domingo, 19 de febrero de 2017

CAMPEÓN DE LA COPA DEL REY 2017 DE BALONCESTO

Cuarto título consecutivo para la sección de basket del Real Madrid

El Real Madrid doblegó al Valencia Basket en la Final de la Copa del Rey celebrada hoy domingo en Vitoria. El equipo de Pablo Laso se impuso 97-95 en un apretado partido con el que se ha adjudicado su cuarto título de Copa consecutivo, el quinto en los últimos seis años.

El Real Madrid se ha proclamado Campeón en una edición en la que tuvo que superar dos prórrogas. Venció el pasado jueves en el primer partido al Andorra y ayer sábado eliminó al anfitrión Baskonia. El Valencia Basket, por su parte, accedió a la Final tras deshacerse del Gran Canaria en cuartos y del Barcelona en semifinales.

 “Ha sido increíble. Han sido tres partidos durísimos. En ningún momento hemos tenido la sensación de poder romper los encuentros. Hemos tenido momentos buenos de baloncesto pero los tres equipos nos han exigido al límite. La Copa es una competición durísima y por eso es especial. Me siento orgulloso de cómo se ha comportado el equipo desde que hemos salido de Madrid”, comentaba después del partido Pablo Laso en declaraciones recogidas por la web oficial del Real Madrid.

Una vez más, Sergio Llull se ha erigido en uno de los nombres propios del equipo con una excelente actuación. Sobre todo en la recta final del encuentro, cuando más se le necesitaba. “El equipo ha merecido ganar, hemos hecho un partido muy serio y al final hemos sabido jugar los instantes finales y estamos muy contentos. A mí personalmente no me gusta perder a nada, tengo la confianza del entrenador y de mis compañeros y me gusta asumir la responsabilidad. En esos momentos claves nunca me voy a esconder y estoy contento por haber aportado y haber conseguido ganar esta Copa del Rey”, explicaba el jugador, designado MVP.  

“Estoy contento por haber aportado cosas positivas y por haber ganado el título. El MVP pudo haberlo ganado algún compañero como Randolph, Doncic o Ayón. Y no me quiero olvidar del resto del equipo que no aparece en esas estadísticas. Todos hemos remado en la misma dirección y eso al final es lo importante”, aseguraba Llull en palabras recogidas por la web del Club.

A la conclusión del encuentro frente al Valencia, el Real Madrid recibió el trofeo de Campeón. Los festejos se trasladaron de la pista a los vestuarios, donde Florentino Pérez felicitó personalmente a jugadores y cuerpo técnico. "Hemos sufrido bastante para estar aquí y estamos muy contentos por ganar esta Copa. Estamos muy contentos y esto es una motivación más para seguir trabajando cada día", señalaba el joven Luka Dončić. “Fueron ocho de los mejores equipos de Europa y por eso se complicó tanto esta Copa. El Valencia hizo un gran partido y todas las eliminatorias fueron muy parejas”, explicaba Nocioni sobre la competición recién ganada. “Ha sido un final increíble, la hemos luchado y hemos ganado. Lllull tiene mucha calidad, rapidez y físico y ha hecho una Copa increíble”, apuntaba Jaycee Carroll. “Ha sido un partidazo y ahora tenemos que disfrutar. La temporada no se acaba aquí y hay que seguir trabajando”, advierte con buen criterio Gustavo Ayón.

Con el triunfo de hoy el Real Madrid cuenta con 27 Copas en sus vitrinas. Es el equipo que más títulos tiene en la historia de esta compatición que ha ganado en sus cuatro últimas ediciones. 

Desde que Pablo Laso se hizo cargo de la dirección del equipo en 2011 el Real Madrid ha disputado diecisiete finales y ha cosechado trece títulos. 5 Copas del Rey, 3 Ligas ACB, 3 Supercopas, 1 Euroliga y 1 Copa Intercontinental.

La Sección de Baloncesto sigue dando muchas alegrías. Desde 'Historias del Real Madrid' quiero trasladar mi más sincera felicitación a toda la plantilla, cuerpo técnico y ayudantes por este nuevo éxito. Ojalá sigan llegando muchos más. ¡Muchas gracias Campeones!

viernes, 27 de enero de 2017

25 AÑOS DEL CESE DE RADOMIR ANTIC

Se cumple un cuarto de siglo de la destitución del técnico en la temporada 1991-92

Hoy se cumplen veinticinco años del cese de Radomir Antic como entrenador de la primera plantilla del Real Madrid. El lunes 27 de enero de 1992 el presidente Ramón Mendoza, QEPD, cometió el mayor error de su etapa como máximo dirigente del Club. En mi opinión, se trató de un error que significó un punto de inflexión en la Historia del Real Madrid y el origen de muchos de los problemas que sigue arrastrando la entidad un cuarto de siglo después.

