domingo, 19 de mayo de 2019

LA COPA IBERIA DE 1994

Tal día como hoy de hace 25 años el Real Madrid ganaba 3-1 a Boca Juniors en el partido de ida de la nueva competición

Ha pasado un cuarto de siglo y todavía no tengo claro si hay que contabilizar o no en el palmarés del Real Madrid la Copa Iberia. En teoría se trataba de un título de carácter oficial y debería constar como tal en el palmarés internacional del Club. Pero por alguna razón ese trofeo no aparece por ningún lado recogido y casi nadie se acuerda de él. Seguramente el carácter efímero de su existencia, ya que sólo se jugó una edición, contribuyó a que este torneo quedara en el olvido.

La Copa Iberoamericana, que por lo menos para mí quedó en la memoria como la Copa Iberia, nació con el propósito de enfrentar al Campeón de la Copa de Oro de la CONMEBOL y al Campeón de la Copa del Rey de la Real Federación Española de Fútbol. El Real Madrid participó en la Copa Iberia en calidad de Campeón de la Copa de la temporada 1992-93, la misma que le había servido para jugar la Supercopa de España frente al Barcelona, la única alegría que nos llevamos los madridistas aquella temporada 1993-94.

La Liga había terminado la semana anterior. Era año de Mundial y la inminente cita de Estados Unidos supuso que la Liga terminara a mediados del mes de mayo. El Campeón fue el Barcelona, que sacó provecho de aquel penalti que falló Djukic en el último minuto y que le hubiese dado el título al Deportivo. Aquel fatídico sábado 14 de mayo casi toda la España futbolística lloró con la mala suerte del Súper Dépor. Cuatro días después, el miércoles 18 de mayo, se disputó la Final de la Champions League en la que el Milán de Fabio Capello y Panucci barrió al Barcelona con un aplastante 4-0. La temporada a nivel de clubes estaba acabada... Pero un día más tarde, el jueves 19 de mayo, el Real Madrid tenía partido...

El encuentro de ida de la Copa Iberia se jugó a las 22.00 horas de un día en el que había diluviado sobre Madrid. El terreno de juego, desde luego, no estaba en las mejores condiciones... El partido se retransmitió además en directo por el primer canal de TVE, lo que contribuyó a que la entrada en el Santiago Bernabéu fuese bastante pobre. No había muchas ganas de fútbol después de una temporada tan complicada y accidentada... Estábamos más pendientes de los posibles fichajes y andábamos a vueltas con la posibilidad de que Fernando Redondo y Michael Laudrup se pusieran la camiseta blanca.

El encuentro empezó muy bien para el Madrid porque, nada más arrancar el partido, los argentinos se quedaron con diez por expulsión de Navarro Montoya. El guardameta desbarató una ocasión manifiesta de gol del Real Madrid con las manos fuera del área y se marchó a vestuarios con la consiguiente tarjeta roja. Con uno más el Real Madrid fue mejor, aunque no consiguió ponerse por delante en el marcador hasta pasada la primera media hora y a balón parado. Fernando Hierro ejecutó un lanzamiento de falta con un fuerte disparo raso que atravesó la barrera por bajo y entró a gol. Era el 1-0 con el que se llegaría al descanso. En el segundo tiempo los de Vicente Del Bosque pudieron aumentar su renta con un precioso gol de Martín Vázquez que, en jugada personal y tras deshacerse de dos rivales, colocó una preciosa vaselina en la escuadra del palo largo. El linier, sin embargo, invalidó la jugada por fuera de juego de los dos delanteros merengues. José Luis Morales, que saltó al césped sustituyendo al titular Dani, fue el encargado de distanciar a los de casa en el marcador. Bonito gol el del 2-0. Pese a su corta estatura el canterano cabeceó perfectamente a la red un centro desde la derecha de Velasco. Repitió Morales con el 3-0 en una acción en la que sólo tuvo que empujar a placer un pase de la muerte de Míchel desde la derecha. Boca Juniors recortó distancias en las postrimerías tras una buena jugada de ataque que finalizó McAllister con un potente disparo con la zurda ajustado al palo derecho de la portería de Buyo

Partido de vuelta

La vuelta se jugó el 25 de mayo de 1994. El Real Madrid saltó al terreno de juego de La Bombonera con un once de circunstancias, puesto que ya no contaba con los futbolistas que habían sido convocados con la Selección para disputar el Mundial. Faltaban Hierro, Alkorta y Luis Enrique. Tampoco comparecían por lesión Butragueño, Dubovsky y Sanchís. Del Bosque puso de inició un curioso equipo con muchos jóvenes del filialBuyo, Chendo, Nando, Antía, Marcos, Velasco, Míchel, Milla, Martín Vázquez, Prosinecki y Dani. También jugaron Ramis y Morales.

El equipo blanco tuvo altibajos en este encuentro. Se adelantó Boca Juniors en el minuto 40 por mediación de Da Silva con un tiro que llegó a pegar en Buyo pero que acabó en la red. Ya en el segundo tiempo Míchel estuvo a punto de empatar el partido tras recibir un centro de Martín Vázquez y lanzar una preciosa vaselina que el guardameta local sacó con una espectacular intervención cuando el esférico entraba a gol. Hubo ocasiones. Los locales enviaron un balón al larguero y después Prosinecki probó fortuna con otra vaselina desde lejos que el portero mandó a córner. Naveda marcó el 2-0 que ponía en ventaja a los argentinos en la lucha por el título. Afortunadamente un gol de Luis Milla volvía a colocar al Madrid por delante en el computo global con un 4-3 que terminaría siendo decisivo. Fue en un saque de esquina que concluyó con el turolense fusilando a la red desde dentro del área. El Real Madrid incluso estuvo a punto de empatar el partido en una acción en la que Velasco no supo resolver delante de la portería. El resultado, en cualquier caso, era suficiente. Boca Juniors ganó el partido 2-1 pero la Copa Iberoamericana era para el Real Madrid.

La de 1994 fue la única edición que se jugó. La Copa Iberia no se volvió a disputar. No cuajó y seguramente por eso ha quedado en el olvido. El hecho de que el segundo partido se disputara en medio de una gira americana seguramente también contribuyó a que la Copa Iberia pasara a recordarse como una competición de carácter amistoso, lo que también puede explicar que muchos no le concedan a este trofeo su carácter oficial. De hecho, sinceramente, yo mismo nunca lo recuerdo como un título oficial, a pesar de que lo era. Ni siquiera el propio Real Madrid en su página web recoge este trofeo en el palmarés oficial del Club. La UEFA tampoco la reconoce, y ahí está la principal razón de que ese trofeo se haya quedado en el limbo. Al no haber sido organizada por la confederación europea la Copa Iberoamericana parece que no existió. Las pocas referencias que hay sobre ella la citan como un torneo amistoso.

