jueves, 16 de agosto de 2018

PERDER UNA FINAL

La resaca de la derrota en la Supercopa de Europa

Se hace raro no seguir las costumbres. En los últimos años me había acostumbrado a lo de ir al kiosco al día siguiente de jugar la Supercopa de Europa para comprar los periódicos y guardarlos, algo que suelo hacer cada vez que ganamos un título. En el caso de los títulos europeos también me gusta comprar el ejemplar de dos días después, con el póster de turno. Pero ni hoy he ido al kiosco ni mañana habrá pósters con el Real Madrid celebrando un título. Esta vez salió cruz y el Real Madrid perdió la Final frente al Atlético. Primera Final internacional que perdemos desde el año 2000. La verdad es que no nos podemos quejar en cuanto a títulos internacionales en los últimos tiempos. Nos ha ido muy bien y la racha no iba a durar siempre. Alguna vez tocaría perder.

En teoría no creo en las supersticiones, pero tengo que reconocer que ayer me sentí un poco raro viendo el partido. Todos estos años me tocaba ver la Supercopa de Europa en mi residencia de veraneo. Este año, por circunstancias personales que no vienen a cuento, no ha podido ser así. Y hemos perdido. ¿Casualidad? Es evidente que sí pero, por si acaso espero que la próxima vez que disputemos este título pueda ver el partido en el mismo lugar que vi los triunfos de Skopie, Trondheim, Cardiff... Hasta ahora he podido ver ganar siete Champions League y todas las he visto en el mismo sitio. ¿Supersticioso? No lo sé... ¿Pero para qué cambiar?

Sobre el partido de anoche, qué voy a decir... Supongo que como todos los madridistas fue una decepción perder. Aunque se trate de un título menor. Pero es un título oficial de la UEFA. Está claro que no es el más importante, pero es un título y tiene relevancia más que nada por el hecho de que para disputarlo se tiene que haber ganado previamente la Champions League. Lo mismo que con el Mundial de Clubes. El problema es que no sabes cuándo vas a volver a disputarlo. Títulos como la Liga, la Copa del Rey y la Champions League (salvo temporada catástrófica que te deje fuera) sabes que los vas a tratar de disputar año tras año. Pero las Supercopas y los Mundiales... Para jugarlos tienes que haber ganado la Champions League y ahí reside la dificultad y la singularidad de estos torneos. Hay que intentar ganarlos siempre que se pueda porque  no sabemos cuándo los vamos a volver a jugar.

miércoles, 15 de agosto de 2018

NO PUDO SER

El Real Madrid regala la Supercopa de Europa con sus errores defensivos

El Real Madrid no pudo empezar peor la temporada oficial. Un minuto tardó en ver puerta el Atlético de Madrid en la Final de la Supercopa de Europa. En realidad, cincuenta segundos. Los que tardó Diego Costa en superar a Sergio Ramos y Varane y anotar un tanto casi sin ángulo por el palo de Keylor Navas. Era un aviso de lo que presenciaríamos los madridistas. El equipo de Julen Lopetegui concedió fallos puntuales y clamorosos que nos terminaron costando el primer título de la temporada 2018-19.

El Real Madrid saltó al terreno de juego muy por debajo de los colchoneros en cuanto a intensidad y eso se notó. Cuando los blancos empezaron a reaccionar ya estaban por detrás y el Atlético tenía el encuentro donde quería. Una buena jugada de Bale a los trece minutos y un taconazo de Asensio que desvió Oblak fueron las acciones más destacadas del equipo de Lopetegui durante el primer tramo del encuentro. Con el paso de los minutos sí que parecía que los madridistas le iban tomando el pulso al encuentro a la par que el Atlético reculaba un poco. Era de esperar. Es una situación en la que los rojiblancos se desenvuelven con comodidad. Por delante en el marcador, bien posicionados atrás y sabiendo que si aprovechaban cualquier error del Madrid podían matar la Final con un segundo gol. Marcelo probó con un disparo que se le marchó por encima del larguero. El Madrid lo intentaba...

Y hubo premio. En el minuto 27 gran jugada de Gareth Bale por la derecha, que superó a Lucas y se sacó un gran centro al segundo palo para que Benzema, de cabeza, enviara a la red. ¡Gol del Real Madrid! Empate a uno. Gol de Benzema pero, insisto, gran mérito en la acción de Bale

El tanto pareció dar alas de manera definitiva a los madridistas que sólo un minuto después pudieron haber dado la vuelta al marcador tras una buenísima acción individual de Marco Asensio. El chaval protagonizó una de sus arrancadas en carrera hasta meterse en el área y, tras un recorte, realizó un disparo con rosca que se marchó fuera por muy poco. El propio Asensio erró en otro control de balón poco después. Por lo menos se veía que el Madrid trataba de seguir mordiendo antes de que se llegara al descanso. No obstante, algunas imprecisiones atrás hicieron conceder un par de saques de esquina para el Atlético. Ay los errores atrás... El Madrid salió airoso y se llegó al final del primer tiempo. 

