miércoles, 25 de mayo de 2016

VEINTE AÑOS CON LOS DORSALES PERSONALIZADOS

La temporada 1995-96 fue la primera con números permanentes para cada jugador durante toda la campaña

Hay jugadores a los que recordamos por llevar un número concreto a la espalda durante muchos años. En ocasiones, durante toda su trayectoria deportiva. Sin embargo, los dorsales personalizados no han estado siempre vigentes en el fútbol. En la Liga española no fue hasta la temporada 1995-96 cuando empezaron a utilizarse, llevando un jugador el mismo número a lo largo de toda la campaña desde su inicio hasta su final.

Hasta entonces, habíamos conocido la tradicional numeración del 1 al 11 en las alineaciones de los equipos. Los suplentes utilizaban números superiores. Pero los titulares, sobre todo aquellos jugadores que fueron habituales de los onces iniciales durante muchos años, quedaban asociados la mayoría de las veces a un número que casi siempre correspondía con la posición que ocupaba o el puesto que desempeñaba sobre el terreno de juego. 

De aquella manera, jugadores como Chendo quedaron asociados al número 2, habitual en los laterales derechos, y Camacho al número 3, el clásico de los laterales izquierdos. A Sanchís lo recordamos con el número 5 en el eje de la defensa. Para los que vivimos de niños la época de la Quinta del Buitre siempre nos vendrá a la cabeza Míchel cuando veamos un número 8. El 9 era el dorsal clásico de los delanteros centros y como tales lo lucieron futbolistas de la talla de Santillana o Hugo Sánchez. El dorsal número 7 siempre será relacionado en el Real Madrid con algunos de los jugadores más talentosos y más queridos por nuestra afición. Butragueño, Juanito, Amancio...

Cuando en la temporada 1995-96 se implantó la normativa de los dorsales personalizados en el Real Madrid se dieron algunos casos curiosos. Pesó la veteranía de los futbolistas a la hora de repartir los números, especialmente en el caso de los dorsales del 1 al 11. Pero se me hacía realmente raro ver, por ejemplo, a Quique Sánchez Flores, lateral derecho, con el número 3, dorsal clásico de un lateral izquierdo.

Sanchís se quedó con el número 5 que había lucido durante la casi totalidad de su carrera futbolística desde que debutó con el primer equipo. Recordemos, no obstante, que en sus inicios Sanchís era centrocampista. Lo curioso es que un año antes, en la temporada 1994-95, Sanchís había cedido el número 5 en muchos partidos a Fernando Redondo. En Argentina el número 5 era el dorsal clásico del pivote o centrocampista defensivo. De hecho, era el dorsal que había portado durante los años de su etapa en el Tenerife. Cuando llegó al Real Madrid siguió luciendo el número 5 con el permiso de Sanchís cuando ambos coincidían en el terreno de juego. Si Redondo no jugaba ese número sí que lo llevaba Sanchís en su camiseta. 

Pero en la temporada 1995-96, al llegar los dorsales permanentes, Sanchís fue el que se quedó con el número 5. Aquel año Fernando Redondo llevó el número 6, más acorde, en realidad, a la tradición española que situaba al 6 en el centro del campo. El 5 siempre había sido más propio de uno de los dos centrales, junto al número 4. Redondo llevó el número 6 durante todo el resto de su trayectoria madridista.

Otro caso muy curioso es el de Raúl González Blanco. De hecho, he de reconocer que la entrada de hoy iba a estar dedicada exclusivamente al curioso dato de que, hace veinte años, Raúl no llevó el número 7 al que ha quedado asociado para siempre en nuestro imaginario colectivo madridista, sino el 17.

En la temporada 1994-95 sí que había llevado el 7 cuando había jugado de titular. De hecho, debutó en Zaragoza con el número 7. Sin embargo, al año siguiente, a la hora de repartir los números, el 7 quedó en manos de Juan Eduardo Esnáider, que había vuelto de Zaragoza para iniciar su segunda etapa en el Real Madrid y que ya había vestido la elástica blanca entre 1991 y 1993. ¿Alguien recordaba que Raúl llevó el número 17 aquella campaña? Pues sí, lo llevó. Lo llevó. Como anécdota también cabe recordar que en la Selección, durante sus primeros años como Internacional, tampoco llevó el 7. Con España solía lucir el 10.

No sería hasta un año más tarde, en la 1996-97, cuando Raúl recuperó el 7 con el que acabó pasando a la historia y con el que todos le recordamos. En su último ejercicio como madridista, 2009-10, Raúl compartió vestuario con otro de nuestros históricos 7. El actual. Cristiano Ronaldo. Eso propició que el portugués, al que también recordaremos en el futuro con su clásico 7 a la espalda, no llevase aquel año ese dorsal sino el 9. Durante una temporada CR7 fue CR9. Tras la marcha de Raúl, Cristiano heredó el 7 para prolongar el aura de celebridad que ha acompañado a este dorsal a lo largo de varias décadas de la Historia de nuestro equipo.

Se han cumplido veinte años, por tanto, desde que nuestros jugadores empezaron a llevar a sus espaldas los dorsales con su nombre y su número personalizados. En las próximas entradas de 'Historias del Real Madrid' voy a realizar un repaso temporada a temporada de todas las plantillas que ha tenido el Real Madrid desde la campaña 1995-96 para detallar los dorsales que llevó cada jugador en cada una de ellas.

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