sábado, 1 de abril de 2017

ENTREVISTA A JAVIER GONZÁLEZ ETXEBARRIA

Futbolista del Mérida 1991-92, fue uno de los presentes la noche de la fatídica muerte del malagueño hace veinticinco años

"JUANITO ERA UNA PERSONA MUY ESPECIAL. A MÍ ME HA DEJADO MARCADO DE POR VIDA" 

Fernando Javier González Etxebarria, (Bilbao, 21-05-1964) se forjó como futbolista en las categorías inferiores del Athletic Club. Pasó diez años en Lezama y llegó a jugar un partido oficial en Primera División con el primer equipo rojiblanco el 9 de septiembre de 1984. Entre las temporadas 1985-86 y 1989-90 defendió la camiseta del Salamanca, las dos últimas en Segunda División. Posteriormente regresó a su tierra para jugar una temporada en el Sestao. En la campaña 1991-92 recibe una oferta del Mérida que no puede rechazar. Con el club emeritense disputa dos campañas. Regresó al País Vasco para jugar en el Basconia y en el Portugalete, club con el que colgó las botas. 

Posteriormente ha seguido ligado al mundo del fútbol como técnico en clubes como Getxo, Portugalete, Zalla, Lemona, Barakaldo, Arenas, Santurtzi... En la actualidad ejerce como director deportivo del Portugalete. En todos sus equipos siempre ha tratado de poner en práctica todo lo que aprendió con los entrenadores que en su día le dirigieron. Pero si hay uno que le dejó una huella muy profunda a nivel deportivo, pero sobre todo a nivel personal, fue Juan Gómez González. Juanito.

El técnico malagueño sólo llevaba unos pocos días en el Mérida cuando consiguió ganarse el respeto de González Etxebarria. 'El vasco', como le llamaba cariñosamente Juanito, se encontraba enfrascado en una acalorada discusión deportiva con dos de sus compañeros de equipo. El enfrentamiento dialéctico se estaba elevando de tono por momentos. El entrenador, haciendo gala de unas inusitadas dotes diplomáticas, fue capaz de poner orden y de conciliar a sus futbolistas con unos modales que dejaron impresionados a Etxeba.

Historias del Real Madrid: ¿Qué imagen tenías de Juanito, sobre todo del Juanito jugador, antes de conocerle?

Javier González Etxebarria: En San Mamés seguro que se le pitaba. Frente a los grandes como Madrid y Barcelona... Es una imagen que no conoces. Coincidió en el Madrid con futbolistas de la Quinta del Buitre contra los que yo había jugado en juveniles. Juanito como jugador de fútbol era intenso, que luego me lo demostró. Era competitivo, que luego me lo demostró también como entrenador. Eso sí, en San Mamés, en su último partido aquí, salió aplaudido.

HDRM: ¿Cómo os tomáis en Mérida el hecho de que fueseis a ser entrenados por Juan Gómez 'Juanito'?

JGE: En principio un poco sorprendidos. Era la primera incursión de Juanito como entrenador. Sorprendidos y expectantes. Seguramente que sabía muchas cosas, pero para nosotros era una sorpresa que Juan Gómez 'Juanito' viniera a entrenar al Mérida. Sin embargo, desde el primer día se hizo dueño de la situación con una personalidad arrolladora. Era de los entrenadores que te convencían del trabajo. Era muy difícil verle repetir ejercicios en los entrenamientos. Todos los ejercicios los comenzábamos con un rondo. Pero un rondo con piques. Él también se metía. Con él íbamos como tiros. Íbamos muy bien. Y en cuanto murió él, todo se fue a pique.

HDRM: Por tus palabras se desprende que os dejó huella...

JGE: Hay una foto que llevo siempre conmigo, en la que estoy en una posición de auténtico sometimiento al míster. Yo con la cabeza abajo... No sé qué es lo que me estaría diciendo... Es la típica foto de Juanito conmigo en el Mérida, que ha salido muchas veces publicada. 

HDRM: Ganasteis vuestro primer partido con él de entrenador.
 