Con motivo de este aniversario, recupero gran parte del texto que escribí en su momento recordando este capítulo de la Historia del Club. El día que las cosas se empezaron a torcer... 

Antecedentes
  
La temporada 1990-91, como ya he apuntado muchas veces, significó el fin de la brillante etapa de las cinco Ligas consecutivas de la Quinta del Buitre. En el mes de noviembre de 1990, John Benjamin Toshack fue destituido como entrenador del Real Madrid. Le sustituyó el tándem formado por Alfredo Di Stéfano y José Antonio Camacho. Con Di Stéfano, el Real Madrid le ganó la Supercopa al Barcelona, y en un principio parecía que el equipo remontaría el vuelo. Pero no fue así. A principios del año 1991 ya se veía que las cosas seguían mal. Don Alfredo puso su cargo a disposición del club y el 22 de marzo del 91 se oficializó el relevo con la llegada de Radomir Antic.

Antic, que llevaba unos meses sin equipo desde su salida del Zaragoza al término de la campaña 1989-90, llegó al Real Madrid de manera provisional y, en principio, sólo hasta finalizarse aquella temporada 1990-91. El objetivo era el de clasificar al equipo para Europa, cosa que no parecía fácil en aquellos momentos. El equipo era séptimo en la tabla.

Pero lo consiguió. Radomir Antic logró enderezar el rumbo de la nave y completó un más que digno final de campaña llevando al Real Madrid hasta la tercera posición y clasificando al equipo para la UEFA.

En medio de aquella convulsa temporada 1990-91, mientras el Real Madrid trataba de solucionar sus muchos problemas sobre el terreno de juego, en el Club se vivió un proceso electoral en el que Ramón Mendoza volvió a ser reelegido como presidente. Durante aquella etapa, Mendoza había sondeado el fichaje del italiano Arrigo Sacchi y había llegado a un acuerdo con el ex seleccionador colombiano Pacho Maturana, que en aquellos días entrenaba al Valladolid.

Tras vencer en las elecciones y renovar su mandato, Ramón Mendoza se encontró con la difícil papeleta de la elección del entrenador para la campaña 1991-92. Radomir Antic lo había hecho muy bien los meses en los que estuvo al frente del equipo. Al técnico yugoslavo se le ofreció un cargo técnico en el organigrama del Club, pero Antic quería entrenar. Los jugadores hablaban maravillas del técnico...

Reuniones, informes técnicos, juntas directivas... El caso es que en junio de 1991 se ratificó a Radomir Antic como entrenador del primer equipo del Real Madrid. "Me he ganado la continuidad", señalaba Antic en una entrevista al semanal As Color. El yugoslavo tenía un año más de contrato para empezar la temporada con el contador a cero.

Entrenador 1991-92

La temporada 1991-92 empezó francamente bien. Los resultados eran excelentes y recuerdo que, después de una campaña tumultuosa, volví a disfrutar con los triunfos del equipo. Otra vez, volvíamos a ser la apisonadora a la que el Real Madrid me había acostumbrado durante aquellos felices años de mi infancia. Llegamos a tener ocho puntos de ventaja sobre el Barcelona. En aquellos tiempos, la victoria otorgaba dos puntos en la clasificación, no tres como ahora. Todo marchaba bien.

O al menos, eso creía...

Recuerdo perfectamente que fue aquella maldita temporada 1991-92 la primera de mi vida en la que empecé a escuchar una cantinela que, en cierto modo, he acabado detestando. No basta ganar. Hay que jugar bien. Hay que jugar bien. ¿Jugar bien? ¿Qué querían decir los mayores con aquello de que había que jugar bien? Mejor dicho... ¿a qué se referían en los medios de comunicación con aquello de que había que jugar bien?

