El Real Madrid se coronó como primer ganador de la nueva competición
Este 4 de septiembre se cumplen 60 años de la consecución de la primera Copa Intercontinental del Real Madrid. ¡Campeón de Campeones! titulaba en portada el diario Marca resumiendo de manera muy gráfica lo que significaba aquella nueva competición. El cuadro blanco, vigente Campeón de Europa, doblegaba al Campeón de Sudamérica y hay que tener en cuenta lo que significaba algo así para una entidad como la que presidía Santiago Bernabéu en el año 1960. El Real Madrid se coronaba como Campeón del Mundo de clubes, puesto que la UEFA y la CONMEBOL estaban
consideradas como las confederaciones más importantes. Hablamos de un
éxito rotundo para nuestro fútbol y para nuestro deporte. Una vez más el
Real Madrid era motivo de orgullo y pionero, puesto que además de contar con el honor de haber sido el primer Campeón de Europa también se convertía en el primer equipo que levantaba la Intercontinental. Aquello era la cima. El Real Madrid de la época dorada con los Di Stéfano, Puskas, Gento y demás leyendas acumulaba cinco Copas de Europa consecutivas, es decir, todas las que se habían jugado hasta ese momento, y además pasaba a ser el primer Campeón Intercontinental.
El Madrid se hizo con el título tras doblegar en el choque de vuelta al Club Atlético Peñarol. El encuentro de ida, como ya recordamos aquí en 'Historias del Real Madrid', se disputó el 3 de julio de 1960 en el Estadio Centenario de Montevideo y finalizó con un empate sin goles. El 0-0 dejaba todo abierto para el segundo partido, que se disputó dos meses más tarde, el domingo 4 de septiembre de 1960, a las 20.30 horas, en el Estadio Santiago Bernabéu. La expectación era máxima y el choque fue retransmitido por Televisión Española para Eurovisión. "Trece países y más de ciento cincuenta millones de espectadores pudieron ver la Final Mundial de clubs gracias a la televisión", recordaba el Boletín oficial del Real Madrid en su número 124 correspondiente al mes de septiembre de 1960. Se trataba de un ejemplar extraordinario "dedicado a la primera Copa Intercontinental de Clubs Campeones", tal y como se especificaba en portada, y su precio era de 5 pesetas.
En aquella revista se informaba con detalle de todo lo que había
rodeado al evento y se ofrecía abundante material gráfico con imágenes y
fotografías que ya todos conocemos y que forman parte de la Historia
del Club. Pero, sobre todo, se desprende la enorme importancia que el Real Madrid le
otorgaba a ese logro deportivo y la seriedad y el rigor con el que la
entidad se tomó el evento. La publicación oficial, que titulaba su
editorial con la palabra "alegría", no dudaba en calificar el choque como "partido del siglo", denominación que se pondría de moda 36 años después para referirse a los duelos contra el Barcelona. Sin embargo, en el año 1960, la Copa Intercontinental sí que parecía un duelo de carácter planetario. "El verdadero 'partido del siglo' puso a prueba la organización madridista", aseguraba el boletín para dar entrada a las aportaciones que el Gerente Antonio Calderón realizaba
para explicar los pormenores de todo lo que había detrás de un choque
de aquella trascendencia. Los ojos de todo el mundo futbolístico estaban
puestos en Madrid. La revista también prestaba atención a los
rivales, de los que se hizo un exhaustivo seguimiento para ofrecer un
bonito reportaje gráfico con imágenes de la expedición uruguaya llegando
a la capital, entrenando en el césped del Santiago Bernabéu o aprovechando también para hacer turismo.
En lo estrictamente deportivo hay que decir que fue un partido que los de Miguel Muñoz encarrilaron por la vía rápida. Para la vuelta el equipo blanco volvía a contar con Paco Gento, ausente en la ida dejando su puesto a Manolín Bueno, y en un inicio de choque portentoso los madridistas se escaparon en el marcador. "En nueve minutos, el Madrid desarboló al Peñarol", explicaba Marca en
su primera página. "Tres goles en frío decidieron el partido a poco del
comienzo. El pentacampeón, en ese plazo, fue dueño de todos los
resortes del juego. Luego amainó el tren, pero los uruguayos, no
repuestos del golpe, fueron incapaces de reaccionar", detallaba el rotativo madrileño. "Un partido para el recuerdo", titulaba por su parte el Boletín oficial del Real Madrid a la hora de ofrecer su crónica. La publicación madridista hablaba de "nueve minutos de fábula" para
referirse al arranque de partido y ofrecía fotografías a página
completa para ilustrar los goles del cuadro blanco. A los dos minutos y
medio de comenzar a rodar el balón llegó el primer gol, obra de Puskas, que cruzó el esférico a la red tras una serie de toques entre Luis del Sol y Di Stéfano cerca del área. Tan sólo un minuto después Don Alfredo materializaba el 2-0 con un poco de fortuna. Un centro de Gento desde la izquierda fue rechazado por la defensa visitante, pero Puskas acertó a lanzar un potente disparo que pegó entre las piernas de Di Stéfano desviando la trayectoria del balón y despistando al guardameta. Un fuerte disparo raso de Puskas en el lanzamiento de una falta significó el 3-0 a los nueve minutos, consiguiendo así el Madrid dejar
el partido más que controlado de manera contundente. Los foráneos
trataron de reaccionar pero el conjunto blanco, que firmó una actuación
portentosa, aguantó sin problemas e incluso amplió la renta justo antes
del descanso. Gol psicológico de Chus Herrera, que resolvía con acierto y serenidad delante del portero en el minuto 44 anotando el 4-0. El malogrado futbolista, que moriría joven víctima de una cruel enfermedad, dejaba su nombre en la Historia del Real Madrid. Ya en el segundo tiempo, por si había alguna duda de quién levantaría la Copa, el extremo Paco Gento anotaba de manera espectacular el 5-0 con una preciosa vaselina desde lejos ante la salida del arquero Luis Maidana. El equipo que entrenaba Roberto Scarone no se marchó de vacío y en la recta final materializó el gol del honor por medio de Spencer. Los uruguayos lo celebraron con alegría, pero ya tenían poco que hacer. El resultado final de 5-1 era más que elocuente. El Real Madrid era el Campeón de la Copa Intercontinental.
