jueves, 9 de agosto de 2018

KELME, LA CAMISETA DEL REAL MADRID DE LOS NOVENTA

Repasamos, veinte años después, los modelos de la firma alicantina para el conjunto madridista

Hace veinte años, en 1998, se dio por zanjado el contrato que unió al Real Madrid con Kelme durante cuatro temporadas. Entre las campañas 1994-95 y 1997-98 la empresa española de ropa deportiva vistió a los equipos de fútbol del Club. Desde el conjunto de la primera plantilla al resto de escuadras de las categorías inferiores todos sus jugadores lucieron estas camisetas que, con el paso del tiempo, se han convertido prácticamente en un emblema y la seña de identidad del Real Madrid de los noventa.

Hoy, en 'Historias del Real Madrid', y como me han pedido muchos con insistencia, voy a realizar un pequeño repaso a las camisetas que lució el equipo blanco durante los cuatro años en los que Kelme fue el proveedor oficial de material deportivo. 

La empresa Kelme se fundó en la localidad alicantina de Elche en el año 1977 y durante todo este tiempo ha estado vinculada directamente con el mundo del deporte. Mis primeros recuerdos sobre la marca, sin embargo, no se remontan al fútbol sino al ciclismo. Allá por los ochenta Kelme tenía su propio equipo en el pelotón con sus inolvidables maillots de color verde y corredores como Vicente Belda, José Recio, Fabio Parra, Eduardo Chozas… Pero los de Elche también tuvieron repercusión en el mundo del fútbol gracias a los jugadores que utilizaban botas de su fabricación. En el Real Madrid jugaron con Kelme futbolistas como Míchel, Hierro, Luis Enrique, Rafa Alkorta… En el caso de Míchel, de hecho, siempre le recuerdo jugando con botas de Kelme desde mediados de los años ochenta y era uno de los principales reclamos publicitarios de la firma alicantina. El centrocampista protagonizó numerosas campañas de la empresa que le patrocinaba en anuncios que aparecían publicados en la prensa. "Míchel, estilo y garra", rezaban muchos pósters de la época aludiendo al propio emblema de Kelme, una zarpa. La propia firma deportiva editaba postales publicitarias con la figura de sus jugadores más emblemáticos que eran ideales para recoger autógrafos. Seguro que muchos conservan las firmas de sus ídolos en alguna de estas postales de las que hablo. 

En 1992, un par de años antes de desembarcar en el Santiago Bernbéu, Kelme fue el proveedor oficial de material deportivo para los deportistas y equipos españoles que participaron en los Juegos Olímpicos de Barcelona. La medalla de oro que consiguió España en fútbol la ganó un equipo que vestía camisetas de Kelme. La empresa que habían fundado los hermanos Diego y José Quiles ya llevaba muchos años, desde su creación, siendo un referente en el mundo del deporte. Pero en 1994 se apuntó todo un tanto al conseguir vestir al Club de fútbol más prestigioso y laureado.

Sí. 1994 fue el año que unió a Kelme con el Real Madrid a través de un contrato que, en principio, se iba a prolongar durante cinco temporadas, aunque al final se quedaron en cuatro. Durante los cuatro años que duró la relación entre Kelme y el Real Madrid las camisetas lucieron en el pecho la publicidad de Teka, sponsor del Real Madrid entre las temporadas 1992-93 y 2000-01. Es el sponsor que más temporadas ha aparecido en nuestra camiseta y casi se puede decir que es uno de los distintivos del Madrid de aquella época.

Una novedad respecto a lo que sucedía con anterioridad es que Kelme vendía sus camisetas al gran público con el sponsor de Teka estampado en el pecho, es decir, las camisetas que se podía comprar el aficionado eran exactamente iguales que las de los jugadores, con su publicidad y todo. Se podían adquirir en cualquier tienda de ropa deportiva o en grandes almacenes. Coincidió además con un periodo en el que los aficionados empezaban a acudir a los estadios luciendo la camiseta de su equipo, algo que todavía no era muy habitual a finales de los ochenta y principios de los noventa. No hay más que ver fotografías e imágenes de la época para comprobar cómo acudía al campo el gran público, casi siempre vistiendo con ropa de calle en su inmensa mayoría. Pero fue con Kelme cuando de verdad los aficionados del Real Madrid empezaron a comprar camisetas de su equipo. Este apunte resulta interesante para comprender un curioso dato… Y es que las camisetas del Real Madrid de Kelme son muy fáciles de conseguir aun habiendo transcurrido dos décadas desde entonces. Basta con echar un pequeño vistazo en portales de segunda mano y páginas de subastas en internet para encontrar abundante material de la época a precios muy asequibles. Camisetas, pantalones, chándales, ropa de entrenamiento… Cualquier tipo de material del Real Madrid de ese periodo es relativamente fácil de conseguir. La explicación es más que evidente. Durante aquellos años se vendieron y se compraron muchísimas camisetas y bastantes han sobrevivido hasta nuestros días.

Temporada 1994-95 

El Real Madrid lució su primera camiseta Kelme precisamente en el acto de presentación de su primera plantilla en el Santiago Bernabéu de cara a la nueva temporada 1994-95. Esto sucedió el 19 de julio de 1994. El césped del estadio estaba recién remodelado y los futbolistas saltaron al terreno de juego calzando zapatillas deportivas y no botas para no dañar el tapete. Por supuesto, dichas zapatillas eran todas de la nueva firma, por lo que ese día todos los futbolistas del equipo blanco vistieron rigurosamente con material de Kelme: Camisetas, pantalón, medias y calzado... Así vimos ejercer ya como madridistas a jugadores como Laudrup y Redondo. Y las nuevas camisetas les quedaban de lujo, claro.

La camiseta de la temporada 1994-95 presentaba un diseño clásico y elegante. Se trataba de una elástica con cuello de color blanco. En la fotografía no se puede apreciar del todo bien, pero el tejido estaba estampado con imágenes del escudo del Club, el nombre Real Madrid y la palabra Kelme. A la izquierda del pecho, como suele ser habitual, llevaba el escudo bordado directamente sobre la prenda. A la derecha, y en horizontal, aparecía el nombre de Kelme y el logotipo de la empresa. Ese logotipo, una especie de huella  o garra, aparecía decorando las mangas de la camiseta en forma de hilera de huellas que estaban rodeadas por una franja también de color morado o violeta oscuro. En el pico del cuello aparecía escrito el nombre del Real Madrid

La camiseta de la segunda equipación era morada. El diseño era exactamente el mismo que el de la primera camiseta pero con los colores invertidos. Es decir, los detalles que en la primera equipación eran morados en la segunda camiseta eran blancos. Y, obviamente, el tejido blanco de la primera camiseta era morado en la segunda, aunque no de forma regular. El estampado morado estaba realizado formando rayas de distintas tonalidades, como si se tratara de una especie de dibujo abstracto. Visualmente impactaba mucho y parecía mucho más elaborada que la camiseta blanca.

Esa temporada 1994-95 hubo una variante de las camisetas para disputar los partidos de la Copa de la UEFA. Las prendas que se utilizaron para jugar en Europa eran exactamente iguales a las que se utilizaban en la competición doméstica pero tenían suprimidos los logotipos de Kelme en las mangas y en el pecho. Es decir, las mangas estaban completamente en blanco, sin detalles decorativos, y en el lado derecho del pecho aparecía sólo la palabra Kelme, sin el logotipo de la garra. ¿La razón? Casi con completa seguridad se debía a la normativa de la UEFA de impedir a los equipos de fútbol lucir publicidad de más de un sponsor. Al llevar las camisetas en el pecho la publicidad de Teka la UEFA no permitía que se lucieran los logotipos de la ropa deportiva. Sólo aparecía el nombre de la marca a la derecha pero, repito, sin el logo de Kelme que sí que aparecía en las camisetas con las que se jugaba la Liga, por ejemplo. La verdad es que nunca entendí bien esa normativa de la UEFA, pero el organismo europeo siempre ha sido muy rígido con los asuntos de los patrocinios de los equipos y la publicidad en las camisetas.