JGE: Correcto. Él debutó aquí en San Mamés. Ganamos 1-2 y jugué los noventa minutos. Le estuve marcando al que es hoy actualmente el entrenador del Leganés, a Garitano. Me acuerdo que los goles fueron de Paquito y Morón. Nosotros debutamos en San Mamés y esa semana, en vez de ir a Mérida,  nos fuimos a Benidorm porque jugábamos la Copa. Con lo cual imagínate, Mérida-Bilbao, Bilbao-Benidorm, jugamos la Copa y luego Benidorm-Mérida. La cantidad de horas que estuvimos con el equipo fuera de casa...

HDRM: Horas y horas de convivencia con él que seguro que dieron para muchas anécdotas... ¿Cambia la imagen que tenías de Juanito?

JGE: Sí.  Cambia totalmente. Tenía una personalidad de la hostia. En aquel viaje a Benidorm... Mira, a mí jamás me había cogido un entrenador por los hombros, paseando y preguntándome por mi familia, o por los estudios que tenía, o por tal o por cual... Jamás. Nadie ha hecho eso. Ni en Lezama. ¡Y Juanito lo hizo! Juanito en Benidorm, no sólo a mí, a más compañeros en los paseos nos agarraba y nos preguntaba por la familia, por los hijos que teníamos, si eran niños o niñas, qué edades tenían... Nos preguntaba por los estudios, si hacíamos algo a parte del fútbol... Luego llega Navidades y en un entrenamiento, antes de darnos unos días libres, apareció con un montón de bolsas con un regalo para cada hijo de los integrantes de la plantilla. Se conoce que él tenía apuntadas las edades de los niños y niñas y nos iba dando los regalos. Y claro, la gente flipando en colores. Ese detalle creo que demuestra cómo era. Un tío con un gran corazón.

HDRM: Juanito te ganó...

JGE: Mira. Para que te hagas una idea, este hombre en su segundo partido, el día del Betis... Me acuerdo que jugábamos por la tarde y Juanito no nos concentraba. Yo comí en mi casa. Nos citó a una hora. Ese día salgo yo a Mérida, a lo que es la plaza... y estaba tomado. ¡Tomado! Mayores, jóvenes, viejos, todos con bufandas del Betis... ¡Pero tomado!  Y ese partido con el Betis, me sacaron una amarilla en el primer tiempo. Llegamos a la caseta en el descanso y Juanito me avisa: "¡Vasco, que tienes tarjeta!". Me avisa y me pide que tenga cuidado. Yo le digo, "tranquilo míster". Yo estaba marcando a un extremo del Betis terriblemente rápido que era Zafra. Y hay una jugada en la que le meten un balón hacia fuera y yo, en vez de ir hacia fuera lo que hago es ir a la portería para luego salirle y acortar camino, porque sabía que en carrera no podía con él. Y al cruzarnos yo me trastabillo con él... Y la segunda amarilla. ¡Expulsado! Ese partido lo ganamos. Me expulsaron pero lo ganamos. Y hay un periodista que le dice a Juanito: "Oye, que el vasco ha estado a punto de cargarse el partido". Y Juanito, en vez de echarme una palada de mierda, su respuesta fue: "Ojalá tuviera once como él".  Ahí me ganó para siempre. "Ojalá tuviera once como él". Yo estaba flipando. El trato conmigo fue espectacular.

HDRM: Todo el mundo habla maravillas de él en el sentido de que era muy buena persona. 

JGE: Hay un día que tenemos una comida de la plantilla en Mérida, en la Calle Santa Eulalia, que es la calle principal. Esto ya fue entrado el invierno, con un frío terrible. Tomamos un par de zuritos en algunos sitios antes de ir a comer. Y había una señora mayor vendiendo el cupón. "Señora, ¿pero qué hace usted aquí, con el frío que hace?", le pregunta Juanito. "Ay, majo, hasta que no venda esto...", le dice la mujer. "¿Cuánto tienes ahí?", le preguntó Juanito. Le compró todo, tío, le compró todo... ¡Le compró todo y se fue la señora para casa! ¡Tócate los...!

HDRM: Impresionante...

JGE: Era una persona muy especial. Terriblemente especial. A mí me ha dejado marcado de por vida... A mí Juanito me ha dejado marcado de por vida. No ya como entrenador, que me parecía buenísimo. Como persona. Sobre todo como persona.

