martes, 26 de marzo de 2019

LOS TRIUNFOS DE LA TEMPORADA 1993-94

Victoria frente al Valencia y primer gol de Dubovsky en Liga

'Historias del Real Madrid' no deja de ser un blog en el que vuelco muchísimos recuerdos personales. Hay partidos que se le quedan a uno marcados en la memoria por las razones más variopintas que sean. No siempre deportivas, además. El duelo que hoy voy a recordar no se me olvidará jamás porque me encontraba de viaje de estudios. Fue el sábado 26 de marzo de 1994 y no lo olvidaré nunca porque sufrí muchísimo pero el partido terminó bien. También lo recuerdo porque ese día me compré mi primera camiseta del Real Madrid. Una de verdad, la Hummel de aquella temporada, no las clásicas camisetas de imitación que se vendían en mercadillo y tiendas de souvenirs como pude comprobar precisamente durante aquel inolvidable viaje con los compañeros de clase...

El partido en cuestión era un encuentro de Liga. Trigésima jornada del Campeonato Nacional. Ya lo he contado unas cuantas veces, la temporada 1993-94 no estaba marchando bien. El equipo era tercero, a un punto del Barcelona, segundo, y a tres del Deportivo, líder. Visitaba el Santiago Bernabéu el Valencia, equipo al que tampoco le estaban saliendo muy bien las cosas. Eran novenos y habían protagonizado un curioso baile de banquillos aquella campaña. Empezaron con Guus Hiddink y al holandés le sustituyeron, atención, Paco Real, Héctor Núñez y José Manuel Rial. Cuatro entrenadores en 29 jornadas. Y lo más chocante era que en la jornada 30, en el partido con el Real Madrid, regresaba al banquillo de nuevo... ¡Guus Hiddink! Tanto cambio de entrenador era señal inequívoca de que el conjunto "ché" no estaba en su mejor momento. Sin embargo, el Valencia llegó a jugar realmente bien a principios de los noventa, sobre todo, precisamente, con Hiddink de entrenador. Y siempre contaba con buenos futbolistas. Menos mal que aquel sábado no jugaría uno de sus fichajes de aquella temporada que estaba rindiendo realmente bien, un tal Pedja Mijatovic... De todas formas, jugara quien jugara, tenía motivos para no estar tranquilo. El equipo encajaba muchos goles y ya habíamos tropezado demasiadas veces esa campaña.

Pues sí, tenía motivos para no estar tranquilo. El partido se emitió en directo por televisión pero en el apartamento en el que estaba hospedado con mis tres compañeros de habitación de hotel no había televisor y me tocó tirar de la radio. Y casi nada más empezar... Gol del Valencia. Gol de Gaizka Mendieta, segundo gol en Liga que marcaba aquel joven jugador que yo recordaba por ser uno de los 'colocas' de la colección de cromos de Este del año anterior y que, con el tiempo, se convertiría en uno de los futbolistas más emblemáticos del conjunto valenciano.

Prosinecki seguía viviendo sus mejores momentos como madridista, tal y como recordaba hace unos días con motivo del aniversario del estreno de Vicente Del Bosque como entrenador. Desde que el técnico salmantino cogió al equipo, tres jornadas de Liga atrás, el jugador croata había pasado a destacar y había marcado tres goles. Durante la retransmisión por la radio Robert seguía siendo protagonista de casi todas las acciones de ataque. Y un pase al área suyo supuso el gol del empate del Real Madrid. Dubovsky, que aquel día jugó de delantero centro con el 9 a la espalda, trató de combinar con Butragueño dentro del área pero el esférico rebotó en un rival y volvió a caer en su poder. Un disparo del eslovaco con la zurda entró ajustado al palo izquierdo. ¡Gol del Real Madrid! ¡Gol de Dubovsky! Qué ilusión me hizo aquel gol... Le cogí un cariño tremendo a aquel jugador, que no tuvo nada de suerte con la camiseta blanca. Era su primera temporada con nosotros y la irregular marcha del equipo le pasó factura pese a que le ponía muchas ganas. Jugó principalmente de centrocampista por la izquierda y en septiembre de 1993, en la Recopa frente al Lugano, había marcado su primer gol como madridista. Su segundo gol, frente al Valencia, era su primera diana en Liga. Qué ilusión me hizo y cómo me alegré por él...