Temporada 1995-96

De cara a la siguiente campaña la camiseta del Real Madrid era exactamente igual que la de la temporada 1994-95. La misma. La única diferencia residió en los dorsales de la espalda, que a partir de aquel ejercicio pasaron a ser individuales. Cada jugador lucía su propio número durante toda la temporada y llevaba su nombre escrito encima del número. La camiseta también llevaba en la manga derecha el escudo de la LFP, parche que también aparecía en el pantalón de la equipación. Pero el diseño y los detalles de la prenda eran los mismos. Como anécdota cabe reseñar que Kelme comercializó en tiendas de deportes y grandes almacenes dorsales con los nombres de los futbolistas del equipo para que cualquier aficionado pudiera estampar en su camiseta el número de su jugador favorito.

Durante esa temporada 1995-96 el Real Madrid jugó por primera vez la Champions League y, al igual que sucedió en la anterior campaña, la camiseta para jugar en Europa volvió a sufrir modificación respecto a la que se utilizaba en las competiciones domésticas. Un año más las mangas estaban totalmente en blanco, sin la hilera de garras de Kelme. En esta ocasión, eso sí, en la manga derecha sí que se lucía el clásico emblema de la Champions League, un balón formado por estrellas. Es decir, era la misma camiseta con la que se había jugado la Copa de la UEFA un año antes pero añadiendo el logotipo de la Champions League.

Temporada 1996-97

En el tercer año de Kelme sí que hubo cambios en la camiseta y se presentó un nuevo modelo. Se trataba de una camiseta a la que le tengo mucho cariño porque conservo muy buenos recuerdos de aquel año en lo personal y de aquella temporada en lo deportivo. Fue la camiseta de la Liga que se ganó con Capello, la de la Liga de las Estrellas. La elástica con la que se estrenaron como madridistas jugadores como Suker, Mijatovic, Seedorf, Roberto Carlos o Panucci. Una campaña inolvidable y una Liga que se vivió con mucha intensidad debido al salto de calidad que dieron todos los equipos. Y que terminó con el Real Madrid llevándose el título... Personalmente es la camiseta de Kelme que más me gustó. Me parecía realmente bonita.

En cuanto a diseño de la prenda se refiere la camiseta seguía siendo igual que la que se utilizó en las anteriores temporadas 1994-95 y 1995-96. Pero en cuanto a detalles y tejido sí que había bastantes diferencias. Para empezar el estampado de la prenda era completamente diferente. Vuelvo a reseñar que este aspecto no se aprecia bien en las fotografías, pero en la elástica 1996-97 todo el tejido llevaba impresos escudos del Real Madrid de gran tamaño en un tono gris oscuro que sí que se percibe ligeramente en las imágenes. Y toda la prenda estaba rematada de líneas verticales en las que se podía leer las palabras Real Madrid y Kelme junto a logotipos de la marca ilicitana. De manera profusa y abarrotando toda la camiseta por delante y por detrás. Los detalles de las mangas también eran diferentes. Nuevamente teníamos la hilera de huellas o garras que servían como emblema de Kelme pero esta vez separadas por una línea morada que se difuminaba al aproximarse a cada símbolo. Y las líneas moradas que rodeaban a las garras de Kelme eran esta vez discontinuas. Otra novedad era la aparición, en el remate del pico del cuello de la camiseta, de un triángulo invertido de color morado en cuyo interior aparecía la garra de Kelme. Este triángulo invertido sustituía al nombre escrito de Real Madrid que aparecía en las camisetas que se utilizaron en las dos temporadas anteriores. Por otra parte, en el pecho, sólo aparecía el nombre de Kelme a la derecha y desaparecía el logotipo de la huella.

Los cambios en la decoración aportaron a la camiseta más frescura y una imagen más moderna y elaborada. Lo mismo sucedió con la segunda equipación. Como suele ser habitual en estos casos era la misma camiseta de la primera equipación pero con los colores invertidos. De nuevo los detalles que en la primera camiseta son de color morado son blancos en la segunda y viceversa. Y, como había sucedido con los modelos de la segunda equipación de años anteriores, el color morado no fue uniforme. De nuevo aparecían distintas tonalidades formándose dibujos en los que se perciben algunas formas geométricas. Era una camiseta... muy expresionista. Resulta llamativo, en este sentido, que las segundas equipaciones fueran tan elaboradas, aunque en cierto modo tenía sentido puesto que el color blanco de la primera camiseta no daba pie a realizar muchas florituras, como es lógico y comprensible. Pero he de decir que aquellas equipaciones moradas de Kelme resultaban bonitas. Al menos para mí. Cuestión de gustos. 

Sí que hay que reflejar, no obstante, que todos estos detalles se pueden apreciar de cerca o con la camiseta en la mano. Sin embargo, sobre el terreno de juego o a través de la televisión la segunda equipación se percibía de un color morado uniforme. En resumidas cuentas que cumplía su función de servir como camiseta visitante cuando se coincidía con un rival que también vestía de blanco. Al fin y al cabo es la finalidad de estas prendas, que los aficionados y espectadores puedan distinguir con claridad a los jugadores y puedan seguir el juego sin equívocos desde la grada o desde la pantalla de televisión. Es decir, desde la distancia. Lo cual me da pie para hacer un inciso y mencionar un importantísimo detalle de las camisetas de la temporada 1996-97. El de los dorsales...

La temporada 1996-97 fue la segunda campaña en la que se lucieron a la espalda los nombres personalizados de los jugadores. Kelme presentó unos nuevos dorsales que corrigieron un error que se había cometido en la temporada 1995-96. Los primeros dorsales personalizados que utilizó el Real Madrid estaban compuestos por una tipografía de números y letras huecas. El contorno era fino, de color morado. ¿Qué es lo que sucedía? Pues que de cerca se apreciaban perfectamente. Pero a media o larga distancia había problemas... De lejos, en el campo, y desde la televisión, era prácticamente imposible distinguir los números y los nombres de los jugadores. Sobre todo en las camisetas blancas. Se pagó la novatada. Y no sólo pasó con el Real Madrid. Durante el primer año con dorsales personalizados en el fútbol español la inexperiencia en la materia provocó que muchos equipos tuvieran problemas con nombres, con números o con ambos elementos. Los que peor lo llevaron fueron los equipos con franjas de colores en sus camisetas. Kelme resolvió el problema en las del Real Madrid utilizando letras de grosor rellenas de color morado en la camiseta blanca y de color blanco en la camiseta morada. Estaban rodeadas de una línea fina y parecían dorsales más simples que los del año anterior. Pero cumplían a la perfección su función, que era lo importante. Se veían mucho mejor y, curiosamente, a mí me parecían mucho más bonitos precisamente por su aparente simplicidad.

La tercera equipación

Y seguimos con la temporada 1996-97. No hemos acabado, no... Desde luego fue una campaña de muchas novedades en materia de camisetas. Y la mayor de ellas, sin ninguna duda, fue la aparición de una prenda que muchos ni recuerdan. La tercera equipación. Sí, por primera vez en muchísimos años el Real Madrid volvió a contar con una tercera camiseta dentro de una misma temporada. Se trataba de una prenda arlequinada en color blanco y morado. La verdad es que es difícil de clasificar y de describir, pero contemplando la fotografía adjunta y para que nos entendamos podríamos decir que se trataba de una elástica que combinaba los diseños y colores de las dos primeras equipaciones. El resultado era un tanto extraño, para qué nos vamos a engañar. Prácticamente no se utilizó, pero sí que recuerdo que llegó a estrenarse en un partido amistoso de pretemporada celebrado precisamente en Elche frente al Torino italiano. Fue el viernes 9 de agosto de 1996 y el partido fue retransmitido en directo por televisión.