HDRM: Y esa buena relación con él, ¿también se trasladaba al ámbito profesional, a la del Juanito entrenador?


JGE: Sí. El trato con él era espectacular. Me acuerdo del día que me llamó para que fuera con él al hotel para hablar del Sestao, porque nos enfrentábamos a ellos. Yo le di toda la información sobre los jugadores, allí mismo en la habitación. "¡Muchas gracias, vasco!". Tenía un gran trato con todos nosotros. Después de los partidos en casa nos invitaba a una ronda. Siempre la primera cerveza la pagaba él. Es de los pocos entrenadores, de los muy pocos entrenadores, que tenía contentos hasta a los que no jugaban. Juanito tenía contentos hasta a los que no jugaban porque el trato era espectacular. Era exquisito. No te hacía nunca de menos. 

HDRM: 1 de abril de 1992. Partido de Copa de la UEFA entre el Real Madrid y el Torino de Martín Vázquez. ¿Cómo surge aquel viaje vuestro a Madrid?

JGE: Juanito tenía unas entradas y después de entrenar nos preguntó quiénes queríamos ir a ver el partido. Surgió así, sin más. Nos apuntamos unos cuantos. Ricardo, Pla y yo. Josip Višnjić también, pero Višnjić a última hora se borra porque tenía unas molestias. Y fuimos los tres.

HDRM: ¿Qué recuerdos tienes de aquel día? Del viaje, de la estancia en Madrid...

JGE: Ese día, la primera parada, llegamos a Madrid y él va a hablar con un representante. Ese representante, que ahora mismo no me acuerdo del nombre, era porque casi, casi, casi seguro que se iba al Burgos, que estaba en Primera División. Sonaba que del Mérida se iba a llevar a tres jugadores al Burgos y a mí me llegó que yo podía tener posibilidades de ir con él. Nunca lo sabré...

HDRM: Aquello hubiera significado entrenar en Primera División, un salto en lo profesional y en lo económico...

JGE: Mira. Aquel día en Madrid, cuando pasábamos por una de las calles nos dice: "¿Veis esta agencia de viajes? Pues ahí me han timado 25 millones de pesetas". 25 millones de los antiguos... Yo siempre he dicho que era muy desprendido. Juanito tenía un corazón de oro. Tenía un corazón de oro y 'le han dado'. 'Le han dado' varias veces. Era tan bueno... Se daba a la gente de una forma tan espectacular que no me extraña que el que se quisiera aprovechar de él, se aprovechase. Él cuando llega a Mérida es su reflote en todos los aspectos.

HDRM: ¿Comprobasteis el cariño que le tenía la gente allí en Madrid?

JGE: Según bajó del representante, aparcamos y fuimos al pub de Goyo Benito en la Castellana, el Lancaster. En ese trayecto, desde el Lancaster hasta ir al campo, si voy con el Rey nos saluda menos gente, fijo. Espectacular. ¡No podíamos andar! ¡No podíamos andar, era una cosa espectacular! Éramos cinco. El míster, Lolino y otros tres. Los platos de jamón y de queso no se acababan. No paraban de salir. ¡Juanito era Cristo! ¡Fue un auténtico episodio llegar al campo!

HDRM: Veis el partido en el Santiago Bernabéu. Gana el Real Madrid 2-1 al Torino.

JGE: En el campo estábamos separados. En el campo no estamos juntos y él nos dice dónde le tenemos que esperar en cuanto acabe el partido. Los tres jugadores vamos por un lado y él va con Lolino por otro. Acaba el partido, quedamos y nos dice que esperemos porque quería estar con los jugadores. Y nos podía haber dejado al margen... Pero no. Nos dijo que fuéramos con él porque nos iba a presentar a los jugadores. A Míchel, a Gordillo... Nos podía haber dejado un poco de lado. Pero no. Nos presentó a sus ex compañeros del Madrid. Te metía con él. Ese es un detalle que valoro muchísimo. Estuvimos charlando un buen rato, echando unas risas...
  
HDRM: Y emprendéis la vuelta a Mérida...