¿Es justo? ¿Por qué nadie reconoce esa Copa Iberia? Al fin y al cabo era un título oficial. Un título menor, por supuesto, pero un título oficial. Porque en realidad lo era.

REAL MADRID: Buyo, Velasco, Hierro, Alkorta, Lasa (Fernando, 75'), Míchel, Milla, Prosinecki (Sandro, 45'), Martín Vázquez, Dani (Morales, 67') y Zamorano.

BOCA JUNIORS: Navarro Montoya, Soñora, Simón, Moya, McAllister, Peralta, Saldaña, Sergio Martínez (Pogany, 3'), Da Silva (Carranza, 67'), Marcico (Farias, 89') y Basay (Tapia, 70').

GOLES
1-0 min. 34 Hierro
2-0 min. 70 Morales
3-0 min. 79 Morales
3-1 min. 85 McAllister

lunes, 6 de mayo de 2019

ADIÓS A JUNQUERA

Muere Andrés Junquera, jugador del Real Madrid entre 1966 y 1975

Este lunes 6 de mayo de 2019 hemos conocido la triste noticia del fallecimiento de Andrés Junquera, guardameta del Real Madrid en los sesenta y setenta. Nos deja a la edad de 73 años.

Andrés Avelino Zapico Junquera nació el 23 de abril de 1946 en la localidad asturiana de La Felguera, en Langreo. Se inició en el mundo del fútbol en equipos de su ciudad natal despuntando en la demarcación de portero y llegó a jugar en Segunda División con el Langreo debutando en la categoría de plata en la temporada 1964-65. Tras destacar en la campaña 1965-66 le llegaría la oportunidad de fichar por el Real Madrid. Tenía 20 años y una gran carrera por delante.

Junquera llegó al Real Madrid que acababa de ganar la Copa de Europa de 1966. En su primera campaña como madridista no llegó a debutar en competición oficial pero pudo aprender de dos compañeros legendarios como Antonio Betancort y José Araquistain. En su segundo ejercicio como jugador blanco, temporada 1967-68, no sólo debutó sino que se hizo con la titularidad y ganó el Trofeo Zamora al guardameta menos goleado de Primera División. Fue su mejor campaña en el Bernabéu disputando 22 partidos de Liga, 1 de Copa y 4 de Copa de Europa, un total de 27 partidos oficiales. Además ganó su segundo título de Liga. Posteriormente alternaría partidos oficiales con suplencias a lo largo de varias campañas en las que compartió vestuario con cancerberos de primer nivel, algunos de ellos auténticas leyendas de la portería del Real Madrid. Además de Betancort y de Araquistain pelearon por el puesto con Junquera nombres como Mendieta, Borja, Corral, Miguel Ángel o García Remón. Inició la temporada 1975-76 con el Real Madrid pero fichó por el Real Zaragoza, debutando con los aragoneses a finales de noviembre de 1975. En total pasaría tres temporadas en La Romareda, las dos primeras en la máxima categoría y la tercera en Segunda División, 1977-78, en la que el equipo conseguía el ascenso de vuelta a Primera División. Sería su última campaña como profesional. Una lesión de rodilla le hizo colgar los guantes con 32 años, edad relativamente joven para un portero.

Sobrio y seguro, Andrés Junquera se pasó casi una década a disposición del Real Madrid cumpliendo cuando se le requería por parte del cuerpo técnico. Con su trabajo y esfuerzo contribuyó a hacer un poco más grande al Real Madrid. Disputó un total de 74 partidos oficiales bajo los palos de la portería del equipo blanco a lo largo de nueve temporadas. Ganó 5 Ligas (1966-67, 1967-68, 1968-69, 1971-72 y 1974-75) y 3 Copas (1969-70, 1973-74 y 1974-75) además del galardón individual del Trofeo Zamora de la temporada 1967-68.

Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros. Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje. Descanse en paz, Andrés Avelino Junquera. 

sábado, 27 de abril de 2019

JUAN ANTONIO CORBALÁN, TROFEO EMILIANO RODRÍGUEZ 2019

Segunda edición del galardón de la Peña Madridista Los Blancos de Sestao

El ex jugador del Real Madrid de baloncesto Juan Antonio Corbalán recibió ayer viernes el Trofeo Emiliano Rodríguez que otorga la Peña Madridista Los Blancos de Sestao. Corbalán fue homenajeado como reconocimiento a su extraordinaria trayectoria deportiva en la Sección de basket madridista. El antiguo base defendió la camiseta blanca entre las temporadas 1971-72 y 1987-88 logrando un espectacular palmarés en el que figuran 12 Ligas, 7 Copas, 3 Copas de Europa, 3 Copas Intercontinentales, 1 Mundial de Clubes, 1 Recopa de Europa, 1 Copa Korac y 1 Supercopa de España. También fue internacional absoluto en 128 ocasiones con España, llegando a ser integrante del equipo nacional que logró la Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984 y ganando también la Medalla de Plata en el Eurobasket disputado en Francia en el año 1983.

El acto de entrega tuvo lugar, al igual que en la anterior edición, en el restaurante Biriukov Bistró de Madrid y contó con la presencia del gran protagonista, Juan Antonio Corbalán, además de los ex jugadores Emiliano Rodríguez, que acudió junto a su esposa Cuca, Vicente Paniagua y el anfitrión Chechu Biriukov. También asistieron a la cita Manuel Gómez Barrera, Director del Departamento de Peñas del Real Madrid, Tomás Noriega, presidente de la Peña Madridista Alfoz de Cantabria y varios componentes de la Peña Madridista Los Ojos del Tigre con José María Cañas a la cabeza. Gómez Barrera regaló una camiseta oficial del equipo de baloncesto mientras que los peñistas vascos entregaron un pequeño obsequio de recuerdo a la Asociación de Jugadores del Real Madrid de Baloncesto Leyendas Blancas que recogió Chechu Biriukov.

