miércoles, 26 de mayo de 2021

CAMPEONES DE LIGA 2000-01

Se cumplen 20 años del vigesimoctavo título de Liga del Real Madrid 

El sábado 26 de mayo de 2001, tal día como hoy de hace 20 años, el Real Madrid se proclamaba Campeón de Liga de la temporada 2000-01 tras vencer al Alavés en el Santiago Bernabéu. "Noche de Campeones", tituló Marca. "El Madrid consiguió la primera Liga del siglo XXI goleando al Alavés", señalaba sobre una fotografía de los jugadores blancos subidos a La Cibeles el rotativo, que titulaba su crónica con un "Oé, oé, oé, cam-peooo-nes. El Bernabéu estalló de júbilo con el 28 título de Liga". El otro periódico deportivo de Madrid ilustraba su primera página con una bonita fotografía de los futbolistas dando la vuelta de honor con la grada del Bernabéu repleta de aficionados en plena celebración. "La primera Liga del Siglo XXI. ¡Alirón!", titulaba el Diario As, que un par de días más tarde publicó un completo suplemento especial titulado "La primera de Florentino". La prensa generalista también se hizo eco del título liguero. La fotografía de portada de El País, por ejemplo, mostraba a los jugadores blancos en plena celebración con el titular de "El Madrid, Campeón de Liga". La consecución de la Liga también fue portada esa semana en la revista Don Balón, que nos mostraba a uno de los protagonistas de aquel título, Raúl, festejando el triunfo sobre el clásico titular de "¡Campeones!".

La consecución de la Liga de la temporada 2000-01 fue la culminación de un año en el que hubo que trabajar mucho. Fue un título muy festejado. Hay que recordar que durante toda la década de los noventa el Madrid sólo consiguió llevarse dos Ligas, 1994-95 y 1996-97. El Real Madrid había iniciado una nueva etapa ese mismo año. El vigente Campeón de Europa, con La Octava recién ganada en París el 24 de mayo de 2000, vivió un proceso electoral en el que, sorprendentemente, Florentino Pérez venció en las urnas a Lorenzo Sanz. El cambio en la presidencia supuso un nuevo rumbo en la entidad y algunos cambios notables de estructura con la llegada de Jorge Valdano como nuevo Director General Deportivo. Tras la gesta en la Champions League el técnico Vicente Del Bosque se ganó un voto de confianza y siguió como entrenador afrontando su primera temporada trabajando desde el inicio con el equipo. Para su primera campaña completa como técnico Del Bosque contó con nuevos fichajes y alguna baja dolorosa como la de Fernando Redondo, que acabó en el Milán. La gran incorporación, como es lógico, fue la de Luis Figo. Florentino Pérez cumplió con su promesa electoral y consiguió traer de Barcelona al astro portugués para convertirlo en el emblema de su nuevo proyecto deportivo. Junto a Figo también aterrizaron en la plantilla el francés Makelele, Albert Celades, Flavio Conceiçao, Pedro Munitis, Santiago Solari y el guardameta César Sánchez. También regresó de su cesión Alberto Rivera y se incorporaba definitivamente al primer equipo el canterano Tote. 

El Real Madrid afrontó la nueva campaña con una plantilla compuesta por Iker Casillas, César Sánchez y Bodo Illgner como porteros. La defensa estaba compuesta por Míchel Salgado, Geremi, Hierro, Karanka, Iván Campo, Sanchís y Roberto Carlos. Julio César empezó la campaña con los blancos y llegó a jugar un partido de Champions, pero mediada la temporada recaló cedido en la Real Sociedad. En el centro del campo el equipo contaba con Makelele, Flavio, Helguera, Figo, McManaman, Celades, Guti, Savio y Solari. En punta, Raúl, Fernando Morientes, Munitis, Rivera y Tote estaban encargados de llevar a cabo el juego ofensivo. Perica Ognjenovic no contó con oportunidades y Álvaro Benito, todavía arrastrando los problemas de su grave lesión, también se pasó el año en blanco. A lo largo de la campaña, contando Champions League y Copa del Rey, también llegaron a participar en competición oficial los canteranos Pavón, Rubén, Miñambres y Corrales. Al frente del equipo, Vicente Del Bosque contaba con un cuerpo técnico formado por José Antonio Grande como segundo entrenador, Francisco Javier Miñano como preparador físico, Francisco Jiménez como ayudante y Manuel Amieiro como entrenador de porteros. Con todos esos mimbres echó a rodar el nuevo Real Madrid de la temporada 2000-01.

El proyecto liderado por el nuevo presidente Florentino Pérez arrancó con una derrota en la Supercopa de Europa, competición en la que cayó con el Galatasaray 2-1 en la prórroga tras haber finalizado el tiempo reglamentario con empate a uno. Pero una vez arrancó la Liga quedó claro que el vigente Campeón de Europa contaba con un buen equipo que había sido bien reforzado y en el que brillaría el portugués Luis Figo. Y eso que hubo algún titubeo durante las primeras semanas de competición... El Madrid se estrenó ganando al Valencia 2-1 con goles de Raúl y Figo, dos de los jugadores estrella de aquel campeonato. A continuación empató 3-3 en Málaga fallando un penalti en el último minuto, goleó 4-1 al Athletic Club en el Bernabéu, empató 0-0 en Santander y ganó 3-0 al Deportivo en casa. Al equipo le costó ganar a domicilio. En la sexta jornada acudió al Nou Camp donde cayó 2-0 en lo que fue la primera derrota liguera de la temporada. Fue la noche de la vuelta de Figo a Barcelona y el recibimiento, desde luego, no fue nada amistoso. El primer triunfo fuera de casa llegó una semana más tarde en Anoeta, donde se impuso 1-4 a la Real Sociedad. Hasta ese momento los blancos peleaban en lo alto con el Valencia, pero la llegada del mes de noviembre le sentó muy mal al equipo, que pasó por un bache de resultados. En la octava jornada perdimos en casa con el Mallorca 0-2 en un encuentro disputado un miércoles y ese mismo fin de semana volvimos a perder 3-1 con el Numancia. Estábamos en la séptima posición en la tabla de la clasificación. Encadenamos tres derrotas consecutivas puesto que tres días más tarde volvimos a caer, esta vez en Champions, en un duelo de fase de grupos con el Spartak en Moscú. Sí. Definitivamente estábamos en un bache...

La reacción llegó en la jornada 10, el 12 de noviembre de 2000. El equipo goleó a Las Palmas 5-1 y a partir de ahí la tendencia fue ascendente en el Campeonato Nacional de Liga. Esto es interesante de puntualizar porque hay que reconocer que aquella temporada 2000-01 resultó un tanto extraña puesto que el Real Madrid hincó la rodilla en momentos puntuales que daban sensación de irregularidad fuera de la Liga. De los 16 partidos de Champions League que disputó el equipo esa campaña ganó 9, pero cedió 2 empates y 5 derrotas, incluyendo los dos partidos de semifinales frente al Bayern de Múnich, que acabaría siendo el Campeón. Fuera de la Liga el Real Madrid no tuvo nada de suerte. Perdió la Final de la Copa Intercontinental contra Boca Juniors el 28 de noviembre de 2000 y se estrenó en Copa del Rey con una eliminación en treintaidosavos de Final tras caer 2-1 en el campo del Toledo, uno de las muchos petardazos que ha protagonizado el Madrid en la competición copera a lo largo de las últimas décadas. Según avanzaba la temporada quedó claro que, aunque llegaría a las semifinales en la Champions, el objetivo más asequible y donde más cómodo se sentía el equipo era en la Liga.