"Apoteosis madridista en olor de multitud", titulaba el boletín en páginas interiores sobre dos conocidas fotografías a página completa en las que vemos a José María Zárraga alzando el trofeo y a los jugadores del Real Madrid levantando a su capitán mientras eleva a los cielos de Madrid la Intercontinental. Los blancos lucían en sus camisetas, al igual que habían hecho en el encuentro de ida, el escudo de la UEFA, no el del Real Madrid,
puesto que participaban en la competición como representantes del
organismo europeo. Con ese escudo posarían también los jugadores en los
preciosos reportajes fotográficos que se realizaron en el Bernabéu inmortalizando al equipo que había conseguido el trofeo intercontinental. Posters de un conjunto de leyenda que un 4 de septiembre de 1960, se cumplen ahora 60 años, llevó al Real Madrid a la cima del planeta fútbol.
REAL MADRID: Rogelio Domínguez, Santamaría, Marquitos, Pachín, Zarraga, Vidal, Luis del Sol, Chus Herrera, Di Stéfano, Puskas y Gento.
C.A. PEÑAROL:
Luis Maidana, Pino, William Martínez, Walter Aguerre, Pancho Majewski,
Salvador, Luis Cubilla, Carlos Linazza, Juan Hohberg, Alberto Spencer y
Carlos Borges
GOLES
1-0 min. 3 Puskas
2-0 min. 4 Di Stéfano,
3-0 min. 9 Puskas
4-0 min. 44 Chus Herrera
5-0 min. 51 Gento
5-1 min. 80 Alberto Spencer
El Real Madrid inicia con goleada un ejercicio que terminó resultando nefasto
El domingo 3 de septiembre de 1995, tal día como hoy de hace 25 años, el Real Madrid visitaba Vallecas para disputar la primera jornada de Liga de la temporada 1995-96. Los de Jorge Valdano, vigentes Campeones, arrancaban la competición después de una pretemporada preocupante en la que los resultados no fueron los esperados y en la que se perdió de forma contundente la Supercopa de España frente al Deportivo. Sin embargo el resultado de ese partido, 1-5 favorable a los madridistas, que aquella mañana jugaron de morado con la segunda equipación, nos hizo tener un poco de esperanza de cara al ejercicio que acababa de arrancar. Quizás las cosas no estaban tan mal como había parecido en verano. Al fin y al cabo teníamos, teóricamente, un buen equipo y veníamos de haber ganado una Liga que hizo muchísima ilusión entre los aficionados.
El Real Madrid realizó un buen partido e inauguró el marcador con un tanto de Amavisca, que había sido uno de los destacados el año anterior. Con el tanto del cántabro parecía que las cosas seguían igual y que en esa nueva temporada tanto él como Zamorano seguirían siendo dos pilares del juego de ataque del equipo. En el segundo periodo fue el canterano Sandro el que consiguió ver puerta al definir con tranquilidad y precisión delante de la meta local. Con el 0-2 los de Valdano pasaban a controlar la situación con claridad, puesto que los anfitriones además estaban con diez por expulsión. Fernando Hierro ejecutó una falta y tras desviar un rival el balón entró en la portería estableciendo el 0-3. El malagueño, de zurda, volvió a llevar el esférico a la red con el 0-4. Esnaider tuvo la oportunidad de anotar desde los once metros con un lanzamiento de penalti pero el guardameta Wilfred acertó a la hora de evitar el gol. Los vallecanos incluso recortaron distancias 1-4 con un precioso tanto del brasileño Guilherme. A pocos minutos del final los foráneos redondearon el marcador con el quinto, obra de Quique Sánchez Flores. El lateral derecho se había incorporado al ataque y fusiló un pase de Míchel, que había saltado al terreno de juego sustituyendo a Sandro. Resultado final, 1-5.
El encuentro dejó algunos detalles para la Historia. Por primera vez el Real Madrid lució en sus camisetas de Kelme los dorsales personalizados que todos los equipos empezaron a utilizar aquella temporada. De esta forma, con esta nueva normativa de la Federación cada jugador pasaba a lucir a la espalda su nombre y su propio número, un dorsal que utilizaría durante toda la temporada. Desaparecían las alineaciones del 1 al 11 de toda la vida y cada futbolista pasaba a llevar su propio dorsal. Aquel año Raúl, por ejemplo, llevó el número 17 y el 7 quedó en manos de Juan Eduardo Esnaider, que regresó al Club blanco tras dos temporadas en el Zaragoza. Los dos jugadores fueron titulares en Vallecas el mismo día que, por otro lado, debutaba en Primera División el canterano Álvaro Benito, que sustituyó a Amavisca entrado el segundo periodo.
Con aquel triunfo en Vallecas el Real Madrid sumaba los tres puntos, otra de las novedades que entraron en vigor ese 3 de septiembre de hace 25 años. Las victorias ya no valían 2 puntos, valían 3, en un intento de propiciar el fútbol de ataque y el espectáculo. Se suponía que los equipos serían más valientes y buscarían la portería contraria con más ahínco sin conformarse con el empate. La diferencia estaba en conseguir un punto o tres. Ese día frente al Rayo el Real Madrid se hacía con los tres puntos e iniciaba la Liga con buen pie, pero todo aquello no fue más que un espejismo. Las cosas se empezaron a torcer sólo una semana más tarde con la derrota de los blancos en el Bernabéu frente al Athletic Club por 1-2. En la tercera jornada, de nuevo en el Bernabéu, el Madrid volvió a perder frente al Oviedo.... Sólo eran los primeros capítulos de una campaña lamentable, la peor que recuerdo como madridista y sobre la que ya escribí en su día aquí en 'Historias del Real Madrid'. La dolorosa temporada 1995-96.