Yo, la verdad, veía bien al Madrid. Me sentaba delante de la televisión y veía a Buyo detener los balones, a Rocha quitándole el balón a los contrarios con una contundencia y eficacia que pocas veces había visto en un defensa central, a Hierro metiendo goles como churros en la nueva posición adelantada en la que le había colocado Antic, a Míchel centrando balones como siempre, a Butragueño haciendo de las suyas en el área, a Hagi aportando goles y golazos... Yo les veía enchufadísimos a todos...

Pero resulta que no. En la televisión y en la radio, los entendidos decían que jugábamos muy mal. Que aburríamos... ¡Que aburríamos! Yo, la verdad es que no me aburría. Mi padre, para echar más leña al fuego, insistía en que no jugábamos nada bien. Que ganábamos, pero que nuestro juego era un muermo en comparación con su Barcelona. "¿Sí? Pues vais ocho puntos por detrás nuestro", le contestaba yo. La verdad, no entendía nada. O quizás estaba empezando a entender algunas cosas...

Presión mediática

Por aquellos tiempos, la radio nocturna tenía un nombre propio. José María García. Desde la desaparecida Antena 3 Radio, el periodista radiofónico era líder absoluto de su franja horaria congregando a cientos y cientos de miles de oyentes cada noche. Precisamente aquella temporada 1991-92, por mediación de un amigo de infancia, descubrí el programa de cine 'Polvo de Estrellas', que presentaba Carlos Pumares. El programa de Pumares empezaba después del de García. Pero García no tenía un horario fijo. Su programa terminaba cuando a él le daba la gana. Así que, para escuchar a Pumares, tenía que escuchar a García. 

Bueno. Resulta que José María García no podía ver ni en pintura a Radomir Antic. Le machacaba noche tras noche. ¿El motivo? Ni idea. García, además, estaba enfrentado con las 'trillizas', como él llamaba a Butragueño, Míchel y Sanchís. El núcleo de la Quinta del Buitre, además, siempre tuvo palabras de cariño y apoyo hacia Antic. Quizás una cosa llevaba a la otra... Noche tras noche, todos ellos eran machacados por el periodista, que se ensañaba también con Ramón Mendoza.

Supongo que si a la gente le empiezas a decir todos los días que el equipo juega mal y que Antic no era un entrenador para el Real Madrid, pues al final te acabas contagiando. O quizás era cierto que el equipo no practicaba un juego brillante y yo, debido a mi corta edad, no lo percibía. No lo sé.

El ambiente se fue enrareciendo y, pese a completar una primera vuelta casi de sobresaliente, el 26 de enero de 1992 se escucharon pitos en el Bernabéu en un encuentro en el que ganamos 2-1 al Tenerife. Los pitos de la gente también fueron contra el palco. Y al día siguiente...

Antic, cesado

No lo entendí. Yo era un crío y no lo entendí. Pero, 25 años después, sigo sin entenderlo. El Real Madrid era líder con tres puntos de diferencia sobre el Barcelona, segundo. Catorce victorias, tres empates y sólo dos derrotas. Campeones de Invierno. El equipo vivo en las tres competiciones que disputaba. Líder en Liga, cuartofinalista en Copa y cuartofinalista en Copa de la UEFA. Estábamos a mitad de temporada, en el mes de enero. Justo en el ecuador de la Liga... Y Ramón Mendoza y su junta directiva tomaron la decisión de cesar al entrenador.

Se mire como se mire, aquello fue un disparate. Un auténtico disparate. 

En el entorno futbolístico, los profesionales no daban crédito a lo que hacía el Real Madrid. Los futbolistas blancos se mostraron dolidos. Todos tenían buenas palabras hacia Antic y se mostraron críticos con una decisión que consideraban "injusta". 

38 encuentros oficiales dirigió Radomir Antic como entrenador del Madrid en los diez meses que permaneció en la entidad, entre marzo de 1991 y enero de 1992. El balance fue de 27 triunfos, 5 empates y 6 derrotas. Si contamos sólo los partidos de Liga, fueron 22 victorias, 4 tablas y 4 derrotas. Y si nos ceñimos a la temporada en curso del momento de su destitución, los datos son demoledores: 14 triunfos, 3 empates y sólo 2 derrotas en 19 partidos.