La segunda mitad arrancó sin cambios en ninguna de las dos filas. El Atlético volvió a saltar al campo con algo más de fuelle y ofreció mejor imagen de la que había dado en el primer tiempo tras su gol. Ayudaban también algunos balones que perdíamos nosotros de manera innecesaria. Lopetegui movió ficha y dio entrada a Modric por Asensio, que contaba con una amarilla del primer tiempo. El Madrid, por cierto, se vio con dos tarjetas pese a que fue el rival quien merecía algún apercibimiento... Correa, que acaba de saltar al terreno de juego, fue justo el primero en ver tarjeta por parte de los colchoneros. 

El Madrid no había inquietado demasiado pero en el minuto 62 forzó un córner y tras el saque de esquina Juanfran cortó con la mano un remate de Benzema que el colegiado consiguió ver señalando el punto de castigo. Penalti para el Real Madrid. Clarísimo. El encargado de ejecutar desde los once metros fue Sergio Ramos, que acertó al disparar a la derecha de la portería colocando el 2-1 en el marcador. ¡Gol del Real Madrid! ¡Gol de Sergio Ramos! Habíamos conseguido darle la vuelta al resultado. 

Con el marcador a favor y con Modric empezando a carburar el Madrid volvió a sentirse más cómodo sobre el césped. Benzema y Varane tuvieron opciones de incrementar nuestra cuenta. La mala noticia llegó con la lesión de Casemiro, que se marchó renqueante dejando su plaza a Ceballos. Había que recomponer el equipo cuando un error atrás de Marcelo propició una jugada que acabó con pase para que Diego Costa marcara a placer el empate a dos. Demasiado acierto arriba el de nuestro rival. Dos tiros y dos goles. De ahí al final se sufrió un poco quizás por la incertidumbre del marcador. Nadie quería perder en el último suspiro. Y lo cierto es que el Madrid la tuvo. Justo al final. Una contra que concluyó con centro al área y Marcelo tratando de rematar... de medio tijera. No le salió. Hubiese sido otra vez el minuto 93. Pero no, no hubo suerte. Esta vez la Historia no terminaría bien... El colegiado señalaba el final del encuentro con el 2-2 y nos marchábamos a la prórroga. Una prórroga de funestas consecuencias.

Treinta minutos más

Media hora más para tratar de conocer al nuevo Campeón de la Supercopa de Europa. Siguió el partido por los mismos derroteros. En esta ocasión cambiaron los papeles y fue el Madrid el que entró más decidido al tiempo extra, forzando un par de saques de esquina y probando fortuna con un disparo de Carvajal que acabó en las manos de Oblak. Pero el gol fue del Atlético. Nuevo error atrás entre Ramos y Varane, pérdida de balón, centro y golazo de Saúl para el Atlético. 2-3 para los rojiblancos. El partido se empezaba a decantar del lado de los atléticos. Sólo seis minutos después llegaba la puntilla. De nuevo la defensa era superada, esta vez fue Carvajal el que no estuvo fino, y el 2-4 de Koke dejaba la Final vista para sentencia. Sobró la segunda parte de la prórroga. Dos goles eran demasiada ventaja para un Atlético que tenía ya la sartén por el mango. Se intentó con arreones estériles. Pero no había ya nada que hacer. El Atlético de Madrid era Campeón de la Supercopa de Europa. Enhorabuena a sus seguidores.

El partido, en cualquier caso, no dejó de ser un reflejo de las alturas a las que nos encontramos. Mediados de agosto y prácticamente todavía en pretemporada. Algunos jugadores tienen todavía margen de mejora. Asensio, Isco... Y sobre todo la línea defensiva. Carvajal, Marcelo, Varane... No se pueden cometer los errores que hemos cometido esta noche. Casemiro fue de menos a más hasta su lesión. Se notó muchísimo su marcha, de todas formas. Arriba, Bale y Benzema fueron de lo mejor del equipo, aunque de manera intermitente y mientras duró la gasolina. Es pronto para sacar conclusiones pero la sensación es que nos falta gol en los metros finales, algo que se presuponía con la marcha de Cristiano Ronaldo. Con la marcha del portugués perdemos un referente arriba y perdemos también capacidad de intimidación. Sensaciones... No sé. Sensaciones.

En fin. Primera final internacional que perdemos desde el año 2000. No siempre se puede ganar. Esto es fútbol y tenemos que tener claro que estas cosas pueden pasar. Toca seguir trabajando, mejorar mucho y desear toda la suerte del mundo al equipo. Esto no ha hecho más que empezar... ¡Hala Madrid!

REAL MADRID: Keylor Navas, Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo, Casemiro (Caballos, 75'), Kroos (Mayoral, 102'), Bale, Isco (Lucas Vázquez, 83'), Asensio (Modric, 57') y Benzema.

ATLÉTICO DE MADRID: Oblak, Juanfran, Savic, Godin, Lucas, Lemar (Thomas, 90'), Saúl, Rodri (Vitolo, 72'), Koke, Griezmann (Correa, 58') y Diego Costa (Giménez, 108').