Emiliano y Corbalán presidieron la mesa durante la comida que se celebró y recordaron a los presentes que en la primera campaña de Juan Antonio con el Real Madrid, temporada 1971-72, le pusieron de compañero habitación precisamente con Emiliano, que afrontaba su recta final como jugador en activo. Y una vez terminados los platos llegó el momento cumbre de la jornada. Jon Gurutz Amiama, presidente de la peña Los Blancos de Sestao, agradeció públicamente a Emiliano Rodríguez la cesión de su nombre al trofeo. "Nuestros peñistas dan mucho valor a que no sólo hay que tener en cuenta a Sergio Llull o a Felipe Reyes, que son historia del Club y lo seguirán siendo durante muchos años... Pero noventa años de historia de la Sección de Baloncesto se han hecho desde mucho más atrás, con mucho esfuerzo", apuntó Amiama haciendo referencia al trabajo y contribución que hicieron en su momento las antiguas leyendas de nuestro equipo de básquet. 

El Presidente de Honor de la Sección de Baloncesto del Real Madrid también quiso destacar la dimensión humana del galardonado. "Este trofeo es la imagen del esfuerzo, del esfuerzo deportivo. Pero si habéis tenido hoy ocasión de escuchar a Juan veréis que ese esfuerzo lo ha llevado a todos los órdenes de su vida. En la vida profesional, en las relaciones personales y en todo su conjunto. No deja de ser un esfuerzo para que hoy sea una persona considerada, respetada y, sobre todo, muy querida por parte de todos. Juan, sabes que te queremos, te admiramos y vamos a estar siempre a tu lado. Con este trofeo y los que te puedan venir, porque eres joven", le dijo Emiliano Rodríguez a su 'discípulo' Corbalán mientras le hacía entrega del trofeo que lleva su nombre. Tras fundirse en un cariñoso abrazo tomaría la palabra el premiado.

"Después de un momento como éste mis palabras van a tener que ser muy sentidas", inició su discurso de agradecimiento Corbalán. "Recibir un premio siempre es muy bonito. Recibirlo de alguien que puede ser considerado casi un referente o casi un padre deportivo en tu vida como es 'Emi' es mucho más bonito. Pero yo creo que las cosas en la vida no son solamente buscar un equilibrio entre lo que recibes y lo que vas a dar. Eso es un poco como si fuera repartir un legado. Yo creo que en la vida lo que tenemos que hacer es que todo aquello que recibimos, y aquí se recibe algo más que una figura, se recibe una historia, pues recibir esa historia y enriquecerla cada uno en la medida de nuestra posibilidad. Y para eso hacen falta dos cosas, querer a la gente que te rodea, -incluso querer a la gente que no te rodea-, y querer a la institución a la que perteneces. Eso se llama lealtad. Yo tuve la fortuna, desde muy niño, de aparecer en un Club que me enseñó el criterio de la lealtad, de aparecer en un Club cuyo presidente me dijo: 'Chaval, a partir de ahora no eres Juan Corbalán, eres el Real Madrid'. Y de pertenecer a un Club que me enseñó que más allá del Club está tu ciudad, está tu vecindario, está la gente que comparte tu ciudadanía, está tu país... Está, en definitiva, el ejemplo que puede dar el deporte no solamente a aquellos que jugamos el mejor nivel o que pudimos jugar el mejor nivel, sino a todos aquellos que se están formando. Y el deporte sin valores, el deporte sin educación, el deporte sin entender que ganar no siempre es lo mejor, no es deporte, es una simple herramienta para triunfar y ganar dinero", expuso Juan Antonio Corbalán. El ex jugador no quiso terminar su alocución sin realizar un pequeño guiño a la actualidad y al buen momento que atraviesan los actuales componentes de la Sección. "Y hablando de Llull y de Felipe Reyes, tampoco son malos jugadores. ¡Hay que seguir apoyándoles!", concluyó con una nota de humor el homenajeado mientras recibía el aplauso de los allí congregados.

Deportista ejemplar

Durante la comida previa a la entrega del trofeo, los allí presentes pudieron constatar la dimensión deportiva y humana de un Juan Antonio Corbalán que no dudó en departir y compartir sus impresiones sobre la vida y su manera de entender el mundo del deporte. "Los jugadores de baloncesto y de fútbol tienen que comprender que hay que prepararse para el futuro porque a partir de los treinta nadie te va a llamar. Hay que estar preparados y formarse", explicaba Corbalán, que en la actualidad ejerce como médico y considera que los deportistas no sólo compiten para los aficionados... Que los deportistas tienen que abrirse a la sociedad y a la gente. "Nosotros, cuando jugábamos, no nos escondíamos e íbamos juntos a todos los sitios", apuntaba el antiguo base del Real Madrid. Como ejemplo contó cómo en una ocasión, a finales de los setenta, fueron a comer cerca de San Juan de Gaztelugatxe y unos lugareños mayores, al verlos, les dedicaron un chotis. "Aquello fue realmente emotivo", asegura el ex deportista, que también recuerda que aquel grupo de jugadores con los que coincidió en su etapa en la élite llegó a ser muy querido por la gente. En otra ocasión, con motivo de un partido disputado en Zaragoza, decidió visitar junto alguno de sus compañeros el pequeño pueblo de Alfocea, puesto que el segundo apellido de Corbalán es, precisamente, Alfocea. Una vez allí los vecinos de la localidad no querían dejarles marchar y les agasajaban con todo tipo de alimentos del lugar y obsequios. Los jugadores insistían en que se quedaban sin tiempo porque tenían que ir a jugar su partido. "De verdad, es que nos tenemos que marchar ya", rogaban los baloncestistas. "¡No, de aquí no os marcháis!", insistían los lugareños, orgullosos de contar con tan ilustres visitantes...

A lo largo de la comida Corbalán recordó también un buen puñado de anécdotas, historias y curiosidades con Emiliano y Paniagua como testigos. Se enseñaron fotos antiguas y surgieron nombres de compañeros como Carmelo Cabrera, Wayne Brabender, Walter Szczerbiak, Llorente, Fernando Martín y tantos otros... Historias del Real Madrid y de la propia biografía de Corbalán que sirven para hacerse una idea de cómo era la entidad en aquella época. "En el Club te pedían las notas para ver cómo iban los estudios", contaba el homenajeado en referencia al esfuerzo y entrega de unos hombres que hicieron grande al Real Madrid. "Éramos embajadores en el extranjero representando al Club, a la ciudad y a nuestro país", asegura un Corbalán que también habló de la dureza y el compromiso que había durante los entrenamientos de un equipo que siempre contó con jugadores de primer nivel. 

