viernes, 2 de diciembre de 2016

RECORDANDO A VÍCTOR SÁNCHEZ DEL AMO

Fue la revelación de la temporada 1996-97 

Entre tanto fichaje de relumbrón y tantas estrellas que llegaron al Club en aquel verano de 1996, resulta que uno de los jugadores más destacados del equipo terminó siendo un canterano. Víctor Sánchez del Amo fue la gran sorpresa del Real Madrid de aquel año. 

Sólo había jugado un partido oficial con el primer equipo. Había debutado, de la mano de Arsenio Iglesias, en la última jornada de la Liga 1995-96. Fue en un encuentro disputado en La Romareda que ganó el Madrid 0-1 con un gol de Hierro. Víctor pertenecía a la generación de canteranos que despuntaron a lo largo de aquella temporada, la de los Álvaro, Guti, Fernando Sanz, García Calvo, Gómez, Iván Pérez... Él fue el último de todos ellos en debutar.

En el verano de 1996 Víctor hizo la pretemporada con el primer equipo y convenció al exigente Fabio Capello, que no dudó en otorgarle la titularidad en la banda derecha del Real Madrid. Le dieron minutos y él respondió. Sin duda, se convirtió en la revelación de la temporada 1996-97. Hoy, en 'Historias del Real Madrid', vamos a repasar la trayectoria de este jugador.

Sus inicios

Víctor Sánchez del Amo nació en Madrid el 23 de febrero de 1976. Víctor comenzó su etapa deportiva en el Deportes Alfonso de fútbol sala en Getafe. Con este equipo llegó a proclamarse campeón de España alevín. Con ocho y nueve años ya era toda una estrella de fútbol sala. Y terminó dando el paso al fútbol. Ingresó en las categorías inferiores del Real Madrid en 1987, con 11 años, tras un partido de prueba entre el Deportes Solymar y el Madrid. Como curiosidad, todas las reseñas biográficas que he consultado apuntan que llegó a la cantera madridista a la vez que Iván Pérez Muñoz, hermano de Alfonso. Víctor empezó con el Alevín, pasó por el Infantil A, Cadete B, Cadete A, Juvenil B, Juvenil A y en la temporada 1994-95 recala en el Real Madrid C de Segunda División B.

En diciembre de 1994, la revista Real Madrid, en su número 63, le dedicaba una página a Víctor en su sección Mañana será una estrella, con la que se cerraba cada ejemplar de la publicación a mediados de la década de los noventa. A modo de titular recogían una declaración del jugador. "Es un orgullo que me comparen con Míchel". El canterano ya sonaba por aquella época como sucesor natural del interior de la Quinta del Buitre que, por cierto, aquel mismo mes se había lesionado de gravedad en un partido en Anoeta.

"Le comparan con Míchel, pero resulta casi inevitable... salvando las distancias. Víctor es un excelente interior derecho, más ofensivo que defensivo. Es polivalente, puede jugar por el centro o en la otra banda. Su gran virtud es la rapidez con la que lee las jugadas, su capacidad para definir una acción. Sus centros desde la banda son milimétricos, excepcionales", explicaba con detalle Javier Palomino, autor del texto.

Víctor hablaba en aquella entrevista sobre su progresión como jugador de la cantera. "Nunca he tenido prisa por saltarme equipos. Mis padres siempre me han dicho: "sin prisa pero sin pausa". Mientras que no fuera hacia atrás todo iba a ser bueno. Cada año he procurado cumplir unos objetivos: conseguir la titularidad y ser el mejor en mi puesto", afirmaba el canterano. 

Javier Palomino le preguntaba por el cambio de posición que había experimentado en las categorías inferiores. Por lo visto, Víctor se había desenvuelto como delantero hasta que el recientemente fallecido Luis Palmero, en el equipo infantil, le colocó como interior por la derecha. "Me considero un jugador polivalente, podría actuar en muchas más partes sin ponerme nervioso, con desenvoltura. Pero en la derecha llevo mucho tiempo jugando y estoy a gusto", explicaba Víctor.

