verano de 1994 no fue en vano. Por fin volvíamos a tener un equipo competitivo que transmitía buenas sensaciones y que lideraba la clasificación. Por fin volvíamos a disfrutar del fútbol. El equipo jugaba bien, Zamorano marcaba goles... Pero faltaba rematar la faena. La travesía en el desierto se había prolongado tanto que en la recta final de la temporada hubo cierto nerviosismo. En la Copa del Rey el Valencia nos había eliminado a las primeras de cambio y en la Copa de la UEFA nos echó a la calle el Odense en otra de aquellas noches para olvidar que tan familiares nos acabaron resultando a comienzos de la década de los noventa. Lo habíamos fiado todo a una carta. A la Liga. Al campeonato de la regularidad. Y no podíamos fallar. Otra vez no. No se me olvida un titular de portada de la revista oficial del Club. "Queremos ser Campeones cuanto antes". Todos lo queríamos. Aquello se había convertido en una obsesión. Y la presión fue terrible.

No sé cuántas jornadas llevábamos en el liderato. El equipo incluso ganó en Tenerife 0-1, con gol de Zamorano. Si salíamos vivos y con los dos puntos de aquella isla, que no tenía nada de paradisíaca para nosotros durante aquellas fechas, aquello realmente no se nos podía escapar. Pero empatamos a cero con la Real Sociedad en el Bernabéu y perdimos a la semana siguiente en casa del Oviedo 3-2. Frente al Valladolid, en el Bernabéu, la pelota parecía que no quería entrar y tuvo que acudir al rescate Chendo para resolver el embrollo. A la semana siguiente caíamos 1-0 en el Nou Camp en un partido en el que Michael Laudrup tuvo que sufrir lo indecible. Seguíamos en lo alto de la clasificación y como máximos favoritos para ganar la Liga. Pero los últimos resultados habían despertado cierto nerviosismo.  

El Súper Dépor

El rival para la jornada trigésimo sexta era el Deportivo de La Coruña. El Súper Dépor de Arsenio Iglesias ya no era ninguna revelación. En su tercer gran año, el conjunto coruñés era un equipazo y un aspirante a Campeón. De hecho, sólo un año antes se le había escapado el título en aquel fatídico penalti ejecutado por Djukic y que terminó en tragedia, con la Liga volando de rebote, otra vez, a Barcelona. Bebeto, Donado, Fran, Aldana, Nando, Ribera, Djukic, Liaño... Aquella misma campaña terminarían siendo merecidos campeones de Copa en el Santiago Bernabéu. Pero antes, jugarían contra nosotros en nuestro estadio con la obligación de ganar para seguir en la lucha por el título de Liga. Primeros contra segundos. Si ganábamos al Deportivo, éramos campeones.

Recuerdo aquella semana previa al partido con un agobio terrible. Se trataba de un Match Ball. Era como una final. No quería ni pensar en lo que pasaría si perdíamos en casa aquel partido. Con las heridas de Tenerife aún demasiado frescas en la memoria estaba convencido de que si caíamos no ganábamos la Liga. Todo el año arriba peleando y peleando... ¿para morir en la orilla? Por aquellos días escuchaba la radio deportiva todas las noches, leía el Marca, Don Balón... El partido estaba presente en el subconsciente a todas horas. Recuerdo que, según avanzaba la semana, sólo pensaba en que llegara el momento del encuentro y se jugara de una vez. Que aquello pasara ya cuanto antes. 

El partido 

El balón comenzó a rodar a las 21.00 horas de aquel sábado de comienzos de junio, aún de día, con el verano ya tan próximo. Arbitraba López Nieto. No había pasado medio minuto cuando el Madrid tuvo su primera ocasión tras un robo de balón de Zamorano, que pasó a la derecha a Luis Enrique para que el asturiano enviara cerca del lateral de la portería. Casi de inmediato, el colegiado no señaló un claro penalti de Djukic a Zamorano. Y en el minuto 10, Amavisca pegó un balonazo al palo tras recibir un gran pase de Laudrup. Lo estaba haciendo bien el Real Madrid, que acumulaba oportunidades. Luis Enrique robó un balón en el centro del campo y generó una nueva ocasión en las botas de un Zamorano que armó un gran disparo dentro del área que Liaño envió a córner.