II Edición

El Trofeo Emiliano Rodríguez cumple con la presente su segunda edición. El año pasado fue Clyfford Luyk quien lo recibió en presencia del propio Emiliano. En el seno de la peña vizcaína se muestran orgullosos de su galardón. "La valoración es muy buena. En dos años que tiene este trofeo hemos conseguido traer a dos figuras internacionales como Luyk y ahora Corbalán. Creo que es totalmente satisfactorio el balance que se puede hacer de un trofeo que tiene tan corta vida", comenta su presidente Jon Gurutz Amiama, que reconoce que ya están barajando nombres para la próxima edición. "Sí, recién acabado éste tenemos que pensar ya en el del año que viene. La cosa se va poniendo más complicada a la hora de acertar, porque creo que hemos puesto un nivel muy alto. En dos ediciones hemos ido superándonos y nos va a costar superar la presente edición. Pero se intentará, porque candidatos no van a faltar y leyendas en el Real Madrid tenemos unas cuantas", apunta convencido.

El presidente de Los Blancos de Sestao explica cómo se fraguó la elección de Juan Antonio Corbalán como candidato al premio que entrega su agrupación madridista. "Todo surgió un poco a raíz de leer su libro, en el que explica lo que fue para él jugar en el Real Madrid. Todo el mundo conoce al jugador Corbalán del Real Madrid y de la Selección española, pero si lees el libro ves cómo para llegar al Real Madrid te tienes que levantar a las seis de la mañana, ir primero a entrenar el tema físico, después ir a la Universidad, después por la tarde retomar los entrenamientos del baloncesto... Salías de casa a las seis de la mañana y llegabas a casa a las doce de la noche, dormías cinco horas durante los primeros años... Ahí te das cuenta de que jugar en el Real Madrid es un éxito pero conlleva un sacrificio detrás. Y un poco lo que se quiere reconocer con este trofeo es el sacrificio de lo que supone levantar al Real Madrid", argumenta Jon Gurutz Amiama, que también menciona la metáfora que encierra el trofeo que entrega su peña, la figura de un levantador o 'harrijasotzaile'. "Sí, el esfuerzo de levantar una piedra pesada. Por eso nuestro trofeo es un levantador elevando una piedra con el escudo del Real Madrid. Es una forma de visualizar lo que es levantar la historia del Real Madrid en los casi noventa años con los que cuenta la Sección de Baloncesto. Ese es el esfuerzo que representa el trofeo y creemos que Corbalán encaja perfectamente en el marco de esos valores que queríamos premiar", concluye el presidente. 

Desde 'Historias del Real Madrid' quiero hacer público mi más sincero agradecimiento a la Peña Madridista Los Blancos de Sestao por permitirme acompañarles en una jornada tan especial e inolvidable para ellos. También lo ha sido para mí.

viernes, 19 de abril de 2019

LA NOCHE AQUELLA EN MILÁN

Se cumplen 30 años de la goleada que recibió el Real Madrid en San Siro

El 19 de abril de 1989 es una de las fechas negras en la Historia del Real Madrid. Aquella noche el equipo blanco, jugando de azul, encajó una de sus derrotas más dolorosas que le dejaba en la cuneta, un año más, en su camino para conquistar la Copa de Europa. Por tercer año consecutivo el conjunto de Leo Beenhakker se quedaba fuera a un paso de la gran final.

Aquel miércoles el Real Madrid afrontaba el partido de vuelta de las semifinales por detrás en la eliminatoria. Un par de semanas antes el resultado de la ida había sido 1-1, lo que ponía a los italianos por delante gracias al valor doble del gol de Van Basten en el Santiago Bernabéu. El encuentro fue considerado como una especie de Final anticipada en la que se enfrentaban los dos mejores equipos de Europa en aquellos momentos. El Real Madrid tenía un equipazo y había merecido aquella Copa de Europa que se le escapó unos meses antes en Eindhoven. El Milán, por su parte, había formado otro auténtico equipazo que causaría sensación y que llevaría a los transalpinos a convertirse en todo un referente a finales de los ochenta y principios de los noventa, primero con Arrigo Sacchi en el banquillo y luego con Fabio Capello. Baresi, Maldini, Rijkaard, Gullit, Van Basten... 

Tenían un equipazo y punto. Y aquello se constató en aquel partido de vuelta con el Real Madrid. Nos pasaron por encima. Fue una de esas derrotas de las que no se puede decir absolutamente nada. Fueron mejores y lo demostraron, un partido de los que cuando se acaba sólo queda felicitar al contrario, darte la vuelta y a otra cosa... Se adelantaron los Rossoneri a los dieciocho minutos con un disparo lejano de Carlo Ancelotti que superó por alto a Buyo. En el minuto 25 Rijkaard, de cabeza tras un centro desde la derecha, marcaba el segundo. Ya en el descuento del primer tiempo otro cabezazo, esta vez de Gullit, suponía el 3-0 con el que el Milán se marchaba al descanso. El Madrid lo tenía negro, necesitaba marcar tres goles en la segunda parte si quería seguir adelante en la competición. Y, la verdad, no daba la sensación de ser factible... Todo lo contrario. Al poco de reanudarse el juego llegó el 4-0 por mediación de Van Basten, que fusiló dentro del área. Aquello era ya imposible. La puntilla la puso Donadoni con un disparo desde el vértice del área que se coló pegado al primer palo. Era el 5-0, un marcador que dolió muchísimo.

Sí, un marcador que dolió muchísimo a todos los madridistas... Aunque recuerdo que yo me lo tomé con una deportividad que me cuesta entender ahora, treinta años después. Me dolió ver perder a mi equipo por 5-0, algo a lo que no estaba acostumbrado. De hecho, seguramente era la primera vez en mi vida que veía en directo una derrota del Madrid por tantos goles. Pero daba igual... Era Europa. Esa competición que se jugaba entre semana. A mí lo que me interesaba era la Liga, lo que se jugaba los fines de semana. No entendía por qué los mayores le daban tanta importancia a esos partidos que se jugaban contra equipos extranjeros... Minutos después de terminar el partido, que se retransmitió en directo por el segundo canal de TVE, dentro de aquel espacio contenedor que se llamaba 'Europa en juego', yo ya me había olvidado del naufragio que acababa de contemplar y le pedía a mi padre que cambiara de canal para poner la primera cadena y poder ver el capítulo de 'Canción Triste de Hill Street' que estaba a punto de empezar.