El hecho de jugar por la derecha, evidentemente, hacía que surgiesen las comparaciones con Míchel, que en aquellos momentos venía siendo el amo y señor de la banda derecha del Real Madrid durante la última década. De ahí el titular del artículo. "El hecho de que digan que puedo ser su sustituto me supone una gran satisfacción, es un orgullo que te comparen con un futbolista de élite. Pero a veces pienso: "¡es muy fuerte! porque Míchel ha sido mi ídolo desde pequeñito, y la sola idea de suplirle me parece superchocante. ¿Cómo me puede suceder esto? Pero bueno, para eso estamos aquí", contaba Víctor, que sólo tenía palabras de admiración hacia el 8 del Real Madrid. "Es un superclase, posee una calidad tremenda, lo ha sido todo en el Madrid... Me fascina su técnica, sus centros, su capacidad para definir en pocos segundos, su inteligencia en el campo. Todo", describía sobre su ídolo. "Es el buque insignia del Madrid, un hombre que ama estos colores. Salvando las distancias, yo también me considero un madridista a ultranza, me cabreo muchísimo cuando el equipo juega mal. Desde pequeño soy bastante forofo, y lo voy a seguir siendo de por vida", contaba Víctor haciendo gala de su afición por el equipo blanco.

Otro aspecto interesante de aquella entrevista que le hizo Javier Palomino a Víctor era que ofrecía detalles sobre su participación en los entrenamientos que organizaba Jorge Valdano y su cuerpo técnico con una selección de canteranos de las categorías inferiores. "Nos viene francamente bien. Jugar es un sueño, pero también es interesante participar en los entrenamientos, porque nos acercan al mundo profesional. Con Valdano han cambiado las cosas. Antes, cuando pasaba un entrenador, poco menos que tenías que agachar la cabeza. Ahora es distinto, existe diálogo, pregunta y preguntamos. Es muy beneficioso", contaba Víctor al respecto.  

El canterano no sólo participó en aquellos entrenamientos especiales. Llegó incluso a jugar en algún amistoso con el primer equipo. "Es una gran oportunidad. Cuando más se aprende es jugando partidos de este nivel, pero no sólo por el juego, sino porque luego recapacitas, analizas en casa lo que has hecho bien y mal. Son ocasiones que se agradecen... y que no hay que desaprovechar", matizaba Víctor.

En concreto, su primera presencia con el primer equipo data del amistoso disputado en Alemania el martes 25 de octubre de 1994 frente al Karlsruher y que concluyó con el marcador de 1-3 favorable al Madrid. Marcaron Míchel, Raúl, en su segundo partido no oficial con el Real Madrid sólo cuatro días antes de debutar en La Romareda, y José Emilio Amavisca. Recuerdo que aquel partido amistoso fue retransmitido por Telecinco y fue el primer partido en el que vi jugar a Víctor, que salió en la segunda parte con el número 16 a la espalda. Víctor sustituyó, cómo no, a Míchel de cara a la segunda parte. "Tranquilo, hazlo como tú sabes. Pero no te pases, que tengo mujer e hijos", le dijo el 8 blanco al debutante según la anécdota que relataría el propio Víctor años después en la extinta revista Líder. Por cierto, en aquel partido Víctor fue el autor del centro con el que Amavisca terminó materializando el 1-3.

Pretemporada de 1995 

En el verano de 1995, Jorge Valdano se llevó con la primera plantilla a tres canteranos para realizar la pretemporada de cara a la temporada 1995-96. Álvaro Benito, García Calvo y Víctor estuvieron en Nyon, Suiza, entrenando con los componentes del primer equipo. "El trabajo en sí puede parecer normal, lo que sorprende es estar rodeado de gente de élite, sus consejos, sus charlas, no paras de recibir información que puede serte de utilidad", contaba Víctor de aquella experiencia en las páginas de la revista Real Madrid. Aquel verano, por lo visto, a Víctor se le pudo contemplar en otras posiciones, además de la de interior derecho. "Sí, me considero un jugador un jugador polivalente y empiezo a ver que ellos también lo consideran así. He jugado de media punta, también por la izquierda... Me gusta, me da libertad de movimientos, es más divertido y creo además que me viene mejor no quedarme encasillado", reconocía el joven futbolista. 