El sustituto del yugoslavo sería el holandés Leo Beenhakker, que había entrenado al Madrid entre 1986-87 y 1988-89 y que había regresado al Santiago Bernabéu a principios de octubre de 1991 en calidad de director técnico. Sí. En octubre de 1991. Es decir, aquella misma temporada 1991-92, y con la Liga ya empezada, en una maniobra que muchos interpretaron, seguramente con acierto, como una 'espada de Damocles' pendiendo sobre el cuello de Antic. Se cambiaron los papeles. Radomir Antic aceptó seguir en el Club hasta final de campaña como manager general y Leo Beenhakker se hacía cargo del equipo desde el banquillo.

¿Por qué?

El cese de Radomir Antic se justificó esgrimiendo la poca brillantez del juego desplegado por el equipo. No bastaba con ganar. Había que dar espectáculo. El propio Beenhakker, en su rueda de prensa como nuevo entrenador, respaldó que llegaba para practicar un fútbol más ofensivo. La palabra "espectáculo" se escuchó mucho en aquella comparecencia ante los medios del martes 28 de enero de 1992.

Y, desde luego, dimos espectáculo. Mucho espectáculo. Pero no del esperado...
El primer partido de la segunda etapa de Beenhakker como entrenador blanco fue un Real Madrid-Cádiz en el Santiago Bernabéu... en el que llegó el primer tropiezo. Empate 1-1. Pero ahora, como José María García decía desde la radio, en el banquillo del Real Madrid había un entrenador de verdad.

Recuerdo con cariño a Leo Beenhakker por su extraordinaria primera etapa en el Real Madrid. En tres años encadenó tres Ligas consecutivas con la Quinta del Buitre en todo su esplendor y en la campaña 1988-89 logró ganar Liga, Copa y Supercopa. Sin embargo, la segunda etapa fue un suplicio. Aquel empate con el Cádiz sólo fue un anticipo de lo que nos esperaba...

En aquella segunda vuelta de la Liga 1991-92, recuerdo que, por primera vez en mi vida, empecé a sufrir con el fútbol. Las derrotas, que fueron varias, empezaron a ser cada vez más dolorosas. Fue entonces cuando empecé a sufrir el Síndrome del Transworld Sport. Ganar era lo de menos. Había que jugar bien. Había que dar espectáculo. Y el espectáculo del bueno siempre lo daban otros. Nosotros dábamos espectáculo... de otro tipo. 

Final horrible

Al empate con el Cádiz le siguió... una derrota en el campo del Valladolid. Goleamos al Athletic de Bilbao... Pero después volvimos a perder. Esta vez con el Sevilla. Aquello no me convencía nada. ¿Espectáculo? ¿Jugar bien? ¡Yo lo que quería era que mi equipo ganara! Y tras el cese de Antic, el equipo, según los entendidos, seguía sin jugar bien... y encima perdíamos. Un cambio cojonudo, con perdón.

Aquello fue un desastre. La ventaja en Liga se fue dilapidando. El equipo unos días ganaba con muchos goles y al siguiente volvía a tropezar. En abril caímos en semifinales de la Copa de la UEFA con el Torino de Martín Vázquez. Y en Liga... 

La Liga la perdimos en la última jornada. Después de haber llegado a disponer de ocho puntos de ventaja con el Barcelona en los primeros meses de la competición nos plantamos en el mes de junio con un solo punto de margen. Nos tocaba jugárnosla en el Heliodoro Rodríguez López con el Tenerife de Jorge Valdano. El Barcelona jugaba en su casa con el Athletic de Bilbao. Necesitaban nuestro tropiezo para llevarse la Liga. Bueno. No quiero recordar aquel partido. La cosa acabó como todos sabemos...

Epílogo

Nunca se sabrá qué hubiera pasado si Radomir Antic hubiese finalizado la temporada en su puesto. Es tontería romperse la cabeza. Es ciencia ficción. ¿Quién sabe? Es posible que el equipo se hubiera venido abajo también con el técnico yugoslavo en el banquillo. O no. Es imposible saberlo. Pero yo estoy casi convencido de que, por lo menos, la Liga no se nos hubiese escapado. Y quizás la historia reciente del Real Madrid hubiera sido diferente. Quizás los títulos nos hubieran dado mayor tranquilidad y estabilidad para afrontar las siguientes campañas con más sensatez y coherencia. Quizás. 

En lugar de eso, hemos atravesado un cuarto de siglo en el que los cambios de entrenador han sido constantes. Los proyectos deportivos siempre han sido cortoplacistas y se han quemado a las primeras de cambio. En todo este tiempo, los títulos nacionales han caído a cuentagotas. En los últimos 27 años, el Real Madrid ha ganado sólo siete Ligas y tres Copas del Rey.

