domingo, 17 de junio de 2018

LA EUROCOPA DE 1988

España cayó en la primera fase del torneo celebrado hace treinta años

Tengo que reconocer que guardo recuerdos un poco fríos de la Eurocopa que se disputó en Alemania en 1988. Es curioso, pero a pesar de que el fútbol era una auténtica pasión para mí aquella fue una Eurocopa que no seguí con demasiado interés... Seguramente porque la Selección cayó a las primeras de cambio y en el colegio todavía no nos habían dado las vacaciones. El 17 de junio de 1988 el combinado de Alemania Federal se impuso 2-0 al equipo de Miguel Muñoz terminando de manera abrupta la participación española en aquella Euro 88. Una auténtica decepción teniendo en cuenta toda la expectación generada en la anterior gran cita, el Mundial de México 86. España, además, era entonces la vigente subcampeona de la competición tras jugar la Final de la Euro 84.

Por aquel entonces el número de selecciones participantes era mucho menor que en la actualidad. En la última Euro disputada, la de Francia 2016, participaron 24 selecciones y se jugaron 51 partidos. En la de 1988 sólo había 8 selecciones y se disputaron 15 encuentros para dirimir el nombre del Campeón. El torneo duró un par de semanas nada más. Arrancó el viernes 10 de junio y concluyó el sábado 25 de junio de 1988.

El seleccionador Miguel Muñoz afrontaba su tercera cita importante con el combinado español tras la Eurocopa de Francia y el Mundial de México. España lo había hecho muy bien aunque, bueno... Aquella era la época en la que siempre pasaba algo. Siempre ocurría alguna cosa y la suerte miraba para otro lado. Además, el clima que se había generado en torno al equipo nacional y el seleccionador se había enturbiado un poco en los últimos meses... De hecho, ya hubo algo de polémica a la hora de confeccionar el grupo de seleccionados. Algunos echaban en falta a jugadores como Arconada, Tendillo o López Rekarte, que atravesaban un gran estado de forma. Para la Euro de Alemania la convocatoria estuvo compuesta finalmente por 20 futbolistas:

Porteros: Andoni Zubizarreta y Paco Buyo.
Defensas: Tomás Reñones, Genar Andrinua, Sanchís, Diego, Gordillo, Camacho y Miquel Soler.
Centrocampistas: Ricardo Gallego, Míchel, Calderé, Víctor Muñoz, Eusebio, Bakero, Begiristain y Martín Vázquez.
Delanteros: Julio Salinas, Eloy y Butragueño.

España había quedado encuadrada en el Grupo A junto a Alemania Federal, Italia y Dinamarca. Casi nada.... En el Grupo B competía la URSS, Países Bajos, Irlanda e Inglaterra. El sistema de competición era simple. Cada país se enfrentaba al resto de equipos de su grupo en una liguilla y los dos primeros se clasificaban para la siguiente fase. La siguiente fase que, claro, directamente eran las semifinales del torneo. Todas las selecciones eran de nivel pero el Grupo A daba verdadero miedo. Alemania e Italia estaban siempre en las quinielas de los títulos tanto en Mundiales como en Eurocopas. Por su parte, Dinamarca y España venían de haber ofrecido una muy buena imagen en el Mundial de 1986. Pero claro... Sólo pasaban dos equipos.

España arrancó el campeonato el 11 de junio frente a Dinamarca en un partido que se puso pronto de cara con un gol de Míchel a los cinco minutos. Sin embargo empatarían los daneses con un extraordinario gol de Michael Laudrup. Míchel falló un penalti para ponernos otra vez por delante, pero en el segundo tiempo Butragueño conseguiría firmar el 1-2. Ampliaron la renta los de Miguel Muñoz a balón parado. Gallego amagó con botar una falta pero el que terminó disparando fue Rafael Gordillo, que batió por alto la meta danesa colocando el 1-3 en el marcador. El equipo nórdico redujo distancias con un tanto de cabeza de Flemming Povlsen, pero el triunfo terminó siendo de los españoles. Por aquella época éramos la bestia negra de Dinamarca tras haberlos dejado fuera de la Eurocopa de Francia en 1984 y del Mundial en 1986