El gol tardó en llegar. Hasta la recta final del primer tiempo. Concretamente fue en el minuto 39. Y llegó, curiosamente, después de que el Dépor dispusiese de su mejor oportunidad en un balón que Adolfo Aldana tiró alto. Redondo trianguló en el centro del campo con Martín Vázquez, que le devolvió el balón, y el argentino metió un pase al área por la izquierda que recibió José Emilio Amavisca. El cántabro encaró portería y disparó raso y ajustado al palo con la zurda superando al guardameta visitante. Era el 1-0 antes del descanso. Con aquel resultado éramos Campeones.

Pero aún quedaba mucho partido por delante. Antes de alcanzarse el descanso, López Nieto se volvió a comer otro penalti. En aquella ocasión, favorable al Deportivo por un empujón de Redondo a Boro. Se llegó al ecuador del choque con el 1-0 en el marcador. Estábamos a cuarenta y cinco minutos de ganar la Liga. Pero no iba a ser fácil. Yo por aquella época ya me había vuelto muy pesimista con el fútbol. El 1-0 era una exigua renta y un gol de los de Arsenio podía despertar viejos fantasmas... Pues el gol de los de Arsenio llegó. En el minuto 68 los gallegos ya se habían aproximado con peligro tres veces al marco merengue. El brasileño Bebeto recibía un balón en ataque, por la derecha, y entraba en el área madridista para lanzar un potente disparo ajustado al palo y superar a Buyo. Empate a uno. Aquello fue un jarro de agua fría. El empate no le servía de mucho al Deportivo, que a falta de veinte minutos para el final necesitaba otro gol más. Las tablas nos dejaban como campeones virtuales, pero no de manera matemática. Teníamos cuatro puntos de ventaja sobre los gallegos con cuatro aún por disputarse. Habíamos empatado a cero en el duelo de la primera vuelta en Riazor, por lo que otro empate en el Bernabéu obligaría a recurrir al golaveraje general, que era claramente favorable al Real Madrid.

El problema es que en aquella segunda parte los deportivistas estaban jugando mejor que en la primera. Recuerdo que pasé unos nervios terribles. No se me olvida el silencio que percibía del Santiago Bernabéu a través de la televisión. Cada aproximación del Dépor me hacía temer lo peor. Donato llegó a realizar un lanzamiento de falta magistral que superó a la barrera y obligó a Buyo a realizar un espectacular paradón a una mano. Qué angustia... El cronómetro seguía corriendo con la incertidumbre en el ambiente.

Gol y Campeones

Minuto 85. A cinco del final. Jugada en la que intervienen los dos grandes protagonistas de aquel Real Madrid de la temporada 1994-95: Amavisca y Zamorano. Michael Laudrup envía el balón a la banda izquierda, donde avanzaba el cántabro, y Amavisca, tras superar unos metros el centro del campo, ve al chileno corriendo en ataque por la derecha y realiza un pase largo. Zamorano controla con el pecho y hace avanzar el balón, que bota dentro del área. El delantero no deja dar un segundo bote y empala con todas su ganas... Para llevar el esférico a las mallas. Un gol histórico. El más importante de los que anotó con la camiseta blanca del Madrid. Liaño llegó a tocar el balón, que pegó en el poste antes de alojarse definitivamente en la portería. El chileno pareció dudar un segundo antes de la celebración. Miró para cerciorarse bien de que la pelota había entrado. Sí. Había entrado. Cómo celebré aquel gol. Cómo celebré aquel gol... Estaba nervioso perdido. Minutos antes porque tenía miedo de que perdiésemos el partido y minutos después porque sentía que estábamos a punto de volver a ser Campeones de LigaEn la televisión, Zamorano corría quitándose la camiseta y sacudiéndola como una bandera antes de recibir el abrazo de Manolo Sanchís. Juntos cayeron al césped mientras el Bernabéu, ahora sí, explotaba de júbilo. "¡Vaya gol... un gol que vale una Liga!", recuerdo que grité mientras mi padre, que llevaba lo suyo en aquella mala campaña del Barcelona, trataba de restar importancia a lo que estaba pasando. A mí me daba igual. Yo estaba nervioso perdido de alegría y deseando que el árbitro pitara el final... En el minuto 88 Sandro sustituyó a Michael Laudrup. En el minuto 89 el Deportivo forzó un saque de esquina y no se me olvidará jamás una imagen... No sé por qué, supongo que por la intensidad del momento. La cámara enfocó al banquillo. Jorge Valdano seguía con atención lo que sucedía sobre el césped y, a su lado, estaban de pie Rafael Martín Vázquez y Michael Laudrup, los dos titulares que habían sido sustituidos. Miraban fijamente lo que pasaba en el terreno de juego. Se palpaba una tensión en aquella imagen que yo siempre la tengo en la cabeza cuando recuerdo aquel partido.

