domingo, 25 de mayo de 2014

CAMPEONES DE EUROPA!!!

El Real Madrid doblegó al Atlético de Madrid en Lisboa y ganó su décima Copa de Europa

Y por fin llegó la Décima.
Se hizo esperar, pero al final llegó. Después de tantos años de espera, tener que aguardar a la prórroga para decidir la Final de la Copa de Europa no supuso ningún trauma. Al revés. La prórroga fue una bendición teniendo en cuenta que nos habíamos plantado en el minuto 90 perdiendo por un gol.

Y cuando todo parecía perdido, cuando la derrota parecía ya cuestión de segundos y el Atlético de Madrid sujetaba con las dos manos la 'Orejona', apareció Sergio Ramos para agarrar el trofeo de una de sus asas y pedir treinta minutos más. La esperanza es lo último que se pierde, y el sevillano, con su testarazo inapelable que suponía el empate a uno, nos lo recordó cuando no se había alcanzado el minuto 93.

En efecto, como si de un homenaje al viejo espíritu madridista se tratase, la Décima Copa de Europa llegó como más le gusta al Real Madrid. Con una remontada. Concretamente, con una remontada histórica de esas que no olvidaremos nunca. La consecución de esta Champions League ya forma parte de las legendarias 'Historias del Real Madrid'.

El conjunto de Carlo Ancelotti no había cuajado un buen primer tiempo. Atascado y en ocasiones sin ideas, no fue capaz de superar con claridad a un Atlético de Madrid que ejerció una presión brutal a la pelota y no dejó espacios a los jugadores blancos cuando trataban de llegar arriba. Los colchoneros estuvieron brillantes en defensa y complicaron muchísimo las acciones ofensivas del Madrid. Se percibía, además, que ni Cristiano Ronaldo ni Karim Benzema estaban en plenas condiciones. Solo Di María parecía tener el desparpajo suficiente para tratar de superar el entramado defensivo de los atléticos, aunque recurrió en exceso a los balones colgados que los centrales rojiblancos, muy seguros, sacaban con mucha facilidad. La ocasión más clara del primer tiempo la tuvo en sus botas Gareth Bale. El galés cazó una mala entrega de Tiago y avanzó veloz a portería... para lanzar el balón fuera.

Casi no hubo tiempo para lamentar la ocasión marrada. O, peor aún, hubo que lamentar algo peor tan sólo cuatro minutos después del fallo de Bale. Tras un saque de esquina, Juanfran colgó el balón y Godin superó en un salto al alemán Khedira para disparar a una portería que Casillas había dejado desguarnecida saliendo... a por uvas. Cuando el meta blanco volvió al arco ya era demasiado tarde. Sacó el esférico cuando ya había cruzado claramente la línea de gol. Era el 0-1.

El Atlético, que no había hecho gran cosa en ataque, había sacado petróleo de esa acción y dejaba el choque con un panorama negro para el Madrid. Y se notó. El conjunto blanco quedó tocado hasta el descanso. Si ya había sido complicado luchar contra la muralla rojiblanca, la segunda mitad sería aún si cabe más tortuosa con el Atlético de Madrid por delante en el marcador.

El segundo tiempo arrancó por los mismos derroteros. La cosa no pintaba bien. Carlo Ancelotti realizó dos cambios en el minuto 59. Marcelo e Isco entraron por Coentrao y Khedira. Cambios con un perfil creativo y ofensivo. No quedaba otra. De perdidos, al río.

Y resultó que los cambios dieron sus frutos. Durante la media hora final del segundo tiempo el Real Madrid fue de menos a más. Buscó la portería de Courtois, especialmente por la banda izquierda. Las llegadas eran mucho más claras que las del primer periodo y, además, el Atlético reculó de forma evidente para defender el resultado favorable para sus intereses.

Ni Cristiano ni Benzema lograron alcanzar un balón centrado por Sergio Ramos en el minuto 62. Cinco minutos después, Isco realizó un disparo cruzado que se marchó fuera. Bale en dos ocasiones y Cristiano, con un remate algo inverosímil, rondaron el gol. Isco, con un extraordinario control de balón dentro del área, tampoco logró perforar la meta rojiblanca... El tiempo pasaba a una velocidad de vértigo y se agotaban las posibilidades de buscar el empate. El Atlético no dejaba huecos. Lo dicho, una muralla que no había manera de echar abajo.

Y llegó el fatídico minuto 90. La Final se estaba escapando. Dos saques de esquina botó el Madrid y en el segundo, el esférico enviado por Luka Modric conectó con la cabeza de Sergio Ramos. Otra vez Ramos. Como en Múnich, el de Camas volvió a firmar un cabezazo de manual. De arriba a abajo superando a Courtois. ¡GOL! Un gol de raza que hacía justicia a lo que se había visto en el segundo tiempo. El Real Madrid había merecido el empate y lo consiguió de manera épica, cuando todo parecía ya perdido.

A la prórroga

Tocaba ir a la prórroga. Media hora más de fútbol para dilucidar cual de los dos equipos madrileños se llevaría finalmente el cetro continental. Y en esa media hora se pudo percibir, claramente, el innegable papel que juega la psicología en el fútbol. El gol de Ramos había sido todo un 'chute' de adrenalina para los merengues y había hundido a los colchoneros, que vieron cómo el triunfo que ya saboreaban se evaporaba.

Sergio Ramos agarró la Copa y dijo que había que seguir jugando. Que aquello no había acabado.

Al Atlético le pasó factura el gran esfuerzo realizado a la hora de presionar la pelota desde el minuto 1. Los futbolistas del Real Madrid estaban algo más enteros, tampoco mucho, pero mentalmente más fuertes después de haberse visto muertos y haber resucitado. El atlético Filipe Luis ya se había marchado lesionado en el 82' y Juanfran reventó a los cinco minutos del primer periodo de la prórroga, cuando el Cholo había agotado ya sus cambios. Marcelo, Cristiano y Di María trataron de aprovechar la endeblez de la banda derecha rojiblanca.

Y en el minuto 110, ya en el segundo tiempo de la prórroga, llegó el delirio para los aficionados blancos. Ángel Di María arrancó por la izquierda y se plantó delante de Courtois. El meta belga desvió el disparo, pero el balón, elevado, quedó perfecto para que Gareth Bale, de cabeza, enviara el esférico a la red. ¡GOL! 2-1 y el Madrid, a diez minutos para el final, se ponía por delante. Había conseguido darle la vuelta a la Final.

Si el gol de Ramos había hecho daño a los atléticos, el de Bale les dejó heridos de muerte. La puntilla la puso Marcelo, uno de los revulsivos del partido, a falta de dos minutos para el 120 reglamentario. Con el balón controlado, avanzó a portería sin encontrar a penas oposición y, dado que nadie le salía al paso, disparó a puerta. Courtois llegó a tocar la pelota, pero no pudo evitar el tercer tanto del Madrid. Salvo catástrofe extrema, la Champions era ya del Madrid. Y por si quedaba alguna duda, Cristiano Ronaldo se encargó de disiparla al transformar un claro penalti cometido sobre él mismo.

Quién lo hubiera pensado cuando estaba a punto de cumplirse el minuto 90... El Real Madrid, que lo tuvo todo perdido, acabó venciendo por un contundente 4-1.

Alegría extrema para los blancos. Doce años después, el Real Madrid volvía a alcanzar la Gloria. Otra vez más, y con esta son diez, el Real Madrid es Campeón de Europa.

¡FELICIDADES A TODOS LOS MADRIDISTAS!

No hay comentarios:

Publicar un comentario