Una vez concluida la campaña y con el equipo habiéndose coronado Campeón de Liga se realizó una camiseta especial conmemorativa para los festejos y la celebración. En eso Kelme fue pionera. No recuerdo con anterioridad que se realizase una camiseta especial para celebrar un título, pero Kelme lo hizo. Fue una camiseta que utilizaron los futbolistas de la primera plantilla en la fiesta que se organizó para celebrar la consecución de la Liga. Y que también estuvo a disposición del gran público. Se podía comprar, vaya. De hecho, yo la tengo. Era una camiseta bastante curiosa y rompedora, la verdad. En el tejido de la camiseta aparecían, estampados, los rostros de los jugadores que componían el equipo, lo cual le daba un pequeño toque artístico a la prenda. Las caras de Raúl, Seedorf, Roberto Carlos, Alkorta...

Se trataba de la cuarta camiseta que se elaboraba dentro de una misma temporada. La elástica, en cualquier caso, no tenía nada que ver con las tres camisetas reglamentarias de jugador que se habían utilizado a lo largo de aquel ejercicio. El diseño era muy diferente. Para empezar, el escudo aparecía en el centro del pecho rodeado de la leyenda 'Campeón de Liga' encima y 1996-97 debajo. Encima, justo debajo del cuello, aparecía el nombre de Kelme. El cuello estaba rematado con una franja azul marino muy oscura que contenía una raya blanca. En cada manga lucían sólo dos garras del emblema de Kelme, sin rodear, y una tira morada en horizontal. En cierto modo, esa camiseta parecía un boceto en cuanto a diseño de la equipación que se emplearía la siguiente temporada, como vamos a ver ahora...

Temporada 1997-98 

Fue la última campaña de Kelme vistiendo al Real Madrid. Y la última camiseta de la firma alicantina fue la más rompedora en cuanto a estética se refiere. Fue un modelo que no tenía nada que ver con los que habíamos visto los tres primeros años. Como acabo de apuntar, la nueva camiseta parecía ser una derivación de la edición conmemorativa con la que se había celebrado la Liga 1996-97. Sobre todo por la disposición de los detalles en la prenda. El escudo estaba en el medio del pecho y no estaba cosido directamente, sino que era un parche cosido. Justo encima aparecía la marca de Kelme.  Debajo del escudo se mantenía la publicidad de Teka. En las mangas desaparecían las hileras de garras y estaban rematadas por un triángulo de color morado en cuyo interior aparecía, en grande, una garra de Kelme en relieve. El parche de la LFP desaparecía de la manga derecha y en su lugar aparecía uno de la RFEF con el trofeo de Liga en color dorado. La camiseta, por cierto, era más compleja de lo que parece a simple vista. La tela no era uniforme y la prenda estaba elaborada con distintos tejidos, siendo un poco acolchado el de la parte central y más lisos los de los laterales y las mangas. La publicidad de Teka también estaba elaborada en relieve, como las garras de las mangas y el nombre de Kelme que aparecía bajo el cuello. Cuello, por otra parte, que estaba rematado por un botón.

La camiseta de la segunda equipación era color morado oscuro y al igual que la primera lucía el escudo en el pecho. Se diferenciaba de la primera equipación sobre todo en el cuello. Mientras que la primera camiseta era de cuello con solapas la segunda presentaba unos ribetes de color azul marino oscuro en redondo con una franja blanca en el medio. Esta segunda equipación también estaba realizada con distintos tejidos y era más evidente a la vista puesto que la parte central de la prenda estaba separada de los laterales y de las mangas por unas franjas blancas oblicuas y verticales. Las mangas, por cierto, eran completamente diferentes a las de la primera camiseta. Estaban decoradas con dos franjas más claras en cuyo interior había un par de las garras que servían de emblema de la marca en color violeta. 

Y por segundo año consecutivo hubo tercera equipación oficial. De nuevo una elástica que prácticamente no se utilizó y que no tenía casi nada que ver con las dos anteriores. Normalmente las camisetas de fútbol de un equipo durante una misma temporada son siempre iguales salvo en los colores, lógico. Para eso se hace una primera equipación y una segunda. Pero se da la circunstancia de que las tres camisetas que facturó Kelme para la temporada 1997-98 eran diferentes unas de otras salvo en la disposición central de los símbolos en el medio de la camiseta. En eso coincidían las tres: Marca de Kelme bajo el cuello, escudo debajo y publicidad de Teka debajo del distintivo del Club. Eso sí, en la tercera equipación el escudo sí que estaba bordado directamente sobre la prenda. En esta tercera camiseta el color que predominaba era el negro. Dos franjas verticales de color blanco, una a cada lado, recorrían la prenda de arriba abajo de forma oblicua y la camiseta estaba estampada también con una serie de franjas horizontales que se degradaban con color morado. Las mangas presentaban unos rectángulos blancos en cuyo interior no había dos sino tres garras del logotipo de Kelme. Y en el cuello aparecía otra garra sobre la que lucían las iniciales RMCF. Personalmente, en cuanto a atractivo se refiere, era la camiseta de aquella temporada que más me gustó. Aunque, también es justo reconocerlo, parecía un poco sobrecargada y compleja...

A la hora de mencionar variantes hay que reflejar que un año más la participación en la Champions League supuso ver la ya habitual modificación de no poder lucir en las mangas el logotipo de la firma deportiva. Es decir, el triángulo morado que se lucía en la manga de la primera equipación estaba vacío, sin la famosa huella de Kelme. La manga, simplemente, estaba decorada con el triángulo morado. Es la camiseta con la que jugamos la Final de Ámsterdam frente a la Juventus. Y es que ahí reside el mayor logro de aquella camiseta. Se trata de una prenda inolvidable porque fue la camiseta de La Séptima. Estoy segurísimo de que todos recordamos ese modelo gustara más o menos...

Y, tal y como sucedió un año antes con la Liga, la consecución de la Champions League de la temporada 1997-98 supuso un aliciente más que justificado para volver a sacar una camiseta conmemorativa. Los aficionados más veteranos llevaban 32 años esperando la Copa de Europa. Esa camiseta conmemorativa, vista hoy en día, es un bonito recuerdo de aquel triunfo que tanto encandiló al madridismo. De hecho, se trata del título que más ilusión le ha hecho a cualquier madridista que lo viviese. Estoy convencido de que cualquiera que tenga más de treinta años citará la consecución de La Séptima a la hora de mencionar su mejor recuerdo como seguidor del equipo blanco. La camiseta conmemorativa de La Séptima también se puso a la venta aunque con una edición limitada. De todas formas, puede encontrarse en internet gracias a páginas de segunda mano.

En el frontal de la camiseta aparecía estampada una imagen en grande del trofeo de la Champions League siendo izado. Las mangas estaban decoradas por una hilera de imágenes del cetro continental separadas por el nombre del Real Madrid. Pero donde más lucía esa camiseta era en la parte posterior. La espalda estaba decorada con una especie de dorsal con el número 7, en referencia a la séptima Copa de Europa que había ganado el Real Madrid. El número estaba dentro de una figura con el contorno del trofeo europeo. Encima se podía leer la leyenda 'Copa Europa 1998'. Y, estampadas, aparecían las firmas de los jugadores que habían participado en aquella inolvidable campaña europea de la temporada 1997-98. Aquella prenda conmemorativa de La Séptima fue la última camiseta del Real Madrid que comercializó Kelme. Quedaba un año de contrato, una temporada más, pero ambas partes llegaron a un acuerdo para dar por zanjada su colaboración y en el verano de 1998 tomaron diferentes caminos... 