Y, por fin, llegó el pitido final. Se acabó. CAMPEONES DE LIGA. Euforia colectiva en las gradas y en el campo, donde los futbolistas blancos se felicitaban unos a otros. Los jugadores que no habían sido convocados habían bajado hasta la banda para esperar el final del choque junto al banquillo, con sus compañeros. Entre ellos el malogrado Dubovsky, que en paz descanse, Alfonso, Míchel... Una mención especial para Quique Sánchez Flores, que tres días antes había perdido a su primo Antonio Flores y medio mes antes a su tía Lola Flores. En memoria de sus seres queridos jugó aquel partido con dos crespones negros en las mangas de la camiseta. Aquel triunfo liguero fue muy especial para él. Y otra imagen de la noche: Las lágrimas de Zamorano. El delantero chileno hundió su cabeza en el césped y lloró soltando la tensión acumulada. Luis Enrique se lanzó encima suyo y fue el encargado de levantarle. 

Aquella misma noche, los jugadores acudieron a la Cibeles para encaramarse a la diosa y gritar a los cuatro vientos que el Real Madrid era Campeón de Liga. Fue una Liga muy especial para mí. Y seguro que para muchos madridistas de mi generación también lo fue. Se sufrió mucho durante las cuatro primeras temporadas de los noventa. Cinco años después, volvíamos a ver a los nuestros ganar la Liga. Aquel periodo de sequía le dio mucho más valor a lo que había vivido de niño con aquellas cinco Ligas consecutivas. En 1995 yo ya tenía muy claro que había sido un privilegio haber vivido aquella etapa y que ganar una Liga no era tan fácil como me había llegado a parecer durante aquel segundo lustro de los ochenta. Por eso, había que celebrar como se merecía cada triunfo que consiguiese el equipo. Aquella Liga 1994-95 me supo a gloria. Y me quité un gran peso de encima. El Real Madrid volvía a ser Campeón. Tal día como hoy de hace veinte años.

REAL MADRID C.F. :  Buyo, Quique Sánchez Flores, Hierro, Sanchís, Lasa, Luis Enrique, Redondo, Laudrup  (Sandro, 88′), Martín Vázquez (Raúl, 64′), Amavisca y Zamorano.  Entrenador: Jorge Valdano

DEPORTIVO DE LA CORUÑA :  Liaño, Boro, Ribera, Djukic, Nando Martínez, Aldana (Alfredo, 59′),  Donato, Fran, López Recarte, Bebeto y Manjarín (José Ramón, 62′).  Entrenador: Arsenio Iglesias

GOLES
1-0 min. 39 Amavisca
1-1 min. 68 Bebeto
2-1 min. 85 Zamorano

martes, 2 de junio de 2015

ADIÓS A FUTBOLISTA

La publicación mensual desaparece tras doce años en los kioscos

Cuando a comienzos del pasado mes de mayo no veía por ningún kiosco la revista Futbolista me temí lo peor. Generalmente los ejemplares llegaban una semana antes, así que algo raro pasaba. Finalmente, mi kiosquera habitual me comunicó la noticia sin que yo se lo llegara a preguntar. Se había distribuido a todos los puntos de venta una nota advirtiendo que Futbolista había dejado de editarse. El pasado miércoles 27 de mayo, a través de la página oficial de la revista en Facebook, se confirmaba oficialmente.