GOLES
0-1 min.  1 Diego Costa
1-1 min. 27 Benzema
2-1 min. 63 Sergio Ramos (penalti) 
2-2 min. 79 Diego Costa 
2-3 min. 98 Saúl
2-4 min. 104 Koke

martes, 14 de agosto de 2018

LA PRETEMPORADA 2018-19

A las puertas del comienzo de una nueva campaña

Mañana arranca la temporada oficial 2018-19 para el Real Madrid con la disputa de la Supercopa de Europa frente al Atlético de Madrid en Tallin, Estonia. Y el próximo domingo arranca la Liga con una primera jornada en la que nos mediremos al Getafe. La pretemporada ya ha echado el cierre con el triunfo en el Trofeo Santiago Bernabéu el pasado sábado 11 de agosto. En realidad la sensación es un poco extraña. No me termino de acostumbrar a que la nueva temporada empiece tan pronto...

Estamos a mediados de agosto y siempre me acuerdo de aquellos largos veranos y aquellas largas pretemporadas plagadas de partidos de preparación y clásicos torneos como el Teresa Herrera, el Colombino... Con el tiempo esos trofeos fueron perdiendo peso en favor de las extenuantes giras, antes por Asia y más recientemente por Estados Unidos. Lejos quedan ya los antiguos stage de pretemporada por Holanda y Suiza, donde el Real Madrid firmaba sus primeros partidos frente a equipos locales sobre los que se conseguían, generalmente, numerosas goleadas y resultados abultados para ir cogiendo el ritmo y poco a poco ir enfrentándose a rivales de mayor entidad según avanzaba el verano. Los tiempos han cambiado. Ahora, la puesta a punto se realiza en el marco de la International Champions Cup y frente a rivales de élite.

La pretemporada 2018-19 se ha saldado con los siguientes cuatro partidos:

Manchester United 2 - Real Madrid 1
Real Madrid 3 - Juventus 1
Real Madrid 2 - Roma 1
Real Madrid 3 - Milán 1

Tres victorias y una derrota para el equipo de Julen Lopetegui, que sigue trabajando los conceptos del nuevo técnico y se abre una nueva etapa sin la presencia en la plantilla de Cristiano Ronaldo. En su ausencia, y a la espera de nuevos fichajes, los goles de la pretemporada han llevado el sello de los que ya estaban. Gareth Bale y Asensio han marcado tres tantos cada uno, Benzema dos y Mayoral otro gol. Esta pretemporada ha servido para ver debutar a algunos de los nuevos. Odriozola, Lunin... Y también a canteranos como Reguilón, uno de los nombres más destacados en estos amistosos. En cualquier caso, seguro que todavía falta tiempo para que el equipo trabaje a pleno rendimiento. Y todavía faltan algo más de dos semanas para ver cómo queda configurada la plantilla de manera definitiva. Es posible que haya todavía algún fichaje y seguro que habrá alguna baja más. No obstante, mañana miércoles empieza a rodar el balón de manera oficial con la disputa de la Supercopa de Europa. Muchísima suerte a nuestro equipo de cara al ejercicio que está a punto de comenzar.

jueves, 9 de agosto de 2018

KELME, LA CAMISETA DEL REAL MADRID DE LOS NOVENTA

Repasamos, veinte años después, los modelos de la firma alicantina para el conjunto madridista

Hace veinte años, en 1998, se dio por zanjado el contrato que unió al Real Madrid con Kelme durante cuatro temporadas. Entre las campañas 1994-95 y 1997-98 la empresa española de ropa deportiva vistió a los equipos de fútbol del Club. Desde el conjunto de la primera plantilla al resto de escuadras de las categorías inferiores todos sus jugadores lucieron estas camisetas que, con el paso del tiempo, se han convertido prácticamente en un emblema y la seña de identidad del Real Madrid de los noventa.

Hoy, en 'Historias del Real Madrid', y como me han pedido muchos con insistencia, voy a realizar un pequeño repaso a las camisetas que lució el equipo blanco durante los cuatro años en los que Kelme fue el proveedor oficial de material deportivo. 

La empresa Kelme se fundó en la localidad alicantina de Elche en el año 1977 y durante todo este tiempo ha estado vinculada directamente con el mundo del deporte. Mis primeros recuerdos sobre la marca, sin embargo, no se remontan al fútbol sino al ciclismo. Allá por los ochenta Kelme tenía su propio equipo en el pelotón con sus inolvidables maillots de color verde y corredores como Vicente Belda, José Recio, Fabio Parra, Eduardo Chozas… Pero los de Elche también tuvieron repercusión en el mundo del fútbol gracias a los jugadores que utilizaban botas de su fabricación. En el Real Madrid jugaron con Kelme futbolistas como Míchel, Hierro, Luis Enrique, Rafa Alkorta… En el caso de Míchel, de hecho, siempre le recuerdo jugando con botas de Kelme desde mediados de los años ochenta y era uno de los principales reclamos publicitarios de la firma alicantina. El centrocampista protagonizó numerosas campañas de la empresa que le patrocinaba en anuncios que aparecían publicados en la prensa. "Míchel, estilo y garra", rezaban muchos pósters de la época aludiendo al propio emblema de Kelme, una zarpa. La propia firma deportiva editaba postales publicitarias con la figura de sus jugadores más emblemáticos que eran ideales para recoger autógrafos. Seguro que muchos conservan las firmas de sus ídolos en alguna de estas postales de las que hablo. 