En el cuerpo técnico ya conocían de sobra las cualidades del centrocampista madrileño. "Víctor es un jugador que debe medírselo por apariciones. Tiene momentos de inspiración, donde es capaz de resolver un partido. Le pega muy bien a la pelota y por la banda es el que más se parece a Míchel cuando pone un centro para los compañeros", escribía Angel Cappa, segundo de Valdano, sobre el canterano en el número de septiembre de 1995 de la revista del Real Madrid.

"Me gusta trazarme objetivos a corto y largo plazo. Este año aspiro a trabajar con humildad y honradez para ganarme un puesto en el equipo de Segunda. Más adelante quiero triunfar en el primer equipo", confesaba Víctor en septiembre de 1995.

Efectivamente, la temporada 1995-96 la comenzó nuestro protagonista en el Castilla, por aquel entonces Real Madrid B, a las órdenes de Sergio Egea. Víctor ya había jugado varios partidos con el segundo equipo blanco en la anterior campaña 1994-95. Sin embargo, en la 1995-96 pasa a ser integrante del filial de manera oficial. Durante los primeros meses, sin embargo, las lesiones le impiden jugar con asiduidad, lo que frena un poco su trayectoria ascendente. Superados sus problemas físicos, allá por enero de 1996, el centrocampista vuelve a entrar en la dinámica del equipo y se hace con la titularidad.

Aquella temporada 1995-96 que tan malos recuerdos nos dejó el primer equipo fue la de la consagración de muchos futbolistas de la cantera. Como ya recordé en su día, el Real Madrid B de Sergio Egea cuajó una magnífica actuación en Segunda División. Poco a poco, varios de los integrantes del filial fueron debutando con el primer equipo a lo largo de la campaña. Álvaro Benito, Guti, Antonio Gómez, García Calvo, Fernando Sanz, Iván Pérez...

A Víctor Sánchez del Amo también le llegó la oportunidad. Fue en la última jornada de Liga, el sábado 25 de mayo de 1996, en La Romareda. El mismo estadio en el que había debutado Raúl la temporada anterior. Ganó el Real Madrid 0-1 con un tanto de Hierro al transformar un penalti cometido sobre Amavisca. Precisamente Víctor entró al terreno de juego sustituyendo a Amavisca en el 80'. Fueron poco más de diez minutos los que tuvo por delante, pero seguramente fueron inolvidables para el jugador.

Verano de 1996

Con su debut en Zaragoza, Víctor Sánchez del Amo había cumplido el sueño de cualquier chaval formado en las categorías inferiores. Debutar oficialmente con el primer equipo del Real Madrid. Pero, si ya de por sí era complicado debutar, más lo era mantenerse en el equipo y jugar con asiduidad. 

¿Qué perspectivas había en el verano de 1996? Pues, a priori, no deberían de parecer muy halagüeñas. El desastre de la temporada 1995-96 obligó a hacer la profunda renovación en el equipo sobre la que tanto he escrito durante los últimos meses. Nuevo entrenador, Fabio Capello, nuevos jugadores, muchos fichajes... La entrada en vigor de la Ley Bosman, que facilitaba la entrada en los equipos de futbolistas comunitarios acabando con la limitación de tres extranjeros por equipo, no favorecía en absoluto a los jugadores españoles. Y menos aún a los canteranos. La competencia se incrementaba para ellos con la llegada de tantos jugadores foráneos a los equipos.