Tras la goleada a Las Palmas la escuadra de Vicente Del Bosque consiguió encadenar victoria tras victoria hasta alcanzar los ocho triunfos consecutivos. Entre el 12 de noviembre de 2000 y el 14 de enero de 2001 el Real Madrid sumó de tres en tres en todos los partidos, dos meses en los que se ganó a Villarreal, Osasuna, Celta de Vigo, Espanyol, Rayo Vallecano, Alavés y Oviedo. Ni que decir tiene que el cuadro blanco remontó posiciones en la tabla para auparse al liderato. En concreto lo consiguió en la jornada 18 tras vencer 4-0 al Oviedo con goles de Figo, Morientes, Munitis y McManaman. Fue el 14 de enero de 2001 y el Real Madrid ya no soltaría el primer puesto de la clasificación en todo lo que restaba de campeonato. La buena racha de victorias se truncó con un empate 2-2 en Valladolid en la jornada 19 con el que sumábamos un punto que servía para conseguir el título honorífico de Campeón de Invierno. Después volvimos a la senda de los triunfos ganando a Zaragoza, Valencia y Málaga. En la jornada 22 llegó la segunda derrota liguera tras caer 1-0 en San Mamés con el Athletic Club. Era febrero de 2001 y una pequeña inestabilidad volvió al equipo que, tras ganar 1-0 al Racing en el Bernabéu, encadenó dos empates seguidos frente a rivales fuertes (2-2 en Riazor y 2-2 frente al Barcelona en el Bernabéu). Tras ganar 4-0 a la Real Sociedad llegó la tercera derrota, un 1-0 en casa de un Mallorca al que le salían muy buenos partidos frente a nosotros a principios de este siglo. Los de Del Bosque sumaron en los cinco siguientes partidos con cuatro triunfos consecutivos frente a Numancia, Las Palmas, Villarreal y Zaragoza y un empate 1-1 con Osasuna. Tras perder en Vigo y empatar con el Espanyol los madridistas enfilaron la recta final del campeonato asentados en el liderato y calculando cuándo podrían ser Campeones de Liga. En la jornada 35 el triunfo 0-1 en Vallecas dejaba a los blancos con 73 puntos, seis más que el Deportivo con tres partidos por jugarse. Hacía falta un triunfo más y en la jornada 36 el Real Madrid disponía de su primera oportunidad para ser Campeón.

Campeones de Liga

Era la primera oportunidad y no se falló. El sábado 26 de mayo el Alavés fue el equipo que visitó el Santiago Bernabéu. El partido lo resolvió el Real Madrid a lo grande y sin contemplaciones. Muy poco pudo hacer el conjunto de Vitoria para frenar el vendaval de los de Vicente Del Bosque. Figo estuvo inconmensurable y su actuación le valió un 9 en las notas de la ficha técnica del partido que publicó Don Balón. Los blancos iniciaron una juagada desde atrás que pasó por Hierro y por Figo, el portugués combinó con Guti y el canterano metió uno de sus pases, entre tres rivales, para que Raúl recibiera por la derecha. El 7 tocó lo justo con la zurda para salvar por alto la salida del portero y alojar el balón en la red. Con el 1-0 el público ya empezó a corear el grito de Campeones. El Madrid estaba eufórico y consiguió el segundo casi de inmediato, un par de minutos después. Fue sacar de centro el Alavés, robar la pelota el Madrid y montarse una jugada de ataque por la izquierda con Roberto Carlos enviando a Raúl y el delantero enviando un centro por alto para que Guti cabeceara en plancha anotando el 2-0. El de Torrejón volvía a demostrar que se encontraba en estado de gracia y que funcionaba a la perfección como delantero centro. Ya en el segundo tiempo un saque de esquina de Luis Figo desde la derecha del ataque madridista fue cabeceado a la red con un testarazo inapelable por Fernando Hierro. Era el gol número 100 del malagueño en Primera División. Los anfitriones no bajaron el ritmo y sentenciaron el encuentro en el minuto 66 tras una extraordinaria jugada de Luis Figo que se metió hasta la cocina sin que ningún defensor consiguiese frenarle. El portugués, desde línea de fondo, se sacó un pase por encima del portero y le dejó el gol hecho a Iván Helguera, que cabeceó a puerta vacía para subir el 4-0 al electrónico. El Madrid consiguió redondear el resultado con el quinto de la noche. Saque de esquina que botó en corto Figo tocando con Munitis y el cántabro devolvió al portugués para que enviara otro centro al interior del área y encontrase otra vez un rematador de cabeza, en esta ocasión Raúl, que anotaba su gol número 22. Ya estaba todo hecho. El Real Madrid era Campeón de Liga 2000-01.

Con el Bernabéu loco de alegría ya sólo faltaba esperar al pitido final para dar rienda suelta a la alegría. Los jugadores empezaron a abrazarse en una piña en el centro del campo mientras en las gradas se escuchaba el "campeones, campeones" que había sonado prácticamente todo el partido. La fiesta en el césped fue por todo lo alto y las imágenes que dejó la noche fueron inolvidables... Raúl paseando el capote, los futbolistas más jóvenes con Casillas y Álvaro Benito a la cabeza recorriendo el césped con el carro camilla al que se iban subiendo todos los jugadores que podían, los futbolistas en grupo lanzándose en plancha sobre el césped, el manteo al técnico Vicente Del Bosque, la vuelta de honor... Fue una fiesta en toda regla que se prolongó por espacio de una media hora y en la que el público participó de manera activa. Los jugadores, por cierto, levantaron un trofeo artesanal puesto que, como suele suceder en estos casos, el trofeo de la Liga no se entregó hasta la última jornada. Con toda la alegría que había tampoco importaba mucho. "Con el año que he pasado esta Liga me hace olvidar muchas cosas", señaló Figo al término del partido en declaraciones recogidas por el Diario As. La fiesta siguió en vestuarios. "Una Liga bañada en champán. El vestuario del Real Madrid fue un jolgorio, y hasta Florentino Pérez pasó por las duchas", contaban en páginas interiores Marca sobre la gran fiesta que protagonizaron los futbolistas. La Revista Real Madrid, en su número 135 correspondiente al mes de junio de 2001, ofreció un detallado reportaje gráfico con imágenes de Jorge Iglesias en el que se reflejaba la gran alegría de los jugadores que, liderados por Figo y Raúl, bañaron con cava a todo el mundo. Como señalaba la publicación oficial del Club, "sólo Del Bosque consiguió mantener su traje impoluto. Atender a la prensa le libró de terminar debajo de la ducha". Tras la fiesta en el vestuario llegó la visita a La Cibeles. El equipo tardó una media hora en cubrir el trayecto del Bernabéu a la fuente en un autobús descapotable desde el que seguían cantando y celebrando en compañía de todos los aficionados que se encontraron por el camino. Según las informaciones más de 300.000 aficionados se dieron cita en la Castellana para ver pasar a sus ídolos. Todos los futbolistas lucían camisetas conmemorativas. Hace 20 años no había tantas restricciones y la plantilla al completo se subió a la fuente con sus bufandas y banderas sin parar de cantar y saltar. Una vez cumplido el ritual la celebración se prolongó hasta altas horas de la madrugada con una cena en el Restaurante Txistu donde los jugadores estuvieron acompañados por sus parejas y familiares más cercanos. Los brindis y los cánticos estaban más que justificados para celebrar la conquista de un campeonato muy especial. El primero del siglo.