La segunda parte arrancó con un nuevo gol para el Real Madrid. ¡Gol de Prosinecki! Tercera jornada consecutiva marcando y cuarto gol en tres jornadas. Hierro lanzó un fuerte disparo desde fuera del área y Sempere desvió como pudo, quedando el rechace a disposición del croata, que alojó el balón en la red. Era el 2-1 y el Real Madrid remontaba. Pero poco duró la alegría. Unos minutos después el visitante Álvaro protagonizó una espectacular galopada en jugada individual que él mismo culminó con un potente disparo cruzado que superó a Buyo. Empate a dos y jarro de agua fría. Cómo sufrí aquella temporada y cómo sufrí aquel partido... Para mí siempre ha sido lo malo de no poder ver los partidos en directo, que por la radio me pongo muy nervioso. El equipo llegaba arriba pero no terminaba de marcar el tercero y el cronómetro corría. Pasaba el tiempo y encima yo tenía miedo a que un nuevo gol del Valencia nos dejara en la cuneta. Pero en el minuto 86, cuando todo parecía abocado al empate, llegó el gol del triunfo. Jugada de Míchel por la derecha, pase al interior del área y el omnipresente Prosinecki conectó un disparo flojo que tropezó en Mendieta. El balón, suave y de rebote, quedó en poder de Butragueño, que sólo tuvo que empujarla a la red superando a Sempere. ¡Gol del Real Madrid! Remontada en Liga con gol del Buitre. Y el grito que pegué al celebrar el gol me lo tuvieron que escuchar hasta en el quinto pino... 

Una vez terminado el partido, y con la inmensa alegría del triunfo, decidí estrenar mi nueva camiseta del Real Madrid, comprada aquella misma tarde y aún en la bolsa y con su embalage original de Hummel. Resultó que en aquel momento entró en la habitación mi compañera Laura, también madridista, (qué habrá sido de ella, que hace años que no la he vuelto a ver), y me quitó histérica la camiseta para salir corriendo con ella y hacerse una foto. Hay que tener en cuenta que por aquella época no era tan fácil y habitual ver camisetas oficiales de fútbol como en la actualidad. Así que resultó que fue ella la que estrenó mi camiseta... 

Mi primera camiseta, el primer gol de Dubovsky en Liga, aquel triunfo con emoción en los instantes finales, el cambio de hora de aquella noche... No dejan de ser bonitos recuerdos de aquel sábado 26 de marzo de 1994, tal día como hoy de hace 25 años.

REAL MADRID: Buyo, Velasco, Alkorta, Sanchís, Luis Enrique, Míchel, Hierro, Prosinecki, Martín Vázquez (Zamorano, 66'), Butragueño y Dubovsky (Lasa, 75').

VALENCIA: Sempere, Quique, Camarasa, Belodedici, Serer, Arroyo, Mendieta, Gálvez (Álvaro, 45'), Tomás, Eloy y Aristizabal (Ribera, 86').

GOLES  
0-1 min. 7 Mendieta
1-1 min. 35 Dubovsky
2-1 min. 47 Prosinecki
2-2 min. 55 Álvaro
3-2 min. 86 Butragueño   

domingo, 17 de marzo de 2019

LA FINAL DE COPA DEL REY DE LA TEMPORADA 2003-04

El inicio de la cuesta abajo hacia el descalabro de la campaña de Carlos Queiroz

Tal día como hoy de hace quince años el Real Madrid disputaba en el Estadio Olímpico de Montjuic la Final de la Copa del Rey frente al Zaragoza. Un partido que perdimos y que trae malos recuerdos. No me gusta nada recordar efemérides así, pero se trata de un partido significativo a la hora de explicar un periodo especialmente accidentado de nuestra Historia, así que por lo que significó me lanzo a echar la vista atrás para rememorar aquel descenso a los infiernos que se inició el miércoles 17 de marzo de 2004. Hoy, en 'Historias del Real Madrid', vamos a desmenuzar el desastroso final de campaña de la temporada 2003-04.

