domingo, 4 de abril de 2021

20 AÑOS SIN RAMÓN MENDOZA

Presidente del Real Madrid entre 1985-1995, nos dejó en el año 2001

El miércoles 4 de abril de 2001, tal día como hoy de hace 20 años, fallecía Ramón Mendoza Fontela, presidente del Real Madrid entre 1985 y 1995. El primer recuerdo que me viene a la cabeza es el de estar hablando de la noticia con mi amigo Jesús, compañero de clase durante tantos años y madridista como yo. Mendoza había sido presidente del Real Madrid durante nuestra infancia, ese periodo de nuestras vidas en el que, como suelo repetir mucho, el fútbol se vive de una manera muy intensa y especial. Y además fueron muchos años, una década larga, lo que nos había dejado esa sensación de que Mendoza había sido presidente del Club durante toda una vida... Al menos las nuestras. Crecimos viéndole siempre ahí, como presidente. Además con un gran protagonismo. Había muchos empleados, trabajadores, técnicos y directivos, sí, pero cuando éramos niños el Real Madrid estaba compuesto por los jugadores, el entrenador y el presidente Ramón Mendoza.

Mendoza disfrutaba con aquel protagonismo que le brindaba el hecho de ser el máximo mandatario del Real Madrid. Incluso tenía una peña que llevaba su nombre cuando lo normal era que las peñas utilizaran nombres de jugadores. De hecho, se puede decir que rivalizaba con los futbolistas y, desde luego, creo que tenía mucha más proyección en los medios de comunicación que los propios entrenadores. Aparecía casi siempre en los reportajes de televisión que se hacían sobre el equipo, ya fuesen resúmenes de partidos, previas, viajes con el equipo, presentaciones... Lo que fuese. El propio Ramón Mendoza solía reconocer que el cargo de presidente del Real Madrid era uno de los más importantes del país, lo que explica la enorme relevancia que tiene dirigir al mejor Club de fútbol del mundo y la exposición mediática que eso supone a todos los niveles. Lo mismo te lo encontrabas en el Estudio Estadio, en el Telediario, en una entrevista para el Marca, en un reportaje de Don Balón, en la portada de la Revista Real Madrid (como vemos al inicio de esta entrada) o en la prensa del corazón. De hecho, yo todavía tengo guardados un montón de recortes que sacaba de las revistas de mi abuela y con los que se puede uno hacer una idea de cómo era la vida social de la época, a la que tan asiduo era el mandatario blanco allá por los ochenta y noventa.

Sí, no lo podía ocultar. Ramón Mendoza disfrutaba con todo aquello. Muchísimo, además. Transmitía la sensación de ser un tipo inteligente y con mucha gracia. Un tipo muy natural que no rehusaba defender a los suyos a cualquier coste. Siempre con aquella ironía. De verdad que no recuerdo a nadie de la vida pública que haya tirado tanto de esa figura retórica como Ramón Mendoza... Fumador empedernido, parece que lo recuerdo ahora mismo con el cigarrillo en la mano y respondiendo con sus chascarrillos a las provocaciones de turno de sus enemigos deportivos de la época. Y no me refiero sólo a José María García. Mendoza se las tuvo tiesas con Núñez y Jesús Gil, aunque a Ramón nunca le vimos gritar y vociferar. Para mi gusto se metía en demasiados charcos, a veces él solito. Sí, tenía esas cosas, pero a su manera. Lo suyo era soltarlas con su gracejo y su tono habitual, sacudiendo leña pero manteniendo el tipo, fiel a sí mismo. En cierto modo agitaba el mundo del espectáculo deportivo en el que participaba y del que tanto provecho también sacaban ya los medios de comunicación. Con razón o sin ella él se sentía muy cómodo con todo aquello. Y su carisma era arrollador, eso no lo puede negar nadie. A personalidad era difícil ganarle.

En lo deportivo su presidencia estuvo marcada por dos etapas completamente diferentes. La primera fue realmente exitosa. Cierto que se encontró con la Quinta del Buitre formada y a punto de caramelo, pero no es menos cierto que el Real Madrid venía de un lustro muy frustrante en cuanto a resultados y él supo apuntalar el equipo con los fichajes necesarios para dar el salto de calidad. Mendoza trajo a Hugo Sánchez, Gordillo y Maceda, los mejores futbolistas del momento para completar una plantilla de ensueño y formar un Real Madrid que nos dejó marcada a toda una generación de aficionados. El Real Madrid de La Quinta del Buitre es el Real Madrid de Ramón Mendoza, presidente que cuidó y mimó a los componentes de aquella generación como si fuesen sus hijos y que consiguió retenerlos en el equipo cuando las ofertas que llegaban desde Italia eran más que suculentas y apetitosas para ellos. Además de mantener la base de la Quinta del Buitre y de haber traído a los que se denominaría como La Quinta de los Machos, bajo el mandato de Mendoza se ficharon otros buenos futbolistas como Paco Buyo o Milan Jankovic. También consiguió traer a Bernd Schuster al Real Madrid, futbolista extraordinario que aunque para muchos era un fichaje innecesario en lo deportivo no dejó de ser una contratación muy sonada en el año 1988. Salvando las distancias fue algo así como el fichaje de Figo años después, quitarle al máximo rival a uno de sus jugadores más emblemáticos. Sólo se le resistió Diego Armando Maradona, como recordaba meses atrás cuando falleció El Pelusa. Siempre me sorprendió la buena relación que mantuvieron Mendoza y el astro argentino. Hubiese sido increíble haber contratado a Maradona para jugar en aquel Real Madrid... Quién sabe si hubiese llegado aquella ansiada Copa de Europa que pasó de largo para Don Ramón. La Séptima que no llegaba nunca y que tantas frustraciones generaron en una afición que quizás no valoró lo suficiente el esplendoroso periodo que estaba firmando su equipo. Aquel Real Madrid que fue un rodillo durante el segundo lustro de los ochenta dominó el fútbol español a base de goles y un gran fútbol. Cinco Ligas consecutivas del tirón, algo que no se ha vuelto a ver desde entonces. Tenía su mérito, pero muchos no lo veían. Y pensando en aquella Copa de Europa que no llegaba empezó a cambiar de entrenadores y empezamos a morir de éxito.

