domingo, 16 de diciembre de 2018

LA SUPERCOPA DE LA TEMPORADA 1993-94

Se cumplen 25 años de la consecución de la cuarta Supercopa de España por parte del Real Madrid

La verdad es que no sé cómo expresarlo. Las sensaciones que siento al recordar la temporada 1993-94 son muy raras, muy raras... Fue una temporada futbolísticamente muy mala para el Real Madrid, un año de muchos disgustos en lo deportivo. Y, sin embargo, recuerdo con cierto cariño y nostalgia aquellos meses. Seguramente porque en lo personal las cosas no marchaban tan mal y porque aquellos recuerdos de juventud siempre se rememoran con una sonrisa. En el fondo tampoco fue todo tan malo. También hubo algunos buenos momentos... Recordaba hace unas semanas el orgullo que sentimos los madridistas el día que Fernando Hierro, con su testarazo, doblegaba a Dinamarca y clasificaba a la Selección para el Mundial que el siguiente verano se celebraría en Estados Unidos. Y hoy toca recordar aquella Supercopa que el equipo blanco se adjudicó en el Nou Camp frente al Barcelona.

Fue uno de los pocos buenos momentos que nos dejó la temporada 1993-94. La Supercopa de España era un título menor pero, no voy a mentir, supo a gloria. Llegó en un momento en el que hacía falta algo así. Una pequeña satisfacción entre tantos reveses y tantos golpes. Hay que analizar el contexto. Los madridistas atravesábamos un periodo nefasto. Veníamos de perder dos Ligas en Tenerife. Para mí, nos encontrábamos en el punto álgido de lo que yo denomino el Síndrome del Transworld Sport. Parecía que todas las noticias que surgían alrededor del Real Madrid eran negativas.

El Real Madrid había arrancado la temporada muy mal. Tras el espejismo de la victoria 1-4 en El Sadar los de Floro entraron en un bache de derrotas y resultados adversos en Liga que dejaron al equipo en una complicada situación clasificatoria. En la séptima jornada, tras un empate a cero en Tenerife, el cuadro merengue era... ¡decimocuarto! Afortunadamente las cosas comenzaron a circular por la senda correcta a partir de la siguiente jornada, tras una goleada 5-0 frente al Lleida. El juego no era para tirar cohetes pero los resultados nos dieron un respiro entre finales de octubre y a lo largo del mes de noviembre de 1993. Parecía que se había superado la "crisis" de la que tanto se hablaba en los medios de comunicación. Pero justo el último partido de aquel mes se volvió a tropezar con una derrota 2-1 frente al Sporting. Se disparaban de nuevo las alarmas en el peor momento porque la siguiente semana tocaba enfrentarse al Barcelona en la Supercopa de España. Sí, por aquellos tiempos este torneo se disputaba en el mes de diciembre. Los catalanes concurrían como Campeones de Liga y el Real Madrid como Campeón de la Copa del Rey. El equipo de Johan Cruyff se llevaba todos los elogios y atravesaba uno de sus mejores momentos, así que no puede extrañar que algunos afrontáramos el duelo con muy poco optimismo.

El jueves 2 de diciembre de 1993 se disputó el encuentro de ida en el Santiago Bernabéu. Y resultó que esa noche el Real Madrid dio la talla. Y eso que se adelantó el Barcelona. Al cuarto de hora Hristo Stoichkov cruzó de primeras y según le venía un pase largo para superar a Buyo y colocar el 0-1 en el marcador. Sin embargo el cuadro blanco no se vino abajo y desplegando un buen juego consiguió acercarse con mucho peligro a la portería azulgrana. Rebasada la media hora un gran pase de Hierro entre la defensa azulgrana fue recogido por Alfonso entrando en el área. El canterano controló el esférico y con gran habilidad lo picó un poco para superar a Busquets y establecer el empate a uno con el que se llegaría al descanso.

En el segundo tiempo los blancos consiguieron ponerse por delante con un gol de Iván Zamorano. Un perfecto y medido centro desde la derecha de Míchel fue cabeceado por el chileno a la red. A la contra el Barcelona tuvo alguna ocasión delante del marco de Buyo pero ninguna llegó a buen puerto. El que sí que acertó de nuevo fue Alfonso, que estaba viviendo uno de sus mejores momentos como madridista y se había hecho con la titularidad por delante de Butragueño. Míchel recogió un balón dentro del área y metió un pase al centro raso que el de Getafe empujó a placer a la red y casi sin oposición. Sólo faltaban cinco minutos para el noventa reglamentario y el Real Madrid vencía 3-1 a los de Cruyff.

Todavía recuerdo la alegría con la que me presenté en clase al día siguiente. Con lo mal que había arrancado la temporada estaba claro que aquel 3-1 frente al Barça era lo mejor que había pasado desde que había arrancado la campaña en septiembre. Eso sí, se trataba de un doble enfrentamiento. Quedaba el segundo partido en Barcelona y la renta de dos goles la hubiésemos firmado todos antes de arrancar la Supercopa. 

REAL MADRID: Buyo, Luis Enrique, Alkorta, Sanchís (Nando, 75'), Lasa, Hierro, Milla, Míchel, Prosinecki, Zamorano (Dubovski, 65') y Alfonso.

BARCELONA: Busquets, Ferrer, Eusebio, Nadal, Sergi, Guardiola, Bakero (Amor, 60'), Iván, Stoichkov, Laudrup (Ekelund, 59') y Romario.