Para entender por qué acabó todo como acabó hay que analizar un poco los antecedentes y el contexto y comprobar de dónde veníamos. En el verano de 2003 el Real Madrid iniciaba el cuarto ejercicio de Florentino Pérez al frente del equipo. Nos encontrábamos inmersos en aquella etapa en la que cada año llegaba una figura de renombre para incrementar la nómina de estrellas del equipo, algo de lo que ya se ha hablado muchas veces. Luis Figo, Zinedine Zidane, Ronaldo Nazario... Los mejores jugadores del momento estaban en el vestuario del Real Madrid. ¿Quién sería la siguiente estrella en llegar al Bernabéu? Pues nada más y nada menos que la estrella más mediática del momento, David Beckham. Pero no sería la única gran novedad. El encargado de sentarse en el banquillo del Real Madrid sería un técnico que seguramente entraba en pocas quinielas. El portugués Carlos Queiroz, segundo de Alex Ferguson en el Manchester, fue el elegido. 

El técnico que había llevado al Real Madrid a sus éxitos más recientes ya no estaría al frente de la nave. Vicente Del Bosque no fue renovado al término de la temporada 2002-03 en una decisión que dio mucho que hablar en su momento. Desacuerdos económicos, búsqueda de una nueva imagen, cambio de imagen... Nunca me llegó a quedar claro del todo qué es lo que empujó a los dirigentes madridistas a tomar la decisión de prescindir de los servicios del técnico salmantino. Lo que está claro es que algo sucedió aquella noche de la celebración de la Liga 2002-03 en el Bernabéu. Aquel famoso 'motín' se llevó por delante también al capitán Fernando Hierro, que diría adiós al conjunto blanco después de 14 temporadas. Se marchaban dos figuras de peso del equipo...

Las salidas de Vicente Del Bosque y de Fernando Hierro fueron las más sonadas, pero no fueron las únicas. De hecho, fueron bastantes las bajas que sufrió el Real Madrid entre la temporada 2002-03 y la 2003-04. Flavio Conceiçao se marchó al Borussia Dortmund, Steve McManaman al Manchester City, Albert Celades fue cedido al Girondins de Burdeos, Munitis, que regresó aquel verano de su cesión del Racing, inició la pretemporada con el Real Madrid pero pronto salió con dirección al Deportivo de la Coruña. Y con la temporada oficial apenas empezada el goteo de jugadores siguió su curso... Todo un referente como Claude Makelele se marchó al Chelsea tras disputar la ida de la Supercopa con el Mallorca. Fernando Morientes, que había perdido protagonismo tras la llegada de Ronaldo, también salió cedido al Monaco después de haber jugado unos minutos en la primera jornada de Liga...

¿Con qué plantilla se quedaba el Real Madrid? El Real Madrid se encontraba inmerso en aquella famosa política que se denominó 'Zidanes y Pavones', es decir, la consigna era fichar a estrellas mundiales consagradas y combinarlas con jugadores de la cantera. El nombre venía, precisamente, de dos jugadores referentes del equipo en ambas parcelas, el astro Zinedine Zidane y el canterano Francisco Pavón, que se había asentado en el centro de la defensa rindiendo de forma satisfactoria. Florentino Pérez quiso hacer de esa fórmula el santo y seña de su política deportiva. Grandes fichajes y tirar de la cantera. Así se explica la amplia presencia de jugadores formados en la antigua Ciudad Deportiva. Además de los ya consagrados Raúl, Guti y Casillas el cuadro blanco contó en la temporada 2003-04 con Pavón, Raúl Bravo, Portillo, Borja, Mejía, Núñez, Juanfran, Rubén, Miñambres, Jordi López... En Copa del Rey incluso llegarían a participar Riki, Olalla y Paredes. Muchísimos canteranos. La gran pregunta era si estos jóvenes jugadores tenían el nivel y la capacidad suficiente para afrontar la exigencia que se le requiere siempre al Real Madrid en competición oficial...