En 1992, un par de años antes de desembarcar en el Santiago Bernbéu, Kelme fue el proveedor oficial de material deportivo para los deportistas y equipos españoles que participaron en los Juegos Olímpicos de Barcelona. La medalla de oro que consiguió España en fútbol la ganó un equipo que vestía camisetas de Kelme. La empresa que habían fundado los hermanos Diego y José Quiles ya llevaba muchos años, desde su creación, siendo un referente en el mundo del deporte. Pero en 1994 se apuntó todo un tanto al conseguir vestir al Club de fútbol más prestigioso y laureado.

Sí. 1994 fue el año que unió a Kelme con el Real Madrid a través de un contrato que, en principio, se iba a prolongar durante cinco temporadas, aunque al final se quedaron en cuatro. Durante los cuatro años que duró la relación entre Kelme y el Real Madrid las camisetas lucieron en el pecho la publicidad de Teka, sponsor del Real Madrid entre las temporadas 1992-93 y 2000-01. Es el sponsor que más temporadas ha aparecido en nuestra camiseta y casi se puede decir que es uno de los distintivos del Madrid de aquella época.

Una novedad respecto a lo que sucedía con anterioridad es que Kelme vendía sus camisetas al gran público con el sponsor de Teka estampado en el pecho, es decir, las camisetas que se podía comprar el aficionado eran exactamente iguales que las de los jugadores, con su publicidad y todo. Se podían adquirir en cualquier tienda de ropa deportiva o en grandes almacenes. Coincidió además con un periodo en el que los aficionados empezaban a acudir a los estadios luciendo la camiseta de su equipo, algo que todavía no era muy habitual a finales de los ochenta y principios de los noventa. No hay más que ver fotografías e imágenes de la época para comprobar cómo acudía al campo el gran público, casi siempre vistiendo con ropa de calle en su inmensa mayoría. Pero fue con Kelme cuando de verdad los aficionados del Real Madrid empezaron a comprar camisetas de su equipo. Este apunte resulta interesante para comprender un curioso dato… Y es que las camisetas del Real Madrid de Kelme son muy fáciles de conseguir aun habiendo transcurrido dos décadas desde entonces. Basta con echar un pequeño vistazo en portales de segunda mano y páginas de subastas en internet para encontrar abundante material de la época a precios muy asequibles. Camisetas, pantalones, chándales, ropa de entrenamiento… Cualquier tipo de material del Real Madrid de ese periodo es relativamente fácil de conseguir. La explicación es más que evidente. Durante aquellos años se vendieron y se compraron muchísimas camisetas y bastantes han sobrevivido hasta nuestros días.

Temporada 1994-95 

El Real Madrid lució su primera camiseta Kelme precisamente en el acto de presentación de su primera plantilla en el Santiago Bernabéu de cara a la nueva temporada 1994-95. Esto sucedió el 19 de julio de 1994. El césped del estadio estaba recién remodelado y los futbolistas saltaron al terreno de juego calzando zapatillas deportivas y no botas para no dañar el tapete. Por supuesto, dichas zapatillas eran todas de la nueva firma, por lo que ese día todos los futbolistas del equipo blanco vistieron rigurosamente con material de Kelme: Camisetas, pantalón, medias y calzado... Así vimos ejercer ya como madridistas a jugadores como Laudrup y Redondo. Y las nuevas camisetas les quedaban de lujo, claro.

La camiseta de la temporada 1994-95 presentaba un diseño clásico y elegante. Se trataba de una elástica con cuello de color blanco. En la fotografía no se puede apreciar del todo bien, pero el tejido estaba estampado con imágenes del escudo del Club, el nombre Real Madrid y la palabra Kelme. A la izquierda del pecho, como suele ser habitual, llevaba el escudo bordado directamente sobre la prenda. A la derecha, y en horizontal, aparecía el nombre de Kelme y el logotipo de la empresa. Ese logotipo, una especie de huella  o garra, aparecía decorando las mangas de la camiseta en forma de hilera de huellas que estaban rodeadas por una franja también de color morado o violeta oscuro. En el pico del cuello aparecía escrito el nombre del Real Madrid

La camiseta de la segunda equipación era morada. El diseño era exactamente el mismo que el de la primera camiseta pero con los colores invertidos. Es decir, los detalles que en la primera equipación eran morados en la segunda camiseta eran blancos. Y, obviamente, el tejido blanco de la primera camiseta era morado en la segunda, aunque no de forma regular. El estampado morado estaba realizado formando rayas de distintas tonalidades, como si se tratara de una especie de dibujo abstracto. Visualmente impactaba mucho y parecía mucho más elaborada que la camiseta blanca.