JGE: "Vámonos chavales. Para Mérida. Seguidme que vamos a hacer una parada". Camino de Mérida, a la salida de Madrid hicimos una parada. No sé dónde era. Era un sitio donde le conocían mucho.  ¡Y otra vez! Jamón, queso, jamón, queso... Espectacular. Fuimos para Mérida con el estómago lleno. Y para Mérida, nosotros vamos por delante. Juanito y Lolino venían detrás. Juanito no dejaba el coche ni a cristo, porque a él le gustaba conducir. Pero se conoce que venía muy cansado, de tal forma que él no sólo se pone de copiloto, es que se recuesta... Nosotros íbamos delante. Ricardo conducía, Pepe Pla atrás y yo de copiloto. Noche cerrada... Había dos carriles para ir, dos para venir y una vaguada. Y en esa vaguada había un camión tirado. Y todos los maderos estaban esparcidos por la carretera, de tal forma que cuando llegamos, y no había mucha luz, Ricardo tiene una pericia tremenda y los salvamos. ¡Yo estaba con los c... de corbata! Pepe Pla se gira... Y ve chispas... La frase que soltó no se me olvida en la vida...

NOTA: Prefiero obviar todo el detallado episodio del accidente. Javier González Etxebarria concluye aquella noche acompañando en ambulancia al hospital a Manuel Jiménez 'Lolino'.

JGE: A las cinco o las seis de la mañana, a Talavera. Fíjate el estado de nervios en el que estaba que yo quería ponerme en contacto con mi familia. Y lo que es la mente... Estaba llamando al número de teléfono que yo había tenido en Salamanca durante cinco años. Yo ahora mismo recapacito y me pregunto, ¿cómo pude llamar al teléfono de Salamanca? De esas horas tengo lagunas. No recuerdo bien los horarios...  

HDRM: Está claro que tuvieron que ser horas terriblemente dramáticas...

JGE: Mira... Esa grabación no la he oído y no quiero oírla nunca. Pero tiene que estar grabado que una de las radios, por la vorágine y por algún error, me da a mí por muerto. ¡Mi familia me comenta que estaban diciendo por la radio que yo había muerto! Afortunadamente pude hablar con mi madre para contarle que estaba bien. "Ama, estate tranquila, que estoy bien".

HDRM: ¿De Talavera vais a Mérida?
 

JGE: Cuando llegamos a Talavera estaba allí José María García, que junto con el presidente del Burgos, Martínez Laredo, que era muy amigo de Juan, se encargaron de organizarlo todo. De tal forma que nos mandan a Mérida. Nos pidieron a los tres que nos marcháramos a Mérida a descansar y que ya tendríamos tiempo de ir al funeral o al sepelio. Y así lo hicimos. Pero no descansamos nada. Yo estaba en un estado de shock... Ni descansé ni dormí nada. Estaba hecho un trapo... Para mí era algo brutal haber vivido eso. Luego estuvimos en el funeral. Fuimos a Fuengirola en autobús y ya nos despedimos de él. 

HDRM: Esos días... Todo aquello tuvo que afectar mucho a vuestro equipo.


JGE: Luego ya nada fue igual.  Nada fue igual... Fuimos para abajo. El shock fue terrible. Y eso que teníamos un gran equipo, el mejor equipo en el que yo he estado con diferencia. Estaba Milojevic que las metía todas. Luego fue al Mallorca. Višnjić en el centro del campo tenía una clase... Estaban Cañizares, Toribio, Pariente, Javi que era uno de los capitanes, Parra, Julio Prieto, Morón el del Rayo Vallecano, Paquito, Rodri, muy amigo mío, Manolo, un central de dos metros... Javi el canario, Ricardo, Paco, Tosic, Marrero, Fernández Cuesta, de la cantera del Madrid... Kostic, Pepe Pla, que era el único de Mérida...

HDRM: Habíais llegado a pelear cerca de los primeros puestos de la clasificación...