GOLES
0-1 min. 16 Stoichkov
1-1 min. 33 Alfonso
2-1 min. 55 Zamorano
3-1 min. 85 Alfonso

Partido de vuelta

El jueves 16 de diciembre de 1993  se disputó el partido de vuelta en el Nou Camp. El equipo de Benito Floro acudía con la ventaja del 3-1 de la ida. Pero claro, quedaban noventa minutos por delante y todo por decidir. Benito Floro volvió a alinear el mismo once que en la ida, de nuevo con Alfonso en punta acompañando a un Zamorano que volvía por sus fueros y con sus goles parecía haber superado una pequeña sequía fruto del mal arranque de temporada del equipo. 

Supongo que todos teníamos claro que habría que sufrir para llevarnos el trofeo. Y la verdad es que algunos sustos pasamos, claro.  Poco después de superarse los primeros diez minutos Stoichkov envió un balón al palo metiéndonos el susto en el cuerpo. Casi de inmediato Romario tuvo otra ocasión clarísima y el brasileño también falló. Mejor. Evidentemente el Barcelona tenía que arriesgar más puesto que se trataba del equipo que estaba obligado a remontar. El Madrid se mostraba con las ideas más claras, esperando una oportunidad. Y la tuvo. En el minuto 21 nuestro lateral Mikel Lasa, apurando y cerca del banderín de córner, envió un preciso y certero centro al área que Iván Zamorano aprovechó para anotar un gol 'marca de la casa', es decir, de perfecto cabezazo. Fue un golazo. ¡0-1 en el Nou Camp! El gol era importantísimo porque, además de elevar el global de la Final a un 4-1 favorable al Real Madrid, suponía anular el valor del tanto cosechado por los blaugranas en el Santiago Bernabéu. En otras palabras, los locales necesitaban marcar tres goles para forzar la prórroga. El Barcelona tuvo el balón pero sin crear tampoco excesivas oportunidades para lo que se esperaba. Dominio estéril con balón pero sin saber desactivar a un Real Madrid bastante seguro y con un centro del campo muy trabajador. Al descanso se llegó con la victoria parcial 0-1. Sólo quedaba aguantar otros cuarenta y cinco minutos.

En el segundo tiempo el Barcelona efectuó cambios de jugadores y de posiciones tratando de encontrar la forma de desactivar a los blancos. Sólo consiguieron empatar el partido. Bakero, en el minuto 65, recibió por alto un balón largo que controló con el pecho antes de disparar para batir a Buyo. Era el 1-1 pero la ventaja del Madrid seguía sin correr peligro. En la recta final una dura entrada de Koeman a Rafa Alkorta originó una melé que se saldó con la expulsión del defensa local. Quedaba poco tiempo y además alcanzaríamos los últimos compases del choque con uno más sobre el césped. Aquello ya no se podía escapar...

Cada minuto que pasaba era un minuto menos para ser Campeones. Y, por fin, el pitido final. El Real Madrid se proclamó Campeón de la Supercopa de España, el primer título de la temporada 1993-94. Qué cosas... Con lo mal que había empezado todo y resulta que en el mes de diciembre estábamos celebrando un título. Era la cuarta Supercopa que conseguía el Club, contabilizando la que se ganó de forma automática con el doblete de la temporada 1988-89. Las otras tres, además, se ganaron precisamente en enfrentamientos directos con el Barcelona (temporadas 1988-89, 1990-91 y 1993-94). 

Ángel María Villar, presidente de la RFEF, entregó al capitán Manolo Sanchís el trofeo y los jugadores posaron para los medios gráficos en una bonita foto de familia. Una semana después la revista Don Balón publicó un póster con la fotografía de la celebración que fue directamente a la cabecera de mi cama. Y ahí sigue un cuarto de siglo después en casa de mis padres. Es la imagen que encabeza la presente entrada del blog. Tras las fotos de rigor los jugadores del Real Madrid intentaron dar la vuelta de honor, pero no la pudieron completar. A medio camino el lanzamiento de objetos por parte del público obligó a los madridistas a tener que retirarse protegidos por los escudos de la policía. Daba igual. El trofeo se iba a nuestras vitrinas.

Aquella victoria fue una satisfacción tremenda. Después de los disgustos que nos habíamos llevado en los últimos tiempos aquel triunfo resultó balsámico. Ojo que en los duelos directos con el Barcelona las cosas no nos habían ido tan mal... Sin ir más lejos, aquel año 1993 había arrancado con el triunfo en Liga del Santiago Bernabéu y en las postrimerías de la temporada 1992-93 habíamos eliminado al cuadro azulgrana en la Copa del Rey ganando precisamente en el Nou Camp con diez jugadores y accediendo a la gran Final en la que los de Benito Floro vencieron al Zaragoza.

Resultó, sin embargo, que aquella Supercopa terminó resultando un oasis en el marco de una temporada que terminó siendo durísima. De hecho, pocas semanas después de levantar aquella Supercopa nos tocó vivir uno de los peores episodios que recuerdo de aquella época. Pero eso es otra Historia... Hoy toca rememorar un bonito triunfo del que hoy se cumplen 25 años.

BARCELONA: Busquets, Ferrer, Guardiola, Koeman, Sergi, Bakero, Goikoetxea, Stoichkov (Laudrup, 50'), Amor, Romario y Beguiristain (Estebaranz, 50'). 