Esa temporada 1994-95 hubo una variante de las camisetas para disputar los partidos de la Copa de la UEFA. Las prendas que se utilizaron para jugar en Europa eran exactamente iguales a las que se utilizaban en la competición doméstica pero tenían suprimidos los logotipos de Kelme en las mangas y en el pecho. Es decir, las mangas estaban completamente en blanco, sin detalles decorativos, y en el lado derecho del pecho aparecía sólo la palabra Kelme, sin el logotipo de la garra. ¿La razón? Casi con completa seguridad se debía a la normativa de la UEFA de impedir a los equipos de fútbol lucir publicidad de más de un sponsor. Al llevar las camisetas en el pecho la publicidad de Teka la UEFA no permitía que se lucieran los logotipos de la ropa deportiva. Sólo aparecía el nombre de la marca a la derecha pero, repito, sin el logo de Kelme que sí que aparecía en las camisetas con las que se jugaba la Liga, por ejemplo. La verdad es que nunca entendí bien esa normativa de la UEFA, pero el organismo europeo siempre ha sido muy rígido con los asuntos de los patrocinios de los equipos y la publicidad en las camisetas.

Temporada 1995-96

De cara a la siguiente campaña la camiseta del Real Madrid era exactamente igual que la de la temporada 1994-95. La misma. La única diferencia residió en los dorsales de la espalda, que a partir de aquel ejercicio pasaron a ser individuales. Cada jugador lucía su propio número durante toda la temporada y llevaba su nombre escrito encima del número. La camiseta también llevaba en la manga derecha el escudo de la LFP, parche que también aparecía en el pantalón de la equipación. Pero el diseño y los detalles de la prenda eran los mismos. Como anécdota cabe reseñar que Kelme comercializó en tiendas de deportes y grandes almacenes dorsales con los nombres de los futbolistas del equipo para que cualquier aficionado pudiera estampar en su camiseta el número de su jugador favorito.

Durante esa temporada 1995-96 el Real Madrid jugó por primera vez la Champions League y, al igual que sucedió en la anterior campaña, la camiseta para jugar en Europa volvió a sufrir modificación respecto a la que se utilizaba en las competiciones domésticas. Un año más las mangas estaban totalmente en blanco, sin la hilera de garras de Kelme. En esta ocasión, eso sí, en la manga derecha sí que se lucía el clásico emblema de la Champions League, un balón formado por estrellas. Es decir, era la misma camiseta con la que se había jugado la Copa de la UEFA un año antes pero añadiendo el logotipo de la Champions League.

Temporada 1996-97

En el tercer año de Kelme sí que hubo cambios en la camiseta y se presentó un nuevo modelo. Se trataba de una camiseta a la que le tengo mucho cariño porque conservo muy buenos recuerdos de aquel año en lo personal y de aquella temporada en lo deportivo. Fue la camiseta de la Liga que se ganó con Capello, la de la Liga de las Estrellas. La elástica con la que se estrenaron como madridistas jugadores como Suker, Mijatovic, Seedorf, Roberto Carlos o Panucci. Una campaña inolvidable y una Liga que se vivió con mucha intensidad debido al salto de calidad que dieron todos los equipos. Y que terminó con el Real Madrid llevándose el título... Personalmente es la camiseta de Kelme que más me gustó. Me parecía realmente bonita.

En cuanto a diseño de la prenda se refiere la camiseta seguía siendo igual que la que se utilizó en las anteriores temporadas 1994-95 y 1995-96. Pero en cuanto a detalles y tejido sí que había bastantes diferencias. Para empezar el estampado de la prenda era completamente diferente. Vuelvo a reseñar que este aspecto no se aprecia bien en las fotografías, pero en la elástica 1996-97 todo el tejido llevaba impresos escudos del Real Madrid de gran tamaño en un tono gris oscuro que sí que se percibe ligeramente en las imágenes. Y toda la prenda estaba rematada de líneas verticales en las que se podía leer las palabras Real Madrid y Kelme junto a logotipos de la marca ilicitana. De manera profusa y abarrotando toda la camiseta por delante y por detrás. Los detalles de las mangas también eran diferentes. Nuevamente teníamos la hilera de huellas o garras que servían como emblema de Kelme pero esta vez separadas por una línea morada que se difuminaba al aproximarse a cada símbolo. Y las líneas moradas que rodeaban a las garras de Kelme eran esta vez discontinuas. Otra novedad era la aparición, en el remate del pico del cuello de la camiseta, de un triángulo invertido de color morado en cuyo interior aparecía la garra de Kelme. Este triángulo invertido sustituía al nombre escrito de Real Madrid que aparecía en las camisetas que se utilizaron en las dos temporadas anteriores. Por otra parte, en el pecho, sólo aparecía el nombre de Kelme a la derecha y desaparecía el logotipo de la huella.