RAYO VALLECANO: Wilfred, Cota, Lema, De Quintana, Palacios, Cortijo, González, Barla (Alcázar, 67'), Andrijasevic (Josemi, 67'), Onésimo y Guilherme.
REAL MADRID: Buyo, Quique Flores, Hierro, Sanchís, Lasa, Luis Enrique, Milla, Sandro (Míchel, 67'), Amavisca (Álvaro, 70'), Raúl y Esnaider.
GOLES
0-1 min. 29 Amavisca
0-2 min. 54 Sandro
0-3 min. 66 Hierro
0-4 min. 71 Hierro
1-4 min. 77 Guilherme
1-5 min. 86 Quique Flores
Se cumple un siglo del primer partido del combinado nacional en los Juegos Olímpicos de Amberes
El 28 de agosto de 1920, tal día como hoy de hace 100 años, el equipo olímpico de fútbol disputaba su primer partido. Nacía la Selección de España. El fútbol, o 'foot-ball', como se le conocía por aquella época, se estrenó como deporte olímpico en los segundos juegos celebrados en 1900 a modo de exhibición y con sólo tres contendientes. No sería hasta dos décadas más tarde, en la VII cita olímpica, cuando se vería a los españoles participar por primera vez en esta modalidad deportiva. Era la Olimpiada de Amberes y en su bautismo en el concierto internacional el conjunto que dirigía el técnico Paco Bru se alzó con la Medalla de Plata.
Pitó el colegiado neerlandés Eymers y España debutó vistiendo camiseta de color rojo y pantalón azul. En su primer encuentro, el combinado nacional ya vio puerta. Un gol de Patricio a centro de Pagaza significó el 1-0, marcador que se mantendría hasta la conclusión del enfrentamiento entre los dos equipos. Las crónicas de la época destacan la labor del guardameta Ricardo Zamora en aquel choque. Zamora, que disputó 46 encuentros como Internacional y llegaría a ser Seleccionador, fue una de las estrellas y se convertiría en uno de los primeros mitos de nuestro fútbol. La andadura del equipo español continuó al día siguiente con un encuentro frente a Bélgica, que sería Campeona, y que concluye con triunfo por 3-1 para los anfitriones. Arrate, de penalti, anotó el tanto de los de Paco Bru. El 1 de septiembre los españoles se midieron a Suecia en un encuentro muy particular en el que José María Belauste pronunció el famoso grito del "a mí el pelotón, Sabino, que los arrollo". Las palabras exactas difieren un poco según la versión que se lea. En cualquier caso, se entiende el contexto y la fuerza de aquel lance del juego que originaría toda una filosofía de juego. Sí, en aquella participación del año 1920 ya surgió el apelativo de la 'furia española' para referirse al equipo de fútbol. El encuentro frente a los suecos concluyó con triunfo español por 1-2 gracias a los goles de Belauste y Acedo. Tras la batalla campal de la que hablaban las crónicas se jugó un España-Italia que finalizó con triunfo por 2-0 gracias a un doblete de Sesumaga. El
equipo español terminaba su participación con con un buen quinto puesto. Pero resultó que
Checoslovaquia se retiró de la Final contra los belgas al no estar
conformes con el arbitraje que estaban recibiendo. Bélgica quedó
proclamada como Campeona y se llevó el Oro. Pero, claro, ¿para quién sería la Plata? Se acordó
que se disputaría un partido entre Holanda, semifinalista, y España. Francia, la otra semifinalista, quedó fuera. El 5 de septiembre de 1920 el conjunto de España venció a Holanda 3-1 en el Estadio Olímpico de Amberes consiguiendo la preciada medalla. La Selección nació a lo grande logrando un prestigioso triunfo en su debut.
Aquellos cinco partidos fueron el inicio de una larga andadura para la Selección que hoy cumple un siglo de vida. Desde entonces ha habido de todo. Decepciones, fracasos... Pero también alegrías y triunfos. A la Plata de Amberes nuestro fútbol ha sumado un Oro Olímpico en Barcelona 1992 y otra Plata en Sidney 2000. Las categorías inferiores también nos han reportado muchos éxitos en forma de Europeos y un Mundial Sub-20 en Nigeria, en el año 1999. Pero la Selección Absoluta también ha vivido sus momentos de gloria como en la Eurocopa de 1964, competición en la que también fue subcampeona en 1984. Y, por supuesto, cómo olvidarse de los éxitos más recientes con el Mundial de 2010 a la cabeza. Un Mundial de fútbol, nada más y nada menos que un Mundial para España, que consiguió encadenar tres triunfos consecutivos en grandes citas al ganar la Eurocopa de 2008, el Mundial de Sudáfrica y la Eurocopa de 2012. Un país tan futbolero como el nuestro ha sabido dejar huella en este deporte a nivel internacional tanto a nivel de clubes como de selecciones.