Aquel Real Madrid estaba cambiando. Se habló mucho de la repercusión que podría tener para el equipo la preparación que afrontó el Madrid aquel verano de 2003. La pretemporada clásica, aquellos 'stage' en los tranquilos campos de Suiza se sustituyó por una gira comercial por Asia con largos desplazamientos, partidos y diversos compromisos publicitarios. El concepto de la venta de camisetas estaba más vigente que nunca y, por desgracia, casi se hablaba más del número de elásticas que se vendían con el dorsal de Beckham que de la preparación y el trabajo tan necesario que se suele realizar para afrontar la campaña. Por aquella epoca la prensa acuñó un término que, desde mi modesto punto de vista, le terminó haciendo muchísimo daño al Club. El equipo quedó bautizado como el "Real Madrid galáctico" y, por extensión, a sus jugadores se les denominó "galácticos". Hay que matizar y dejar bien claro que aquello de "Los Galácticos" no partió nunca del Club. De hecho, los propios futbolistas del Real Madrid rechazaban aquella etiqueta e incluso en ocasiones hacían público su malestar por aquel sambenito. Fue una etiqueta de la prensa que, a la larga, insisto, acabó pasando factura y haciendo mucho daño. Pero claro... Sobre el papel el Real Madrid contaba con un equipo de ensueño que había juntado en el mismo vestuario a los mejores jugadores del mundo, a los cracks del momento. Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham. Un auténtico lujo, vaya.

Supercopa de España

La competición oficial de la temporada 2003-04 arrancó con la disputa de la Supercopa de España frente al Mallorca. El 24 de agosto de 2003, en Son Moix, los locales remontaron un gol de Luis Figo para terminar ganando 2-1. El primer partido de Carlos Quieroz y David Beckham con el Real Madrid se saldó con derrota. No obstante, tres días después, el 27 de agosto, el Real Madrid vencía 3-0 en el partido de vuelta, gol de Beckham incluido, y se proclamaba Campeón de la Supercopa de España. Primer título de la temporada para la escuadra del Santiago Bernabéu. Parecía que se prolongaba la racha de éxitos recientes del equipo, que venía de ganar un par de Ligas, una Supercopa, una Champions League, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental en las anteriores tres campañas.

Había algunas dudas iniciales en torno al equipo de Queiroz... Pero lo cierto es que pronto se disiparon puesto que el conjunto blanco empezó a funcionar y a cosechar buenos resultados. A ver, el equipo, en principio, era muy bueno y los fichajes no eran malos. ¿Acaso David Beckham no era un gran jugador? Pronto lo demostró y su adaptación futbolística fue muy rápida. Incluso lo hizo bien jugando en el centro del campo, a donde se había visto desplazado al estar Figo en la derecha. El impacto mediático por la llegada del británico desató la locura en Madrid y, por si fuera poco, el primer gol de la Liga de la temporada 2003-04 lo marcó el jugador de moda, David Beckham. Victoria 2-1 frente al Betis. El equipo fue cogiendo el ritmo y mejorando con el paso de las semanas. Desde que empezó la Liga y hasta finalizar el año 2003 el Real Madrid ganó 18 partidos y empató 5 encuentros. Sólo perdió dos partidos en Liga, pero fueron significativos. Uno frente al Valencia, que terminaría siendo el gran rival de aquella temporada, y otro frente al Sevilla, partido al que me voy a referir más tarde por lo que sucedió durante su transcurso...