Se cumplen ahora dos décadas y, por ese motivo, me apetecía echar la vista atrás para ver cómo vestíamos los madridistas entonces. Cómo pasa el tiempo... Veinte años ya. Para algunos esta sería la primera camiseta con la que acudieron al Santiago Bernabéu. La camiseta que vistieron jugadores como Zamorano, Laudrup, Míchel, Redondo, Hierro, Raúl, Suker, Mijatovic y tantos y tantos ídolos... Algunos, como es mi caso, recibirían una de estas camisetas como regalo navideño de Reyes, o la comprarían en algunos de los puestos del estadio en un día de partido. O la llevarían orgullosos para jugar algún encuentro en la calle con sus amigos. Quizás alguno incluso conserve alguna con la firma de algún jugador... En definitiva, estoy seguro de que muchos recuerdan con cariño aquellas camisetas con la publicidad de Teka tan de los noventa... Camisetas de una empresa española que, como acabamos de comprobar, fue pionera en algunos aspectos. Kelme fue la camiseta del Real Madrid de mediados de los noventa. Y la camiseta de La Séptima.

miércoles, 18 de julio de 2018

OTRO MADRIDISTA CAMPEÓN DEL MUNDO

Actualización del listado de jugadores del Real Madrid que han llegado a ser Campeones del Mundo

Raphaël Varane, futbolista del Real Madrid, se ha proclamado Campeón del Mundo con su selección en Rusia. Aprovecho la ocasión, por tanto, para actualizar la reciente entrada que le había dedicado a los futbolistas madridistas que habían conseguido ganar alguna vez un Mundial de fútbol. Con la inclusión de Varane son 23 los jugadores que han tenido tal privilegio.

Desde que en el año 1930 se disputó la primera Copa del Mundo se han celebrado 21 Mundiales. Cada cuatro años, salvo en 1942 y 1946, las mejores selecciones de fútbol se han visto las caras para tratar de levantar el trofeo Jules Rimet o la Copa Mundial de la FIFA que la sustituyó tras la edición de 1970

Brasil: 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002
Italia: 1934, 1938, 1982 y 2006
Alemania: 1954, 1974, 1990 y 2014
Uruguay: 1930 y 1950
Argentina: 1978 y 1986
Francia: 1998 y 2018
Inglaterra: 1966
España: 2010 

En algunos de esos combinados que han conseguido proclamarse Campeones del Mundo han participado futbolistas que han llegado a vestir la camiseta del Real Madrid en algún momento de sus carreras deportivas.

1950. Uruguay: Julio César Britos.
1958. Brasil: Didí.
1962. Brasil: Didí.
1974. Alemania Federal: Paul Breitner y Günter Netzer.
1986. Argentina: Jorge Valdano y Óscar Ruggeri.
1990. Alemania: Bodo Illgner.
1994. Brasil: Ricardo Rocha y Ronaldo Nazario.
1998. Francia: Zidane y Karembeu.
2002. Brasil: Ronaldo Nazario, Roberto Carlos y Kaka.
2006. Italia: Fabio Cannavaro.
2010. España: Iker Casillas, Raúl Albiol, Sergio Ramos, Álvaro Arbeloa y Xabi Alonso.
2014. Alemania: Toni Kroos, Sami Khedira y Mesut Ozil
2018. Francia: Raphaël Varane.

En 1974 también fue Campeón del Mundo el futbolista Jupp Heynckes, que entrenó al Real Madrid en la temporada 1997-98.

A raíz del triunfo de Francia en la Copa del Mundo se ha registrado un curioso dato. Raphaël Varane es el cuarto futbolista que consigue levantar en un mismo año la Champions League y el Mundial. Los otros tres fueron Christian Karembeu en 1998, Roberto Carlos en 2002 y Sami Khedira en 2014. Los cuatro, además, lo han conseguido como jugadores del Real Madrid.

domingo, 15 de julio de 2018

FRANCIA GANA EL MUNDIAL DE RUSIA 2018

El madridista Raphaël Varane, Campeón del Mundo con su selección

Francia Campeona del Mundo. La selección gala se impuso 4-2 a Croacia en la gran Final del Mundial de Rusia y se adjudica el título tomando el relevo de Alemania, ganadora en 2014. Raphaël Varane, titular esta tarde en el equipo de Didier Deschamps, se une de esta manera al listado de futbolistas del Real Madrid que han conseguido ganar la Copa del Mundo alguna vez. Teníamos a otro de los nuestros hoy sobre el terreno de juego del Estadio Olímpico Luzhnikí. Luka Modric, finalista y subcampeón, se ha llevado el Balón de Oro del Mundial después de haber completado un excelente campeonato, liderando a su equipo a un segundo puesto que, sin duda, es historia. Era la primera Final para Croacia, que supera el excelente tercer puesto del Mundial de 1998.

Los franceses, que partían como favoritos, superaron a su rival en el segundo tiempo de un partido en el que los croatas habían empezado mejor. Controlaron más el balón, lo movieron con más criterio, llegaron más arriba. Sin embargo los galos sacaron petróleo de sus escasas aproximaciones y se vieron favorecidos por una falta, que no era, y con la que terminaron forzando el autogol de Mandzukic. No merecían verse por debajo los hombres de Zlatko Dalic, que poco antes de la media hora empataron con un golazo de Perisic. Sin merecerlo, Francia volvió a ponerse por delante al decretar el colegiado un penalti por mano dentro del área gracias al VAR. Tras el descanso Francia se escapó en el marcador gracias a dos tantos de Pogba y Mbappé que ponían el marcador en 4-1. Mandzukic aprovechó un error garrafal de Lloris para reducir distancias 4-2 y abrir un pequeño resquicio a la esperanza. Pero no hubo manera. Los croatas lo intentaron sin suerte y con el reloj en contra. Francia levantaba su segunda Copa del Mundo.

Al cuadro de honor ha quedado de la siguiente manera. Francia campeona, Croacia subcampeona, Bélgica tercera e Inglaterra cuarta. El mejor jugador del Mundial ha sido Luka Modric, el mejor futbolista joven Kylian Mbappé, el máximo goleador Harry Kane y el mejor portero Thibaut Courtois. España ha recibido el premio al Juego Limpio. Pero no creo que a nadie le haga mucha ilusión este galardón después de ver cómo le han ido las cosas a nuestra Selección.

Las imágenes

La entrega del trofeo ha coincidido con una espectacular tromba de agua en Moscú que ha dejado unas imágenes que ya forman parte de la Historia. No recuerdo una entrega de la Copa del Mundo en la que lloviese... Las fotografías han inmortalizado a las autoridades completamente empapadas por la lluvia mientras se les trataba de encontrar unos paraguas. Los futbolistas también han quedado empapados, aunque a los franceses no les habrá importado mucho. Como es lógico han celebrado su triunfo por todo lo alto. Y con la disputa de la Final concluye el Mundial. Ha sido un mes y un día de fútbol de selecciones. Arrancó el pasado 14 de junio con la jornada inaugural y termina hoy domingo 15 de julio. En este lapso de tiempo se han disputado 64 partidos de fútbol, todos retransmitidos por televisión, en los que hemos visto de todo. 

Sin duda, Rusia 2018 será recordado como el Mundial del VAR. Los madridistas ya habíamos visto cómo funcionaba este sistema en el Mundial de Clubes del año 2016. Pero este Mundial supone la consolidación del videoarbitraje en el fútbol de alta competición con el respaldo de la FIFA. En general hay que decir que los resultados han sido positivos y que quienes eran más escépticos parecen haber empezado a cambiar de opinión. Sí que parece una herramienta útil en la ayuda de garantizar resultados más justos. De todas formas, las polémicas nunca desaparecerán y, con vídeo o sin él, los árbitros y colegiados seguirán siendo los últimos en tener la palabra... El factor humano seguirá pesando a la hora de las interpretaciones. Esta misma tarde hemos tenido el ejemplo perfecto con el penalti que le han señalado en contra a Croacia. Es evidente que fue mano. Pero, ¿había voluntariedad? La utilización del VAR, por otra parte, trae otro efecto colateral que también hemos comprobado en esta Copa del Mundo. Los tiempos de prolongación van a aumentar y los partidos se van a hacer un poco más largos. Hay que acostumbrarse a ver cinco minutos de descuento o incluso más, algo que en el fútbol español no es muy habitual.