REAL MADRID: Buyo, Luis Enrique, Alkorta, Sanchís (Nando, 87'), Lasa, Hierro (Ramis, 78'), Milla, Míchel, Prosinecki, Zamorano y Alfonso.

GOLES 
0-1 min. 21 Zamorano
1-1 min. 65 Bakero

jueves, 6 de diciembre de 2018

TRIUNFO EN EL NOU CAMP VEINTE AÑOS DESPUÉS

En la temporada 2003-04 el Real Madrid ganó al Barcelona en el Nou Camp después de veinte años sin hacerlo en Liga

"Veinte años no es nada". El sábado 6 de diciembre de 2003 el Real Madrid ganaba 1-2 en el Nou Camp al Barcelona. No era la primera vez que veía al Madrid ganar en Barcelona. Lo habíamos hecho ya en Champions League, en Copa del Rey y en la Supercopa de España. Lo habíamos hecho también en Liga en octubre de 1983, durante la que siempre considero mi primera campaña futbolística. Pero, sinceramente, no recordaba aquel partido en el que el equipo dirigido por Alfredo Di Stéfano se impuso 1-2. Y resulta que no habíamos vuelto a ganar allí en Liga desde entonces... Ni siquiera en los mejores años de la Quinta del Buitre. Todos los encuentros ligueros que disputábamos en el Nou Camp se saldaban o con derrota o, a lo sumo, con un empate. Pero no habíamos vuelto a ganar.

Digo que no recordaba nada de aquel partido jugado el 22 de octubre de 1983. Pero sí que sabía lo que había pasado. Lo sabía perfectamente. Ganamos 1-2 con goles de Juanito y Santillana. Todos los años en vísperas de jugar en Liga en Barcelona los informativos y espacios deportivos de los telediarios se encargaban de recordarnos que el Real Madrid no vencía en el Nou Camp desde la temporada 1983-84. Todos los años. Todos los años. Cada vez que se acercaba el Barcelona-Real Madrid de Liga nos pasaban por la televisión los goles de la temporada 1983-84. Empezó a ser un poco frustrante. Afortunadamente la racha se acabó con el triunfo de la temporada 2003-04.

El sábado 6 de diciembre de 2003, el día en el que La Constitución cumplía 25 años, el Real Madrid visitaba el Nou Camp para jugar la Jornada 15 del Campeonato Nacional de Liga. El equipo que dirigía Carlos Queiroz, con algún altibajo puntual, había encontrado un once definido y llegó a rayar un buen nivel de juego. Era el líder de la categoría por delante del Valencia y le sacaba diez puntos al Barcelona, que era octavo.

La alineación inicial del equipo blanco ese día fue la habitual de aquella temporada. La cosa no terminó bien esa campaña, pero mientras duró la 'gasolina' el equipo funcionó muy bien porque había muy buenos jugadores. Contábamos con todas las estrellas del momento. Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham... A todos ellos se sumaban los Raúl, Roberto Carlos o Casillas, uno de los destacados en Barcelona. Los futbolistas con perfil más bajo eran los dos centrales, Pavón y Raúl Bravo. Casi nadie lo recuerda, pero esa temporada lo hicieron muy bien. Y jugaron mucho. Estábamos en plena política de lo que se denominó política de 'Zidanes y Pavones', así que contaron con el beneplácito de entrenador y Club. En el centro del campo, junto a Beckham se situaba Iván Helguera, que ayudaba en la contención y se incorporaba al ataque con notable acierto. Fueron años muy buenos los del cántabro. La verdad es que el equipo era muy bueno y en el banquillo había futbolistas como Solari y Guti, que solían ser los primeros recambios. El problema era que la plantilla no era muy larga y se contaba con bastantes canteranos que quizás no alcanzaban el grado de exigencia que requiere el Real Madrid. Y eso lo acabaríamos pagando. Pero eso es otra Historia de la que ya hablaremos...

El partido

Pitada monumental al equipo madridista a su salida al terreno de juego. Los mensajes más cariñosos de la afición local iban dirigidos a Luis Figo, como ya era habitual, y en esta ocasión también para Ronaldo Nazario, que visitaba por primera vez el Nou Camp con la camiseta del Real Madrid. El brasileño, además, marcó gol. Pero no adelantemos acontecimientos. El Real Madrid cuajó una magnífica primera parte. Los azulgranas no inquietaron mucho y sus aproximaciones a la portería de Casillas se contaron con los dedos de la mano. La ocasión más clara de los anfitriones fue un lanzamiento de falta de Xavi que Casillas desvió a córner por encima del larguero con una magnífica intervención. Pero quien mandó de verdad fue el Real Madrid, que dominó el balón ante un Barcelona muy temeroso y muy replegado atrás. Se criticó mucho el planteamiento de Rijkaard, pero hay que recordar que al Barcelona le estaban cayendo de todos los colores en aquel inicio de temporada.

En el minuto 37 llegó la jugada del primer gol. Zinedine Zidane se marchó por banda izquierda y tras deshacerse con facilidad de Motta envió el balón a Roberto Carlos, que se incorporaba también por la izquierda pero escorado por el medio. Todavía estaba algo lejos del área, pero el lateral ni se lo pensó y soltó un cañonazo de los suyos que se coló raso y de manera espectacular en la portería de Víctor Valdés. ¡Gol del Real Madrid! 0-1 en el marcador y resultado con el que nos iríamos al descanso. Y eso que desde el otro lateral, el derecho, Míchel Salgado probó fortuna con un remate que se marchó a la izquierda de la portería.