La segunda parte del mandato de Ramón Mendoza no fue muy buena en lo deportivo. Señalaba antes que Mendoza mimó a sus chicos de La Quinta como a sus hijos y que consiguió retenerlos en el equipo. Pero con uno de ellos la relación no fue tan buena. Con Martín Vázquez terminó muy mal y Rafa, el 'patito feo' de La Quinta, sucumbió a los cantos de sirena del Calcio con un divorcio que perjudicó mucho al equipo. Luego, poco más de dos años más tarde, ambos tuvieron que tragarse el orgullo y decir 'dónde dije digo...'. Pero ya era tarde. El Real Madrid había cambiado mucho desde 1990. Se marcharon jugadores que quizás no se tuvieron que haberse marchado y llegaron otros que, siendo buenos, no rindieron de la forma que se esperaba. Fueron años muy duros. A Mendoza ya no le salían las cosas y algunas decisiones fueron malas. Muy malas. La peor de todas, aquel absurdo cese de Radomir Antic del que tantas veces he hablado y del que ya no merece la pena mucho extenderse. Aquello derivó en mi peor recuerdo como madridista: Tenerife. La isla donde se nos escaparon las Ligas. Años muy duros y de una década muy dura la de los noventa. A Mendoza ya no le salían las cosas a pesar de toda la buena voluntad que le ponía. Consiguió traer a Robert Prosinecki, jugador estrella deseado por toda la Europa futbolística. Pero a Robert tampoco le salían las cosas. Años en los que iba a por Cafú y traía a Vitor... Operaciones absurdas como la de Juan Eduardo Esnáider, al que cedimos un año, vendimos al siguiente y recompramos un año después por más dinero del que nos habían dado un año antes. Por un jugador que era nuestro, insisto. Aquello ponía de manifiesto lo que ya se sabía, que el Real Madrid tenía serios apuros económicos y que la falta de liquidez obligaba a adoptar medidas de las que se arrepentían a los cinco minutos. Ese fue el principal problema que, de una manera u otra, terminaría llevándose por delante a Mendoza. 

Mendoza había modernizado el Club a su llegada, resultó ser un soplo de aire nuevo tras el periodo de Luis De Carlos, trajo optimismo, formó un gran equipo en lo deportivo, remodeló el Santiago Bernabéu... Incluso, en la etapa final llegó a ganar la Copa de Europa con el equipo de Baloncesto que lideraba el gran Sabonis. Pero en los noventa los problemas de índole económico fueron constantes para el Real Madrid por la falta de recursos y se respiraba un clima de inestabilidad en lo social y en lo institucional. Reelegido en el año 1988, ganó las elecciones presidenciales de los años 1991 y 1995. Sin embargo, pocos meses después, en noviembre de 1995, la situación se hizo insostenible y presentó su dimisión poniendo punto y final a una década como presidente. Para la Historia quedará la rueda de prensa de su despedida: "Comienza, por tanto, el funeral deportivo de 'corpore insepulto' por el alma del que fue presidente del Real Madrid Ramón Mendoza, ahora ya incinerado y en lo sucesivo solamente el socio 772. Yo soy en este funeral el oficiante. Sentaros, queridos representantes de todos los medios de comunicación". Ramón Mendoza puro y duro hasta en el día de su marcha. Antológico.

Ramón Mendoza dejaba el sillón presidencial con un gran palmarés en las vitrinas de 6 Ligas, 1 Copa de la UEFA, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España en fútbol y 1 Copa de Europa, 3 Ligas ACB, 3 Copas del Rey, 2 Recopas de Europa y 1 Copa Korac en Baloncesto. Mirándolo con perspectiva, fueron buenos años que nos dejaron muchos buenos recuerdos. Hubo títulos, grandes partidos, noches memorables e ídolos para toda una vida. Mereció la pena.

Una vez dejado el cargo se desvinculó de la vida institucional del Club. Tenía 68 años y la verdad es que se hizo raro no verle como presidente después de tantos años y una vida tan activa que daba para un libro. De hecho, escribió uno, 'Dos pelotas y un balón', que editado por El País Aguilar fue presentado unos pocos meses más tarde de salir del Real Madrid. No recuerdo noticias suyas a finales de los noventa más allá de algún que otro problema de salud que iba surgiendo. Poco a poco desapareció de los focos y, sabiendo todos cómo era, seguro que disfrutó mucho de sus últimos años de vida. El 4 de abril de 2001 fallecía de un infarto en Nasáu, Bahamas, donde se encontraba de vacaciones. Le pegaba. Hasta para eso fue único. No era mayor, tenía 73 años. Nos dejaba un personaje al que nunca olvidaremos y que, de una manera u otra, estuvo muy presente para los aficionados del Real Madrid de la época: Ramón Mendoza Fontela.

sábado, 3 de abril de 2021

SANTILLANA Y BENZEMA

El delantero francés supera al legendario Carlos Santillana en la tabla de goleadores madridistas en el Campeonato Nacional de Liga

El Real Madrid ha vencido esta tarde al Eibar en el partido correspondiente a la 29 jornada de Liga con un marcador de 2-0. Los goles los han materializado Marco Asensio y Karim Benzema, que nos ha dejado un nuevo dato a destacar. Con su tanto de hoy el delantero francés alcanza los 187 goles en Liga y se coloca como cuarto máximo realizador de la Historia del Real Madrid en el Campeonato Nacional por delante de Carlos Santillana, que hizo 186 tantos en el torneo de la regularidad durante sus años como ariete madridista. Santillana pasa, por tanto, a la quinta posición de esta clasificación histórica que, a día de hoy, queda configurada así en sus primeros puestos.

Cristiano Ronaldo 312

Raúl González 228

Alfredo Di Stéfano 216

Karim Benzema 187

Carlos Santillana 186 

Hugo Sánchez 164

Ferenc Puskás 156

Paco Gento 126

José Martínez Pirri 123

Emilio Butragueño 123

Amancio Amaro 119

Manuel Fernández 'Pahiño' 109

Gonzalo Higuaín 107

Fernando Hierro 102

Durante muchos años Santillana ocupó el segundo puesto de esta clasificación siempre por detrás de Alfredo Di Stéfano. Pero luego llegó Raúl y un poco más tarde Cristiano Ronaldo... Ahora, Karim Benzema. Carlos Santillana sigue estando por delante de Benzema en cuanto a número de goles totales con la camiseta del Real Madrid. El cántabro hizo 290 goles en su carrera como jugador blanco mientras que nuestro actual número 9 lleva acumulados, con el de hoy, 273. Son 17 los goles que separan a los dos jugadores y es de suponer que Benzema puede llegar a marcarlos a corto o medio plazo. En caso de que vayan muy bien las cosas, tanto para él como para el equipo, incluso podría ser esta misma temporada. Aunque lo más sensato y realista es pensar que lo hará la próxima campaña si no hay ninguna sorpresa y el francés, como es de suponer, sigue con nosotros.