Tras cantar el alirón frente al Alavés el Real Madrid empató 1-1 en Oviedo con gol de Santiago Solari y cerró la Liga en la jornada 38 con un triunfo 2-1 frente al Valladolid el 17 de junio de 2001. Fiesta en el Santiago Bernabéu para recibir el trofeo de Campeones de Liga, el de verdad, hacerse la foto de familia y despedir a Manolo Sanchís, que ese día jugó su último partido como futbolista del Real Madrid y ponía fin a una carrera deportiva que había arrancado en la temporada 1983-84, diecisiete campañas atrás, siempre en el primer equipo blanco. En total, el Real Madrid disputó 38 partidos de Liga con un balance de 24 victorias, 8 empates y 6 derrotas. Fue Campeón con 80 puntos, 7 más que el Deportivo, 9 más que el Mallorca, que fue tercero, y 17 puntos más que el Barcelona, que finalizó en cuarta posición. Los blancos fueron el equipo más realizador con 81 goles y el segundo que menos tantos encajó, 40, por detrás del Valencia, que sólo recibió 34 goles permitiendo a Santiago Cañizares ganar el segundo Trofeo Zamora de su carrera. El Real Madrid, por su parte, contó con el goleador de la Liga. Raúl González, con 24 goles, sumaba su segundo Pichichi tras el obtenido un par de años antes, en la temporada 1998-99.

El Real Madrid de la temporada 2000-01 fue un equipo muy reconocible. Se trataba de la base del equipo de finales de los noventa que acababa de ganar dos Champions League con algunas nuevas incorporaciones de peso. Brilló con luz propia Luis Figo, uno de los mejores futbolistas del mundo en aquellos momentos, que se adaptó sin problemas al Real Madrid y se convirtió en uno de los emblemas del conjunto blanco. Claude Makelele, que llegó sin hacer excesivo ruido, también se convirtió en un jugador clave en el centro del campo. De los nuevos fueron los que mejor rendimiento dieron. En la portería Casillas fue titular casi todo el año aunque César llegó a disputar 11 encuentros oficiales y, curiosamente, jugó los partidos claves del tramo final de campaña con el Madrid jugándose la Liga. De hecho, César fue titular frente al Alavés la noche que se cantó el alirón. Bodo Illgner no se vistió de corto en su último ejercicio como madridista. En la defensa los habituales fueron Míchel Salgado, Fernando Hierro, Aitor Karanka y Roberto Carlos. Todos ellos ofrecieron un gran rendimiento, especialmente Hierro y Roberto Carlos, los mejores en sus respectivos puestos tanto defendiendo como atacando. 5 goles marcaron cada uno de ellos en esa Liga. Iván Campo fue el primer recambio de los centrales por delante de un Sanchís que vivió sus últimos días en el Real Madrid antes de la retirada. En el centro del campo, junto a Makelele, Helguera volvió a demostrar que había sido todo un acierto su incorporación un año antes. Curiosamente también marcó 5 goles en Liga demostrando tener buena llegada en sus incorporaciones. Figo fue indiscutible por banda derecha o moviéndose por el medio mientras que McManaman y Savio alternaron titularidades y suplencias sin generar problemas y siempre aportando con grandes actuaciones. Los dos fueron futbolistas importantes. Flavio, que participó en 14 partidos, no tuvo tanta suerte. Celades estuvo por delante de él e incluso consiguió anotar un gol. También jugadores como Santiago Solari y Geremi demostraron tener capacidad para aportar al equipo cuando se les necesitaba. Arriba, Fernando Morientes tuvo demasiados problemas con las lesiones y terminó pasando por el quirófano. Disputó 22 partidos, 13 de ellos como titular, y anotó 6 goles. Sus ausencias abrieron paso a José María Gutiérrez. Guti fue uno de los triunfadores de aquella temporada 2000-01 y siempre se le recuerda por todos los goles que anotó jugando como delantero centro. Del Bosque supo sacar provecho de su enorme calidad y acercándole al área consiguió un delantero de circunstancias que rindió a las mil maravillas. Jugó 32 partidos y marcó la friolera de 14 goles, algunos de ellos espectaculares, viviendo jornadas inolvidables como la del 'hat trick' al Villarreal. Otro que jugó más de lo que se pensaba fue Pedro Munitis, que se convirtió en todo un revulsivo con su juego electrizante siendo el primer jugador del banquillo con 29 partidos jugados y 2 goles. La presencia de Tote y Rivera fue más testimonial.

Entre todos protagonizaron una Liga que nos dejó un buen recuerdo y que nos permitía sumar un título importante que se materializó tal día como hoy de hace 20 años. El 26 de mayo de 2001 todos celebramos que el Real Madrid era Campeón de Liga y lo hicimos a lo grande, con una goleada, con un gran partido y con grandes actuaciones de futbolistas que ya eran auténticos referentes para el madridismo. La Liga de los Raúl, Figo, Guti, Hierro, Roberto Carlos... No había empezado mal el nuevo siglo y contábamos con una buena base para seguir ganando títulos en el año del Centenario. Pero eso ya lo recordaremos en otro momento.

REAL MADRID: César, Míchel Salgado, Hierro (Iván Campo, 75'), Karanka, Roberto Carlos, Helguera, Makelele, Figo, Raúl, Savio (Munitis, 79') y Guti (McManaman, 63').

ALAVÉS: Herrera, Geli, Eggen (Karmona, 27'), Téllez, Ibon Begoña, Desio, Pablo, Astudillo (Magno, 61'), Tomic, Jordi Cruyff y Javi Moreno (Iván Alonso, 61').

GOLES
1-0 min. 21 Raúl
2-0 min. 22 Guti
3-0 min. 50 Hierro
4-0 min. 66 Helguera

5-0 min. 81 Raúl

sábado, 22 de mayo de 2021

SE ACABÓ LA LIGA 2020-21

El Real Madrid termina segundo por detrás del Atlético

Se acabó la temporada 2020-21 para el Real Madrid. No pudo ser. El equipo de Zinedine Zidane concluye el campeonato en la segunda posición tras ganar 2-1 al Villarreal. En Valladolid el Atlético vencía 1-2 y se proclamaba Campeón de Liga. No tengo buenos recuerdos del Real Madrid jugándose la Liga en la última jornada. Salvo en aquella de la temporada 2006-07 pocas veces hemos salido beneficiados en las últimas décadas. En esta ocasión el escenario no fue como el de las Ligas de Tenerife pero sí que se parecía mucho al de la temporada 2015-16, la primera de Zidane como entrenador, cuando llegamos al último partido, en Riazor, con opciones de ganar pero sin depender de nosotros mismos. Vencimos 0-2 con goles de Cristiano Ronaldo, pero no sirvió de nada. Lo de hoy era muy similar. Idéntico. Y ha terminado igual. Remontada en casa nadando hasta el final para terminar ahogándonos en la orilla. Una verdadera lástima.

Jugábamos dos partidos a la vez y resulta que lo que menos nos esperábamos se produjo... El Valladolid se adelantó en el marcador 1-0 en Pucela. El problema fue que de inmediato en el Alfredo Di Stéfano el Villarreal también se adelantó 0-1. Los dos equipos que se jugaban el título perdían sus respectivos compromisos, un escenario que parecíamos no contemplar. El Villarreal estaba más cómodo y el conjunto blanco no estaba nada fino. Le faltó intensidad y profundidad en una primera mitad en la que los nuestros no estuvieron nada finos. En el minuto 20 una mano de Parejo dentro del área no fue sancionada con penalti en una nueva jugada polémica en contra. El tramo final del primer tiempo supuso una pequeña mejora del equipo. Un remate de Benzema se marchó alto y los nervios eran evidentes. Antes del descanso el Madrid dispuso de un saque de esquina que concluyó con remate de Casemiro a las manos del portero. Al descanso, Real Madrid 0-1 Villarreal y Valladolid 1-0 Atlético de Madrid. Se cumplía la premisa más complicada, que los pucelanos le hiciesen un gol a los colchoneros. Pero claro, faltaba hacer nuestros deberes.