Nuestra Selección sumó sus tres primeros puntos, pero en el segundo partido, jugado el 14 de junio frente a Italia, las cosas ya no fueron tan bien. Se perdió 1-0 con un gol de Gianluca Vialli y el pase a la siguiente fase se complicaba. España se lo jugó todo al último partido de la fase de grupos frente a la anfitriona, Alemania. Y volvimos a perder, esta vez 2-0 con dos goles de Rudi Völler. Italia, a su vez, ganó por idéntico resultado a Dinamarca, de tal manera que en el Grupo A se clasificaron Alemania e Italia. En el Grupo B los que pasaron fueron la URSS y Países Bajos e hicieron las maletas Irlanda e Inglaterra.

La eliminación pasó factura y Miguel Muñoz, que terminaba contrato con la Federación, dejaría de ser seleccionador aquel mismo verano. El torneo era muy corto y un par de derrotas como las que sufrió España te dejaban en la calle. Fue una decepción, estaba claro. Aunque también hay que contextualizar las cosas y ver que se cayó frente a dos rivales muy importantes del nivel de los italianos y los alemanes. Pero fue una decepción. A eso se sumaron las críticas por el juego del equipo. El bloque principal de jugadores de la Selección estaba compuesto por futbolistas del Real Madrid, pero la Selección no jugaba como el Real Madrid. De hecho, era el principal argumento que se esgrimió contra Miguel Muñoz.... Que no se sabía a qué jugaba el equipo. En ocasiones se le acusaba de defensivo cuando el perfil de los futbolistas madridistas era más bien ofensivo. Un lío, vamos... 

La Eurocopa de 1988 supuso también la retirada de José Antonio Camacho de la Selección, de la que en aquellos momentos ostentaba el récord de internacionalidades con 81 partidos. Al término de la siguiente temporada, 1988-89, se retiraría como jugador en activo. El propio jugador del Real Madrid fue el que anunció que dejaba el combinado. Acababa de cumplir 33 años, de hecho lo celebró estando concentrado con el equipo nacional. Entendía que de cara al próximo Mundial de Italia la Selección tendría que iniciar un nuevo proyecto y dar paso a nuevos futbolistas. Rafa Gordillo y Ricardo Gallego tampoco volverían a jugar con España.

La vida sigue...

Cuando unos pocos días después nos dieron las vacaciones de verano en el colegio la Eurocopa estaba ya finalizando. Recuerdo que entre los amigos del barrio organizamos una competición de fútbol con chapas pero la Eurocopa se nos quedaba pequeña y como Jose Mari se empeñaba en que él quería jugar con Argentina, pasamos de la Euro y montamos un Mundial. Tras una reñida discusión yo conseguí hacerme con las riendas de España. Menudos partidos montamos en la calle. Campos pintados con tiza sobre las baldosas y porterías hechas con cajas de puritos Farias. Jamás olvidaré un España-Holanda que gané en el último suspiro con un gol de Tomás Reñones. Y es que en mis chapas yo utilicé a los futbolistas que habían sido convocados para la Eurocopa. Me hubiera gustado que hubiese acudido Chendo, que conmigo habría sido titular, pero no había sido convocado por la lesión que sufrió a finales de abril de 1988, en el partido frente al Betis en el que ganamos la Liga. En realidad a finales de mayo el lateral derecho ya estaba recuperado, pero Muñoz prefirió no arriesgar con el de Totana.