El primer tiempo fue dominado por los de Queiroz, que incluso ganaron en la 'famosa' posesión  a su contrincante. Zidane manejó el juego con solvencia junto a un Beckham que jugó un muy buen partido y que demostró ser un portento físico. Muchas de las jugadas del equipo llevaron el sello de los dos centrocampistas. El que no estuvo tan fino fue Luis Figo, que tocó mucho la pelota pero no fue tan resolutivo. Lo intentó en todo momento y no se escondió, en todo caso.

El 0-2 pudo haber llegado en los primeros compases del segundo tiempo con una extraordinaria jugada de David Beckham que, salvando a dos defensores, controló un esférico y se incorporó por la izquierda para terminar enviando un centro al área por alto que Raúl remató de primeras, según le llegó, para echarla por encima del larguero. Una pena. En el segundo tiempo, en cualquier caso, hay que reconocer que el Barcelona dio un paso adelante, no le quedaba más remedio, y fue más incisivo que en la primera mitad. Fue ahí cuando se coronó otro de los nombres propios de aquella noche, Casillas. El guardameta estuvo soberbio con unas intervenciones espectaculares. Desvió un tremendo disparo de Overmars dirigido a la escuadra después de una buena internada del jugador neerlandés. El contacto con el balón tenía más sentido para los de casa en este segundo periodo en el que trataron de hacer daño, sobre todo, entrando por las bandas.

El Real Madrid consiguió ampliar la renta a falta de un cuarto de hora para el final. Desde el medio campo y a la media vuelta Figo soltó un pase en profundidad por la banda izquierda que recibió, cómo no, Roberto Carlos. Raúl se llevó a su marcador y el que recibió el pase dentro del área fue Ronaldo, completamente solo. Se paró, controló y con toda la comodidad del mundo soltó un latigazo que entró a gol. Era el 0-2 y el equipo blanco asestaba un duro golpe a su rival, que se veía con dos goles de desventaja pese al esfuerzo que estaba realizando. El gol de Ronaldo era también simbólico puesto que lo hacía en el campo en el que jugó como local en la temporada 1996-97 pero con la camiseta blanca.

Lo cierto es que la recta final no fue nada fácil y el gol de Ronaldo nos vino de maravilla, puesto que en el minuto 83 el Barcelona recortó distancias con un saque de esquina botado desde la derecha que Kluivert remató de cabeza a la red. Esta vez Casillas no pudo hacer nada. Los minutos finales se hicieron largos. Al Madrid le tocó defenderse y aguantar el empuje de los locales a la desesperada. El problema era que después de tantos años sin ganar en Liga allí todos nos temíamos que en el último suspiro acabara llegando el gol de turno que nos fastidiara la satisfacción de ganar en Barcelona. Recuerdo los nervios finales. Hubiera sido injusto después de la gran primera parte que había firmado el equipo y del buen partido, en general, que habíamos hecho. Pero se aguantó, se aguantó... Se aguantó y se ganó. 1-2 y el Madrid que reforzaba su liderato dejando al Barcelona a trece puntos.

Aquella victoria en Barcelona fue muy satisfactoria. Tal día como hoy de hace 15 años terminábamos con aquella losa que arrastrábamos desde hacía 20 años. Por fin habíamos vuelto a ganar en Liga en el Nou Camp. Por fin pude ver al Real Madrid ganar allí en un partido de Liga. "Este Madrid es otra historia. Tumbó al Barça", tituló en su portada al día siguiente el diario Marca. "Ganó en el Camp Nou en Liga 20 años después", apostillaba el rotativo. Lo dicho, veinte años no es nada...

BARCELONA: Víctor Valdés, Gabri (Quaresma, 46'), Puyol, Reiziger, Van Bronchorst, Xavi, Cocu, Motta (Saviola, 78'), Gerard, Luis García (Overmars, 46') y Kluivert.

REAL MADRID: Casillas, Míchel Salgado, Pavón, Raúl Bravo, Roberto Carlos, Helguera, Beckham, Figo, Raúl (Solari, 86'), Zidane y Ronaldo (Portillo, 77').

GOLES
0-1 min. 37 Roberto Carlos
0-2 min. 75 Ronaldo
1-2 min. 83 Kluivert

martes, 4 de diciembre de 2018

MURCIA, DICIEMBRE DE 1983

Se cumplen 35 años de los debuts de Sanchís y Martín Vázquez con el Real Madrid

Este 4 de diciembre se cumplen 35 años del partido de Liga en el que debutaron con el primer equipo del Real Madrid los canteranos Manolo Sanchís y Martín Vázquez. Míchel había debutado en abril de 1982 en el partido de la huelga que se disputó en Castellón, pero suele considerarse el partido de Murcia en diciembre de 1983 como el del desembarco de la Quinta del Buitre en el Real Madrid. Hace unas semanas recordaba el 35 aniversario de la publicación en el diario El País del famoso artículo en el que el periodista Julio César Iglesias le ponía nombre a la generación de futbolistas más famosa de la década de los ochenta. Fue el 14 de noviembre de 1983. Veinte días después, dos de los protagonistas de aquel texto estaban jugando en el equipo que dirigía Alfredo Di Stéfano. La Quinta del Buitre llegaba al Real Madrid.