La segunda mitad arrancó sin cambios y con la necesidad de remontar el encuentro para tratar de tener opciones. Apretaron los blancos pero sin suerte. Militao remató fuera un saque de esquina. Vinícius también lo intentaba con un disparo a portería sin problemas para los visitantes. Se preparaban los cambios en la banda cuando Karim Benzema anotaba el tanto del empate con un cabezazo a pase de Casemiro. La tensión era palpable con el VAR consultando la posición del francés. Malísima noticia. El gol no era concedido por fuera de juego y, mientras, el Atlético de Madrid empataba al Valladolid 1-1. Poco después los vallisoletanos dispusieron de una oportunidad que se marchó fuera por muy poquito. Lo intentaba el Madrid pero sin nada de fortuna. Benzema falló una ocasión a puerta vacía. Y desde Pucela llegó el golpe definitivo, gol del Atlético. Con los rojiblancos ganando ya daba igual lo que hiciesen los nuestros en Valdebebas. Con veinte minutos por delante y todos los cambios de Zidane hechos. Los blancos no conseguían aprovechar los errores defensivos de los visitantes. Modric tampoco tuvo fortuna con un disparo con la diestra en el minuto 82. No salían las cosas. En el 86', por fin, Benzema anotaba el 1-1. Por lo menos podíamos ganar el encuentro y en los minutos finales seguíamos apretando, aunque exponiéndonos a las contras del rival. Cuatro minutos de descuento para esperar un milagro que no llegaría. Tuvimos una acción de Mariano que no acabó bien, una contra del Villarreal... Y de nuevo gol del Real Madrid, gol de Modric. Un partido que estaba perdido pero que acabó con la remontada de los blancos. No servía de nada. En Valladolid el partido terminaba y el título era para el Atlético.

Acabamos tirando de casta y de orgullo. Peleamos hasta el final y ganamos el partido. Por lo menos hicimos lo que teníamos que hacer. Pero no dependíamos de nosotros mismos. El fútbol tiene estas cosas. Se acaba una temporada dura. Muy dura. Tantos meses de sufrimiento en un ejercicio muy extraño, el del fútbol con los campos vacíos por la dramática situación sanitaria, el de las constantes e innumerables lesiones, el de las derrotas inesperadas, el de las críticas a Zinedine Zidane... La sensación ha sido la de que todo ha estado en contra casi desde el principio. Pero Zidane, frente a las críticas, pidió que se nos dejara pelear hasta el final y eso ha sido lo que hemos hecho. Se ha peleado hasta el final. Con orgullo y tirando de donde no había. Con todas las limitaciones del mundo hemos llegado a la última jornada de Liga con opciones de levantar el título y hemos sido semifinalistas en la Copa de Europa. Qué le vamos a hacer. El fútbol y el deporte son así. Ganar es muy difícil y lo que hay que hacer, siempre lo digo, es valorar los momentos buenos cuando los podemos disfrutar. Porque ganar es realmente difícil.

REAL MADRID: Courtois, Odriozola (Nacho, 69'), Varane, Militao, Miguel Gutiérrez (Marcelo, 69'), Valverde, Casemiro (Mariano, 69'), Modric, Vinícius (Rodrygo, 56'), Asensio (Isco, 56') y Benzema.

VILLARREAL: Rulli, Mario Gaspar, Albiol, Pau Torres, Pedraza, Yeremi (Dani Raba, 81'), Capoue (Peña, 66'), Dani Parejo, Manu Trigueros (Moi, 86'), Bacca (Coquelin, 66') y Gerard Moreno (Paco Alcácer, 81').

GOLES
0-1 min. 20 Yeremy
1-1 min. 86 Benzema
2-1 min. 92 Modric

miércoles, 19 de mayo de 2021

25 AÑOS DEL ADIÓS DE MÍCHEL

Último encuentro en el Santiago Bernabéu del mítico centrocampista de la Quinta del Buitre

"Lloró", tituló el diario Marca al día siguiente en portada. Claro que lloró... El 19 de mayo de 1996, tal día como hoy de hace 25 años, José Miguel González 'Míchel' decía adiós al Santiago Bernabéu en una de las despedidas más emocionantes que hemos vivido los aficionados del Real Madrid. Hay futbolistas que han recibido sus partidos homenaje y otros que han recibido reconocimientos espontáneos que han tenido igual valor o más que si de un partido homenaje se tratara. Este fue el caso de Míchel, futbolista legendario del Real Madrid que hace ahora un cuarto de siglo estaba a punto de terminar su etapa como jugador blanco.

Jornada cuadragésimo primera del Campeonato Nacional de Liga con el Mérida visitando al Real Madrid. Los de Arsenio Iglesias apuraban sus opciones para tratar de clasificarse para la Copa de la UEFA en una campaña nefasta. Se trataba del último partido de la temporada 1995-96 en el Santiago Bernabéu, así que ese día tocaba decir adiós a algunos de los jugadores que ya no estarían en el equipo al año siguiente. El Real Madrid estaba preparando ya el equipo para la temporada 1996-97. De hecho, ese domingo el mismísimo Fabio Capello estuvo en el Bernabéu para ver el partido en lo que el diario Marca interpretó como "primer día de blanco". Dos de los hombres que ya no estarían con Capello serían Míchel, que ponía punto y final a dos décadas en el Club y doce años en el primer equipo, y Michael Laudrup, que cerraba su etapa en el fútbol español tras siete campañas, las dos últimas en el Real Madrid. El Bernabéu se preparó para homenajear a los dos futbolistas. Una enorme pancarta con la imagen del danés decoró la grada y el público mostró cartulinas con el nombre de Laudrup.

El Real Madrid se impuso con autoridad al Mérida en un partido que ya tenía controlado al descanso con un 3-0 a su favor. Se adelantó el Madrid antes del cuarto de hora al señalizarse un clarísimo penalti sobre el debutante Iván Pérez, el hermano de Alfonso, que ese día compartió delantera con Raúl portando el dorsal número 30 a la espalda. El encargado de ejecutar la pena máxima fue el gran protagonista del día, Míchel, que fusiló sin contemplaciones la meta del visitante Leal estableciendo el 1-0 para alegría de un público que no dejó de corear el nombre del homenajeado. En el minuto 27 marcó el Madrid el segundo en un contrataque que acabó con un formidable pase de Laudrup a Iván Pérez. El canterano, tras deshacerse de un defensor que le salía al paso, encaró al portero en solitario y su disparo fue repelido por Leal. El rechace lo aprovechó Raúl para anotar el gol. Y casi de inmediato fue Iván el que perforaba de nuevo la meta tras recibir un pase largo de Míchel colocando el 3-0 en el marcador. Con toda a favor ya sólo quedaba disfrutar de lo que quedaba de partido y degustar las últimas pinceladas que dejaron en el campo los dos homenajeados. Michael Laudrup y Míchel ofrecieron su mejor versión en el día de su despedida. En el caso de Míchel, actuación coronada con un auténtico golazo. Tras botarse un córner desde la derecha el balón fue tocado de cabeza cerca del punto de penalti y el esférico salió despedido al exterior del área. Míchel controló con la zurda y acomodó la pelota para soltar un tremendo derechazo que perforó la portería cerca del palo derecho. Lo dicho, un auténtico golazo que Míchel celebró con ganas corriendo, saltando y levantando el puño antes de recibir el abrazo de Michael Laudrup. El partido ya estaba más que visto para sentencia. Pero quedaba lo mejor...