Es ley de vida y los récords y marcas están para superarlos, pero no puedo evitar sentir un poco de pena cuando veo cómo futbolistas legendarios se van quedando atrás en las estadísticas y van perdiendo protagonismo. Sobre todo para la juventud. Para quienes le vieron jugar, Santillana será siempre un icono de su época, un futbolista admirado y querido por todo lo que hizo en los terrenos de juego entre 1971 y 1988. Un auténtico mito del Real Madrid. Pero para los más jóvenes, por desgracia, no pasa de ser un nombre en las páginas de esa Historia que no suele interesar mucho dentro de un deporte que vive de la radiante actualidad del día. Es necesario que se haga todo lo posible por mantener vivo el recuerdo de los jugadores que han ayudado a que el Real Madrid se convirtiese en el Club que conocemos. Hay que reivindicar a Santillana.

martes, 30 de marzo de 2021

SOLER Y LAUDRUP TUMBAN AL ATLÉTICO

El Real Madrid ganó los dos partidos de la temporada 1995-96 al Atlético Campeón de Liga

La primera imagen que siempre me viene a la cabeza de Miquel Soler es una fotografía de Juan Navarro a doble página con la que la revista Don Balón ilustraba su extensa crónica del partido estrella de la jornada 34 del Campeonato Nacional de Liga de la temporada 1995-96. El líder, Atlético de Madrid, perdió 1-2 en el Vicente Calderón con el Real Madrid y el primer gol del encuentro lo marcó Soler. El defensa catalán levantó su brazo derecho y el dedo índice en la celebración, momento que el fotógrafo de Don Balón captó a la perfección. Esa imagen se me ha quedado grabada en la memoria desde hace un cuarto de siglo. Fue el único gol de Miquel Soler como madridista y, para mí, aquel fue su mejor partido de su única campaña con la camiseta del Real Madrid.

El partido se disputó el sábado 30 de marzo de 1996, tal día como hoy de hace 25 años. El Real Madrid seguía deambulando sin pena ni gloria por aquella desastrosa campaña. Hacía 10 días de la derrota con la Juventus que había supuesto la eliminación del Real Madrid de la Champions League. En otras palabras, ya no había opciones de ganar ningún título y el único objetivo era el de tratar de clasificarnos como fuese para la Copa de la UEFA de la siguiente temporada. Pero lo teníamos negro para entrar en Europa, las cosas como son. Tras perder en Turín regresamos al viacrucis de la Liga con un empate 1-1 en Anoeta frente a la Real Sociedad. El 27 de marzo, miércoles, en jornada entre semana, el Real Madrid perdió 1-2 con el Racing de Santander en el Santiago Bernabéu en un partido infumable de los nuestros. Aquella derrota no podía atribuirse a lo que yo llamaba 'El día tonto en el Bernabéu'. Qué va, qué va... Aquella temporada 1995-96 pinchar en casa se había convertido en algo habitual. No era sorpresa cuando perdíamos y ya no éramos capaces de llevar la cuenta de los puntos que se nos habían escapado de nuestro propio estadio. Entre lo que nos dejábamos en casa y lo que nos dejábamos fuera, la situación era más que preocupante. El Madrid era octavo clasificado. Os recuerdo que hace 25 años sólo los cinco primeros se clasificaban para Europa, es decir, teníamos dos equipos (Tenerife y Compostela) entre nosotros y la quinta plaza, que estaba en manos del Betis. Y el siguiente rival era el líder de la Liga, el Atlético de Madrid, en el Vicente Calderón. Las sensaciones no podían ser más malas. Nosotros teníamos 51 puntos y el Atlético 72, 21 más que nosotros... Y allí que nos tocaba ir a jugar. Bueno... En el partido de la primera vuelta, en el Santiago Bernabéu, habíamos ganado 1-0 con gol de Raúl. ¿Y si había suerte y volvía a sonar la flauta? Aquella temporada estaba siendo tan rara que, a saber...

A media tarde de aquel sábado el Barcelona había ganado 0-1 en Albacete aferrándose a sus opciones de disputar la Liga al Atlético. Los azulgranas habían reducido la diferencia, de manera provisional, de 8 a 5 puntos. Pero faltaba por jugarse el derbi del Calderón. La intención de los de Antic era la de volver a los 8 puntos de diferencia. El partido arrancó a las 20.30 horas televisado en directo. En el Real Madrid, con las ausencias de Sanchís por decisión técnica y de Buyo, Quique Flores y Fernando Redondo por lesión, el técnico blanco Arsenio Iglesias alineó a Cañizares, Chendo, Alkorta, García Calvo, Fernando Sanz, Soler, Milla, Hierro, Laudrup, Raúl y Zamorano. A primera vista se puede apreciar que se trataba de un equipo bien armado atrás, como nos tenía ya acostumbrados Arsenio. El gallego sabía que sufríamos demasiado y toda precaución era poca. Más si cabe visitando al líder de la Liga. Y mira por dónde, resultó que la defensa y la portería fueron lo mejor del Madrid aquella noche.

El duelo arrancó con un toma y daca entre los dos equipos madrileños. En los primeros compases Raúl, asustando por banda izquierda en una jugada, entró en el área sorteando rivales, tras tocar con Laudrup, para meter un balón que nadie aprovechó. Fueron minutos de dominio alterno en los que Raúl volvió a intentarlo con una vaselina que salió alta por encima de la portería de Molina. Los rojiblancos probaron fortuna con un disparo lejano de Simeone y un lanzamiento de falta muy cerrado de Milinko Pantic que obligó a Cañizares a intervenir con acierto en el despeje. Al cuarto de hora la defensa local trató de enviar de cabeza un balón a su guardameta pero el esférico quedó corto y Zamorano se propuso alcanzarlo obligando al cancerbero a tirarse a los pies del chileno. Los de Antic se fueron creciendo y cada vez se aproximaban con más peligro al área de Cañizares, sobre todo con jugadas a balón parado. La baza de Pantic era importantísima. La defensa blanca tenía trabajo y las manos de Cañizares resultaron providenciales durante los mejores minutos del Atlético de Madrid. En ese periodo de acoso Geli falló un gol clarísimo al lanzar fuera, a bocajarro, un balón que parecía medio gol. Y de repente, cuando peor lo estaba pasando, el Real Madrid se sacudió la presión forzando un saque de esquina a cuyo remate no llegaron por poco ni Raúl ni Zamorano. Poco después, Miguel Porlán 'Chendo' realizaba uno de sus clásicos saques de banda con los que conseguía meter el esférico en el mismo área. Hierro, muy marcado, no pudo saltar y Zamorano se impulsó lo justo para rozar de cabeza al centro del área. Por allí, justo, se incorporó Miquel Soler y el lateral zurdo empalmó con fuerza un tiro ajustado al palo izquierdo anotando el 0-1 para el Real Madrid. Los blancos se ponían por delante pese a las ocasiones de las que habían dispuesto los anfitriones, que trataron de sobreponerse al mazazo del gol. Sin embargo los madridistas volvieron a generar peligro gracias a la inspiración de un Soler pletórico de confianza. Desde su banda izquierda, y tras hacerse con un balón que trataba de conducir Hierro, el lateral catalán montó una jugada de ataque con un perfecto pase largo para Laudrup. El danés, acosado por un solo defensor, metió un buen pase a la derecha del área para Raúl pero el joven delantero no llegó a tiempo y terminó saltando sobre Molina. Lo siguieron intentando los de casa pero no lo tenían fácil ante el buen hacer de la poblada defensa de Arsenio Iglesias. En la última jugada de la primera parte Cañizares estuvo atento para desbaratar una ocasión de Pantic, que se quedaba solo delante del guardameta blanco.