Las cosas como son, el Real Madrid de Carlos Queiroz llegó a jugar realmente bien y a mitad de temporada el panorama era muy bueno. Causó sorpresa el buen rendimiento que dieron los dos centrales del equipo, Pavón y... ¡Raúl Bravo! El canterano de Gandía, lateral izquierdo, actuaba como sustituto de Roberto Carlos durante las ausencias del brasileño, es decir, casi nunca porque el bueno de Roberto era un toro y casi nunca faltaba. Queiroz, sin embargo, le desplazó a Raúl Bravo al centro de la defensa, con Helguera más adelantado al lado de Beckham, y la cosa funcionó. Pavón y Raúl Bravo hicieron olvidar a Fernando Hierro. Al menos durante los primeros meses de una temporada que pintaba muy bien. Incluso se ganó en el Nou Camp en partido de Liga, algo que no sucedía desde la temporada 1983-84. Victoria 1-2 con goles de los brasileños Roberto Carlos y Ronaldo. Aquello pintaba todo muy bien...

Enero de 2004, febrero, marzo... El equipo funcionaba, jugaba bien y lograba resultados a la par que avanzaba en todas las competiciones. Pero había una cosa que a mí, por ejemplo, me preocupaba. Sí, el equipo avanzaba en todas las competiciones, pero eso también significaba que los jugadores acumulaban minutos y minutos en sus piernas. Y el once tipo del Real Madrid era muy definido. Nos lo sabíamos de memoria y había muy pocos cambios y rotaciones. Los cambios justos y obligados. Casillas, Salgado, Pavón, Raúl Bravo, Roberto Carlos, Helguera, Beckham, Figo, Zidane, Raúl y Ronaldo. Todos ellos, salvo Pavón, terminarían la temporada con más de 45 partidos oficiales jugados. La mayoría de ellos incluso con más de 50. Es preciso mencionar también que casi todos ellos eran Internacionales y titulares con sus respectivas selecciones, con lo que la carga y el número de partidos se  incrementaba todavía más. ¿Aguantarían aquel ritmo hasta el final? ¿Llegaría la gasolina?

La Final de Copa  

El ya mencionado 17 de marzo de 2004 el equipo afrontaba el primer título de la temporada, la Copa del Rey. Los de Queiroz habían dejado en la cuneta a San Sebastián de los Reyes, Leganés, Eibar, Valencia y Sevilla. El rival en el último encuentro sería el Zaragoza. Los maños, dirigidos por Víctor Muñoz, se plantaban en Montjuic después de haber eliminado a Mirandés, Salamanca, Betis, Barcelona y Alavés. El partido fue ofrecido en directo por el primer canal de TVE. Los madridistas ejercieron de anfitriones y lucieron su primera equipación, de color blanco, con una leyenda encima del escudo en la que figuraba la fecha de aquella Final.

El Real Madrid alineó a César, Salgado, Iván Helguera, Raúl Bravo, Roberto Carlos, Guti, Beckham, Figo, Solari, Zidane y Raúl. El marcador lo inauguró David Beckham en el minuto 23 con un espectacular lanzamiento de falta, marca de la casa, ajustando al palo izquierdo. Poco duró la alegría. Seis minutos después empató el Zaragoza con un gol que fabricaron dos de nuestros 'ex', como siempre. Jugada de Savio por la izquierda y centro al área para que Dani fusilara a César. Y justo antes del descanso Guti cometió penalti sobre Villa. El asturiano ejecutó desde los once metros para anotar el 1-2 con el que los maños se marchaban al descanso por delante. Nada más arrancar la segunda parte, y también a balón parado y de falta, volvía a marcar el Real Madrid. Esta vez el encargado de lanzar fue Roberto Carlos con un fuerte cañonazo, también especialidad de la casa, que se coló fuerte y raso en la portería que defendía el guardameta Lainez. Era el 2-2 con toda la segunda parte por delante. Pero resultó que no hubo más goles al término de los noventa reglamentarios y hubo que recurrir a la prórroga. El Madrid sólo hizo un cambio, en el minuto 83 Portillo había saltado al césped por Solari. Y en el minuto 112 el Zaragoza marcó el 2-3 por mediación de Galletti. El argentino realizó un tiro bastante extraño desde fuera del área y el balón botó antes de colarse por el palo derecho de César. De ahí al final fue un auténtico quiero y no puedo del Real Madrid que empujó y empujó a su rival hasta el último momento. El choque terminó con el Real Madrid botando un saque de esquina al que incluso subió a rematar César. No hubo manera. Se esfumaba el primer título de la temporada.