El Real Madrid llegó al estadio La Condomina de Murcia como líder de la clasificación. Era la jornada 14. Lesiones y ausencias obligaron al entrenador del equipo blanco a incluir en la convocatoria a los futbolistas del Castilla Manolo Sanchís y Rafael Martín Vázquez. Al técnico argentino no le tembló el pulso a la hora de echar mano de los jóvenes. Los benjamines de la expedición madridista, ambos de 18 años, no sólo viajaron con el equipo sino que además debutaron como titulares y ofrecieron una gran actuación siendo dos de los destacados. Lo hicieron jugando en el centro del campo, lo cual ahora resulta llamativo en el caso de Sanchís puesto que como todos ya sabemos terminó triunfando como central.   

El Real Madrid hizo un buen partido aquel día en casa de un Murcia que no había perdido todavía como local. Los anfitriones empezaron fuerte pero el conjunto blanco fue de menos a más. El empuje de los nuevos ayudó bastante. Para redondear todavía más su debut Sanchís fue el autor del único gol del partido, un potente disparo a pase de Juanito que terminó significando el 0-1 con el que el Madrid se llevaría los puntos en juego y se afianzaría en lo más alto de la tabla.

Di Stéfano comprendió que lo que había en el Castilla merecía la pena. El filial cuajó una extraordinaria campaña y terminaría coronándose como Campeón de Liga en Segunda División. Lo hacia gracias a la calidad de sus futbolistas, que conformaron un equipo que llegaba a llenar el Santiago Bernabéu y que captaba más interés que el propio Real Madrid. Los jugadores eran tan buenos que poco a poco fueron desfilando con la camiseta del Real Madrid. Después de Sanchís y Martín Vázquez el siguiente en debutar fue Miguel Pardeza en la última jornada del año 1983 frente al Español. Y el 5 de febrero de 1984 le llegaría el turno al jugador que daba nombre a esa generación. Emilio Butragueño jugaría su primer partido en Cádiz. Al que le tocó esperar fue a Míchel, el jugador que curiosamente había sido el primero en debutar, que no daría el salto definitivo a la primera plantilla hasta la siguiente temporada 1984-85 de la mano de Amancio.

En cualquier caso, en Murcia había comenzado a hacerse realidad el sueño de aquellos jóvenes futbolistas que protagonizarían una de las etapas más gloriosas de la Historia del Real Madrid. Hace ahora 35 años, la Quinta del Buitre empezaba a volar...

MURCIA: Cervantes, López, Núñez, Herrero, Vidaña, Del Barrio, Santi (Tarrés, 66'), Sebas, Moyano, Figueroa y Ramírez.

REAL MADRID: Miguel Ángel, Chendo, Bonet, Metgod, Camacho, Gallego (San José, 85'), Ángel, Martín Vázquez, Sanchís, Juanito y Santillana.

GOL
0-1 min. 82 Sanchís

lunes, 3 de diciembre de 2018

LUKA MODRIC, BALÓN DE ORO 2018

El jugador croata recibe el prestigioso galardón correspondiente al presente año

El futbolista del Real Madrid Luka Modric ha recibido el Balón de Oro 2018 que le acredita como el mejor futbolista del presente año. El futbolista blanco ve recompensadas sus actuaciones con el Real Madrid, equipo con el que se coronó Campeón de Europa, y con la selección de su país, con la que fue Subcampeón del Mundo. El triunfo en la Champions League y el hecho de liderar a Croacia en el Mundial de Rusia han pesado a la hora de otorgar el prestigioso galardón de la revista France Football. El centrocampista recibe esta distinción en un año magnífico para él a la hora de recoger trofeos individuales. A lo largo de este 2018 también ha recibido el The Best y el Premio al Jugador del Año de la UEFA 2017-18.

Modric recoge el testigo de Cristiano Ronaldo, Balón de Oro en cinco ocasiones y que fue quien recogió el trofeo el pasado año 2017. Nuestro ex jugador, ahora en las filas de la Juventus, ha sido en esta ocasión Balón de Plata. El tercer puesto ha sido para el francés Antoine Griezmann. El Balón de Oro del croata pone fin a una década de absoluto dominio de Cristiano Ronaldo y Messi. Desde 2008 los dos futbolistas se han repartido cinco galardones cada uno.

"Es algo impresionante. Me siento muy orgullo. Es un momento único para mí recibir este premio. Creo que este es un premio para toda mi carrera, por todo el trabajo realizado durante mi carrera. Y hoy ha llegado la recompensa con este gran premio", señalaba el croata al micrófono de Realmadrid TV. El centrocampista reconocía que ha trabajado mucho para llegar a donde ahora está y rememoraba sus comienzos en el mundo del fútbol. "Soñaba con hacer grandes cosas y ganar títulos. Pero ganar este premio sobrepasa todos mis sueños", apuntaba el jugador, que califica de "orgullo" este momento. "Es una temporada de ensueño, no puedo pedir nada más", añadía Modric, que no dudó en dedicar el galardón a todos los aficonados madridistas. "Esto es para vosotros también", apostillaba.

Entre los treinta primeros clasificados de la lista elaborada por France Football podemos encontrar a ocho jugadores del Real Madrid contando a Modric. Varane ha sido séptimo, Thibaut Courtois decimocuarto, Gareth Bale decimoséptimo junto a Karim Benzema, Sergio Ramos decimonoveno, Marcelo vigesimosegundo e Isco vigesimonoveno.