JGE: Cuando cogió Juanito el equipo íbamos como tiros. Pero como tiros... Su debut fue ganar en San Mamés, le ganamos al Betis... Juanito estuvo una vuelta entera. Él cuando estaba en Mérida estaba feliz. Además, yo creo que él sabía que se le abría un futuro... Yo no he visto cosa igual. ¡Qué pena que se haya ido un entrenador que tenía un camino y un recorrido por delante impresionante! Yo estoy convencido de que hubiera entrenado al Real Madrid. Estoy convencido. En el futuro hubiera entrenado al Real Madrid, fijo. Porque lo tenía todo. Independientemente de lo que te estoy diciendo del corazón, que no le entraba en el pecho...

HDRM: La verdad es que sois muchos los que aseguráis que Juanito hubiese llegado lejos como entrenador.

JGE: Sí, sí. Fue una pena lo que pasó porque Juanito hubiera llegado muy lejos. Tenía un poder de seducción con el equipo que era alucinante. Si te decía "métete en ese charco de cabeza", tú te metías. Pero lo hacías por convencimiento, no porque te lo mandara. Y eso, conseguir eso un entrenador, es muy difícil. Juanito te convencía. Y tácticamente era bueno. Pero yo destacaría por encima de todas las cualidades que tenía el poder de convencimiento y la competitividad. ¡Era competitivo hasta jugando a las canicas! Recuerdo los rondos que hacíamos en los entrenamientos. El rondo, si es competitivo y con chispa, es muy bonito. Y Juanito se metía dentro y era el primero. Antes de pasar a los rondos cortos hacíamos el rondo con toda la plantilla. Toda. ¡Todos! Y él se metía dentro. Y se reía, te picaba... Era muy competitivo. Empezabas el entrenamiento con un 'chip'... En ningún momento dio ninguna señal de entrenador novel, de novato... Parecía que llevaba cinco años entrenando. Tenía una seguridad tremenda. Era un tío que se ganó a todo el mundo.

HDRM: Se puede decir que Juanito también te marcó como entrenador.

JGE: Sí. Porque era muy competitivo, porque era muy difícil que repitiera entrenamientos... En alguna conversación con él yo le preguntaba por todos los entrenadores que él había tenido como jugador. Él decía que de todos se aprendía, pero que se quedaba con Boskov. "A mí Boskov me marcó", me decía. Él llevaba un poco esa forma de entrenar. Luego yo, cuando he sido entrenador también he querido ser competitivo, agresivo, tratar de no repetir mucho las cosas para que el jugador esté motivado, hablar con la gente... Algunas veces lo habré conseguido y otras no... Hay una frase que yo la he usado como entrenador toda mi vida, la he puesto en la pizarra en el Zalla, en el Portu... ¿Tienes un bolígrafo? Es una frase que me la puso él a mí y yo la he llevado siempre conmigo.

"Las montañas más altas son las más difíciles de escalar, pero desde allí, la vista merece la pena". 

JGE: Esta frase la he puesto siempre en todos mis equipos. Y es en homenaje a él. Estando en Mérida me la puso Juanito en la pizarra. A mí me preguntas  con qué entrenador te quedas de todos los que has tenido y no lo pienso ni un segundo. Juanito.

HDRM: Han pasado veinticinco años. ¿Te sigues acordando de él?

JGE: Siempre. Me gusta acordarme de aspectos positivos. Me gusta acordarme de ese momento en el que me agarra por el brazo paseando en Benidorm. Me gusta acordarme de ese detalle en la calle con aquella señora... Yo me acuerdo de tantas cosas buenas que de lo último que me acuerdo es de lo del accidente. Yo me quedo con lo bueno. A mí Juanito me marcó de una manera bestial. 

HDRM: Juanito sigue en tu memoria, por lo tanto...

JGE: Tengo una foto de él como entrenador... Cuántas veces me han dado ganas de entablar contactos con el Real Madrid porque, al fin y al cabo, creo que es donde mejor podría estar esa imagen... Yo la tengo guardada con mucho cariño. Es la foto con la entrada del Madrid-Torino de ese día. Esa entrada y esa foto igual tendrían que estar en el Madrid. Las he tenido en mi casa durante estos 25 años. Siempre he querido ponerme en contacto con el Madrid de alguna forma, pero nunca me he atrevido a dar el paso. No sé... Me da pena que esa foto esté en mi casa. Preferiría que estuviera en otro sitio más llamativo, donde la gente pueda ver incluso la entrada de aquel partido. Me haría mucha ilusión, sería el hombre más feliz del mundo si estuviera en un sitio mejor. La foto con la entrada de ese día, que él nos proporciona, pueden tener un valor sentimental para el Real Madrid...

