martes, 4 de febrero de 2014

LA QUINTA CUMPLE TREINTA AÑOS

Mañana será el trigésimo aniversario del debut de Butragueño

La verdad es que no recuerdo nada especial de aquel día.
Me explico.
Cuando un jugador del filial debuta en el primer equipo, nunca sabes si va a tener la continuidad, la calidad suficiente, el apoyo y la suerte de acabar convirtiéndose en una pieza indispensable del conjunto... Menos aún si ese jugador que viste la camiseta del equipo por primera vez va a terminar convirtiéndose en un futbolista histórico del club. Al menos, creo que un niño pequeño no lo sabe. Y yo, desde luego, que empezaba a dar mis primeros pasos 'serios' (si es que puedo utilizar esta palabra) como seguidor del Real Madrid, no era consciente de que estaba asistiendo al debut de un jugador que marcaría los designios del Madrid durante la siguiente década.

Dudo mucho de que supiese todavía qué era el Castilla. Aún no entendía muy bien qué era eso del fuera de juego y por qué los árbitros, a veces, invalidaban los goles porque un señor que estaba allí en el quinto pino del campo, en una banda, levantaba un banderín. Para colmo, mi padre se enfadaba mucho cuando ese señor levantaba la banderita en contra de su equipo, el Barcelona. También se cabreaba mucho cuando no levantaba la bandera al marcar gol alguno de mis ídolos de infancia. ¿En qué quedábamos? ¿Había que levantar la bandera o no? Yo no entendía a mi padre y todo aquello no hacía más que liarme y confundirme a la hora de interpretar aquello del fuera de juego. Además, en la calle, con los amigos, no teníamos señores de negro con banderas invalidando las dianas. ¿El balón había entrado? ¡Pues era gol!

Con las premisas de aquel fútbol infantil de la calle guiándome, el balompié de la televisión parecía mucho más complejo. Y lo que decían los periodistas de la televisión, también era muy raro. ¿El Castilla? ¿Qué equipo era el Castilla? ¿Por qué un jugador de otro equipo podía jugar en el Real Madrid? ¿Qué era la cantera? ¿Y qué era un canterano? Qué raro era todo aquello... ¡Y encima llevaban camisetas parecidas a las del Real Madrid! ¡Ponían Zanussi y todo!

Sí. Aquel día había sido muy raro. El Real Madrid terminó remontando 2-3 al Cádiz a domicilio. ¿Quién había marcado los goles? ¿Juanito? ¿Santillana? Mi padre, que era el que escuchaba todos los partidos en aquellos carruseles radiofónicos de los domingos a la tarde, me dejó tan confundido como cuando trataba de explicarme el fuera de juego utilizando... ¡garbanzos sobre la mesa!

Gallego y Butragueño, por partida doble, habían marcado los goles de la remontada. ¿Quién? ¿Bu... Bu...qué? ¿Burtragueno? ¿Buirtregeño? "No. Bu-tra-gue-ño. Uno del filial".

"Uno del filial". ¿Qué leches era el "filial"?

"El Castilla. Es el delantero del Castilla", trataba de aclararme mi padre liándome aún más. ¿Qué hacía el delantero del Castilla marcando goles para el Real Madrid? ¿El Castilla era el equipo de Castellón? Un lío, vaya.

Además, yo tenía todos los cromos del Real Madrid de aquella Liga 1983-84 y en el Real Madrid no había ningún... ¿Cómo se llamaba? ¡Bertregüeñio!

Todo aquello era muy raro.

Pero sí. Resulta que Emilio Butragueño Santos, en aquel 5 de febrero de 1984 Pichichi de Segunda División con el Castilla, filial del Real Madrid, debutaba con el primer equipo del Real Madrid materializando dos goles y asistiendo en otro más para remontar un 2-0 adverso. Aquel chaval rubio de veinte años, líder espiritual de una generación de canteranos irrepetible, entró por la puerta grande y se quedó en el equipo once años más. Marcó a muchos chavales de mi generación y protagonizó muchas tardes de gloria y muchas 'Historias del Real Madrid'.

Mañana se cumplen treinta años de todo aquello. Qué mayores nos vamos haciendo. La de bonitos recuerdos que me vienen a la cabeza.

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