Es una percepción personal, pero creo que la destitución de Radomir Antic fue un error descomunal. Perder aquella Liga 1991-92 supuso un cambio de tendencia en el fútbol español del que considero que todavía no nos hemos recuperado.

miércoles, 18 de enero de 2017

AQUEL GOLAZO DE RAÚL AL ATLÉTICO DE MADRID

Se cumplen veinte años de la goleada 1-4 en el Calderón en la que brilló el 7 del Real Madrid

Sí. Aquel golazo de Raúl al Atlético de Madrid. Pero, ¿cuál de ellos? A Raúl se le daba muy bien jugar frente a los colchoneros. De hecho, su primer gol con la camiseta blanca se lo hizo al Atlético de Madrid. Sin embargo, hay dos de sus goles frente a los rojiblancos que siempre me vienen a la memoria. Y los dos los anotó en la temporada 1996-97. Uno es el tanto con el que se abrió el marcador el día del 3-1 en el Bernabéu, el sábado 14 de junio de 1997. El día que ganamos la Liga. El otro es el que anotó en el encuentro de la primera vuelta, en el Vicente Calderón. Fue el sábado 18 de enero de 1997. Y hoy se cumplen veinte años.

Fue una de las grandes noches de Raúl González Blanco con la camiseta del Real Madrid. Con 19 años y en su tercera temporada en el primer equipo, Raúl ya se había convertido en la estrella del equipo. En el gran referente. Y lo era gracias a actuaciones como la que firmó aquel día.

El Madrid visitaba el Vicente Calderón en el marco de la vigésima jornada de Liga para enfrentarse al equipo de Radomir Antic, vigente Campeón tras conquistar el campeonato de la regularidad de la temporada 1995-96. Un partido a priori muy difícil. Era el tercer partido consecutivo fuera de casa después de haber empatado a cero en casa del Extremadura en la anterior jornada y de haber ganado 0-2 en Valladolid entre semana en partido de Copa del Rey.

El Real Madrid salió al terreno de juego con un par de novedades respecto al once inicial habitual de aquella temporada. En el lateral derecho debutaba el italiano Christian Panucci, que había sido presentado como nuevo jugador blanco aquella misma semana. También en banda derecha, aquel día Víctor se quedó en el banquillo y cedió su puesto a José Emilio Amavisca. No obstante, el cántabro, que rendía más por la izquierda que por la derecha, terminó el encuentro en la otra banda.

El partido arrancó bien para el conjunto de Fabio Capello. A los diez minutos, en un saque de esquina, el debutante Panucci marcaba gol pero el balón había salido del campo y el colegiado, Iturralde González, lo anuló. Aún así, las sensaciones del equipo eran buenas. El Madrid controló el balón y las jugadas más elaboradas y de mayor peligro fueron para los blancos. Sin embargo, el que se adelantó fue el Atlético de Madrid. En el minuto 32 de la primera parte Kiko remató de cabeza un centro desde la banda derecha de Paunovic y superó a Illgner estableciendo el 1-0. Aunque no lo había merecido, el Madrid se marchó al descanso por detrás en el marcador.

Poco tardó el Madrid en igualar la contienda una vez reanudado el juego, en el segundo tiempo. Corría el minuto 47. En una jugada de ataque que partió con un centro desde la derecha de Clarence Seedorf, el balón quedó muerto para que Raúl lo aprovechara en el mismo borde del área. El delantero lanzó un disparo raso para batir la portería de los anfitriones y colocar las tablas en el marcador. Era el 1-1.

En el minuto 67 el montenegrino Mijatovic se encaró con un linier y el árbitro le sacó la tarjeta roja, quedándose el Real Madrid con diez futbolistas sobre el terreno de juego. Lejos de venirse abajo, aquello le acabó dando más épica al triunfo que se estaba gestando y que se concretaría en la recta final del encuentro, con un Raúl en estado de gracia totalmente desatado.