Sin embargo, la calidad que atesoraba Víctor en sus botas no podía pasar desapercibida. Al igual que sucedió un año antes, el canterano realiza la pretemporada en Suiza con el primer equipo. Y Fabio Capello le da minutos. Muchos minutos... En la revista oficial del Club el jugador hizo balance de aquella pretemporada. "He jugado bastantes minutos, que para mí es muy importante. El hecho de estar aquí ya tiene mucho valor para mí. Todo esto me da fuerzas e ilusión para seguir trabajando durante toda la temporada. Quiero ayudar al equipo", contaba Víctor.

En un amistoso disputado en Málaga frente al Deportivo, el futbolista anotó su primer gol con la camiseta blanca. "Fue una gran alegría, porque estaba contando con muchas ocasiones de gol y tenía ganas de concretar. Me alegró porque sirvió para evitar una derrota de nuestro equipo", explicaba un Víctor que parecía mantener los pies en el suelo. "Se te ve muy concentrado, restando importancia a lo conseguido hasta ahora. Quizá la experiencia del año pasado...", le apuntaba Javier De la Calle desde la revista Real Madrid. "Sí, el año  anterior comencé muy parecido y luego se torcieron las cosas por las lesiones. Por eso voy con más calma, porque sé que todavía no he conseguido nada. Quiero estar muy bien físicamente porque este nuevo sistema tiene mucha exigencia física, y quiero estar bien preparado para cuando se me requiera", respondía Víctor.

El canterano había captado la atención de Fabio Capello. "Creo que si valora algo es mi polivalencia, ya que también me ha empleado como delantero. Me considero un jugador polivalente, y lo que pretendo es hacerme un hueco en el equipo, algo dificilísimo dada la calidad de la gente que compone la plantilla. Así que jugaré donde Capello crea conveniente. El caso es hacerlo", afirmaba Víctor.

Y vaya si lo hizo. Víctor actuó en nueve de los diez partidos amistosos de aquella pretemporada 1996-97 y anotó, además, dos goles. Sus buenas actuaciones en los amistosos de aquel verano tienen recompensa. ctor se queda en la plantilla del primer equipo y se hace un hueco junto a los Suker, Mijatovic, Seedorf, Roberto Carlos, Raúl, Hierro, Redondo...
 
Temporada 1996-97

Pues sí. Habían llegado numerosos fichajes y numerosas caras nuevas al Real Madrid 1996-97. Pero en el primer partido oficial de la nueva temporada, el estreno liguero en Riazor, el joven Víctor ya dispuso de unos pocos minutos al sustituir a Suker. Y en la segunda jornada, en el Santiago Bernabéu, jugó de titular por primera vez en un partido oficial con la camiseta blanca. Y a partir de ahí, Víctor Sánchez del Amo pasó a ser una pieza fundamental del equipo para Fabio Capello. Así como suena. En la quinta jornada, en el Carlos Tartiere de Oviedo, anotó su primer gol oficial con la camiseta blanca en el triunfo por 2-3 del Real Madrid.

Fue la gran sorpresa de la temporada, como indicaba al comienzo de la presente entrada. En el número 1107 de Don Balón, correspondiente a la semana entre el 30 de diciembre de 1996 y el 5 de enero de 1997, la revista publicaba un exhaustivo análisis sobre lo que habían dado de sí los primeros meses de la Liga de las Estrellas, que estaba a punto de llegar a su ecuador. Los entrenadores votaron para Don Balón "lo mejor de la Liga", como titulaba una portada en la que aparecían tres protagonistas. Los tres protagonistas de la Liga según los técnicos de nuestra Primera División. Se trataba de Ronaldo, como "el número uno", Raúl González como "mejor jugador español" y Víctor como "jugador revelación". La designación fue recibida con satisfacción por el joven futbolista, como no podía ser menos. "Un orgullo para mí, sobre todo, el voto de Capello", declararía posteriormente.

Aquella portada ilustra bien a las claras el protagonismo que adquirió el canterano en aquellos primeros meses de la Liga. Además de calidad, Víctor aportaba trabajo. Atacaba, ayudaba atrás, aportaba también gol con su buen chut con la diestra y hacía gala de una muy buena visión de juego y de una buena precisión en el pase. Sin duda, un digno sucesor de su gran ídolo, Míchel. Capello le premió dándole minutos. 