El Real Madrid también ha formado parte de estos cien años de la Selección contribuyendo con tantos y tantos jugadores a lo largo de los años. Desde que en 1922 Juan Monjardín se convirtiese en el primer madridista que vestía la camiseta de la Selección han sido decenas y decenas los jugadores del equipo blanco que han pasado por el combinado nacional en sus diferentes categorías. Prácticamente todos los grandes nombres de jugadores del Real Madrid con nacionalidad española han pasado por las filas del equipo nacional. Molowny, Di Stéfano, Gento, Puskas, Amancio, Pirri, Velázquez, Zoco, Miguel Ángel, Del Bosque, Santillana, Camacho, Juanito, Maceda, Gordillo, Butragueño, Míchel, Sanchís, Martín Vázquez, Fernando Hierro, Rafa Alkorta, Raúl, Helguera, Salgado, Iker Casillas, Xabi Alonso, Sergio Ramos y tantos y tantos otros...
ESPAÑA: Zamora, Otero, Arrate, Samitier, Belauste, Eguizabal, Pagaza, Sesumaga, Patricio, Pichichi y Acedo.
DINAMARCA: Sophus Hansen, Middelboe, Blicher, Grothan, Lykke, Aaby, Dannin, Rohde, Viggo Jorgensen, Alf Olsen y Bernhard Andersen.
GOL
1-0 min. 54 Patricio
Liga y Supercopa de España en una campaña marcada por el parón
Ayer, 7 de agosto, finalizó la temporada oficial 2019-20 para el Real Madrid. La derrota frente al Manchester City por 2-1 deja al equipo blanco fuera de la Champions League y
concluye así un ejercicio muy extraño en el que el fútbol no ha sido
ajeno a la situación sanitaria mundial. El parón de las competiciones
deportivas ha sido la causa de que este año todavía se esté jugando
fútbol a estas alturas del verano, pero a falta de concluir las copas
europeas el Real Madrid ya está desde hoy descansando. La
eliminación de ayer ha sido triste pero no podemos perder la perspectiva
de lo que, en lo estrictamente deportivo, ha sido una buena campaña. El
primer equipo de fútbol se ha llevado la Liga y la Supercopa de España.
Caer en Europa no es plato de buen gusto y por segunda temporada consecutiva lo hacemos en octavos. Es evidente que en estos momentos no tenemos el nivel competitivo que nos llevó a jugar ocho semifinales consecutivas en épocas recientes. Pero tampoco podemos olvidar que veníamos de hacer una temporada desastrosa tras el ejercicio 2018-19, así que hay que valorar lo que se ha conseguido. En agosto de hace un año, en pretemporada y viendo algunos resultados cosechados, seguramente muchos habríamos firmado terminar este ejercicio con una Liga y una Supercopa. Ha sido una temporada muy difícil y hay que analizar las cosas con perspectiva y justicia. Zinedine Zidane ha devuelto los títulos a un equipo que hace un año estaba destrozado tras la marcha de Cristiano Ronaldo. Algo está haciendo bien el técnico francés pese a las muchas críticas que levantó el partido de anoche. Por cierto, quizás ahora se empiece a valorar de verdad lo que ha conseguido el Real Madrid en Europa con esas cuatro Champions League en cinco años. Ahora que volvemos a ver lo difícil que resulta sacar adelante los partidos en Europa es posible que entendamos la dimensión de esos logros recientes... Sobre todo los más jóvenes, que igual se pensaban que lo de encadenar una 'orejona' tras otra era lo normal. No, para nada. Eso no era lo normal... Eso ha sido algo histórico.
JUGADORES UTILIZADOS
Durante la campaña 2019-20 han jugado con el Real Madrid al menos un partido oficial 26 futbolistas.
CANTERANOS DEBUTANTES
El brasileño Rodrygo ha sido el único futbolista que ha alternado presencias con el primer equipo y con el Castilla en Segunda B. Han entrado en convocatorias jugadores como los guardametas Altube o Luis así como los canteranos Javi Hernández, Miguel Gutiérrez o De la Fuente, aunque no llegaron a estrenarse en competición oficial.
LA SORPRESA: Fede Valverde y Mendy
Este año toca destacar a dos jugadores. En su segunda temporada con el primer equipo Federico Valverde se ha consolidado como un jugador importante en la plantilla. El uruguayo destacó sobre todo en la primera vuelta llegando a ser titular y sosteniendo el juego del centro del campo como si fuese todo un veterano. Para el recuerdo quedará su acción frente al Atlético de Madrid en la Supercopa de España, una acción que le costó la expulsión pero con la que seguramente evitó un gol que le hubiese costado un título al equipo. Acaba de cumplir 22 años pero durante algunas fases de la temporada parecía desenvolverse como todo un veterano. No obstante, tras la vuelta del parón es cierto que perdió un poco de peso, lo que me ha llevado a citar en este apartado a otro jugador que ha llamado la atención: Ferland Mendy. De hecho, creo que estaremos todos de acuerdo en que el defensa francés ha sido el fichaje más rentable de la temporada. De las nuevas incorporaciones ha sido el que más ha jugado y el más regular, demostrando ser una buena pieza para el lateral izquierdo. Habiendo llegado Marcelo a los 32 años, Mendy parece haber sido una buena incorporación y no solo de cara al futuro. Esta misma temporada ya ha jugado más que el brasileño y sus actuaciones han sido convincentes. Acierto de Zidane a la hora de traer a este futbolista con físico imponente y que puede ser muy válido para el puesto de lateral zurdo.