JGE: ¿Y no te daría pena desprenderte de un recuerdo tan especial de él?

JGE: No. Yo el recuerdo que tengo de Juanito va a quedar para mí. Para toda la vida. Es imborrable...

viernes, 31 de marzo de 2017

JUANITO, DESPUÉS DEL REAL MADRID

La trayectoria del jugador malagueño después de su salida del Real Madrid

La sanción por cuatro años de la UEFA tras el pisotón de Múnich cercenó la etapa de Juan Gómez 'Juanito' en el Real Madrid. El jugador tenía 32 años y la imposibilidad de participar en competiciones europeas era un lastre demasiado pesado. En mayo de 1987 el Club le concedió al malagueño la libertad para negociar con otro equipo. El futbolista se despidió del público del Bernabéu levantado a hombros por sus compañeros al término del último partido de Liga de aquella temporada 1986-87, un Real Madrid-Español disputado el domingo 21 de junio de 1987. Con un nuevo título de Liga debajo del brazo. Se marchó del Madrid con cinco Ligas, dos Copas de la UEFA, dos Copas del Rey y una Copa de la Liga.
  
Juanito puso fin a una etapa de diez años como jugador del Real Madrid. Pero ni mucho menos iba a colgar las botas. La salida que tomó fue la mejor posible. Málaga. Regresó a su tierra, cerca de su casa y cerca de los suyos. El equipo de La Rosaleda estaba en Segunda División pero realizó varios fichajes de relumbrón. Junto a Juanito llegó otro veterano, Esteban Vigo, ex futbolista del Barcelona. Para dirigir al equipo se fichó al ex seleccionador español Ladislao Kubala. Juanito se reencontraba así con el técnico que le había hecho debutar con la camiseta de España en el año 1976.

El equipo funcionó. El Málaga fue Campeón de la Segunda División 1987-88 con Juanito como estrella. Sólo se perdió un partido de Liga. Jugó 37 partidos, todos ellos como titular y marcó diez goles. El equipo consiguió el ascenso a falta de cinco jornadas para el final. Juanito volvía a Primera División.

El de Fuengirola siguió siendo asiduo en el equipo malagueño también en Primera. Durante el ejercicio 1988-89 el jugador, por supuesto con el 7 a la espalda, disputó un total de 34 partidos. Marcó cinco goles. Uno de ellos, curiosamente, lo anotó frente al Real Madrid. Fue el domingo 4 de junio de 1989 en La Rosaleda. Juanito, con 34 años largos, cuajó una gran actuación frente a sus compañeros. Botó el córner con el que los malagueños empataban 1-1 tras adelantarse el Madrid. Ya en el segundo tiempo, Juanito materializó un auténtico golazo. Pura técnica. Se deshizo de Sanchís, sorteó una entrada de Gordillo y desde fuera del área lanzó una vaselina que sorprendió a Paco Buyo para poner por delante a su equipo. Posteriormente, Hugo Sánchez empató al anotar el definitivo 2-2 de falta.

A la conclusión de aquella temporada, en el verano de 1989, Juanito decidió dejar el fútbol activo. El sábado 27 de junio, el jugador escenificó su retirada con un partido homenaje en La Rosaleda en el que estuvieron presentes muchos de sus ex compañeros. Aquel día, de manera simbólica, el torero Curro Romero le cortó la coleta a Juanito.

Director técnico  

Juanito siguió en el Málaga. Pasó del terreno de juego a los despachos como director técnico. El 29 de octubre de 1989 el semanal As Color publicó una entrevista con el ex jugador en la que reconocía sin tapujos que aquel nuevo rol no le terminaba de satisfacer. "Esta función que ahora asumo no me llena. No soy feliz como director técnico. He comprobado, cuando me he retirado del fútbol y he aceptado este cargo, que hay mucho imbécil en el fútbol. Son demasiadas las dificultades que encuentras para realizar una buena labor. En un club grande, desde luego, debe ser diferente, pero en una entidad modesta, caso del Málaga, no es nada fácil trabajar. ¡La cantidad de cosas que hay que hacer! Y el problema no es otro que económico. Tenemos dos campos de fútbol para once equipos. Así es imposible sacar futbolistas. Menos mal que los chavales no se aburren. Y, bueno, si se aburren no se les nota. Soy de los que pienso que un club modesto se debe nutrir de su cantera", contaba Juanito al periodista Luis Miguel González.