En el minuto 82 el técnico Arsenio Iglesias efectuó el tercer y último cambio del Real Madrid retirando del terreno de juego, como no podía ser de otro modo, a Míchel. Lo que sucedió es Historia del Real Madrid. Todos los jugadores se fueron acercando para abrazar, uno a uno, a Míchel mientras todo el público estaba en pie en las gradas aplaudiendo al centrocampista. Míchel, emocionado, brazos en alto, devolvió el saludo al público. A continuación se puso de rodillas y besó el césped del Santiago Bernabéu en lo que, sin duda, fue la gran imagen de la jornada en los resúmenes de la televisión y en los periódicos. Fueron muchos los fotógrafos que captaron aquel histórico momento aunque seguramente la imagen más reproducida fue la que tomó Juan Carlos Tirado para el Diario As. Una imagen realmente bonita. Míchel se incorporó y se retiró a la banda mientras seguía devolviendo saludos a los espectadores que seguían en pie. A continuación se abrazó con su amigo Rafa Alkorta, el jugador que le sustituía, y todavía tuvo tiempo para lanzar un último beso, entre lágrimas, a las gradas. En el banquillo se abrazó también uno a uno con todos los allí presentes: Zoco, Antonio Acedo, Mariano García Remón, Pirri, Arsenio Iglesias, García Calvo, Emilio Ruiz, Buyo, Javier Miñano, Raúl... Míchel se dirigió a los vestuarios llorando mientras los reporteros radiofónicos trataban de sacarle alguna palabra. 

En rueda de prensa José Miguel González asumió su marcha del Real Madrid utilizando la argumentación que había hecho su propio hijo, tal y como confesó a los medios de comunicación allí presentes: "Debe ser como en el colegio. Cuando llegas a mayor tienes que salir". El 8 madridista se despidió de los periodistas y de esta forma puso punto y final a su último día como jugador madridista en el campo por cuya banda derecha tanto corrió y desde donde tantos centros había dado para que delanteros como Santillana, Hugo Sánchez, Butragueño o Zamorano hiciesen sus goles. Míchel disputaría sus últimos minutos como jugador merengue en la siguiente jornada, en Zaragoza. Laudrup ya no jugó en el último partido de Liga, así que el de Mérida fue su último encuentro como jugador del Real Madrid. "El Bernabéu lloró en el adiós de Míchel", tituló su crónica al día siguiente el diario Marca incluyendo una fotografía de Míchel besando el césped. "Fue una fiesta. El Real homenajeó a sus grandes y hundió al Mérida", apuntaba el rotativo, que dedicó una página entera a la despedida recogiendo como titular el famoso cántico que también se escuchó en el Bernabéu: "¡Míchel, Míchel, Míchel, el mejor!" Dos imágenes del fotógrafo Jorge Fernández en las que se veía el rostro emocionado de Míchel ilustraban la página. También aparecía otra fotografía de Laudrup aplaudiendo al Bernabéu. Ese mismo lunes, el programa 'El Día Después' de Canal Plus dedicó un precioso y emotivo reportaje sobre el último partido de Míchel en el Bernabéu en el que se recogía un resumen de todo lo que pasó en el coliseo blanco.

La revista oficial del Club tituló su crónica del partido "Emoción y lágrimas en la despedida de Míchel" y destacaba al centrocampista como el mejor del partido: "Era la despedida de nuestro 8, el número que siempre ha llevado en su espalda. Era el día de su despedida del Club en el que había nacido y crecido futbolísticamente hablando, donde tantas y tantas tardes de gloria cosechó, donde tantas y tantas alegrías dio a una afición que se volcó en cariño y aplausos. Y, como los grandes astros, Míchel sacó su libreto e interpretó lo mejor de su repertorio". La publicación oficial, en aquel ejemplar de junio de 1996, dedicó un gran reportaje a seis páginas con texto de Javier Palomino y fotografías de Jorge Iglesias en el que se repasaba la trayectoria deportiva de Míchel y se analizaba su figura. Su compañero Manolo Sanchís firmaba una columna titulada "Te echaremos de menos", Emilio Butragueño otra bajo el título "Siempre estaremos ligados" y el propio José Miguel González escribía una carta a los seguidores del equipo blanco. "Jamás podré olvidar el partido de mi despedida", apuntaba el jugador. "Llevaba tiempo nervioso, sabía que tenía que llegar ese momento pero me costaba trabajo asimilarlo. Lo he dicho en muchas ocasiones. Amo tanto a este club que no quiero estar por encima de sus necesidades. Había pasado tanto tiempo aquí... Ese partido era para soñarlo. Tuve tanta suerte entonces como la que he tenido en mi vida deportiva. El homenaje fue muy espontáneo, no había nada preparado, salió mucho mejor de lo que todos hubiéramos podido imaginar. La verdad es que allí lloró todo el mundo, empezando por mí, claro. Era imposible no llorar, no emocionarse. Salí del campo muy emocionado y besé el césped de corazón, agradeciéndole todo lo que me había proporcionado en esta vida. El público tuvo un comportamiento fantástico, siempre le estaré muy agradecido", relataba un Míchel que reconocía que todavía le costaba hacerse a la idea de que no iba a volver a jugar en el Real Madrid.

La revista, por cierto, incluía en sus páginas centrales un precioso póster compuesto con un collage de imágenes de Míchel, la mayoría de ellas pertenecientes al partido con el Mérida. En la fotografía principal, la más grande, se puede contemplar a un Míchel visiblemente emocionado dedicando un beso a los aficionados del Bernabéu. Ese póster estuvo pegado en la cabecera de la cama de mi habitación durante un montón de años. Fue un momento muy emotivo no sólo para su protagonista sino para todos los madridistas. Recuerdo aquella tarde de domingo de hace 25 años como si hubiese sido ayer. Los exámenes estaban a la vuelta de la esquina y me tocó vivir todo aquello por la radio, con la mesa del escritorio cargada de libros y apuntes. Sentí muchísima nostalgia porque se terminaba una época. Un año después de la marcha de Emilio Butragueño era Míchel el que abandonaba el equipo. Sería duro ver un Real Madrid sin dos de mis ídolos de infancia. Ya había vivido las despedidas de Santillana y Camacho, pero con Emilio y Míchel era distinto. Eran los dos primeros jugadores que dejaban el Real Madrid tras haber seguido sus carreras deportivas al completo desde que yo era niño. Martín Vázquez también había dejado el Club un año atrás, así que con la marcha de Míchel sólo Sanchís quedaría representando a La Quinta del Buitre. Sí, se acababa una época. Como decía Marca en su portada, Míchel lloró. Y, en el fondo, todos los madridistas lloramos aquel 19 de mayo de hace ahora 25 años.

REAL MADRID: Cañizares, Chendo, Sanchís, Fernando Sanz, Lasa (Quique Flores, 54'), Milla, Míchel (Alkorta, 82'), Amavisca, Laudrup, Iván Pérez y Raúl (Gómez, 45').

MÉRIDA: Leal, Toribio (Ángel Luis, 54'), Corino, Loren, Momparlet, Pirri, Sinval, Correa, Reyes (Quique, 54'), Prieto y Guerrero (Urbano, 45').