Los cambios en la decoración aportaron a la camiseta más frescura y una imagen más moderna y elaborada. Lo mismo sucedió con la segunda equipación. Como suele ser habitual en estos casos era la misma camiseta de la primera equipación pero con los colores invertidos. De nuevo los detalles que en la primera camiseta son de color morado son blancos en la segunda y viceversa. Y, como había sucedido con los modelos de la segunda equipación de años anteriores, el color morado no fue uniforme. De nuevo aparecían distintas tonalidades formándose dibujos en los que se perciben algunas formas geométricas. Era una camiseta... muy expresionista. Resulta llamativo, en este sentido, que las segundas equipaciones fueran tan elaboradas, aunque en cierto modo tenía sentido puesto que el color blanco de la primera camiseta no daba pie a realizar muchas florituras, como es lógico y comprensible. Pero he de decir que aquellas equipaciones moradas de Kelme resultaban bonitas. Al menos para mí. Cuestión de gustos. 

Sí que hay que reflejar, no obstante, que todos estos detalles se pueden apreciar de cerca o con la camiseta en la mano. Sin embargo, sobre el terreno de juego o a través de la televisión la segunda equipación se percibía de un color morado uniforme. En resumidas cuentas que cumplía su función de servir como camiseta visitante cuando se coincidía con un rival que también vestía de blanco. Al fin y al cabo es la finalidad de estas prendas, que los aficionados y espectadores puedan distinguir con claridad a los jugadores y puedan seguir el juego sin equívocos desde la grada o desde la pantalla de televisión. Es decir, desde la distancia. Lo cual me da pie para hacer un inciso y mencionar un importantísimo detalle de las camisetas de la temporada 1996-97. El de los dorsales...

La temporada 1996-97 fue la segunda campaña en la que se lucieron a la espalda los nombres personalizados de los jugadores. Kelme presentó unos nuevos dorsales que corrigieron un error que se había cometido en la temporada 1995-96. Los primeros dorsales personalizados que utilizó el Real Madrid estaban compuestos por una tipografía de números y letras huecas. El contorno era fino, de color morado. ¿Qué es lo que sucedía? Pues que de cerca se apreciaban perfectamente. Pero a media o larga distancia había problemas... De lejos, en el campo, y desde la televisión, era prácticamente imposible distinguir los números y los nombres de los jugadores. Sobre todo en las camisetas blancas. Se pagó la novatada. Y no sólo pasó con el Real Madrid. Durante el primer año con dorsales personalizados en el fútbol español la inexperiencia en la materia provocó que muchos equipos tuvieran problemas con nombres, con números o con ambos elementos. Los que peor lo llevaron fueron los equipos con franjas de colores en sus camisetas. Kelme resolvió el problema en las del Real Madrid utilizando letras de grosor rellenas de color morado en la camiseta blanca y de color blanco en la camiseta morada. Estaban rodeadas de una línea fina y parecían dorsales más simples que los del año anterior. Pero cumplían a la perfección su función, que era lo importante. Se veían mucho mejor y, curiosamente, a mí me parecían mucho más bonitos precisamente por su aparente simplicidad.

La tercera equipación

Y seguimos con la temporada 1996-97. No hemos acabado, no... Desde luego fue una campaña de muchas novedades en materia de camisetas. Y la mayor de ellas, sin ninguna duda, fue la aparición de una prenda que muchos ni recuerdan. La tercera equipación. Sí, por primera vez en muchísimos años el Real Madrid volvió a contar con una tercera camiseta dentro de una misma temporada. Se trataba de una prenda arlequinada en color blanco y morado. La verdad es que es difícil de clasificar y de describir, pero contemplando la fotografía adjunta y para que nos entendamos podríamos decir que se trataba de una elástica que combinaba los diseños y colores de las dos primeras equipaciones. El resultado era un tanto extraño, para qué nos vamos a engañar. Prácticamente no se utilizó, pero sí que recuerdo que llegó a estrenarse en un partido amistoso de pretemporada celebrado precisamente en Elche frente al Torino italiano. Fue el viernes 9 de agosto de 1996 y el partido fue retransmitido en directo por televisión.

Una vez concluida la campaña y con el equipo habiéndose coronado Campeón de Liga se realizó una camiseta especial conmemorativa para los festejos y la celebración. En eso Kelme fue pionera. No recuerdo con anterioridad que se realizase una camiseta especial para celebrar un título, pero Kelme lo hizo. Fue una camiseta que utilizaron los futbolistas de la primera plantilla en la fiesta que se organizó para celebrar la consecución de la Liga. Y que también estuvo a disposición del gran público. Se podía comprar, vaya. De hecho, yo la tengo. Era una camiseta bastante curiosa y rompedora, la verdad. En el tejido de la camiseta aparecían, estampados, los rostros de los jugadores que componían el equipo, lo cual le daba un pequeño toque artístico a la prenda. Las caras de Raúl, Seedorf, Roberto Carlos, Alkorta...

Se trataba de la cuarta camiseta que se elaboraba dentro de una misma temporada. La elástica, en cualquier caso, no tenía nada que ver con las tres camisetas reglamentarias de jugador que se habían utilizado a lo largo de aquel ejercicio. El diseño era muy diferente. Para empezar, el escudo aparecía en el centro del pecho rodeado de la leyenda 'Campeón de Liga' encima y 1996-97 debajo. Encima, justo debajo del cuello, aparecía el nombre de Kelme. El cuello estaba rematado con una franja azul marino muy oscura que contenía una raya blanca. En cada manga lucían sólo dos garras del emblema de Kelme, sin rodear, y una tira morada en horizontal. En cierto modo, esa camiseta parecía un boceto en cuanto a diseño de la equipación que se emplearía la siguiente temporada, como vamos a ver ahora...