El episodio de 'Hill Street Blues' lo tuve que ver empezado porque mi padre era reacio a cambiar de cadena. Él quería ver el postpartido porque estaba loco de contento. Y creo que fue aquella noche cuando empecé a darme cuenta de la existencia del 'antimadridismo'. El Real Madrid estaba atravesando una época tan buena que muchos nos veían con opciones más que reales de ser Campeones de Europa. Por ese motivo celebraron tanto aquella goleada del Milán que nos dejaba fuera de la Final. Ojo, que se jugaba en el Nou Camp. Quizás de ahí venía la euforia desatada de los aficionados azulgranas como mi padre... Al día siguiente un compañero de colegio, Óscar, se tiró todo el día cantando "Milán, Milán, Milán...". No lo entendía, la verdad... ¿Se había hecho fan de un equipo extranjero? ¿Cuántos partidos había visto del Milán hasta aquel momento?

Es curioso pero, pese al resultado tan adverso de aquella noche, no conservo un recuerdo traumático de aquella derrota. Lo he comentado muchas veces aquí en 'Historias del Real Madrid', para mí no fueron nada traumáticas aquellas derrotas europeas de la Quinta del Buitre en Europa. Ni lo había sido la noche de Eindhoven ni lo fue la de Milán... La clave era que yo, afortunadamente, todavía no era consciente de la importancia que tenía la Copa de Europa. Sobre todo en un Club que llevaba desde 1966 sin levantar el máximo trofeo continental. Años después, cuando ya empecé a entender la magnitud y lo que representa la Copa de Europa, fue cuando comprendí lo que se nos había escapado en Eindhoven en la temporada 1987-88 y por qué a muchos les dolió tanto la derrota con el Milán de la temporada 1988-89

En la actualidad son muchos los que evocan la goleada 5-0 con el Milán como su peor recuerdo como madridistas. Afortunadamente no es mi caso. Evidentemente entiendo a los que rememoran este capítulo de nuestra Historia con tristeza. Es normal. Era una eliminación europea y además con una goleada contundente. Sin embargo, sigo pensando que todavía fue más duro aquel empate a cero en Eindhoven porque aquella sí que era nuestra Copa de Europa. Aquella era la Copa de Europa de la Quinta del Buitre, la Copa de Europa que merecimos por juego, por el nivel que demostró el equipo y por los rivales que eliminamos. Y se nos escapó de la manera más cruel... Aquel empate a cero fue mucho peor que los cinco goles encajados en San Siro. Aquellos cinco goles dolieron muchísimo, sí. Pero el Milán era un equipazo y lo demostró. Fueron mejores y no hubo nada que hacer. Ellos aprovecharon su oportunidad. A nosotros se nos escapó cuando la tuvimos en las manos la temporada anterior. Fue una pena.

El 5-0 en Milán no me dejó huella. Por eso siempre digo que mi peor recuerdo como madridista es el de la primera Liga que perdimos en Tenerife. Aquello sí que me ha dejado traumatizado. Pero la goleada de San Siro, pese a ser dura, no me dejó tan dolido. La inocencia de ser un crío fue lo que me salvó de llevarme un disgusto terrible aquella noche del 19 de abril de 1989. Hoy, por desgracia, no me lo tomaría igual. Pero por aquellos tiempos yo era feliz viendo al Real Madrid arrasar los fines de semana. Nos habían eliminado de Europa, sí, pero daba igual. ¡Ya lo intentaríamos al año siguiente!  Seguramente el Real Madrid volvería a ganar la Liga y estábamos camino de ganar la cuarta seguida... Bendita inocencia y bendita infancia.

MILAN: Galli, Tassotti, Rijkaard, Baresi, Maldini, Colombo (Filippo Galli, 66'), Donadoni, Ancelotti, Costacurta, Gullit (Virdis, 58') y Van Basten.

REAL MADRID: Buyo, Chendo, Gallego, Sanchís, Gordillo, Míchel, Schuster, Martín Vázquez, Paco Llorente, Butragueño y Hugo Sánchez.

GOLES 
1-0 min. 18 Ancelotti 
2-0 min. 25 Rijkaard
3-0 min. 45 Gullit
4-0 min. 49 Van Basten
5-0 min. 61 Donadoni

jueves, 18 de abril de 2019

ADIÓS A HERRERÍN

Muere el veterano delegado de campo del Real Madrid

Este jueves 18 de abril de 2019 ha fallecido Agustín Herrerín, uno de los empleados del Real Madrid más conocidos por parte de los aficionados madridistas. Nos deja a los 84 años uno de los personajes más entrañables y queridos por todos. Jugadores, técnicos, empleados, aficionados... Todos le teníamos mucho cariño y sentimos su pérdida.

"El Real Madrid C. F. lamenta profundamente el fallecimiento del que fuera delegado del estadio Santiago Bernabéu durante más de 18 temporadas, Agustín Herrerín. Su figura permanecerá unida para siempre a la historia de nuestro club y de nuestro estadio", señalaba el Club en su página web a través de un comunicado oficial. "El Real Madrid C. F. quiere transmitir su más sentido pésame a los familiares y amigos de nuestro histórico delegado de campo, así como a todo el pueblo de Mazarrón, donde Agustín Herrerín impulsó la creación de una escuela de fútbol de la Fundación Real Madrid para la integración de niños y niñas en riesgo de exclusión social", añade la nota de prensa. Como recuerda también el comunicado, Agustín Herrerín estuvo vinculado al Real Madrid durante más de cincuenta años "colaborando con el Club en todas sus categorías inferiores, en el Castilla y finalmente como delegado de campo del Real Madrid. Su trayectoria profesional ha sido un ejemplo de los valores de nuestro club al que le ha dedicado toda su vida".

A lo largo de toda su vida profesional Agustín Herrerín ha sido testigo directo de muchísimos acontecimientos deportivos e incluso ha sido protagonista de episodios como el del día de la caída de la portería frente al Borussia Dortmund, el 1 de abril de 1998. Esa noche, Herrerín fue el 'héroe' que se encargó de traer desde la Ciudad Deportiva la portería con la que finalmente se pudo jugar el encuentro de ida de las semifinales de aquella Champions League 1997-98. Un buen pedazo de La Séptima también era suyo, sin ninguna duda. Con los años su rostro se nos fue haciendo cada vez más familiar, sobre todo cuando los jugadores le dedicaban goles, trofeos o directamente le hacían partícipe de las celebraciones en el campo. Era muy querido por todos los futbolistas que han pasado por nuestro equipo a lo largo de todos estos años.