Y Víctor se consolidó en el equipo. "Algo más que promesas", titulaba la revista Don Balón en un reportaje que publicó aquella misma temporada sobre el madridista Víctor y el colchonero Santi Ezquerro, los dos canteranos que estaban contando con minutos en los principales clubes madrileños. "Conseguir esta temporada, ni más ni menos que la de la Liga de las estrellas, un hueco en Primera División no es, obviamente, fácil para los jugadores jóvenes. La quinta de los años 75-76 se está cociendo a fuego lento, quizá más de lo debido ante la célebre ley Bosman, pero hay miembros que ya han conseguido despuntar, como Víctor y Ezquerro, los últimos debutantes de la capital", escribía Juan Carlos Casas en la revista.

En aquel reportaje en el que el desaparecido semanario juntó a los dos jugadores, Víctor expresaba su satisfacción por el buen momento que atravesaba, confirmado con su llamada por parte de la Selección Sub-21. "Vivo un momento estupendo dado cómo se me han dado estos primeros meses de temporada. He tenido oportunidades y he tratado de hacerlo lo mejor posible, y particularmente, estoy satisfecho con mi rendimiento", declaraba el madridista"Intento demostrar al técnico mi espíritu de lucha, mis cualidades técnicas y que nunca estoy relajado en el campo", apostillaba.

En abril de 1997, con Víctor totalmente consolidado en la banda derecha del equipo blanco, Don Balón volvía a poner la lupa sobre el extraordinario rendimiento de Víctor. "Nadie contaba con él, sin embargo, gracias a sus actuaciones se ha hecho con un hueco en el Real Madrid", señalaba el semanario. "Víctor: Bajo la mirada de Capello", titulaba Don Balón aquel reportaje en el que, de nuevo Juan Carlos Casas, incidía en que Víctor se había convertido "en el jugador revelación" de aquella Liga". "Siempre he tratado de mejorar, y aún hoy día sé que me queda mucho por aprender", apuntaba el jugador, al que el éxito nunca se le subió a la cabeza.

En aquel reportaje ya se hablaba de la posibilidad de alcanzar el título de Liga, dado que la trayectoria del equipo era satisfactoria. "Hemos llegado hasta aquí gracias a pensar sólo en nuestro compromiso semanal, hemos actuado centrados partido a partido, y por eso no es ahora el momento de relajarnos por la distancia que hemos logrado", explicaba Víctor con mucho sentido común a la par que dejaba claro que aún desconfiaba del resto de rivales como el Barcelona, Betis, o el Deportivo. "Y desconfío de verdad porque aún hay muchos puntos en juego. Lo que está claro es que si seguimos unas jornadas más jugando mentalizados a tope, el título no se nos escapará", argumentaba el joven centrocampista como si de todo un veterano se tratara.

Pues sí. El Real Madrid siguió peleando duro durante los meses de abril, mayo y junio de 1997Y Víctor siguió ayudando al equipo desde la banda derecha acumulando minutos, partidos y goles. El sábado 14 de junio de 1997, con el triunfo por 3-1 frente al Atlético de Madrid en el derbi disputado en el Santiago Bernabéu, el Real Madrid se proclamaba Campeón de Liga 1996-97. "Esto es lo más grande. Merece la pena tanto esfuerzo para poder dar esta alegría a nuestros seguidores. Después de un año de duro trabajo, nuestros sueños se han cumplido. Este día será inolvidable para todos", afirmaba Víctor radiante de alegría en la jornada en la que el Real Madrid se adjudicaba su vigesimoséptimo título de Liga.