Al margen del VAR, este Mundial nos ha dejado otros titulares, imágenes, datos... Nuestra Selección fue una de las primeras en dar que hablar con la decisión de Luis Rubiales de cesar a Lopetegui dos días antes de empezar el campeonato. Una decisión que tenía muchos visos de acabar en desastre, como así fue. España superó la primera fase como primera de grupo pero cayó a penaltis frente a Rusia dejando un muy mal sabor de boca. No fue la única gran selección que se marchó antes de tiempo. De hecho, la hasta hoy vigente campeona, Alemania, ni siquiera superó la fase de grupos en lo que resultó ser la mayor sorpresa de este Mundial. Hay que remontarse a 1938 para encontrar un batacazo similar de los alemanes en la Copa del Mundo. Se ha cumplido la 'maldición' de los campeones según la cual el defensor del título cae en la primera fase de la siguiente edición. Ya le pasó a Francia en 2002, a Italia en 2010, a España en 2014 y ahora le ha pasado a los alemanes. Tampoco le han ido muy bien las cosas a muchas de las otras selecciones favoritas. La Argentina de Messi se marchó a casa en octavos, Brasil también se fue antes de lo esperado y cayó en cuartos e Inglaterra, que este año parecía que podía llegar lejos al competir por el lado teóricamente más accesible del cuadro, ha vuelto a quedarse con las ganas en una gran cita y además se despidió del Mundial habiendo perdido sus dos últimos partidos, el de las semifinales y el de la final de consolación por el tercer y cuarto puesto.

Portugal, vigente Campeona de Europa, tampoco llegó muy lejos. Sin embargo no lo he considerado como una sorpresa puesto que no me parece que la selección lusa, con todos los respetos, tenga un equipo muy potente más allá de contar con Cristiano Ronaldo. El crack luso, que marcó un 'hat trick' frente a España en su primer partido, anotó otro gol frente a Marruecos. Nuestros vecinos pasaron como segundos a la siguiente ronda pero en octavos cayeron frente a Uruguay en un encuentro en el que, sinceramente, creo que Portugal hizo mucho más que su rival por tratar de ganar. En cualquier caso, pocas urgencias tienen los lusos después de su triunfo en la Euro de hace un par de años.

En el capítulo de los triunfadores han estado los jugadores de Bélgica. Los pupilos de Roberto Martínez han sido los que más elogios han despertado y resultaron ser los verdugos de Brasil. Sólo un solitario gol de Francia en semifinales les alejó de la posibilidad de disputar el título. Eso sí, terminaron con la satisfacción de encaramarse al tercer cajón del pódium tras ganar 2-0 a Inglaterra. La medalla de terceros se gana, la de segundos te la dan por perder, que es lo que ha sucedido con Croacia, los otros héroes de Rusia 2018. Fueron los que llegaron más cansados. Tres prórrogas consecutivas y dos tandas de penaltis para eliminar a Dinamarca, Rusia e Inglaterra. Me hubiese encantado haber visto a los croatas levantar la Copa del Mundo. Muchos madridistas íbamos con Modric y Kovacic. No ha podido ser, pero tiene muchísimo mérito que un país con poco más de cuatro millones de habitantes se haya plantado en la Final y haya plantado cara a la multicultural Francia

Y segundo Mundial para Francia tras el que consiguieron hace veinte años como organizadores. Les Bleus suman una estrella más a su camiseta y ponen el broche a una Copa Mundial de Fútbol que, una vez más, ha acaparado toda la atención de los aficionados al balompié. El Mundial del 'lobo' Zabivaka, el de los balones Telstar 18 y Mechta, el de los comienzos de partido con la cuenta atrás, el de los futbolistas haciendo los trenecitos en los saques de esquina...

Termina el Mundial de 2018. Otro más que queda a nuestras espaldas. Para los que nos gusta el fútbol y disfrutamos con los mundiales estos eventos son muy especiales. Sobre todo porque se juegan cada cuatro años. Cuando termina una Liga o una edición de la Champions League sabes que en pocos meses estarás disfrutando de nuevo con la competición. Pero un Mundial... El siguiente será en 2022. Dentro de cuatro años. El calendario corre muy rápido, pero eso también es un problema cuando empiezas a verte cada vez un poco más mayor. México 1986, Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018... Empiezan a ser ya unos cuantos, ¿verdad? El tiempo va pasando y estoy seguro de que para muchos aficionados los Mundiales son también una forma de ir contando nuestros pasos por el camino de la vida...

En fin. Finaliza el Mundial de 2018 y, ahora sí, termina oficialmente la temporada 2017-18. El fútbol cierra sus puertas por vacaciones hasta que arranquen los partidos de la próxima pretemporada. Pero eso será otra Historia...

sábado, 14 de julio de 2018

CÓMO RECORDAREMOS A CRISTIANO RONALDO

El jugador portugués se marcha del Real Madrid estando en lo más alto

Sólo tres películas bastaron para que James Dean se hiciese un hueco en la historia de la cinematografía. Su muerte prematura en accidente de tráfico, a los 24 años de edad, propició que permanezca en el recuerdo su figura en su mejor momento. "Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver". Quién sabe qué le hubiese deparado el futuro, qué rumbo hubiese tomado su carrera, cómo le hubiese ido la vida si el 30 de septiembre de 1955 no hubiese sufrido aquel accidente de tráfico... Pero dejó este mundo estando en la cúspide. De haber seguido vivo hoy quizás tendría 87 años. Pero cuando pensamos en James Dean le recordamos joven, pletórico, como una estrella rutilante. No se le vio envejecer...

Para los futbolistas llegar a la treintena supone iniciar o acercarse al tramo de sus carreras deportivas en los que empieza la cuesta abajo. Aunque suene mal, es la época en la que se acerca la decadencia. Cristiano Ronaldo se marcha con 33 años del Real Madrid pero lo hace atravesando aún un buen estado de forma, siendo un jugador resolutivo y el vigente Balón de Oro

La imagen que conservaremos de Cristiano Ronaldo con la camiseta del Real Madrid es la de un futbolista que todavía atraviesa una etapa de plenitud. No sabemos cómo le irán las cosas en el futuro más inmediato. Lo que está claro es que no vamos a asistir a su declive con nuestra camiseta. Le recordaremos como uno de los referentes del equipo, como titular del Real Madrid. Se va estando en lo más alto y con cifras de vértigo. Ha conseguido marcharse con un promedio de más de un gol por partido, lo cual tiene un mérito enorme puesto que ha jugado 438 partidos oficiales. A más partidos jugados la tendencia siempre suele ser a bajar el coeficiente realizador. Pero Cristiano ha conseguido cerrar su etapa como madridista con 451 goles, es decir, un promedio de 1,03 goles por partido. Es una barbaridad. Es el único de la lista de los treinta máximos goleadores de la Historia del Real Madrid que lo ha conseguido, lo cual nos ofrece una idea de la dimensión que ha tenido este jugador. El máximo goleador de la Historia del Club.

Lo mejor que puedo extraer de la marcha de Cristiano Ronaldo es que cuando evoquemos su paso por el Real Madrid siempre le recordaremos en la cúspide. Como a James Dean

viernes, 13 de julio de 2018

Y DESPUÉS DE CRISTIANO... ¿QUÉ?

El vacío que deja el crack portugués en el Real Madrid

Una vez consumada la marcha de Cristiano Ronaldo toca mirar al futuro. El Club estará trabajando ahora mismo en la búsqueda de los refuerzos necesarios para el equipo de cara a la próxima temporada. El objetivo principal, claro está, será fichar a un sustituto para el astro portugués. Pero... ¿hay un sustituto para el astro portugués? Es evidente que no.

Ahí está el problema. Que no hay otro Cristiano Ronaldo. Ni futbolística ni mediáticamente. El vacío que deja el jugador luso con su marcha es enorme. No se le puede sustituir. Los únicos que quizás podrían optar a ocupar esa plaza son Neymar y Mbappé. El primero no sé cómo sería recibido por el público madridista. A mí, desde luego, es un jugador que no me termina de convencer. Es un gran futbolista, pero no me termina de convencer... En cuanto al más joven sí que parece tener las cualidades para ser la próxima gran estrella del mundo del fútbol. Lo estamos comprobando en el Mundial. A sus 19 años ya es una realidad y toda una estrella, pero por su juventud aún tiene margen de mejora. Hay que ver cómo evoluciona y qué rumbo toma su carrera. De todas formas, dudo mucho que en el PSG estén dispuestos a desprenderse de ellos. Y si lo hacen, sería por cantidades económicas mareantes por las que no tengo claro que mereciese la pena hacer un esfuerzo. En el caso de Mbappé quizás hubiese merecido la pena hacer el esfuerzo el año pasado. Los 180 millones parecían una locura. De hecho, eran una locura. Pero es que ahora mismo, con la revalorización del jugador en la Copa del Mundo, ¿cuánto se puede pedir por un jugador como Mbappé? ¿Se podrá competir en el mercado de fichajes durante los próximos años viendo las cifras que se están barajando? ¿Estamos asistiendo a una burbuja? 