En los primeros compases del segundo tiempo Fernando Hierro trató de sorprender con un disparo desde el quinto pino que se marchó alto por encima del larguero. Pantic respondió enviando también por arriba otro saque de falta, su especialidad. El líder apretaba y volvió a tener otra oportunidad clarísima... Tras un saque de lateral Simeone se las ingenió para meter un globo al área superando por arriba a la defensa merengue y dejando a tres colchoneros rodeando a Cañizares. El portero del Real Madrid consiguió atrapar la pelota y se quedó tumbado en el suelo evitando el peligro. A los diez minutos Simeone realizó una falta por detrás a Fernando Hierro y el colegiado, Carmona Méndez, señaló la infracción. Parecía que vería la amarilla pero el argentino protestó con vehemencia y, por lo visto, insultó al colegiado, que no dudó en sacar la roja directa. El Atlético se quedaba con diez futbolistas. Incluso con uno menos los de Radomir Antic trenzaban jugadas de mérito. En aquel partido Soler estuvo tocado por la varita y frente a los que habían sido sus compañeros cuatro años antes cuajó seguramente su mejor partido con la elástica blanca. Tras una galopada suya por banda izquierda metió un pase al medio, por alto, que Zamorano, tras pugnar con un rival, consiguió prolongar a la derecha. Recibió Michael Laudrup, libre por todo el centro del campo durante todo el encuentro sin ataduras de obligaciones defensivas. El centrocampista nórdico avanzó con el balón controlado perseguido por un defensa mientras el meta salía un poco y se colocaba tratando de tapar su portería. Pero Laudrup consiguió disparar por el único hueco posible y acertó junto al palo para marcar el 0-2. La definición fue perfecta. Era el minuto 63 y todo se ponía de cara para un Real Madrid que dominaba el marcador y contaba con un futbolista más. El Atlético lo seguía intentando pero las contras del Real Madrid, con uno más, eran muy peligrosas. En una de ellas, de nuevo el protagonista Soler llegó al pico del área para enviar un pase perfecto al punto de penalti que Zamorano no consiguió conectar bien de cabeza. El lateral izquierdo catalán estaba haciendo lo que quería por su banda y en otra incorporación al ataque, tras combinar con Hierro, llegó al banderín de córner (aparentemente en falta, todo hay que decirlo) y recorrió unos metros de la línea de fondo para meter otro pase que Zamorano, de nuevo, no pudo aprovechar. Ya en la recta final, en el saque de una falta que los atléticos colgaron al área, Hierro despejó el balón con la mano de manera muy clara. El colegiado señaló el punto de penalti y mostraba la amarilla al capitán madridista, que ya tenía una tarjeta y, por lo tanto, debió dirigirse a vestuarios expulsado. Milinko Pantic fue el encargado de ejecutar la pena máxima desde los 11 metros y su disparo fue a la derecha de Cañizares. El portero, soberbio toda la noche, adivinó la trayectoria y llegó a tocar la pelota, pero no lo suficiente para evitar el gol de los rojiblancos. 1-2 en el minuto 84 y el Atlético se volvía a meter de lleno en la contienda, igualada en cuanto efectivos, diez jugadores para diez, en los últimos compases del choque. El líder achuchó en las postrimerías pero el Real Madrid defendió con mucho acierto y mucha seguridad atrás sin olvidarse de contragolpear cuando era posible. La última gran ocasión del Madrid, en el minuto 92, fue un disparo desde fuera del área de... Miquel Soler, cómo no. El balón del catalán se marchó alto por poco. La presión era del Atlético, que también mandó un balón por encima de la portería e intentó, sin éxito, desmontar a la defensa blanca. Pitido final y victoria 1-2 del Real Madrid. 

"Resucitó", tituló al día siguiente en portada el diario Marca, que señalaba que el Real Madrid "le hizo la pascua al Atlético" y que ponía "la Liga al rojo vivo". El semanario Don Balón, esa semana, también llevó el resultado del derbi a su portada. "El Real Madrid anima la Liga con su victoria en el derby", apuntaba la revista que titulaba la "La fiesta fue blanca" sobre una fotografía de García Calvo y Rafael Alkorta en plena celebración. Para la Revista Real Madrid, en su crónica del encuentro, el mejor del equipo había sido Santi Cañizares.  "El portero madridista estuvo inconmensurable, tanto debajo de los palos como en las brillantes salidas que realizó", argumentaba la publicación oficial del Club. La revista Don Balón, por su parte, había señalado a Rafa Alkorta como el mejor jugador del partido. "Dado el discreto nivel creativo del Real Madrid, su zona defensiva fue la que más sobresalió a lo largo del partido", argumentaba el periodista Juan Carlos Casas antes de destacar el papel del central bilbaíno. "En el poblado sistema defensivo de Arsenio, Alkorta es el rey, ya que está sobrado de cualidades para jugar de último defensa", sentenciaba Casas. Era cierto que la retaguardia había sido lo mejor del equipo blanco en el Vicente Calderón pero, además de los destacados por la prensa, recuerdo la buena impresión que me seguían dejando los jóvenes García Calvo y Fernando Sanz. Y recuerdo sobre todo el partidazo que, para mí, protagonizó Miquel Soler.

Aquel sábado 30 de marzo de hace 25 años nos fuimos a la cama pendientes del cambio horario. Dormiríamos una hora menos, pero los madridistas nos fuimos a la cama satisfechos por el respiro que nos daba el buen resultado del Calderón. No fue nuestro mejor partido de ese ejercicio, ni mucho menos. Las estadísticas del partido así lo reflejaban. El Atlético nos había superado en casi todo pero nosotros habíamos marcado dos goles de seis disparos y ellos solo uno de dieciséis intentos. Y ganamos. Ganó el que peor estaba. Tal y como marchaba la temporada era para estar muy contentos. No fue un encuentro brillante en lo técnico, pero sí muy intenso y disputado, un derbi que se sacó adelante con esfuerzo y trabajo, lo cual deja un buen sabor de boca cuando se consigue la victoria. El Real Madrid necesitaba los puntos en su lucha por entrar en Europa. Con ese triunfo consiguió avanzar un puesto en la clasificación para colocarse séptimo a 3 puntos del Betis, quinto en posiciones europeas. Pero además de los 3 puntos la victoria suponía un soplo de moral para la plantilla. Pese a lo mal que marchaban las cosas ese año, el conjunto blanco había sido capaz de ganar sus dos encuentros con el Atlético de Madrid. El conjunto de Radomir Antic, que estaba a punto de ganar la Copa del Rey al Barcelona, terminaría llevándose también aquella Liga, de tal manera que, en el año del doblete rojiblanco, resultó que el Real Madrid se impuso en sus dos compromisos ligueros con el Campeón de Liga.

ATLÉTICO DE MADRID: Molina, Geli, Santi, Solozabal, Toni (Roberto, 87'), Caminero, Vizcaíno (López, 68'), Pantic, Simeone, Penev (Juan Carlos, 76') y Kiko.