Víctor sumó así su primer título como futbolista del primer equipo blanco. La campaña no pudo tener mejor colofón para él. Titular con el Madrid, partidos como el triunfo frente al Barcelona en el denominado 'Partido del Siglo', el gol frente al Atlético de Madrid en el 1-4 del Calderón, aquel bonito gol frente al Logroñés en Las Gaunas, la Selección Sub-21... Y la Liga. La temporada 1996-97, inolvidable para Víctor, se saldó para él con un total de 41 partidos oficiales, 36 de Liga y 5 de Copa del Rey. Marcó seis goles, cinco en Liga y otro en el torneo del KO.

Temporada 1997-98

Fabio Capello no siguió en el equipo. Le sustituyó en el banquillo el alemán Jupp Heynckes. A pesar de la marcha del técnico italiano, su máximo valedor, Víctor sigue siendo un hombre importante en el equipo. Sin embargo, deja de ser fijo en el once y alterna partidos de titular con partidos de suplente. Arranca la temporada oficial con minutos en el triunfo 4-1 frente al Barcelona en la Supercopa de España. Sustituyó en aquel partido a Suker. Aquel sábado 23 de agosto de 1997, el Real Madrid se hacía con el título y Víctor añadía su segundo trofeo con el primer equipo a su vitrina particular.

Pero, como digo, alternó titularidad con el banquillo. La competencia era dura por hacerse un puesto en el centro campo. Aquella temporada se incorporó al equipo Jaime Sánchez, otro de los canteranos que habían brillado en el Real Madrid B de la temporada 1995-96 y que jugó cedido en el Racing de Santander en la temporada 1996-97. En su vuelta al Madrid, Jaime contó con la confianza de Heynckes para jugar en un centro del campo en el que también participaría Chistian Karembeu cuando se incorporó al equipo a partir de enero de 1998, al igual que el brasileño Savio Bortolini. Todos ellos competencia directa para Víctor junto a los Redondo, Seedorf y compañía.

Sí, la competencia fue muy dura para Víctor aquel año. Pero aun así jugó y dejó muestras de su enorme valía. Recuerdo con especial cariño el gol que le marcó en el Santiago Bernabéu al Olympiacos en partido de Champions League. Fue el miércoles 22 de octubre de 1997. Se adelantaron los griegos en un saque de esquina y remontó el Madrid 1-5. Suker marcó dos goles de penalti, Morientes anotó el 2-1 antes del descanso y en el minuto 85 Víctor, que había saltado al terreno de juego poco antes sustituyendo a Seedorf, agarró un balón en campo del Madrid y avanzó por el centro rodeado de rivales. Cuando llegó al borde del área lanzó un disparo raso que se coló en la portería de los helenos. Era el 4-1. Un golazo. Recuerdo que me alegré muchísimo por él. El 5-1 lo anotó Roberto Carlos tras una galopada por banda izquierda y uno de sus fortísimos clásicos disparos. 

La temporada 1997-98 pasó al recuerdo, además, gracias a aquella competición. Fue el año de La Séptima. Víctor Sánchez del Amo fue uno de los componentes de aquel éxito inolvidable para todos los madridistas que vivimos aquello. Víctor no jugó aquel 20 de mayo de 1998. Se quedó en el banquillo. Fueron Jaime, Suker y Amavisca los que salieron al campo en los minutos finales. Pero el canterano celebró aquel título en el césped con todos sus compañeros como el que más. No era para menos. 
 
El ejercicio 1997-98 se saldó para Víctor con un total de 38 partidos oficiales, 28 de Liga, 7 de Champions League, 2 de Copa del Rey y uno de Supercopa. Marcó tres goles, dos en Liga y uno en competición europea.