El Balón de Oro que recibe Luka Modric supone un más que justo reconocimiento a un futbolista que se ha ganado con creces el aplauso de todos los aficionados madridistas. El croata cumple con la presente siete temporadas en el Real Madrid y se ha convertido en uno de los jugadores más queridos y valorados por el gran público. Centrocampista extraordinario con una gran calidad técnica y una gran plasticidad, ha sido protagonista indiscutible en los éxitos más recientes del Club. 4 Champions League, 3 Mundiales de Clubes, 3 Supercopas de Europa, 2 Supercopas de España, 1 Liga y 1 Copa del Rey conforman el extraordinario palmarés que ha conseguido hasta el momento nuestro jugador. Ojalá sigan llegando muchos más éxitos y ojalá sean con él vistiendo nuestra camiseta. De momento, desde 'Historias del Real Madrid', hoy toca felicitarle por este más que merecido galardón individual. Luka Modric es Balón de Oro. Felicidades!

MADRIDISTAS Y BALÓN DE ORO

Con el galardón de Luka Modric se amplía el número de jugadores blancos premiados

El Balón de Oro que France Football ha otorgado esta noche a Luka Modric supone la ampliación del número de futbolistas del Real Madrid que se han encaramado alguna vez al podium de los galardonados en este prestigioso trofeo. Con el croata son catorce los futbolistas del equipo blanco que alguna vez han recibido el Balón de Oro o han sido designados Balón de Plata o Balón de Bronce.

1956
PLATA Alfredo Di Stéfano
BRONCE Raymond Kopa
1957
ORO Alfredo Di Stéfano
BRONCE Raymond Kopa
1958
ORO Raymond Kopa
1959
ORO Alfredo Di Stéfano
1960
PLATA Puskas
1964
BRONCE Amancio
1986
BRONCE Emilio Butragueño
1987
BRONCE Emilio Butragueño
1997
PLATA Mijatovic
1998
PLATA Suker
2000
ORO Figo
2001
PLATA Raúl
2002
ORO Ronaldo
PLATA Roberto Carlos
2006
ORO Fabio Cannavaro
2009
PLATA Cristiano Ronaldo
2011
PLATA Cristiano Ronaldo
2012
PLATA Cristiano Ronaldo
2013
ORO Cristiano Ronaldo
2014
ORO Cristiano Ronaldo
 2015
PLATA Cristiano Ronaldo
2016
ORO Cristiano Ronaldo 
2017
ORO Cristiano Ronaldo
2018
ORO Luka Modric

sábado, 1 de diciembre de 2018

¿DÓNDE ESTABAS EL 1 DE DICIEMBRE DE 1998?

Se cumplen 20 años de la consecución de la Copa Intercontinental de 1998

Se trata de uno de esos partidos que todos recordamos perfectamente dónde, cómo y con quién lo vimos. La Final de la Copa Intercontinental de 1998 se jugó el martes 1 de diciembre de 1998. Un martes, día laboral, a las 11.00 horas de la mañana. Cosas de jugarse el encuentro en Japón. Desde luego ni el día ni la hora eran los más apropiados para ver un partido de fútbol. Pero precisamente por eso, por lo poco usual que resultaba, todos recordamos perfectamente cómo vivimos aquel triunfo del Real Madrid sobre el Vasco Da Gama.

Esta pasada tarde lancé la pregunta por Twitter. ¿Dónde estabas el martes 1 de diciembre de 1998 por la mañana? ¿Dónde estabas cuando Raúl marcó el Gol del Aguanís? Todo el mundo se acuerda. Las respuestas han sido numerosas. Unos trabajaban aquella mañana, otros estaban en la 'Mili'... Y muchísimos teníamos clase. Somos muchos los de la generación que nos encontrábamos ese día en las aulas. En el colegio, en el instituto o en la universidad. ¿Y cómo vivimos todo aquello? Algunos afortunados pudieron verlo por televisión. El partido lo emitió Vía Digital en directo. Muchos hicieron 'pellas', 'piras'... Novillos. No fueron a clase. La gran mayoría, sin embargo, seguimos el partido desde la propia clase a través de la radio. Fue el gran día de la radio para los madridistas.

Yo me sentaba a la izquierda del aula, junto a las ventanas. El caso es que me coloqué la radio debajo del pupitre y deslicé dentro de la ropa el cable de los cascos, colocándome sólo el auricular izquierdo, para que no se notara tanto. Los compañeros que tenía delante y detrás ya sabían que estaba escuchando el partido, así que con disimulo y por lo bajo me iban pidiendo que les informara de la marcha del encuentro. Sí, quizás lo más lógico hubiese sido haber hecho 'pira' y haberme saltado la clase, como hicieron muchos aficionados del Madrid. Recuerdo que se habló mucho ese día sobre las repentinas ausencias que hubo aquel martes en muchos puestos de trabajo. Aquel año habíamos ganado la Séptima Copa de Europa en Ámsterdam, lo que nos había abierto las puertas para disputar esta Copa Intercontinental. Había opciones de sumar un nuevo título internacional. Después de tantos años viendo con envidia cómo otros equipos se coronaban como campeones intercontinentales, por fin llegaba la oportunidad de ver al Real Madrid levantando el trofeo.