REAL MADRID: Cañizares, Chendo, Alkorta, García Calvo, Fernando Sanz, Soler, Milla, Hierro, Laudrup (Míchel, 85'), Zamorano (Luis Enrique, 82') y Raúl (Lasa, 90').

GOLES
0-1 min. 26 Soler
0-2 min. 63 Laudrup
1-2 min. 84 Pantic (penalti)

lunes, 29 de marzo de 2021

MI VIDA EN LA GALERNA

Libro sobre cine y Real Madrid de la mano de Emilio 'Athos' Dumas 

Hay buenos libros sobre cine. También hay buenos libros sobre fútbol. Pero no hay muchos que combinen estos dos mundos que levantan pasiones entre sus aficionados. Emilio Dumas Kremer (Madrid, 1961) va incluso más allá y nos presenta 'Mi vida en La Galerna', una obra en la que escribe sobre el Séptimo Arte y sobre el Real Madrid. No sobre fútbol, no... Sobre el Real Madrid. Habitual columnista de la revista de internet La Galerna, Dumas ha seleccionado sus mejores artículos para recogerlos en un volumen que hará las delicias de los cinéfilos madridistas. Bajo el sello de Editorial Círculo Rojo y con prólogo de Jesús Bengoechea Martí, creador y editor de La Galerna, Dumas recopila 89 textos de los casi dos centenares que ha escrito para este medio digital y los ordena por capítulos en 7 partes cuidadosamente organizadas de manera temática pero siempre con el balón y el celuloide como nexo de unión.

La primera parte del libro, titulada 'Mi cine y el Real Madrid' consta de 29 capítulos y es la más representativa de la obra. Me llegó al alma el dedicado a 'La Gran Evasión', una de mis películas favoritas. Emilio Dumas hace gala de sus prodigiosos conocimientos del mundo del cine para relacionarlos con habilidad y acierto con los protagonistas de su otra gran pasión, el Real Madrid. Así, Raphael Varane es 'El hombre tranquilo' de John Ford, Luka Modric pasea su enorme calidad por las tierras de 'El Señor de los Anillos' o Zinedine Zidane protagoniza 'El Retorno del Rey'. Cinematografía y Real Madrid estuvieron vinculados, en su día, a través de las películas que hacía Don Alfredo Di Stefano o aquellos filmes en los que el Santiago Bernabéu servía de escenario o era utilizado para determinadas localizaciones allá por la década de los cincuenta y sesenta. Pero el autor va mucho más allá y deja volar su imaginación para trazar acertados paralelismos entre el cine y el Real Madrid con tal acierto que nos habla del madridismo de Kirk Douglas, Hedy Lamarr, John Williams, Henry Fonda, Clint Eastwood, Ennio Morricone, Olivia de Havilland, Maureen O´Hara, Charlton Heston y Buster Keaton. También es capaz de disertar sobre el suspense madridista de Alfred Hitchcock o trazar una argumentada semejanza entre Don Alfredo Di Stéfano y Spencer Tracy. Así, Emilio Dumas consigue ir saltando de actores a películas y de películas a actores como si fuese Zidane driblando contrincantes y construye magníficos relatos con la misma maestría con la que su adorado John Ford, omnipresente a lo largo de todo el libro, dirigía películas.

Las referencias a John Ford son constantes a lo largo de las más de 450 páginas que componen el libro. Emilio Dumas demuestra poseer un exhaustivo conocimiento del mundo de la cinematografía y de algunos de sus géneros más emblemáticos, sobre todo del western. No es ninguna casualidad la majestuosa presencia de Monument Valley en la portada, así como el desfile de todo un universo de personajes y actores de películas del Oeste. 'Centauros del Desierto', John Sturges, John Wayne, Clint Eastwood, 'Rio Bravo', 'Rio Rojo', 'Los Siete Magníficos', 'Grupo Salvaje', 'Centauros del Desierto'... O 'Misión de Audaces', película que me encanta, por cierto, y que Dumas cita como un filme cuyo título es claramente madridista, al igual que 'La Legión Invencible' o 'Pasión de los fuertes', entre otras muchas.

El listado de títulos y nombres que aparecen en el libro es descomunal y prolífico: 'Indiana Jones y La Última Cruzada', 'El sueño eterno', 'Ran', 'Raíces Profundas', 'Ben Hur', Claude Rains, Alfred Hitchcock, 'Doce Hombres sin Piedad', 'Los Pájaros', Gary Cooper, 'Capitanes Intrépidos', Bustor Keaton, James Stewart, 'Guerra y Paz', Jack Lemmon, 'Falso Culpable', Howard Hawks, Charles Chaplin, Robert Redford, 'Sin Perdón', 'Memorias de Africa', Tom Cruise, Sergio Leone, Errol Flynn, James Bond, Kevin Costner, 'El hombre que pudo reinar', Steven Spielberg, Ava Gardner, Orson Welles, 'El Planeta de los Simios', Brian De Palma… Todo justificadamente relacionado con el Real Madrid, de tal manera que uno siente la sensación de sentarse delante de una pantalla y ver a Zidane metiendo un gol junto a Viggo Mortensen, a Santiago Bernabéu llevando las riendas de 'La Diligencia', a Michael Laudrup driblando jugadores con música de Morricone de fondo o a Cristiano Ronaldo evitando las tarrascadas de los defensas rivales con las filigranas de Buster Keaton… Emilio Dumas comparte sus recuerdos sobre los cines de verano o incluso realiza recomendaciones de películas como ‘El Álamo’, ‘55 Días en Pekín’, ‘Hatari’, ‘Murieron con las botas puestas’ o ‘El Hombre que mató a Liberty Valance’. En definitiva, una auténtica enciclopedia cinéfila cargada de actores, personajes, directores, compositores y títulos.

Cine y Real Madrid son el principal hilo conductor del libro, sí. Pero detrás de todo ello se esconde una obra autobiográfica. ‘Mi vida en La Galerna’ es un recorrido por la vida de su autor y un repaso pormenorizado del mundo cultural que le sirve para hablar del Madrid en el medio digital para el que colabora. Emilio Dumas, socio del Club blanco desde niño y con un madridismo inculcado desde la cuna por parte de familia, ha tenido contacto directo con muchas grandes personalidades de la historia de la entidad de Concha Espina. Persona muy culta, políglota y con mucho mundo recorrido y por recorrer a sus espaldas, este profesor de Historia y Lengua Española creció, por edad, con el Real Madrid 'yeyé' de Gento, Amancio, Pirri, Velázquez o Betancort en una niñez plagada de cómics de Tintín, libros de Sherlock Holmes, relatos de Edgar Allan Poe, entradas de cine y partidos del Real Madrid. ‘El Real Madrid de mi infancia’ es, de hecho, el título de uno de los capítulos del libro. La infancia y juventud es la etapa de nuestras vidas en la que más se disfruta del fútbol y en la que los ídolos balompédicos de los cromos comparten protagonismo con actores de cine, presentadores de programas de televisión, personajes de novelas o héroes de tebeos. Todos ellos forman una suerte de familia personal y todos tenemos una, la nuestra. Emilio Dumas se abre al público y a través de las páginas comparte con los lectores quienes fueron sus referentes culturales, consiguiendo que nos imaginemos al propio autor acudiendo con asiduidad a las proyecciones de los cines de barrio y sus programas dobles, leyendo una y otra vez las novelas de su antepasado Alejandro Dumas y Robert Louis Stevenson o escuchando la guitarra de George Harrison.