Cuesta abajo

La derrota en la Final de la Copa del Rey fue un palo muy duro. Habíamos llegado al mes de marzo jugando bien, vivos en todas las competiciones y con opciones de ganar todo. Pero pronto se empezó a desmoronar todo y aquella Final del 17 de marzo de 2004 fue el inicio del descenso a los infiernos de una temporada que terminó realmente mal...

Sólo tres días después de la derrota en Montjuic, prórroga incluida, el equipo visitaba San Mamés. Y perdía 4-2. Tras ir perdiendo 2-0 Raúl, con dos goles, igualó el marcador. Pero dos tantos consecutivos del lateral Asier Del Horno certificaban el triunfo local. Segunda derrota consecutiva en media semana. El Real Madrid seguía líder de la Liga pero veía reducida su ventaja de cuatro puntos a sólo uno. Esa semana tocaba Champions League, la ida de los cuartos de final frente al Mónaco, el equipo en el que estaba cedido Fernando Morientes. Los monegascos se adelantaron en el marcador y algunos ya nos temíamos lo peor. Afortunadamente el equipo reaccionó y en la recta final terminó goleando hasta llegar a ponerse 4-1 con goles de Helguera, Zidane, Figo y Ronaldo. Parecía que el pase a semifinales estaba medio hecho... Pero en el minuto 83 marcaba el 4-2 Fernando Morientes. Nunca entendí que un jugador cedido pueda jugar frente a su equipo. Quizás después de haber remontado con 4 goles aquel 4-2 no parecía muy importante. Pero sí que lo sería, por desgracia. Ese segundo gol visitante fue crucial, aunque todavía no lo sabíamos. 

A ese triunfo frente al Monaco le siguió una goleada balsámica 5-1 frente al Sevilla en el Bernabéu. El Valencia, nuestro inmediato perseguidor, seguía segundo a un punto. El Real Madrid inició el mes de abril ganando en Albacete 1-2 con goles de Roberto Carlos y Figo. Entre semana llegaba la vuelta de cuartos de la Champions. Y ahí sí que se fastidió ya todo. Y eso que nos adelantamos 0-1 con gol de Raúl. Pero Giuly empató justo antes del descanso. Gol psicológico. Tan psicológico como el 2-1 que marcó nada más arrancar la segunda parte... Morientes. ¡Otra vez! De nuevo Morientes, jugador cedido por el Real Madrid. Con 2-1 la cosa se ponía mal. Un nuevo gol de los locales nos dejaba fuera. Y el gol llegó, claro que llegó. Al Madrid le faltaba firmeza, veteranía, saber estar... Yo qué sé... Giuly marcó el 3-1 y con ese marcador el Madrid quedaba fuera de Europa. Había tiempo por delante pero lo peor era la sensación de que no se iba a poder. Psicológicamente el equipo estaba roto con todo lo que había pasado en las últimas semanas. Qué importante terminó siendo aquel 4-2 de Morientes en el Bernabéu. Después de decir adiós a la Copa del Rey llegaba el turno de decirle adiós a la Champions... Se rompía, además, la reciente racha que nos había llevado a ganar una Copa de Europa cada dos años. 1998, 2000, 2002... Pero no, en 2004 no llegaría La Décima. De hecho, tardaría unos cuantos años más en llegar...