Encuentro que empezó bastante bien, por cierto. Entrenaba todavía Guus Hiddink a aquel Madrid de la temporada 1998-99. Y a los 25 minutos de partido, llegó el primer gol. Roberto Carlos entró por la izquierda con su habitual velocidad y, sin llegar a entrar en el área, lanzó un tremendo disparo que un defensor brasileño envió a su propia portería. Gol y el Real Madrid por delante en el marcador. Por supuesto, no grité el gol, en medio de la clase, faltaría más. Pero recuerdo la enorme satisfacción que me entró y aquella extraña sensación por tener que contenerme cuando el cuerpo me pedía que me levantara y gritase 'gol' a pleno pulmón. Recuerdo que nos marchamos al descanso ganando con aquel gol. Sin embargo, la renta era corta y en cualquier momento las cosas podían torcerse. Y así ocurrió. Tras la reanudación y el cambio de asignatura, en la siguiente hora, llegó el gol del empate del Vasco Da Gama. Los viejos fantasmas volvían a la carga... Eran los noventa... El 'Síndrome del Transworld Sport' se apoderó de mí y me llegué a creer que perderíamos el partido..

El Aguanís

Estábamos ya alcanzando la recta final y, en el mejor de los casos, iríamos a la prórroga. Pero, no. No hizo falta. Todos sabemos lo que sucedió. Lo que hizo Raúl. Seguramente fue su mejor gol como madridista. Llegó a bautizarlo y todo. El Gol del Aguanís, lo llamó.  


No sé cuántas veces lo habré visto ya. Pero, claro, en el momento del gol... yo no estaba viendo la televisión. ¡Estaba escuchando la radio! Os podéis imaginar cómo se me puso el corazón mientras, siguiendo la narración radiofónica, me imaginaba el pase largo de Clarence Seedorf, a Raúl recogiendo el balón justo en la raya del área, al propio Raúl recortando y dejando, literalmente, sentado de culo al defensor que le cubría... Raúl controló el balón mientras otro defensa del Vasco de Gama corría hacia él para tratar de frenarle, pero con un rápido toque técnico logró burlar al segundo defensa y se escoró a la derecha para buscar el disparo ajustado al palo. A todo esto, otros dos defensas corrían hacia su área para tratar de arreglar el desaguisado que el 7 blanco estaba montando en las inmediaciones de la portería brasileña. Pero Raúl realizó un disparo medido que superó la estirada del guardameta rival. E, insisto, esta jugada no la pude ver en directo. La estaba escuchando por la radio... Aquello ya fue demasiado. Recuerdo que cerré los puños, cerré los ojos, apreté los dientes y tuve que hacer un esfuerzo terrible para no tirar la mesa y ponerme a gritar...

Era el minuto 83. Sólo faltaba aguantar un poco más y el Real Madrid se proclamaría Campeón de la Copa Intercontinental 38 años después de su primer título en la competición. Y se aguantó. No me lo podía creer. ¡Campeones!

Ni que decir tiene que Raúl fue elegido jugador del partido gracias a su extraordinario gol. Fue galardonado con un coche de la marca japonesa Toyota, que era el patrocinador de la competición. De hecho, el nombre comercial del trofeo era ese, precisamente, Copa Toyota. De ahí las imágenes que seguro muchos recordarán del ariete madridista subido a un vehículo con una llave gigante con el logotipo de la marca nipona. Con motivo de ese patrocinio se entregaban dos trofeos al equipo vencedor. Manolo Sanchís levantó el de la FIFA, la Copa Intercontinental de toda la vida, y Fernando Hierro alzó el que concedía la marca automovilística.  


Y todo aquello un martes, día laboral, por la mañana. La mañana del 1 de diciembre de 1998. La mañana que ningún madridista olvidará. Así conquistó el Real Madrid su segunda Copa Intercontinental. Por la noche, en horario más normal, el partido se emitió en diferido por televisión y lo pude disfrutar, además, con la ventaja de saber que la 'película' terminaba con un final feliz...

1998 fue un año maravilloso. Y aquella Copa Intercontinental fue mucho más importante de lo que parece. Ahora, en la actualidad, la sensación que se percibe es la de que tanto la Copa Intercontinental como su torneo sucesor, el Mundial de Clubes, han perdido peso y relevancia para los aficionados. Pero en su momento fue una satisfacción enorme ver al Real Madrid levantar ese trofeo. Enorme. Para conseguirlo tuvimos que ganar previamente la Champions League. La Copa de Europa que tanto se había resistido. La Séptima nos permitió pelear por un título al que no optábamos desde 1966 y que no ganábamos desde 1960. Todos recordamos que tuvieron que transcurrir 32 años para volver a ganar una Copa de Europa. Pero transcurrieron 38 años para volver a ganar una Copa Intercontinental. La ilusión fue tremenda. Y todos sabemos dónde estábamos el 1 de diciembre de 1998...

REAL MADRID: Illgner, Panucci, Sanchís, Sanz, Roberto Carlos, Hierro, Redondo, Seedorf, Savio (Suker, 89’), Raúl, Mijatovic (Jarni, 86’).

VASCO DA GAMA: Carlos Germano, Wágner (Vítor, 75’), Odvan, Mauro Galvão, Felipe, Nasa, Luizinho (Guilherme, 85’), Juninho, Ramón (Válber, 88’), Donizete, Luizão.

GOLES
1-0 min. 25 Roberto Carlos (con la colaboración de un rival)  
1-1 min. 56 Juninho  
2-1 min. 83 Raúl

sábado, 17 de noviembre de 2018

EL GOL DE HIERRO A DINAMARCA

La Selección se clasificó para el Mundial de Estados Unidos con un triunfo frente al combinado de Dinamarca

El miércoles 17 de noviembre de 1993, tal día como hoy de hace 25 años, la Selección certificaba su presencia en el Mundial que se disputaría unos meses más tarde en Estados Unidos al conseguir doblegar a Dinamarca en un partido agónico y de mucho sufrimiento pero final feliz. El encuentro me dejó un buen recuerdo sobre todo porque el gran protagonista fue un madridista, Fernando Hierro, en una época en la que los jugadores del Real Madrid no tuvieron tanta relevancia en el combinado nacional como nos hubiera gustado a los aficionados blancos.