Temporada 1997-98 

Fue la última campaña de Kelme vistiendo al Real Madrid. Y la última camiseta de la firma alicantina fue la más rompedora en cuanto a estética se refiere. Fue un modelo que no tenía nada que ver con los que habíamos visto los tres primeros años. Como acabo de apuntar, la nueva camiseta parecía ser una derivación de la edición conmemorativa con la que se había celebrado la Liga 1996-97. Sobre todo por la disposición de los detalles en la prenda. El escudo estaba en el medio del pecho y no estaba cosido directamente, sino que era un parche cosido. Justo encima aparecía la marca de Kelme.  Debajo del escudo se mantenía la publicidad de Teka. En las mangas desaparecían las hileras de garras y estaban rematadas por un triángulo de color morado en cuyo interior aparecía, en grande, una garra de Kelme en relieve. El parche de la LFP desaparecía de la manga derecha y en su lugar aparecía uno de la RFEF con el trofeo de Liga en color dorado. La camiseta, por cierto, era más compleja de lo que parece a simple vista. La tela no era uniforme y la prenda estaba elaborada con distintos tejidos, siendo un poco acolchado el de la parte central y más lisos los de los laterales y las mangas. La publicidad de Teka también estaba elaborada en relieve, como las garras de las mangas y el nombre de Kelme que aparecía bajo el cuello. Cuello, por otra parte, que estaba rematado por un botón.

La camiseta de la segunda equipación era color morado oscuro y al igual que la primera lucía el escudo en el pecho. Se diferenciaba de la primera equipación sobre todo en el cuello. Mientras que la primera camiseta era de cuello con solapas la segunda presentaba unos ribetes de color azul marino oscuro en redondo con una franja blanca en el medio. Esta segunda equipación también estaba realizada con distintos tejidos y era más evidente a la vista puesto que la parte central de la prenda estaba separada de los laterales y de las mangas por unas franjas blancas oblicuas y verticales. Las mangas, por cierto, eran completamente diferentes a las de la primera camiseta. Estaban decoradas con dos franjas más claras en cuyo interior había un par de las garras que servían de emblema de la marca en color violeta. 

Y por segundo año consecutivo hubo tercera equipación oficial. De nuevo una elástica que prácticamente no se utilizó y que no tenía casi nada que ver con las dos anteriores. Normalmente las camisetas de fútbol de un equipo durante una misma temporada son siempre iguales salvo en los colores, lógico. Para eso se hace una primera equipación y una segunda. Pero se da la circunstancia de que las tres camisetas que facturó Kelme para la temporada 1997-98 eran diferentes unas de otras salvo en la disposición central de los símbolos en el medio de la camiseta. En eso coincidían las tres: Marca de Kelme bajo el cuello, escudo debajo y publicidad de Teka debajo del distintivo del Club. Eso sí, en la tercera equipación el escudo sí que estaba bordado directamente sobre la prenda. En esta tercera camiseta el color que predominaba era el negro. Dos franjas verticales de color blanco, una a cada lado, recorrían la prenda de arriba abajo de forma oblicua y la camiseta estaba estampada también con una serie de franjas horizontales que se degradaban con color morado. Las mangas presentaban unos rectángulos blancos en cuyo interior no había dos sino tres garras del logotipo de Kelme. Y en el cuello aparecía otra garra sobre la que lucían las iniciales RMCF. Personalmente, en cuanto a atractivo se refiere, era la camiseta de aquella temporada que más me gustó. Aunque, también es justo reconocerlo, parecía un poco sobrecargada y compleja...

A la hora de mencionar variantes hay que reflejar que un año más la participación en la Champions League supuso ver la ya habitual modificación de no poder lucir en las mangas el logotipo de la firma deportiva. Es decir, el triángulo morado que se lucía en la manga de la primera equipación estaba vacío, sin la famosa huella de Kelme. La manga, simplemente, estaba decorada con el triángulo morado. Es la camiseta con la que jugamos la Final de Ámsterdam frente a la Juventus. Y es que ahí reside el mayor logro de aquella camiseta. Se trata de una prenda inolvidable porque fue la camiseta de La Séptima. Estoy segurísimo de que todos recordamos ese modelo gustara más o menos...

Y, tal y como sucedió un año antes con la Liga, la consecución de la Champions League de la temporada 1997-98 supuso un aliciente más que justificado para volver a sacar una camiseta conmemorativa. Los aficionados más veteranos llevaban 32 años esperando la Copa de Europa. Esa camiseta conmemorativa, vista hoy en día, es un bonito recuerdo de aquel triunfo que tanto encandiló al madridismo. De hecho, se trata del título que más ilusión le ha hecho a cualquier madridista que lo viviese. Estoy convencido de que cualquiera que tenga más de treinta años citará la consecución de La Séptima a la hora de mencionar su mejor recuerdo como seguidor del equipo blanco. La camiseta conmemorativa de La Séptima también se puso a la venta aunque con una edición limitada. De todas formas, puede encontrarse en internet gracias a páginas de segunda mano.