En este Mundial estamos viendo, por otra parte, que no hay futbolistas tan determinantes como para cubrir el hueco de Cristiano Ronaldo. ¿Harry Kane? ¿Lewandowski? ¿Cavani? ¿Hazard? Todos ellos grandes jugadores y todos ellos sonando como posibles fichajes para el Real Madrid. Pero, ¿son realmente lo que necesitamos? ¿Encajarían en el equipo? ¿De verdad podrían sustituir a CR7? Y, la pregunta más importante... ¿De verdad hay opciones de que alguno de ellos termine en el Bernabéu? Y en caso afirmativo, ¿a qué precio?

De nuevo, el problema sigue siendo el mismo. El económico. Por cualquiera de los futbolistas de los que se está hablando van a pedir sumas de dinero muy elevadas. Por Cristiano Ronaldo nos han dado 100 millones de euros, una cantidad muy elevada pero que no es suficiente para afrontar ninguna operación de recambio para el portugués. Por cualquier futbolista te van a pedir muchísimo más. Sobre todo siendo, como somos, el Real Madrid. Llegados a este punto la duda que me asalta es si no resultaba más rentable pagar a Cristiano lo que deseaba y habernos quedado con el portugués. Al final, estos asuntos en el mundo del fútbol siempre se resuelven con dinero. Pero claro, también hay que tener en cuenta otro factor... Cristiano Ronaldo tiene 33 años. Estoy seguro, como ya he señalado varias veces, de que todavía le quedan por delante un par de buenos años como jugador. Pero también hay que tener en cuenta asuntos como el de la escala salarial dentro del equipo y el desconocimiento de cuándo se hará evidente el declive físico del futbolista. Creo que los madridistas hubiésemos merecido "enterrar" a Cristiano Ronaldo... Pero, ¿a cualquier precio? Analizando la situación fríamente quizás no haya sido tan malo recaudar 100 millones de euros por un jugador de 33 años. Aunque, sinceramente, creo que es una cifra muy inferior a lo que se debería de haber pedido, sobre todo siendo el club de destino un rival directo en Europa como la Juventus.

Viendo los evidentes problemas que vamos a tener para fichar a un futbolista de relumbrón mediático tendremos que barajar otra opción que no es para nada descartable... ¿Y si resulta que no fichamos a ninguna estrella? ¿Y si el futuro lo tenemos en casa? Todavía es demasiado pronto y no sabemos qué movimientos y posibles salidas se llevarán a cabo en la plantilla. A día de hoy, desde luego, creo que habría que despejar las dudas que tenía en la cabeza Gareth Bale al acabar la pasada temporada. Sigo pensando que se trata de un jugadorazo y a lo mejor lo que habría que hacer es darle los galones necesarios para que se convierta en la cabeza visible del nuevo proyecto de Julen Lopetegui. La duda reside en las numerosas lesiones que ha padecido el jugador en su periplo madridista. Le necesitaríamos sobre el césped, no en la enfermería. También creo que hay futbolistas como Marco Asensio que van a tener que dar un paso importante hacia delante. Ya ha demostrado que tiene calidad. Quizás la marcha de Cristiano Ronaldo sea una oportunidad de adquirir mayor protagonismo en el ataque...

Sobre el recién llegado Vinícius Junior no me atrevo a pronunciarme. No le he visto jugar salvo en los típicos vídeos de YouTube en los que cualquier futbolista suele parecer mucho mejor de lo que en realidad es. Apunta maneras, pero el fútbol europeo es mucho más exigente que la liga brasileña. Habrá que ver cómo evoluciona y confiar en los técnicos que le han seguido y le han fichado. De todas formas suena bastante exagerado y desproporcionado hablar de un chico que acaba de cumplir los 18 como revulsivo del equipo. Pero parece que hay que acostumbrarse a esta nueva política del Club de fichar a jóvenes valores. Quizás sea la mejor forma de no entrar en esa vorágine de fichajes que abocan a un panorama de inflación en el mundo del fútbol. La cuestión es si los aficionados del Real Madrid tenemos paciencia como para aguantar el periodo necesario para la eclosión de jóvenes promesas. Este es un Club que siempre exige resultados inmediatos y eso puede casar mal con la idea de tener calma o tranquilidad ante un proyecto a medio o largo plazo.

En cualquier caso, hay que reconocer que ahora mismo la incertidumbre está presente entre muchos madridistas. Como para no... Acabamos de ganar otra Champions League pero mes y medio después hemos perdido al entrenador y al goleador del equipo. Son dos bajas significativas. Muy significativas... Ya en la última temporada se echó de menos a futbolistas como James o Morata, sobre todo en la lucha por la Liga. Con la marcha de Cristiano Ronaldo la capacidad ofensiva del equipo se reduce todavía más. Perdemos a un jugador que promedia unos cincuenta goles por temporada...

El Club sigue, por supuesto. El escudo prevalece y el Real Madrid tratará de seguir haciendo Historia. Estos días se está escuchando mucho la socorrida frase de que "nadie está por encima del Club". El Real Madrid está por encima de nombres propios. Estoy de acuerdo. Pero mucho ojo, porque por ese camino también se puede llegar a la conclusión de que la camiseta sola gana partidos y eso no es así. Con el escudo solo no se gana. Es necesario contar con buenos jugadores para ganar. Con los mejores. Sólo así hay opciones reales de pelear para ganar, que es de lo que se trata en esto del fútbol. Los que hemos vivido épocas difíciles como aficionados sabemos de sobra lo importante que es contar siempre con los mejores jugadores posibles.

Creo que más o menos todos tenemos claro que reemplazar a Cristiano Ronaldo es imposible. Ahora lo que toca es ver cómo los que llegan nuevos, si es que llegan, o los que ya estaban en el equipo consiguen minimizar las consecuencias de perder al Balón de Oro y máximo goleador de la Historia del Real Madrid.

jueves, 12 de julio de 2018

RECORDANDO FRANCIA 98

Memorias del Mundial de fútbol de hace dos décadas

¿Pero esto qué es...? ¿PERO ESTO QUÉ ES? Es el primer recuerdo que me viene a la cabeza cuando pienso en el Mundial de Francia 98. El monumental cabreo de Matías Prats que tanta gracia nos sigue haciendo a muchos se remonta a la jornada inaugural de la cita mundialista de hace ya dos décadas. Siempre presumo de haber visto aquel momento 'zapping' por excelencia en riguroso directo. Mientras los profesionales de TVE realizaban sus primeras apariciones de cara a lo que sería la cobertura del campeonato el presentador Matías Prats asistía atónito al baile de conexiones que entraban sin seguir el orden de la escaleta. Trataba de dar paso a Míchel y a José Ángel de la Casa, pero los que aparecían en pantalla eran José Mari Bakero o Miguel Ángel Nadal... Y de ahí, en riguroso directo, vino el famoso grito de Matías Prats. ¡Pero esto qué es! Cosas del directo...