Música, literatura y todo tipo de disciplinas artísticas y culturales le sirven a Emilio Dumas para esbozar paralelismos con el Real Madrid. A lo largo de las páginas de ‘Mi vida en La Galerna’ vemos desfilar a todos sus referentes culturales: Shakespeare, Beethoven, Tom Petty, The Kinks, The Jam… Mitos del deporte como Manolo Santana o la tristemente desaparecida Blanca Fernández Ochoa o incluso programas de televisión como el 'Un, Dos Tres' de Chicho Ibáñez Serrador. Escritores como Peter Handke, personajes como Sherlock Holmes, figuras de comic como Tintín o Asterix, humoristas como Gila, José Luis Coll, Josema Yuste o Millán Salcedo, dibujantes como Antonio Mingote o Antonio Fraguas Forges... También compiten leyendas de otros deportes como Ángel Nieto, Paquito Fernández Ochoa, Sergio García, Rafa Nadal, Carlos Sainz, Fernando Alonso, Magnus Carlsen, Gervasio Deferr, Jesús Carballo, Alberto Contador o Alejandro Valverde, todos ellos reconocidos aficionados del Real Madrid.

Leer este libro supone sumergirse en el universo del cine clásico, ver películas, leer novelas, escuchar discos y asistir a históricos partidos de fútbol. Todo un compendio de fútbol, cine y literatura en un ejemplar que rezuma muchísimo sentimiento y corazón en cada una de sus líneas, incluso para los que somos de generaciones diferentes pero nos sentimos identificados por el buen gusto de quien escribe y de su manera de disfrutar de tanta pasión por la cultura. Todos tenemos nuestro propio universo de ídolos y referentes. Emilio Dumas, en su libro, comparte el suyo y resulta gratificante compararlo con el de cada uno de nosotros. Siempre suelo repetir que todos nos acordamos perfectamente de dónde, con quién y cómo vimos determinados partidos y que eso genera un torrente de recuerdos y anécdotas que forman parte de nuestra trayectoria vital. El capítulo que 'Athos' dedica a las finales de Champions League que ha presenciado en vivo desde 1981 es un claro ejemplo de lo que acabo de exponer. Por cierto, la anécdota del alquiler del coche en Ámsterdam es desternillante y una muestra del buen humor e ingenio con el que nos vamos encontrando a medida que avanzamos página a página.

El colofón de recuerdos personales queda plasmado en los dos capítulos que cierran el libro, dos sentidos homenajes del autor a sus padres, ya fallecidos, a los que Emilio Dumas rememora con el cariño propio de un hijo agradecido a sus progenitores por todo lo que le han dado. Y por el madridismo inculcado, por supuesto.

‘Mi vida en La Galerna’ es un catálogo de madridismo, una enciclopedia de nostalgia compuesta por artículos que se pueden ir releyendo poco a poco y que, de algún modo, no dejan de ser una crónica deportiva y social del Real Madrid, puesto que muchos de los textos hacen referencia al día a día del Club tanto en fútbol como en baloncesto, Sección a la que también se dedican varios capítulos. Asimismo, esta lectura supone una explicación a lo que supone ser madridista y por qué el Real Madrid es lo que es para millones de personas. Conceptos como esfuerzo, trabajo y perseverancia ante las adversidades están presentes en todo momento.

Se agradece poder disfrutar de su lectura en formato físico. Para los que seguimos amando el papel los libros tienen algo muy especial que hace que se puedan apreciar, mucho mejor, textos que se han leído previamente en internet. Y ahora, además, tenemos la posibilidad de conservarlos en una estantería. “Espero que pueda gustar este recopilatorio, escrito, sobre todo, desde el corazón y el entusiasmo”, señala Dumas en el cierre del prefacio. Lástima que no se hayan podido incluir todos y cada uno de los artículos escritos por el autor. También es cierto que hubiese sido un ejemplar demasiado voluminoso... En cualquier caso, quien quiera leerlos puede hacerlo en la página web de La Galerna: madridismo y sintaxis, donde podemos constatar que intelectualidad y cultura no van reñidas con el fútbol.

martes, 23 de marzo de 2021

LA PRIMERA LIGA DE LA QUINTA DEL BUITRE

Se cumplen 35 años de la consecución de la Liga de la temporada 1985-86

El domingo 23 de marzo de 1986, tal día como hoy de hace 35 años, el Real Madrid conseguía proclamarse Campeón de Liga de la temporada 1985-86. No lo conseguía desde la campaña 1979-80 por lo que la expectación era máxima para una afición que llevaba 6 años esperando para cantar el Alirón. El primer lustro de los ochenta fue bastante complicado para el Club blanco, que llegó a perder dos títulos ligueros en las últimas jornadas de los campeonatos 1980-81 y 1982-83, además de sufrir decepciones como las del ejercicio 1982-83, el de los cinco subcampeonatos. Años difíciles en los que sólo se pudo celebrar la Copa del Rey de 1982 con el Sporting. Con la llegada de la Quinta del Buitre las cosas empezaron a cambiar y la temporada 1984-85 concluyó con dos títulos, la Copa de la UEFA y la Copa de la Liga. Tras la llegada de Ramón Mendoza y los extraordinarios fichajes de Hugo Sánchez, Gordillo y Maceda el equipo tuvo de nuevo la fuerza necesaria para competir, con garantías, por la Liga. Con el triunfo por 3-1 frente al Barcelona en la jornada 28 disputada el 8 de marzo de 1986 los azulgranas, segundos en la tabla, quedaban a ocho puntos de los madridistas, una ventaja más que cómoda para finiquitar el campeonato cuanto antes. En la jornada 29 la distancia se amplió hasta los 9 puntos al ganar el Madrid 1-3 en Cádiz y empatar el Barcelona 1-1 con el Celta, de tal manera que en la jornada 30 los de Luis Molowny tenían el título liguero a su alcance. Bastaba un empate frente al Valladolid para ganar la Liga.

