lunes, 20 de agosto de 2018

LA VUELTA DE 'EL MACHO'

Hugo Sánchez regresó a España para jugar una temporada en el Rayo Vallecano

El 20 de agosto de 1993, tal día como hoy de hace 25 años, el mexicano Hugo Sánchez era presentado como nuevo jugador del Rayo Vallecano. El delantero regresaba a la Liga española después de pasar la temporada 1992-93 en México, a donde había vuelto tras desvincularse del Real Madrid para jugar con el Club América. Con los aztecas había ganado la Copa de Campeones de la Concacaf pero Hugo seguía sintiéndose con fuerzas para seguir demostrando sus dotes como goleador en una Liga como la nuestra. Tenía 35 años y emprendía una nueva etapa en su tercer equipo en España. Curiosamente, su tercer equipo madrileño después de haber militado en Atlético de Madrid y Real Madrid. En el Rayo Vallecano afrontaría su duodécima campaña en nuestro fútbol, siempre en Primera División.

Llegó aquel mismo día a Madrid, pasó el pertinente reconocimiento médico y firmó el contrato que le uniría al conjunto vallecano por un año. Hugo Sánchez no quería engañar a nadie. Desde el primer día dejó bien claro, y ya lo hizo en su presentación, que ya no contaba con la velocidad de la que había hecho gala durante los mejores años de su carrera. Sin embargo, prometía emplearse a tope con su nuevo equipo. Jugar de nuevo en España suponía un reto deportivo y le permitía seguir en la élite para seguir contando con opciones de acudir al Mundial que se celebraría en Estados Unidos un año más tarde, en 1994. Y es que la Selección seguía estando presente para Hugo, que acababa de disputar ese verano de 1993 la Copa América que se jugó en Venezuela del 15 de junio al 4 de julio de 1993. México, con la participación del veterano delantero, acabó el torneo como subcampeona después de caer 2-1 en la Final con Argentina. Hugo quería estar presente en Estados Unidos y lo mejor para seguir contando con la llamada de su seleccionador era competir en una Liga de primer nivel como la española. De ahí su decisión de regresar a España. 

"La vuelta del macho". Así titulaba la revista Don Balón su ejemplar número 932 en el que informaba con detenimiento sobre el regreso del cinco veces Pichichi. Aquella portada se me quedó grabada en la memoria por la fotografía a toda página en la que Hugo Sánchez controlaba el balón con la cabeza. Todos los medios y periódicos deportivos se hicieron eco de la vuelta de un futbolista extraordinario que había dado sus mejores años en el Real Madrid. ¿Qué rendimiento ofrecería Hugo Sánchez con 35 años? Resultaba evidente, como él mismo ya había adelantado, que sus números no serían los mismos que cuando se encontraba en plenitud. Pero yo veía aquella portada de Don Balón y le seguía viendo igual que cuando vestía nuestra camiseta... 

En realidad no había pasado tanto tiempo. Sólo hacía poco más de un año desde que abandonó el Madrid y por aquel entonces aún estaba muy fresco el recuerdo de las cinco Ligas y los Pichichis que había conseguido con nuestra camiseta. Durante la temporada 1992-93 el chileno Iván Zamorano había cumplido con buena nota la difícil tarea de sustituir a Hugo como delantero centro del Real Madrid. Había luchado hasta el final por el Pichichi junto a Bebeto y sus cifras, 37 goles en 45 partidos, 26 de ellos en Liga, eran más que satisfactorias. Zamorano lo había hecho muy bien. Pero claro, Hugo Sánchez era Hugo Sánchez. Era todo un ídolo... Siempre me quedó la sensación de que nos habíamos desprendido del mexicano demasiado rápido y que podíamos haber seguido con él en el equipo. Seguramente no para llegar a marcar 38 goles como en la temporada 1989-90, pero sí para asegurar una buena cantidad de tantos. Aparentemente había superado la gravísima lesión de su rodilla derecha. También es cierto, todo hay que decirlo, que su salida del Real Madrid en 1992 había estado marcada por asuntos extradeportivos y disciplinarios. Pero, deportivamente, siempre he creído que Hugo Sánchez pudo haber jugado algún año más en el Real Madrid.

Y resulta que lo demostró en el Rayo Vallecano. Efectivamente Hugo evidenció con la franjiroja que no se le había olvidado marcar goles. Junto a Onésimo formó la dupla de ataque del equipo madrileño y se erigió en su máximo goleador. Coincidió, además, con una temporada en la que Zamorano, en el Real Madrid, no estuvo nada fino, la verdad. La temporada 1993-94 fue un desastre para el Madrid. Y buena parte de los males, además del juego y los resultados adversos, era la falta de acierto de nuestra delantera. Zamorano tardó cinco partidos en ver puerta con un doblete en la Recopa frente al Lugano y sus primeros goles en Liga no llegaron hasta la octava jornada. Iván recuperó el acierto y entre aquella goleada frente al Lleida por 5-0 y el triunfo frente al Athletic Club de la jornada 14 alcanzó los 8 goles en Liga. Pero ahí se quedó. Los goleadores dependen de las rachas y desde principios de diciembre de 1993 nuestro delantero centro cayó en una sequía muy preocupante. Salvo sus dos goles en la Supercopa de España y otros dos goles en Copa del Rey, Zamorano se tiró sin marcar más de cuatro meses, algo increíble. Fue una vuelta entera de Liga. No marcó frente al Sevilla en la jornada 15  y marcó su siguiente gol en Liga precisamente frente al Sevilla en la jornada 34. Increíble. Después sólo marcaría otros dos tantos más en la goleada 1-4 frente al Albacete. La temporada fue muy mala y aquella pésima racha casi le costó su salida del Real Madrid a Zamorano, que no contaba con el apoyo de Jorge Valdano cuando el argentino recaló en el Madrid como nuevo entrenador. Pero eso es otra Historia...