Aquel miércoles 10 de junio de 1998 arrancaba el Mundial pero, para mí, lo hacía de forma muy diferente al de cuatro años antes. Estados Unidos 94 empezó el mismo día que me daban las vacaciones. El inicio de Francia 98, sin embargo, me pilló en plenos exámenes, lo cual fue una... faena. Aun así, dejé los libros y los apuntes por unas horas para no perderme el arranque de la jornada inaugural. Un Mundial es un Mundial y se celebra cada cuatro años. El Mundial de 1994 me lo había tragado entero, incluso viendo aquellos partidos que se jugaban en plena madrugada. Pero claro, estaba de vacaciones... El de 1994 fue el último gran verano de mi vida. Los siguientes no serían iguales por circunstancias que no vienen a cuento de explicar ahora aquí. Cuatro años después la situación era bien distinta pero me las ingenié para poder ver bastantes partidos y entre libros y apuntes estuve al tanto de lo que sucedía en los terrenos de juego de Francia.
  
En lo estrictamente deportivo, el Mundial de 1998, último del Siglo XX, se vivió con la intensidad y la emoción propia de un evento de esta magnitud. Semanas e incluso meses antes de dar su pistoletazo de salida el espíritu de la Copa del Mundo ya flotaba en el ambiente. Al gallo Footix, la mascota de aquella edición, le vimos estampado hasta en los lugares más insospechados. 'La copa de la vida', la pegadiza canción oficial de Ricky Martin, sonó a todas horas en radios y televisiones. En los ordenadores jugamos con el FIFA Rumbo al Mundial 98 cuya portada, por cierto, mostraba al madridista Raúl ataviado con la camiseta de la Selección española. Y enviando códigos de barras de las bolsas de snacks de una conocida marca de patatas fritas te regalaban balones oficiales del Mundial, sin sorteo ni nada. Aún conservo empaquetado, sin hinchar y en perfecto estado un Tricolore de Francia 98. Nuevecito.

El Mundial arrancó el 10 de junio y la Final se jugó el 12 de julio de 1998. Un mes de fútbol en el que se disputaron 64 partidos entre los 32 equipos que participaron en su fase final. Era la primera vez que se congregaba tal cantidad de selecciones en una misma Copa del Mundo. Brasil, vigente campeona tras su triunfo en Estados Unidos, defendería su corona en Francia.

Fracaso de España

Recuerdo que tenía ciertas esperanzas de que España realizara un buen papel en Francia. No digo ganar... Pero sí hacer un buen papel. Hay que tener en cuenta que aquel Mundial empezaba sólo tres semanas después de que el Real Madrid ganara La Séptima, así que me encontraba en un momento de euforia futbolística. Supongo que al igual que todos los madridistas. El caso es que después de haber visto con mis propios ojos cómo el Real Madrid ganaba una Champions League pensaba que ya todo sería posible... No sé... ¿Por qué no llegar a unas semifinales y superar de una vez aquello de la maldición de los cuartos? En el equipo español además de los madridistas que acababan de ganar la Copa de Europa también había supervivientes del Barcelona que había ganado la edición de 1992. Se suponía, por tanto, que en la Selección había buen nivel. Javier Clemente convocó a los siguientes jugadores:

Porteros: Andoni Zubizarreta, Santi Cañizares y José Francisco Molina.
Defensas: Ferrer, Aranzabal, Alkorta, Abelardo, Hierro, Sergi, Iván Campo, Aguilera y Nadal.
Centrocampistas: Celades, Amor, Julen Guerrero y Luis Enrique.
Delanteros: Raúl, Morientes, Joseba Etxebarria, Kiko, Pizzi y Alfonso.

En aquel equipo había en aquellos momentos cuatro madridistas: Hierro, Raúl, Morientes y Cañizares, si bien el guardameta causaría baja aquel mismo verano para iniciar su etapa en el Valencia. Y también había un futuro jugador merengue. Iván Campo se incorporaría a la disciplina blanca después del Mundial. También había tres jugadores con pasado merengue como Alkorta, Alfonso y Luis Enrique, mal que le pesase a este último.

España estaba encuadrada en el Grupo D con Nigeria, Paraguay y Bulgaria. El Mundial arrancó para nuestro equipo nacional el 13 de junio frente a los africanos. Fernando Hierro puso el 1-0 para España con un lanzamiento de falta, pero Nigeria empató poco después en un saque de esquina y nos marchamos al descanso con el 1-1. Nada más reanudarse el juego Raúl, que afrontaba su primera gran cita con la Selección absoluta, marcaba el 2-1 al enganchar de primeras un pase largo desde el centro del campo de Fernando Hierro. Los madridistas estaban rindiendo bien. Pero en el minuto 73 llegó la jugada que muchos recordamos. Iván Campo no acertó a cortar el paso a un delantero nigeriano que llegó hasta línea de fondo y envió un pase al área sin ningún peligro... Y Zubizarreta... ¿Qué hizo Zubizarreta? Pues puso la manopla y desvió el balón para introducirlo en su propia portería. Un gol absurdo. Totalmente absurdo... Era el 2-2, pero es que no se sacó ni el empate. El equipo se vino abajo tras el empate y la sensación de inseguridad parecía constante. Iván Campo y Zubizarreta parecían unos manojos de nervios. Cinco minutos después un disparo lejano desde fuera del área significó el 2-3 para Nigeria. Quedó la sensación de que Zubizarreta tampoco estuvo acertado a la hora de encajar aquel tercer gol...

No nos engañemos. Nadie se esperaba la derrota frente a Nigeria. El problema es que, tratándose de un torneo tan corto, aquella derrota nos dejaba en el alambre y convertía en trascendental el segundo partido frente a Paraguay. Los paraguayos, que habían empatado 0-0 con Bulgaria en su primer partido, volvieron a empatar 0-0 frente a nosotros. Los nigerianos, por su parte, ganaron 1-0 a Bulgaria. Nigeria, por tanto, era primera de grupo con 6 puntos, mientras que Paraguay contaba con 2 puntos y nosotros sólo con 1. Para el tercer partido estábamos obligados a ganar frente a Bulgaria y esperar que Paraguay no le ganara a Nigeria, ya clasificada. Pero las 'Súper Águilas', que efectuaron cambios, perdieron con Paraguay 1-3 haciendo inútil nuestra goleada 6-1 frente a Bulgaria. Hierro adelantó a España de penalti y Luis Enrique hizo el 2-0. En la segunda parte Morientes firmó el 3-0, pero Paraguay, que había llegado al descanso 1-1 se adelantó 1-2 y después marcó el 1-3. Daba igual lo que hiciese España. Recuerdo cómo los nuestros seguían haciendo goles, pero ya no servían de nada... Los últimos casi ni se celebraban. Morientes hizo el 4-1, los búlgaros se metieron uno en propia puerta y Kiko marcó el 6-1 final en el descuento...

La verdad es que fue una decepción. España quedaba apeada en la primera fase y la sensación fue de fracaso. Resultó todo muy desagradable, además, puesto que había una guerra montada alrededor de la Selección... Una guerra tremenda. Muchísimos periodistas estaban enfrentados a Javier Clemente y a varios de los jugadores del núcleo duro del entrenador vasco. Además, alrededor del propio Clemente pivotaba otro conflicto, el de la guerra de medios que abanderaban José María García y José Ramón de la Morena, cada uno en su trinchera y con sus respectivos seguidores. García era íntimo de Clemente y De la Morena su principal enemigo, así que las polémicas entre partidarios y detractores del seleccionador estaban a la orden del día. Un ambiente que, desde luego, no podía beneficiar en nada al equipo nacional. El fracaso deportivo de aquel Mundial elevó la tensión hasta cotas insospechadas. Todos los medios que se oponían a Clemente pedían su destitución. Clemente siguió en el cargo pero estaba severamente tocado... En septiembre de 1998 una derrota frente a la insignificante Chipre le terminaría costando el puesto...

El Mundial sigue
  
España estaba fuera. Pero el Mundial siguió su curso. Francia 98 sirvió para ver en acción a lo más granado del panorama futbolístico del momento. Las grandes estrellas de los noventa estuvieron allí presentes. Klinsmann, Bergkamp, Matthaus, Del Piero, Maldini, Roberto Baggio, Vieri, Marcelo Salas, Alan Shearer, Ince, Scholes, Cafú, Bebeto, Leonardo, los hermanos Laudrup, Jorge Campos, Steve McManaman, Gabriel Batistuta, Zanetti, Zvonimir Boban... En aquel Mundial estaban todos los jugadores que conocíamos los que seguíamos el fútbol allá por los noventa. Incluso quedaban veteranos como el belga Enzo Scifo y estrellas emergentes del momento como Michael Owen y David Beckham.