El partido del Santiago Bernabéu arrancó a las 17.00 horas con el campo abarrotado de gente esperando ver a los suyos celebrando el campeonato en aquella tarde soleada del mes de marzo. El Real Madrid empezó dominando y generando llegadas aunque sin mucha claridad en los últimos metros. Valdano, Gordillo o Míchel se topaban con el guardameta Fenoy o con los defensas visitantes en sus intentos de perforar la portería. El guardameta argentino llegó a desviar a córner un potente disparo del Buitre. Los anfitriones habían saltado al campo con un conjunto muy ofensivo tal y como se podía en las fotografías de las alineaciones de esa campaña. Al tridente de ataque habitual formado por Butragueño, Valdano y Hugo Sánchez se le añadían efectivos del centro del campo con mucha pegada como en el caso de Juanito o del propio Míchel, que moviéndose por el centro solía incorporarse con facilidad a la hora de probar fortuna de cara a puerta. Un remate de cabeza de Gordillo también se marchó por encima del larguero. Las ocasiones se sucedían sin el desenlace esperado para los blancos. El Valladolid tuvo su oportunidad más clara en las postrimerías del primer tiempo cuando Víctor metió un gran pase al área para dejar a Yañez solo delante de Ochotorena. El guardameta madridista desvió el esférico aunque los pucelanos reclamaron penalti. Al descanso se llegó con el marcador inicial del 0-0. El marcador no se movió hasta que transcurrieron cinco minutos del segundo tiempo. Juanito botó una falta desde la izquierda iniciando una jugada que, tras varios toques y rechaces, concluyó con un fortísimo disparo de Míchel con la zurda desde fuera del área que se coló a la izquierda de la meta foránea. 1-0 para el Real Madrid con gol de Míchel, que ese mismo día celebraba su 23 cumpleaños. Con el marcador a favor el Madrid tuvo opciones de ampliar la renta, pero el Valladolid también dio señales de seguir metido en el encuentro. En el minuto 65, sin embargo, el cuadro merengue tuvo el 2-0 en la palma de la mano tras un claro penalti de Juan Carlos que Hugo Sánchez se encargó de ejecutar desde los once metros. No tuvo suerte, sin embargo, el mexicano, cuyo disparo fue repelido por la madera manteniéndose el 1-0 en el electrónico. El error de Hugo tuvo consecuencias porque sólo dos minutos después los de Vicente Cantatore empataron la contienda. Una falta botada por More casi en el centro del campo propició la internada de Yañez por la izquierda y el chileno envió un pase al área que Jorge Alonso, con Ochotorena ya vencido, sólo tuvo que empujar a placer, prácticamente a puerta vacía. Del 2-0 se había pasado al 1-1, resultado que también valía para ganar la Liga. Fueron los peores momentos del Real Madrid y los mejores minutos de un Valladolid que incluso tuvo algún balón para ponerse por delante. En el minuto 84, sin embargo, llegó el 2-1 para la escuadra de Molowny. Butragueño combinó con Juanito para meterse en el área y el genio de Fuengirola se la devolvió por alto. El Buitre centró a la izquierda con tanta fuerza que Hugo Sánchez no fue capaz de engatillar, pero Valdano, atento, sí que sacó la caña para enviar a la red subiendo el 2-1 al marcador. Pero ni mucho menos estaba aquello acabado. El Valladolid se volcó sobre el área local en los últimos minutos. Fonseca cabeceó un balón por alto y poco después obligó a lucirse a Ochotorena con un fuerte disparo. Y en el tiempo de descuento un saque de esquina de Eusebio desde la derecha fue cabeceado a gol por los visitantes, aunque el colegiado Gómez Ramírez lo anuló al percibir falta en ataque. El empate no hubiera cambiado el desenlace de la tarde puesto que el 2-2 también le hubiese servido al Real Madrid. Por si fuera poco, en Gijón el Barcelona, que se había adelantado con un gol de Marcos, pinchaba y cedía un empate 1-1 al igualar Quini. Lo dicho, daba igual. El Real Madrid era Campeón de Liga.

Las imágenes que se registraron tras el pitido final forman parte de la Historia del Club. Los futbolistas celebraron por todo lo alto aquella Liga que el madridismo llevaba seis años esperando. Los espectadores disfrutaron en las gradas viendo la vuelta de honor de los componentes de la primera plantilla, a los que se unió el propio presidente Ramón Mendoza corriendo con ellos sobre el césped. Hay imágenes muy emotivas como las de Mendoza abrazándose con Juanito. El malagueño, Camacho, Santillana, San José, Miguel Ángel o García Remón eran los supervivientes de la última Liga que habían ganado los blancos, la de la temporada 1979-80. Ellos habían sufrido muchos de los sinsabores de aquellos títulos que se escaparon en los albores de aquella década de los ochenta, así que esta nueva Liga de la temporada 1985-86 les resultaba muy especial. Para los jóvenes de la Quinta del Buitre era la primera. Unos y otros, veteranos y noveles, lo festejaron a lo grande y posaron para los medios gráficos en una famosa foto de familia que fue reproducida en la portada del boletín oficial del Club así como en periódicos y revistas. Cuerpo técnico y jugadores, algunos con ropa de calle como en el caso de Miguel Ángel, García Remón, Chendo, Salguero y Maceda, que no habían sido convocados para el choque con el Valladolid, se mostraban radiantes y felices.

Quizás la imagen más famosa de aquella fiesta del 23 de marzo de 1986 la protagonizaron dos viejas leyendas del Club. Como suele ser habitual en la Liga desde tiempos remotos, las celebraciones casi nunca se pueden hacer con el trofeo de Campeones. El Club se las ingenió para hacer un pequeño apaño que resultó muy recordado. Desde el cielo aterrizó un helicóptero en el césped del Santiago Bernabéu y de la aeronave descendieron los ex jugadores José Martínez 'Pirri' y Goyo Benito portando una pequeña réplica del trofeo de Liga. Obviamente, se trataba de uno de los trofeos que el Club ya tenía en sus vitrinas, pero al menos servía para dar un poco de lustro a la celebración. Camacho, capitán del equipo, fue quien recibió el trofeo de manos de Pirri y Benito. Los dos, ya retirados, por cierto, formaban parte del equipo que había ganado la última Liga en 1980. José Antonio levantó aquel trofeo junto a sus ex compañeros y amigos dejando para el recuerdo unas preciosas imágenes y fotografías, las más icónicas de aquel desenlace de Liga anticipado. Faltaban cuatro jornadas para la conclusión del Campeonato Nacional, pero el Real Madrid ya era el Campeón de la temporada 1985-86. Hoy se cumplen 35 años de todo aquello.

REAL MADRID: Ochotorena, Sanchís, Gallego, Camacho, Martín Vázquez (Santillana, 77'), Míchel, Juanito (Cholo, 86'), Gordillo, Butragueño, Hugo Sánchez y Valdano.

VALLADOLID: Fenoy, Torrecilla, Gail, Andrinua, Juan Carlos, Eusebio, More, Minguela, Jorge (Aravena, 68'), Yáñez y Víctor (Fonseca, 61').