Precisamente la ausencia de Chendo no fue prevista por Panini para su álbum de la Euro 88. Un álbum, todo sea dicho, que contenía numerosos errores, como siempre ocurre al lanzarse la colección mucho antes de conocerse las convocatorias definitivas de los seleccionadores. Así, por ejemplo, en los cromos de la Selección española además de 'colarse' con Miguel Porlán Chendo se editaron las imágenes de Andoni Goicoechea, Julio Alberto, López Recarte, Señor, Paco Llorente y Lobo Carrasco. Ninguno de ellos acudió a Alemania 88. Y faltaban al mismo tiempo, claro, los cromos de Tomás, Diego, Camacho, Soler, Gallego, Eusebio, Begiristain o Eloy. Y con los equipos de otros países sucedería lo mismo...

Ah, por cierto, no presté mucha atención a la Final del torneo, que la jugaron la URSS y Países Bajos.  Ganaron los neerlandeses 0-2 con goles de Gullit y Van Basten, que marcó aquella famosa volea que tantas veces se repitió por televisión. Los soviéticos fallaron un penalti. O, mejor dicho, lo paró Van Breukelen, que venía de ganar la Copa de Europa con el PSV Eindhoven. Ya habíamos comprobado los madridistas cómo se las gastaba el cancerbero neerlandés. El fútbol holandés llegó a lo más alto aquel año 1988. Pero yo estaba a otras cosas... Con España eliminada y la temporada terminada para el Real Madrid yo ya sólo aguardaba a que empezase el Tour de Francia para ver qué hacía Perico Delgado...

sábado, 16 de junio de 2018

LOS MUNDIALES DE FÚTBOL

Apuntes sobre el torneo más importante a nivel de selecciones

El mayor atractivo de los Mundiales de fútbol, al margen del reclamo que supone ver enfrentarse a los mejores futbolistas de los cinco continentes, reside en el hecho de que se trata de un torneo que se juega cada cuatro años. Las competiciones de clubes se celebran todos los años, pero los Mundiales y las Eurocopas se disputan cada cuatro años. Ese matiz le otorga a estos eventos un evidente interés. Si prestamos atención, no son tantos los Mundiales de fútbol que hemos visto en nuestras vidas. De hecho, en 2030, dentro de doce años, se cumplirá un siglo de Copas del Mundo y sólo se habrán jugado 24 Mundiales

A pesar de todo, tengo que reconocer que, en mi caso particular, he ido apreciando que con el paso de los años el interés no es el mismo que cuando eres un crío. Supongo que a todos nos pasará igual. Como casi todo en la vida, las cosas se ven con mayor ilusión con los ojos de un niño. Mis recuerdos de España 82 son prácticamente nulos por razones de edad y de México 86 el hecho de que los partidos se jugasen de noche impidió que pudiese disfrutar de mi primer Mundial. Por eso siempre digo que Italia 90 fue mi primer Mundial y que Estados Unidos 94 fue, de largo, el que más disfruté. Es curioso el impacto que tuvo aquel Mundial de 1994 entre los que lo vimos. Muchos señalan aquella Copa del Mundo como el punto de inflexión o la barrera que separa el fútbol 'de antes' del fútbol 'de ahora'. Quienes defienden esa corriente que se resume en el lema del "odio eterno al fútbol moderno" suelen colocar en 1994 el mojón que separa dos épocas en teoría opuestas de la historia del balompié.