EL GOLEADOR: Karim Benzema
El francés ha sido el hombre gol de un equipo que ha anotado 99 goles en los 51 partidos oficiales disputados por el equipo blanco. El astro galo ha hecho 27 goles, 21 de ellos en Liga, donde acabó en segunda posición en el Trofeo Pichichi. Pero a la hora de hablar de goleadores hay que destacar la presencia de Sergio Ramos como segundo máximo realizador de la escuadra de Zidane. El defensa sevillano ha marcado 13 goles, 11 de ellos en Liga. El papel que han jugado los dos futbolistas ha sido crucial este año pero deja también una reflexión un tanto preocupante puesto que los jugadores de ataque no han brillado lo esperado. Por unas razones u otras Jovic no ha ofrecido lo que se esperaba de él y sólo le ha dado para marcar 2 goles. Mariano tampoco ha tenido muchas oportunidades haciendo un solo gol, el del día del triunfo frente al Barcelona. Hazard ha sido muy castigado por los rivales y no ha tenido nada de suerte con las lesiones. En 16 partidos de Liga el belga sólo ha podido hacer 1 tanto. La parte positiva es que el gol ha estado muy repartido entre toda la plantilla y hasta 22 futbolistas han conseguido ver portería. Al margen de los porteros, sólo Militao y Odriozola, que no jugó toda la temporada tras ser cedido al Bayern, se han quedado sin marcar. Asensio, que regresaba de una lesión grave, ha hecho 3 tantos y hay que destacar también las buenas sensaciones que han dejado Vinicius, con 5 goles, y Rodrygo, con 7. La afición tiene mucha confianza en los dos jóvenes valores brasileños.
EL MEJOR: Karim Benzema
Además de ser el hombre gol del Real Madrid esta temporada, Karim Benzema también merece ser considerado como el mejor futbolista del Real Madrid en la temporada 2019-20. No sólo han sido los goles, ha sido un año más su capacidad para jugar y hacer jugar a sus compañeros. Benzema ha demostrado un año más que hace fácil lo difícil. Baja, toca, reparte y mueve él solo todo el juego de ataque. De todas formas, Sergio Ramos también podía recibir este título honorífico. El capitán ha sido un coloso este año brillando atrás a la hora de contener en defensa y a la hora de atacar. Casemiro, Modric y Kroos lo han hecho muy bien en el centro del campo pero este año el equipo ha destacado por la solidez defensiva que le han otorgado Thibout Courtois, que ganó el Trofeo Zamora al portero menos goleado, y el eje defensivo formado por Sergio Ramos y Rafael Varane. Cierto es que en las últimas horas la imagen del central francés ha quedado un tanto dañada para muchos por los dos errores garrafales de anoche en Manchester. El propio jugador lo reconoció al término del encuentro cargando la responsabilidad de la derrota a sus espaldas en un gesto que le honra por dar la cara en las malas. Sin embargo, no es justo que el pobre partido de ayer emborrone lo que ha sido una buena temporada del francés. Dicen que el mérito de las buenas actuaciones de Varane lo tiene Sergio Ramos. No estoy del todo de acuerdo, pero sí que es verdad que juntos los dos futbolistas han demostrado formar un excelente tándem para la zaga del equipo blanco. Courtois, Varane y sobre todo Sergio Ramos y Karim Benzema han sido los hombres destacados que han formado parte de la columna vertebral de este Real Madrid 2019-20.
SECCIÓN DE BALONCESTO
La campaña 2019-20 también
se ha visto alterada por los acontecimientos sanitarios y al equipo de
baloncesto le pasó lo contrario de lo que vimos al de fútbol. Los
pupilos de Pablo Laso no regresaron del parón en su mejor versión y quedaron apeados de la lucha por el título de Liga. La ACB se la llevó finalmente el Baskonia, que doblegó en la Final al Barcelona. La Euroliga se suspendió, así que la campaña se cerró para los nuestros con los títulos de la Supercopa de España y la Copa del Rey. A finales de junio, tras no poder revalidar el título de Liga,
quizás quedó una sensación agridulce pero con el paso de las semanas
creo que el balance es bastante positivo. Quién sabe qué hubiera pasado
de haber transcurrido la temporada con normalidad y sin parón. En
cualquier caso, son dos títulos para una Sección que nos sigue dando alegrías y que ha vuelto a llevar trofeos a las vitrinas una campaña más.
Colorín, colorado...
Y así han sido las cosas en esta temporada tan rara. Una temporada marcada por los acontecimientos extradeportivos. Vivimos una época de muchísima incertidumbre en la que no sabemos cómo se van a desarrollar las cosas a corto o medio plazo. En lo que al Real Madrid se refiere toca esperar a ver qué retoques se hacen a la plantilla. Ya ha avisado el Presidente de que no se van a realizar grandes desembolsos, lo cual tiene su lógica teniendo en cuenta la situación actual. Habrá que ver qué movimientos se hacen, sobre todo de salida, y ver qué sucede con los jugadores cedidos y con los jóvenes. Mimbres hay para construir un buen equipo. De momento, a los jugadores les toca descansar un poco. Esperemos, por el bien de todos, que pronto les podamos volver a ver compitiendo con todas las garantías sanitarias. Y que podamos estar todos aquí para verles. Salud, muchísima salud para todos, que es lo más importante. Y mucho ánimo. Desde 'Historias del Real Madrid' quiero enviar mis mejores deseos para todo el mundo en estos momentos tan complicados.
El guardameta anuncia que cuelga los guantes a los 39 años
Este 4 de agosto de 2020 se retira del fútbol Iker Casillas, portero del Oporto y uno de los nombres destacados de la Historia del Real Madrid. El ex arquero madridista lo ha anunciado en sus redes sociales poniendo punto y final a su carrera deportiva con 39 años tras militar cinco campañas en el Oporto. No jugaba desde que el 1 de mayo de 2019, durante un entrenamiento con su equipo, sufriese un infarto de miocardio del que se ha recuperado pero que no le ha permitido despedirse de la práctica activa sobre los terrenos de juego. Durante los últimos meses ha ejercido un cargo técnico que le ha mantenido cerca de sus compañeros.
Iker Casillas disputó 725 partidos oficiales bajo los palos de la portería del Real Madrid.