GOLES
1-0 min. 50 Míchel
1-1 min. 67 Jorge
2-1 min. 84 Valdano

lunes, 22 de marzo de 2021

EL PRIMER PARTIDO DEL REAL MADRID DE BALONCESTO

Se cumplen 90 años del primer encuentro de la legendaria Sección

El 22 de marzo de 1931, tal día como hoy de hace 90 años, el Real Madrid disputó el considerado como su primer partido oficial de Baloncesto. Recordaba el pasado 8 de marzo la publicación en el diario ABC de la nota en la que solicitaban interesados en practicar baloncesto en el seno del Club blanco. Aquellas breves líneas son consideradas como el nacimiento de la creación de la Sección de Baloncesto del Real Madrid bajo el liderazgo y la tutela del pionero Ángel Cabrera, que fue quien consiguió hacer funcionar el equipo y quien impulsó también la creación de una competición de escuadras de Castilla entre las que estaba, por supuesto, el nuevo Real Madrid. La sección de básquet madridista se estrenó con una derrota frente al Dumping Basket-Ball Club, un encuentro en el que participó el propio Ángel Cabrera. Junto a él formaron otros cuatro integrantes: Luis Hoyos, Emilio Gutiérrez, Midel y Middelman. La fecha de este partido, 22 de marzo de 1931, es la que se suele recoger como fecha oficial del nacimiento del Real Madrid Basket-Ball. Sin la figura actual del entrenador y en campos exteriores, sobre tierra, se disputaban aquellos primeros partidos de baloncesto que empezarían a captar la atención de quienes se aficionaban a este deporte en el que despuntaban estudiantes sudamericanos o españoles con pasado en América, generalmente por motivos familiares o de estudios. 

El 2 de abril de 1931, en la segunda jornada del campeonato, se registró la primera victoria oficial de la Sección al ganar el Real Madrid al Ministerio de Marina, al que se doblegó por 9-5. Los marcadores de la época no tenían nada que ver con los actuales y los tanteos, como es lógico, eran muy exiguos. Aquella victoria sería la primera de muchas para un equipo que con el tiempo se convertiría en legendario. El Real Madrid ha contado con numerosas secciones deportivas en el pasado pero sólo la de Baloncesto ha llegado a nuestros días compartiendo protagonismo con el equipo de fútbol. Parte importantísima del Club de Concha Espina, el Baloncesto ha dado muchísimas alegrías a los aficionados madridistas y es todo un referente europeo y mundial. Sus numerosos títulos y trofeos han servido para engrandecer la Leyenda del Real Madrid como entidad deportiva. A lo largo de estos 90 años de Historia la Sección de Baloncesto del Madrid ha ganado:

35 Campeonatos de Liga

28 Copas de España

7 Supercopas de España

10 Euroligas (Copas de Europa)

5 Copas Intercontinentales (Mundial de Clubes)

4 Recopas de Europa

1 Eurocup

1 Copa Korac

1 Copa Latina

Tampoco hay que olvidarse de los 11 Campeonatos Castilla, 20 Torneos Comunidad de Madrid o de los 8 trofeos en el extinto Trofeo Marca. Por su relevancia y prestigio también es justo mencionar los 26 triunfos en el también extinto Torneo de Navidad, de enorme popularidad y que muchos aficionados recuerdan con mucho cariño, así como de una enorme cantidad de torneos de todo tipo de carácter amistoso que han servido para que el Real Madrid se convirtiese en todo un embajador del deporte de la canasta en España, en Europa y en el mundo.

domingo, 21 de marzo de 2021

UN AÑO SIN LORENZO SANZ

Aniversario de la desaparición del ex presidente del Real Madrid

Este domingo se cumple un año de la muerte de Lorenzo Sanz, presidente del Real Madrid entre 1995 y 2000, que nos dejó el 21 de marzo de 2020 a los 76 años de edad. En los últimos días, a través de las redes sociales, sus hijos Lorenzo y Fernando se han encargado de recordar su figura tanto en el plano deportivo como, lógicamente, en el más personal. Pero, sobre todo, el ex mandatario blanco ha estado en boca de todos los aficionados madridistas gracias al precioso documental que el pasado jueves 18 de marzo emitió el canal Vamos de Movistar+. 

Con el apoyo y el impulso de Fernando Sanz se puso en marcha la elaboración de este extraordinario trabajo que bajo el título de "El Real Madrid de Lorenzo Sanz" repasa aquella etapa de la Historia del Club y el protagonismo de un hombre que cambiaría el rumbo de la entidad devolviéndola a la primera línea del fútbol europeo. Muchísima calidad en un producto audiovisual con el sello y el aroma de los clásicos reportajes de Canal Plus o Informe Robinson. Con el testimonio del periodista Paco González, gran amigo de Lorenzo, se realiza un pormenorizado repaso de la presidencia de Sanz mostrándonos cómo era el Real Madrid en 1995 y cómo evolucionó desde entonces hasta las elecciones del año 2000 en las que tiene que abandonar el sillón presidencial, todo ello aderezado con las intervenciones y los puntos de vista de ex jugadores de la época como Pedrag Mijatovic, Raúl González, Fernando Hierro o Roberto Carlos. También vemos cómo fueron los años posteriores del ex mandatario y los dramáticos acontecimientos que rodearon su muerte el año pasado, todo ello con un tacto exquisito pero con una gran emotividad. Su mujer y sus hijos cuentan cómo fueron sus últimos días. Un triste final para un hombre que nos hizo tan felices en su momento y al que se le debe todavía un multitudinario y sentido homenaje, como reconoce el propio Florentino Pérez, que también participa en el programa. Los minutos finales del documental son un desfile de figuras recordando con mucho cariño a su ex presidente: Míchel Salgado, Sergio Scariolo, Manolo Sanchís, Iván Helguera, Clarence Seedorf, Fernando Redondo, Steve McManaman, Davor Suker, Christian Panucci y Fernando Morientes. 

El documental es de una emotividad tremenda. Imposible evitar un nudo en la garganta durante su visionado, sobre todo por los buenos recuerdos que evoca. Para los que andábamos entre los 15 y los 25 años aquel Real Madrid fue tremendamente especial y nos regaló La Séptima. Revivir aquellos años supone recordar capítulos de nuestras propias vidas en una época en la que el fútbol estaba tan presente y volver a ver a los futbolistas que idolatrábamos en nuestra adolescencia y juventud. Con el visionado del programa tan reciente y coincidiendo con este primer aniversario de su fallecimiento es normal que afloren tantos buenos recuerdos de hace 25 años, cuando Lorenzo Sanz acababa de acceder a la presidencia del Club y se encontraba trabajando en la configuración de aquel nuevo Real Madrid con el que, por fin, terminaríamos ganando la Champions League. No es de extrañar que para promocionar el documental Vamos haya utilizado la famosa fotografía de Lorenzo a hombros de Seedorf y Fernando Sanz besando el trofeo de la Copa de Europa. La fotografía, de Raúl Cancio, fue portada del Diario As el 21 de mayo de 1998 y me atrevo a decir que se trata de una imagen histórica, un icono de aquel Real Madrid y de aquel triunfo. Lorenzo Sanz trabajó para conseguir aquello. Y por eso le recordamos, por darnos la mayor alegría deportiva de nuestras vidas. Muchas gracias, Lorenzo. Descansa en paz.