"Pedimos disculpas por no haber contestado a los mensajes preguntando por el futuro de la revista. Lamentablemente, Futbolista no va a seguir editándose. Han sido once años y agradecemos el apoyo de los lectores durante todo este tiempo. La crisis se ha llevado por delante el proyecto. Lamentamos no habernos explicado mejor, pero la única realidad es que en la redacción de Futbolista ya no trabaja nadie, por lo que ahora estamos respondiendo sin que exista ya proyecto".

Con ese mensaje se da carpetazo a una aventura periodística de casi doce años. Aún recuerdo el primer ejemplar, en junio de 2003. Aquella temporada ya habíamos ganado la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental y estábamos camino de hacernos con la Liga. Corrían buenos tiempos para el Real Madrid de los Raúl, Ronaldo, Roberto Carlos y compañía. De aquel primer ejemplar recuerdo la extraordinaria entrevista con Figo y el póster de mi gran ídolo Zinedine ZidaneDoce años después, el Real Madrid ha vuelto a ganar la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes ha sustituido a la Intercontinental. Qué curioso. La Liga, eso sí, no se ha podido ganar. Y tampoco voy a poder cumplir con mi cita obligada con una revista que he comprado, mes a mes, a lo largo de sus 144 ejemplares

Nadie podía sospechar el pasado abril que el número 144 sería el último. Pero así ha sido. Para el recuerdo, voy a conservar la pila, perfectamente ordenada, de esos 144 ejemplares en los que se recoge, de manera profusamente ilustrada, la historia del fútbol mundial de las últimas doce temporadas. Al fin y al cabo, el Real Madrid ha sido uno de los protagonistas principales de Futbolista y por sus páginas han desfilado muchos de nuestros astros. Desde el recién fichado David Beckham, portada del número 3, hasta nuestros actuales cracks Benzema, Bale y Cristiano Ronaldo, protagonistas de la última, han sido numerosos los jugadores madridistas a los que se ha entrevistado o a los que se les ha dedicado reportajes, estudios y análisis.

Al margen de todos los números de la revista que he comprado, y que guardo con tanto mimo, durante todos estos años me he hecho además con muchísimos otros ejemplares repetidos en mercadillos para extraer recortes, artículos, páginas y fotografías para mi archivo histórico del Real Madrid. Sí, ese que he mencionado muchas veces aquí en 'Historias del Real Madrid' y en el que tengo clasificado y ordenado todo lo que cae en mis manos sobre el Club, sus jugadores y sus partidos. Sin duda, la excelente calidad de imagen del material gráfico publicado por la ya extinta revista ha sido de gran ayuda para ilustrar los contenidos de estas últimas doce temporadasY qué decir de los pósters... Los Superflashes, como eran llamados en Futbolista. Seguro que muchos aficionados blancos han decorado sus habitaciones con muchos de ellos, construyendo pequeños santuarios dedicados a sus ídolos del Santiago Bernabéu.

Voy a echar mucho de menos a Futbolista. Igual que en su día eché mucho de menos (y lo sigo haciendo) a Don Balón. Nos quedamos huérfanos de revistas de fútbol de calidad. Qué ironía. En un país tan futbolero como el nuestro han terminado desapareciendo todas las revistas dedicadas al balompié. Así, tirando de memoria, recuerdo cabeceras de mi infancia como Campeones, Futgol, Futbolmanía, El Gol Semanal, Líder, Solo Goles... y varias más que se me quedan en el tintero, seguro. Podríamos mencionar también el caso de
Fútbol Life, otra publicación del mismo grupo editorial que Futbolista, con la que acabaría fusionándose. 

Es una verdadera pena. Se nos va una revista sobre fútbol de calidad, lo cual es una triste noticia tal y como está el actual panorama periodístico deportivo en nuestro país. Desde aquí, mi más sincero mensaje de ánimo y apoyo a sus trabajadores y empleados.