Y adiós Liga

Las sensaciones eran malísimas. Parecía que Carlos Queiroz ya no daba 'pie con bola', que los jugadores ya no tenían fuerzas, que se nos había escapado el fútbol de las botas. El fútbol también es un estado de ánimos y los nervios afectan. A la afición sobre todo... El siguiente partido era en el Bernabéu. Nos visitaba Osasuna. Y nos ganó. Aquel partido fue la confirmación definitiva de que la temporada acabaría en desastre. Aquel domingo 11 de abril de 2004 el Osasuna tardó un minuto en ponerse por delante. Y con gol de un hombre de la casa, cómo no... Valdo fue el encargado de hacer un 0-1 que revolvería más los nervios del equipo y de los aficionados. 0-3 perdimos y encima nos quedamos sin Ronaldo, lesionado sin haberse cumplido la primera media hora de juego. Qué desastre... Por supuesto perdimos el liderato de la Liga, que quedaba en manos de un Valencia que vencía 0-1 en Zaragoza. Ahora ya estábamos definitivamente jodidos, con perdón. Una semana más tarde ganábamos 1-2 al Atlético en el Calderón con goles de Solari y Helguera. Bueno... Era la época en la que le habíamos cogido la medida a los colchoneros y ellos no tenían forma de ganarnos. Pero aquello no significaba nada. El Valencia firmó tablas con la Real Sociedad 2-2. Empate a 70 puntos en la cabeza de la tabla pero el Valencia era primero por golaveraje. 

No había nada que hacer. Aquel triunfo frente al Atlético fue la última victoria de la temporada y eso que faltaban cinco jornadas para el final de Liga. Cinco jornadas que se saldaron con... cinco derrotas. Perdimos todos los partidos. Recuerdo que no me sorprendió nada. El equipo estaba literalmente roto y agotado. Pronostiqué a los más cercanos que no volveríamos a ganar en lo que restaba de Liga y, por desgracia, lo clavé. Sólo quedaba esperar a que aquel suplicio terminara cuanto antes mejor. Que la temporada se acabara de una vez. 1-2 con el Barcelona, 2-0 con el Deportivo, 2-3 con el Mallorca, 2-1 con el Murcia y 1-4 con la Real Sociedad. ¡Hasta el colista Murcia nos ganó! Con dos goles de nuestro canterano Luis García. Y Eto'o marcando goles en el Bernabéu...Ya se sabe, lo de los 'ex' marcándonos goles es un clásico. En fin. Un auténtico desastre. El Real Madrid acabó la Liga cuarto con 70 puntos. Ronaldo fue Pichichi con 24 goles. Poco consuelo, la verdad...

Epílogo 

Fue seguramente de los peores finales de temporada de la Historia del Club. Y, desde luego, el peor de los que yo he vivido. Sencillamente se acabó la gasolina. Queiroz quemó el motor. Seguramente no le quedaba otro remedio. La plantilla era la que era y él apostó por los mejores jugadores, que aguantaron hasta donde aguantaron. 

Párrafos atrás mencionaba de pasada aquella derrota del Real Madrid en el campo del Sevilla. Ocurrió el domingo 9 de noviembre de 2003 y fue un tropiezo muy significativo. Queiroz tuvo que recurrir a una línea defensiva un tanto improvisada por las ausencias de Míchel Salgado, sancionado, y Roberto Carlos, lesionado. Sí, ya sé que antes he dejado escrito que el brasileño no faltaba casi nunca, sí. Pero alguna vez faltó y aquella noche en Sevilla, por ejemplo, no estuvo presente. La defensa, inédita, estuvo compuesta por Pavón, Rubén, Helguera y Raúl Bravo. Helguera, encima, fue duda hasta última hora y no estaba al 100%. El partido, seguro que muchos lo recuerdan perfectamente, fue un desastre. Perdimos 4-1 y el marcador al descanso era de 4-0. El inicio fue caótico. A los cinco minutos un despeje de Rubén con la cabeza rebotó en Helguera y acabó con gol en propia puerta. Malísima suerte. Un par de minutos después llegó el 2-0 y los nervios se extendieron en el equipo y, sobre todo, en la defensa. Antes del cuarto de hora cayó el 3-0 para el Sevilla. Nadie parecía estar en su sitio y aquello olía a goleada de escándalo. En el minuto 25 el técnico madridista sacó del campo a Rubén para meter a Solari. Era echarle la culpa al chaval de lo que estaba pasando. El partido lo retransmitió en directo Canal Plus y supongo que todos recordamos aquellas imágenes de Rubén llorando en el banquillo. Aquello me dio muchísima pena, la verdad. En realidad todo el equipo estuvo horroroso aquella noche durante la primera parte, pero el joven canterano fue el que quedó señalado. Apenas dispuso de unos minutos más en un partido de Champions League y en un par de encuentros de Copa. Rubén González terminaría aquella misma temporada cedido en el Borussia Mönchengladbach