510 de Liga, 152 de Champions League, 40 de Copa, 13 de Supercopa, 5 de
Mundial de Clubes, 3 de la Supercopa de Europa y 2 de la Copa
Intercontinental. En su palmarés como madridista figuran 5 Ligas, 3 Champions League, 1 Copa Intercontinental, 1 Mundial de Clubes, 2 Supercopas de Europa, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España. En el Oporto ha sumado 2 Ligas portuguesas, 1 Copa y 1 Supercopa. Con España ganó el Mundial de Sudáfrica de 2010 y las Eurocopas de 2008 y 2012. También fue Campeón del Mundo Sub-20 en Nigeria en el año 1999. Como jugador profesional ha ganado todos los títulos posibles tanto a nivel de clubes como de selecciones. Casillas ganó también el Trofeo Zamora al guardameta menos goleado de la Liga en la temporada 2007-08 y en el año 2000 recibió el Trofeo Bravo al mejor futbolista del fútbol europeo menor de 21 años.
En el día de su adiós de los campos de fútbol el Real Madrid ha emitido un comunicado oficial en el que pone de manifiesto su cariño y aprecio hacia un futbolista que ha protagonizado muchas de las grandes gestas de nuestra Historia contemporánea. "Ante el anuncio de Iker Casillas sobre su retirada del fútbol como jugador profesional, el Real Madrid C.F. quiere mostrar su reconocimiento, su admiración y su cariño a una de las leyendas más grandes de nuestro Club y del fútbol mundial", arranca la nota. "Iker Casillas pertenece al corazón del Real Madrid y así será para siempre. El Real Madrid quiere transmitirle a él y a su familia el afecto de nuestro Club, que es el Club de su vida", concluye el comunicado. El Presidente Florentino Pérez también ha enviado un mensaje a través de los medios de comunicación del Club con un vídeo en el que expresa, en nombre de la entidad y del madridismo, su "gratitud por todo lo que nos ha dado, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego".
El comienzo de la década de los noventa para el Real Madrid
La temporada 1990-91 de la que se van a cumplir 30 años fue de alguna manera una metáfora de lo que sería la década de los noventa para el Real Madrid. Fueron años muy difíciles y con menos éxitos de lo que los aficionados estaban acostumbrados. Cierto es que vivimos la mayor alegría del mundo con la consecución de La Séptima, pero también es cierto que desde el año 1990 el número de títulos a nivel nacional no es para tirar cohetes. En 30 años hemos ganado 9 Ligas y 3 Copas del Rey. Veníamos de ganar cinco Ligas consecutivas y desde entonces sólo hemos conseguido enlazar dos campeonatos (2006-07 y 2007-08). En los noventa sólo se ganaron 2 Ligas y 1 Copa, al margen de 3 Supercopas de España. Buena parte de lo que ha pasado desde entonces tiene su origen precisamente en la temporada 1990-91. Creo que el verdadero problema se manifestó, como he contado tantísimas veces, en la temporada 1991-92. La temporada 1991-92 fue crucial. Pero todo comenzó a gestarse un año antes...
¿Qué pasó en la temporada 1990-91? Para empezar creo que hubo un problema de 'falta de hambre'. Creo que después de cinco años en los que se ganaba una Liga detrás de otra se asumió que la Liga era fácil de ganar y que, se hiciese lo que se hiciese, caería en nuestro bolsillo sin excesivos problemas. Suena exagerado, pero no lo es. Pensémoslo detenidamente. Cinco años... Cinco años y cinco Ligas, un lustro viendo como el trabajo semanal, partido a partido, jornada a jornada, terminaba cada ejercicio allá por los meses de mayo o junio con el Real Madrid levantando el trofeo de Campeones. Media década con el Real Madrid siendo Campeón de Liga. De verdad creo que eso tiene que pasar factura de alguna manera a los directivos, a los futbolistas y a los aficionados. A los aficionados restando valor a un título que, seguramente, a finales de los ochenta se celebraba con menos intensidad. No había emoción. El Madrid era un rodillo que se paseaba por España y lo que debería ser motivo de orgullo se percibía como algo normal. A los futbolistas les debía de pasar lo mismo. Para los Butragueño, Míchel, Sanchís, Hugo, Gordillo y compañía ganar la Liga se había convertido en una rutina. Muchas veces se ha contado la anécdota de lo sorprendente que resultó para Fernando Hierro y Oscar Ruggeri ver que sus compañeros casi no festejaron nada el día que ganaron la Liga 1989-90. Para ellos era la primera, pero muchos de sus compañeros ya iban por la quinta. Eso genera una situación de 'falta de hambre'.
¿Y los directivos? Supongo que para los directivos la situación era idéntica. Ramón Mendoza ganó 5 Ligas en sus primeros 5 años de mandato. Supongo que se generaría una sensación de que la Liga se ganaba se hiciese lo que se hiciese, se fichase lo que se fichase o se diese de baja a quien se diese de baja. Daba igual, la Liga se acabaría ganando igual. Al igual que los futbolistas o los técnicos, los directivos también pueden equivocarse y cometer errores. Y, desde luego, en el verano de 1990 se cometieron algunos cuantos. La planificación no fue nada buena. Quizás las bajas de jugadores como Agustín, Esteban o Julio Llorente podían entrar en la lógica. Pero perder a dos de los mejores jugadores de la plantilla era un error que podía tener consecuencias. Las salidas de Bernd Schuster y Rafael Martín Vázquez fueron un lastre en lo deportivo. Sé que puede haber debate sobre si fue conveniente o no desprenderse de estos futbolistas. Siempre se suele comentar que el alemán tenía un carácter complicado y que lo que sucedió con motivo de la gira americana de mayo de 1990 no podía ser pasado por alto desde el Club. Con Rafael ya sabemos todos los problemas que hubo entre él y Mendoza, cuestiones que tenían que ver con el reconocimiento interno del jugador y con cuestiones de índole económico que provocaron su marcha a Italia. El tema es si aquellos capítulos pudieron resolverse de otra manera o no, por lo que está claro es que con la marcha de Schuster y Martín Vázquez perdimos a dos jugadores cruciales. Rafa había sido el mejor jugador del Real Madrid en la temporada 1989-90 explotando con Toshack. Schuster también había brillado y era uno de los mejores jugadores del mundo en su posición. Sus bajas se notarían muchísimo. Como también se notó la marcha de Oscar Ruggeri después de sólo un año con nosotros. Del once de gala de Toshack en la temporada 1989-90 se cayeron tres jugadores fundamentales.