El veterano empleado recibió un homenaje esta misma temporada por parte del Club. Fue el pasado mes de octubre, en los prolegómenos del encuentro de Liga que enfrentó al Real Madrid con el Levante en el Santiago Bernabéu. Sobre el césped los capitanes del primer equipo Sergio Ramos y Marcelo entregaron a Herrerín una camiseta con su nombre, firmada por todos los jugadores, y una réplica de nuestro estadio. Fue un emotivo acto en el que el histórico delegado de campo recibió el cariño del gran público a través de una sonora ovación. Así se hacen los homenajes, en vida.

Personaje muy querido

Tras conocerse la noticia por la mañana las muestras de cariño y de recuerdo han inundado las redes sociales. Los mensajes de despedida han confirmado que realmente se trataba de un personaje muy querido por todos. Los jugadores de la actual plantilla y ex futbolistas como Miguel Ángel Portugal, Sanchís, Míchel, Buyo, José Luis Morales, Álvaro Benito, Karanka, Iván Campo, Raúl, Metzelder, Van Nistelrooy o David Beckham, entre otros muchos, han hecho públicas sus condolencias. A lo largo de la tarde, numerosas personalidades vinculadas con el Real Madrid se han pasado por el Tanatorio de La Paz para despedirse del fallecido y acompañar a sus familiares. El presidente Florentino Pérez, el técnico Zinedine Zidane, el capitán Sergio Ramos y el delegado del equipo Miguel Porlán 'Chendo' fueron algunos de los que acudieron a dar su último adiós al histórico empleado.

Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros. Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje. Descanse en paz, Agustín Herrerín.

sábado, 30 de marzo de 2019

LA SECCIÓN DE BOLOS, TROFEO PACO GENTO 2019

Cuarta edición del galardón que entrega anualmente la Paña Madridista Alfoz de Cantabria

La extinta Sección de Bolos del Real Madrid fue ayer viernes protagonista en la entrega del Trofeo Paco Gento que otorga anualmente la Peña Madridista Alfoz de Cantabria. Enrique Murillo, veterano jugador de la sección en la década de los sesenta, fue el encargado de recibir el premio en un acto que tuvo lugar en la Casa de Cantabria en Madrid. Asistieron al evento, entre otros, José Luis Díaz de Rojas, presidente de la Federación Española de Bolos y José Manuel Conde Pérez, presidente de la Casa Cantabria de Madrid. En representación del Club blanco acudieron Manuel Gómez Barrera, Director de Peñas del Real Madrid y el ex jugador José Antonio Salguero. Asimismo la Peña Madridista Alfoz estuvo acompañada por representantes de la Peña Madridista de Fuengirola, con su presidente Antonio Carrasco al frente, y de la Peña Madridista Los Blancos de Sestao.

El Trofeo Paco Gento cumple con la presente cuatro ediciones. El primer galardón lo recibió el propio Paco Gento, que no dudó en ceder su nombre al trofeo. En su segunda edición el reconocimiento lo recibieron las dos Asociaciones de Veteranos de fútbol y baloncesto del Real Madrid. Y en la edición del pasado 2018 el premiado fue el ex jugador de fútbol Ico Aguilar, que acudió al acto acompañado por los también ex futbolistas cántabros Carlos Santilla y Vicente Miera.

"Este año, conmemorando que el Real Madrid tuvo un equipo de bolos, hemos contactado con nuestro amigo Murillo y hemos querido que él sea este año el encargado de recibir este Trofeo Paco Gento", señaló Tomás Noriega, presidente de la Peña cántabra. Manuel Gómez Barrera fue quien realizó la entrega al galardonado. "Es un placer entregar este trofeo a Murillo en nombre de la Peña Madridista Alfoz y un placer compartir este momento con esta buena gente de Santander y de la bonita tierra de Cantabria", comentó el Director de Peñas del Real Madrid.

Enrique Murillo recibió con enorme satisfacción el trofeo, una figura en la que aparecen talladas una estela cántabra y la diosa Cibeles. La Peña Madridista Alfoz pretende simbolizar con esa bonita escultura la unión entre Cantabria y el Real Madrid. El veterano jugador de bolos desconocía que precisamente él sería el encargado de recibir el galardón. "Verás cuando se enteren mi mujer y mi hija", señalaba con orgullo y emoción.

El acto sirvió para homenajear a la antigua Sección de Bolos, deporte de enorme arraigo y popularidad en la comunidad cántabra, donde tiene su origen la famosa modalidad del Bolo Palma. "Usted y yo hemos vestido la misma camiseta", le decía José Antonio Salguero a Enrique Murillo constatando el reconocimiento a todas las secciones deportivas con las que ha contado el Real Madrid a lo largo de su Historia. El propio homenajeado acudió a la comida portando sus antiguos carnets de jugador madridista y compartió muchas anécdotas de aquella etapa del Club blanco. Murillo contaba con una sonrisa cómo en ocasiones los jugadores del equipo de fútbol acudían a realizar lanzamientos a la bolera con la que contaba la antigua Ciudad Deportiva. Los cántabros como Paco Gento, Marquitos, Miera y compañía eran los que tomaban la iniciativa. Lo hacían después de los entrenamientos, por lo que acudían con las botas de tacos de fútbol, algo que alteraba un poco a los jugadores de la Sección de Bolos porque podía dañar la superficie de lanzamiento.

Al término de la comida también se realizaron intercambios y obsequios entre los presentes. En nombre del Real Madrid nuestro ex jugador José Antonio Salguero entregó una camiseta oficial a la Peña Madridista Alfoz y Tomás Noriega también ofreció una camiseta de su peña al Club. Antonio Carrasco también entregó un bonito cartel de su peña de Fuengirola firmado y dedicado en el que aparece, cómo no, la imagen de Juan Gómez 'Juanito', figura relevante de la localidad malagueña. 

El acto de ayer viernes se ha prolongado hoy sábado 30 de marzo con la disputa de la primera edición del Trofeo de Bolos Paco Gento. Un fin de semana muy especial cargado de madridismo, deporte y, sobre todo, muy buen ambiente por parte de todos los presentes. Desde 'Historias del Real Madrid' quiero hacer público mi más sincero agradecimiento a Tomás Noriega por su invitación y por permitirme acompañarles en una jornada tan especial para los componentes de su peña.

miércoles, 27 de marzo de 2019

HUMMEL 1993-94

Recordando la camiseta del Real Madrid de hace 25 años

La temporada 1993-94 fue la última campaña en la que la firma danesa Hummel vistió a los equipos del Real Madrid. Desde la temporada 1986-87 y a lo largo de ocho ejercicios fueron seis los modelos de camiseta que lució el equipo blanco. Ya realicé en su día aquí en 'Historias del Real Madrid' un artículo en el que analicé las distintas elásticas que vistió el equipo durante la etapa en la que Hummel fue proveedor oficial del Real Madrid. Hace ahora 25 años, por lo tanto, el conjunto madridista jugaba con una camiseta que en la actualidad, curiosamente, se confunde mucho con la de la anterior campaña a pesar de que, a simple vista, son muy diferentes...