Yo no tengo tan claro que hubiese un antes y un después tan evidente en el fútbol. Y eso que soy de los nostálgicos que conserva tantos buenos recuerdos del fútbol de antaño. Pero no estoy seguro de que 1994 sea un punto y aparte en la historia del fútbol. Quizás lo sea para los que integran mi generación. Pero, seguramente, el fútbol que conocimos antes de 1994, el de los ochenta por ejemplo, también era repudiado por nuestros abuelos. Quizás el fútbol de Butragueño, Míchel y compañía no les gustaba tanto como el de Di Stéfano, Gento o Puskas. "Odio eterno al fútbol moderno", gruñirían nuestros mayores, que en paz descanse, cuando veían que el Real Madrid era incapaz de volver a ganar una Copa de Europa mientras que con el blanco y negro habían caído cinco una detrás de otra. Nuestros abuelos, que habían visto ganar a la Selección una Eurocopa en 1964, se llevarían las manos en la cabeza cuando el balón se le escapaba a Arconada en París veinte años después privando a nuestro equipo nacional de un nuevo título. "Odio eterno al fútbol moderno", gritarían desesperados mientras recordaban las gestas del 'fútbol de antes'. Y, al mismo tiempo, nuestros bisabuelos le darían más valor al fútbol que se practicaba con balones que pesaban como piedras y que se remataban con pañuelos en la cabeza para no dejar marcas. Aquello sí que era fútbol. Aquello sí que era lucha, pundonor y esfuerzo. Todos arriba... A mí el pelotón que los arrollo. Eso sí que era fútbol... "Odio eterno al fútbol moderno".

No. Analicemos las cosas en su justa medida... 1994 no fue la barrera entre el fútbol de antes y el fútbol moderno. El fútbol, como todo en la vida, evoluciona. Evoluciona de manera continua y seguirá evolucionando con el paso de los años siguiendo todo tipo de vaivenes sociales, políticos, económicos... El fútbol ha cambiado mucho en algunos aspectos durante los últimos treinta años y seguirá cambiando en los próximos treinta... Cambian algunas reglas, se van incorporando novedades técnicas... Pero la esencia del fútbol, por suerte, sigue siendo la misma. Dos equipos enfrentándose entre sí con la intención de marcar el mayor número de goles posible para ganar el partido. Eso sigue igual.

1994 sí que fue, seguramente, un punto de inflexión a nivel personal para una generación de jóvenes que en los siguientes Mundiales ya veríamos el fútbol de otra forma. El Mundial de Estados Unidos me lo tragué entero porque estaba de vacaciones y tenía todo el tiempo libre del mundo. Pero cuatro años más tarde Francia 98 me pilló en plenos exámenes y el panorama era totalmente distinto. Aprovechaba las pausas de estudio para haber algunos partidos, pero no todos. Ya no era lo mismo... Y cuatro años más tarde, en Corea del Sur/Japón 02, estaba ya dando mis primeros pasos en el mundo laboral y tampoco podía seguir los partidos con la intención que a mí me hubiese gustado. Y con el paso de los años la cosa ha seguido igual o peor. Seguramente por eso recuerdo con tanto aprecio el Mundial de Estados Unidos. 

Los Mundiales de fútbol te marcan cuando eres niño porque esos cuatro años que transcurren entre uno y otro son eternos, lo cual convierte al Mundial de turno en un acontecimiento trascendental si te gusta el fútbol. Algo místico. Incluso los álbumes de fútbol eran distintos y especiales en mi época. Los álbumes de la Liga eran los de las colecciones de Ediciones Este de cartón. Pero los del Mundial eran los de Panini, que eran adhesivos y costaban más dinero. La colección era más difícil de terminar precisamente por eso, porque los domingos te compraban menos sobres. 

A ojos de los niños ese fútbol de los Mundiales resulta embaucador. Pero a medida que vas creciendo esa fascinación disminuye. A ello contribuye, en parte, el hecho de que España sea un país en el que el fútbol de clubes es mucho más importante que el fútbol de selecciones. Yo mismo no tengo ningún inconveniente en reconocer que para mí el Real Madrid está por encima de la Selección. Es una opinión personal y seguramente muchos no estarán de acuerdo con esta apreciación. Algunos aficionados somos tan vehementes en el apoyo hacia nuestros equipos que se nos hace raro apoyar a un equipo en el que juegan futbolistas que son rivales a nivel de clubes.

En cualquier caso, si echamos la vista atrás seguramente son muchos los recuerdos que nos vienen a la cabeza sobre la Selección y las diferentes Copas del Mundo que hemos presenciado a lo largo de nuestras vidas.