Teníamos a un equipo ganador pero creo que no se le valoró lo suficiente. El Real Madrid de la Quinta del Buitre jugaba un fútbol espectacular y durante cinco años fue un rodillo en España. En 1990 los miembros de la Quinta del Buitre andaban entre los 25 y los 27 años, estaban en su mejor momento y formaban la columna vertebral del equipo. Hugo estaba cerca de los 32 pero venía de hacer su mejor temporada. Hierro tenía 22 años, Chendo 29... El equipo todavía tenía cuerda por delante. La base era buena. El problema era la obsesión que había con la Copa de Europa. Las tres semifinales en la máxima competición continental sabían a poco para una afición y unos medios de comunicación que no tenían paciencia y tenían entre ceja y ceja la Copa de Europa que se resistía desde 1966. Eindhoven, en 1988, fue cuando más cerca estuvo y ahí se generó una herida que ya no cerraría hasta diez años más tarde en Ámsterdam. Pero para la Quinta del Buitre en conjunto Eindhoven fue la gran decepción de la que no se recuperarían. Aquella era la Copa de Europa de la Quinta del Buitre, la que no se ganó en 1988 por un lastimoso empate a cero en Holanda... O más bien por el empate a uno de un par de semanas antes en el Bernabéu. El caso es que las decepciones europeas fueron las que hicieron que no se valorara lo suficiente lo que se estaba consiguiendo en España. Ahora, treinta años después, todo el mundo valora lo que consiguió el Real Madrid de la Quinta del Buitre y muchos señalan a ese equipo como uno de los mejores de la Historia del Club. Lo fue por su calidad y por su juego. Y también por sus logros. Cinco Ligas consecutivas es algo que nadie ha conseguido desde entonces y ahora quizás entendamos lo complicado que resulta ganar cinco Ligas seguidas. Pero por aquel entonces muchos lo asumían como algo normal...
La insatisfacción permanente por Europa y esa falsa sensación de que las Ligas se ganaban así como así pudo estar detrás de la descomposición de un equipo ganador. Los fichajes para la temporada 1990-91 no salieron bien. Como detallaba ayer, se incorporaron siete novedades. Regresaron los canteranos cedidos Santi Aragón y Juanjo Maqueda y se fichó al guardameta Pedro Jaro, al centrocampista Francisco Javier Pérez Villarroya, al ex azulgrana Luis Milla y a los foráneos Gheorge Hagi y Pedrag Spasic. Uno por uno todos eran buenos futbolistas, pero por unas razones u otras no terminaron de cuajar en aquella temporada 1990-91.
Especialmente fallidos resultaron los extranjeros. En aquel fútbol con tres futbolistas foráneos los extranjeros tenían que ser siempre futbolistas que marcaran las diferencias. Jugadores especiales. Aquí es donde empezaron los problemas. Spasic y Hagi no mejoraron a Ruggeri y Schuster. Nunca he escondido mi absoluta admiración por Hagi, uno de mis futbolistas preferidos de la historia del fútbol, pero sí que es cierto que en su primera temporada con nosotros su rendimiento no fue el esperado. Brilló un año después, en la temporada 1991-92 y sigo creyendo que mereció jugar más años con nosotros. Pero en la temporada 1990-91 le costó muchísimo adaptarse a un nuevo país, a un nuevo fútbol y a unos nuevos compañeros y eso pasó factura en su rendimiento. Con Spasic la cosa fue peor. Por desgracia las cosas no le salieron bien y aunque en la recta final de la campaña, con Antic de entrenador, ofreció su mejor versión, no consiguió convertirse en el central que se esperaba tras el Mundial de 1990. Con el resto de jugadores tampoco hubo mucha suerte. Un fallo garrafal en el Trofeo Santiago Bernabéu dejó tocada la figura de Pedro Jaro, que no desbancó a Buyo en la portería. Villarroya jugó bastante sus dos primeros años como madridista y llegó a cuajar buenas actuaciones, pero era un futbolista más voluntarioso que técnico y no terminó de encajar. El caso de Luis Milla fue especial... Milla era un muy buen jugador, quizás no destacaba por su espectacularidad pero era muy efectivo y útil en la plantilla. Jugaría bastante pese a la competencia que tuvo durante su etapa madridista. Su problema en la temporada 1990-91 fue que nada más llegar se lesionó de gravedad. Fue el 12 de agosto de 1990, en el tercer partido de la pretemporada, un encuentro frente al Lazio en el que el turolense se destrozó la rodilla. Rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco interno de la rodilla izquierda. Pasó por quirófano y tuvo que padecer una larguísima recuperación que le impediría debutar en partido oficial con el Madrid hasta el 20 de abril de 1991.