Su adiós

En el verano de 1998, el Real Madrid se hace con los servicios del holandés Guus Hiddink para dirigir al equipo. Durante la pretemporada Víctor empieza participando como uno más en el equipo y juega seis partidos de pretemporada marcando un gol. Sin embargo, no llega a empezar la temporada oficial con el Real Madrid. El último amistoso que disputó con la camiseta blanca fue un 4-0 frente al Atlético de Madrid en Riazor en el marco del Trofeo teresa Herrera, el viernes 14 de agosto de 1998

Casi una semana después, el 20 de agosto, el Real Madrid hizo público el listado oficial de jugadores de cara a jugar la Champions League y tanto Víctor como Amavisca quedaron fuera de la relación de jugadores. Evidentemente, el mensaje que se enviaba era el de que el Club no contaba con estos dos jugadores. Los acontecimientos se precipitaron y el jueves 27 de agosto de 1998, Víctor Sánchez del Amo fue presentado en el Sardinero como nuevo jugador del Racing de Santander. Se cerraba así su etapa en el Real Madrid.

En total, a lo largo de las tres campañas en las que Víctor tuvo presencia en el primer equipo del Real Madrid sumó un total de 80 partidos oficiales en los que anotó nueve goles. En su palmarés como jugador blanco figura una Liga, una Champions League y una Supercopa de España.

Después del Madrid

Pues sí. Tras su salida del Real Madrid, que yo nunca entendí, Víctor Sánchez del Amo recaló en el Racing de Santander. Y, como no podía ser de otra forma, se salió. Cuajó grandísimas actuaciones en la temporada 1998-99 en la que fue titular fijo en las alineaciones del equipo cántabro. Fue la temporada más fecunda de cara al marco contrario de toda su carrera profesional. Doce goles anotó. 

La revista Don Balón publicó aquella temporada una entrevista con el jugador en la que, obviamente, se hablaba de su paso y de su salida del Real Madrid. La primera pregunta que le hacía José Antonio Lorén al jugador, teniendo en cuenta el buen momento deportivo que atravesaba, no podía ser otra. ¿Está demostrando que el Real Madrid se equivocó con usted? "No juego a tener que demostrar nada. Me dedico al fútbol y trato de hacerlo lo mejor posible; es lo único que me preocupa. Paso del resto de valoraciones extras que se puedan producir y teñir de polémica. Sólo pienso en el presente y en el futuro, darlo todo y trabajar a tope para mi equipo y para mí", respondía Víctor.

El jugador también hablaba de su salida del Madrid, claro. "Vi que la situación era muy extraña, y no quiero darle más vueltas a ese asunto porque ya está pasado... Al ver mi incertidumbre de futuro por las circunstancias que fueran, tomé la decisión de buscar la mejor salida para que mi carrera como futbolista no tuviera riesgo. Pero nunca busco culpables ante una situación complicada, me interesan las soluciones", contaba el madrileño.

¿Pero, por qué salVíctor del Real Madrid? Durante el verano la prensa había especulado con la idea de que había sido el presidente  Lorenzo Sanz, y no Guus Hiddink quien había forzado la marcha del futbolista. En aquella entrevista para Don Balón, el propio jugador parecía confirmar esa tesis. José Antonio Lorén le preguntaba por Hiddink y el jugador respondía: "Hice la pretemporada y estuve hasta casi finales de agosto, pero las conversaciones que tuvimos fueron privadas y no las haré públicas. Sólo digo que después de aquellas entrevistas tuve muy clara la incertidumbre, la situación extraña en la que los matices deportivos no eran la causa verdadera". A buen entendedor...

Víctor también hacía un balance objetivo de su paso por el Real Madrid. "Desde mi punto de vista, muy bueno, y ahí están las estadísticas: en dos años, teniendo en cuenta la entidad del club, su capacidad para fichar lo mejor, si vemos la cantidad de partidos jugados a mis 20 años, es una valoración muy buena por estar en una etapa de aprendizaje. En esa etapa es muy importante, para la formación, jugar con asiduidad. Cuando vi que la continuidad peligraba adopté la decisión de venir a Santander para que mi carrera siguiera su camino adecuado. Pero insisto, mi balance en el Madrid es muy positivo en cuanto a partidos y títulos: una Liga, una Copa de Europa y un campeonato europeo con la Selección Sub-21", puntualizaba Víctor sobre su etapa blanca. 