En el frontal de la camiseta aparecía estampada una imagen en grande del trofeo de la Champions League siendo izado. Las mangas estaban decoradas por una hilera de imágenes del cetro continental separadas por el nombre del Real Madrid. Pero donde más lucía esa camiseta era en la parte posterior. La espalda estaba decorada con una especie de dorsal con el número 7, en referencia a la séptima Copa de Europa que había ganado el Real Madrid. El número estaba dentro de una figura con el contorno del trofeo europeo. Encima se podía leer la leyenda 'Copa Europa 1998'. Y, estampadas, aparecían las firmas de los jugadores que habían participado en aquella inolvidable campaña europea de la temporada 1997-98. Aquella prenda conmemorativa de La Séptima fue la última camiseta del Real Madrid que comercializó Kelme. Quedaba un año de contrato, una temporada más, pero ambas partes llegaron a un acuerdo para dar por zanjada su colaboración y en el verano de 1998 tomaron diferentes caminos... 

Se cumplen ahora dos décadas y, por ese motivo, me apetecía echar la vista atrás para ver cómo vestíamos los madridistas entonces. Cómo pasa el tiempo... Veinte años ya. Para algunos esta sería la primera camiseta con la que acudieron al Santiago Bernabéu. La camiseta que vistieron jugadores como Zamorano, Laudrup, Míchel, Redondo, Hierro, Raúl, Suker, Mijatovic y tantos y tantos ídolos... Algunos, como es mi caso, recibirían una de estas camisetas como regalo navideño de Reyes, o la comprarían en algunos de los puestos del estadio en un día de partido. O la llevarían orgullosos para jugar algún encuentro en la calle con sus amigos. Quizás alguno incluso conserve alguna con la firma de algún jugador... En definitiva, estoy seguro de que muchos recuerdan con cariño aquellas camisetas con la publicidad de Teka tan de los noventa... Camisetas de una empresa española que, como acabamos de comprobar, fue pionera en algunos aspectos. Kelme fue la camiseta del Real Madrid de mediados de los noventa. Y la camiseta de La Séptima.

miércoles, 18 de julio de 2018

OTRO MADRIDISTA CAMPEÓN DEL MUNDO

Actualización del listado de jugadores del Real Madrid que han llegado a ser Campeones del Mundo

Raphaël Varane, futbolista del Real Madrid, se ha proclamado Campeón del Mundo con su selección en Rusia. Aprovecho la ocasión, por tanto, para actualizar la reciente entrada que le había dedicado a los futbolistas madridistas que habían conseguido ganar alguna vez un Mundial de fútbol. Con la inclusión de Varane son 23 los jugadores que han tenido tal privilegio.

Desde que en el año 1930 se disputó la primera Copa del Mundo se han celebrado 21 Mundiales. Cada cuatro años, salvo en 1942 y 1946, las mejores selecciones de fútbol se han visto las caras para tratar de levantar el trofeo Jules Rimet o la Copa Mundial de la FIFA que la sustituyó tras la edición de 1970

Brasil: 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002
Italia: 1934, 1938, 1982 y 2006
Alemania: 1954, 1974, 1990 y 2014
Uruguay: 1930 y 1950
Argentina: 1978 y 1986
Francia: 1998 y 2018
Inglaterra: 1966
España: 2010 

En algunos de esos combinados que han conseguido proclamarse Campeones del Mundo han participado futbolistas que han llegado a vestir la camiseta del Real Madrid en algún momento de sus carreras deportivas.

1950. Uruguay: Julio César Britos.
1958. Brasil: Didí.
1962. Brasil: Didí.
1974. Alemania Federal: Paul Breitner y Günter Netzer.
1986. Argentina: Jorge Valdano y Óscar Ruggeri.
1990. Alemania: Bodo Illgner.
1994. Brasil: Ricardo Rocha y Ronaldo Nazario.
1998. Francia: Zidane y Karembeu.
2002. Brasil: Ronaldo Nazario, Roberto Carlos y Kaka.
2006. Italia: Fabio Cannavaro.
2010. España: Iker Casillas, Raúl Albiol, Sergio Ramos, Álvaro Arbeloa y Xabi Alonso.
2014. Alemania: Toni Kroos, Sami Khedira y Mesut Ozil
2018. Francia: Raphaël Varane.

En 1974 también fue Campeón del Mundo el futbolista Jupp Heynckes, que entrenó al Real Madrid en la temporada 1997-98.

A raíz del triunfo de Francia en la Copa del Mundo se ha registrado un curioso dato. Raphaël Varane es el cuarto futbolista que consigue levantar en un mismo año la Champions League y el Mundial. Los otros tres fueron Christian Karembeu en 1998, Roberto Carlos en 2002 y Sami Khedira en 2014. Los cuatro, además, lo han conseguido como jugadores del Real Madrid.