Como podemos apreciar los fichajes no salieron bien por unas razones u otras. La lesión de Luis Milla nos hizo perder a un futbolista importantísimo nada más llegar. Hugo Sánchez también se lesionó de gravedad en abril de 1991. El equipo cambió mucho respecto al de la temporada 1989-90 y se notó más de lo previsto la ausencia de quienes no estaban o se habían marchado. Una mala planificación, el cansancio tras el Mundial de 1990 que pasó factura a muchos de nuestros jugadores, y no me refiero al aspecto físico, la falta de hambre y la ausencia de regularidad provocaron la llegada de tropiezos a los que el equipo no estaba acostumbrado tras cinco años triunfales. Todo se juntó derivando en un caldo de cultivo bastante negativo para un Real Madrid que cuajó una mala temporada. Tres entrenadores pasaron por el banquillo blanco ese ejercicio. Toshack, Di Stéfano y Radomir Antic llevaron las riendas de un equipo que sólo pudo levantar la Supercopa en diciembre con Don Alfredo como técnico. También es justo recordar que la base de aquel equipo siguió siendo la misma y estuvo a punto de ganar 2 títulos de Liga que se quedaron por el camino en Tenerife. Pero lo que está claro es que la temporada 1990-91 fue el inicio de una etapa de bastantes varapalos y disgustos. Sobre todo en las competiciones nacionales. Como suelo repetir muchas veces, los noventa fueron años muy duros para los madridistas.
Se cumplen 30 años del primer Real Madrid de los noventa
El lunes 30 de julio de 1990, tal día como hoy de hace 30 años, se ponía en marcha un nuevo Real Madrid de cara a la temporada 1990-91. "Se presentó el Madrid de los noventa", titularía en su revista oficial el Club. Se iniciaba un proyecto con bastantes novedades y, aunque no lo sabíamos, muchas cosas estaban a punto de cambiar. Hubo unas cuantas bajas, incluyendo algunos futbolistas de peso. Agustín, Esteban, Julio Llorente y, sobre todo, Schuster y Martín Vázquez emprendían nuevos caminos futbolísticos alejados del Bernabéu. A última hora también se cerró la marcha del argentino Oscar Ruggeri. El galés John Toshack seguía al frente de la nave en su segunda campaña en el banquillo blanco con el objetivo de lograr una nueva Liga e intentar el asalto a una Copa de Europa que se resistía desde 1966 y que en aquella época suponía una fuente de insatisfacción entre quienes no valoraban en su justa medida lo que estaba consiguiendo aquel Real Madrid de la Quinta del Buitre.
El principal protagonista de aquel día fue Luis Milla. El futbolista comenzó el día como azulgrana y tras pagar su cláusula de rescisión quedó desvinculado del Barcelona para presentarse por la tarde como nuevo jugador del Real Madrid. Se cerraba de esa manera un culebrón que se había prolongado demasiado en el tiempo. El último en llegar fue el que se llevó las mayores ovaciones aquella tarde de julio. En total fueron siete las novedades del equipo. Al turolense se unieron los canteranos Santi Aragón y Juanjo Maqueda, que regresaban al Club tras un año de cesión en el Logroñés, el guardameta Pedro Jaro, el ex zaragocista Villarroya y los nuevos extranjeros, el defensa yugoslavo Pedrag Spasic y el centrocampista rumano Gheorge Hagi.
La plantilla quedaba compuesta, por lo tanto, por Buyo, Jaro y Lopetegui como porteros. En defensa contábamos con Chendo, Hierro, Sanchís, Spasic, Tendillo, Gordillo y Solana. En el centro del campo: Míchel, Milla, Aragón, Maqueda, Aldana, Hagi, Villarroya y Parra. En la delantera: Butragueño, Losada, Llorente y Hugo Sánchez.
Eran unas cuantas novedades, aunque la base seguía siendo la de la plantilla que acababa de ganar la quinta Liga consecutiva para el Club. Un vistazo rápido a la plantilla podía hacer pensar en continuidad, pero lo cierto es que el equipo titular tendría tres bajas muy sensibles. Sobre todo dos. A Schuster y a Martín Vázquez se les echaría mucho de menos. Venían de hacer una buenísima temporada, sobre todo Rafa, que había sido seguramente el mejor jugador de la temporada anterior. Toshack sacó su mejor versión. Sin embargo ese verano se había marchado a Italia dejando un poco huérfana a la Quinta del Buitre. El técnico había formado un once tipo que nos aprendimos de memoria los aficionados a lo largo de la temporada 1989-90. Un año después faltarían Bernardo, Rafa y Ruggeri. No termino de entender por qué se le despachó tan rápido y después de un solo año en el Madrid. Las plazas de extranjeros solían propiciar situaciones así. Pero creo que su única campaña como jugador blanco fue positiva y, tratándose de un Campeón del Mundo con Argentina, creo que merecía haber seguido en plantilla. Al final resultó que se echó de menos a estos tres jugadores más de lo previsto.
Cerca de 40.000 personas acudieron al Santiago Bernabéu para ver la primera aparición de la plantilla de cara al nuevo curso. El equipo estrenaba además las nuevas equipaciones de Hummel. Las camisetas estaban en blanco a la espera de la firma de un nuevo patrocinador que terminaría siendo OTAYSA, firma que veríamos por primera vez en el pecho de los jugadores en el Trofeo Santiago Bernabéu. Hasta entonces, el equipo jugaría sin publicidad durante la pretemporada. Durante la presentación tomaron la palabra el presidente Ramón Mendoza, el técnico John Toshack y el capitán Miguel Porlán Chendo que lanzaron los habituales discursos de agradecimiento a la afición y prometieron pelear por las metas deportivas. Foto de familia y posado de los jugadores para los medios gráficos y después partidillo entre los integrantes del plantel. Toda una tradición la de aquellas presentaciones veraniegas que suponían el arranque de las pretemporadas. Aquel verano de hace 30 años el equipo blanco, que trabajó en Madrid, se estrenó el 5 de agosto en el Trofeo Ciudad Alicante y concluyó su ronda de amistosos el 29 de agosto frente al Milán en el citado Trofeo Santiago Bernabéu. El 2 de septiembre arrancaba de manera oficial la temporada 1990-91.