En aquella entrevista para el número 194 de As Color el de Fuengirola hablaba de las razones por las que había colgado las botas pocos meses antes. "Me retiré definitivamente por dos razones. Una, porque tengo que estar dos años en categorías inferiores para luego poder acceder al curso nacional de entrenadores. La otra razón, porque veía difícil que pudiera jugar esta temporada. Ante la duda, decidí marcharme", confesaba Juanito.

Luis Miguel González le preguntaba si le había faltado salir por la puerta grande como futbolista. "La gente puede pensar lo que quiera, pero yo del Real Madrid no me fui por la puerta de atrás. Soy el primero en reconocer que en alguna ocasión manché la imagen del Madrid. Como no podía jugar en los torneos europeos, lo mejor era marcharme. Vine al Málaga y creo que mi rendimiento fue pleno. El primer año ascendimos a Primera y en el segundo logramos mantenernos. Por tanto, ya le digo, no pienso que me he ido del fútbol por la puerta falsa", respondía Juan.

El ex jugador internacional hacía también en aquellas páginas una reflexión sobre el mundo del fútbol. "Falta humanidad en este deporte. Sin lugar a dudas, era más feliz como jugador que como director técnico. Falta armonía, comprensión. El ser humano se está volviendo desconfiado. No sé por qué, pero todos desconfiamos del que está al lado. Cuando estás arriba no tienes que rendir cuentas a nadie. Pero cuando están por encima de ti hay personas que te quieren hacer la pascua. No faltan, desde luego, las zancadillas", apuntaba un Juanito que realizaba una sentida confesión. "Yo lo que quiero es entrenar. Ahora llevo la selección infantil de Málaga. Me divierto con los chavalines, aunque cuando más disfruto es jugando una 'pachanga' con los compañeros o cuando me llaman para actuar en un partido amistoso. El despacho me quema. Me encuentro sin aire entre esas cuatro paredes", reconocía. 
  
Efectivamente, Juanito no iba a aguantar mucho como director técnico. Pero resulta curioso que antes de llegar a los banquillos como entrenador tuviese un efímero regreso como jugador en la temporada 1990-91. En abril de 1991 descolgó las botas para vestir la camiseta de Los Boliches, conjunto entonces encuadrado en el Grupo Tercero de Segunda División B. Fue una etapa corta. En total, cinco partidos de Liga.

Juanito en Mérida

Ya había comenzado la temporada 1991-92 cuando Juan Gómez González inició una nueva etapa como profesional en el mundo del fútbol. Lo había sido todo como futbolista. Había comprobado que la dirección técnica no colmaba sus aspiraciones. No estaba hecho para los despachos. Juanito quería entrenar. Y su primera experiencia en los banquillos a nivel profesional le llevaría a Extremadura.

El martes 12 de noviembre de 1991 el Mérida, en Segunda División, contrató a Juan Gómez como entrenador para sustituir a Eduardo Caturla Vázquez, que estuvo al frente del equipo durante las once primeras jornadas de Liga. Juanito debutó en los banquillos en San Mamés, en un partido frente al Bilbao Athletic que concluyó con triunfo del equipo emeritense por 1-2. Fue el domingo 17 de noviembre de 1991.

Aquella etapa en el Mérida ha quedado plasmada al detalle en el libro 'Juanito. Sus 141 días como entrenador', escrito por Manuel Jiménez 'Lolino', preparador físico del equipo que compartió horas y horas de trabajo y vivencias junto a Juan durante aquellos meses. Esta obra recoge numerosas anécdotas de los meses que el de Fuengirola permaneció al frente del equipo y ofrece un preciso retrato del Juanito entrenador.