El caso es que la mala temporada de Zamorano coincidió con la del regreso de Hugo Sánchez a España. En su segundo partido con los vallecanos el mexicano marcó dos tantos decisivos en el triunfo 4-3 frente al Tenerife. Y Hugo siguió marcando... Claro, resultó que las comparaciones estaban a la orden del día. Zamorano no marcaba goles en el Real Madrid y Hugo Sánchez, con 35 años y en un modesto Rayo Vallecano, sí que los marcaba. No sólo eso... La comparación no se realizaba sólo con Zamorano. En el Atlético de Madrid las cosas tampoco marcharon nada bien esa temporada en la que llegaron a coquetear con el descenso. En el cuadro colchonero los delanteros eran el polaco Roman Kosecki y un compatriota de Hugo Sánchez, el mexicano Luis García. Bueno, pues resultó que las cifras realizadoras de Hugo eran también mejores que las de los arietes rojiblancos. Hay que recordar que estamos hablando de una época en la que los equipos de fútbol sólo podían alinear a tres extranjeros, lo que quiere decir que estas plazas estaban teóricamente destinadas a los jugadores estrella, los más relevantes, los más resolutivos... 

En marzo de 1994 ya estaba claro que el mejor delantero de los tres equipos madrileños estaba siendo Hugo Sánchez. De ahí la portada que le dedicó el semanario Don Balón en su número 959. "Hugo sigue siendo el rey", titulaba la revista sobre una fotografía en la que el mexicano posaba en Vallecas con un balón decorado con una corona real. Sus cifras ya no eran escandalosas, como en sus mejores años. Pero aquella temporada 1993-94 y camino de los 36 años el veterano delantero marcó 16 goles, que no estaba nada mal para un equipo de la zona baja de la tabla como el Rayo Vallecano

La experiencia en el Rayo Vallecano, en cualquier caso, fue agridulce. A nivel individual está claro que Hugo Sánchez cumplió y rindió de forma satisfactoria. Marcar los goles que marcó, a su edad, y en un conjunto como el vallecano era como para estar satisfechos. Pero en lo colectivo las cosas no salieron como algunos esperaban... El Rayo Vallecano terminó la Liga en decimoséptima posición y tuvo que jugar la promoción con el Compostela, perdiendo la categoría con los gallegos. Sin duda un varapalo para un equipo que, en palabras de José María Ruiz Mateos, aspiraba "a la UEFA" con el concurso de Hugo Sánchez. Creo que el problema fue que las miras estaban demasiado altas. Lo cierto es que el inicio de campaña del Rayo Vallecano fue bastante bueno, pero el equipo se desinfló con el paso de los meses compitiendo en la zona media baja. Tres entrenadores pasaron por el banquillo, Felines, Zambrano y David Vidal. La relación entre Ruiz Mateos y Hugo Sánchez acabó muy mal. El propietario del club pagó con el mexicano la renqueante marcha del equipo y el fuerte carácter del jugador azteca propició duros enfrentamientos verbales. Ya sabemos todos cómo era Hugo. Era de los que no se callaba y decía lo que pensaba...

Pero, insisto una vez más, lo más destacable de la vuelta de Hugo Sánchez al fútbol español fueron sus cifras como goleador en un club modesto y en el que no podía disponer de las mismas oportunidades de gol que cuando jugaba en el Real Madrid. Y a pesar de todo, marcó 16 goles. Entró en el TOP-10 de máximos realizadores de la Liga de la temporada 1993-94 empatado con varios delanteros. Hugo Sánchez marcó los mismos goles que Stoichkov, Bebeto, Mijatovic y Salenko. Marcó cinco goles más que Zamorano y que Luis García. A sus casi 36 años ya no tenía la velocidad y la fuerza de cuando consiguió ser Bota de Oro. Pero lo que no perdió fue su oportunismo y su capacidad de remate al primer toque, que en realidad habían sido sus señas de identidad durante sus mejores días como delantero centro. Y ahí seguía siendo inigualable... Sí, ya sé que es fantasía y pura especulación, pero la pregunta que me hice aquella temporada fue la siguiente: ¿Cuántos goles hubiese marcado ese año con el Real Madrid?

2 comentarios:

  1. Siempre nos quedaremos con la triste duda de no haber visto a Zamorano y Hugo juntos, aunque fueran unos partidos solo. Una lástima.

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    1. Hubiese sido complicado verlos juntos. Ocupaban puesto de extranjero en una época en la que había limitación para los jugadores foráneos. Por otro lado eran dos jugadores de corte similar en el sentido de que los dos eran 'nueves', delanteros centros. O hubiese jugado uno o hubiese jugado el otro. Los dos a la vez, hubiese sido muy complicado.

      En cualquier caso, dos grandes delanteros con los que pudimos disfrutar. Sobre todo con Hugo. Y sí que creo que el mexicano podría haber seguido uno o dos años más con nosotros.

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