Eran los años noventa. Tiempos duros para el madridismo. Estábamos en la temporada 1993-94, que estaba siendo un martirio aunque a mediados de noviembre parecía que habíamos enderezado un poco el rumbo después de un arranque de temporada caótico. Pero, en general, corrían malos tiempos. El Barcelona de Cruyff vivía sus mejores días y venía de ganar las tres últimas Ligas. Su buen momento se veía reflejado también en la Selección, donde los jugadores azulgranas eran mayoría. Para colmo el seleccionador, Javier Clemente, no parecía tener mucha estima por algunos de nuestros mejores futbolistas como Paco Buyo y Míchel, que lo estaban haciendo francamente bien con el Madrid pero no entraban en los planes del técnico. En realidad no contaba con nadie de la Quinta del Buitre, que había quedado desterrada de la Selección. Los únicos madridistas que parecían tener el beneplácito de Clemente eran Hierro, Alkorta, Luis Enrique y Alfonso. Tres de ellos jugaron aquella noche frente a Dinamarca

El partido frente a Dinamarca era el último de la fase de clasificación para el Mundial. Ambas selecciones estaban encuadradas en el Grupo C. España necesitaba ganar para asegurarse la clasificación. El camino hacia Estados Unidos había arrancado con un triunfo 3-0 ante Albania, pero tres empates consecutivos sin goles frente a Letonia, Irlanda del Norte y Eire habían complicado las cosas. Posteriormente se golearía por 5-0 tanto a Letonia como a Lituania, pero se perdió 1-0 a domicilio frente a Dinamarca. Se remontó el vuelo ganando 3-1 frente a Irlanda del Norte, 0-2 en Lituania, 1-5 en Albania y 1-3 en Eire. Todo quedaba a expensas de lo que sucediera en el choque en casa contra los daneses.

El encuentro se disputó en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuan de Sevilla a las 21.00 horas. Se retransmitió en directo por TVE-1 con narración, cómo no, de José Ángel de la Casa.

El partido se le puso pronto cuesta arriba a la Selección. Los daneses aguardaban atrás y, lógicamente le tocaba a España tratar de hacer daño arriba y atacar. Pero en el minuto 10 un error garrafal de Zubizarreta dejó al combinado nacional con diez. El portero, de manera absurda, entregó el balón con los pies a Michael Laudrup, que se quedaba solo delante de su compañero en el Barcelona. El guardameta entró en falta al danés tratando de arrebatarle el esférico. Era fuera del área, no era penalti. Pero la falta era clarísima y Zubizarreta veía la tarjeta roja. España se quedaba con diez.

Y aquí es donde el azar y la fortuna sonrieron a Santiago Cañizares. El joven guardameta, Medalla de Oro en Barcelona 92 y en aquellos momentos futbolista del Celta de Vigo, tenía la oportunidad de debutar con la Selección en su primera convocatoria con el equipo nacional. Saltó al terreno de juego con el número 13 a la espalda y sustituyendo a Camarasa. Y resultó que el recién salido se convirtió en el primer gran nombre de la noche. Santiago Cañizares, que había llegado a la convocatoria de rebote, firmó una grandísima actuación. Lo paró todo y sus intervenciones fueron brillantes a lo largo de toda la noche. Los daneses tuvieron sus oportunidades pero Cañizares demostró que se trataba de un grandísimo portero. La primera sólo cinco minutos después de haberse colocado bajo palos rechazando un remate de Povlsen.

El otro gran protagonista de la noche fue Fernando Hierro. En el minuto 63 botaba un saque de esquina Goikoetxea desde la derecha y el balón fue rematado con un perfecto cabezazo por el futbolista del Real Madrid. Schmeichel, que había salido de su marco, fue superado por alto y el balón se alojó en la red desatando la euforia tanto en el campo como en los hogares de todos los que estábamos viendo el partido. No me quitaré de la cabeza la imagen de la celebración de Fernando Hierro corriendo con los brazos abiertos justo después de marcar el gol...

No hubo más goles, de tal forma que el tanto de Hierro quedó en la retina al tratarse del gol de la victoria. España se clasificaba para el Mundial de Estados Unidos. Y lo hacía gracias a ese gol. No era el Real Madrid, pero aquel fue uno de aquellos días en los que te sentías orgulloso de los jugadores del Real Madrid aunque no corrieran buenos tiempos para nosotros. El protagonismo recayó en uno de nuestros mejores futbolistas del momento, Fernando Hierro, y en un canterano madridista que terminaría regresando al Real Madrid unos meses más tarde, Santi Cañizares.

ESPAÑA: Zubizarreta, Ferrer, Alkorta, Giner, Camarasa (Cañizares, 10'), Hierro, Nadal, Bakero, Luis Enrique,Goikoetxea y Julio Salinas (Kiko, 52').

DINAMARCA: Schmeichel, Friis Hansen, Olsen, Larsen, Rieper, Nielsen (Hogh, 45'), Vilfort, Michael Laudrup, Jensen, Povlsen (Christensen, 70') y Brian Laudrup.

GOL
1-0 min. 63 Hierro