La camiseta de la temporada 1993-94 era una evolución de la de la temporada 1992-93, con la que se suele confundir. Fueron las camisetas más polémicas de aquella etapa con Hummel porque, por unas razones u otras, no terminaron de convencer a todos los aficionados. Durante la pretemporada del verano de 1993 el Real Madrid siguió utilizando la camiseta de la temporada 1992-93. Esa es la principal razón de que hayan llegado a nuestros días fotografías de futbolistas como Alkorta o Dubovsky ataviados con la equipación de la temporada 1992-93. De hecho, eran las camisetas con las que fueron presentados como nuevos jugadores madridistas. La nueva camiseta no se estrenaría hasta el inminente inicio oficial de la temporada 1993-94. 

En septiembre de 1993, en su ejemplar número 49, la revista oficial Real Madrid dedicaba una página completa a la presentación de la nueva camiseta. "El Real Madrid estrena esta temporada una nueva indumentaria. Hummel Spain ha diseñado una equipación mucho más personal, exclusiva para el Real Madrid. Se ha vuelto al color morado, en detrimento del azul tanto en la segunda equipación como en los adornos de la camiseta blanca, tomando como patrón el que aparece en el fondo de nuestro escudo. El tejido ha sido expresamente confeccionado en Inglaterra. El cambio de equipación también incluye ropa de entrenamiento y de paseo. El Madrid está de plena moda, tanto dentro como fuera del campo", explicaba, textualmente, la publicación del club sobre una fotografía de la nueva camiseta y el pantalón y un par de bocetos informáticos realizados por ordenador en el que se nos presentaba el nuevo chándal del equipo y las equipaciones de jugador en sus dos versiones, blanca como primera y morada como segunda.

"El Madrid tiene una imagen fenomenal, impresionante", señalaba Fernando Barriopedro, director general de Hummel, que posaba en otra fotografía con la elástica. La revista incidía en la recuperación del color morado como una vuelta a los colores tradicionales y preguntaba si se trataba también de una innovación estética. "El morado es el color de Castilla, un color íntimamente ligado a la tradición del Real Madrid. Pero también, en efecto, es un color en línea de moda, más innovador que los clásicos blancos, negros o azules", respondía Barriopedro. El dirigente de Hummel argumentaba que en el fútbol cada vez se le daba más importancia a la moda y explicaba que la opinión de los jugadores también era valorado a la hora de diseñar las prendas. "Por supuesto, nosotros les hacemos una propuesta y ellos nos reflejan sus puntos de vista, aceptamos sus sugerencias. Los jugadores y la dirección del Club pueden opinar, tanto del color como de la forma", señalaba.

En aquella pequeña entrevista a una columna de la página 49 de la revista, Fernando Barriopedro hacía balance de la colaboración entre Hummel Spain y el Real Madrid. un balance "muy satisfactorio", por cierto. "Hemos tenido una extraordinaria acogida por parte del Real Madrid, que ha visto nuestra buena voluntad para hacer las cosas de la mejor manera posible. Estamos recibiendo mucha ayuda del Club, su personal colabora con nosotros y nos han puesto todos los recursos que tenían a su alcance con el fin de ayudarnos", señalaba el dirigente. Desde la revista se le preguntaba también qué balance se hacía en cuanto a lo comercial. "Excelente. El Real Madrid tiene una imagen fenomenal, impresionante. Su carisma y fuerza es impresionante. La respuesta de la gente es sensacional en todo lo que representa la equipación del Real Madrid y sus réplicas. La verdad es que estamos desbordados", contestaba el Sr. Barriopedro.

Camiseta al detalle

El cuello marinero de la prenda del año anterior había generado algunas críticas, pero el de la temporada 1993-94 no le quedó a la zaga. Insisto en que eran muy diferentes. Seguramente era la principal seña de identidad de aquella camiseta, aquel llamativo cuello de solapa en forma de pico. Como acabamos de leer, el color morado era otra de las novedades y el cuello, elaborado con un material más duro que el poliéster, era completamente morado pero decorado con unos pequeños 'chevrones', aquellos picos en forma de 'V' que utilizaba la marca a modo de decoración. En total eran seis, cuatro de ellos visibles en la parte delantera, como podemos apreciar en la fotografía adjunta, y otros dos en la parte posterior. El cuello, quizás demasiado ajustado, utilizaba un botón a presión o de cierre automático. Muchas veces, los jugadores durante los partidos lo llevaban suelto y sin abotonar. 

La tela de la camiseta estaba elaborada con poliéster 100% y estaba estampada toda ella con el nombre del Club, "Real Madrid". Este detalle sólo se puede apreciar con la camiseta en la mano. En las fotografías es practicamente imposible percatarse de ese detalle. En anteriores temporadas lo normal era que el estampado de la camiseta llevara el nombre de la empresa, "Hummel". Era otra de las grandes primicias de esa elástica y un detalle de exclusividad con el Club, pues quedaba patente de esta forma que se trataba de una prenda fabricada única y expresamente para el Real Madrid.

Y había una gran novedad. Por primera vez Hummel bordaba directamente en la prenda el escudo del Club. Desaparecía así el parche plástico directamente adherido que se utilizó en la temporada 1988-89 y en la anterior campaña, 1992-93. En las temporadas 1986-87, 1987-88, 1989-90, 1990-91 y 1991-92 se habían utilizado escudos bordados, pero estaban fabricados al margen de la prenda y después se cosían a la camiseta. Entiéndase la diferencia, en la temporada 1993-94 no se trata de un escubo bordado cosido a la tela. No. El escudo estaba bordado directamente en la tela de la camiseta, otro detalle que denota que estamos hablando de una camiseta exclusiva y elaborada expresamente para el Real Madrid. Tiene su importancia, además, puesto que a la mayoría de aficionados siempre le han gustado más los escudos bordados que los parches o sucedáneos. Además de lucir más bonitos suelen ser muchísimo más resistentes a los lavados.

En las mangas, sin embargo, la camiseta seguía siendo similar a la de los modelos de los años noventa. Al igual que en las tres campañas anteriores sólo se lucían un par de chevrones en forma de pico en cada lado. La manga estaba rematada con un ribete o adorno elaborado con el mismo material con el que estaba hecho el cuello. 