A Coruña 

Había fichado por el Racing por cinco años. Pero sólo se quedó un año en Santander. De cara a la temporada 1999-00 recaló en el Deportivo de La Coruña. Lendoiro fichó aquella temporada a un buen puñado de jugadores que quizás no tenían muchos minutos en algunos equipos de los denominados grandes. Era algo que ya había hecho unos años antes al confeccionar la plantilla de aquel Súper Depor que se codeó con los grandes en la temporada 1992-93. Y le volvió a funcionar el método. El equipo gallego conquistó la Liga. Y allí estaba Víctor Sánchez del Amo, que levantó el preciado título en su primera temporada con los coruñeses. Con él también estaba, curiosamente, Iván Pérez Muñoz, su buen amigo y ex compañero en el Madrid. En aquella plantilla también militaban los ex madridistas Luis Miguel Ramis y Jaime Sánchez, que al igual que Víctor había aterrizado aquella temporada 1999-00 en el Depor.

Víctor Sánchez del Amo se convirtió en pieza fundamental del Deportivo durante siete temporadas, de la 1999-00 a la 2005-06. Además de la Liga, ganó una Copa del Rey, la que ganaron al Real Madrid el día del Centenario blanco, y dos Supercopas. Durante su etapa deportivista alcanzó, además la Internacionalidad con la Selección española, cuya camiseta vistió en ocho ocasiones. Previamente, ya había sido Internacional en categorías inferiores proclamándose además Campeón de Europa Sub-21 en el año 1998.

En la temporada 2006-07 probó fortuna en el fútbol griego jugando una temporada en el Panathinaikos FC. Un año más tarde regresó a España para jugar una campaña en el Elche, en Segunda División. Fue su último ejercicio como jugador profesional. Con 32 años colgó las botas.

En su palmarés como futbolista figuran dos Ligas (1996-97 y 1999-00), una Champions League (1997-98), una Copa del Rey (2001-02), tres Supercopas de España (1997-98, 2000-01 y 2002-03) y una Eurocopa Sub-21 con la Selección (1998).

Tras colgar las botas, Víctor Sánchez del Amo ha seguido vinculado al fútbol como entrenador. Se inició en los banquillos junto a Míchel, de quien había sido sucesor como jugador en el Real Madrid. Fue su segundo en el Getafe, en la temporada 2010-11, en el Sevilla en la 2012-13 y en el Olympiacos griego durante las campañas 2013-14 y 2014-15. Posteriormente inició su carrera como primer entrenador en el Deportivo en la temporada 2015-16. Tras un brevísimo paso por el Olympiacos en el verano de 2016, Víctor recaló en el Betis el pasado noviembre para sustituir a Gustavo Poyet.

Epílogo

Quién sabe... Quizás algún día acabe entrenando al Real Madrid, equipo del que nunca debió de salir como jugador. Mucho menos en el momento en el que lo hizo, con la juventud que tenía y lo mejor de su fútbol aún por dar. Fue una verdadera lástima su salida del Madrid con sólo 22 años, porque estoy seguro de que nos hubiese dado muchas alegrías. 

Le perjudicó muchísimo la Ley Bosman. De no haber entrado en vigor aquella normativa está claro que Víctor hubiese tenido sitio en la plantilla y en las alineaciones del Real Madrid. En cualquier caso, Víctor puede presumir de haber llegado a lo más alto como futbolista y de haberlo conseguido con la camiseta blanca y siendo protagonista directo y principal de algunos de los éxitos más recordados por los aficionados madridistas. Aquella Liga 1996-97 y, como no, La Séptima Copa de Europa. 

Ha sido uno de los mejores jugadores que han salido de nuestra cantera. Y lo llegó a demostrar, no estamos hablando de conjeturas y suposiciones. Hace veinte años por estas fechas, Víctor, con su dorsal número 26 a la espalda, era titular indiscutible desplegando su fútbol por la banda derecha, como su admirado Míchel. Sirva esta entrada en 'Historias del Real Madrid' a modo de recuerdo y homenaje.

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