En mi caso, y como siempre, también prestaba atención a lo que hacían los madridistas repartidos por las diferentes selecciones. Además de los mencionados jugadores españoles también estaban por allí Karembeu con Francia, Seedorf con Países Bajos, Roberto Carlos con Brasil, Mijatovic con Yugoslavia y Suker con Croacia.

Y tampoco me olvidaba de los ex madridistas. Zamorano estaba con Chile, Michael Laudrup con Dinamarca, Rincón en el equipo de Colombia, Ze Roberto con Brasil, Prosinecki con los croatas... Y, por supuesto, mi adorado Gheorghe Hagi con Rumanía. Aquel era su tercer Mundial consecutivo y deseaba que las cosas le salieran tan bien como en el de cuatro años atrás. Los rumanos ganaron a Colombia e Inglaterra y empataron con Túnez. Pasaron como primeros de grupo y para celebrarlo los jugadores se tiñeron el pelo de rubio dejando una de las imágenes del Mundial. Sin embargo, en octavos fueron doblegados por la mínima en su encuentro frente a Croacia y quedaron eliminados. Una lástima, pero por lo menos el 'culpable' había sido un madridista. Suker eliminó a los rumanos con un lanzamiento de penalti que tuvo que ejecutar dos veces a instancias del árbitro. El bueno de Davor marcó las dos veces y Hagi tuvo que hacer las maletas. Aquel fue su último Mundial, aunque todavía llegó a tiempo de jugar la Eurocopa del año 2000.

Brasil, Holanda, Croacia y Francia fueron las selecciones que se clasificaron para las semifinales. Brasil empató 1-1 con Países Bajos pero pasó a los penaltis, mientras que Francia ganó 2-1 a Croacia. Holandeses y croatas se jugaron el tercer y cuarto puesto y los balcánicos acabaron en el tercer cajón del pódium. 

Zinedine Zidane Campeón   

El 12 julio de 1998 se disputó la gran Final del torneo. Brasil contra la anfitriona Francia. Los galos aspiraban a su primer título mundial y lo hacían jugando en casa, con el factor campo y el público a su favor. Los brasileños, por su parte, buscaban su quinta Copa del Mundo y revalidar el triunfo de cuatro antes en Estados Unidos. En el fondo partían como favoritos. Contaban con un equipo muy potente en el que sobresalía Ronaldo Nazario, seguramente la estrella mediática del momento. Ronaldo, además, estaba rodeado de grandes futbolistas que realizaban un fútbol que muchos relacionaban con el espectáculo, como se desprendía en el famoso anuncio de Nike en el que los componentes de La Canarinha se ponían a jugar al fútbol en el aeropuerto... Pero no. Resultó que la gloria se la llevó Francia. Les Bleus se impusieron 3-0. Zidane anotó los dos primeros tantos con dos espectaculares cabezazos a la salida de un par de saques de esquina. Petit en el descuento puso la puntilla a una Brasil en la que no lució Ronaldo. Días después de la Final se conoció que antes del encuentro el delantero había sufrido un ataque de convulsiones. Su participación en el partido había estado en el aire... En cualquier caso, el Mundial concluyó con el rotundo triunfo de los franceses.

Fue el Mundial de Zidane. Para mí, el Mundial de Francia 98 es el Mundial de Zidane. Fue entonces cuando ya me entregué por completo al que para mí llegó a ser el mejor jugador de fútbol que había visto en toda mi vida. Zinedine Zidane ya me encandilaba como jugador de la Juventus. Qué miedo le tenía en la Final de Ámsterdam... Pero verle levantar la Copa del Mundo fue algo que se me quedó grabado. Para mí era el mejor del mundo y durante varios años le seguía en la distancia, aunque no fuese jugador del Real Madrid. No se me pasaba por la cabeza que algún día pudiese vestir la camiseta blanca. Me parecía tan bueno... Era imposible que la Juventus accediese a desprenderse de un jugador así. Pero a veces los imposibles se cumplen. Todavía doy gracias por haberle podido ver vestir la camiseta del Real Madrid en el año 2001

Por supuesto, Zidane formó parte del once ideal que escogió la FIFA. Fabian Barthez en la portería, Lilian Thuram en el lateral derecho, Frank de Boer de central, Marcel Desailly como hombre libre, Roberto Carlos como lateral izquierdo, Dunga como medio defensivo, Michael Laudrup como centrocampista por la derecha, Edgar Davids por la izquierda, Zinedine Zidane como media punta y arriba Davor Suker y Ronaldo Nazario. Menudo equipazo...

En aquel once ideal había dos madridistas, Roberto Carlos y Davor Suker. También había dos futuros jugadores del Real Madrid, Zidane y Ronaldo. Pero la presencia de Roberto Carlos y Suker era un motivo de satisfacción y un buen síntoma. Confirmaba que el Real Madrid por fin tenía en sus filas jugadores de primera fila a nivel mundial. Siempre hemos tenido buenos jugadores, nadie lo duda. Pero desde la temporada 1996-97 habíamos dado el salto de calidad necesario para estar peleando de verdad en la primera línea futbolística. No era ninguna casualidad que aquel año 1998 hubiésemos ganado la Champions League. Por fin teníamos jugadores para luchar en Europa y para llegar a formar parte del once ideal de un Mundial de fútbol.

Me alegre muchísimo por el gran papel de Michael Laudrup en aquel Mundial de Francia. Fue su despedida del mundo del fútbol. Tras una temporada en el Vissel Kobe de Japón, Laudrup había vuelto a Europa para jugar una campaña en el Ajax, la de la temporada 1997-98. En Francia 98 jugó sus últimos partidos como profesional antes de retirarse y a sus 34 años completó un excelente campeonato. Dinamarca llegó a cuartos de final, donde ca3-2 con Brasil. Pero la imagen que dejó Michael fue excelente. Se marchó por la puerta grande. Un caballero y un extraordinario futbolista, como ya habíamos tenido ocasión de comprobar en el Real Madrid.

Suker, por su parte, fue el Pichichi del Mundial con 6 goles. Otro motivo de orgullo para los madridistas. Suker fue el líder de una Croacia que fue una de las revelaciones, o mejor dicho la gran revelación, con su tercer puesto en el debut de este país en la fase final de una copa del mundo. Con Suker se encontraban en aquella selección el ex jugador blanco Robert Prosinecki y Robert Jarni, futbolista del Betis que aquel mismo verano de 1998 recalaría en las filas del Real Madrid.

Y otro madridista que no olvidaría el Mundial de 1998 fue Christian Karembeu. El de Nueva Caledonia, jugador de la selección francesa, levantó la Copa del Mundo junto a Zinedine Zidane. Acababa de ganar la Champions League con el Real Madrid y en diciembre ganaría la Copa Intercontinental. De esta forma, Karembeu terminaría el año 1998 habiendo ganado Champions League, Mundial de Fútbol y Copa Intercontinental.

Epílogo

Aunque no fue tan especial para mí en lo personal como el de Estados Unidos tengo que admitir que guardo muy buenos recuerdos del Mundial de Francia 98. Me hubiese gustado haberlo disfrutado con más tiempo libre, para poder haber visto todos los partidos. Pero nos estábamos haciendo mayores y lo de Italia 1990 y Estados Unidos 1994 ya no se volvería a repetir... El último mundial del Siglo XX sirvió para ver por última vez en un Campeonato del Mundo a muchos futbolistas míticos de la década de los años noventa que ya no llegarían a la siguiente cita mundialista. Quedaba tan lejos... Cuatro años. Sería en el siguiente siglo y habría que superar la emblemática barrera del año 2000. El siguiente Mundial se jugaría en Asia, en Japón-Corea del Sur. Pero eso ya es otra Historia...