GOLES
1-0 min. 13 Míchel (penalti)
2-0 min. 27 Raúl
3-0 min. 29 Iván
Pérez
4-0 min. 72 Míchel

sábado, 15 de mayo de 2021

40 AÑOS DEL HOMENAJE A PIRRI

El legendario futbolista del Real Madrid recibió el reconocimiento del público blanco en un partido que enfrentó al conjunto blanco con la Selección

El viernes 15 de mayo de 1981, tal día como hoy de hace 40 años, José Martínez 'Pirri', en aquellos momentos futbolista del Puebla, recibió un más que merecido homenaje en el Santiago Bernabéu como reconocimiento a su extensa trayectoria en el Real Madrid. Pirri, que finalizó su carrera como jugador blanco al término de la temporada 1979-80, disputó un total de 561 partidos oficiales y marcó 172 goles. Con la escuadra blanca se adjudicó un impresionante palmarés formado por 1 Copa de Europa, 10 Ligas y 4 Copas de España. En la temporada 1980-81 inició una nueva etapa deportiva en el fútbol mexicano defendiendo los colores del Puebla, donde también jugaría el ejercicio 1981-82. Fichó por el Oaxtepec junto al ex azulgrana Asensi en 1982, pero ese capítulo sólo duraría un par de meses antes de regresar a España para concluir sus estudios de Medicina. La intención de Pirri era la de regresar al Real Madrid en un futuro próximo como médico y para ello se estaba formando con mucho tesón. Pero antes, tenía que recibir el calor del público que tanto le había querido como jugador merengue entre 1964 y 1980.

A finales del mes de abril de 1981 ya se conocieron los detalles del homenaje que se le prometió al legendario jugador. Se trataba de un partido homenaje en el que se enfrentarían sus dos grandes equipos, un curioso encuentro amistoso entre el Real Madrid y la Selección española. Pirri había sido Internacional A en 41 ocasiones entre 1966 y 1978. En el mes de mayo de 1981 el Boletín oficial del Real Madrid dedicaba su primera página a la clasificación del conjunto blanco para la Final de la Copa de Europa que se celebraría en París el 27 de mayo frente al Liverpool. En la zona inferior de aquella portada, además, se anunciaba que el día 15 se realizaría el Homenaje a Pirri. "Para el día 15 de mayo está fijada la fecha del homenaje al legendario Pirri, que ahora patea cuero en Méjico pero cuyo corazón sigue estando en España y en el Real Madrid. El jugador que tantas jornadas de gloria proporcionó al conjunto madridista va a recoger esa tarde de San Isidro todas las admiraciones y simpatías a las que se hizo acreedor en los dieciséis años en los que vistió la camiseta blanca", señalaba la publicación madridista.

La Liga había concluido el 26 de abril con el equipo blanco cediendo el título en la última jugada tras ganar 1-3 en Valladolid y empatar la Real Sociedad en Gijón logrando el punto que a los donostiarras les servía para proclamarse campeones. Por aquellos tiempos, las rondas finales de la Copa del Rey, concretamente a partir de octavos de final, se disputaban una vez acabado el campeonato de la regularidad. El equipo entrenado por Boskov se deshizo del Recreativo de Huelva tras empatar 1-1 en la ida y ganar 4-1 la vuelta en el Bernabéu. El siguiente rival, en cuartos de final, sería el Sporting de Gijón. La ida se disputaría en El Molinón el 20 de mayo. Cinco días antes, el viernes 15, San Isidro, estaba fijada la fecha del partido homenaje a José Martínez 'Pirri'.

El partido arrancó a las 20.45 horas con arbitraje del colegiado Lamo Castillo. El encuentro no fue televisado en directo por decisión del propio Pirri. Al tratarse de un encuentro oficioso de carácter amistoso ni siquiera contó en el número de internacionalidades de los futbolistas que vistieron la camiseta de España esa noche. El Real Madrid alineó de salida a Miguel Ángel, San José, Pirri, Benito, García Cortés, Camacho, Del Bosque, Ángel, Isidro, Juanito y Santillana. La Selección de José Emilio Santamaría actuó con Arconada, Celayeta, Alesanco, Tendillo, Gordillo, Alonso, Joaquín, Víctor, Marcos, Montero y Morán. Ejerció de capitán madridista Pirri, por supuesto, que en los prolegómenos del duelo posó también para los medios gráficos con el once inicial de España. Para él fueron todos los aplausos de un Bernabéu rendido a sus pies. El encuentro, futbolísticamente hablando, tampoco dio mucho de sí. A falta de tensión competitiva los noventa minutos de juego resultaron ser un entretenido duelo amistoso en el que al Madrid se le vio mucho mejor conjuntado que su rival. Eso sí, los goles llegaron en el segundo tiempo y fue el combinado nacional el que se puso por delante. En el saque de una falta Marcos recibió el balón y lo elevó con habilidad para que Joaquín efectuase un disparo con el que, tras tocar levemente en un rival, superó a Miguel Ángel por alto. El empate llegó poco después por mediación de otro de los protagonistas de aquella noche. Laurie Cunningham regresaba a los terrenos de juego tras la larga lesión que le había retirado de los terrenos de juego desde finales de noviembre del año anterior. Había mucha expectación por la vuelta del inglés y Boskov aprovechó el homenaje para darle minutos con vistas a rodar al jugador de cara a la Final de París. Laurie parecía estar bien y fue el encargado de anotar el 1-1 con un excelente remate a puerta. El gol, por cierto, también llegó a balón parado tras un saque de falta de Juanito por la izquierda. El esférico, tocado por varios jugadores, volaba sin tocar suelo y finalmente Cunningham se las ingenió para alojarlo en la red con un acrobático remate a bocajarro y de espaldas. El cuadro blanco superó al centro del campo de España aunque no tuvo claridad cara a puerta. La defensa formada por Maceda y Tendillo tampoco ofreció muchas facilidades a los atacantes madridistas.

Pirri disputó los primeros 30 minutos del encuentro y cada vez que tocó la pelota se llevó las ovaciones del público congregado en el Bernabéu. A la media hora cedió su puesto a García Navajas y tras recibir todo el cariño de los espectadores se retiró a vestuarios en solitario. Sólo le acompañó una persona, su amigo Raúl Cancio. El fotógrafo tuvo el privilegio de ser testigo directo de un momento único e irrepetible que inmortalizó en una de las mejores fotografías de la Historia del Real Madrid. Un momento cargado de emoción. Pirri, despojado de su camiseta, sostiene en sus manos las botas de fútbol. Alrededor de él las prendas de vestir de los compañeros, las chanclas, las prendas deportivas... Pirri está mirando hacia abajo en la soledad de ese vestuario en el que tantas y tantas veces se había vestido con los colores de un Real Madrid que defendió como nadie a lo largo de dos décadas. Había llegado con el Madrid 'yeyé' y se había marchado con aquel Madrid de finales de los setenta y principios de los ochenta, el 'Madrid de los García' que estaba a punto de intentar ganar aquella Séptima que tanto se resistía... Pirri había ganado La Sexta en 1966 y había protagonizado gestas deportivas de todo tipo que le habían llevado a convertirse en todo un símbolo del Real Madrid. Pirri, de hecho, representaba como pocos los valores del Real Madrid. Lo hizo dándolo todo hasta el último día, aquel 15 de mayo de 1981. Su último día como futbolista del Real Madrid. Todo aquello estaba simbolizado en la preciosa instantánea que tomó el fotógrafo Raúl Cancio antes de fundirse en un sentido abrazo con su emocionado amigo.