Aquella dolorosa derrota con el Sevilla y lo que pasó con Rubén fue, en realidad, un aviso para navegantes. Un aviso de lo que terminaría sucediendo en la recta final de la campaña. El Real Madrid contaba con un once de auténtico lujo pero quizás los recambios no estaban a la altura de lo que se necesitaba o no estaban lo suficientemente hechos. Que quede claro que no estoy dudando de la calidad de los canteranos con los que contaba el Real Madrid por aquellos tiempos, de hecho la mayoría de ellos hicieron carrera en Primera División. Pero probablemente eran demasiados jóvenes y les faltaba experiencia para afrontar momentos complicados de la temporada en los que quizás se requería a jugadores más veteranos y con más presencia. El Real Madrid llevó al extremo su política de 'Zidanes y Pavones' y, sinceramente, creo que lo terminó pagando. Se cargó a la clase media permitiendo la salida de futbolistas como Makelele o McManaman que nos hubieran venido muy bien para afrontar todas las competiciones y repartir los minutos. Incluso Hierro o Morientes nos hubiesen servido en momentos puntuales. También habría que preguntarse por qué no se utilizó algo más a jugadores como Esteban Cambiasso en aquellos últimos meses de competición... 

Al final, Carlos Queiroz recurrió a un once fijo y sólo Santiago Solari y Guti actuaron de revulsivos. No había rotaciones y el entrenador no confió en los más jóvenes, seguramente porque no podían ofrecer lo que se necesitaba. Los suplentes casi no jugaban y eso propiciaba un mayor desgaste físico y la aparición de lesiones en el tramo más decisivo de la campaña. La conclusión a la que se llega es que aquel Real Madrid de la temporada 2003-04 estaba muy descompensado y que aquello era culpa de la dirección deportiva. Eran trece futbolistas, catorce a lo sumo, para afrontar todas las competiciones hasta el final. No hubo equilibrio y se fichó mal. Qué bien le hubiese venido al equipo un jugador como Roberto Ayala, por el que se interesó el Club. Tampoco prosperó el fichaje de Gaby Milito, descartado por los servicios médicos y que, ironías del destino, destacó en el Zaragoza... Sí, el Zaragoza que nos ganaba la Copa del Rey con el propio Milito de titular. Años más tarde se demostraría que los problemas por los que se le descartó existían, pero eso es otra historia... El caso es que la línea defensiva necesitaba ser reforzada y no llegó ningún refuerzo

Los equipos de fútbol no pueden estar sólo formados por estrellas. La 'clase media' es importantísima. Hay que contar con futbolistas dispuestos a trabajar y sacrificarse y no necesariamente tienen por qué ser titulares. Las temporadas son largas, hay lesiones, picos de forma y siempre es importante contar con todas las posiciones bien cubiertas. Saber mezclar juventud con veteranía en su justa medida. Y reconocer la labor de los futbolistas que quizás no brillan pero cuyo concurso se hace siempre imprescindible. Cómo echamos de menos a Makelele aquel año, cómo le echamos de menos... Y los años que nos costó encontrar un sustituto de garantías para esa posición tan importante...

La temporada 2003-04 se cerró sólo con un título, la Supercopa de España que se logró al principio de la misma. Lo peor es que aquella cuesta abajo que terminó con aquel nefasto final de temporada resultó ser el inicio de un periodo turbulento para el Real Madrid en lo deportivo, con varios cambios de entrenador. Las dos siguientes temporadas, 2004-05 y 2005-06 se cerraron en blanco, sin títulos, y con numerosos problemas que incluso precipitaron la conclusión de la primera etapa en la presidencia de Florentino Pérez. Y todo aquello se inició con una derrota en la Final de Copa del 17 de marzo de 2004. Tal día como hoy de hace 15 años...