La segunda equipación era idéntica a la primera pero con los colores invertidos, es decir, la camiseta era morada y eran los detalles y ribetes los que aparecían en color blanco. Tengo que decir que, en mi humilde opinión, la camiseta morada era muchísimo más bonita que la blanca de la primera equipación. El morado de la tela era presioso, muy vistoso. Y hay que verlo en vivo, con la camiseta en mano, para percatarse de lo bonita que era aquella segunda equipación. De verdad, las fotografías no le hacen justicia a esa camiseta. En periódicos y revistas de la época parecía que tenía un tono azulado, nada que ver con el aspecto de la camiseta en vivo. Insisto, si alguien tiene la ocasión de hacerse con una segunda equipación de la temporada 1993-94 que lo compruebe. Parece una camiseta diferente a la que veíamos en las fotos. Han quedado muy pocas imágenes en las que se aprecie de verdad la intensidad que tenía aquel color morado, algo radicalmente diferente al azul que veníamos vistiendo desde la llegada de Hummel en 1986. Por cierto, se llegó a comentar, juro que no es broma, que el azul quedó desterrado "por gafe" y que por ese motivo se cambió al morado. Y es que en 1993 veníamos de perder dos Ligas en Tenerife jugando con la camiseta de color azul. En Eindhoven, en 1988, también caímos de la Copa de Europa con la camiseta azul. Y el día del 5-0 del Milán... ¿Casualidad? ¿Leyenda urbana?

En el pecho la camiseta de la temporada 1993-94 seguía luciendo el sponsor del año anterior, la firma de mobiliario de cocina Teka. En este apartado quiero incidir en un aspecto del que ya escribí en su momento y sobre el que me preguntan muchísimo. Las camisetas que Hummel vendía al gran público en tiendas de deporte y grandes almacenes eran de color blanco pero sin la publicidad de Teka. De hecho, la primera camiseta del Real Madrid que yo compré y que todavía conservo en perfecto estado es la de la temporada 1993-94 y no lleva publicidad. Eso no quiere decir que no se vendieran camisetas con el sponsor oficial. En el Santiago Bernabéu, en los puestos de venta adyacentes y en algunas tiendas concretas podían comprarse ejemplares de la camiseta con la publicidad de Teka. Sin embargo, en el resto de tiendas y comercios lo normal era adquirirla en color blanco inmaculado sin publicidad. Ese es el motivo por el que la gran mayoría de camisetas de aquel modelo que han llegado a nuestros días no llevan publicidad, algo muy común con las prendas madridistas de la etapa de Hummel. La publicidad era cosa del Club, un contrato entre el Real Madrid y, en este caso, la firma cántabra Teka. Hummel estaba al margen y por lo tanto las camisetas que vendía no llevaban publicidad.

La camiseta se vendía perfectamente empaquetada en una bolsa transparente estampada con el nombre de la firma Hummel. El precio era de 6.800 pesetas, un auténtico dineral de la época. Sobre todo si tenías que comprarla ahorrando de la paga semanal. No se me olvidará en la vida... 

Puesta en escena

La nueva camiseta se estrenó el 1 de septiembre de 1993 en el marco del XV Trofeo Bernabéu. El Real Madrid se enfrentó al Inter de Milán en un encuentro amistoso que el equipo de Benito Floro llegó a ir ganando 2-0 con goles de Butragueño y Sanchís pero que concluyó 2-2 al marcar los italianos por mediación de Schillaci y Pancev. El segundo gol, el del empate, llegó en el minuto 84. El triunfo final fue para los italianos después de una interminable tanda de lanzamientos en la que fueron necesarios 22 disparos. Hasta los guardametas, Buyo y Zenga, tuvieron que lanzar y marcaron gol. En la tercera tanda de cinco disparos Hierro falló y el Trofeo Bernabéu fue para el Inter. No comenzaba con buen pie la nueva camiseta...

No es una camiseta que haya dejado el mejor de los recuerdos. Y eso que se trataba de una prenda exclusiva diseñada específicamente para el Real Madrid. No se trataba de un modelo estándar que podían utilizar varios clubes al mismo tiempo. Por ejemplo, a comienzos de los noventa las camisetas de Real Madrid y Tottenham eran casi idénticas salvo ligeros detalles. Hummel equipaba a los dos clubes. Pero la camiseta de la temporada 1993-94 era específica para el conjunto madridista. Como acabo de señalar, la tela estaba serigrafiada con el nombre del Club y el escudo, por primera vez, estaba directamente bordado en la prenda. ¿Qué pasó entonces? Pues al margen de que la temporada en cuanto a resultados no fue muy buena, y eso siempre influye de manera negativa, lo que sucedió con aquella camiseta es que parecía demasiado sobrecargada. Era una camiseta un tanto 'barroca', si se me permite la expresión. Sobre todo en lo que respecta al cuello, demasiado ajustado, demasiado grande, demasiado llamativo... En cierto modo era una camiseta tan moderna que no parecía una camiseta de fútbol. Hummel apostó aquel año por un modelo un tanto revolucionario para lo que estábamos acostumbrados a ver en los campos y a la gente no le entró por el ojo aquella elástica...

Es evidente que no fue el mejor modelo de Hummel, para mí a muchísima distancia de las camisetas que vistió el equipo entre las temporadas 1986-87 y 1989-90. Esas sí que eran preciosas. Para mí, lo he apuntado muchas veces, las camisetas más bonitas que ha vestido el Real Madrid, con su publicidad de Parmalat y Reny Picot. En mi caso dejaron tanta huella que un cuarto de siglo después yo sigo vistiendo ropa deportiva de Hummel. Y todo viene de haber crecido viendo a mi equipo de fútbol con aquellas camisetas tan chulas. 

Reconozco que el modelo de la temporada 1993-94 no era la mejor camiseta que hemos tenido, pero quiero insistir en que se trataba de una prenda más bonita de lo que aparentaba en las fotografías y en las imágenes de televisión. Una camiseta que ganaba mucho en vivo. Y ojo con la segunda equipación, la morada, porque era realmente bonita. La última vez que vimos estas equipaciones Hummel del Real Madrid fue durante las presentaciones como jugadores del equipo blanco de Fernando Redondo y Michael Laudrup. De hecho, en las primeras fotografías del danés como futbolista merengue en el Santiago Bernabéu aparece vistiendo la camiseta de la temporada 1993-94. Se van a cumplir 25 años de todo aquello...