Raúl en acción 

El siete blanco, que ya había marcado el empate a uno, protagonizó la gran jugada del partido en el minuto 81. Raúl recibió un balón de Fernando Redondo entre los defensas atléticos Geli y Juanma López. Primero se marchó de Geli. Después le hace un regate a López y se frena. Le vuelve a hacer un segundo quiebro que deja literalmente en el suelo al defensa y se marcha a línea de fondo quedándose cada vez más sin ángulo de disparo. A todo esto, el meta Molina está saliendo a su encuentro y prácticamente no hay espacio para tirar a puerta. Pero Raúl tira, sin ángulo, por el único sitio por el que podía pasar la pelota y supera al cancerbero para alojar el balón en la portería. Un golazo. Un auténtico golazo que Raúl celebró radiante mientras corría por detrás de la portería.

Sin duda se trata de uno de los mejores goles que marcó con la camiseta del Real Madrid. Estéticamente fue uno de los mejores. Y mira que marcó muchos... Goles decisivos, goles contra rivales de todos los colores, en finales de Champions League... Pero aquel 1-2 en el Calderón fue realmente espectacular. Vivir aquella jugada en directo a través de la televisión fue algo inolvidable...

El festival de Raúl no acabó ahí. Los últimos diez minutos fueron toda una fiesta para los madridistas. No sólo nos poníamos por delante con un jugador menos. Es que la cosa iba a terminar en goleada.   

En el minuto 84 un balón largo fue bajado por Raúl con el pecho para dejársela a Seedorf. El holandés triangula con Raúl, ambos rodeados por una nube de jugadores atléticos, y Raúl le devuelve la pelota dejando solo al de Surinam dentro del área. Seedorf se marchó escorándose a la derecha para salvar la salida del meta, al que supera quedando la portería vacía pero con el madridista avanzando ya casi sin ángulo. En un alarde de fuera se revuelve y lanza un disparo ajustado para establecer el 1-3. 

Y en el minuto 90 llegó la puntilla. Otra vez con participación de Raúl, que en el centro del campo lanzó un pase raso para Víctor, que había sustituido a Suker en el único cambio efectuado por Capello. El canterano, que se incorporaba por la derecha, avanzó con el esférico y al llegar a las inmediaciones del área, pero aún desde fuera, soltó un cañonazo. El balón pegó en el larguero y rebotó con fuerza dentro de la portería mientras Víctor se daba la vuelta y levantaba sus brazos como muestra de júbilo antes de arrodillarse sobre el césped y levantar con rabia su puño derecho. Sin duda, otro gran gol para cerrar la goleada.  

Raúl, protagonista

1-4 en el campo del Atlético. Un gran partido, una gran alegría y un gran protagonista. "Raúl, de lo mejor del mundo", señaló el técnico Fabio Capello después del partido. "Siempre que he hablado de él, he dicho que se trata de un jugador de talento; de los tres o cuatro mejores de Europa. El gol que ha marcado frente al Atlético sólo es capaz de conseguirlo un futbolista extraordinario", añadía el italiano sobre su joven pupilo.

Las portadas de los diarios deportivos del domingo 19 de enero de 1997 llevaban un nombre propio. "Raúl hizo el partido de su vida en el Calderón. 1-4. A la Historia", titulaba As sobre una fotografía de Raúl durante un lance del encuentro. La portada de Marca era aún más explícita. Raúl, titulaban con letras gigantes y una imagen del jugador. La portada también recogía en grande unas declaraciones del presidente Lorenzo Sanz refiriéndose al jugador. "Su precio es de 30.000 millones". 

Raúl se llevó los elogios del mundo del fútbol y las imágenes del partido dieron la vuelta al mundo. Especialmente las del segundo gol. Diarios y revistas de fútbol destacaron al delantero madridista, que se llevó las máximas calificaciones. "Impresionante. Se crece en este tipo de encuentros. Se movió por todas las zonas y trajo en jaque a los rojiblancos. Su tesón y su ingenio propiciaron la victoria. La jugada del segundo gol, sin calificativos", escribían en As sobre su actuación. 

ATLÉTICO DE MADRID, 1
Molina, Geli, Santi, Prodan (López, 65'), Toni, Bejbl, , Caminero, Pantic, Paunovic, Kiko (Vizcaíno, 78') y Esnaider (Juan Carlos, 73').


REAL MADRID, 4
Illgner, Panucci, Hierro, Alkorta, Roberto Carlos, Amavisca, Seedorf, Redondo, Raúl, Mijatovic y Suker (
Víctor, 78').

GOLES 

1-0 min. 32 Kiko
1-1 min.  47 Raúl

1-2 min.  81 Raúl
1-3 min.  84 Seedorf
1-4 min.  90 Víctor