El encuentro fue un éxito de asistencia, según plasmaba en su portada del día siguiente el periódico Marca. "90.000 con Pirri", titulaba en grande el rotativo, que cifraba en 16 millones la recaudación del evento. "La Selección, sin punta, y el Madrid, sin puntería", añadía Marca encima de su mancheta y bajo el marcador de 1-1. En la fotografía principal, como no podía ser de otra forma, el protagonista emocionado. "El veterano capitán, llorando", apuntaba el periódico sobre una declaración del propio Pirri. "La gente ha demostrado que me quiere". El homenaje cumplió con su cometido. "Mucho público y poco fútbol para despedir a Pirri", como titularía su crónica Alfredo Relaño en el diario El País. El semanal As Color, también llevó a su portada el homenaje de Pirri. "Un ídolo", titulaba en grande sobre una preciosa fotografía de Agustín Vega en la que se ve a Pirri, con los brazos en alto, saludando a su público. "Pirri dijo adiós. El Bernabéu, a tope. Enfrente, la Selección. Se despedía un ídolo", sentenciaba la publicación. "He visto un ambiente fenomenal. Aquí se me ha aplaudido muchos años y he comprobado que me siguen queriendo", advirtió José Martínez en declaraciones recogidas por el Diario As. El jugador insistió mucho en esa idea en todas las declaraciones que aparecieron en la prensa esos días. "La gente se sigue acordando de mí y eso es emocionante. Ha venido una señora de noventa y tantos años sólo para despedirse de mí, y eso me ha llegado al alma. Sabía que en un día así me iba a emocionar", señalaba Pirri, que también fue recibido por el Rey Juan Carlos en una audiencia celebrada en el palacio de la Zarzuela, donde el futbolista entregó al monarca una medalla conmemorativa de su homenaje.

REAL MADRID: Miguel Ángel, San José (Sabido, 45'), Pirri (García Navajas, 30'), Benito (Cunningham, 45'), García Cortés, Camacho, Del Bosque (García Hernández, 54'), Ángel, Isidro (Pineda, 65'), Juanito y Santillana.

SELECCIÓN ESPAÑOLA: Arconada (Urruti, 45'), Celayeta (Gerardo, 45'), Alesanco (Maceda, 45'), Tendillo, Gordillo, Alonso, Joaquín, Víctor, Marcos, Montero y Morán (Esteban, 45').

GOLES
0-1 min. 55 Joaquín
1-1 min. 60 Cunningham

viernes, 7 de mayo de 2021

ADIÓS A ANTONIO GAUSÍ

Futbolista del Real Madrid entre las temporadas 1951-52 y 1952-53

Este viernes 7 de mayo de 2021 ha fallecido Antonio Gausí, ex jugador de fútbol profesional con pasado en el Real Madrid. Nos deja a los 93 años de edad. El paso de Gausí por el Club blanco resultó ser breve pero llegó a debutar en competición oficial y defendió la camiseta madridista en un partido de Liga.

Antonio Gausí Subias nació en Lleida el 10 de diciembre de 1927. Inició su carrera deportiva en equipos de su tierra antes de recalar en el Lérida, equipo en cuyas filas militaría en las temporadas 1947-48 y 1948-49 y con el que llegó a jugar en Primera División en la temporada 1950-51. Disputó su primer partido en la máxima categoría el 10 de septiembre de 1950 frente al Celta de Vigo, equipo que curiosamente sería muy importante en su trayectoria futbolística. Gausí, que actuaba en posiciones ofensivas gracias a su gran velocidad, estuvo a prueba con el Barcelona pero sería el Real Madrid quien se hizo con sus servicios de cara a la temporada 1951-52. Disputó su único partido oficial con la camiseta blanca el 28 de octubre de 1951 en el Estadio Chamartín. Fue en el marco de la octava jornada del Campeonato Nacional de Liga frente a la Real Sociedad. El técnico merengue, el uruguayo Héctor Scarone, alineó aquel día a Juan Alonso, Navarro, Oliva, Alonso, Molowny, Roque Olsen, Montalvo, Miguel Muñoz, Cabrera, Pahiño y Gausí. El duelo terminó en tablas con el 0-0 inicial en el marcador. Aquella fue la única aparición de Gausí como madridista al margen de los encuentros amistosos disputados esa campaña y la siguiente, 1952-53. La durísima competencia en los puestos de vanguardia del equipo le cerró el paso en el Madrid y con 25 años cambió de aires para recalar en el Celta de Vigo. Con los gallegos se asentó y se convirtió en un jugador importante completando cinco campañas, de la 1953-54 a la 1957-58, todas ellas en Primera División. Incluso estuvo a punto de jugar con la Selección, corroborando el gran nivel que llegó a alcanzar jugando con los vigueses. Con 30 años vistió la camiseta del Zaragoza, permaneciendo con los maños las temporadas 1958-59 y 1959-60. Con los aragoneses disputaría sus últimos duelos como futbolista de Primera División en abril de 1960. Camino de los 33 años emprendió una nueva etapa con el Levante en Segunda División disputando las campañas 1960-61 y 1961-62. En la temporada 1962-63 regresó a sus orígenes volviendo al Lérida, club con el que finalizaría su carrera como futbolista. No se desvinculó del mundo del fútbol y siguió ligado a su UD Lleida, club del que fue directivo y del que llegó a ser Presidente hasta en tres etapas distintas, la última de ellas entre los años 1998 y 2002.

Desde 'Historias del Real Madrid' quiero expresar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros. Sirvan estas pocas líneas a modo de particular homenaje. Descanse en paz, Antonio Gausí Subias.

EL BERNABÉU SE DESPIDE DE ZIDANE

Se cumplen 15 años del último partido de Zinedine Zidane en el Santiago Bernabéu

El domingo 7 de mayo de 2006, tal día como hoy de hace 15 años, el Real Madrid disputaba su partido correspondiente a la jornada 37 del Campeonato Nacional de Liga. Los blancos, entrenados por aquellos días por Juan Ramón López Caro, recibían en el Santiago Bernabéu al Villarreal en un encuentro que, sin duda, quedó marcado en el recuerdo de los aficionados blancos por ser el último partido de Zinedine Zidane como madridista en el Santiago Bernabéu. Las imágenes del adiós del astro francés abrieron los bloques deportivos de esa noche en radio y televisión y fueron portada de la prensa al día siguiente. "Hasta siempre", titulaba el Diario As sobre una fotografía de Jesús Aguilera en la que se veía a Zidane, emocionado, despidiéndose brazo en alto del público que abarrotaba el estadio. "Grandiosa tarde de fútbol para despedir a 'Monsieur Glasgow'", añadía el periódico. "Zidane se despidió con lágrimas del Bernabéu", apuntaba por su parte Marca, que titulaba con un expresivo "Más llora el balón. Se va el que más lo mimaba" junto a una fotografía de Ángel Casas en la que también se contemplaba a Zidane en el emotivo momento del adiós al término del encuentro. Incluso ABC llevó a su primera página la fotografía de Zidane, con la camiseta de tirantes, despidiéndose del Bernabéu. "Zidane colgó las botas en el Bernabéu", señalaba el rotativo. El País, por su parte, no dedicó su fotógrafía principal al todavía jugador madridista pero sí que incluyó una pequeña imagen de Zizou avanzando el principal contenido de la sección de deportes: "Zidane dice adiós al Bernabéu con un gol y el Madrid empata (3-3) con el Villarreal".

Estaba claro desde el inicio que Zidane era el gran protagonista del día. El Real Madrid saltó al terreno de juego con una camiseta especial en la que debajo del escudo estaba serigrafiada la leyenda "Zidane 2001-2006". En las gradas, muchísimas pancartas en las que se podían leer mensajes como "Gracias Zizou" o "Gracias por tu magia". También se pudo ver una gran imagen con el rostro del francés y los aficionados confeccionaron un mosaico con cartulinas blancas decoradas con la camiseta del dorsal número 5. El de Zinedine Zidane. 

El partido arrancó con los blancos dominando y adelantándose con un golazo de Julio Baptista. El brasileño fusiló la portería del Villarreal con una potente volea que significaba el 1-0 para los de López Caro. Los amarillos, sin embargo, empataron ocho minutos después en una jugada desafortunada para los blancos. En un saque de esquina el joven defensa Álvaro Mejía acabó alojando el balón en nuestra portería colocando el 1-1 en el marcador. El cuadro dirigido por el chileno Manuel Pellegrini, en cualquier caso, realizó una muy buena primera parte poniendo las cosas difíciles a los locales. Forlán, muy activo, anotó el 1-2 para los visitantes, que también enviaron un balón al palo en el primer tiempo. Roberto Carlos sacó otra pelota bajo palos. El Real Madrid empató en el segundo tiempo con el gran protagonista del choque. Zinedine Zidane, con un precioso y sutil toque de cabeza, consiguió alojar el balón en la red. Aquel sería su último gol en el Bernabéu y el público lo celebró por todo lo alto, claro. Pero quedaba partido por delante. A falta de cinco minutos para el noventa Sergio Ramos vio la tarjeta roja por unas manos clamorosas dentro del área. Penalti y expulsión. Forlán ejecutó desde el punto de castigo batiendo a Casillas y colocando el 2-3 en el electrónico. El Madrid, en la pelea por el segundo puesto de la clasificación, tenía pocos minutos para tratar de obtener algo. Y encima con diez jugadores. Afortunadamente apareció de nuevo Baptista para hacer el 3-3 con el que terminaría el encuentro.

Zinedine Zidane no había concluido el choque. Unos minutos antes del pitido final había sido sustituido. El público le había despedido con aplausos pero una vez finiquitado el choque el jugador francés tuvo que saltar de nuevo al césped. Se había cambiado la camiseta con Juan Román Riquelme y, con la elástica amarilla en el brazo, se dirigió al césped para recibir el calor y el cariño de su público. Todo el Bernabéu, rendido, puesto en pie para ofrecer un atronador aplauso al mejor jugador del mundo en aquellos momentos. A Zidane se le veía emocionado. Y todos nos emocionamos viéndole así. Lloró el balón, como mencionaba Marca. Lloró el fútbol, más bien. Estábamos asistiendo al final de una era y nos despedíamos de uno de los grandes de la Historia del fútbol. Fue un momento irrepetible. No fue un partido homenaje como tal pero, al final, terminó siendo un acto de homenaje. Una despedida improvisada pero muy emotiva. Algo parecido a lo que habíamos visto el día del adiós de Míchel diez años antes. De hecho, hubo muchos paralelismos entre las despedidas de estos dos legendarios jugadores. Míchel también se había marchado del Bernabéu marcado gol y curiosamente, esos partidos no fueron sus últimas actuaciones con la elástica merengue. De hecho, Zidane jugaría su último partido con la camiseta del Real Madrid unos días más tarde, el 16 de mayo de 2006, en Sevilla. Ese fue su último encuentro de competición de clubes y, por cierto, también marcó uno de los goles del Real Madrid en la derrota 4-3 del cuadro madridista frente a los hispalenses. 

Zidane, cerca de cumplir los 34 años, había decidido poner punto y final a su carrera como futbolista pese a tener todavía un año de contrato por delante. Creo que todavía le quedaba fútbol para haber jugado esa temporada que tenía firmada, pero él no lo veía así. Se sentía cansado y, al parecer, con la sensación de que ya no podía dar el cien por cien. Siempre fue un caballero y un señor y lo demostró también entonces renunciando al año de contrato y perdonando el dinero que le hubiese correspondido. Estos gestos no son habituales en el mundo del fútbol. Pero Zizou es así. Decidió poner el punto y final en el Mundial de Alemania que se celebró ese 2006 y donde demostró, insisto, que todavía estaba para jugar. Zidane, al que la Selección iba a "jubilar", según algunos periodistas, cuando España y Francia se cruzaron en octavos de final, lideró a los galos hasta llevar a su equipo nacional a la Final frente a Italia. El día 9 de julio de 2006 fue el del adiós definitivo de Zidane del fútbol. Nada más y nada menos que peleando por conseguir su segunda Copa del Mundo. No pudo ser, pero nos dejó aquel espectacular gol de penalti a lo Panenka ajustando al larguero. Y aquel remate de cabeza que casi significó el 1-2 para Francia... Y, sí, el cabezazo a Materazzi. Una lástima verle expulsado en su última imagen como futbolista. Pero los genios son así. Y aquello, en cierto modo, también fue historia... Los detalles conocidos posteriormente sobre las circunstancias que rodearon aquel encontronazo nos hicieron empatizar un poco con Zizou, aunque no aprobemos su reacción a la provocación del italiano. Pero, insisto, los genios son así y, en ocasiones, también sacan su 'genio'. 

Aunque ya había vivido una década antes las despedidas de Butragueño y Míchel, recuerdo el aluvión de sentimientos que me provocó la marcha de Zidane aquel 7 de mayo de 2006. Fueron cinco años fabulosos en los que, al margen de títulos o victorias, disfruté con el jugador. Admiraba a Zidane antes de que fichara por el Real Madrid y para mí fue un orgullo y una enorme satisfacción verle de blanco. Lástima que no hubiese llegado antes. Lo que me hubiese gustado verle en el centro del campo junto a Fernando Redondo. Imaginarse a Zidane en el Real Madrid con 24-25 años... Como en otros casos de grandes jugadores, Zidane llegó tarde, con 29 años. Y sin embargo, nos regaló un lustro inolvidable de fútbol. Fue un privilegio poder disfrutar de Zinedine Zidane como jugador y verle hacer todas las cosas que hacía con la camiseta de mi equipo. Pocos jugadores tan técnicos, tan elegantes, tan admirados... Hacía magia con cada toque de balón. Cada acción era una obra de arte y pocos futbolistas me han hecho sentir lo que sentía viendo jugar a Zidane. Tal día como hoy de hace 15 años sentía que se marchaba el mejor futbolista que yo había visto jugar hasta ese momento. Se marchaba el más grande y, como a todos los madridistas, me dolió en el alma. Sólo nos quedaba dedicarle nuestra agradecida despedida. Gracias, Zidane...

REAL MADRID: Casillas, Míchel Salgado (Cicinho, 60'), Sergio Ramos, Mejía, Roberto Carlos, Beckham, Pablo García (Guti, 60'), Zidane (Raúl Bravo, 88'), Robinho, Baptista y Raúl.

VILLARREAL: Barbosa, Javi Venta, Peña, Quique Álvarez, Arruabarrena, Riquelme, Tacchinardi, Senna, Forlán (Josico, 87'), Guille Franco (Sorín, 45') y José Mari (Guayre, 72').

GOLES
1-0 min. 22 Baptista
1-1 min. 30 Mejía (p.p.)
1-2 min. 38 Forlán

2-2 min. 66 Zidane
2-3 min. 85 Forlán (penalti)

3-3 min. 87 Baptista